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30.3.26

Tras el Primer Mes de Guerra ¿qué sucederá en Irán?


Transcurrido un mes del inicio del ataque de Israel y los EEUU contra Irán, ya podemos decir sin equivocarnos, que además de ilegal es un gran error sin consecuencias positivas para nadie, y que no será sencillo salir de esta debacle, de esta torpeza, ni sencillo ni rápido, aunque en algún momento de esta primavera de 2026 se logran una paz teórica. 

Nunca desde 1945 hemos estado tan cerca de la III Guerra Mundial o de algo similar que puede suponer un cambio de civilización en todo el mundo, o al menos de reparto de los papeles de todas las zonas de influencia en este siglo XXI.

Y aunque indirectamente todo el mundo está ya involucrado por una crisis energética y de precios de incierto futuro, los países ya directamente involucrados y afectados por bombardeos, misiles o drones son: Irán, Israel, Irak, Jordania, Líbano, Siria, Kuwait, Qatar, Bahréin, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Azerbaiyán y Chipre. Más los EEUU que han visto algunos buques bombardeados.

A partir de estos datos del primer mes, y admitiendo que ya Yemen ha decidido en la última semana entrar directamente en la guerra, y se lo están pensando en estos días, tanto tanto Arabia Saudí como otros países menores de la zona, solo cabe pensar que las incipientes conversaciones entre Irán y los EEUU sirvan para algo, complejo de comprender ahora. O que la guerra se extienda a otros países cercanos o lejanos, complicando su final rápido. 

El contagio puede ser peligroso por lo incontrolable, al empezar a utilizar ejércitos de tierra o armas de destrucción diferente.

Todo alimentado además por el ya doloroso cierre del Estrecho de Ormuz que se puede contagiar al Estrecho del Mar Rojo. Hoy el presidente de EE UU, Donald Trump, ha declarado que EE UU podría “coger el petróleo de Irán” y, mediante una operación militar, tomar la isla de Jarg, la mayor terminal petrolera iraní, vital para sus exportaciones. 

Es decir, en realidad, esta guerra es una pelea entre “Grandes” por la energía, el petróleo y el gas, por frenar el crecimiento de China, por posicionar a Israel como país “Líder” en la zona, y por acabar con el chiísmo (son entre el 10 y el 15% de los musulmanes). Y a partir de asumirlo, entenderemos de otra manera esos silencios curiosos pero peligrosos, tanto de China como Rusia, de Europa o de Turquía. Son silencios estratégicos, en algunos casos desde la incapacidad como en Europa, y en otros como en China, esperando que sus enemigos se desgasten.

Podrían algunos de estos silencios, obligar a los EEUU a una provocación mayor, pues hay zonas del planeta a los que les interesa que esto puede explotar para mejorar sus posiciones. Recuerdo que en este silencio están también Corea del Norte o India. Y a su vez ya entramos en una crisis económica que está afectando primero a los países más pobres, para irse contagiando gravemente a todo el mundo en cuanto superemos el segundo mes de guerra. ¿Y si no existieran soluciones fáciles?

Debemos entender que todos los organismos internacionales que teníamos hace un año han saltado por los aires. Ni tiene la misma validad la OTAN o la ONU, no tienen sentido los Organismos Internacionales de Tribunales que hagan cumplir acuerdos, y la Unión Europea está tambaleada y muy dividida. 

Por otro lado es muy complejo negociar con Irán al estar asesinados todos sus líderes respetados, lo que en el caso de una victoria militar de los EEUU o Israel, llevaría al país a una posible guerra civil si se enfrentan religiosos chiitas y sus poderes civiles, con los militares de la Guardia Revolucionaria ante la falta de poder claro.

Las posibilidades de que la guerra se complique en las próximas semanas son altas (entre un 70 a -80% según analistas), con un riesgo creciente de escalada regional y multifrentista entre países vecinos. 

No hay indicios claros de desescalada aunque se habla de negociaciones no reconocidas promovidas por Pakistán, y tanto Irán como sus aliados están dando muestras de ir racionando misiles para una guerra prolongada. No se observa un uso discriminado de armas de alta potencia.

Irán ya ha disparado cientos de misiles y drones; si no puede sostener el ritmo, podría recurrir a ejércitos proxies (Hezbolá, hutíes, kurdos, etc.) o a ciberataques más intensos, prolongando el conflicto. 

Tras la muerte de Jamenei y los bombardeos masivos sobre Irán, hay riesgo de fractura interna o cambio de régimen, lo que podría alargar la inestabilidad en toda la zona. EE. UU. y aliados europeos están desplegando más tropas terrestres y nuevos sistemas antimisiles; y Turquía y la OTAN están en alerta por si el conflicto se extendiera. 

Hay que tener en cuenta que el futuro de Iran como país o incluso como civilización y religión chiíta, está en juego en estos momentos. cuando alguien no tiene nada más que perder, su resistencia es muy dura.

Como han dejado notar claramente tanto China como Rusia mantienen posiciones de apoyo diplomático y tecnológico selectivo a Irán, pero evitan intervención militar directa. 

 ¿Qué es intervención directa? 

Ambas condenan los ataques de EE.UU. e Israel como "agresión", piden negociaciones y refuerzan la cooperación previa (satélites, drones, inteligencia militar), sin cruzar la línea roja de un compromiso bélico abierto.

Posición de Rusia. Apoyo táctico: Proporciona inteligencia satelital, guerra electrónica y tecnología defensiva, pero no sistemas avanzados como S-400 por temor a escalada con Israel/Golfo. Usa una retórica fuerte, acción limitada y expresa su "profunda decepción" y solidaridad, pero está limitada por la actual Guerra de Ucrania. Ve el conflicto como una oportunidad estratégica por el desvío de recursos occidentales hacia la zona y no hacia Ucrania. Tiene un beneficio indirecto pues Irán le suministró drones Shahed para Ucrania; y ahora Rusia no puede respaldarlo plenamente, lo que le podría llevar a una implicación mayor en el conflicto.

Posición de China. Tiene este gran país un pragmatismo económico muy claro. Condena los ataques pero prioriza la estabilidad en Ormuz (45% de su petróleo pasa ahí) mientras negocia con Irán el paso seguro de sus propios petroleros. Comparte con Irán el BeiDou (GPS rival), materiales para misiles y datos satelitales. Se presenta como mediador diplomático a través de terceros países, hoy liderado por Pakistán. 

Y sobre China todo observa la forma de resolver los problemas militares de una guerra de sus posibles futuros enemigos, para aprender las capacidades de EE.UU. Y se beneficia de los precios altos de la energía global sin comprometer el comercio con los países del Golfo. Su posición ambigua está perfectamente calculada, incuso en las declaraciones públicas, lo que supone que las puede ejercer en cualquier momento, para asustar o para cambiar el tercio de la guerra.

