También en Aragón, si no se está en los barrios no se está

Hoy lo apunta Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia como algo básico para cualquier partido político, para cualquier opción democrática de gestión desde la política. Durante muchos años, desde la Transición, ha sido una constante que en la última década se ha perdido, sobre todo en Aragón desde algunos partidos políticos importantes para el funcionamiento de nuestra sociedad.

Si las organizaciones políticas no tienen a militantes trabajando en los barrios y en los pueblos, no son nada de nada. Pierden su sentido y los primeros que lo advierten son los ciudadanos y por ello los votantes.

Hoy nos mentimos con las Redes Sociales, nos creemos que los que votan y dan fuerza son los Likes o las menciones. pero lo único que importa todavía es la presencia trabajando de verdad y dando la cara para que te conozcan, de los pequeños representantes políticos en los barrios, en los sindicatos, en las asociaciones, en los pueblos.

Y además del trabajo de estas personas, su imagen, su disposición, sus ideas y decisiones. Todo lo demás es superfluo. Luego debe existir por encima una buena organización, una capacidad de gestión, un buen equipo que lidere, una ayuda de los medios de comunicación, una ideología que no engañe.

Pero lo magro, lo complicado de mantener motivado es tener un buen equipo de militantes y simpatizantes que impregnen la sociedad, los barrios y las calles del espíritu político del trabajo y la dedicación.

No hay que montar mesas petitorias cuando falta una semana para votar, hay que estar trabajando todos los días de los cuatro años que median entre unas elecciones y las siguientes. Y las organizaciones deben escuchar a estos militantes pues son la correa de transmisión de los problemas.

Por cierto, un mensaje para los “jefes” de los partidos políticos. Escuchar es: ESCUCHAR, no es simplemente aguantar durante unos segundo que te cuenten su opinión. Es tomar notas de lo que sucede en la calle, y preguntar a los compañerxs militantes para saber más.

En Aragón tenemos varios partidos políticos que han perdido su presencia en los barrios, en las calles de los pueblos. Ellos lo saben. Son imprescindibles, pero ya no están. Y desde las direcciones de los partidos se preguntan los motivos y las soluciones. No eran tan difíciles si las decisiones se toman en su momento. Son complicadísimas si se quieren tomar cuando ya no hay (casi) remedio.

Aragón y su izquierda. ¿Y ahora qué toca hacer?

Quedan por delante en Aragón tres años antes de unas nuevas elecciones autonómicas y municipales. A su vez la derecha ha sabido asentarse con calma, tomar respiro, hablarse y mirarse, observando como una parte de la sociedad los arropa. ¿Y qué ha hecho la izquierda aragonesa en estos tiempos? Pues poco, además de insistir en cuanto tienen ocasión de que hay que unirse.

Decirlo parece el primer paso, sin duda lo es, pero claramente es insuficiente. No sirve decirlo, hay que hacerlo. 


Pero ni hay que hacerlo mal, ni hay que hacerlo por encima de todo, ni hay que formar sopas, ni hay que creerse que cada uno es el ombligo del mundo aragonés progresista.

Es complicado, incluso diría que es MUY complicado. Y eso nos lleva a la clara mirada de que no será posible estar todos excepto que haya una generosidad brutal por parte de TODOS. Generosidad asentada en el futuro y no ni en el presente ni en el pasado.

Personalmente creo que estos tres años próximos son fabulosos, pero son rapidísimos, viniendo a una velocidad tremendo con unos constantes movimientos para los que desde ahora mismo se tendrían que asentar bases de reflexión, de diálogo, de trabajo.

La sociedad aragonesa va a necesitar más que nunca soluciones a sus problemas económicos, de futuro y por ello sociales, proyectos que siendo capaces de articular soluciones de futuro, nuevas sociedades ahora que está de moda hablar de “Nuevas Normalidades”, resulten creíbles y cuenten con equipos de trabajo progresistas que sepan explicar e implicar, motivar y hacer creer que Aragón es capaz de estar al lado de los mejores territorios de Europa.

Si hacemos un repaso vemos que en el actual Aragón liderados por Zaragoza, tenemos al menos a un Podemos, una CHA, una IU, a ZEC y a otras menores formaciones políticas que saben lo que es el trabajo social de calle, apegados a los problemas de la sociedad.

