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20.5.19

¿A favor o en contra de los millones que entrega la Fundación Amancio Ortega?

En la diatriba entre Amancio Ortega y sus “regalos” si o no, entre pensar si hace bien o mal el partido político Podemos criticando la limosna (lo dicen ellos así) de Zara hacia la Sanidad española, hay que aclarar algunos conceptos… mentales sobre todo.

España es un país del Primer Mundo donde la Sanidad pública funciona muy bien aunque como todo en esta vida se puede mejorar.

Hay un sistema perfecto para mejorarla, y es pagar impuestos con arreglo a lo que se produce, lo que se gana, lo que se obtiene de beneficios. Pero está de moda decir que debemos pagar MENOS impuestos, como un mantra absurdo y tonto.

La otra opción es dar limosnas, dádivas, a las que tan acostumbrados están los religiosos, sean católicos o musulmanes. Diezmos o similares, que simplemente son sistemas de impuestos de la Edad Media. Pero sin ningún control

Lo que debe hacer Zara y cualquier empresa del mundo mundial es pagar los impuestos que corresponden, tras pagar los sueldos justos y dignos que (también) corresponden, y a ser posible en su propio país. En el caso de España con mucho desempleo, crear trabajo en el propio país es casi un deber.

Y esos impuestos que se convierten en dinero público pasan unos controles exquisitos para que no se despilfarran. Prohibido aquí reírse, pues aunque es cierto que hay ladrones dentro del Sistema, no os podéis imaginar la falta de controles que hay en las empresas privadas son el dinero de los beneficios. Y lo digo yo, que he sido empresario.

Regalar 200 millones para aparatos médicos está bien, pero nadie controla si van a Granada, a Soria o a Alcañiz. (Casi) Nadie si es allí donde más se necesitan, si encajan en lo necesario con arreglo a los profesionales médicos que los van a poder hacer funcionar, etc. Y no doy pistas de algunos ejemplos tristes y sangrantes.

España como país europeo del Primer Mundo no puede consentir que el sistema para mejorar la Sanidad Pública sea recibir regalos carísimos de un empresario. Este sistema funciona bien en otros países más dados a estas prácticas, pero en España suena a otros conceptos muy viejos y habría que replantearse estas prácticas, dedicándose más hacia la Cultura o la Educación Innovadora, donde encajan mejor. 

Incluso en las famosas Becas de la Fundación Amancio Ortega a la Formación de Primero de Bachiller de jóvenes españoles en países como Canadá o EEUU existe toda una suerte de opiniones no siempre del todo positivas, que también se podrían analizar.

¿Quiere esto decir que debemos aborrecer lo que entrega Amancio Ortega a España? No. Nooooo. Pero si que debemos ponerlo en el análisis sereno de la reflexión, y recapacitar entre todas las partes hacia dónde debe ir España y sus sistemas de filantropía que por cierto él mismo no quiere nunca ni someterlas a un análisis o un diálogo público, como así dice en las normas de su propia Fundación.

¿Qué sucedería si entráramos en una guerra tecnológica?

Con el ataque directo de los EEUU a la marca tecnológica Huawei se abre un camino peligrosísimo que no se han dedicado a calibrar los que han tomado decisiones ni muchos de los que están analizando el tema. ¿Qué compro yo realmente cuando adquiero un producto de Apple, un Microsoft, un Samsung? ¿Hasta qué momento me permitirán seguir empleando un programa de software, un ordenador o una televisión, si "ellos" decidieran cortarme el suministro de ese servicio que yo he comprado?

Si no hay seguridad en lo que voy a comprar, ¿debo comprar algo caro? ¿O simplemente debo conformarme con lo más barato pues estoy al albur del gobierno de un país o de otro?
¿Es seguro Telegram, me fío de seguir escribiendo en Google mis blog? ¿Debo exigir que los procesadores de mi teléfono móvil sean de un país o de otro? ¿Quien me asegura que no me están espiando constantemente con estos procesadores? Ya, ya. Lo sé. La respuesta siempre es SÍ, estoy, estamos en sus manos. Pero al menos tenemos que saberlo y valorar nuestras decisiones.

¿Me debo fiar de una sola marca tecnológica o debo emplear diversas marcas, no ser fiel a ninguna, y utilizar varias para diversificar mis riesgos en tecnología? ¿Hasta dónde la tecnología actual es un arma de destrucción masiva de nuestra intimidad, pero sobre todo de nuestras propias capacidades económicas como país o como sociedad? 

¿Qué sucedería si en un momento dado dejaran de funcionar en un país, por una guerra tecnológica, sus ordenadores personales y teléfonos móviles o incluso sus aparatos de televisión o los ordenadores de sus coches? ¿Y los ordenadores o los procesadores de los hospitales o de los procesos de control del agua potable?

España debe despertar de su letargo inútil

Efectivamente toca despertar a España, limpiarla de polvo y paja, ponerla en el siglo XXI, dotarla más y mejor posicionado en la nueva Europa, modificar nuestros sistemas laborales y productivos para crear empleo de verdad, controlar nuestras economías para que las basuras escondidas no estén tapadas, creer de una vez por todas en la formación de calidad y a ser posible pública, cuidar los servicios sociales y aprender a repartir la riqueza mejor aunque sea por mero egoísmo social.

España tiene que despertar de verdad, no de boquilla, que así llevamos décadas mientras todos nuestros vecinos nos miran de reojo. Y para ello nada como creer en nuestras propias capacidades de transformación y de trabajo. 

Debemos dejar atrás estos periodos de crispación que duran 5 años ya, y ponernos a pensar en clave de futuro. Todos, los que ganen y los que pierdan. Unos para seguir ganando y los otros para aprender otra vez a ganar.

Dudas de siempre (o no), en una viñeta de Dátile

El mundo está lleno de dudas, algunas reales y otras ficticias o sin importancia. Intentar entender todo es imposible. Esta viñeta de "Dátile" el andaluz humorista Emilio Dáneo Palacios que en los años 50, 60 y 70 nos hizo dudar de temas sencillos casi familiares, refleja ese estado de cosas.