Admitir que existen un sitio llamado "El de los NO Lugares" es complicado, pues en realidad no es un sitio vacío, sino el lugar de todos, por no haber diferencias y estar allí todos como esperando a no se sabe bien qué, por ser todo como un gran aeropuerto en donde todos llegan y se van, no permanecen, no sabe nadie de donde es el otro y a donde va cualquiera de los que observa en sus deambulares por los espacios.
La "procedencia" es importante, el "destino" también es imprescindible incluso para ser felices. Necesitamos saber desde dónde venimos y hacia dónde nos queremos marchar, qué hacemos allí mismo permaneciendo. Y en estos lugares tan temporales y extraños, nadie puede ser revolucionario, líder, gente de nada, pues todo es excesivamente temporal.
Todo es anónimo desde el silencio aunque haya mucho ruido. Nadie quiere hablar en serio, pues todo es tránsito.
Es como un decorado de mierda, para hacernos creer que ese lugar existe de verdad, aunque todo sea de cartón piedra, aunque nada de lo que allí vemos sirve para algo, que no sea para engañarnos y entretenernos.
Un aeropuerto es como una gran estación temporal, pero a lo bestia pues se imagina cada uno que se va a una gran distancia. No acudes al aeropuerto para recorrer en tu vida un paseo corto, una salida escasa y cercana. Se va para aprender nuevas cosas, para atreverte con nuevos paisajes de la vida, para creer que es posible vivir otras vidas, aunque en realidad solo vives la tuya.
Si algo extraordinario sucede en un lugar de estos, de los que llamamos "NO Lugares" enseguida te trasladan a otro lugar, te cambian de escenario, te llevan a un lugar de verdad, para que dejes de estar en la ilusión. Para que te asientes y vuelvas a la normalidad.
Un aeropuerto es un lugar de paso. Puedes ir de un lugar a otro, de una vida a otra, de la vida a la muerte.











