26.2.26

Yolanda Díaz también se va


Yolanda Díaz ha decidido no continuar en política de primer nivel de cara al futuro, algo que en los últimos años estoy viendo con excesiva frecuencia entre políticos de todos los niveles de la izquierda a la izquierda. Es entendible, pero a diferencia de lo que se piensa, estar en política es a veces brutal.

Las personas que hemos tenido una larga vida sin la política, sabemos que estar en política es un trabajo ímprobo, una trabajo realizado con enorme dedicación, que no es capaz en muchos casos de compensarse. Era más sencillo estar dentro del mundo empresarial.

Y claro, siempre queda la solución de abandonar. Y aquí es donde muchos dirán que más políticos deberían abandonar o dimitir. Y yo… es también aquí cuando debería callarme.

No es posible funcionar en las sociedades sin la política, sin alguna o ninguna de ellas, se llamen como se llamen. Nunca en la historia de la humanidad se ha podido funcionar en ningún país, sin la política. Cuando un militar tras un Golpe de Estado intenta gobernar, también hace política.

Pero admito la existencia lógica de los que critican a los políticos y por eso entiendo a los que van o vamos dimitiendo por los caminos. Casi todos los políticos de izquierdas a la izquierda con los que yo he ido tratando de cerca en este siglo XXI, ya están dimitidos, lo cuales un buen ejemplo de por dónde voy yo, sobre un camino equivocado. O no.

Como yo he dimitido en dos ocasiones, sé que casi siempre es por culpa de los compañeros cercanos de organización. Al político nunca le vence un político lejano, ni el mucho trabajo, ni lo poco que se recibe a cambio. Yo NUNCA he recibido ni un solo euro. Y nunca he dimitido por eso. Nunca dimites por ser minoritario en tu resultado electoral, excepto si eres el responsable de la debacle.

Se dimite casi siempre por los políticos cercanos, por la falta de respeto a tu labor, por las críticas internas, por los cazadores de puestos para nada, por la incomprensión, por el cansancio de tener que pelear por y con los cercanos.

La izquierda a la izquierda ha ido perdiendo desde el 15M a un excesivo montón de nuevos líderes por muchos motivos distintos. En 15 años nos hemos cargado a toda una generación de nuevas propuestas, y no parece de momento que seamos capaces de descubrir nuevos caminos. Habrá que esperar.

Pero como yo soy de los que siempre piden reflexión, ahora me toca decir que tal vez ya no sea necesario eso, sino dejar que todo vaya por su camino aunque parezca desastroso, e ir esperando que venga lo que tenga que venir. Noto excesivos desiertos en los caminos que hay que recorrer, pero estoy seguro que es solo un punto de vista mío.

Lo bueno de dimitir es que te conviertes en más libre, lo bueno de no ser de nada es que puedes ser de nuevo… de todo. Y elegir incluso no eligiendo. Tras no ser de nada, todo lo ves desde otra ventana, no digo que distinta o más libre, pero si con más calma, con más libertad propia incluso para equivocarte sin temor a perjudicar a nadie.


Julio Puente

25.2.26

Y si al Senado acudiera toda la izquierda unida?


Parece contundente el análisis que hacemos muchos de nosotros, sobre la oportunidad de que la unión de la izquierda a la izquierda no es nada, si no logra movilizar a sus votantes de otras ocasiones ya pasadas. La suma tiene que venir por volver a ilusionar y convencer de la utilidad del voto.

No se trata tanto de pelear por “algo imposible ” en la media España pequeña, sino la de lograr que los votantes que ya votaron izquierda en alguna ocasión, no se queden en casa, cansando y hastiados. Y a partir de eso, ver de qué manera optimizar resultados.

Es cierto que la juventud masculina parece más dada a votar a la derecha de la derecha de la derecha, como grito o repulsa al modelo actual. Con esos ya nada de nada se puede hacer en casi todos los casos, es imposible convencerlos de que no somos unos carcas con casta vieja.

Movilizar a los mayores de 40 años está muy bien, y no solo a las mujeres, pero desde la izquierda a la izquierda, eso suena muy mal. Hemos decidido no intentarlo, para no molestar.

Cuando hablamos de unir listas a la izquierda de la izquierda, partimos de un asunto parcial en la estrategia. En muchas provincias solo dos o a lo sumo tres partidos lograrán representación. Ser el cuarto, aunque sea unido a todos los compañeros de ideas, no sirve de nada. Y en otras muchas provincias pequeñas o medianas, ser el tercero tampoco.

Estar ente los tres primeros solo se consigue si se acude TODA la izquierda unida, incluido el PSOE, que es tanto como apoyar a la abstención de la izquierda. O explicando muy bien que ir a votar con la nariz tapada, también sirve.

Todo el mundo tiene claro que la tercera fuerza política en las elecciones de 2027 será VOX, si no median terremotos entre ellos mismos. Así que por mucha capacidad de unión que se tenga, la Cuarta Fuerza solo logrará que sirva de algo esa unión, en una docena de provincias. Que no serán suficientes para que tanto trabajo sirva para que no gobierne la derecha a la derecha.

Pero salgamos de estos análisis de números y opciones. ¿De verdad a nadie se le ocurre plantear un clásico como el de: “Programa, programa, programa”?

Es cierto que esa propuesta se da de bruces con la cantidad de veces que hemos mentido ofreciendo cosas imposibles, maravillosas pero que ya se sabía que era imposible de lograr; y que volver a presentar Programa como un aliciente, ya no encaja en la credibilidad.

Lo cierto es que ahora, con un PSOE obligado en su gestión de Gobierno por una parte de esa izquierda a la izquierda, está logrando cosas que la derecha intentará suprimir en cuento llegue.

Ayer me decía un político zaragozano que no será nada sencillo suprimir lo conseguido, pues Europa tiene frenos para que no revierta lo ya aprobado. La ingenuidad también se cotiza al alza.

¿Tan complejo es entender que igual en el Senado, ir toda la izquierda al completo en una sola lista, podría servir para que no se pierda todo el poder progresista, y haya un modelo de control teórico?

24.2.26

Algunos detalles del 23-F en Zaragoza


Del 23-F de 1981, ahora que se quieren abrir los expedientes secretos o reservados (ya veremos qué quedan y si saldrán todos y también las llamadas telefónicas o solo papeles) van a salir muy pocos datos nuevos. Se ha investigado mucho por reconocidos periodistas con acceso en su momento a todos los detalles. Lo que no quiere decir que no se callaran algunos de esos datos clave.

No tendría sentido y además sería casi hasta peligroso que ahora salieran datos realmente importantes que cambiaran el relato. Imaginemos que salen datos importantes que no se tuvieron en cuenta en el Juicio contra sus responsables, pues todo lo que se configuró en el Sumario de ese juicio sí se conoce.

