23.6.26
España - España 2. Lo canónigo
Esta falsa encuesta, sentido homenaje a Cortázar e ir hasta donde nos dé el idioma riéndonos de nosotros como famas, me surgió de un texto que leí que denunciaba que las cuatro principales características de Alemana a ojos de los forasteros son únicamente de Baviera, cuyos propios no se hablan mucho con Sajonia y Prusia: la fiesta de la cerveza, los trajes peto verdes, las canciones hasta caerse al suelo con gorgoritos y el romanticismo florido en forma de castillos inspiradores de Disney. Hay muchas más que tienen la marca de Bavaria: la fiesta homenaje a los fascistas, el Bayern, chocar jarras diciendo prost, producir coches aptos para volar en las autovías alemanas sin limitación –los del círculo con los dos colores de la bandera de Baviera-, la emperatriz Sissí y el intelectual protagónico de “Muerte en Venecia” de Mann.
En cuanto a Francia, París arrasa con los símbolos conjuntos con pequeñas gotas del resto (aporta absenta, queso blando, capitalidad cultural, semanas de moda, ocio de la Francophonie, ciudad universitaria y gastronómica); Roma oficia más bien como complemento a la Ciudad del Vaticano y no aporta ni la pizza, ni la moda ni el diseño de coches, siendo un escenario de restos mejorados por Cinecittà; y Gran Bretaña, nuevamente, es capitalizada por Londres menos en la artesanía industrial tradicional británica (quesos Stilton, motores Rolls, que como los tejidos es una fábrica de motores de Mánchester, el equipo de fútbol y grupo de música más populares mundialmente son de Liverpoool y la joya de la Corona del diseño, Aston Martin, se pule en Nottingham. Así como las universidades más celebres de la regata no están en Londres, dado que son de origen medieval, y el gran y elegante actor Michael Caine creció como un londinense del este, de puerto, hablando cockney y comiendo casquería).
Llegamos al momento de mojarnos, de establecer qué define en materia de costumbres, culinaria, vida social e íntima hasta la sexual, a la marca España, que se borra e identifica con cualquiera de las que exponemos:
DE INNEGABLE QUINTAESENCIA HISPÁNICA (vivos en el presente mas presente y en el 24/7):
1.- Los ayuntamientos, los colegios públicos y la Guardia Civil, con especial mención al SEPRONA, son las administraciones que recogen la frustración, los reclamos inmediatos, permiten la participación directa y, especialmente la última, garantiza la seguridad de los caminos de modo no necesariamente visible, así como la del Medio Ambiente y los rescates de montaña. Cuestión que obliga a meter en esta ecuación a Protección Civil-incendios, los servicios hospitalarios de urgencias y la gestión deportiva. Son las columnas vertebrales de la administración al servicio de los ciudadanos.
2.- La industria y sector de la construcción, AVE incluido: hablamos de uno de los mejores o el mejor en términos competitivos sector del mundo en riesgo de perderse por falta de mano de obra cualificada. Se le escucha demasiado poco como interlocutor para paliar la sangría poblacional del interior español. No metemos las renovables, porque son propiamente una nueva identidad específicamente aragonesa, no tanto asturiana.
3.- La iglesia católica, sus fundaciones y ramificaciones como la enseñanza concertada religiosa. Institución en cuanto recibir apoyos que es de las pocas que pone de acuerdo a los nacionalismos vasco, catalán y centralista español. Los dos primeros modulando la política del PSOE para no revisar concordato alguno y seguir con la concertación sanitaria y educativa, aunque se gobierne en coalición con Podemos. La iglesia aparece en las crisis, justo es decirlo, donde ninguna burocracia lo hace y su posición pero más función en materia de inmigración, es absolutamente loable. Cubren un agujero que suponemos otros por pereza les dejan.
4.- La paella con sangría y el gazpacho. El resto de propuestas gastronómicas españolas lo son como manifestación de cocina regional… si es que no consideramos universal española la nueva cocina de autor.
5.- El Real de Madrid, y sus locos antagonistas. El Barcelona y el Atleti tienen también peñas en toda España y por el mundo. En términos mediáticos tiene mucha más importancia social y relevancia en los negocios presidir estos clubes que dirigir el Prado o el Instituto Cervantes. Así les va, lo dice hasta Rajoy. Felipe era del Betis, el del derbi más pasional de España contra er Zebiya.
Los derbis, justas medievales incluso dentro de una misma ciudad por barrios –los equipos de Buenos Aires juegan una liga que recuerda al palio de Siena-. Cuanto se decantan a favor de la ciudad obrera en relación con la mercantil de provincias tienen un picante sideral porque los equipos fuertes en fútbol invierten el poder económico: Celta vs Depor de la Coruña, Sporting de Gijón vs Ovieu, Celtic Glasgow no vs los protestantes Rangers sino vs Edimburg, Borussia Dortmund vs al centro bancario y de seguros Bayern Munchen… Y mi favorito: At. Sabiñánigo vs Jacetano.
