12.6.21

Hay que controlar la violencia social, familiar y de personas contra personas

Como me comentaba ayer un amigo, para los que matan y luego se suicidan no sirve otro tipo de educación que la de cambiar el orden de los factores. Que primero se suiciden y luego ya si eso… que intenten matar. Pero con todo hay que modificar de forma lenta pero muy contundente en el tiempo la educación social. Los conceptos de qué somos, de qué es lo que hacemos en este mundo, de qué nos pertenece y qué no nos pertenece nunca.

Como sociedad individual todavía hay un grupo excesivo de personas que no tienen claro qué nos pertenece por ser simplemente animales racionales, ni qué es nuestro en relación a nuestros hijos, ni con las parejas, ni con nuestras decisiones como persoans hacia otras personas. 

Los hijos no son nuestros por muchos que insistamos en ciertos ámbitos sobre lo contrario. Como padres nuestra labor es cuidarlos, educarlos y darles el camino de su propia libertad y emancipación.

El sistema tan paternalista que hemos vivido durante décadas no es el correcto, pero además no es bueno para las relaciones entre personas. Y si nuestros hijos no son nuestros, son de ellos mismos, trasladar este punto de vista hacia la pareja es básico. 

Podemos comprarnos un coche, medio kilo de caviar o un ordenador. Pero NUNCA podemos comprar o alquilar a personas. Sean del tipo que sean. Parejas, colaboradores en la empresa, personas que nos ayudan en ciertos trabajos. NUNCA DEBEMOS ENTENDER que estamos comprando o alquilando a personas y que en la misma medida en que decidimos contar con ellos, hay que admitir que ellos pueden dejar de contar con nosotros.

Y nos equivocamos cuando pensamos que este tema hay que educarlo solo desde los colegios. Es un asunto familiar, de educación familiar sobre todo. ¿Quién ha dejado de pensar que los padres también somos los maestros?

La televisión es una herramienta maravillosa si se sabe manejar en cuanto a contenidos, formas de informar sobre ciertos asuntos, sobre horarios y con unos controles pactados entre algunas empresas, para trabajar más y mejor la educación social. No todas las cadenas pueden aceptar que se quiera trabajar con programas educativos que son siempre de baja audiencia, pero para eso hay discriminaciones positivas. 

O trabajamos mejor entre todxs estos temas, o sabemos claramente hacia donde nos dirigen pues hay datos en algunos países que trasladados a España nos dejarían una imagen horrorosa. 

Hay que evitar el crecimiento de los locos que se creen muy cuerdos. Y ese es un trabajo de muchos, de casi todos nosotros. Los silencios son la medicina que utilizan los locos para campar a sus anchas por sus mundos artificiales.

8.6.21

Aragón y África. De Goya a Soyinka


Si esto fuese un juego de
encuentre usted las diferencias entre Aragón y África, aunque en este caso sería lo contrario, encuentre usted las similitudes, empezaríamos diciendo o escribiendo que, a priori, estos dos territorios empiezan por -a y que tienen cada uno seis fonemas. Esto sería en cuanto a su significante. Si hubiera que abordar el significado, las percepciones serían variopintas cuando menos. Porque, en esta vida, ya se sabe que hay una clara diferencia entre lo que ves y lo que en realidad es. El ojo clínico que tú tengas, en cuanto a profundidad, te dará el valor exacto de personas, hechos y verdades.

 

Llevaba tiempo queriendo saber más sobre África y, en concreto, sobre su literatura e historia más allá de tópicos, opiniones simplonas y prejuicios que, desde luego, dan poca veracidad a casi nada. Y fue así, por casualidad, cuando vi un cartel en el centro de Historias en Zaragoza que informaba sobre un curso de literatura africana. Había empezado hacía unas semanas, pero llamé para ver si me podía incorporar y la respuesta fue que sí. Dicen que, según los maestros que tengas, así tendrás la pasión o entusiasmo por aprender y saber más. El profesor, espero que no se enfade, Maxi, tiene las cualidades de los grandes pedagogos, estoico, falta de ampulosidad, conocimiento profundo de África no solo intelectual sino emocionalmente. Es un buen profesor, sin lugar a dudas.