Julio Puente

24.3.26

Economías entre Corea del Norte y Corea del Sur


En esa economía social o sociología histórica que podemos analizar sin profundizar mucho, para intentar respondernos sobre los motivos por los que unas sociedades triunfan y otras se empobrecen, una de las primeras dudas que nos surgen es adivinar por qué algunos países fracasan a lo largo de la historia, otros se hacen con un nivel de vida aceptable, o incluso otros alcanzan el poder más elevado y luego lo pierden, por lo que debemos admitir ya de entrada, que ser una gran potencia es temporal, o que no se sabe bien todos los motivos que nos llevan a ver, ante la historia, porqué unas sociedades fracasan y otras triunfan.

Esto sirve para países, sociedades o empresas. Equipos deportivos, familias o grupos, salvando las enormes distancias que hacen funcionar los diferentes tipos de grupos de personas.

Es verdad que habitualmente nos respondemos con lo que nos parece más obvio visto de forma simple, pero no es sencilla la respuesta, pues siempre la sucesión de errores es más importante que cualquier otro concepto que nos pueda parecer real. Y aquí es donde entran las instituciones, las formas de gobernar, de gestionar o de entrenar.

Si suprimimos las condiciones extremas de habitabilidad en algunos territorios, todo lo demás son consecuencias humanas, decisiones humanas. 

Hoy, por poner un ejemplo, vemos a un Irán empobrecido en su PIB por habitantes, pero fue en esa misma zona la inmensamente importante ante la historia de la humanidad civilización persa, fue Persia. Fue líder mundial y hoy es pobre, aunque posea mucha energía del petróleo y gas para vender.

España o Reino Unido dominaron el mundo. Italia creó el Imperio Romano. Ni sus ascensos tuvieron nada que ver con sus condiciones como territorio, ni tampoco la tuvieron para su fracaso como líderes mundiales.

Son las instituciones de cada momento de la historia, —es decir, lo que nos damos como sociedad para estar funcionando—, los que logran los éxitos o fracasos. Mucho más incluso, que los sistemas políticos o económicos que nos damos para funcionar. China sin dejar de ser comunista y una dictadura, pasó en pocos años de ser un país tremendamente pobre en el siglo XX a un país pionero en tecnología y cabeza de una economía y un crecimiento casi brutal. Hay varios ejemplos más.

¿Cuál es el motivo real de que Norteamérica sea muy rica y potente, y en cambio no lo sea Argentina, Chile o México? Incluso hay ciudades entre los EEUU y México, que están divididas por una frontera, y son totalmente distintas en su grado de confort, de economía, de sociedad. Por ejemplo, Nogales Norte (Arizona) y Nogales Sur (Sonora).

Dos ciudades con diferentes instituciones y con resultados muy diferentes, aunque hayan partido del mismo origen y sus condiciones geográficas, estratégicas, sean iguales.

Otro ejemplo muy sencillo de explicar es Corea. En él, vemos lo que puede suceder por no tener unas instituciones capaces, actualizadas, y cerrarse internamente a base de ir sumando errores de planificación social. 

Si analizamos la situación inicial de Corea, en los años 50 del siglo XX, vemos que el PIB per cápita era muy similar entre las zonas del Note y del Sur o incluso algo mayor en el Norte. En aquellos años Corea del Norteestaba más industrializada (herencia japonesa) y tenía más recursos minerales En cambio Corea del Sur era un territorio más agrario, con más dependiente de ayuda exterior y hasta finales de los años 60, Corea del Norte iba por delante en las cifras económicas.

Tras la división en dos países al finalizar la II Guerra Mundial empezaron las divisiones de las instituciones coreanas. Una mitad, la norte, dependía de la URSS y China. Y la otra mitad, la del Sur dependía de los EEUU. Antes todo el territorio era una colonia de Japón. Por eso se dividió, como sucedió en Alemania.

Tras la finalización de la Guerra entre las dos Coreas con diversos apoyos de otros países, Corea continuo desde 1953, dividida. Hasta la fecha de hoy. Son ya claramente dos países diferente que tras 70 años divididos, han evolucionado de muy diferente manera. Pero parten de la misma civilización, cultura, historia y territorio o condiciones naturales de vida para poder crecer o no. Solo las diferencia las instituciones creadas en estas décadas. 

Y esto lo señalo sobre todo para esos miles y miles de ciudadanos de todo el mundo, que dicen y repiten que la política es una mierda, que sobran los políticos, que estaríamos mejor funcionando sin una clase política. 

Corea del Norte se encerró, se aisló del mundo. Y Corea del Sur se abrió con sistemas educativos abiertos y plurales hacia un capitalismo dirigido a la exportación. Corea del Sur empezó a recibir ayudas masivas desde los EEUU, mientras que Corea del Norte con ayudas puntuales de la URSS o China creyó que era capaz ella sola de asentarse en su libertad. La diferencia no era solo de modelo entre comunismo y capitalismo, sino de decisiones sociales como la educación, la industria, las relaciones con otros países.

La productividad era tremendamente distinta entre modelos industriales motivadores o rígidos, tanto en cantidad como sobre todo en calidad e innovación tecnológica según las décadas. Corea del Norte siguió intentando dominar mercados de industria pesada, armamento o maquinaria, una agricultura colectiva y utilizando el carbón como energía basa. En cambio, Corea del sur sin dejar la agricultura abierta como elemento importante en las primeras décadas, se inició en unas industrias textiles que exportaba. Eran los años 60 y 70. Todavía no había explotado las diferencias.

Ya entrando en los años 80 a 90, Corea del Norte siguió mejorando su industria, pero con un ritmo modernizador lento y una clara dependencia ya, de una URSS todavía más lenta. Empiezan a diferenciarse los datos económicos, con una Corea del Sur que da cambios hacia industrias químicas, astilleros, electrónica y servicios. 

En los años 90 vino una crisis de sequías, el colapso de la URSS, la agricultura planificada en Corea del Norte no supo dar respuesta a los nuevos retos, y la economía se convierte casi en una locura sin reglas. Su industria se volvió obsoleta mientras que Corea del Sur abrazó la tecnología de los semicondutores, la electrónica de consumo para la exportación, la industria naval y una clara apuesta por la I+D.

Hoy Corea del Norte se basa en sistemas industriales militares, la minería y una agricultura muy planificada para su propio consumo. Y a su vez Corea del Sur ha girado hacia una industria de exportación con un alto valor añadido. Entre exportar coches o software y exportar misiles o carbón, los valores añadidos son tremendamente distintos. Las diferencias de PIB entre ciudadanos son brutales. Podríamos hablar de un PIB por habitante en Corea del Norte de unos 1.500 dólares año, mientras que en el caso de Corea del Sur hablamos de unos 45.000 dólares año. 

Julio Puente

23.3.26

Reconfiguración del Poder Global en 20250


Nos lo imaginábamos desde la última década con los cambios ideológicos del mundo actual de este siglo XXI, es decir, lo veíamos venir. Pero tras el estallido de la guerra en Irán, antes en Ucrania y luego en Gaza, sabemos ya sin duda que existe en este siglo XXI una clara reconfiguración del Poder Global.

