La llegada del presidente de los EEUU a su segundo mandato en enero de 2025, ha arcado claramente el cambio de paradigma mundial. Se acaban las reglas de respeto entre países de forma clara, se vuelve a un clima bélico e incluso de chulería para demostrar quien quiere ser el “Chico” malo del colegio del mundo, mientras otros chicos observan, y… o se callan o utilizan la táctica de esperar el momento adecuado.
Estadísticamente se sabe que parece inevitable que cada 250 años cambien los ciclos en las civilizaciones del mundo.
El periodo que se está acabando nace a finales del siglo XVIII para terminar un mundo claramente artesanal y agrícola basado en la fuerza humana o animal, hacia un modelo industrial basado en las máquinas, el vapor, las fábricas, la huída de la población desde el campo hacia las ciudades hasta hacerlas crecer a tamaño que a veces se han ido de las manos en su planificación.
Esa Sociedad Industrializada no nace a la vez y por igual en todas las zonas del planeta.
Si hablamos de los tiempos actuales, tenemos que entender tres cosas: la primera es que este cambio tampoco será globalizado a todo el mundo a la vez y al mismo tiempo, y que posiblemente quien la inicie en su liderazgo se vea superado en pocas décadas por otro actor principal.
En este inicio del siglo XXI estamos observando algunos síntomas claros de esa necesidad casi, de cambios en la civilización.
El momento elegido para la guerra en Irán es concretamente muy peligroso por la debilidad del sistema actual. Una torpeza que nos señala en manos de qué calidad de líderes se mueve el mundo actual.
Con todos estos cambios y la evolución que vayan tomando a lo largo de este año 2026, podremos asegurar mejor si realmente es un cambio de ciclo Evolutivo o no.
Hay tres modelos distintos y admitidos como válidos que intentan medir los ciclos de la historia mundial (un modelo ruso, uno británico y otro estadounidense) y, sorprendentemente, los tres sitúan el cambio de civilización actual, aproximadamente entre 1990 y 2030.
Una energía mucho más cara y solo sujeta en precios y producción por el dólar, es casi imposible de soportar. Y eso llevaría a que si entran otros mercados de energía y sobre todo otras monedas de intercambio, la crisis de país líder podría cambiar de forma más rápida.
La zona del Oriente Medio es uno de los pocos lugares donde coinciden directamente y de forma estratégica las grandes potencias actuales: Estados Unidos, Rusia, China (aunque de forma indirecta), Europa y las potencias regionales como Turquía, Israel, Irán o Arabia Saudí. Sin olvidarnos de India o Pakistán.
El conflicto actual en Irán incluye dimensiones que no existían en guerras del pasado: cambia la aviación clásica por drones masivos organizados por IA, se utilizan ciberataques a veces incontrolados y complicados de prever como el propio ataque exacto al líder de Iran para matar a casi toda su familia.
Para finalizar solo un detalle último. Muchos historiadores consideran que los grandes cambios de civilización casi siempre empiezan en tres zonas del planeta: el Mediterráneo, Europa occidental o Asia oriental.

