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31.3.26

Viajar como obligación impuesta. De viajados a viajeros


Hay un sector que representa el diez por ciento o más de la economía española y en ciertas áreas es un monocultivo: en vez de inventar, recibir.

Los bares y restaurantes como punta de lanza se quejan estos días de que los efectos en precios y psicológicos de la guerra de Irán se están notando, entre eso y la bajada de temperatura están vacíos. Y la primera opción de escapada de Semana Santa en Zaragoza es ir a los pueblos como en los años ochenta, porque la mayor parte de nuestros padres no tenían la necesidad de viajar sino de cargarse de más obligaciones manteniendo el patrimonio de los abuelos que cobraban la perra gorda, muchos ni cotizaron. Cuando la vida les tocó, por trabajo o por su destino, por el contrario fueron personas viajadas.

Qué lejos nos quedan los viajes iniciáticos de los románticos, como el deliciosamente escrito de Goethe por Italia y el de los románticos franceses a España y la actual Marruecos. Cuando cruzaban los Pirineos, como los germanos y anglos los Alpes, pasaban al mundo de opereta de Carmen, a las tartanas por caminos de baches y las fondas o posadas de limpieza cuestionable. A los caprichos de Goya como poco, si no lo de más allá. Hoy al contrario, el norte de África y Península Ibérica dan lecciones de gastronomía popular y estado suficiente por el precio de los alojamientos, ser hospitalario es “su primera industria limpia” (a costa de su territorio).

Nuestros padres y abuelos vivieron en la hermosísima Calabuch de Berlanga y viajaron a la guerra como a un marine le encargan estos días no coger vacaciones y controlar, sin mirar una sola mezquita selyúcida, el Estrecho de Ormuz. Con que no les caigan drones ya cumplen como galeotes.

Mi abuelo materno vivió un tiempo en Tetuán y nunca me transmitió ni que hubiese un zoco especial y perfumado, una comunidad sefardí como nuestro origen descollante ni mezquitas o monumentos, ni siquiera artesanía, relevantes. Fue a lo que fue y yo fui a visitarla, no llevaba una guía de trenes ni de hoteles para atravesar la Península hasta Algeciras, comió y durmió lo que pudo y donde fuese, y me transmitió descripciones de cuarteles, barranqueras y rifeños. Y poco más haría Franco aparte de alguna recepción con vino fino con las autoridades locales que lo dirigió en su destacamento, como tampoco nos imaginamos al asesino serbio Gabrilo Princip dando una vuelta por Sarajevo antes de disparar contra Francisco Fernando.

La sensibilidad artística de Franco la entiendo limitada a salvar el Pazo de Meirás y ordenar la reconstrucción racionalista mudéjar de Toledo, el arco del Deán y la calle San Vicente de Paúl de Zaragoza llevándose por delante veinte palacios, que era lo que se llevaba entonces aunque Dominguín y Ava Gardner vivieran en su paraíso libertario.

Así nuestros antepasados fueron al frente y antes y después se turnaron los pastos sin fronteras de los puertos del Pirineo, bajaban a Pamplona a pasar un día y ver el ambiente para que Hemingway les robara el alma en una novela o se embarcaron a California y Argentina para no volver. Y un vez establecidos no les preguntes por si han ido a Yosemite ni el Perito Moreno, sino que sus pocas vacaciones las pasaban viendo Hollywood o chapoteando, no sabía nadar ninguno, en Mar del Plata con miedo montañés. O sea, yendo a Salou o Peñíscola al 90%.

Los viajes culturales iniciáticos, para recorrer catedrales o parques nacionales, los hacían Byron y cuatro más porque en España los de la Generación del 27 solo subieron a Guadarrama. Los anglos en su año sabático a la salida de Eton y antes de Oxford, muchos con lacayos y preceptores que pasaban los Pirineos y Alpes por sendas de pastor en macho y con las calesas desmontadas. Una vez en Bielsa o Aosta las recomponían para visitar.

Otros no viajeros, militares aparte, se desplazaron porque tenían un concepto del viaje como rogativa, como peregrinos poseídos por una fe o promesa dada. Vestían capas con el emblema del destino (la concha jacobea no se pesca en Jacetania) o, si iban de Aragón a Roma y Jerusalén –del mismo modo que hasta en Bosnia se pone el apellido Hadji, el que ha ido y vuelto a La Meca- recibieron el apelativo de romeros. Entonces el que doblaba a Eastwood, el gran Constantino Romero, es que descendía de uno de su pueblo especialmente inquieto.

En Japón sucedía lo mismo: alcanzar el santuario de Ise desde Nara entre cerezos en flor y cataratas o hacer la ruta de los templos de Shikoku implicaba tomar hábitos blancos. Era para iluminati, no necesariamente para “pijos” de la aristocracia y alta burguesía.

Quien más quien menos de la tribu que fuera conocía los relatos orales pasados de generación en generación de sus respectivos Odiseo, se les transmitía la obligación de la hospitalidad ante el extraño “de buena voluntad”. Tantos noviazgos y relaciones interrumpidos por el golpe de timón de la inconformidad hubo que se hacían rogativas y encargaban misas antes de empezar los viajes para preservar a los aventureros, se ponían efigies pequeñas a San Cristóbal en cada curva.

Hoy los accidentes son especial caldo de cultivo para conocimientos accidentales que dan lugar a relaciones cruzadas como en los viajes se conoce a almas gemelas y se discute con el amigo con quien compartes habitación, que pasa a presunto.