6.- Los museos como el Prado, y la labor del Instituto Cervantes en la difusión de la lengua común española: el museo Sorolla, el Reina Sofía, la Lonja de Zaragoza, el Baluarte de Pamplona, el Jai Alai oscense, el IVAM de Valencia, los museos de pintura sevillanos en torno al barroco y la Escuela de Velázquez, el Guggen de Bilbo en combo con el museo Botín de Santander, así como la entrada a los monumentos góticos e hispano andalusíes, son generadores de un abanico de posibilidades único en el mundo. Barcelona ha sido capaz de embaularse los legados de Dalí o de Mir, normal, como de Sigena, Miró el mallorquín y hasta tiene un museo Banksy. Por supuesto, Picasso fue barcelonés como se predica en el Palau Montcada.
7.- La explotación y producción musical: desde Rosalía a La Jota, desde los artistas patrimonio de la humanidad de flamenco hasta el indie murciano o la música más industrial gallega, estarás en España cuando te dejes inundar por su musicalidad. Si se quiere viajar desde dentro a países distintos, nada como ponerse Euskadi Irratia Gaztea o la RAC 105.cat.
Radio 3 ha perdido calidad por arrobas. Cómo echo de menos que hubieran podido continuar sus jubilados a la fuerza como Diego Manrique o Trecet. Ahora expenden novedades indie.
8.- La producción literaria: es uno de los imputs de Aragón de los de consideración reforzada. En términos mundiales, Madrid y Barcelona y, en menor medida, editoriales asturianas, andaluzas y aragonesas, presentan un sector de una salud única en el mundo.
9.- La fabricación de coches: la mayor europea, puede resfriarse de no pactar con la desbocada competencia china en el sector de los coches híbridos y eléctricos. Como ya pasó con otras de origen medieval como las pieles y calzados levantinas, el textil catalán y aragonés y las industrias artesanales de calidad andaluzas y gallegas, que se van recuperando.
10.- España shore y el urbanismo de costa, que se exporta a las estaciones de esquí y valles que las paceden. Da lo mismo que te encuentres en la Costa Brava cerca de Francia, la playa de Hondarribi, las de Ayamonte o Bayona en las rayas de Portugal, como en Mahón, Palma playa y la de las Teresitas cercana a Tenerife. La especulación manda o ha mandado, del mismo modo como sucede con la saturación de bares, el ruido de las tragaperras y los bloques son de bloques enlucidos al menor coste posible. Ventajas: atraemos a poco exigentes y mantenemos bien ante cada crisis mundial, porque suelen afectar a competidores directos, el PIB turístico de sol y chiringuito.
11.- El exceso de infraestructuras y aeropuertos: porque se ha ido a mover la pasta construyéndoles y no manteniéndolos. Lo explicaremos a la inversa cuando glosemos el éxito como relato de algunas iniciativas aragonesas. Es muchísimo más difícil salvarlos y la inversión que inyectar dinero público en una empresa rentista de aviones venezolana.
12.- El vino: España produce poéticos y magníficos vinos que por fin valoramos en cada nacionalidad histórica y comunidad autónoma. Os vamos a presentar uno por cada una de flipar por poco conocidos y podríamos haber elegido muchos más: el txacolí alavés, el vino de Liébana mencía tinto de una ligereza apocalíptica, los vinos del mismo tipo que vienen siendo recuperados en Trubia, Pravia e interior de Asturias; entre los gallegos no tan célebres, los de Barco de Valdeorras; la garnacha de altura mineral bilbilitana aragonesa; el vino de Alella blanco, glorioso y delicado; los riojas de greciano de la Rioja Baja; el profundo y poco perfumado rosado castellano de Cigales; los pinot noir de la Mancha valenciana y los aterciopelados vinos de Jumilla basados en la monastrell; el moscatel de la Marina Alta alicantina y los vinos encabezados malagueños; los vinos cercanos a los de Ribera tintos del valle del Tajo madrileños, los de la Abadía Tentudía y cavas extremeños… Y aún nos dejaríamos los vinos de Benissalem mallorquines con su punto salino sardo y los del mayor productor mundial sin discusión que presenta delicados tintos jóvenes florales en la Manchuela: los que aparecen en el quijote.