 

Todos los que tuvimos la suerte de acudir a estas reuniones los viernes descubrimos, gracias a él, un continente alejado de las ideas primarias y primitivas con las que siempre nos han hecho pensar en África. Su realidad oscila entre la brillantez y la tenebrosidad de una pintura goyesca. Porque África se asemeja a las pinturas de Goya desde sus inicios en la Real Fábrica de Tapices hasta las Pinturas Negras encontradas en la Quinta del Sordo y que se salvaron in extremis.

 

África es ese continente que jugaba y disfrutaba en una pradera de San Isidro donde confluían desiertos, cataratas, ritos y dioses, ríos caudalosos, tradición oral de su historia y leyendas, tierras fértiles en materias primas, animales exóticos de porte fiero y/o elegante sin saber que sus risas y vidas despreocupadas, en las que sin duda habría tragedias intermitentes, guerras, inquinas como en todos los continentes (que se lo diga a esa cultivada y ¿pacífica? Europa), darían paso a la esclavitud, sometimiento, aniquilación de sus lenguas, derrocamiento espiritual y vital que se asemejan a las pinturas finales Goyescas.


¿Hay salvación para África? ¿Qué hubiera contestado Goya a esta pregunta de haber asistido hoy a la demolición de África? Sí, digo bien, demolición. Así lo veo y así lo escribo. Probablemente, el genio de Fuendetodos habría dicho, con un tono más grave y somarda, las mismas palabras que, el sociólogo Zygmunt Bauman, al final de su vida pronunció y que tanto me impresionaron por lo identificada que me sentí con ellas: El final de mi vida es un cementerio lleno de esperanzas.

 

Y puestos a formular preguntas: ¿Dejarán a África buscar su salvaguarda por sí misma? Goya, diría que no. Y Wole Soyinka tal vez piensa lo mismo. El autor nigeriano de la etnia yoruba y de la misma nacionalidad que el escritor, Chinua Achebe, pero diferente etnia (igbo) y con el que no tenía afinidad personal en modo alguno, fue el primer escritor africano ganador del premio Nobel de Literatura. Nunca ha negado la cruda realidad de África y la nefasta colonización que esquilmó a las tierras africanas y a sus gentes, pero es certero cuando dice que, al producirse la independencia de los países africanos, los representantes políticos tuvieron que alejarse de la avaricia y corrupción y, esta es mi opinión, se diferencian poco de los colonizadores que actuaban de la misma forma. 

 

Si alguna vez hubiera que establecer una semejanza entre Aragón y África, se debería tomar como referencia a Goya y Soyinka. Sí, dos pesimistas. Uno viendo, al final de su vida, su propia decrepitud física y moral ante la visión de una España sumida en la ignorancia de hipócritas beatitudes y pomposas e incultas autoridades administrativas que impedían la modernización de una sociedad que se descalabraba a garrotazos. El otro sintiendo cómo África es esquilmada de nuevo por esa tragedia de su tierra, demasiada riqueza golosa para multinacionales extranjeras junto a unos políticos que se enriquecen empobreciendo al pueblo. El desastre del cambio climático, la guerra y la aplicación de una política cruenta arrastra a miles de subsaharianos a jugarse la vida por tener una vida digna en Europa; pero, de nuevo, los antiguos colonizadores les dan latigazos legales y existenciales que los devuelven a su miserias mientras nos quedamos con su riqueza. 

 

Goya y Soyinka no están alejados a pesar de mediar entre ambos dos siglos en el tiempo y dos continentes. Aragón y África han tenido en ellos, por medio de cuadros y libros, a los representantes de la barbarie, insolidaridad, cinismo, crueldad, inhumanidad y dando un mismo mensaje final: No esperéis finales felices. 

 

Tal vez, el pueblo africano sin diferenciar etnias, religiones, latitudes debería tener gestos rebeldes como el carpintero que reivindicó a Ramón Acín a través del tiempo. 