Ni Napoleón cruzo y conquistó el mediterráneo gracias a compañías de cruceros, ni según la mentalidad de Pizarro éste visitó Cuzco como Cortés no lo hizo con Tenochtitlán, y solo inquietos gourmands como Erasmo de Rotterdam al que le iba el buen morapio, dicen, fueron precursores de la actual sociedad de culos de mal asiento por querer recorrer Europa de universidad en universidad como catedrático. Precursor de Montaigne, los pintores y literatos del Barroco aragonés y español no tuvieron esa mentalidad cuando daban el salto de Nápoles a Roma para educarse artísticamente, sino que residían en colegios para estudiar los restos romanos sin pasar por los filtros de Mantegna o se tiraban como Cervantes, varios años de imaginarias.

Hoy cada crío de familia no hace falta que de clase alta es Erasmo haciendo ídem, es difícil distinguir a los romeros y resto de visitantes de Jerusalén, todos haciendo idéntico ruido pero con tres misas diferenciales, y se cuentan por millones los conquistadores anuales de Cuzco.

Pionero en los viajes introspectivos desde Humboldt, el turismo alemán nos redescubre permanentemente Aragón: en los 90 fue el Matarraña, hoy como destino de floración único en Europa.

El resto, viajamos como los antiguos comerciales, sin guías y con el libro de contabilidad de pérdidas y ganancias, vendiendo nuestra mercancía: contarlo luego. Ni peregrinos ni gentleman travellers, con la vista en el libro de cuentas y no en el de oraciones y paradas obligatorias, estaciones, de cada Rocío.

Midiendo el tiempo, con el guía pautando, bajo el cálculo porque todos somos del signo de Mercurio, hemos perdido la relación no productiva con el tiempo, la que trajo el románico lombardo, que tuvieron los romeros. En eso nos hemos convertido, en aprovechateguis del tiempo de ocio.

Todo este texto lo resumió mucho mejor un aragonés, el siciliano Battiato. Por no salir de Franco.

Nomadi che cercano gli angoli della tranquillità
nelle nebbie del nord e nei tumulti delle civiltà. 
La troverai, fuori città alla fine della strada.

31.03 Luis Iribarren

12.2.26

Consumiendo el 2026 como si fuera nuestro


No hay que estar asustado, estamos navegando por el año 2026 y todavía no ha venido el Fin del Mundo.

En realidad este 2026 empezó muy mal, con malos augurios, pero de momento seguimos pudiendo respirar, viendo las puestas de sol, escuchando a los pájaros gritar.

Eso si, seguimos estando rodeados de incapaces, de flojos, de engañabobos, de silenciosos traidores a sus programas. De maliciosos violentos que no saben leer libros de historia.

Algunos han aprendido a jodernos sonriendo y otros están desaparecidos y llenos de tiritas. ¿Habéis visto reírse a los Donald de cada país? ¡¡Uff!!

Eso si, este 2026 es NUESTRO, será lo que cada uno de nosotros quiera que sea, lo que entre todos logremos que sea. Para bien o para regular.

Nació vacío, limpio, como un disco duro SSD (es lo lógico) y sin nada dentro. En los próximos 10 meses rellenaremos el año y miraremos con qué lo hemos ido construyendo y haremos cuentas. 

Si salimos perdiendo otra vez, será nuestra responsabilidad, no habremos sido capaces de hacerlo mejor. Pero es nuestro disco duro —perdón—, nuestra historia; y debemos pensar un momento si tenemos fuerzas en intentarlo al menos. 

Los que en algún momento me habéis leído, sabéis que tengo reparos, que sé que los tiempos que vienen no son buenos, pero son los que nosotros mismos en España hemos decidido darnos. 

Sí. Seguiré estando para insistir. Aunque siempre tengo serias dudas de no tirar la toalla.

31.12.25

Punto de vista budista de Plur1bus o Pluribus


Hay un cierto paralelismo entre las ideas establecidas en Plur1bus y la filosofía budista alrededor del concepto de la disolución del ego o el yo individual como eje central desde el que parte casi toda nuestra visión y concepción sobre el mismo.

A primera vista, esta convergencia puede invitar a pensar que Plur1bus representa una visión “budista” extendida al conjunto de la humanidad, y aunque es un ejercicio divertido, dicha identificación es incorrecta aunque quizá extrapolable con un pequeño girito.

La intuición: el universo experimentándose a sí mismo

La idea de que el ser humano, el individuo, es el universo experimentándose a sí mismo aparece de manera recurrente en todo tipo de marcos religiosos y filosóficos. Sugiere que la conciencia no pertenece a los individuos, sino que los individuos son expresiones de un proceso universal más profundo. 

Puede que incluso sea una propiedad, como explica el panpsiquismo, que transcienda al propio ser humano y esté presente en todo tipo de cosas, desde más pequeñas a más grandes, desde más inanimadas a más completas, como el universo en su conjunto.

Desde esta perspectiva, la separación que existe entre cada uno de los seres no es fundamental, sino una apariencia contingente. La cuestión clave, sin embargo, es en qué grado la separación es ilusoria, qué es exactamente lo plural y qué es lo singular: los yoes, las personas o la experiencia misma.

