7.3.21

¿Será la Salud Mental el siguiente problema pandémico en el mundo occidental?


Desgraciadamente todos los datos que se ofrecen en la actualidad sobre problemas en salud mental que van en aumento, incluidos los suicidios, son ciertos. O mejor dicho, son menores de los reales como muy bien sabemos los que tenemos alguna responsabilidad en temas sanitarios desde fuera del trabajo médico, pues en este tema hay mucho silencio, excesivo intento de creer que tapando se logra frenar lo que sin duda es un problema que se contagia con facilidad. 

Los escombros de la pandemia van a traer problemas escondidos graves, que por cierto no se están teniendo en cuenta desde los que tienen que gestionar el grave problema del COVID. No todo van a ser enfermedades de los pulmones, no todo va a ser Sanidad, y lo que es más grave para la sociedad progresista, estos "fallos" sociales van a afectar mucho más a una parte de la sociedad, la que menos recursos tiene. 

Lo curioso es que lo sabemos, no reflexionamos lo suficiente sobre esto, no se intenta construir soluciones de cara al futuro, que sean distintas a las de los simples confinamientos cuanto más largos en el tiempo mejor sin valorar en qué punto son más negativos que positivos, o si no es mejor más concentrados en el tiempo a costa de más crudos.

Estoy de acuerdo que hay que bajar el número de los contagios, sin duda, pero cuidado con lo que este problema está dejando tras de sí, pues un año entero de confinamiento es una barbaridad para una parte muy numerosa de la sociedad, desde personas mayores abatidas y tristes, a trabajadores mayores de 55 años con o sin ERTE, con o sin Desempleo, pasando por los jóvenes que han perdido otro año más sin empleo, sin olvidarnos de la bajada de la natalidad, de la pérdida en la economía productiva e innovación, del comercio y su transformación urbana, del tener a una generación muy mayor de jóvenes dependiendo todavía de sus padres. 

La Salud Mental sin duda, va a sufrir un gran palo, y ya lo notan los profesionales, pero no hay mecanismos suficientes de tratamiento, de gestión sanitaria en Salud mental para lo que previsiblemente va a ser el gran problema escondido. Iremos viendo, pero por avisar que no sea.

1.3.21

La España bella y salvaje ha estallado en las calles de Barcelona


La España bella y salvaje ha estallado en las calles de Barcelona practicando la quema de furgones y contenedores, rompiendo cristales como en los más grises años de la Europa vieja. Estamos hechos de repeticiones, de saltarnos las normas sin saber bien los motivos. En Madrid son más listos y dan más horas para ir de bares y discotecas a tomar cubatas o cerveza de autor. En Barcelona cierran pronto y algunos jóvenes quedan para quemar en vez de para lubricarse. Iremos aprendiendo. Hay que modificar los hábitos de llamarse por las Redes para decir a dónde van a quemar calles, en vez de quedar para tocar culos de colegas.

A la sociedad hay que darle trabajo, si acaso un poco de libertad pero controlada, y bocadillos de mortadela. Si nos falla algo de esto se revienta el Sistema y empezamos a pedir lo que no debemos. Por ejemplo esa libertad sin controlar que nunca ha existido y que nunca nos dejarán tener, pues siempre hay tontos que no la saben usar. Los unos pagan por los otros. Somos así de simples.

Barcelona se llena de humos y de miedos, de cristales rotos sin saber bien quién los rompen, si los unos o los otros, si los nadie o los que tienen de todo. Es importante quien está mezclado entre la mezcla, para saber con quien te estás jugando el futuro. La España bella y salvaje también se circula por la Barcelona que aunque logre la independencia en algún siglo, seguirá siendo España aunque nos joda a todos que se nos reconozca por lo tontos que somos.

28.2.21

¿Qué tenemos hoy más, miedo o ira contra la actual situación de pandemia?


Ahora estamos descubriendo a todos los niveles que el cansancio pandémico mal gestionado trae apatía, problemas psicólogos y violencia, aderezado de ansiedad y desobediencia. Es decir, cuando entra el cansancio social dejan de tener efecto las medidas contra la pandemia que se convierten en otros problemas diferentes. Y la percepción es que los responsables de esta situación que parece eterna son otros ciudadanos como cada uno de nosotros pero que no quieren obedecer la normas. El primer error.

Sin duda es otro gran error estar meses y meses a medio gas, con gran parte de las presuntas libertades personales coartadas. Y enseguida se me puede decir que es necesario, muy necesario e imprescindible, y que es lo que toca. Negar que pueden existir otro tipo de medidas es gran parte del problema. 

La primera pregunta sería clave. ¿Qué es menos dañino para las personas y más eficaz para luchar contra los contagios, tres semanas de estricto confinamiento o seis meses de un sistema como el actual?

La segunda pregunta es básica. ¿De verdad somos incapaces para poner sistemas de control, de responsabilidad grupal, social, cuando hemos demostrado que sistemas que han funcionado en otros países aquí en España sirven de risa? Me refiero por ejemplo a la APP RadarCovid.