Han saltado por los aires todos los organismos internacionales que nos habíamos dado a partir de 1945 en el mundo, para intentar evitar una nueva Guerra Mundial. En estos momentos de principios de 2026, ya sabemos que nada está funcionando, que las normas internacionales, las Leyes de Guerra internacional, no sirven de nada pues no se cumplen por parte de ninguno de los que incitan los conflictos y los que lo sufren se ven obligados a utilizar el “Ojo por ojo, diente por diente”.

Sin organizaciones mundiales capaces de hacer cumplir las Leyes, todo es un mundo selvático, en donde el más fuerte militarmente o por sus condiciones estratégicas, es el que impone sus condiciones aunque sean inhumanas, fuera de todo tipo de control humano, aunque sean humanos los que deciden utilizar las máquinas de guerra.

En estas tres semanas de guerra en Irán han sucedido tantos conflictos gravísimos por su importancia y por la zona en donde se producen, que resulta complejo imaginar meses de guerra y las formas en que esto afectará a todo el mundo durante meses y años. Hablamos de energía, de infraestructuras, de invasión de Líbano, destrucción de Gaza, de Irán o de cambio de paradigma de todos los países del Golfo Pérsico o de Oriente Medio.

No es una guerra de religiones, tampoco es solo una guerra energética, ni tan siquiera una guerra de autodefensa o de genocidio para lograr más territorio. Es todo eso, más una clara reordenación del poder mundial, de que de esta guerra salgan grandes países ganadores y grandes países perdedores.

Hay un solo gran país involucrado directamente. Los EEUU, impulsados por un Israel que juega por otros motivos. Y aunque los EEUU están desde el principio intentando que entran tanto Europa como China, Arabia Saudí o Turquía en el conflicto, saben ya todos estos actores, que de momento lo más lógico para ellos y para el mundo, es mantenerse al margen.

Y llegando a este punto tan conflictivo por lo que ya afecta y afectará a todo el mundo la guerra en Irán y Líbano de momento, y ante la imposibilidad real de poder negociar con nadie tras matar a todos los líderes de Irán, solo cabe preguntarse quien podría ganar esta guerra. Y el único que aparece es EEUU como ganador o como perdedor. O lo que puede parecer un contrasentido, ganar esta guerra puede ser perderla.

Ganar y que esa victoria tenga sentido positivo en el medio plazo supone derrocar todo el sistema de gobierno de Irán, entrar en una democracia tipo occidental pero a su vez reconstruir el país para que no caiga esa democracia en pocos meses al tener que vivir sobre las miserias, y eso supone un tremendo esfuerzo económico que si lo soporta solo los EEUU les afectará muy negativamente, mientras otros actores mundiales observan desde la ventanilla y se frotan las manos.

En el caso de una rendición de Irán, de su sistema político, el trabajo de los EEUU y de sus vecinos tendría que ser tremendo, aunque no tuvieran que pagar con la ayuda de Europa y ciertos países de la zona. Volveríamos a asistir a un crecimiento lógico de China que simplemente observaría como invitado estratégico.

Hoy los conflictos bélicos no son solo militares. Son sobre todo económicos y tecnológicos, y es aquí en donde los posicionamientos y los silencios logran hacer ganar a quien simplemente no interviene. Y en este siglo XXI es posible que vayamos a un escenario de posicionamientos con una inestabilidad casi crónica de grandes grupos, pero con un cambio claro de los liderazgos económicos, estratégicos y tecnológicos.

Asia saldrá reforzada, no solo China sino también India e incluso Turquía y algunos países menores de la zona del sur. Los EEUU pagarán muy caro el declive reforzado por un Donald Trump rodeado de incapaces de entender la historia, y que puede ver peligrar el valor del Dólar como moneda de referencia. Y Europa está en esa incertidumbre ya acostumbrada, sin definir si quiere estar o simplemente prefiera no estar, con todas las consecuencias que tienen cualquiera de las dos posturas.

Nos queda Rusia, y sus decisiones hoy estancadas en el frente de Ucrania, otro gran error de este inicio del siglo XXI, del que son responsables Europa y Rusia. Nunca debería haber estallado esta guerra que no es regional, aunque lo parezca.

Todos estos hechos ya reales nos llevan inevitablemente a pensar que en la mitad del siglo XXI el llamado Poder Global será muy diferente al del inicio de este mismo siglo. Y a la vez podemos afirmar que en la mitad de este periodo de 50 años, ahora mismo, no estamos en condiciones de poder adivinar quien saldrá ganando de estos conflictos bélicos y de reconfiguración mundial.

Podemos intuir un sistema global de poder más fragmentado, más regionalizado y más policéntrico, con varios centros de poder que competirán y cooperarán a la vez. Y se temerán entre ellos. Los conflictos bélicos actuales no están creando un solo frente global, sino varios teatros simultáneos. Ucrania y la seguridad europea; Oriente Medio y la guerra regional ampliada en torno a Israel, Palestina, Líbano, Irán y países del Golfo aliados o no; además de guerras persistentes en Sudán, Myanmar, el Sahel o Haití.

Los conflictos de 2026 están acelerando los movimientos estratégicos y económicos sobre los ejes tecnológicos, de materias primas, de cambio energético. Las guerras actuales no solo destruyen; también están redistribuyendo inversión, alianzas, industria militar y cadenas de suministro. Los actores serán los EEUU, China, India, Rusia, Oriente Medio, Europa y “los Sur” de América, África y Asia. No he nombrado a Turquía no por no ser importante sino por no sabe a fecha de hoy si colocarla hacia Europa o hacia Oriente.

Ese Nuevo Mundo de mitad del siglo XXI será más duro y complejo, porque la competencia incluirá menos universalismo y globalización y más coerción entre los diversos bloques. Más sanciones, tecnología, chips, energía, rutas marítimas, minerales, ciberataques, inteligencia artificial y nuevo armamento de precisión. No veo un “Gobierno del Mundo”, sino una mezcla de bloques flexibles, rivalidades persistentes y pactos tácticos. Y una reconfiguración de los modelos de Control Mundial, tipo ONU, Tribunales, OTAN, Comercios internacionales, etc.

Países como India, Turquía, Brasil o Sudáfrica y sus posicionamientos en uno u otro Grupo de Poder, pueden inclinar la balanza de quien gobernará el mundo con más capacidad, a partir del año 2050.


Julio Puente

21.3.26

Huelga General en el País Vasco y Navarra


El 11 de marzo de 2026 tuvimos (tuvieron) una Huelga General en todo el País Vasco y Navarra, aunque casi no se haya dicho nada en los medios de comunicación. 