 

Estos gestos rebeldes de millones de africanos no serán ensordecedores ni tampoco silenciosos. Serán necesarios. ¿Lo lograrán? Que cada uno se responda según su grado de confianza en la humanidad. Las praderas de San Isidro solo están en nuestros ensueños. 

                                                                                                          

                                                                                                         OLGA NERI

 

 

 

7.6.21

Pandemia (34) Lo hicimos o lo hicieron. O fue casualidad


Ayer veía de nuevo la película "Doce monos" y sin entrar en muchos más fondos argumentales (que los tiene y muchos) me quiero centrar en la propia pandemia que en ella se relata como preludio de un Fin del Mundo en 1996 por un virus manipulado y que provoca su distribución por el mundo hasta matar a cinco mil millones de personas. Hace 26 años que ya se planteaba esta posibilidad, aderezada con algunas ideas de las que hoy los negacionistas se han hecho eco, como la posibilidad de que nos estén controlando con un chip puesto en ese caso en los dientes y muelas. 

Todo viene de una película o libro/guión anterior, del año 1962, titula La Jetée. Una Tercera Guerra Mundial, un ataque terrorista biológico, etc. Todo sirve para hacer ficción y para vivirlo en una realidad que nos parece utópica pero real. En este 2021 todo parece tener otro color.

En España la Unidad Militar ABQ existe desde hace muchas décadas. Cuartel de Defensa Atómica, Bacteriológica y Química. El peligro de un uso criminal de las armas bacteriológica o químicas es algo que se lleva contemplando desde la II Guerra Mundial como un elemento ante el que hay que estar preparado y atentos. Lo cierto es que en las últimas décadas todo se ha quedado obsoleto ante la proliferación de mecanismos de vigilancia, uso y abuso.

Nada es imposible en la misma medida en que cada día es más difícil hacer según qué acciones sin dejar huella o sin que se sepa antes de poderlo hacer desde donde viene la acción, pero siendo sinceros, ante la pandemia actual, el no saber desde donde viene es un gran problema para descartar todas las opciones posibles e imposibles.

Un murciélago que contagia a un pangolín es una opción, curiosamente contagia en la misma ciudad en donde llevan décadas estudiando y haciendo experimentos con virus y bacterias. 

Es una simple casualidad. Como lo es que unos meses antes trabajadores de esos mismos laboratorios se hubieran contaminado y enfermedad de una con síntomas respiratorios muy similares a los de la pandemia actual. 

¿Por qué se pasa del murciélago a otra especie animal y de esta al hombre? ¿Por qué ahora y no en cualquier otro momento vital de la sociedad, que lleva miles de años cerca de los murciélagos? ¿Por qué se multiplica tan rápido por todo el mundo…, solo por la globalización?

Nunca hay que caer en las teorías negacionistas como tampoco en el descontento social por admitir que todo es posible, ni caer en la conformismo de que lo que se nos dice desde los que gestionan es la única verdad. Todo depende, y tan solo una buena y completa información contrastada podría servir para despejar caminos. 

A fecha de principios de junio de 2021 tenemos ya 3,75 millones de personas fallecidas oficialmente por la pandemia en todo el mundo. Serán bastantes más, no lo dudamos. Y superamos los 174 millones de personas contagiadas. Números tremendos como para que todo este proceso de la pandemia no pase a la Historia de la Humanidad y sea juzgada por las generaciones venideras cuando ya haya terminado. Así que es cuestión de esperar, para saber la verdad de la buena.

6.6.21

Pandemia (33) La Economía enferma será la siguiente pandemia

El comportamiento de la economía cuando salgamos definitivamente de esta pandemia paralizante será el primer dato que iremos observando como definitivamente distinto al del año 2019, año precedente donde todo cambió en todo el mundo. No sabemos todavía —en estos inicios del 2021— si será a finales de este mismo año o será ya en el 2022 cuando vayamos observando una vuelta a lo que llamamos con una notable inconsciencia en el verano de 2020 “La Nueva Normalidad”

Esa situación de “NUEVA” no sabemos todavía cuando se producirá, pero sí sabemos que será nueva pues estamos perdiendo —en este caminar que van a durar bastante más de un año— muchos item que nos han servido durante décadas para funcionar como sociedad.