No hay yo, pero hay muchas experiencias 

El budismo rechaza de forma explícita la existencia de un yo permanente e independiente (anatta). Aquello que comúnmente llamamos “persona” se analiza como una agregación de procesos físicos y mentales que suceden en un momento del tiempo y en una región del espacio en particular. 

El despertar, o la llamada “iluminación” consiste en coexistir entre este hecho y a la vez cesar el apego a la ficción de un “yo” metafísico. Se trata de entender que no coexistimos en el universo sino que somos solo una parte minúscula del mismo.

Sin embargo, el análisis budista clásico conserva: Corrientes de conciencia (momentos mentales conectados causalmente bajo un torrente de lo que llamamos pasado, presente y futuro inmediatos.), percepción y cognición localizadas e, importante, continuidad kármica individual (aunque este último para mí es menos importante y debatible)

En síntesis, el budismo niega los yoes, pero no así las perspectivas.

La concepción de Plur1bus, la última serie de Vince Gilligan, más conocido seguramente por ser el creador de Breaking Bad y Better Call Saul, formula una afirmación ontológica mucho más fuerte. No se limita a negar la identidad personal sino que basa su premisa en un “virus” que niega la existencia misma del individuo como “centro individual experiencial”.

Donde el budismo afirma: 

«Hay experiencia sin un yo», 

Plur1bus se sostiene sobre: 

«Hay experiencia sin individuos».

Lo hace convirtiendo al género humano en una especie de mente colmena en donde todos los individuos parecen actuar sin motu proprio, incluso la serie se permite el lujo de afirmar que esa “única mente” no es capaz todavía de entender del todo cómo se produce el proceso. 

Consecuencias para la ética y la agencia

Dado que el budismo preserva la experiencia individualizada, preserva también la práctica ética (necesaria en el mundo real). La compasión, la responsabilidad y la liberación siguen siendo significativas porque todavía hay seres que sufren, actúan y despiertan.

Plur1bus nos pregunta (y se responde a sí mismo) sobre qué pasaría si uniéramos los dos conceptos: No hay un yo individual único, pero sí un único “yo” o un “nosotros” común. La sociedad entera convertida en su conjunto al solipsismo, excepto por 13 inidividuos incorregibles (ya es mala suerte) que no han podido formar parte del mismo agregado colectivo.

Esta doble concepción se refleja fácilmente en la escena en la que parte de esta sociedad colmena está dándole un masaje a la protagonista (separada de la misma) y a una mujer que sí forma parte del conjunto. 

Se pregunta entonces la protagonista sobre lo extraño que tiene que ser el proceso del masaje para ella (ellos). Pero no dista de ser algo similar a cuando uno mismo se da un masaje en los pies, si los pies hubieran sido en algún momento seres capaces de tener su propia conciencia inasible. 

Todo el mundo puede experimentar este masaje acariciándose a la vez que acaricias a alguien a tu lado. No deja de ser placentero para los dos.

El karma, en cambio, parece desaparecer dentro de esta mente colmena al convertirse en una única entidad. Pero no así fuera de la misma. De hecho, la serie hace muchos esfuerzos en mostrarnos la propia destructividad que encarna el no querer hacer daño a ningún ser vivo. 

Ni siquiera a las plantas (de vuelta al panpsiquismo) ni mucho menos a ninguno de los 13 supervivientes del virus. Sobrevive, en cambio, en el hecho de que actuar u obrar mal sobre otra persona estaría devolviendo de manera automática e irremediable ese mal sobre el propio ser, de nuevo, el universo experimentándose a si mismo.

La soledad en la sociedad

Uno de los aspectos clave de la serie es el de la soledad. Es quizá su punto más fuerte y sobre el que dedica más esfuerzos (algo que puede hacer que tenga ciertos detractores al verse como una serie un poco lenta de más, pero se hace necesario para poder explorar esta idea).

La soledad se procesa en cuatro actos. (1) La separación de Carol del resto de la sociedad, atacada por el virus, que se ve sola en el intento de devolver al mundo a su estado original. (2) La separación total cuando la mente colmena decide alejarse (por motivos de espacio emocional) de ella. (3) La separación de Carol del resto de los 12 inidividuos que parecen no compartir sus mismos ideales (quizá aquí la serie podría haber dedicado algo más de tiempo en mostrarnos sus puntos de vista, pero afectaría a nuestra conexión con la soledad de Carol). Y (4) la soledad de Manousos, que decide al contrario de Carol no hablar con la mente colmena, su tremendo viaje en soledad (lo que para muchos será el capítulo más aburrido y lento). 

Otra pequeña lástima para mí es que no se permitieran jugar un poco más con la soledad que sentirían ambos personajes al no poder hablar el mismo idioma, algo que se resuelve fácilmente con la tecnología.

Choca esta soledad con la unión de todo el planeta bajo una misma personificación manifestada entre los diferentes humanos. Y choca tanta soledad hasta el punto de que la propia Carol no lo puede soportar más y parece, durante un pequeño lapso de tiempo, que prefiere el abrazo de su enemigo.

Conclusión

La serie nos habla de muchas cosas: Del individuo, de la consciencia, de la soledad, del karma manifestado en una mente colmena, de la animadversión (¡una bomba atómica!), de la paz, del pasotismo, de la humanidad en su conjunto y su carga para el planeta y de la carga del planeta para la humanidad. Nos habla quizá de mucho más. Del concepto de budismo de la iluminación que se alcanza al entenderse como parte de un todo. De comunismo versus capitalismo (venga, ¿por qué no?). De los límites y la ausencia de ellos. De lo plural y lo individual. 