Solo fue un día, realmente unas horas de mañana y algo de tarde, excepto en organismos públicos en donde se cerró todo el día, con dos manifestaciones en Bilbao, una de ellas MUY dura en esta ciudad y muy numerosa.

La huelga era contra el empobrecimiento, a favor de un SMI de 1.500 euros al mes, tras la brutal subida de los alimentos antes de la actual guerra en Irán, en Oriente. 

Se daban datos de unas pérdidas reales de un 15% de poder adquisitivo en muy pocos años. Y se explicaban hasta 11 puntos que motivaban esta jornada de Huelga General.

Pero voy a ir a la violencia. Tremenda en algunos momentos. Se atacaron varias tiendas importantes del centro de Bilbao, se entraron en las tiendas a romper todo lo que había en su interior, tirando los productos al suelo, etc. 

Y algunos escaparates recibieron no una pedrada sino una docena en cada cristal, con la violencia que vemos en la imagen. 

A su vez numerosas tiendas que estaban abiertas fueron obligadas a cerrar y luego a sus cerraduras le pusieron pegamento o similar, para impedir abrirlas sin la intervención de los cerrajeros.

No dar nota e información de todo esto es también violencia. A veces se nos trata como a niños, creyendo que ocultando la realidad a la sociedad se logra tapar los problemas. 

Es cierto que estos temas son contagiables, pero debemos conocer lo que somos, los comportamientos de todas las partes, y admitir que la vida no siempre es maravillosa, que hay conflictos, aunque los tapemos.


16.3.26

Lo que Abascal hará en las tres comunidades


Tras los resultados de las Elecciones en Castilla León, entrarán a saco los análisis sesudos para saber qué ha sucedido. Y no es que sea interesante solo para Castilla León, sino también a medio plazo para España y en el corto para Aragón y Extremadura, que esperan solución a sus votaciones de hace unas semanas. Y todas giran alrededor de Abascal.

Es verdad que algunos partidos han subido y otros han bajado. Con un número de votos contabilizado muy similar. Solo han subido un 1,7% de votos contabilizados a fecha de lunes, con respeto a 2022. Aunque haya crecido la participación porcentual, pero es que hay menos habitantes.

Sube el PP en 56.000 votos. Sube el PSOE en 14.000 votos. Sube VOX en 19.000 votos. La suma de IU y Podemos logra casi 25.000 votos menos. Y Ciudadanos logra 50.000 votos de menos. No son números tremendo, pero muestran detalles de posible tendencias.

Parecería que la derecha actual simplemente recoge el voto perdido de Ciudadanos, y que el PSOE recoge el voto de su izquierda que se cambia. No es para tanto, lo que demuestra que Castilla León es muy fiel.

¿Y ahora? 

Pues la papeleta sobre la mesa de decisiones la tiene VOX, y solo VOX. En Castilla León, en Aragón y en Extremadura. 

Y su decisión será tomada Abascal desde Madrid, les guste o no les gusta en estos territorios, y será tras analizar muy bien los resultados, lo que no quiere decir que sea la misma para las tres comunidades.

Puede apoyar a Extremadura desde fuera del Gobierno. Puede entrar en Aragón a un gobierno que al exija grandes cambios; y puede jugar en Castilla León con intentar repetir las elecciones. 

Y seguir analizando el Gobierno Central desde su atalaya.

Las otras opciones son hacer lo mismo en las tres comunidades, entrar y solicitar unas Consejerías muy técnicas pero a la vez muy sociales, dotarlas de un aumento de presupuesto, y gobernarlas ajenas a la gestión de Presidencia y el resto de Consejerías de cada Comunidad. 

Por ejemplo pueden apetecerle Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Familia, Juventud y Bienestar Social, incluso Movilidad y Educación. Insisto, solo si no son "marías" y llevan aparejado una gestión de poder económico real.


11.3.26

Se nos acaba la Verdad. Y disfrazamos la Mentira


Ya es incluso asumido, que la Verdad que vemos y leemos, la que nos quieren enseñar, la que compartimos entre todos, se acabó hace menos de un año. En realidad creemos que es la IA la que acabó con la Verdad, pero no es cierto. Siempre somos los seres humanos y el uso que hacemos de las herramientas, lo que modifica la historia de la civilización. 

Hoy tenemos la IA como nueva herramienta, también para las guerras militares, mucho más para las guerras económicas.

En realidad no desaparecerá la verdad, simplemente la esconderemos entre todos nosotros, la llenaremos de mentiras para que nadie sepa distinguirla entre la basura, jugaremos a ells y con ella para nuestros propios intereses. Deberíamos cambiar los 10 Mandamientos de la Religión occidental, y quitar la Mentira como el octavo mandamiento de Pecado Mortal.

Los deepfakes (los contenidos que como videos, imágenes o audios son mostrados mediante IA para mentir, imitando de forma realista la voz y los movimientos de una persona) se usan para la desinformación, los fraudes, la suplantación de identidad no consentida, con un uso de la IA generativa, que logra que la propaganda nos haga cada vez más complicado saber qué es verdad y qué es manipulación.

Ya no creemos por lo que vemos y nos muestran —y esto irá en aumento— sino por saber y creer quien nos lo cuenta. Será la única manera de defendernos de esas mentiras de IA. 

No veremos y creeremos lo que nos enseñan, sino quien nos lo muestra, para saber si ha pasado los controles que nosotros queremos admitir.

Eso no garantiza la verdad absoluta, pero sí al menos que si nos engañan, lo hará quien es similar a nosotros. Ojo, pues esto también tiene su peligro de división social.

Admitiremos comunidades de respeto propio, comunidades de creencia y asumiremos que estos nos engañaran menos veces, pues habrán filtrado lo que les llega. ¿Y lo harán siempre de verdad o también se dejarán corromper por el poder?

Solo nos queda aprender por nosotros mismos a defendernos, a distinguir, a ser capaces de ser críticos con lo que vemos, leemos o escuchamos, a base de aumentar nuestra alfabetización digital, visual, crítica con lo que nos dan masticado y empaquetado, aunque eso supongo un esfuerzo añadido si queremos conocer la verdad, estando menos manipulados.

El uso más rápido y eficaz de la IA para engañarnos es una de las realidades del momento. Si nos fijamos ahora en la Guerra en Irán, vemos que incluso los EEUU nos informa en tiempo real qué quieren hacer o decidir. 

No ya lo que han hecho, sino lo que quieren hacer. Y no solo para que lo conozca el enemigo, sino para que nosotros, tú y los millones y millones que lo escuchamos, tomemos partido.

Irán durante los primeros 10 días prohibió emitir imágenes de su país con los daños sufridos. Pero ahora ha descubierto que eso es negativo. Y ha cambiado, poniendo a periodistas propias, a ser posible mujeres, mostrando el sufrimiento, es decir, mostrando lo malos que son "los otros". No es todo IA, de momento, es uso de la publicidad a través de la imagen.