La tercera pregunta es lógica. Admitiendo con nueve meses de retraso que los aerosoles son el camino del contagio cuando se usas mascarillas ¿Por qué no hemos potenciado brutalmente las actividades al aire libre en vez de seguir empecinados con prohibir viajar o cerrar espacios cerrados? ¿Qué hubiera sucedido si se hubiera dado permiso de apertura a los bares y restaurantes siempre que tuvieran ventanales a la calle abiertos o los hubieran construido con arreglo a unas normas de metros cuadrados por aforo? ¿Por qué tuvimos colegios cerrados con amplias zonas al aire libre como recreos sin usas, o gimnasios con altos techos sin utilizar como clases en días alternos, para que los alumnos no se olvidaran de que el colegio es parte fundamental de sus vidas?

La cuarta pregunta versa cobre la vacunas. Ese sistema eficaz, el único que hemos sido capaces de encontrar para defendernos, pues no hemos sabido encontrar remedios de profilaxis ni para mitigar los contagios, ni para hacer que se produzcan a la vez que aparecen los síntomas, ni para evitar que una vez contagiados no se conviertan en una enfermedad muy grave (no sigo que sea fácil encontrar soluciones, digo que no hemos sido capaces de encontrarlas) y vuelvo con las vacunas. ¿No es un sistema terriblemente lento en su aprobación europea, que no funciona a nivel global mundial, que tampoco funciona en su producción global y menos en su distribución rápida? ¿Cuál es el motivo real? ¿De verdad es solo porque las pocas empresas no son capaces de fabricar más? Y la duda crece sabiendo que las inversiones para su creación ha sido con financiación pública, lo que deja sin entender que una vez descubierto "la fórmula" no se empiece a fabricar en decenas de empresas montadas en diferentes países repartidos por todo el mundo.

No hay que buscar demonios, ni teorías escondidas, ni idioteces de males mayores. El problema es que simplemente los que gestionan son incapaces. 

¿Por qué no se ha contado con todo el tejido de investigadores veterinarios que es amplísimo y de gran calidad en España? ¿Por qué no se hacen constantemente estudios públicos sobre sociología, estadística y economía, y todo está gestionado alrededor de Sanidad? ¿Resolverá Sanidad todos los escombros que va a dejar la pandemia en la sociedad? ¿La psicología social, la psiquiatría social entra dentro de la Sanidad o la hemos orillado para que no hable?

Y la última pregunta es de futuro. ¿Qué tenemos hoy, miedo o ira? ¿Qué tendremos cuando salgamos de esta pandemia, miedo por que vuelva o ira contra los que la han eternizado y no son capaces de resolver sus secuelas?

27.2.21

Reflexionemos ante el sobrepeso, evitando errores en la alimentación

¿Cuál es el principal problema que nos hace coger sobrepeso?, pues sin duda la unión de dos factores que cada vez controlamos peor. Una comida en exceso y mal realizada y un ejercicio cada vez menor. Siempre y cuando no haya un trasfondo con problemas de salud, esos son los problemas que nos llevan a tener un peso superior al idóneo para nuestra salud.

Comemos mal porque comemos mucho más de lo que necesitamos, porque acudimos en exceso a comidas preparadas, con mucha sal, alimentos totales poco variados, con mucha azúcar fácil de digerir, con malas grasas, y bebiendo poca agua y tomando poca fibra lo que no permite una evacuación de residuos de forma correcta. Las horas que permanecen los residuos en nuestro cuerpo también engordan.

Debemos comer cuatro o cinco comidas fijas y no excesivas todos los días y no picar entre horas. Un desayuno fuerte con un lácteo, una grasa y un hidrato de carbono. Una fruta con un pequeño bocadillo de jamón cocido o un huevo cocido, algo de mermelada y una tostada acompañando un café con leche sirve perfectamente como idea.

Si es posible por nuestra forma de ser o por nuestro trabajo, es mejor no tomar almuerzo pues ya es suficiente con este desayuno. A media mañana un café, una fruta o un yogurt puede ayudarnos a pasar las horas.

Luego debe venir una comida potente pero sin una gran cantidad de alimentos. Hay que comer menos cantidad. Si comemos a las 2, una merienda a las 6 encaja perfectamente, pero sin pasarnos. Una fruta, una galleta, una infusión, algo sin excesivas grasas.

Y una cena a las 9 ó 10 con una ensalada, un pescado, una sopa, una tortilla, unas verduras suaves.

Hay que reducir grasas, aceites, dulces, panes, algo de sal, productos precocinados de los que desconocemos la sal y grasas desconocidas.

Si nuestra alimentación es variada, siguiendo en la línea de la dieta mediterránea, no será necesario ningún añadido en forma de vitaminas o minerales, pero debe ser variada con mas verdura y fruta. No es lo mismo un zumo natural que una fruta entera pues lo primero no lleva fibra y lo segundo si.

Y recordar que todas estas dietas “milagro” que anuncian como maravillosas o incluso algunas de las dietas lentas pero que suprimen algún tipo de alimentos, al final suelen dejar dos problemas. Un efecto rebote en cuento se dejan de hacer y posibles problemas renales o de hígado si se mantienen durante mucho tiempo.

Comer de todo, pero comer la mitad. Ya lo decía Grande Covían en sus enseñanzas.