Por eso es Plur1bus y no Pluribus.

27.12.25

Todos somos creyentes, y eso es importante


A los largo de mis muchas décadas he tenido contactos con innumerables agnósticos y ateos, y con creyentes que en casi su totalidad han sido cristianos, algunos incluso católicos y otros pocos judíos.

En este siglo XXI va sucediendo lo que es lógico cuando estamos en tiempos raros o de crisis. Todos queriendo o sin querer dudamos de casi todo. Incluso de no ser creyentes. 

En mi vida he tratado con varios sacerdotes de izquierdas, incluso de muy de izquierdas. Y con sacerdotes muy humanistas que siguen trabajando por su barrio. Y estuve tres años en un colegio de "curas" como un pobre que estaba becado, en donde con el mayor de los respetos me intentaron enseñar más de religión, de lo que yo pretendía estudiar. Tengo muy buenos recuerdos de aquellos años.

Incluso fui candidatos a ser Infantico del Pilar que debe ser lo máximo que se puede ser como niño cantor en Zaragoza, allá por los años 60 del siglo XX y cuando eras pobre. No superé la prueba de canto.

Uno de mis amigos agnósticos ya fallecido, era de los que desde su filosofía de vida, animaba a abrazarse a los árboles cuando no tenías personas cerca. Yo he vivido los años en los que abrazarte entre personas no era delito. Y era también de los que adoraban sentarse para hablar con amigos alrededor de un café en un lugar tranquilo.

Hoy creemos más en el psicólogo que en el sacerdote, y lo curioso es que el primero te cobra y el segundo no. Creemos más en las pastillas de química que en salir a correr al campo o a charlar con los vecinos de vida. Son cosas que van cambiando.

Mis primeras lecciones de comunismo, del que venía de aquella Rusia o de la China de Mao me las dio en largas caminatas un amigo de mi edad, menos de los 20 años teníamos ambos, que estaba muy cerca por no decir dentro, de organizaciones juveniles cristianas de base. Tampoco está hoy con nosotros.

Mis primeros contactos con CCOO cuando todavía vivía el enano dictador, las tuve en cine fórum de barrios zaragozanos como Torrero o La Paz, o en menor cantidad en Delicias o Las Fuentes, que se organizaban dentro de iglesias, en sus locales anexos.

No tiene nada que ver el cristianismo con el catolicismo jerárquico. A mi me enseñaron los Maristas que rezar no es lo mismo que orar. Y que el humanismo tienen una bases simples de obediencia de personas con personas, para dotarnos de justicia y felicidad. 

En estos tiempos casi todos somos creyentes. de algo, casi siempre de algo importante. Y lo hermoso es que es una actividad muy positiva. 

Yo creo en las personas; en que posiblemente existe algo que no llego a entender; en la bondad y en el humanismo. Y en la filosofía de las buenas personas históricas como Jesucristo.

26.12.25

Si nos molesta, no cortes por lo sano


En los últimos tiempos, si algo nos molesta, no medimos las consecuencias y lo insultamos, lo intentamos destrozar sin medir nuestras acciones. Es lógico que cada uno pensemos de diferente manera, que no seamos iguales y que tengamos distintas ideas, pero eso no quiere decir que haya que destrozar las de los demás.

Esta viñeta de The New Yorker es clarísima, y publicada en este diciembre de 2025. Como se le ha caído una manzana encima de la cabeza, opta por cortar todos los manzanos del campo. Sin árboles, ya no se caerán las manzanas. ¿Y…?

Ojo, mucho cuidado con lo que nos molesta y con lo que pedimos a gritos, no vayamos a conseguirlo y ya no tengamos remedios válidos para rectificar. A veces pedimos sin saber las consecuencias, aunque no sea tan complicado verlo.

12.12.25

Los pobres son los culpables de la pobreza. Modo sarcástico


Uno de los mayores éxitos de toda la política en España ha sido convencernos poco a poco —pero ya sin duda— de que la culpa de que haya cada vez más pobres la tienen los otros pobres. 

Somos pobres por culpa de los pobres y no de los ricos.

El problema del reparto no es el de que los ricos tengan mucho dinero y poder y se lo queden solo para ellos, sino que el problema es que ya estamos excesivamente número de pobres para repartirnos las migajas. Se necesitan ampliar el número de migajas y explicarlas mejor.

Además hay otra variable terrible. 

La de los que vienen de fuera, que algunos de ellos vienen con ganas de trabajar mucho, con ganas de no tener derechos y cobrar poco, y con ganas de ¿abusar? de todos nuestros servicios para los pobres, logran según los conservadores no cristianos que nos toque menos para repartir, los que vienen digo, además de ser pobres vienen obedientes y se las saben todas.

Nos hemos dado cuenta de que nuestros enemigos están en la cola del médico, en el supermercado que ha subido todo un 65% pues hay más compradores, en las bibliotecas públicas —pues encima los que vienen ya fabricados pobres de fuera—, quieren estudiar y ser tan listos como nosotros. Terrible.

Los ricos son el objetivo en el que copiarnos. 

Todos queremos ser ricos, como ellos. 