Tan importante es lo que dice un político con mando en plaza sobre una decisión muy grave, como que sus palabras lleguen a todo el mundo a través de las Redes. Comparado con otros tiempos históricos, esto parece tremendo, no solo por la no existencia de esos modelos de comunicación en el acto de guerra de otros tiempos, como por el uso que se hace ahora, para observar reacciones.

Donald Trump y/o sus asesores puede publicar en un momento una nota en sus Redes y a las dos horas publicar otra cosa totalmente distinta. ¿Cuál de las dos es mentira, manipulación? ¿Las dos? Y se lo dicen a toda la sociedad que lo quiera leer. 

Ahora es sencillo ver pequeños vídeos de ataques de unos contra otros, y escuchar gritos o voces en el ambiente. ¿Son ciertos? Y de serlo… ¿quien los envía y para qué finalidad? ¿Son todos y solo, con la buena intención de informar como los antiguos radioaficionados?

La guerra militar actual y no solo la de Irán, va acompañada de una guerra informativa digital extremadamente intensa. 

En el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, investigadores y periodistas han detectado una cantidad muy alta de imágenes y vídeos falsos o manipulados circulando en redes. Existen vídeos de videojuegos militares compartidos como si fueran combates reales e imágenes generadas con IA de ataques o explosiones además de imágenes desde satélites que han sido manipuladas digitalmente para mostrar daños inexistentes, u otros vídeos reales de anteriores conflictos antiguos, reutilizados como si fueran actuales.

Los análisis de verificación han detectado varios patrones diferentes, según vengan de un país o de otro. Hay redes afines a Irán que difunden imágenes exagerando daños a Israel o a bases estadounidenses, y vídeos de supuestas victorias militares que no se pueden verificar. 

Las redes proisraelíes o prooccidentales reutilizan vídeos antiguos de protestas en Irán para afirmar que el régimen está colapsando. Y existen también redes oportunistas o propagandísticas que es más complicado saber desde dónde vienen, con cuentas falsas o hackeadas, que publican vídeos generados con IA.

Y finalmente también hay redes coordinadas que imitan “periodismo ciudadano”, de personas civiles anónimas con nombres falsos. Incluso se han descubierto redes de cuentas coordinadas creadas específicamente al empezar los ataques para amplificar este tipo de contenidos. Y en estos casos, da igual de qué país del conflicto vienen, pues son múltiples.

El ciudadano tiene que adivinar si son falsas o reales, y a quien beneficia en apariencia lo que vemos. Pero admitiendo que quien lo hace, muchas veces, lo sabe hacer muy bien para que no se note la trampa con facilidad.

Los periodistas tardan horas o días en verificar lo que internet difunde en minutos. Algunos analistas hablan ya de una segunda guerra paralela, la guerra de percepción. Se quiere comunicar para que los receptores perciban de una determinada manera lo que se les envía. Ya no se trata solo de informar, sino también de que se perciba cocinado, lo que se les envía.

La consecuencia más importante es que ya no solo cuesta saber quién gana o pierde, también cuesta saber qué ha ocurrido realmente. Y sobre todo pensando en el Marcado de Futuros (una guerra económica) para saber en tiempo casi real qué está sucediendo, para apostar por un producto o el contrario en esas inversiones a futuro.

10.3.26

Cambia el orden mundial con la guerra en Irán?


La llegada del presidente de los EEUU a su segundo mandato en enero de 2025, ha arcado claramente el cambio de paradigma mundial. Se acaban las reglas de respeto entre países de forma clara, se vuelve a un clima bélico e incluso de chulería para demostrar quien quiere ser el “Chico” malo del colegio del mundo, mientras otros chicos observan, y… o se callan o utilizan la táctica de esperar el momento adecuado.

Estadísticamente se sabe que parece inevitable que cada 250 años cambien los ciclos en las civilizaciones del mundo. 

La última comenzó sobre 1800 con la llamada Revolución Industrial, que según países comenzó entre 1750 y 1820. Estamos pues en los que podríamos llamar estertores de ese periodo cíclico, de camino al 2050 que podría ser el punto de partida entre 2030 y 2070 según países, para adentrarnos en otro periodo cíclico, en las civilizaciones de los seres humanos. 

Como es lógico, todavía no tiene nombre, no sabemos bien de qué se va a componer.

El periodo que se está acabando nace a finales del siglo XVIII para terminar un mundo claramente artesanal y agrícola basado en la fuerza humana o animal, hacia un modelo industrial basado en las máquinas, el vapor, las fábricas, la huída de la población desde el campo hacia las ciudades hasta hacerlas crecer a tamaño que a veces se han ido de las manos en su planificación. 

Aparece el capitalismo industrial y a su vez el sindicalismo de los obreros, la lucha de clases, el inicio del estado del bienestar, los servicios públicos, los mercados comerciales, la producción en masa, las ideologías diferentes y un crecimiento de la población muy importante. 

Si en el año 1800 había en el mundo sobre mil millones de habitantes, en este posible final de ciclo de civilización estamos ya en los 8.000 millones de personas habitando el planeta.

Esa Sociedad Industrializada no nace a la vez y por igual en todas las zonas del planeta. 

Su implantación fue muy lenta desde el punto de vista actual, y podemos ver que duró sobre unos 150 años desde su inicio hasta que la revolución industrial se asentó en todo el planeta. Desde 1760 a 1910. 

Comenzó en Europa pero los EEUU tardaron unas dos a cuatro décadas en sumarse a ella, dependiendo de zonas de su territorio. Y aunque esta revolución como empezada e impulsada desde Inglaterra, un siglo después, ya cerca de 1900, eran Alemania y los EEUU los que lideraban ese cambio de civilización.

Si hablamos de los tiempos actuales, tenemos que entender tres cosas: la primera es que este cambio tampoco será globalizado a todo el mundo a la vez y al mismo tiempo, y que posiblemente quien la inicie en su liderazgo se vea superado en pocas décadas por otro actor principal. 

Para añadir un tercer punto importante. Las velocidades de globalización en este siglo XXI son tremendamente diferente a las del siglo XVIII; ahora todo es mucho más rápido y su contagio como cambio de civilización, no se parecerá en nada a la anterior. Os dejo un pequeño esquema aproximado de los diferentes cambios cada 250 años de esos saltos teóricos en nuestra civilización. Nunca son exactos, es lógico eso, pero sí aproximados.

En este inicio del siglo XXI estamos observando algunos síntomas claros de esa necesidad casi, de cambios en la civilización. 

La guerra de Ucrania afecta totalmente a Europa, lo que ya desde ese momento de su inicio muestras las debilidades de la Unión Europea. Al poco tiempo surgen los conflictos en aumento y vuelven las fricciones entre Israel y sus vecinos en el mundo árabe y de Oriente. 

La Crisis Económica de 2008 hace tambalear el Sistema del dólar en el mundo, y la confianza del capitalismo como modelo de funcionamiento. La Globalización ha llegado posiblemente muy lejos, robando la industrialización al mundo conocido como motor de esta época. 