No me he olvidado del PSOE; de entrada me siento incapaz de poderlo organizar dentro de un equipo de reflexión de izquierdas por su propia personalidad histórica, pero en tres años todo depende de ellos.

Lo lógico sería que en Septiembre se pudieran configurar equipos básicos de trabajo de Podemos, CHA, IU y ZEC para ir tanteando el camino de una mesa de trabajo. Algo a finales de junio que resulta impensable. 

Pero perder más tiempo es también impensable. Equipos que se deberían hacer pública su existencia (a diferencia de lo que opinan casi todos, pues en privado ya existen) para que sirvieran de asentamiento al menos moral a toda la sociedad aragonesa de izquierdas, que necesita ver una referencia para estar atentos.

La política según mi punto de vista, se asienta excesivamente hacia dentro de su cáscara, sin querer o sin saber implicar y contagiar a la sociedad de sus ilusiones y proyectos. Olvidándose esa misma política que sin el acuerdo con la sociedad que ejerce el derecho al voto, es imposible gobernar y poner en práctica los proyectos para una economía una sociedad diferente.

En Aragón tenemos un extensísimo tejido social de aragonesxs implicados (pero troceados y divididos) en la parte mas débil de la sociedad desde miradas progresistas. 

Pero curiosamente nunca están liderados por un conjunto de personas capaces de insuflar ánimos de equipo. Somos más desde la izquierda, pero somos también más egoístas, más capaces de ver la diferencia con el amigo para convertirlo en enemigo.

Nunca los enemigos de los amigos de los trabajadores pueden ser otros amigos de los trabajadores. Y si es así, algo se está haciendo mal. Los que defendemos la dignidad del trabajo y de su justicia, nunca debemos ser enemigos entre nosotros.

Hemos perdido décadas de un trabajo básico para la izquierda que se llamaba: Lucha de Clases. 

Ahora ya no existe ni la lucha de clases ni el respeto a la necesidad del sindicalismo como defensa, pues nos lograron convencer de que siendo pobres y madrugando para ir al trabajo, somos todos como poco Clase Media. 

Debemos mucho a los bancos sin tener nada, tenemos un trabajo sin condiciones comparables a los años 80, pero nos han convencido de que somos Clase Media y de que vivimos como dios.
Lo curioso es que los culpables o al menos los responsables de esta tontería social somos los de izquierdas, que nos hemos dejado engañar con otros asuntos menores, para así no pelear por los temas magros, por los que afectan muy directamente a los que tienen la mandanga. 

Que mis hijos tengan menos derechos laborales que yo tenía en 1978 es para hacernos reflexionar un poco sobre nuestro propio papel en esta década última.

Julio Puente (Ajovín)


Partidos Políticos en Aragón, que ni están vivos ni están muertos

¿Cuántos partidos políticos hay en Aragón que ni están vivos ni están muertos?
Pues de los que casi todos conocemos puede que más de media docena, que están, que son, pero que viven en el hospital con medicación asistida. Y la sociedad casi no lo sabe. Ojo, que la culpa es de todxs nosotrxs.

En democracia un partido político es fundamental. No hay democracia sin suficientes partidos políticos VIVOS del todo. Pero existir no quiere decir que tenga la actividad básica que necesita esa democracia para seguir estando también viva y con buena salud. Estar vivos es muchas veces: ESTAR.

Todo Partido Político y en Aragón como es lógico también, necesita una energía fija y mínima, y una consistencia suficiente. 

NUNCA puede ser un Reino de Taifas dentro de lo que aparenta ser un Reino Sólido interno, pues se nota a poco que rasques con la uña sobre su superficie que no es cemento sino escayola.

La realidad es que cuando un Partido Político deja de tener suficientes espacios “de estar y gestionar”, pierde poder, y van surgiendo divisiones internas de compleja solución. Es decir, mientras sube el Partido Político, todo va bien; en cuanto baja todo se rompe a veces sin que se note mucho.

Cada pérdida de poder representativo supone un troceamiento, una disminución de sus efectivos. Parece lógico y bueno, pero no lo es, pues surge desde dentro un problema mucho mayor que no se detecta desde fuera. El empobrecimiento como organización.