Adoramos a los ricos, pues es posible que en breve seamos también como ellos, ricos pero a nuestra manera. O al menos seremos los esclavos de los ricos  y los veremos de cerca, que también mola mucho si eres pobre y te lo crees.

Pero hay otros pobres que no nos dejan hacerlo, pues nos quieren adelantar por la derecha. 

Por la izquierda ya no adelanta nadie, pues no hay izquierda. O al menos no hay izquierda que sepa hablar y explicarnos bien esto de los ricos y los pobres. Nos hablan de la Lucha de Clases, y nos dicen que tenemos que defendernos de los ricos. Pero lo hacen en idioma viejuno, y no lo queremos entender.

Nos engañan los de izquierdas con sus explicaciones, pues los ricos están escondidos en sus casas de ricos y en sus barrios de ricos, y no los encontramos a mano para saber si son tan jetas como nos dicen. 

Los realmente enemigos son nuestros vecinos de barrio, que van a nuestro mismo médico y a nuestra misma parroquia a recoger las migajas. ¡¡Uff!! cómo me estoy poniendo. 


29.11.25

Aprender a vivir mejor. Mañana empezamos.


¿Y si aprendiéramos a vivir mejor? 

¿Y si simplemente lo intentáramos?

¿Cómo nos verían los que nos rodean, si les mostráramos que somos capaces de vivir mejor y compartir más?

¿Y si empezáramos mañana a vivir mejor, admitiendo que quejarnos tanto no sirve de nada?

13.11.25

Los 5 Escalones de la relación humana


La relación entre animales humanos se siente o asienta desde hace varios miles de años en cinco escalones claramente reconocidos y fijos, casi inamovibles aunque pensemos que vamos avanzando tremendamente en lo social, en lo material, pero posiblemente no tanto en lo humano.

El Primer Escalón desde arriba —que es donde tendríamos el mayor de los poderes aunque en los últimos siglos este se haya modificado— es el Poder que recoge la relación entre Soberanos y Súbditos. Reyes, políticos y jefes con sus ciudadanos o trabajadores.

El Segundo Escalón debería ser el más humano de todos. Entiende de la relación entre Padres e Hijos. Pero debería ser una relación en todas las edades de la vida de todos ellos. Y en ese aspecto estamos fallando tremendamente,

El Tercer Escalón es el de la relación entre esposos o miembros de la pareja. Cuando este escalón lo mezclamos con el quien del que luego hablaremos, estamos restando valor al Tercer Escalón, que por algo está delante del Quinto Escalón.

El Cuatro Escalón es el que entendería de los hermanos, de la familia, de la sangre que compartimos. Es el que soporta nuestras mochilas incluso entre el silencio.

Y el Quinto Escalón es el de las relaciones con los amigos, vecinos, compañeros de vida. El que logra que las tradiciones sociales sigan existiendo y conservando las Culturas.

Diríamos que todos ellos tienen un valor tremendo en la vida de las personas y de las sociedades. Que estén arriba o abajo tampoco debería ser significativo de su importancia, pero sí lo es si intentamos hacer desaparecer alguno de ellos. O si creemos que parte de algunos se puede disfrazar, mezclar con otros, simplificar, creer que no es necesario.

Si somos capaces de entender que llevamos más de 4.000 años conviviendo con estos cinco escalones de convivencia social y humana, sin casi cambios, entenderemos que por algo se han mantenido así a lo largo de muchos siglos.

No creo que hoy seamos más listos que nuestros antepasados, si acaso tenemos muchas más técnicas de información y de globalización cultural. Pero poco más. Si suprimimos algunos de estos Escalones, o los intercambiamos o cambiamos, estaremos cambiando parte del humanismo, y correremos el riesgo de que otros Grupos sociales o Culturales ocupen los espacios que vamos dejando vacíos. 

Ajovín

12.11.25

España necesita un espíritu de acuerdos


Hoy el presidente de España, Pedro Sánchez, ha dicho en el Congreso de los Diputados que nuestro país sufre una oposición política destructiva “rendida a la ultraderecha” y apela al “espíritu de acuerdo”, lo cual suena muy bien pero vuelve a ser un lanzamiento al aire, pues nadie se cree estas palabras desde ninguno de los espacios políticos, aunque sea cierta su necesidad.

Tenemos que parar la pelota, solicitar un tiempo muerto para todos los que lo quieran asumir, juntarse sin mirar al pasado de esta legislatura, y reflexionar sobre lo que necesita España en la próxima década. 

Mucha tarea para casi ninguna posibilidad de llevarse a cabo, por incapacidad de salir del marco mental del enfrentamiento..

Ni la oposición actual del PP sirve para buscar un espacio de juego político que resulte válido, ni el PSOE es capaz de entender en dónde están los límites de la educación democrática, estirando unos Presupuestos Generales que no se deben prolongar más años.

La basura o el ruido hay que encauzarla para tranquilizar la vida social. 

Lo necesita España incluso de cara a Europa. Salimos perdiendo todos con nuestras caras de asesinos políticos. Y se necesita cuando antes, volver a los caminos de estar cada uno en su sitio, pero sin tantos odios, con el estilete de la finura político, y no de la soez violenta verbal que constantemente vamos aumentando para parecer más chulos que los contrarios.

Ya sé que es como hablar a la pared, y que esto solo es posible modificarlo… o bien con dos dos líderes nuevos en los dos grandes partidos, o con el sufrimiento encima de una crisis brutal, fuera del tipo que fuera, y que no obligara a ser más pragmáticos, sobre todo desde el plano del humanismo inteligente.

