17.3.26

Vivir como la media, no es ser Clase Media


No es lo mismo vivir como vive la media de la gente de nuestro país, que ser de Clase Media. Y ese marco mental nos lo esconden para que todos creamos que somos de Clase Media, siendo falso.

Daría igual como nos sentimos, excepto por el detalle en apariencia tonto, de que realmente es algo creado por los que gestionan nuestros pensamientos sociales, para evitar que nos sintamos clase trabajadora.


Es como estar convencidos de que nadie nos gobierna por dentro, que solo se nos gobierna por fuera y dándonos cuenta con libertad de lo que nos dicen, prohíben o permiten. Es falso también, las mayoría de los asuntos que nos afectan de forma importante no los podemos modificar ni sabemos por parte de quien vienen impuestos.


No somos Clase Media pues no vivimos de nuestras rentas del dinero, sea inmobiliario, acciones o liquidez. Vivimos de nuestras rentas del trabajo ajeno, sea en empresa ajena, con clientes ajenos, o autónomos que tenemos que trabajar para obtener rentas. Somos Clase Trabajadora, y a mucha honra, pero que no nos digan qué somos otra cosa, solo para tenernos contentos o calmados.


Vivir como vive la media de nuestro país supone ahora no poder tener una vivienda digna que podamos disponer sin tener que hipotecarnos por décadas o tener que esclavizarnos con alquileres que no podemos pagar excepto entre varias unidades de convivencia. Y eso en absoluto es Clase Media, aunque sea la actual manera de vivir la media de los ciudadanos en España.

Los sindicatos y la izquierda a la izquierda


Con el máximo respeto a las decisiones de cada persona, quiero sacar ahora un tema cuando menos curioso y algo casi preocupante para la izquierda a la izquierda. El papel de los sindicatos en la izquierda.


Todos deberíamos saber que los sindicatos en España nacen en su época moderna desde CCOO, que ya existía en la dictadura, en la clandestinidad. Era el movimiento sindical del PC, hoy IU; como la UGT lo era del PSOE, que se puso de nuevo en funcionamiento con la llegada de la democracia.


Los tiempos cambian y evolucionan de diversas maneras, pero los sindicatos de clase son ideológicamente eso, sindicatos de clase y no meras agencias de abogados laboralistas para defender a los que trabajan por cuenta ajena. O deberían serlo.


Además de estos dos sindicatos, están varios más para que el trabajador pueda elegir según -en teoría-, su propia ideología. Los hay más a la izquierda de CCOO y UGT, y más a la derecha.


Esta semana se han celebrado elecciones en Castilla León en donde han votado desde jóvenes sin trabajo a jubilados, todo tipo de sociedades y no solo trabajadores.


Mi duda, mi pregunta, mi curiosidad, es cómo se entiende que en este territorio haya unos 60.000 afiliados a CCOO, pero en cambio la opción de IU solo haya obtenido de todos los ciudadanos -también de los no trabajadores- menos de 28.000 votos. No les han votado ni la mitad de sus afiliados, que ahora deben entender que no “son” ideológicamente de IU.


Es verdad que también se presentó Podemos con 9.000 votos y el PSOE, pero este disponía de los votos teóricos de los afiliados de UGT. Y asumo que en política las sumas nunca son sumas. Este es un caso que nos lo muestra.


Lo que está claro es que los afiliados a CCOO no han votado a lo que sería su “madre” la actual IU. O los trabajadores confunden qué es un sindicato de clase, o se equivocan al elegirlo, o estos sindicatos ya no son capaces de explicar qué son ellos o qué sentido han tenido desde siempre. Perdón. En sus inicios.