Se llevaron de forma descontrolada empresas incluso estratégicas, a países pobres con la golosina del beneficio más rápido a base de la mano de obra más barata. 

Eso logra que estos países receptores aumenten de forma urgente su calidad en sus propios productos que hacen la competencia brutal a los países exportadores de fábricas y de modelos de industria y producción. 

Nuevas energías compiten hoy contra el petroleo, y el petrodolar empieza a sufrir en su asentamiento único, al empezar transacciones mundiales en otro tipo de moneda. 

Comienza la invasión de Gaza y empieza a resquebrajarse la ya débil Unión Europea, y finalmente en el 2026 se ataca Irán desde Israel y los EEUU, contagiando la violencia hacia todos los países de la zona, muchos de ellos artificialmente países ricos por el petroleo y por ser refugios de millonarios disimulados.

El momento elegido para la guerra en Irán es concretamente muy peligroso por la debilidad del sistema actual. Una torpeza que nos señala en manos de qué calidad de líderes se mueve el mundo actual.

Hay una crisis soterrada en la economía occidental, que ha ido sorteando los procesos de años anteriores a base de una burbuja en la creación del dinero que puede pinchar si algunos quieren. 

Hay un crecimiento brutal en los procesos migratorios por los efectos lógicos de medio mundo desatendido y que reclaman las personas ya informadas tener los mismos servicios por igual que el resto de seres humanos, y estamos asistiendo además al nacimiento y crecimiento rápido de la llamada Inteligencia Artificial que moverá los cimientos de decenas de profesiones y servicios. Eso sí: si es energéticamente sostenible la IA actual.

Con todos estos cambios y la evolución que vayan tomando a lo largo de este año 2026, podremos asegurar mejor si realmente es un cambio de ciclo Evolutivo o no. 

Si la guerra en Oriente Medio y Próximo se alarga en los meses, si afecta por contagio a más países, si los países tranquilos de la zona se convierten en polvorines, si los EEUU no es capaz de resolver satisfactoriamente el problema por él creado, si China y Rusia deciden pinchar los procesos o si la pequeña Corea del Norte hace de liebre en esta carrera hacia los cambios, será inevitable que el mundo que surja tras estos procesos sea diferente, con una Europa muy debilitada y unos BRIC que desearán tener otros espacios en el mundo económico.

Hay tres modelos distintos y admitidos como válidos que intentan medir los ciclos de la historia mundial (un modelo ruso, uno británico y otro estadounidense) y, sorprendentemente, los tres sitúan el cambio de civilización actual, aproximadamente entre 1990 y 2030. 

Es bastante llamativo esa coincidencia cuando en otros cambios de ciclo no siempre han estado de acuerdo al venir de civilizaciones diferente o con otros puntos de vista históricos.

Una energía mucho más cara y solo sujeta en precios y producción por el dólar, es casi imposible de soportar. Y eso llevaría a que si entran otros mercados de energía y sobre todo otras monedas de intercambio, la crisis de país líder podría cambiar de forma más rápida. 

Algunos analistas ya interpretan la suma de todos estos conflictos, como señal de crisis del orden internacional actual, tras el sistema global que surgió después del año 1945 o de la finalización de la II Guerra Mundial

No hablamos claramente de cambio de Ciclo de Civilización, pero sí cambio de normas en el Ciclo Actual. 

En la historia, cuando el orden internacional empieza a resquebrajarse, suelen aparecer conflictos en regiones estratégicas. En ese sentido, la guerra en Irán podría ser uno de los síntomas del reajuste geopolítico global.

La zona del Oriente Medio es uno de los pocos lugares donde coinciden directamente y de forma estratégica las grandes potencias actuales: Estados Unidos, Rusia, China (aunque de forma indirecta), Europa y las potencias regionales como Turquía, Israel, Irán o Arabia Saudí. Sin olvidarnos de India o Pakistán.

El conflicto actual en Irán incluye dimensiones que no existían en guerras del pasado: cambia la aviación clásica por drones masivos organizados por IA, se utilizan ciberataques a veces incontrolados y complicados de prever como el propio ataque exacto al líder de Iran para matar a casi toda su familia. 

Un aumento de la guerra de información con incluso la utilización de la opinión pública de países no implicados, para mover sensaciones globales, un control de internet dentro de cualquiera de los países implicados aunque en unos casos sea a base de no poder tener acceso y en otro a base de crear bulos e informaciones inventadas. 

Durante la crisis, por ejemplo, Irán ha llegado a imponer apagones casi totales de internet para controlar la información interna. Esto muestra que los conflictos actuales se desarrollan en un entorno digital global, algo que forma parte de la transición hacia una nueva civilización tecnológica. 

La guerra en Irán probablemente no será la única causa del cambio de civilización, pero podría ser uno de los eventos que aceleran o revelen que el cambio ya está ocurriendo.

Para finalizar solo un detalle último. Muchos historiadores consideran que los grandes cambios de civilización casi siempre empiezan en tres zonas del planeta: el Mediterráneo, Europa occidental o Asia oriental. 

Y el conflicto actual en Oriente Medio vuelve a situar el Mediterráneo ampliado como escenario central de la historia mundial, algo que no ocurría con tanta intensidad desde hace casi un siglo.

Julio Puente

8.3.26

Todavía no sabemos cómo. Pero el mundo cambiará

Se entró en un país americano y se secuestró a su presidente…, y no sucedió nada. Se destrozó Gaza y alguien planeó hacer una nueva Costa del Sol llena de hoteles de lujo para millonarios…, y nadie hizo nada. Se quiso humillar a Canadá, Dinamarca México o Colombia…, y casi nadie dijo nada. Se advierte ahora que a Cuba le quedan semanas, días, y nadie dice nada.

Se eterniza la guerra en Ucrania y nadie sabe resolver el problema mientras mueren los más jovenes y se destroza un país. 

Se explota (del verbo explotar o destrozar) todo Oriente con los ataques a Irán, y casi nadie es capaz de entender que estamos cambiando el mundo en cuestión de pocos años, de días incluso.

Cuando digo nadie, quiero decir casi nadie, y sin duda, nadie que haga de contrapoder contra la Guerra. 

No sabemos ni cuando ni cómo se saldrá del actual conflicto en Irán. Tampoco la solución final que se aplicará en Ucrania o en Gaza. 

No sabemos qué futuro tendrá Líbano o los países ricos del Golfo tras un proceso que los ha convertido en diana de las violencias, y por ello en dejar de ser un espacio de tranquilidad millonaria.

No sabemos de qué forma quedará el mundo cuando todo esto se haya normalizado, haya explotado o se haya quemado del todo. No sabemos qué final tendrá la suma de todos estos conflictos.

Sí sabemos quien está callado, en silencio, observando, sin intervenir, aunque no sabemos bien el motivo. 