¿Qué comportamiento tendrá la sociedad cuando definitivamente y de forma libre pueda volver a viajar, tenga permiso para ir a los campos deportivos, pueda volver a los Museos o a los Teatros, tenga ya permiso para entrar a comer y cenar a los restaurantes? 

¿Qué nos estaremos dejando en el camino y ya no volverá a la posición del 2019?

La economía es el motor de la sociedad aunque no nos guste, y la realidad de estos meses ha supuesto una distribución de la economía totalmente distinta a los tiempos anteriores. Sectores enteros han dejado de facturar, o lo han realizado a unos niveles de quiebra, y por mucho ayuda que se ha intentado hacia personas y empresas, la distribución de los ingresos ha sido totalmente diferente.

A su vez el nivel de ahorro de los españoles ha crecido al no poder gastar o consumir en las mismas opciones que antes de la pandemia. Se calcula en unos 65.000 millones el aumento en los depósitos bancarios durante el año 2020 y un crecimiento de la capacidad de ahorro sobre el neto recibido, que ha pasado de un 8% de media a un 20% de media. 

Los españoles tienen más dinero ahorrado, por consumir menos o por consumir de forma totalmente diferente. Ese remanente en los ahorros tendrá una importancia complicada de poder determinar en cuanto salgamos de la crisis. ¿Irá a un consumo desenfrenado? ¿Se mantendrá ahorrado por temor a rebrotes?

Es cierto que Europa está invadiendo de nuevos billetes las economías europeas, de forma directa o de forma contable. De esa manera con menos ingresos los países puede soportar ayudas públicas a sectores muy debilitados, a trabajadores en ERTE o a servicios públicos que necesitan refuerzos. peo estos sistemas lógicos para hacer frente a la crisis están todavía por diseñar del todo.

¿Qué parte de esas ayudas serán a fondo perdido? 

¿Cuántas de esas economías serán préstamos aunque se entreguen con intereses muy bajos? 

¿Cuántas ayudas serán simplemente parte de una contabilidad europea que se verá con más calma y menos control? 

¿Lo admitirán todos los países, aunque en esto ya juega a su favor el hecho de que la pandemia no ha respetado a ningún país?

Pero en cualquier caso sin ayudas, el dinero "real" sigue siendo el mismo, solo que repartido de otra manera. Hay más ahorros en algunas personas a costa de tener menos ingresos en sectores enteros. Si las ayudas se reparten de forma muy importante en realidad estamos haciendo crecer el número de liquidez de Europa pero distribuido de otra manera.

Y eso lleva siempre a una inflación y a una minusvaloración de toda la liquidez. Los que han sufrido la crisis recibirán ayudas para compensar una parte de lo perdido, y los que tienen ahorros verán perder poder adquisitivo de sus propios activos. Tendrán más “numericos” ahorrados pero menos valor para comprar.

Pero estos son solo los primeros pasos lógicos de la crisis, los que más o menos podemos predecir con arreglo a las decisiones tomadas y a los desfases que ya tenemos dentro del Sistema. Quedan un buen montón de decisiones económicas que irá tomando la sociedad sin querer o queriendo, y que además de afectar mucho hoy no vemos fácil detectarlas. 

¿Cuál será el comportamiento de miles de empresas que ya estaban regular, viviendo al día, al mes, y que han tenido que cesar sus actividades por la crisis? 

Lo lógico sería que no volvieran a poder abrir, pero en muchos casos son el modo de vida de muchas personas, no saben hacer otra cosa que intentar sobrevivir aun a costa de endeudamientos nuevos. ¿Encontrarán financiación? ¿Deberían recibir ayudas aun a costa de que ya se detecta que son empresas zombis?

¿De qué manera se comportará el consumidor con sus ahorros? 

¿Volverá a comprar a las tiendas del 2019 o ya habrá aprendido a comprar por internet y en muchos casos no volverá a lo tradicional? 

