También en Aragón, si no se está en los barrios no se está

Hoy lo apunta Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia como algo básico para cualquier partido político, para cualquier opción democrática de gestión desde la política. Durante muchos años, desde la Transición, ha sido una constante que en la última década se ha perdido, sobre todo en Aragón desde algunos partidos políticos importantes para el funcionamiento de nuestra sociedad.

Si las organizaciones políticas no tienen a militantes trabajando en los barrios y en los pueblos, no son nada de nada. Pierden su sentido y los primeros que lo advierten son los ciudadanos y por ello los votantes.

Hoy nos mentimos con las Redes Sociales, nos creemos que los que votan y dan fuerza son los Likes o las menciones. pero lo único que importa todavía es la presencia trabajando de verdad y dando la cara para que te conozcan, de los pequeños representantes políticos en los barrios, en los sindicatos, en las asociaciones, en los pueblos.

Y además del trabajo de estas personas, su imagen, su disposición, sus ideas y decisiones. Todo lo demás es superfluo. Luego debe existir por encima una buena organización, una capacidad de gestión, un buen equipo que lidere, una ayuda de los medios de comunicación, una ideología que no engañe.

Pero lo magro, lo complicado de mantener motivado es tener un buen equipo de militantes y simpatizantes que impregnen la sociedad, los barrios y las calles del espíritu político del trabajo y la dedicación.

No hay que montar mesas petitorias cuando falta una semana para votar, hay que estar trabajando todos los días de los cuatro años que median entre unas elecciones y las siguientes. Y las organizaciones deben escuchar a estos militantes pues son la correa de transmisión de los problemas.

Por cierto, un mensaje para los “jefes” de los partidos políticos. Escuchar es: ESCUCHAR, no es simplemente aguantar durante unos segundo que te cuenten su opinión. Es tomar notas de lo que sucede en la calle, y preguntar a los compañerxs militantes para saber más.

En Aragón tenemos varios partidos políticos que han perdido su presencia en los barrios, en las calles de los pueblos. Ellos lo saben. Son imprescindibles, pero ya no están. Y desde las direcciones de los partidos se preguntan los motivos y las soluciones. No eran tan difíciles si las decisiones se toman en su momento. Son complicadísimas si se quieren tomar cuando ya no hay (casi) remedio.

Aragón y su izquierda. ¿Y ahora qué toca hacer?

Quedan por delante en Aragón tres años antes de unas nuevas elecciones autonómicas y municipales. A su vez la derecha ha sabido asentarse con calma, tomar respiro, hablarse y mirarse, observando como una parte de la sociedad los arropa. ¿Y qué ha hecho la izquierda aragonesa en estos tiempos? Pues poco, además de insistir en cuanto tienen ocasión de que hay que unirse.

Decirlo parece el primer paso, sin duda lo es, pero claramente es insuficiente. No sirve decirlo, hay que hacerlo. 


Pero ni hay que hacerlo mal, ni hay que hacerlo por encima de todo, ni hay que formar sopas, ni hay que creerse que cada uno es el ombligo del mundo aragonés progresista.

Es complicado, incluso diría que es MUY complicado. Y eso nos lleva a la clara mirada de que no será posible estar todos excepto que haya una generosidad brutal por parte de TODOS. Generosidad asentada en el futuro y no ni en el presente ni en el pasado.

Personalmente creo que estos tres años próximos son fabulosos, pero son rapidísimos, viniendo a una velocidad tremendo con unos constantes movimientos para los que desde ahora mismo se tendrían que asentar bases de reflexión, de diálogo, de trabajo.

La sociedad aragonesa va a necesitar más que nunca soluciones a sus problemas económicos, de futuro y por ello sociales, proyectos que siendo capaces de articular soluciones de futuro, nuevas sociedades ahora que está de moda hablar de “Nuevas Normalidades”, resulten creíbles y cuenten con equipos de trabajo progresistas que sepan explicar e implicar, motivar y hacer creer que Aragón es capaz de estar al lado de los mejores territorios de Europa.

Si hacemos un repaso vemos que en el actual Aragón liderados por Zaragoza, tenemos al menos a un Podemos, una CHA, una IU, a ZEC y a otras menores formaciones políticas que saben lo que es el trabajo social de calle, apegados a los problemas de la sociedad.

No me he olvidado del PSOE; de entrada me siento incapaz de poderlo organizar dentro de un equipo de reflexión de izquierdas por su propia personalidad histórica, pero en tres años todo depende de ellos.

Lo lógico sería que en Septiembre se pudieran configurar equipos básicos de trabajo de Podemos, CHA, IU y ZEC para ir tanteando el camino de una mesa de trabajo. Algo a finales de junio que resulta impensable. 

