8.6.26

León XIV y su humanismo cristiano


Con pocas horas de diferencia hemos visto las intervenciones de Donald como dueño del mundo, respondiendo y huyendo de una periodista a la que ha insultado antes, y la intervención del Papa en el Congreso de los Diputados en Madrid hablando a todos los que quieres seguir siendo humanos.

No hay color, ambas personas ya mayores, líderes de un Mundo muy raro y violento, repartiendo ambos su propio Sentido Común y sus ideas y proyectos. 

Como decía: No hay color.

El humanismo desplegado por León XIV en Madrid ha sido de un sentido humano lógico, cristiano y así lo ha dejado él muy claro, hablando al mundo de los errores que estamos cometiendo.

No ha hablado para los creyentes, o al menos no solo para los creyentes, y eso le honra. Nos ha lanzando una elegante bronca, para que nos diéramos cuenta de lo que estábamos haciendo en el mundo. 

Podemos creer o tener fe en mayor o menor grado, pero sin duda los tiempos actuales necesitan líderes capaces de marcar rumbos lógicos y de humanidad, es decir de personas a personas. 

Nos faltan líderes válidos en este siglo, y desde luego Donald no está ni ligeramente cerca de serlo. En cambio el mensaje de León XIV sirve para el mundo entero con ligeros matices diferentes según seamos de una cultura o de otra, de una religión o de otra.

No todo lo que dice León XIV me parece correcto, es católico y no todas sus ideas coinciden conmigo, lo cual además de lógico es natural. Pero el magro de los conceptos es tan básico, que mis años con los Maristas y con la sociedad, todo revuelto y mezclado con calma, me llevan a pensar que tal vez haya personas que lo hayan escuchado, y reflexionen sobre los caminos que debemos recorrer si queremos de verdad ser cristianos.



27.5.26

Estamos condenados a matarnos. Es España

Lo que está sucediendo en España contra el PSOE, en realidad contra la que consideran algunos "La izquierda posible", es de tener en cuenta para analizarlo con calma. Podríamos ponerle muy diversos adjetivos, y si yo no tuviera miedo a que me cortaran mi pequeña libertad de opinión se los pondría, y no son agradables, pero tengo miedo a que vuelvan tiempos violentos de forma muy rápida. 

Hay poderes en España que están jugando a joder, a jodernos como dicen los libros de Historias de España y los españoles, a utilizar métodos no democráticos para volver al Poder como si lo hubieran perdido, que por cierto, en cuanto lo consigan, no desearán nunca más volver a perder de forma fácil, y eso hay que tenerlo en cuenta. 

Hablaba hace solo dos días en estas páginas de lo que yo pensaba que podría hacer el PSOE o el Gobierno. Pero todo se queda antiguo, viejo en tan solo dos días. Las respuestas lógicas hoy tienen que ser diferentes. 

Si te dan pataditas en el culo, puedes volverte y plantar iniciativas. Pero si te dan muchas patadas duras en los cataplines, la cosa cambia. Incluso aunque tengan razón para no estar contentos contigo.

En 1977, hace casi 50 años, yo tenía una muy buena amistad con un abogado entonces, Pedro López Arriba, castigado por ser de izquierdas, y que me decía que el poder principal está en la Justicia, que en España se haría lo que dijera la Justicia. 

O dicho de otro modo, quien gobernara la Justicia, gobernaría España. Luego la vida lo llevó a la filosofía política, como ya se preveía. ¿Puede ser justa la Justicia si aspira a tener el Poder aunque sea disimulando?

Pedro López Arriba, un intelectual madrileño, me hablaba de muchas otras cosas más, pues eran los años en los que la Transición estaba sin construir. Y de aquellas tardes aprendí tanto, que me atreví a seguir aprendiendo. Éramos unos críos, aunque pareciéramos mayores. Él ya era abogado y yo fotograbador.

Todos hemos cambiado, y España mucho más. Pero sabía que nada iba a ser fácil, que lo más costoso de todo era mantener la libertad en una España en donde 25 años eran una barbaridad.

Han pasado casi 50 años de aquellas conversaciones de muchas semanas, no se han cumplido los 25 años de camino democrático, sino el doble, pero parece que ya toca jodernos otra vez y entre todos. Estamos condenados a matarnos.

Julio Puente Mateo