 ¿Qué deseará comprar y consumir con similar ansia a la de 2019? 

Hay sectores que son estratégicos como la vivienda, el hogar, el turismo, el ocio, la cultura. Sectores que todos ellos han visto como se movían sus cimientos.

Pero también hay Servicios Públicos de gran valor económicos de los que hemos visto sus enormes debilidades y hacia los que hay que destinar recursos casi sin medida. Por ejemplo Sanidad, pero también Educación e incluso Justicia con unos retrasos insoportables. La modernización y puesta al día de estos servicios supone unos costes tremendos.

También hay que plantearse una nueva economía productiva, un abastecimiento básico de auto defensa ante problemas de este tipo y no depender de una globalización de mercado. Y sin duda trabajar mucho más en investigación, en innovación y por ello mucho mejor en las relaciones con las Universidades. El trabajo pendiente ya era tremendo en el 2019 y ahora en el 2021 se muestra urgente, imprescindible y eficaz en el corto plazo.

Por otra parte hay una gran duda sobre el comportamiento social con una juventud entera que tras el 2008 no ha podido encajar en los mercados laborales de España y llevamos así 13 años. Su formación en algunos casos ya no sirve igual que servía una década antes, su incorporación actual al mundo laboral es compleja y por ello su emancipación personal es complicada. 

Y es toda una generación de jóvenes a los que hemos orillado. 

Unido esto a que otra generación de personas mayores de 55 años van a ver sus pensiones penalizadas por estos años de crisis, vamos a entender mejor que el trabajo de reactivar las economías (en plural) es un trabajo de orfebrería fina.

Las fusiones de entidades bancarias es una realidad básica en estos años, pero con los consiguientes problemas añadidos de estar en manos financieras mucho más fuertes y con mucha menos competencia. 

Si en estos momentos es imposible (o casi) saber quien manda realmente en las economías europeas, españoles en suma, con unas pocas empresas dominando el mercado financiero pueden convertir su poder en imprescindible para hacer funcionar los países, y por ellos sus opiniones y decisiones ser las más tácticamente imprescindibles en el funcionamiento de los países. 

¿Quién controlará a los Gobiernos, o dicho de otra manera… quién controlará a estas enormes entidades financieras, siempre privadas?

Pero la pregunta clave es… ¿quién controlará la salida de la pandemia? 

A nivel político en España hoy gobierna la izquierda y su gestión tiene muchas lagunas. Crece el populismo en todo el mundo y el ejemplo que puede curar esos males sería el asalto al Capitolio de los EEUU con 5 muertos. pero mientras tanto China y algunos otros países de su entorno saben que es su posibilidad para asaltar el poder mundial.

La economía del mundo girará hacia una recolocación de industrias que se han ido de los países más ricos buscando solo rentabilidad pero que se ha demostrado que es un riesgo insoportable si hay crisis. Pero estos países “escondidos” ya han tomado posiciones dentro del mercado de Bolsa y no sabemos en realidad de qué son dueños, qué poder de influencia tienen sobre el mundo occidental o capitalista clásico.

Y a su vez tampoco sabemos el papel que ejercerá la sociedad hoy hipnotizada con el problema del COVID pero que despertará en algún momento de su letargo y empezará a exigir responsabilidades. De forma directa o indirecta. No va a resulta fácil la transición hacia esa Nueva Normalidad, pues por el camino se van a ir quedando pedazos de la antigua normalidad y no van a querer perder su aprte de las economía viejas.

¿Qué sucederá con el trabajo no presencial ya impuesto durante muchos meses en numerosísimas empresas de todo tipo, incluidos servicios públicos esenciales? 

Cambiar la presencialidad en sectores eternos por semi presencialidad es un trabajo muy sencillo pero que influirá en numerosos sectores aledaños. Los sectores de la economía y del mundo laboral que se vean modificados hacia estados no presenciales mueven a su ver un numerosos grado de actividades secundarias.

Si no hay oficinas no hay limpiadoras, no hay garajes que se alquilan en barrios para los operarios, no hay café de las 11 h., no hay papelerías que viven de las oficinas de su entorno. 