La solución a los actuales momentos de 2026 no es la continuación de lo que vemos, no es el desgasta imposible, pues eso lleva al empobrecimiento de varias sociedades. 

Incluso en el caso de calmar la guerra, no sería posible la Paz duradera. A lo sumo otro frenazo en el tiempo, hasta la próxima vez.

No sabemos qué papel se quiere atribuir China, que estando callada no significa que no está jugando con sus piezas estratégicas, una vez que Rusia haya perdido a todos sus peones repartidos por el mundo.

Es pronto para saber, pero de lo que no hay duda, es de que en algún momento, sabremos de qué manera se transformará el mundo del Siglo XXI en este inicio del 2026.


7.3.26

La IA entra en la guerra


Militarmente hasta no hace mucho, cuando se querían lanzar 1.000 misiles contra unos objetivos diversos, un equipo de técnicos humanos decidían el ataque, la frecuencia, los objetivos y el orden de los lanzamientos, la cadencia entre estos, y el tipo de armamento o explosivo que se utilizaba en cada uno de esos misiles.

Hoy todo eso se ha simplificado con la Inteligencia Artificial. No tenemos duda de que ahora es la propia IA la que decide la secuencia de los lanzamientos, para optimizar los resultados. Llamo optimizar, a lograr más muertos inocentes. El lenguaje te permite estas florituras.

Todas las guerras sirven para explorar nuevas armas, nuevos modelos de muerte, diferentes servicios de ataque y defensa. Y luego con el tiempo, algunos de esos inventos se intentan trasladar a la sociedad, para sacar rédito de su comercialización como productos de consumo. Dos veces negocio.

No es necesario que esto lo admitamos como positivo, es un horror, pero es un horror y un error humano, hecho por humanos. Por animales humanos.

5.3.26

El silencio de Friedrich Merz, canciller alemán


No es sencillo olvidarse de la imagen de Friedrich Merz, canciller o Primer Ministro de Alemania, en la reunión don Donald Trump, mientras este anunciaba a los medios de comunicación que España, otro país de la UE como Alemania, era poco menos que una mierda. 

Mientras el presidente de los EEUU amenazaba a España con cortar todo trato comercial, el mismo que se ha usado durante décadas contra Cuba, el canciller de Alemania permanecía en silencio, sin gestos, callado, quieto, sin dar una simple respuesta lógica, al menos de que ese anuncio es imposible sin que afecte a toda la Unión Europea.

Alemania no es cualquier país, merece un respeto y un trato con mesura por parte del que se auto proclama el dueño del mundo. El silencio es cómplice en este caso, y no representa a Alemania. 

Mucho cuidado con los gestos a favor del matón de la clase, pues no solo lo hace crecer, sino que aumenta su sensación de que todo lo está haciendo bien.

¿Qué quiere ser Europa de cara al futuro? El mundo no es solo los EEUU, y los errores de todos, siempre se pagan.

4.3.26

Irán 2026. Ya te lo dijo Moshé Zonder


A mí esta guerra ya me la han contado. Durante la hospitalización de mi madre cayó en mis manos un libro de aventuras extraordinario, que narra la salida en los primeros años 70 de Gran Bretaña del control al alimón con el sha Pahlevi del Estrecho de Ormuz y la adjudicación con mordida a los clanes de las dunas –Borbón vive allí- de cada concesión petrolífera de los eriales de su propiedad. La novela “Dubai” de Robin Moore.

En los mares territoriales en que se hallaban las principales bolsas de crudo, la cosa se puso más caliente antes de la primera crisis del petróleo, que el mercado del oro como ésta ya vaticinó con subidas siderales. Que alguien me explique en términos no económicos la partición de la desembocadura del Tigris y el Éufrates, el río-estuario Shatt-al Arab, entre Kuwait, Irán e Irak a base de rayas rectas. Río que significa el de la costa de los árabes cuando se halla compartido por los persas.

La novela de que os hablo anticipa la eclosión de Abu Dhabi, Dubai y el Sultanato de Omán –el del Simbad el Marino y cuyos capitales o navegantes extendieron una bella arquitectura árabe de puertas de madera labradas y torres de ventilación para crear corrientes en costas de calor inhóspito que llegó a Mombasa, Zanzíbar y Tanzania- como centros cosmopolitas en que se asentaron con arbitrario permiso de los emires aventureros americanos, navegantes traficantes con crudo, oro y perlas y demás intrigantes, que se reunían en los hoteles y bares que tuvieron las primeras licencias para expedir gin-tonics. 

Un negocio perfecto cuyo modelo siempre fue el crecimiento de Singapur y los combinados de su hotel Raffles.

El efecto en España y en el mundo de su actual, enésima escaramuza anglosajona y europea (los israelíes van de que lo son) con el gigante cultural del norte, pues Irán gobierne quien gobierne siempre es Persia, será el de la vuelta del mundo a una inflación más que desatada, no evitada, por todos deseada y que le viene a Sánchez de perlas para no convocar.

Para cualquier vecino del quinto como yo, el pregón es el que sigue: hoy han vuelto las colas en las gasolineras, las promociones de viviendas ejecutadas desde los años noventa hasta la fecha cuya casi exclusiva fuente de calefacción es el gas argelino –aliado siempre presente modulador de la política internacional española- son una superestructura que no permite la frivolidad de que las pasemos a hilo radiante en cuatro días ni tenemos soberanía energética. 

Se avecina —para los que se comen una pero quieren contar veinte—  viajar a precios astronómicos, el relativo final de que la clase media europea con o sin el paraguas nuclear de Francia tenga acceso a esos lujos, como ya lo veníamos teniendo a no poder dormir en Madrid menos si cambias tu casa por otro. 

Tendrá efectos positivos, los padres pasarán a que no se les caiga la baba la despedida de soltero del amigo de su hijo a 3.000 por cabeza en una ciudad con encanto.

Qué decir de cómo nuestras embajadas del Golfo y la sociedad en su conjunto nos tengamos que desvivir por salvar la vida a jóvenes que se hacen selfies en Doha, por repatriar a mazados de gimnasio que gritan como críos consentidos (exigen la salvación portando móviles con garras de rapaz que graban drones), por recolocar a los controladores aéreos con diez veces más su sueldo en la tolerante sociedad para lo que quieren emiratí, nuestros emigrados vip.

Presuntos aventureros que son ciudadanos de su mundo a los que, nos lo exigen por interés particular, se repatriará con el dinero de todos como a los montañeros sin federar se les venía fletando un helicóptero gratis para sacarles de un glaciar al que habían subido sin ningún respeto. Al grito de soy un disfrutón.

Esta guerra y el control del uranio enriquecido, la capacidad de soborno de unos y otros, los efectos del fuego amigo y de los comandos para ejecutar el terrorismo de estado, ya me los habían contado con parcialidad, reflejando la lucha de Israel por la libertad como artificio superador del derecho internacional, en “Teherán” de Moshé Zonder, como la reacción contra la intifada en “Fauda” de Lior Raz, su actor principal.