Sería brutal que ahora salieran datos nuevos que nadie, tampoco los abogados defensores, tuvieron en cuenta en el Juicio. Y que esos datos explicaran un relato distinto, con personajes en posiciones diferentes.

En realidad lo que sucedió es que un Teniente Coronel muy conocido por sus vinculaciones golpistas y que había estado —no hacía mucho— unos meses en la cárcel por otro intento golpista, entró en el Congreso con casi 300 guardias civiles que llegaron en varios autobuses.

En realidad un Teniente Coronel no es un gran mando militar en Madrid, menos si viene desde la Guardia Civil. Primer detalle curioso.

No tiene ningún sentido que el CESID de entonces no estuviera enterado de nada. Ni de la compra de los 8 autobuses, ni de los paseos de Tejero por las cercanías del Congreso haciendo fotos, hechos probados. 

¿Tan malos eran en el Servicio Secreto, para que no se enteraran de aquello? ¿O no se quisieron enterar pues Cortina (el responsable operativo) era una persona "muy" lista y muy bien relacionada con el Poder?

Un Golpe de Estado con ganas de triunfar lo dan los Capitanes Generales de las Capitanías Generales territoriales. Las mismas que según se dice, fueron llamadas por el Rey entre las 6:30 de aquella tarde y las 01:30 horas del día siguiente, hasta que salió el Rey por la televisión, para decirnos que tranquilos, que nada de nada.

En Zaragoza la Brigada de Caballería “Castillejos” y la Brunete (que estaba de maniobras en San Gregorio) salieron parcialmente implicados en el 23F, pero fueron claramente frenados por el general Pinilla, en aquel momento director de la Academia General Militar y con un gran prestigio.

Se dice que el general Luis Pinilla Soliveres jugó un papel clave para frustrar el golpe del 23F en Aragón, al rechazar unirse al capitán general Antonio Elícegui, quien sondeó su apoyo para movilizar también a la División Acorazada Brunete que como he comentado estaba en maniobras en San Gregorio, Zaragoza. 

Luis Pinilla fue un militar de muy considerada personalidad militar en Aragón, por su labor social y su humanismo cristiano, sobre todo con la juventud.

Luis Pinilla alertó a Elícegui del peligro de unirse al Golpe de Estado, tras recibir llamadas de Francisco Laína (director de Seguridad del Estado y anteriormete Gobernador Civil de Zaragoza), y Pinilla ordenó el acuartelamiento de los cadetes y músicos (que tocaron aquella tarde en Teatro Principal), pero en donde tocaron en sesión de las 19:00h la zarzuela "Los gavilanes", por orden del director general Luis Pinilla para mantener la normalidad.

Y el propio Pinilla tras hablar con Madrid, evitó la salida de tanques de Zaragoza que podrían haber expandido el golpe como en Valencia. 

En cuanto al Capitan General de la V Región Militar, la de Zaragoza, el capitán General Antonio Elícegui ordenó el acuartelamiento general a las 20:30 h de aquella tarde pero con intenciones sublevatorias, a favor del Golpe de Estado. Los mandos militares de Zaragoza fueron acuartelados y a la tarde noche se desplazaron a sus acuartelamientos desde sus casas, recogidos por vehiculos militares en puntos clave de la ciudad.

Contactado por golpistas de otras capitanías, Elícegui aquella tarde noche dudó sumarse al Golpe del 23F, primero ante la resistencia del general Pinilla y la llamada de Francisco Laína (subsecretario de Seguridad del Estado), y lugo al ver que otras Capitanías tampoco se habían sumado el Golpe, limitándose a un comunicado ambiguo sin acciones decisivas; y Zaragoza no se sumó activamente al golpe. Fue juzgado por ello, condenado e indultado.

Francisco Laína aquella tarde noche fue el que ordenó la creación de un Gobierno en la Sombra con todos los subsecretarios, por lo que se puede decir que fue Presidente del Gobierno en España durante 14 horas. Y una de las personas que más hizo con un teléfono en la mano, para parar aquel 23F.

Las brigadas de tanques directamente implicadas en el intento de golpe de Estado del 23F de 1981 pertenecían principalmente a la División Motorizada Maestrazgo (III Región Militar, de Valencia), bajo órdenes de Jaime Milans del Bosch, quien desplegó unos 40-50 tanques AMX-30 en calles clave como Alameda y Puerto, apuntando a instituciones. Que fueran los únicos no quiere decir que no hubo muchos otros, preparados para salir a las calles, ante una orden que nunca llegó ni en Madrid ni en Zaragoza.

Junto a estas tres Capitanías Generales ya muy conocidos, hubo otras dos que dudaron. La VI Capitanía (Burgos) y la VIII (Sevilla) mostraron simpatías pero no actuaron decisivamente, frenadas por las llamadas telefónicas del Rey o de gente muy cercanos a él. Aquel 23F no parecía ser al Golpe de Estado que estaba sobre la mesa en aquellos momentos, sobre todo tras la dimisión de Adolfo Suarez, que parecía el gran obstáculo a batir.

¿Qué impulsó a dimitir a Adolfo Suarez como presidente del Gobierno el 29 de enero de 1981? Si leemos algunas frases del discurso de su dimisión, algo se puede entender, algo que parecía estar cociéndose y que intentó frenar con su marcha.

Extractos Clave del Discurso de dimisión de Adolfo Suarez

"Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad. [...] He llegado al convencimiento de que hoy [...] mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia."

"Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido [...] No me voy por cansancio. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje. No me voy por temor al futuro. Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos lo que somos y lo que queremos."

"Algo muy importante tiene que cambiar en nuestras actitudes y comportamientos. [...] Deseo para España [...] un futuro de paz y bienestar. [...] Muchas gracias a todos y por todo."


Adolfo Suárez que siempre negó tener conocimiento del Golpe de Estado creó un vacío político que desestabilizó el gobierno que había, debilitando a la UCD que tanta culpa tuvo en su propia dimisión y posiblemente acelerando conspiraciones militares previas al 23F.

Lo cierto es que pocas semanas antes hubo varias reuniones entre militares y el Rey junto con Adolfo Suarez, para presionarle y hay detalles escabrosos incluso de alguna de esas reuniones con pistolas encima de la mesa.

Se quería "reconducir" la situación de España desde los poderes del franquismo todavía vivos tanto en partidos de la derecha como de la propia UCD, así como desde la ambigüedad de algunos políticos de izquierda, empresarios y medios de comunicación. Eran excesivas fuerzas vivas las que deseaban el final de Adolfo Suarez, y muchos de ellos incluso el final de la Democracia.