Pero perder más tiempo es también impensable. Equipos que se deberían hacer pública su existencia (a diferencia de lo que opinan casi todos, pues en privado ya existen) para que sirvieran de asentamiento al menos moral a toda la sociedad aragonesa de izquierdas, que necesita ver una referencia para estar atentos.

La política según mi punto de vista, se asienta excesivamente hacia dentro de su cáscara, sin querer o sin saber implicar y contagiar a la sociedad de sus ilusiones y proyectos. Olvidándose esa misma política que sin el acuerdo con la sociedad que ejerce el derecho al voto, es imposible gobernar y poner en práctica los proyectos para una economía una sociedad diferente.

En Aragón tenemos un extensísimo tejido social de aragonesxs implicados (pero troceados y divididos) en la parte mas débil de la sociedad desde miradas progresistas. 

Pero curiosamente nunca están liderados por un conjunto de personas capaces de insuflar ánimos de equipo. Somos más desde la izquierda, pero somos también más egoístas, más capaces de ver la diferencia con el amigo para convertirlo en enemigo.

Nunca los enemigos de los amigos de los trabajadores pueden ser otros amigos de los trabajadores. Y si es así, algo se está haciendo mal. Los que defendemos la dignidad del trabajo y de su justicia, nunca debemos ser enemigos entre nosotros.

Hemos perdido décadas de un trabajo básico para la izquierda que se llamaba: Lucha de Clases. 

Ahora ya no existe ni la lucha de clases ni el respeto a la necesidad del sindicalismo como defensa, pues nos lograron convencer de que siendo pobres y madrugando para ir al trabajo, somos todos como poco Clase Media. 

Debemos mucho a los bancos sin tener nada, tenemos un trabajo sin condiciones comparables a los años 80, pero nos han convencido de que somos Clase Media y de que vivimos como dios.
Lo curioso es que los culpables o al menos los responsables de esta tontería social somos los de izquierdas, que nos hemos dejado engañar con otros asuntos menores, para así no pelear por los temas magros, por los que afectan muy directamente a los que tienen la mandanga. 

Que mis hijos tengan menos derechos laborales que yo tenía en 1978 es para hacernos reflexionar un poco sobre nuestro propio papel en esta década última.

Julio Puente (Ajovín)


Partidos Políticos en Aragón, que ni están vivos ni están muertos

¿Cuántos partidos políticos hay en Aragón que ni están vivos ni están muertos?
Pues de los que casi todos conocemos puede que más de media docena, que están, que son, pero que viven en el hospital con medicación asistida. Y la sociedad casi no lo sabe. Ojo, que la culpa es de todxs nosotrxs.

En democracia un partido político es fundamental. No hay democracia sin suficientes partidos políticos VIVOS del todo. Pero existir no quiere decir que tenga la actividad básica que necesita esa democracia para seguir estando también viva y con buena salud. Estar vivos es muchas veces: ESTAR.

Todo Partido Político y en Aragón como es lógico también, necesita una energía fija y mínima, y una consistencia suficiente. 

NUNCA puede ser un Reino de Taifas dentro de lo que aparenta ser un Reino Sólido interno, pues se nota a poco que rasques con la uña sobre su superficie que no es cemento sino escayola.

La realidad es que cuando un Partido Político deja de tener suficientes espacios “de estar y gestionar”, pierde poder, y van surgiendo divisiones internas de compleja solución. Es decir, mientras sube el Partido Político, todo va bien; en cuanto baja todo se rompe a veces sin que se note mucho.

Cada pérdida de poder representativo supone un troceamiento, una disminución de sus efectivos. Parece lógico y bueno, pero no lo es, pues surge desde dentro un problema mucho mayor que no se detecta desde fuera. El empobrecimiento como organización.

Unos se van, otros se quedan, pero en esa división, disfunción que parece lógica, se produce un efecto curioso. Se radicalizan las posturas pues muchas veces los que se van son de los que más experiencia tienen, pues son los que han perdido el espacio. Y los que se quedan son los que no lo tenían antes pero aspiran a tenerlo a costa de remarcar bien sus posturas.

Y sus posturas ya no son las del Grupo Inicial, sino “las suyas” que no siempre son las que en cada momento necesita la sociedad

Pues un Partido Político está y tiene sentido para la (su) sociedad, para la democracia como meta que debemos cuidar y mantener. No y nunca para defender las ideas o planteamientos semi particulares de cada nuevo integrante de las direcciones, aunque sean muy loables.

Se pueden volver en apariencia más plurales como organización y a su vez más verticales pues las falta espacio horizontal para moverse al ser más pequeños, pero a costa de abandonar espacios temáticos y posturas que antes se trabajaban por dirigentes que ya se han ido al espacio exterior cansados y derrotados.