España tiene una serie de problemas tremendos que solo somos capaces de intentar resolverlos desde el acuerdo de las grandes fuerzas políticas. Ninguna de ella tiene toda la razón, pero si una parte de ella que debe buscar los consensos.

La Vivienda y la emancipación familiar es una serio problema que requiere urgencia. Reflexionar sobre el modelo de Servicios Públicos esenciales como la Educación, la Sanidad o la Justicia es otro punto de fricción que hay que trabajar. Hoy Europa y su Seguridad no es igual a la que tenía en el inicio de este siglo XXI y eso hay que analizarlo en profundidad. Nos viene una industralización diferente y unas leyes comerciales muy distintas y volátiles. Y todo eso solo es posible trabajarlo en positivo desde los consensos máximos.

La realidad de la inmigración necesita una pedagogía tremenda y con multilateralismo interno. Todos tenemos que entender bien de qué estamos hablando, los motivos y las realidades de su futuro. No querer entender esto es un error, no desear que lo entienda la sociedad es una torpeza brutal. Y aquí vuelven a necesitarse políticas de pedagogía política y de Comunicación sin manipular.

3.11.25

¿Estaba el economista Karl Marx equivocado?

El economista alemán Karl Marx fue y sigue siendo uno de los personajes que dan al pensamiento económico y filosófico otro constantemente giros según los tiempos de análisis presentes. 

En vez de quedarme con algunas de las ideas políticas, vilipendiadas hoy en día por una experiencia pasada de la que muchos prefieren recelar, hoy paso directamente a la fuente de sus nuevas ideas, que son de hecho la fuente de una de las más feroces críticas hacía su propio pensamiento.

Marx era un economista que, lejos de lo que podíamos pensar, utilizaba bastante las matemáticas para plasmar sus teoremas en una base de economía operativa/analítica. 

A través de la misma, llegó a la conclusión de que el sistema capitalista, formado por las empresas, debía quedarse con una parte del beneficio, no redistribuido a sus trabajadores, que eran los que de verdad debían poseer ese beneficio, pues ellos lo habían “creado” a través de su esfuerzo.

Marx alude a que mientras existan estas empresas, por la competencia, los esfuerzos en la reinversión, se harían cada vez mayores, obligando a las empresas a aumentar esta llamada plusvalía, dejando a los trabajadores cada vez más desamparados. 

Esto llevaría consigo una polarización extrema de la sociedad, con unos pocos ricos y una gran cantidad de gente pobre que, una vez llegado el caso, y siguiendo con la llamada “lucha de clases” terminaría por imponerse al propio sistema.

La crítica surgida después termino por destruir la teoría, al observar cómo empíricamente las clases medias crecían cada vez más. Se alude que Marx vivió en los comienzos de la industrialización, época en la que sí hubo un retroceso de las condiciones de vida, lo cual pudieron llevar a su equívoco. 

En general, por tanto, se da hoy por descartada dicha teoría, ya que la sociedad en su conjunto ha crecido, y no se ha dado esa polarización.

Pero…, ¿Estaba realmente equivocado Karl Marx?

Podemos enmarcar a Karl Marx como uno de los economistas clásicos, que usaban aun técnicas rudimentarias de análisis económico. Aun así, el enfoque predominante de la época era el de la redistribución

¿Cómo se redistribuyen los bienes en la economía? 

Así que Marx, como muchos otros, dejaron más de lado el aspecto temporal. Marx no tuvo en cuenta el crecimiento económico que se derivaría de las propia generación de capital físico y humano. Pero esto no es algo que invalide aun más su teoría, sino algo que le da más valor.

Si aludimos al hecho de que es ese crecimiento intrínseco del sistema, la variable que hacía aumentar las rentas y la clase media, podemos pensar que una vez que se acabe este crecimiento, o cuando se frene, la situación pasará a parecerse más a la descrita por Marx.

Las revoluciones mismas consiguen aumentar la productividad de una forma inimaginable, pero es cierto que hoy los países avanzados crecen menos (año 2010) que los emergentes (cómo China, India o Brasil). Así que podríamos pensar que llegado el momento, las teorías de Marx vuelvan a encontrar su contexto y su validez. 

Cuando ese momento llegue, el ser humano, el trabajador: ¿seguirá siendo un factor productivo más, o se habrá convertido en el verdadero dueño de la cadena de montaje real que es la economía?

12.10.25

Vivir todas las edades es muy importante

Todas las edades hay que vivirlas en tres dimensiones: hay que vivir el presente, hay que saber recordar y hay que saber soñar y proyectar. 

Si uno solo sueña, vive en las nubes

Si uno vive solo el presente y no es capaz de valorarlo por el viaje recorrido o por las mochilas que han ido recogiendo, ni tampoco de proyectarlo hacia el futuro, vive con las orejeras puestas y no se entera de nada. 

Y si uno vive evocando el pasado y tratando de añorarlo, vive perdido.

Hay gente que no se toma la más mínima molestia para vivir de una manera inteligente, de una forma que le permita paladear la vida y entenderla, darle sentido, color y dimensión. Yo procuro siempre darle alegría e intensidad a lo que vivo.

Y como he vivido el paso del tiempo con naturalidad, he podido ir pasando etapas sin ningún particular sobresalto, sin que me sorprendiera el fantasma de los años.