23.2.26

Mi 23-F me pilló a oscuras


A mi el 23-F de 1981, el Golpe de Estado de Tejero me pilló trabajando a oscuras y con la radio (la SER) funcionando. Estaba casi a oscuras en el laboratorio fotográfico cuando escuchando la votación saltó el ruido. Los primeros instantes personales fueron de convencimiento de que era un ataque terrorista de ETA, con unos tipos disfrazados de guardias civiles. Pero en cuanto salió el nombre de Tejero, todo me encajó de otra manera, pues ya era conocido. 

En los primeros instantes y tras los disparos sí pensé en muertos. Y que aquello iba muy en serio, no era una chapuzo de un idiota.

Salí de mi laboratorio, avisé a varios oficiales del taller de lo sucedido, yo tenía 24 años y eran las 18,23 de la tarde, y tenía que haber salido a las 18,15, pero estaba acabando unos trabajos urgentes. 

Enseguida dejé todo más o menos acabado y salí corriendo hacia mi casa, a buscar el autobús 33 que me llevara a recapacitar.

Desde la Plaza de los Sitios al Paseo de Independencia fue un recorrido rápido y de reflexión. ¿Qué debía hacer con urgencia? Tenía que avisar a mi hermano, con suma preferencia. 

Encontré una cabina de teléfono casi en la plaza de España y le llamé a la librería. Se acababa de enterar por un cliente. Dejó su puesto de trabajo y se fue a su sindicato del que era dirigente sectorial a nivel estatal.

Mis padres estaban en su pueblo de Soria y sin teléfono en su casa, llamé a mi mujer y le dije que se preparara para salir a comprar los básico en alimentación, y tras llegar a casa en silencio y comprar lo elemental para una semana, nos fuimos a casa de unos amigos, en donde él era militar democrático, para ver qué sabía él.

Aquella tarde fue de disimulo. El marido de nuestra amiga era de familia militar y no se debía hablar de muchos temas aunque supiera que era democrático, solo escuchar. 

Habló con su padre por teléfono y este le tranquilizó. No tardamos mucho en irnos a nuestra casa, para intentar nosotros, hablar con mi hermano.

No había móviles, y había que esperar a que sonara el teléfono. No estaba en casa, no sabíamos nada de él.

Él cuando me llamó me dijo que no iba a dormir en su casa, que estaban todos preparados para quemar archivos si fuera necesario, y que esa noche dormiría en un piso ajeno a nuestros padres, pues él todavía estaba soltero. Le ofrecimos nuestro piso, pero no quiso.

Me dijo que algunos militares de Zaragoza habían sido movilizados, que los fueron recogiendo en puntos estratégicos aquella noche para llevarlos a los cuarteles. Y que desde Madrid no le sabían decir nada concreto.

Hasta que salió el Rey por la tele, y con la radio pegada e las orejas, mi esposa y yo sabíamos que aquello era la continuación del Colectivo Almendros, de la Operación Galaxia, y que estaba muy bien organizado. Con el tiempo nos enteramos que era una chapuza, muy posiblemente organizado o alentado o consentido, para evitar males mayores.

Hoy mismo, en 2026, me entero que se van a desclasificar por fin, los Papeles del 23-F, tras 45 años de espera. ¿También las grabaciones telefónicas?

Nunca es tarde, y sabemos casi todos que no van a contener nada nuevo. No sabemos qué trama civil hubo, pero sí sabemos que la hubo aunque muy tapada. Se necesitó financiación que Tejero y sus amigos no tenían.

No sabemos de lo sucedido entre la hora del Golpe de Estado y la salida del Rey en televisión. Tampoco de lo que realmente hicieron los Subsecretarios convertidos en Gobierno por unas horas, ni del papel de ciudades militares tan importantes como Madrid, Sevilla o Zaragoza. 

Ni el papel de los EEUU antes y después, con serias dudas de su embajada y las indicaciones de la mañana anterior a sus ciudadanos en España. 

Intuimos quien era el Elefante Blanco, pero incluso pudo haber dos Elefantes Blancos, para engañarse entre ellos. 

Tampoco sabemos bien el papel del CESID a través de José Luis Cortina. Ni hasta que punto aquel 23-F estalló, para tapar un posible Golpe de Estado Civil y Militar mucho más potente.

Julio Puente


22.2.26

Podremos vivir mil años de aquí a un siglo?




Vi en una de esas notas rápidas de ascensor, un texto que me llamó la atención. Decía que el científico Raymond Kurzweil, experto en biotecnología había dicho que: “La primera personas que vaya a vivir 1.000 años, seguramente ya haya nacido”. Y me llamó la atención la tontería de fondo que pregonaba. 

No conocía al presunto autor y me lo guardé para ver desde dónde bebía para opinar así. Dicen que la profecía era del doctor Raymond Kurzweil, doctor honoris causa por 15 universidades menores de los EEUU y autor de numerosos libro.

Esta frase, atribuida en principio a diversos expertos en longevidad y transhumanismo como Aubrey de Grey y José Luis Cordeiro, sostiene que los avances exponenciales en biotecnología, inteligencia artificial y medicina regenerativa permitirán frenar o revertir el envejecimiento

Argumentan que quienes hoy son jóvenes vivirán lo suficiente para beneficiarse de terapias que extenderán la vida radicalmente. NO son tan osados de hablar de 1.000 años, y en eso ya uno puede estar de acuerdo, admitiendo que lentamente iremos aumentando la esperanza de vida.

Como es lógico, la frase primera no tiene sustento, es imposible, crea tonterías absurdas en la menta colectiva, en caso de que se la creyeran. Pero es imposible, aunque la IA vaya creciendo como setas de cueva, por pura lógica de supervivencia.

Se basa en la idea de que el envejecimiento es una “enfermedad más" tratable y reversible según avance la medicina. Los avances en rejuvenecimiento celular, ingeniería genética y nanotecnología permitirán "reparar" el cuerpo humano de forma continua. Lo cual ya deja más dudas, pues tampoco queda claro ni que sea posible ni que sea universal.

Se predice ya en este siglo XXI que llegará un punto no tardando mucho en que la ciencia aumente la esperanza de vida más rápido de lo que pasa el tiempo (más de un año de aumento de vida por cada año transcurrido), permitiendo extensiones indefinidas. 

Aunque parece ciencia ficción, esta teoría se fundamenta en la capacidad de curar enfermedades actuales y rejuvenecer órganos, lo que llevaría a una longevidad extrema, con las nuevas tecnologías de transplantes y recambios. ¿Será suficiente eso?