13.- El aceite como grasa y no tanto la mantequilla, aunque hay soberbias, y los quesos, pese a que empieza a haber afamados. Casi todos los microclimas y dentro de ellos otros, admiten menos en la Cornisa Cantábrica el cultivo del olivo. La producción en calidad organolépica es la mejor del mundo. Citemos algunos ejemplos: el mentolado arbequino leridano, el dulce y delicado del Bajo Aragón turolense, el picante del norte navarro y valles riojanos del Sistema Ibérico, el glorioso aceite de los valles interiores valencianos y alicantinos; el aceite de Sineu, entre todos los andaluces el de la alta Canena, y los de sur de Badajoz y norte de Córdoba. Hojiblanca, picual, empeltre, variedad arróniz, nigral con sabor a alcachofa, royeta, alquezrana… Y lo que mejoraremos todavía.
14.- Los distribuidores alimentarios y grandes almacenes: uno de los orgullos españoles es haber sabido replicar, con los modelos por delante de “El Corte Inglés” y “Eroski” la inicial invasión de la distribución francesa, que todavía comanda.
15.- El orgullo, la timidez mal entendida, la estrechez orgullosa en materia sexual, meterse en la vida de los demás, gritar en las pescaderías hablando de la vida privada, la competición y sobre protección de los hijos, la calle y los bares, ir de tapas sin talento y comer fuera de casa, la adicción que no existe en Portugal de que nos perdemos la vida si no hacemos de un día tres, el cambio horario para trasnochar y los tertulianos sátiros políticos son las últimas señas de identidad entiendo que compartidas que os quería glosar.
Imbatibles en vida pública, dejando pasar la toma de decisiones en privada, manteniendo por conveniencia relaciones y tradiciones. Porque no somos tan ricos y lo sabemos, no nos lo creemos.
Hace cuarenta años a esta lista hubiera que haberle metido los cafés exclusivamente con hombres, la confianza en las cajas de ahorro y en el propio hecho de ahorrar, la gallardía de vivir sin molestar ni pedir (quizá menos en Levante, más fenicio) y lo geniales que me han parecido siempre los españoles y españolas bajo presión, en crisis propias o internacionales. El cambalache de las inundaciones levantinas y cómo se borraron todos los políticos coadyuvantes, el silencio y bien pasar de Mazón, me han desengañado de lo último apuntado. Así como la llegada masiva de una generación a la política y trabajos más pendiente de medir las reacciones de los haters, que de gestionar.
Como español del norte de origen vasco, la eclosión de Rosalía y su malamente, el concierto de Camarón en el Olimpia, la música gallega electrónica con base folk, los estirados y elegantes Esclarecidos de Madrid y Antonio Vega el de Malasaña, las voces de Farina el salmantino y la vallisoletana Concha Velasco, los chistes de Eugenio o la grandeza humorística valenciana de Tip, no se han limitado a gustarme, me han hecho en muchas ocasiones llorar en la intimidad.
Como lo hago con la voz perfectamente modulada y el carácter siempre positivo de Joaquín Carbonell, el Txori de Laboa y me paralizo sin reacción posible cuando vuelvo a escuchar el primer disco de los Planetas, la desesperada voz rap de la Faraona en el “Cómo me lo maravillaría yo”, inspirador de la renovación del jazz, y oyendo una jota de Raimundo Lanas, que mi padre siempre mejoraba. Cuando las canta Amaia, mi padre resucita.
Volaste alturas y mares, Ruiseñor de nuestra tierra; Lleno el aire de tus trinos, Navarra contigo vuela.
22.06 Luis Iribarren
España. País de chivotas
Sentir que vivo en el país de los chivotas no es nada sencillo, pero hay que admitirlo. Chivarse tiene premio en España. porque hay que decirlo claro. Se paga por chivarnos. Una cosa es la "omertá" y otra vender los chivatazos.
Una cosa es colaborar con la Justicia para aclarar tus propios delitos, para que la Justicia no tenga que ir desentrañando todo y poco a poco mientras les pones palos en la rueda. Y otra es chivarse de otras personas, tan delincuentes como tú, para obtener beneficios en el juicio, a costa de joder a los que eran tus compinches, tus amigotes.
Debe ser legal, no lo dudo, pero no es ético, no es humano. Y un país serio no debería consentir esos juegos de manos o de boca, para obtener beneficios excesivamente magros.
El que la hace la paga, y aunque se le deban dar algunas cosillas, darles el Premio Gordo de olvidarse de lo que han podido hacer, aunque suponga cuatro millones que no es tanto, suena a un tejemaneje de barra de bar, en un país poco serio. Solo suena, no me vayan a pillar desprevenido.
España lo consiente, e incluso y lo más triste, lo alienta y sabemos que lo aplauden la mayoría de los españoles que no valoran su país como un espacio serio y democrático.
Ya sabemos qué hacer. Chivarnos en España tiene premio. Aunque le hayas robado las entretelas. Somos católicos, y aquí si te chivas al cura, Dios te perdona todo.
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