Ser humano es muy sencillo, viene en los genes, nos llega dentro, metido en nuestra personalidad de bebé nada más nacer. Nos cagamos entre las piernas de una forma muy humana. Con dejarnos llevar la cosa fluye.
Para ser inhumano hay que trabajárselo. Y lo curioso es que además todos nacemos en familias cristianas, muchos nos bautizan para meternos el humanismo mezclado con el agua, por si hay dudas, e incluso ahora nos dice que aumentan los jóvenes cristianos. Eso es garantía de que… de nada pues crecen sin leerse a Cristo.
Pero a su vez aumenta el inhumanismo, que es otra forma más de ser animal. Porque hay que recordarlo. Cada vez que nos alejamos del humanismo nos acercamos al animalismo.
Pero a su vez aumenta el inhumanismo, que es otra forma más de ser animal. Porque hay que recordarlo. Cada vez que nos alejamos del humanismo nos acercamos al animalismo.
Que no es que esté mal si se sabe elegir bien el animal al que deseamos parecernos. Un bichón maltés está bien, una cucaracha ya tengo dudas.
Todo esto ya sé yo por qué lo digo. Estoy imbécil. Humanamente imbécil. Lo malo es cuando algunos imbéciles son cucarachamente imbéciles. Una cucaracha imbécil es muy triste.
Todo esto ya sé yo por qué lo digo. Estoy imbécil. Humanamente imbécil. Lo malo es cuando algunos imbéciles son cucarachamente imbéciles. Una cucaracha imbécil es muy triste.