Nunca llegaremos a vivir 1.000 años, pues eso es imposible. Pero de alcanzar esa edad, sería de una forma tremendamente lenta, de muchos siglos en evolución. Decir que posiblemente alguien que ya haya nacido, vivirá 1.000 años es una idiotez. Aunque la Sanidad y la IA logre milagros.

Podríamos no morirnos, como podríamos tener un coche con un millón de kilómetros. Pero sería un coche muy viejito, al que ya le habríamos cambiado todo. Y sobre todo, sería un coche que nos resultaría mucho más caso de mantener que los coches nuevos.

Pero además, no morirnos supone un serio problema. A partir de los 60 años empezamos a necesitar remedios para las cronicidades de la salud. Con un 95% de la sociedad tomado de forma crónica medicaciones y necesitando atenciones médicas cada mes, sería insoportable mantener la Sanidad incluso en España. No digo nada en los EEUU.

A partir de los 70 años de media, una persona ya no puede trabajar. No es rentable. Por lógica de fuerza, de aguante, de salud. Estar el 93% de la vida soportando unas pensiones públicas o muriéndose de hambre, parece imposible. Es tanto como trabajar desde los 25 años de edad hasta los 70 años, y vivir el 96% de los años de tu vida sin trabajar y viviendo del trabajo del 4% restante.

Podríamos decir que esto, lo de vivir hasta los 1.000 años, sería solo para los ricos. Pero esa desigualdad vital acrecentaría las luchas y guerras, por alcanzar no ya la subsistencia, sino la vida casi eterna. Moriríamos en guerras, para intentar vivir más años.

Y pensar que eso lo podríamos ver y cambiar en el tiempo que representa una vida humana, en 70 ú 80 años de futuro, es de torpes en sociología o antropología, aunque el señor doctor Raymond Kurzweil parezca una persona muy formada en nuevas tecnologías y en análisis del futuro.

Posiblemente ni ellos mismos sean capaces de creerse esas presuntas palabras suyas, esos estudios que dicen publicar. Pero vayamos a poner sobre la mesa algunos datos más o menos conocidos, para ver si realmente estamos evolucionando en las edades máximas de vida.

Tenemos el ejemplo de Ramsés II (en Egipto, murió alrededor del año 1213 a. C.) pues es uno de los casos más conocidos. Murió aproximadamente a los 90 o 91 años de edad tras un reinado de 66 años. Su momia confirma que era un hombre de edad muy avanzada, con signos de artritis severa y problemas dentales. Una edad superior a la media actual en Europa. 

Dicen que Isócrates (en Grecia, un orador griego murió según las crónicas, a los 98 años de edad. No hablo de figuras teóricas o de la Biblia, como Matusalén (dicen que vivió 969 años) que representan una longevidad simbólica, pero no biológica.

La Esperanza Media de vida era en aquellos años de unos 30-35 años porque se promediaba con la enorme mortalidad infantil. Pero con una Sanidad casi inexistente, si se enfermaba a los 50 años con un problema crónico o una infección, no se podía vivir muchos más años desde el inicio de la enfermedad, que hoy nos parece habitual como podría ser la diabetes o los problemas respiratorios o cardíacos por poner ejemplos habituales.

El límite biológico del cuerpo humano no ha cambiado drásticamente en los últimos 30 siglos; el límite biológico de esos teóricos 120 años ya existía por entonces. 

Si una persona evitaba guerras, epidemias y accidentes, su genética podía llevarla a los 80 o 90 años de forma natural. No tiene sentido que ahora, en este sigo XXI seamos capaces de vencer a la muerte multiplicando por 10 su límite biológico.

El cambio de paradigma de estos científicos es dejar de ver el envejecimiento como un destino inevitable para verlo como una enfermedad tratable. A diferencia de la medicina tradicional, que trata las enfermedades cuando ya han aparecido (como el cáncer o el Alzheimer), estos científicos proponen reparar el daño acumulado a nivel celular antes de que cause problemas. 

Se centran en siete tipos de daños biológicos muy conocidos. Casi todos ellos en investigación de nuevas estrategias SENS (Reparación de Daños).

La base del optimismo para el siglo XXI es que la capacidad de secuenciar el ADN y editar genes (tecnología CRISPR) está creciendo de forma exponencial, no lineal. Lo que hace 20 años costaba miles de millones de dólares y décadas de trabajo, hoy se puede hacer en días por unos pocos cientos de euros.

Por acabar con este tema que puede ser tan apasionante como utópico, te dejo unas líneas del llamado Límite de Hayflick que es básicamente, el "contador de minutos" biológico de nuestras células. Fue descubierto por el Dr. Leonard Hayflick en el año 1961, y cambió por completo nuestra comprensión del envejecimiento.

Hasta antes de la llegada del Límite de Hayflick, se pensaba que las células eran inmortales si se mantenían en un entorno adecuado. Él demostró que una población de células humanas normales (como los fibroblastos) solo puede dividirse un número limitado de veces —entre 40 y 60 veces— antes de detenerse. Cuando la célula alcanza ese número, entra en un estado llamado senescencia: no muere inmediatamente, pero deja de dividirse y empieza a funcionar mal.

Imaginemos los cromosomas de nuestro ADN como si fueran cordones de zapatos. Los telómeros son las puntas de plástico (herretes) al final de esos cordones. Su función es proteger la información genética para que no se "deshilache" cada vez que la célula se copia. 

El problema es que cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan un poco. Cuando los telómeros se vuelven demasiado cortos después de muchas divisiones, la célula detecta que su ADN está en peligro y activa un "interruptor de seguridad" que detiene la división. Ese es el Límite de Hayflick.

Pero es cierto que no todas las células están sujetas a este contador. De momento sabemos que las Células Madre tienen una enzima llamada telomerasa que repara los telómeros, permitiéndoles dividirse casi indefinidamente. 

Y en el lado contrario tenemos a las Células Cancerosas que "secuestran" la telomerasa para volverse ellas mismas inmortales, dividiéndose sin parar y sin respetar el Límite de Hayflick.

Si activamos la telomerasa en todas nuestras células para saltarnos el límite de Hayflick y no envejecer, corremos un riesgo altísimo de provocar cáncer generalizado. O lo uno o lo otro. Envejecimiento o descontrol en la multiplicación de nuestras células.

La solución en la que se trabaja a nivel de investigación, es encontrar el equilibrio perfecto donde podamos "resetear" el contador de las células sanas mediante reprogramación celular, pero sin convertirlas en células tumorales. 

 Se cree que ese llamado Límite de Hayflick es la razón por la que la esperanza de vida máxima humana está "bloqueada" naturalmente en torno a los 120-125 años desde hace miles de años.