27.9.25

Quien construye la Paz?


No debemos hacernos preguntas incómodas si sabemos las respuestas de antemano. Es perder el tiempo.

No hagamos caso a los que solo quieren ver lo que les dicen otros que miren.

Seamos libres de mirar y entender lo que según nuestro corazón, sabemos ya qué es verdad, y qué es mentira.

Nada es solo verdad.

Nada es solo mentira.

Pero cada uno de nosotros sabemos qué es verdad y qué es mentira.

Ya somos mayores.

Así que somos nosotros responsables de nosotros mismos, y de saber qué debemos pensar.



¿Qué pensarían los grandes filósofos de toda la historia de la humanidad de los momentos actuales?

¿Cuantas veces nos dirían como poco: "Tontos y Torpes" si pudieran hablar de nuevo?

2.9.25

Somos personas, pero no creemos en otras personas


Buen día lectores. Ya sé que os sentís personas, faltaría más. Somos personas, pero no tengo tan seguro que lo tengamos muy claro, aunque parezca algo tan sencillo como reconocerse lo que somos.

¿En nuestras decisiones políticas pensamos SIEMPRE que se trabaja y se decide para personas, sobre sus calidades de vida, de futuro, del día a día, de sus hijos y descendientes? ¿Las personas importamos en o ante las decisiones de los que mandan? ¿De verdad lo piensas?


Hablo de personas en concreto, no es abstracto.


Construimos todos los días las calidades de vida que vamos a disfrutar o sufrir. Y en teoría si somos humanos, deberíamos trabajar para todos los humanos, los de cerca y los de lejos. 


Pero ya sé que eso suena a imposible pues dentro de cada uno de nosotros somos pequeños egoístas.


No vamos a dejar de ser egoístas, eso lo asumo, yo tampoco soy capaz de ser bueno, pero al cambio, igual no estaría mal conocer algo del humanismo básico y repartirlo a quien nos encontremos. 


Cada uno de nosotros como sepamos y podamos, que nada estaría mal si practicamos algo de amor y de reparto, y admitiendo que ni todos nacemos sabidos, ni todos podemos hacer lo que deseamos.


Lo curioso es que todos pensamos que lo hacemos bien, lo realizamos pensando en las personas, deseando lograr buenos objetivos. Pero por desgracia no es así, pues los resultados no siempre son los correctos.


Los insultos constantes son una forma de violencia, y no solo verbal pues es contagiosa. Pero parecemos incapaces de pararla. Nos gusta crear guerras pues llevamos miles de años con ese ejercicio selectivo de matar y morir. 


No queremos resolver el hambre ni la pobreza. Seguimos utilizando esclavos aunque los disfracemos de presuntos derechos. Nos creemos dueños de los territorios cuando no lo somos ni de nuestra vida.


¿Deseamos trabajar para las personas sabiendo que nosotros también somos personas?

1.9.25

China también se prepara para liderar el mundo


Buen lunes de inicio de temporada, lectores. Mientras Donald Trump sigue empeñado en demostrar que es el dueño del mundo a base de garrotazos y miedos arancelarios, en la ciudad de Tianjin se han reunido más de 20 Jefes de Gobierno liderados por China, Rusia, India, Iran, Arabia o Bielorrusia y Turquía, demostrando que para liderar el mundo no hay que asustar tanto, y sí, tener amigos o al menos compañeros de enemigos comunes.


Este fin de semana se han organizado decenas de reuniones al más alto nivel entre los diversos dirigentes y asesores de todos estos países en donde tampoco está presenta la Unión Europea, que está en tierra de nadie. Ni somos amigos de ninguna de las dos posibilidades ni somos enemigos de ninguna de ellas.


En la medida en que los EEUU sigan asustando, más se tendrán que unir el resto del Planeta, es decir ese Sur y parte de Europa, que no le gustan nada que le toquen sus futuros. Los torpes de cierta Europa y sobre todo de los EEUU deberían pensar que no va tanto de ideologías o de intentar ser nacionalistas egoístas, sino de estrategias geopolíticas.


Tus vecinos, siempre y desde siempre, o tienen que ser amigos, o serán enemigos. Lo más complejo es conseguir que sean neutrales y te tengan que soportar en tus chulerías.

28.7.25

Sobre el uso de la palabra. Aristóteles


El sabio no dice nunca toda lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
(Aristóteles; filósofo griego)

Hay que saber hablar, no por lo que se dice, sino por lo que se calla. 

Hablar de más es peor que medir justamente lo que somos capaces de decir.

Creo que Baltasar Gracián puede ser un gran maestro en este asunto.

Pasado, presente, futuro. ¿Qué hacemos?

Vivimos el presente. Sólo el presente.
Podemos añorar el pasado, pero nunca volverá, no nos sirve para nada, tal vez, un poco para recordar y saber hacer, pero poco más.

Podemos prepararnos para el futuro, soñar con él, pero no llegará nunca, cuando se nos acerque será presente y no sabremos donde nos encontrará y ni con qué equipaje. 

Pero no hay duda, sin hacer futuro cada día, no sobreviviríamos, porque necesitamos tener un objetivo de vida, algo a lo que aferrarnos. 

Pero no como algo vital, porque el futuro no existe. Existe el concepto, la idea, la necesidad de que haya futuro. Hasta que se convierte en presente.