Unos se van, otros se quedan, pero en esa división, disfunción que parece lógica, se produce un efecto curioso. Se radicalizan las posturas pues muchas veces los que se van son de los que más experiencia tienen, pues son los que han perdido el espacio. Y los que se quedan son los que no lo tenían antes pero aspiran a tenerlo a costa de remarcar bien sus posturas.

Y sus posturas ya no son las del Grupo Inicial, sino “las suyas” que no siempre son las que en cada momento necesita la sociedad

Pues un Partido Político está y tiene sentido para la (su) sociedad, para la democracia como meta que debemos cuidar y mantener. No y nunca para defender las ideas o planteamientos semi particulares de cada nuevo integrante de las direcciones, aunque sean muy loables.

Se pueden volver en apariencia más plurales como organización y a su vez más verticales pues las falta espacio horizontal para moverse al ser más pequeños, pero a costa de abandonar espacios temáticos y posturas que antes se trabajaban por dirigentes que ya se han ido al espacio exterior cansados y derrotados.

Se nota enseguida, es fácil de detectar. Cuando por poner un ejemplo un partido político aragonesista deja de hablar “para TODO Aragón, para TODOS los aragoneses” se está equivocando

Puede ser un excelente partido político temático hacia y desde muy diversas opciones sociales; válidas y que necesitan apoyos desde la política. Pero si esos temas no interesan a TODA o a la MAYORÍA de la sociedad para la que trabaja, se está equivocando.

Si un asunto (por poner ejemplos sencillos) como el desempleo, la pobreza o la Sanidad Pública afecta al 50% de SU sociedad de una forma o de otra, si se quiere demostrar que se desea trabajar contra el desempleo y crear un territorio excelente, contra la pobreza y sus efectos nefastos sobre su sociedad, debe dedicar al menos el 50% de sus tiempos, intervenciones, manifestaciones, reflexiones a trabajar y hablar de esos temas.

Tiempo de trabajo = Sociedad a la que te diriges

Si hablamos mucho de otros temas estamos ninguneando la posibilidad de explicar a TU sociedad —la que por cierto te vota o no te vota, te da vida o te la quita— lo que crees que se debe hacer y lo que se está haciendo mal

Diferenciarte de tu contrincante político no es hablar de temas minoritarios que ellos no tocan, sino ofrecer soluciones más creíbles de los mismos problemas de los que ellos hablan, pues son los que DE VERDAD afectan a toda la sociedad.

Julio Puente (Ajovín)

¿Por qué parece triunfar el BNG? ¿Sirve el ejemplo para Aragón?


Cabría preguntarse qué ha llevado al BNG (Bloque Nacionalista Galego) desde la casi desaparición hace una década a un éxito en las encuestas diez años después que ya asombra a gallegos y politólogos de fuera. 

El BNG, una formación similar en algunos temas a la CHA aragonesa, he realizado un camino duro, lento, complejo al tener su soportar casi excesivos cambios, pero que le parece asentar sobre un futuro mejor.

La figura de los líderes vuelve a figurar como un asunto muy importante pero a su vez complejo de exportar. 

No existe un patrón claro para liderar con éxito pues depende del momento, del espacio social y geográfico, del discurso, del equipo que logra crear a su alrededor y casi en el último lugar de las diferenciaciones ideológicas de sus posibles contrincantes dentro de la misma formación.

El BNG fue un partido muy importante en Galicia con una década —
la que se mueven entre finales del siglo XX y los principios del siglo XXI— donde era el partido de “la izquierda gallega” por delante incluso del PSOE. 

Pero el nacimiento de Podemos, las luchas internas, la salida de diversos partidos pequeños que conformaban el BNG, hizo que se tambalearan figuras históricas, se perdieran referentes, se convirtiera el BNG en algo desconocido.

Hay que pensar que llegó a tener 3 diputados en el Congreso y hasta 18 de 75 diputados en su propio parlamento gallego, obteniendo en su máximo éxito un 25% de los votos gallegos.

¿Y el éxito actual dónde asienta? Pues posiblemente en un nuevo equipo de dirigentes que con las manos limpias y nuevas, han creado un proyecto colectivo y de equipo, con nuevas personas serias en el trabajo colectivo de conocer bien Galicia y de saber sus problemas y sus posibles soluciones reales y nada demagógicas.