Ya conocemos a la nueva izquierda vieja ¿Y ahora…?


Tras el acto de este sábado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en donde se ha representado (volver a presentar) el Movimiento Sumar, IU, Comuns y Más Madrid, ya tenemos sobre la mesa todo el concierto de la nueva izquierda vieja… de momento troceada. ¿Y ahora?

El problema o el tema de la izquierda a la izquierda ya lo tenemos enmarcado, lo cual no es mucho pero es algo. Tenemos al menos tres izquierdas a la izquierda del PSOE, con algunos añadidos territoriales que todavía no sabemos en dónde se posicionarán.

Está la izquierda del miércoles, la del sábado y la de Podemos que de momento no está para dar reflexiones delante del público. 

Tres son excesivas, pero lograr que sean una… parece imposible. Es decir, de momento aceptemos que de poco ha servido lo de esta semana, excepto para teatralizar esa división.

En total podríamos señalar a más de una veintena de posibles líderes entre todas estas izquierdas, con capacidad para liderar un solo movimiento. Incluso están lxs tapados. Vuelven a ser excesivas personas. Muy pocas han indicado que no quieren estar.

¿Ideas? Novedosas… muy pocas siendo generosos. Es verdad que este sábado Lara Hernandez apuntó la necesidad de cambiar el marco mental de que no es necesario que seamos todos iguales en la izquierda (obvio) sino que trabajemos juntos. No es una gran idea nueva.

Y dijo algo que vemos todos en los barrios, y es que cada espacio que la izquierda pierde, en las AMPAS, AFAS, Asociaciones de todo tipo en los barrios, las ocupa enseguida la extrema derecha, señalando que es necesario tener un nuevo modelo político para la nueva democracia que ha venido.

No las veo yo ideas muy nuevas como necesidad, pero sí necesarias en estos momentos mundiales con la democracia peligrosamente herida, atacada en casi silencio —no siempre percibimos que la democracia está en juego— y por ello con la necesidad de que sea defendida de otra manera. 

No creo que haya que estar más en la calle, sino más dentro de las reuniones de barrios y de la sociedad. Dentro de las mesas de reuniones.

Pero vuelvo a esta semana de representaciones de la izquierda. Es decir, vuelta a presentar una izquierda que no es nueva.

Se necesitan ideas, no señalar los problemas pues estos ya los conocemos todos. Necesitamos casi con urgencia nuevas ideas de y para la izquierda de las personas, pues la sangría de votos es importante. 

No se trata solo de convencer a los militantes —que también— pues se están quedando en casa. Sino de convencer a los Medios de Comunicación, al resto de fuerzas políticas y sobre todo a los votantes, de que esa izquierda existe unida, y es capaz de ser novedosa ante los problemas. 

No con promesas e ideas que solo se soportan sobre el papel. Sino con análisis rigurosos de lo que se puede y debe hacer, cambiando tendencias y decisiones que vienen desde los "escondidos" poderes reales. 

A partir de ahora, es decir, a partir del inicio de la representación, toca cambiar cosas. Todos y todas.

Las organizaciones políticas no existen, son solo la suma de personas. Y si estas personas no cambiamos, nada cambiará. 

Esto va de personas, de inteligencia política, de entender los momentos y las necesidades. 

Y de generosidad y saber que los tiempos solo suceden una vez, y que es muy complicado intentar volver cuando se ha perdido el rumbo logrado. Los errores sirven para reflexionar sobre ellos, para no volverlos a cometer.




20.2.26

Tras Galileo… ¿y ahora qué sigue? El sábado lo seguiremos viendo


Ni 24 horas habían transcurrido del acto de Galileo Galilei en Madrid, auspiciada por el portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, y el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, para que saltaran los agoreros incluso desde la izquierda sobre lo que no fue más que unos brochazos en brutos de la constatación de una enfermedad.

Se planteó en forma de boceto, una enfermedad en la izquierda. Solo eso. Y se hablaron de algunas pinceladas de tratamiento. Sí, duro. Incluso en algunas provincias tremendamente duro. Pero era un bosquejo de todo. El problema es tan complejo que requería muchas sesiones de los terapeutas.

Algunos desde todos los espacios identitarios de la sociedad con posibilidad de hablar, buscaron enseguida en qué provincias eso era imposible. je je je. Imposible no, simplemente MUY complicado.

Se dijo que la generosidad era el mejor tratamiento, y eso no hay que obviarlo. Claro que hay provincias complejas de encajar en este boceto de tratamiento. Pero por poner un ejemplo sencillo de entender. Lo del Senado es de primero de preescolar. Y aquí hablo de TODA la izquierda.

¿Quien dijo que si se presenta una lista con sus logos en una provincia, no puede añadir en sus listas de candidatos a independientes, a miembros de otras formaciones políticas en puestos de sumar y no dividir?

Pero vayamos a lo magro. Las sumas electorales nunca son perfectas, pero a veces junto a los que se niegan a votar a unos, acuden los que no saben a quien votar y prefieren no hacerlo. 

Hay comparaciones históricas que no sirven de casi nada, pues dependen del momento, de los candidatos y del clima social. Pero sirven para aprender.

Yo apuesto por dejar hacer, por la reflexión, por estar todos, por ser generosos, por dejar hablar y escuchar mucho, por leer libros y por analizar el momento. 

Y a partir de todo eso, respetar lo que se decida y asumir que las historias, se construyen también, sobre las equivocaciones.

19.2.26

En el Congreso nunca se debe insultar


La imagen podría mostrarnos a cualquiera de nosotros. Es la cara de imbéciles que se nos queda ante los espectáculos de la política insultadora, practicada en el máximo lugar de la democracia en España. El Congreso de los Diputados.

Es brutal asistir desde la televisión a lo que parece una obra de teatro de humor y guerra, mientras nadie sabe pararlo, y todos se entretienen entrenándola para hacerla más viral.  

Hay millones de ciudadanos que la aplauden, pero el sentido común nos dicta que es un error alimentar a estas bichas de actitudes peligrosas. Que sean muchos los que les gusta, no quiere decir que tengan razón, ni en un democracia cambian los factores.

Lleva muchos meses sin entender por qué el propio PSOE no sabe frenar este atado de cuerdas rotas. 

Creo —y desconozco en fino el Reglamento—, que bastaría con no responder en los mismos tonos, o incluso negarse a responder a las preguntas, si estas vuelan acompañadas de insultos.

No se trata de pedir silencio, no digo que deban permanecer callados los interlocutores que reciben los insultos, sino de responder con otros tonos, con otro tipo de respuestas, de asuntos, de realidades.

Contra el que grita, lo mejor es bajar el tono, cambiar el marco mental, y llevar a tu terreno todo el contenido de lo que se grita vomitando.