Debemos vivir el presente, el ahora, el hoy. Es lo único seguro que podemos disponer y disfrutar, que podemos incluso emplear para crear futuro.

¿Qué has hecho hoy que te haya agradado?

Apunta en una lista esas pequeñas cosas maravillosas que en un momento dado te han llenado el día. Cuando estamos quemados y sin ideas, busquemos la libreta y revisemos nuestros apuntes, busquemos esos presentes ya pasados, para ver si alguno nos puede interesar rememorar.

19.5.25

¡Dios, existe!


Hace unos días escribí un artículo en Arainfo donde hablaba, aprovechando el reciente Cónclave, de la teóloga y socióloga brasileña, Yvone Gebara. Aquí, se tocaba lógicamente el tema de DIOS y de la inclusión de la mujer en la iglesia. Observé varias respuestas a esta cuestión. Las que más me entusiasmaron eran las enconadas que, precisamente, eran las de las personas que veo tienen una doble moral. Venían a decir: Dios, no; pero luego le digo que sí. Me explico.

Partamos de la base que yo soy atea y mi posicionamiento racional de Dios es más bien Kantiano (difiero de él en su agnosticismo, ya que decía que no podía demostrar que éste existiera, igual sí igual no) de lo que sí hablaba era de la MORAL y la LIBERTAD en el día a día que para él era donde Dios existía; pero hete aquí que algunos con su simpleza intelectual te dicen que la religión ha originado tantas guerras, tantos dramas personales y yo digo, sí; pero, si siempre ves un cubo desde un mismo punto de vista, te pierdes el resto.

Yo he visto a Dios (ente personal y autónomo de dogmas religiosos) en los “curas rojos” que durante la dictadura de Franco estaban con los pobres y contra el franquismo y lo he visto en miles de misioneros que, muchos, se juegan la vida para estar con los más desfavorecidos (León XIV es un representante de ellos) y lo he visto en los miembros de la Teología de la Liberación que en los años más duros de dictaduras Hispanoamericanas fueron perseguidos y asesinados (Monseñor Romero en El Salvador y la masacre, que tanto recuerda mi madre, en la UCA del padre Ignacio Ellacuría junto a otros cinco jesuítas españoles, una cocinera y su hija); así que yo he visto su MORAL y he visto su DIOS.

Y no lo he visto en el día a día cuando alguien se ríe con retranca cuando una madre acude a Dios al ver morir a su hijo y para más inri quien se reía sabía que estaba un familiar del fallecido. Y qué hizo ese familiar, guardar silencio ante tanta estulticia y tener un dios personal que su familia le había enseñado desde la infancia porque sabe que contra los idiotas poco se puede hacer. Dejarles con sus visiones únicas y simplistas.

Dios existe y el Diablo también. 

Si la socióloga, Yvonne Gebara, vinculada a la Teología de la Liberación y amiga del opositor a la dictadura brasileña, Hélder Câmara, (arzobispo que decía aquello de que cuando daba comida a los pobres le llamaban santo; pero, cuando preguntaba por qué son pobres, le llamaban comunista) desea la inclusión de la mujer en la iglesia católica no es, por tanto, para blanquearla, sino más bien para limpiar y dar aires nuevos a una estructura putrefacta (recordemos aquí al banquero de dios, Roberto Calvi; al norteamericano Marcinkus; al mexicano Maciel; la logia P2...) 

Pero, por qué no se desea la inclusión de la mujer en la iglesia católica, preguntaría yo. Porque está corrupta, me contestarán algunos y yo les diría ¿no está corrupto el mundo?, ¿no hay guerras, genocidios, corruptelas, pedofília? Es por ello que ¿la mujer no debe participar en la sociedad ya que la estaría blanqueando? Iglesia y sociedad son, básicamente, dos estructuras que han creado los hombres principalmente; por ello dejemos que las mujeres participen en ambas.

Porque quien dice que la mujer en la iglesia blanquearía la podredumbre que la rodea, debería mirarse si con sus actos no lo ha hecho él o ella también. ¿Estas personas han ido a actos religiosos como bodas, comuniones...? Y acaso, ¿no se han cortado ellos el pelo largo y han ido a hacerse un traje a medida y ellas han competido por ver quién destacaba más? ¿Y no han posado sonrientes ante el retablo de la iglesia? ¿O se han casado por la iglesia? ¿Han bautizado a sus hijos y estos han hecho la comunión? ¿Blanquean o no blanquean a esa iglesia corrupta, pedófila?

Yo, como atea, digo que Dios existe. Y lo he visto en mis paseos por la naturaleza, en obras de arte literarias, arquitectónicas, pictóricas, musicales, escultóricas, en la humanidad de una amistad sincera, la he visto hasta en las risas desatadas de un bebé.

Pero también he visto al diablo en el día a día desde unas palabras y hechos realizados con la intención de dañar o tergiversar porque son, precisamente, los que llevan el diablo a cuestas, los que impostan una MORAL que no tienen. Y eso no quiere decir que cuando nos hieran, todos, hemos sacado a relucir nuestro diablo pero la diferencia entre los diablos malos y los diablillos es que estos, al final, asumen la responsabilidad de sus actos y piden perdón.

Es el Dios Kantiano donde las personas podemos ser agentes morales descontando de la ecuación a Dios, mal utilizado desde hace siglos.

Ya cada uno decide qué Dios lleva consigo. 

 Olga Neri