Pero baja también la importancia del coche privado, el consumo de gasolina o de incluso trajes de oficinistas. Actividades económicas de muy segundo nivel pero que sin duda afectan al consumo y a las diversas actividades que ya estaban funcionando bien. Es un poco la teoría del aleteo de las alas de la mariposa, de la que hoy es imposible saber hasta dónde será capaz de llegar con sus nuevos aires.

Entendemos todos estos detalles desde el marco de pensamiento de reformas y cambios sobre el sistema económico actual. Pero podríamos estar a las puertas de un nuevo sistema económico que tuviera más en cuanta la sostenibilidad, la economía del bien común, la circular o la repartida con otro parámetros. Y eso de producirse no sería en el corto plazo sino al menos en el medio plazo y tras constatar los errores de querer sostener con reformas un sistema ya agotado, e incapaz de prevenir futuros problemas graves.

Si nos fijamos en los EEUU el número de pobres es tremendo, y además esa pobreza ya no se reparte exclusivamente entre personas de otros segmentos sociales distintos a los clásicos blancos no latinos. Hoy ya existen en las zonas rurales o en las localidades medianas un gran número de ciudadanos norteamericanos de todo la vida que están anclados en un escaso futuro, en una pobreza que aumenta y que se dejan engañar por la tesis de que son los latinos y negros los que se están llevando sus riquezas.

Por una parte cada vez decrecerá su número en importancia pues el resto se va dando cuenta de lo importante que es votar y participar. Y por otra parte la pobreza entre los segmentos sociales que creen que no se merecen ser pobres es mucho más peligrosa que la pobreza entre capas sociales que ellos mismos admiten que salir de la pobreza es costoso.

Pero además si acudimos a las grandes ciudades de los EEUU vemos capas sociales totalmente abandonadas, que viven de su propia organización de caridad, de trabajos que son migajas, de encerrarse en sus propias sociedades. Es alimentar en un mismo país muy distintas sociedades cerradas que se autoabastecen ellas mismas. También de esos deseos de libertad y de justicia social, que son como es lógico el caldo de cultivo de claras diferenciaciones que llevan a la violencia. 

Detectar los problemas, y no saber (o querer) resolverlos nos lleva a otros problemas, casi seguro que más graves.

Entroncamos aquí con el compañerismo clásico de Economía=Sociedad, y con la clara constatación de que cuando enferma la economía se enferma la sociedad (o al revés). pero en estos meses del 2020 ya acabado hemos asistido también a la mayor de las tonterías sociales que se podían prever.

Creer que este problema de la pandemia, como era un problema de salud debía gestionarlo y resolverlo exclusivamente la Sanidad, ha sido un error que pagaremos muy caro. 

Es un problema transversal donde la política debe gestionar la situación, pero ayudada por la economía, la sociología, el análisis social y estadístico de los problema laterales, la psicología social y la sanidad. 

Si dejamos a la Sanidad que gestione las soluciones al problema que ya dura más de un año, simplemente tenderemos soluciones sanitarias, que siendo muy importantes no resuelven los problemas que viven debajo de la enfermedad.

Y si al menos todo el engranaje sanitario hubiera sido capaz de resolver la pandemia pues podríamos estar de acuerdo en que los tiempos siempre son relativos. 

Pero llevamos más de un año y no hay solución a la enfermedad, se empiezan a poner muy lentamente unas vacunas que se han fabricado de forma urgente y que son complejas de conserva, no sabemos de qué forma se contagia la enfermedad, no hay sistemas de profilaxis excepto el confinamiento personal, no hay medicaciones que mitiguen los síntomas graves ni que impidan los contagios antes de que se produzcan los síntomas, y si acaso hemos logrado bajar el número de fallecidos sobre el de contagiados a costa de aprender en la defensa de los casos que llegan a las UCI y al trabajo intensísimo de los profesionales de base de la Sanidad.

Siendo que la Sanidad ha gozado de todo el poder de gestión en casi todos los países, suena a poco éxito lo conseguido, pues por el camino se han ido perdiendo sectores imprescindibles. 