Se nota enseguida, es fácil de detectar. Cuando por poner un ejemplo un partido político aragonesista deja de hablar “para TODO Aragón, para TODOS los aragoneses” se está equivocando

Puede ser un excelente partido político temático hacia y desde muy diversas opciones sociales; válidas y que necesitan apoyos desde la política. Pero si esos temas no interesan a TODA o a la MAYORÍA de la sociedad para la que trabaja, se está equivocando.

Si un asunto (por poner ejemplos sencillos) como el desempleo, la pobreza o la Sanidad Pública afecta al 50% de SU sociedad de una forma o de otra, si se quiere demostrar que se desea trabajar contra el desempleo y crear un territorio excelente, contra la pobreza y sus efectos nefastos sobre su sociedad, debe dedicar al menos el 50% de sus tiempos, intervenciones, manifestaciones, reflexiones a trabajar y hablar de esos temas.

Tiempo de trabajo = Sociedad a la que te diriges

Si hablamos mucho de otros temas estamos ninguneando la posibilidad de explicar a TU sociedad —la que por cierto te vota o no te vota, te da vida o te la quita— lo que crees que se debe hacer y lo que se está haciendo mal

Diferenciarte de tu contrincante político no es hablar de temas minoritarios que ellos no tocan, sino ofrecer soluciones más creíbles de los mismos problemas de los que ellos hablan, pues son los que DE VERDAD afectan a toda la sociedad.

Julio Puente (Ajovín)

¿Por qué parece triunfar el BNG? ¿Sirve el ejemplo para Aragón?


Cabría preguntarse qué ha llevado al BNG (Bloque Nacionalista Galego) desde la casi desaparición hace una década a un éxito en las encuestas diez años después que ya asombra a gallegos y politólogos de fuera. 

El BNG, una formación similar en algunos temas a la CHA aragonesa, he realizado un camino duro, lento, complejo al tener su soportar casi excesivos cambios, pero que le parece asentar sobre un futuro mejor.

La figura de los líderes vuelve a figurar como un asunto muy importante pero a su vez complejo de exportar. 

No existe un patrón claro para liderar con éxito pues depende del momento, del espacio social y geográfico, del discurso, del equipo que logra crear a su alrededor y casi en el último lugar de las diferenciaciones ideológicas de sus posibles contrincantes dentro de la misma formación.

El BNG fue un partido muy importante en Galicia con una década —
la que se mueven entre finales del siglo XX y los principios del siglo XXI— donde era el partido de “la izquierda gallega” por delante incluso del PSOE. 

Pero el nacimiento de Podemos, las luchas internas, la salida de diversos partidos pequeños que conformaban el BNG, hizo que se tambalearan figuras históricas, se perdieran referentes, se convirtiera el BNG en algo desconocido.

Hay que pensar que llegó a tener 3 diputados en el Congreso y hasta 18 de 75 diputados en su propio parlamento gallego, obteniendo en su máximo éxito un 25% de los votos gallegos.

¿Y el éxito actual dónde asienta? Pues posiblemente en un nuevo equipo de dirigentes que con las manos limpias y nuevas, han creado un proyecto colectivo y de equipo, con nuevas personas serias en el trabajo colectivo de conocer bien Galicia y de saber sus problemas y sus posibles soluciones reales y nada demagógicas.

Antes tuvo que vaciarse de disensiones internas, de peleas que desangraban el proyecto, abierto sus puertas a políticos desencantados por proyectos que no han logrado sus objetivos, y se ha puesto a mirar más sobre el interior de su tierra huyendo de planteamientos económicos para Galicia que nunca funcionan, acercándose más al medio rural.

Y sobre todo han querido construir un nuevo BNG que deje muy claro que ellos no reciben órdenes de Madrid, incluso ni tampoco de políticos que siendo gallegos miran por el rabillo del ojo a Madrid. 

Quieren un futuro para Galicia y sobre todo quieren explicarlo con detalle avanzando hacia una Nueva Galicia que sea: productiva, innovadora, social, feminista, ecologista y empoderada. 

Y sobre todo quieren dejar atrás una década de servilismo hacia opciones políticas que dirigidas desde Madrid se olvidaban de Galicia.

¿Es ese el éxito? Pues parece que si. Pero no se olvidan de las ciudades gallegas. También quieren dar prioridad al desarrollo de una agenda urbana que apueste por ciudades sostenibles, a disposición de las personas, por la recuperación de espacios públicos, con una gestión ambiental de los recursos y del agua.

Julio Puente (Ajovín)