¿Eso sería saltarse los Controles al Ejecutivo? No, sería no responder a los insultos, a los tonos absurdos. Y en eso la Presidencia de la Cámara también tienen una labor que hacer, y que debería ser analizada con reflexión. 

¿Qué será lo siguiente? ¿Alguien está seguro de que ya no habrá "siguiente", contra unos o contra otros, gobiernen unos u otros?

¿Alguien duda de que si se hace lo mismo que ahora, pero al revés, cuando ellos gobiernen, los conservadores SÍ SABRÁN resolver estas aptitudes?

Julio Puente


17.2.26

El burka o el niqab es una barbaridad en el siglo XXI


Sobre la prohibición o no, del burka o el niqab en espacios públicos, es decir en la calle, yo, a diferencia de una gran parte de la izquierda lo tengo claro y a favor de su prohibición. Los socialistas de todo el espectro ideológico alegan que la propuesta presentada ahora en España por la derecha, choca con la libertad religiosa consagrada en la Constitución. Eso ya es un rizo tremendo y absurdo, por no decir falso.

Con los problemas que tiene España, hablar del burka o el niqab en España parece una pérdida de tiempo, y sobre, si es o no libertad el prohibirlo, y hay que recordar que eso no se sostiene por esas motivaciones. 

Llevar y usar burka o el niqab, es literalmente una falta de respeto a la mujer, aunque a ella le parezca bien, y hay muchas otras leyes en España que impiden que esa falta de dignidad se consienta.

¿Cuántos hombres has visto tú con burka o con el niqab en España? Ninguno. 

La ablación también se podría considerar por el mismo principio legal que es libertad religiosa, o el tener un harén. Hay muchos más ejemplos que no soportan una análisis de que prohibirlo atenta con la Constitución española. ¿Tenemos libertad garantizada? También la vivienda, el trabajo, y ya me callo.

Y no, en España no todo está permitido, ni tampoco muchas otras normas que se han ido perdiendo y eran ancestrales. A nadie se le exige venir a España, para obligar a tus mujeres a taparse las caras. Es de lógica que cuando una persona se cambia de país se tiene que acoger con las leyes del lugar de recepción. También si nosotros nos fuéramos a vivir a Afganistán tendríamos que cumplir una seria de normas, aunque no las entendiéramos o dijéramos que en nuestra cultura las normas son otras.

A la mujer, en ciertas culturas, la hemos ido llevando hacia espacios de culto religioso (para disimular) que amparan la desigualdad del hombre con respecto a la mujer, y a eso lo podemos llamar como nos apetezca, pero es de una tremenda desigualdad social que siempre marca a las mujeres. 

Rezan en otros espacios, tienen que vestir de otra manera, y no pueden hablar con ciertas personas. No hay que moverse mucho para detectarlo.

Y curiosamente nos vamos convenciendo todos de que eso es y tiene que ser así, protegido por la libertad de cada mujer. Mentira. Y si hay duda, un paseo por ciertos países que no quiero nombrar, nos sirve de ejemplo. 

La mujer se va liberalizando de ciertas ataduras, de forma lenta, y todos nosotros tenemos también que ayudar a esas lógicas sociales.

Es verdad además, que prohibir el burka o el niqab en la calle tiene otras connotaciones curiosas. ¿Se prohibirá la Semana Santa en España por los capirotes? 

¿Qué haremos con los motoristas y repartidores de moto que llevan unos cascos que les tapan la cabeza? 

¿No deberíamos prohibir también que la mujer vaya a uno o dos metros de su pareja masculina, cuando van en familia por la calle? 

¿O tal vez deberíamos obligar a las parejas de las mujeres que llevan burka o niqab, a que también ellos lo llevaran, para evitar la discriminación por sexo?

¿Todos los derechos (todos) que tenemos los ciudadanos españoles, en España…, se les permiten a las mujeres que llevan burka o niqab en España?

El acceso a la vivienda, como problema en España, muy importante


Una vez más el CIS de este inicio de 2026 afianza la percepción en todos los españoles, de que la vivienda es el primer problema en nuestro país. Lo que perciben, y lo que sufren, pues ambas percepciones son muy altas, y en claro aumento.

Pocos ciudadanos en España saben que la vivienda depende por Ley, por Constitución, y por Sentencias del Tribunal Supremo…, de las Comunidades Autónomas

En esta realidad no somos capaces de valorar que cuando votamos o no votamos en las Elecciones Autonómicas, estamos votando también, para bien o para mal, sobre el problema de la vivienda y de sus posibles soluciones con Leyes y ayudas.

La Constitución de 1978 lo dejó muy claro y establece un reparto competencial entre el Estado y las Comunidades Autónomas. En materia de vivienda ocurre algo clave. La vivienda no aparece como competencia exclusiva del Estado. En cambio, sí aparece expresamente atribuida a las Comunidades Autónomas.

Esto significa que desde el diseño constitucional, la vivienda se concibe como competencia autonómica, no estatal. Y admitir este paso, es el primero.

En los últimos años, el Gobierno central ha aprobado leyes como la Ley por el Derecho a la Vivienda (2023). Pero aquí está el punto clave.  El Estado no legisla la vivienda “en sí”, sino pone las Condiciones básicas, el Marco general, los Aspectos económicos o civiles (alquileres, índices, fiscalidad). 

¿Y eso es suficiente? Pues no. Es labor de las Comunidades y depende de lo que estas legislen y hagan.

La aplicación real depende de si la Comunidad Autónoma decide aplicarla y sobre todo cómo la adapta o qué instrumentos crea. 

Por eso hay tremendas diferencias legales entre lo que hacen Comunidades como País Vasco y Navarra, o Aragón y Madrid, por poner algunos ejemplos divergentes.

En unas comunidades se aplica lo que se dicta desde el Estado y en otras no, y por ello los resultados son desiguales. No es casualidad ni depende directamente de sus economías, es consecuencia directa del reparto constitucional que viene desde 1978 y del uso que se haga de los Presupuestos que se reciben, pues no son finalistas.

Hay dos modelos de políticas de vivienda que están enfrentados en España por sus distintas formas entre territorios. 

Tenemos el modelos de Vivienda como derecho social con un parque público estable, un buen número de viviendas en alquiler social, intervención del mercado y limitaciones a la especulación. No se trata de decisiones de territorios ricos, pues en gran medida son decisiones políticas que llevan décadas funcionando.

El otro modelo entiende la Vivienda como bien de mercado, y se aplican incentivos al promotor privado, ayudas a la compra, un escasa intervención en precios, y en convencimiento y confianza en que será la oferta privada la que regule los precios y las opciones de acceso.