¿Supo acaso gestionar la Sanidad los meses de marzo a septiembre de 2020 sin colegios presenciales en España? 

¿Cuánto tiempo se tardó en obligar al uso de la mascarilla? 

¿Cuántos meses pasaron desde el inicio de la pandemia hasta que se empezó a sospechar y a explicar que el contagio por aerosoles (por el aire ambiente) podría ser más contundente en número que el contagio por contacto o el contagio por las gotículas que por explosión nos pueden mandar las personas cercanas?

Pero en realidad no tenemos que fijarnos tanto en nuestra capacidad de compra, de consumo o de ahorro, sino en nuestra futura capacidad de producción en calidad. 

¿Seremos un país capaz de ofrecer los servicios o las producciones que se van a necesitar tras esa Nueva Normalidad? 

De entrada en este año hemos perdido mucha calidad de servicio en lo público, se han puesto en entredicho muchos servicios que pensábamos ya engranados totalmente en nuestra forma de vivir, pero a su vez no escuchamos reflexiones ni proyectos de cambio que supongan nada nuevo.

Esa hipnotización de la que ya he comentado algunas veces también afecta —faltaría más— a las clase dirigente, a los que deben tener ideas nuevas. No parece que exista recambio, de momento. 

¿Desapareceré el concepto —antiquísimo— de funcionario español, por obsoleto y caduco tras la crisis?

Es casi seguro que los ciudadanos nos volveremos más exigentes, que nos estamos dando cuenta —de momento en silencio— que parte de los errores que observamos y nos afectan, son culpa nuestra por no exigir o por no saber elegir. 

De ser cierto este cambio, faltaría que se presentaran nuevos actores a la política, con nuevos valores, ideas y calidades de gestión social. No sirve de momento para nada, estar de acuerdo que los actuales dirigentes no sirven, si no somos capaces de entender que todavía sería peor no tener a ninguno. Algo imposible.

Si la economía gira alrededor del trabajo, este ya había cambiado antes del final de 2019. Ahora simplemente vamos a notar una aceleración de esos cambios. 

Los jóvenes necesitan por lógica liderar el futuro, pero además de no dejarles entrar, los hemos preparado más para un Mundo de Sueños donde todo está engranado, que para un mundo en donde todo está en cuestión, en ese entredicho que nos obliga a buscar nuevos caminos de salida. 

Incluso en estos 13 años últimos los hemos acostumbrado en exceso a depender de sus padres que eran los que tenían los ingresos, lo que dificulta ya no su emancipación real, su vuelo en busca del peligro real, sino simplemente les imposibilita por edad que corre sin dudar, a querer buscar ese futuro que les pertenece.

¿Qué patito se va a querer tirar al río, al agua fría, a las corrientes peligrosas, si no es empujado por la pata madre? 

¿Quién va a querer madrugar a las 5,30 de la mañana para hacer turnos en una empresa, si a sus 30 años no ha trabajado nunca y siempre se ha levantado a las 9 de la mañana, sin que le falte un dinero para cerveza? 

Si en los años del inicio de la productividad, en los años en los que el ser humano, la persona, tiene que escribir los primeros renglones de su futuro, lo hemos acostumbrado a la calefacción del hogar familiar, a una Zona de Confort irreal para su futuro, será muy complicado engranarlo en un sistema laboral que exige esfuerzos, dureza, y a veces pocas recompensas.

El instinto les mandará por comodidad al hogar de los progenitores pensando que es lo lógico, perdiendo su capacidad natural de pelear por nuevos objetivos. Pero los culpables no son ellos, sino todos los demás que a su alrededor hemos construido una cárcel hermosa y cómoda, y donde no les hemos facilitado la salida aunque les dejáramos la puerta siempre abierta.

Las sociedades más paternalistas pagarán más caro este problema. Y se puede ser paternalista desde el papel de los progenitores, desde el Gobierno e incluso se puede dejar que te tengan atrapado en la cárcel de papel por comodidad.


Julio M. Puente Mateo