Esas series son muy creíbles pero desprenden el desigual valor de la vida de los mártires de uno y otro bando (o incluso de los tres en que están subdivididos).

Basadas en experiencias personales de los guionistas, sin el filtro que les daría la literatura de David Grossman, sus capítulos pasan en las conversaciones de los protagonistas con una naturalidad sideral del inglés al hebreo, del farsi al árabe. Debe recordarse que el Mossad utiliza agentes descendientes de los judíos mizrahí, los de las comunidades orientales que constituyeron gran parte de la base económica de Bagdad, Isfahán y Bujara. Comunidades con dos mil años de Pesaj a cuestas en territorios que ni eran musulmanes.

No hay alusiones en sus guiones al Yemen tribal, a los misiles rusos en Siria. Hay pocas a la dinastía saudí post Faisal que parte el bacalao moral al custodiar los lugares santos de La Meca y Medina

Sí revela en concreto “Tehran” la condición noble del pueblo persa que invoca Trump como no árabe –claro que no, el pueblo noble es el de Aragón-, el eterno retorno del eje civilizado ario del que el Tercer Reich era fan.

Resulta más completa para comprender el sancocho del Golfo Pérsico o Arábigo –la distinción no es moco de pavo, son el mismo- la relectura de la citada novela. Robin Moore, ese pedazo de adelantado a nuestro tiempo en estos tiempos de protección de los datos que les dé la gana, y transparencia opaca.

No os quedéis solo en el evangelio televisivo y los salmos según San Netanyahu, que tanto añoran los tiempos en que Teherán fue el principal centro de espionaje y control anticomunista, meted a China y Rusia en la ecuación, con la embajada americana y el reconocimiento a Israel del sha como ejes. 

Qué bien se comía entonces según Moore en sus restaurantes a la francesa a base de vodka helado -pues los iraníes se subraya que eran de relajadas costumbres coránicas- con caviar azerí o del beluga Tanit del Caspio iranio. 

Hoy en las series israelís, sale que los jóvenes de la resistencia iraní a los que están masacrando son hedonistas y se endrogan, visten muy bien porque además son guapísimos –los actores hebreos que les dan vida-.

Qué esplendor el del arte persa safávida de Ispahan y sus puentes cubiertos sobre el río Zayandeh nacido en los montes Zagros. Debemos a Irán los ladrillos vidriados, la suntuosa poesía farsi, el arroz pilaf con pollo y granadas, el concepto de jardín con árboles frutales como remedo del paraíso con el que nos solazamos en la Aljafería y el Generalife.

Puestos a comparar, quizá nuestro intercambio con Estados Unidos no haya sido mayor y, tiene arte el equilibrista Sánchez (y el gas argelino y los que mandan en las refinerías españolas detrás) en sostenella y no enmendalla, no solo en clave de que se lo exija la política interior española. 

Soy de los que piensan que Sánchez no está tan solo en las reuniones de la Unión Europea ni desafiando a la actual élite política americana y será una cuestión de tiempo su reconquista a partir de nuestra lengua. Tiene detrás a muchos Soros que cada día pueden engrasarle.

Peor es reconocer que Israel y los marines ejecutan decisiones en que participan los neutrales saudíes, emiratíes y pakistaníes. Como entren en suelo persa, volveremos a las andadas talibanas y quizá haya un efecto en Europa y España de descontrol de la población islamizada radicalizada. 

Esa con la que sí sabe qué hacer, pero dilapidaría el derecho de fraternidad, el presidente Macron que no podrá meter submarinos nucleares pore el Sena arriba para controlar sus propios banlieux. Europa tiene otro concepto de la legitimidad de las razones de Estado, en términos éticos y estéticos, tontadas de sus presidentes aparte.

Al Séptimo de Caballería decimos: ojito droniceis el puente de Shahrestan, ya lo hicisteis en nombre de la cruz con el de Mostar dejando hacer a los croatas, los buenos sucesores ustachi.

Poeta sublime que porta como apellido el varietal que da un vino balsámico y terroso de mi gusto, en el siglo XIV, Shams ud-Din Mohamad Hafez Shirazí regaló a la humanidad el siguiente oasis:

La fortuna es aquella que sin exceso de dolor se alcanza. Con esfuerzo y trabajo, el jardín del Edén es poca cosa.

A la orilla del mar de la aniquilación estamos, oh copera, apura ya, que del labio a la boca es poca cosa. Sé cauto, asceta, no te fíes del juego del orgullo:

Vive y no dejes morir.

04.03 Luis Iribarren

No a las guerras

La intervención del presidente de España, de Pedro Sánchez en Moncloa, ha sido muy clara. Las guerras no sirven para nada, y tras relatar un buen número de opciones en las que interviene una guerra contra las sociedades, ninguna sirve para explicar una guerra. 

Ninguna guerra sirve para mejorar las sociedades.

La guerra en Irán ha comenzado sin valorar todos los elementos claves de cualquier conflicto, es decir, es una decisión unilateral de dos personas, ajenas al sentido común y a la inteligencia política que enmarcan los valores básicos del mundo en este siglo.


En las guerras siempre mueren primero los inocentes civiles,
comienzan cuando lo decide alguien desde un despacho, son carísimas, no mejoran ninguna sociedad, tampoco mejorar a quien en teorías las gana. y el riesgo es tremendo de que todo explote sin medida.

Hasta los más tontos de la clase, saben que cuando se meten con otros alumnos lo hacen con los débiles. Ha sido así desde tiempos no escritos. 

¿De verdad alguien se piensa que Irán es un estado débil? 

¿No sirve de nada la OTAN ni la ONU, para no ser ni siquiera consultados?

¿En qué papel queda la Europa Unida con estas decisiones que dividen, crean conflictos personales entre países?

¿Alguien se da cuenta del problema que supone para Oriente Medio este conflicto en toda su dimensión?

¿De verdad se puede decir que este conflicto no se puede contagiar todavía más?

¿Alguien ha diseñado la forma de salir de la guerra y sus objetivos mínimos, o solo la manera de entrar para machacar estratégicamente, sin valorar sus consecuencias contagiosas?

Cuidado con los análisis tácticos que mal realizados nos van a engañar. No es posible vencer a Irán, aunque sea una dictadura tremenda. Solo puede explotar desde dentro. 

La ambigüedad de China o India es clara. La no intervención de Rusia o Corea del Norte no es algo decidido con rotundidad. Se ha puesto en un grave peligro a Europa, a Turquía incluso, al Norte de África, a Japón o Corea del Sur al que se le obligará a tomar una postura. 

No a las Guerras, pues simplemente no sirven de nada en estos tiempos. 

Pero si son inevitables, hay que analizar muy bien todo el proceso que sirva para acercarse a la Paz. Hacer guerras por chulería es sumamente peligroso.

Julio Puente