En ambos modelos se pueden destinar 10 euros o millones de euros para que funcionen de una manera de de otra. El problema no es la cantidad de economía pública de los territorios, sino la decisión política de cómo trabajar.

Cada Comunidad elige uno u otro modelo, o mezclas desiguales entre ellos, y los efectos se acumulan durante años. Y eso lo decidimos a la hora de elegir a nuestros representantes. Y normalmente (no siempre) lo dicen en sus Programas Electorales, esos que nunca los leemos, pues tampoco les interesa mandárnoslos.

Con el Primer Modelo tenemos a Comunidades como  Cataluña (no está funcionando bien en la ciudad de Barcelona, por otros motivos como la masificación del turismo), País Vasco, Navarra; y con menos fuerza se trabaja en este modelos en ciertas zonas de Andalucía e incluso de la Comunidad Valenciana y La Rioja.

Pero en el lado opuesto tenemos ejemplos claros como Madrid, Aragón o Murcia.

Hay diversos modelos de controlar los precios de la vivienda, en España y en Europa. 

El factor de saber trabajar bien el mercado público, sobre todo en zonas que debemos decidir si ya están o no tensionadas por precio o por cantidad (yo creo que en todas) y el de trabajar mucho más en los mercados de alquiler público, en la rehabilitación de vivienda que sea pública, y en legislar qué se puede hacer sobre suelos públicos para levantar viviendas públicas con determinadas cargas legales para no poderlas llevar al mercado libre. 

El problema de la vivienda en España es urgente, necesita soluciones a corto plazo y a medio plazo. Y ambas posibles soluciones son bien distintas. A medio plazo las dictadas por el Gobierno actual de Pedro Sánchez son buenas, pero llegan muy tarde. 

En el corto plazo se deberían convertir en Zonas Tensionadas al menos todas las grandes ciudades de más de 100.000 habitantes, y aplicar con otro rigor las medidas que para ellas existen en estos momentos. No son una panacea, pero ayudan a dar un toque de advertencia.

Hay que cambiar el modelo de construcción de vivienda. Crear muchas más Cooperativas (hay varios modelos legales) desde Asociaciones, o desde Comunidades de Vecinos. 

Deben los Ayuntamientos entrar en el mercado de la vivienda de forma directa, construyendo en sus propios suelos, para viviendas destinadas al alquiler. 

No es posible legalmente controlar los precios, por lo que se deben buscar otras alternativas. Veamos algunas ciudades europeas.

El modelo de Viena es sencillo y claro. El ayuntamiento es propietario y promotor masivo de vivienda. Más del 60 % del parque de vivienda en la ciudad es social o regulado. Se hacen vivienda para clases populares y medias, no solo para familias vulnerables. Hay una política mantenida desde hace más de 100 años (no depende del color político). En Viena la vivienda es infraestructura social, como el transporte o el agua.

En Berlín el freno al precio del alquiler es débil, con algunos intentos de hacerlo pero frenado y anulado por el Tribunal Constitucional alemán. Hay poco parque público tras privatizaciones de los años 90 y una Alta dependencia del mercado libre. Por lo que Berlín demuestra que regular precios sin parque público suficiente no basta. Es un modelo muy similar al de España.

En los Países Bajos el Estado Central es quien regula los alquileres y los numerosas cooperativas de viviendas. Y los Municipios controlan la gestión directa y el suelo que ponen a disposición de esos bloques de viviendas. Amplio sector de vivienda social está gestionada por “housing associations”. Y tienen un sistema de alquiler regulado por puntos (según el tamaño de la vivienda, su calidad, o su ubicación en el barrio de la ciudad). El mercado libre existe, pero no domina el sistema. El Estado marca unas reglas duras, y es el municipio con su ayuntamiento quien las ejecuta.

Las diferencias de estos modelos (también en Francia hay similares) es que por una parte son los Ayuntamientos los que deciden y realizan políticas de vivienda. Que se trabaja mucho el tema de Cooperativas con diversas variables. Y que son política de muy largo alcance con décadas de funcionamientos. 

El control de los precios en un mercado libre no es posible… excepto que dentro de ese mercado libre estén con una gran representación de viviendas los propios Ayuntamientos, Gobiernos y Cooperativas de Asociaciones muy diversas.

El alquiler asequible para las Clases Medias de cada sociedad, no se decreta. Se construye más de forma pública, se mantienen esas políticas de apoyo y se protegen los precios de alquiler y venta durante décadas.

Y se debe estudiar el servicio público de vivienda en alquiler con o sin derecho a compra, desde diferentes ópticas de calidad, de tamaño, de diseño. No debe ser solo una idea de vivienda para toda la vida, sino un inicio de la emancipación, de la que puedes y debes ir cambiándote a lo largo de tu vida varias veces, por necesidad.

Julio Puente

15.2.26

¿La unión de las izquierdas es la solución?


Yo sé que en algún momento alguien me va a llamar la atención or hacer esto, que no sé si es ilegal o no, pero que debería hacerlo de forma más ética, pidiendo permiso a los que escriben en internet estas reflexiones que voy dejando. 

En algunos casos lo hago y siempre me dicen que SI, pero en otros casos esto es mucho más complejo. Lo siento. SI CREÉIS QUE NO DEBE ESTAR AQUÍ, avisarme y lo retiro. Pero observo textos que se escapan enseguida, que vuelan rápido, y que me gustaría retener y republicar.

Este que os dejo a continuación es de Eloy Cuadra, un escritor canario que es muy activo en Redes. Es una reflexión suya que os dejo a continuación. La podéis encontrar en Facebook

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Voy con una reflexión que va a escocer mucho a una parte importante de las izquierdas políticamente correctas, pero había que decirlo -y llevo años avisándolo-, porque nos jugamos demasiado.

NO, LA UNIÓN DE LAS IZQUIERDAS NO ES LA SOLUCIÓN, ES EL PROBLEMA

Vuelve el mantra mil veces abanderado tras cada derrota electoral: que el gran problema de la izquierda española es su fragmentación. Que si se uniera, que si dejara a un lado egos, siglas y diferencias, podría frenar a la derecha y a la ultraderecha. Puedo imaginarme a Abascal, Alvise, Feijoó, Ayuso, Sánchez y compañía partidos de la risa, encantados de la vida con este diagnóstico facilón, impulsado desde Izquierda Unida, Podemos, Sumar, Compromís, Rufián y otros tantos intelectuales y tertulianos mediáticos. 

Años llevo diciendo que ese no es el camino, que Podemos hace mucho que ya no puede, que Sumar nunca sumó, Izquierda Unida nunca estuvo unida y en Compromís compromiso real hay muy poco. No me hicieron caso, y esta martingala de la unión de las izquierdas ya no se la creen ni ellos mismos, con los tozudos resultados electorales dándome la razón una y otra vez. Y créanme, mucho me habría gustado no tenerla.

La llamada “unidad de la izquierda” estatal ha tenido tiempo, poder institucional y oportunidad histórica. Han gobernado, han gestionado ministerios, consejerías y concejalías, han tenido capacidad legislativa y presencia mediática constante. Y, sin embargo, el balance es claro: desmovilización social, pérdida de base electoral, retrocesos territoriales evidentes e incapacidad manifiesta para resolver los problemas básicos de los españoles (vivienda, sanidad, trabajo precario, carestía de la vida, cuidados). 

Un ejemplo más de estrategia fallida lo tienen en Extremadura y Aragón: no son anomalías, son síntomas. Allí donde se ha insistido en fórmulas de coalición forzadas, construidas desde arriba, el resultado ha sido el fracaso. Tan fracaso que hasta Alvise ha sacado más votos que Podemos en Aragón, y a Sumar e Izquierda Unida casi ni les llega para un diputado, con todo su aparato ministerial y toda su historia.

La pregunta, por muy incómoda que sea se hace inevitable: ¿por qué siguen insistiendo en una receta que ya no funciona?, ¿no entienden que ya se les acabó su tiempo, que solo restan, que harían mejor si se disolvieran y se dedicaran a otra cosa? Porque el problema no es solo electoral, es político, es cultural y es territorial. La izquierda estatal que propone estas uniones se ha convertido en una izquierda elitista, excesivamente intelectualizada, desconectada de la vida material de la gente común, y también del territorio, de lo local, de lo que ocurre en cada comunidad ¿O son acaso parecidas las realidades locales de Canarias y las del País Vasco?

Ya no sirven estas estructuras verticales con sede en Madrid, sin bases, sin suelo de pueblo, construidas sobre figuras que han salido en la tele un tiempo, con discursos universales, de consignas bien formuladas y debates identitarios casi siempre importados, cada vez menos arraigadas en los conflictos reales de los barrios, los pueblos y las comunidades. 

Son partidos que hablan en nombre de “la gente” mientras deciden lejos de ella, que reclaman pluralidad pero funcionan como aparatos cerrados, que se presentan como nuevos aunque repiten los vicios clásicos de la política estatal. Todo esto que les cuento, yo lo estoy analizando y argumentando con razones, y la mayoría del electorado español lo siente y lo percibe aún sin verbalizarlo, y sale huyendo cuando oye hablar de la unidad de las izquierdas, porque les suena a estafa.

Por suerte, frente a este modelo agotado, hay otra vía posible, que además está demostrando ser eficaz. Me refiero a la construcción de movimientos progresistas de ámbito autonómico, soberanistas, independentistas o regionalistas de izquierdas. Espacios políticos con raíces en su territorio, sin obediencia estatal, con agenda propia y con una relación directa con su comunidad. Los ejemplos están ahí y son incontestables. 

En el País Vasco, EH Bildu no solo resiste: crece y disputa hegemonía. En Cataluña, ERC y la CUP, con todas sus diferencias, han construido una izquierda vinculada a la soberanía y al conflicto real con el Estado. En Galicia, el BNG se ha consolidado como fuerza central del espacio progresista. En Aragón, la Chunta Aragonesista demuestra que el arraigo territorial puede ser también allí fortaleza. 

¿Qué tienen en común estos proyectos? No nacen de despachos madrileños. No se construyen como sumas de siglas fracasadas o figurines mediáticos ya gastados. No dependen de cuanto salga uno en la tele ni de modas ideológicas. Se apoyan en una identidad política ligada al territorio, en conflictos concretos y en una militancia que no vive la política como una carrera profesional en la que hay que perpetuarse como una casta, la sienten como herramienta de defensa colectiva.

Lo puedo decir más alto pero no más claro: la lucha contra la ultraderecha y el neofascismo no se gana con grandes alianzas abstractas ni con frentes amplios diseñados desde arriba. Se gana desde lo local, desde la cercanía, desde proyectos que la gente sienta como propios, la trinchera del barrio, el desahucio que se para, el abuelo al que se acompaña, la cultura que se defiende o el macropelotazo urbanístico que se frena. Solo donde haya comunidad política real, se podrá frenar a la ultraderecha. 

¿Cuántos de Vox hay en el Parlamento Vasco o en el Navarro? ¿Qué les pasó a Vito Quiles o a Dani Desokupa cuando quisieron aparecer por allÍ? Y puestos a ver quién piensa más en España, se da la paradoja de que partidos como Bildu o Esquerra Republicana, con toda la matraquilla de terroristas o independentistas han sido los que más propuestas han sacado adelante en Madrid en favor de la justicia social de todos los españoles.

Conformar poder local, es casi el único camino. Lo cual no significa renunciar a alianzas estatales y luchas más globales. Significa replantearlas. Primero hay que construir fuerza real en cada territorio. Después, desde esa pluralidad soberana, ya se articularán acuerdos para gobernar en Madrid si hace falta. Pero no al revés: empezando por la unidad estatal esperando que luego baje al territorio. Ese es justo el camino que nos ha traído hasta aquí. 

Por cierto, ¿se han fijado que ni Bildu ni ERC están por la labor de sumarse a esta historia? Porque saben que perderán apoyos electorales, y muchos. ¿Quiénes son los que plantean esta solución simplista?: los que llevan años perdiendo y menguando. ¿Por qué insisten?: porque saben que si les compran el tinglado podrán seguir con su puestito cobrando de aquí o de allá otros cuatro años. Es así. Solo tratan de salvar su culo.

Conviene aclarar en todo caso, que no es tan sencillo como armar batiburrillos locales con los mismos cabecillas de siempre, aceptando a los mismos líderes que llevan toda la vida intentándolo y fracasando, sin un trabajo real de base, de calle, de compromiso. Si no hay base ni trabajo previo, como puede ocurrir en lugares como Canarias, Andalucía y otros territorios de poca lucha auténtica, pues habrá que trabajar duro para construir esa base sólida. Créanme, no hay más fórmula. La gente no es tonta, ya no engañan a nadie.

En conclusión, más allá de lo que estamos pagando todos por la locura mesiánica de Sánchez, la solución para movilizar a esa otra España que existe a la izquierda del PSOE, no es la unión de las izquierdas tal y como se plantea, es romper con el centralismo, abandonar las élites ilustradas y volver a pisar tierra, desde abajo, sin tutelas, comunidad a comunidad, conflicto a conflicto, una batalla tras otra.

Eloy Cuadra , escritor y activista social.