Antes tuvo que vaciarse de disensiones internas, de peleas que desangraban el proyecto, abierto sus puertas a políticos desencantados por proyectos que no han logrado sus objetivos, y se ha puesto a mirar más sobre el interior de su tierra huyendo de planteamientos económicos para Galicia que nunca funcionan, acercándose más al medio rural.

Y sobre todo han querido construir un nuevo BNG que deje muy claro que ellos no reciben órdenes de Madrid, incluso ni tampoco de políticos que siendo gallegos miran por el rabillo del ojo a Madrid. 

Quieren un futuro para Galicia y sobre todo quieren explicarlo con detalle avanzando hacia una Nueva Galicia que sea: productiva, innovadora, social, feminista, ecologista y empoderada. 

Y sobre todo quieren dejar atrás una década de servilismo hacia opciones políticas que dirigidas desde Madrid se olvidaban de Galicia.

¿Es ese el éxito? Pues parece que si. Pero no se olvidan de las ciudades gallegas. También quieren dar prioridad al desarrollo de una agenda urbana que apueste por ciudades sostenibles, a disposición de las personas, por la recuperación de espacios públicos, con una gestión ambiental de los recursos y del agua.

Julio Puente (Ajovín)

Aragón estaba mirando para otro lado sin sonrojarse


No me gustan nada los motivos que vemos en ciertos rebrotes del Covid19 por el Aragón de la fruta. No tenemos derecho, ninguno, a dar esas imágenes tan nefastas en Aragón, tirando a los inmigrantes que vienen a trabajar por nuestros campos, en ciudades que no les tienen preparado sustento, habitación, hogar temporal. Las imágenes de algunas calles con trabajadores durmiendo en rincones pues ni los vecinos les querían alquilar habitaciones como otros años, es deplorable para nuestro Aragón.

Si son temporeros en el trabajo, tienen que ser temporeros en lo habitacional y no tenerlos tirados por las calles entre cartones. Si contratamos a personas tenemos que tratarlos como a personas.

Las imágenes y las soluciones urgentes que hemos tenido que dar a estas personas son deplorables. Indican que de no haber saltado los brotes de la pandemia entre ellos seguirían tirados por los rincones. 

Es Aragón y no me gusta que seamos así. Si no somos capaces de darles una dignidad, no tenemos que propiciar su contratación laboral a ratos, a tiempos. No hay más respuesta. La solución tiene que venir de quien los contrata junto a las normas laborales y leyes básicas que tampoco parecen conocer los sindicatos. Solo había silencio. ¿Eso no es indignidad racista y sobre todo clasista?


O somos capaces de regular los mercados de otra forma, donde se incluyan los trabajos indignos de todo tipo, y simplemente no sé para qué sirve la izquierda. Se nos llenas las bocas con algunos asuntos pero no queremos ver muchos otros. ¿No nos entra en el pensamiento el propio cuestionamiento a nuestro trabajo?

Julio Puente (Ajovín)

Mala comunicación política en estos meses de pandemia

La buena comunicación política es imprescindible para gestionar.
Y suele ser la que marca muchos de los éxitos o fracasos en este trabajo de gestión pública. Curiosamente no siempre se admite así y no siempre se tiene a los mejores para estos trabajos.

La comunicación es sobre todo explicación, pedagogía desde el poder hacia los que tienen que entender para qué sirve lo que se hace, por qué no se hace de otra forma, por qué las velocidad son las que pueden ser. 

Comunicar es hacerse entender.

En esta pandemia en España se ha tratado a los ciudadanos como a niños o adolescentes. Un exceso de "buenismo" ha prendido entre la equivocada comunicación, equivocando la profesionalidad de saber y querer comunicar.

El bichito nos ha puesto nerviosos y casi nos vence.

Empezamos mal con más militares que políticos o técnicos explicando el día a día. ¿Era necesario cometer ese error?

Continuamos con un exceso de comunicación como si comunicar se tratara de sumar apariciones en vez de aparecer menos pero con más chicha. No hay que comunicar más, hay que comunicar mejor, y sobre todo hay que comunicar sustancia.

A la sociedad se la ha tratado de una forma un tanto infantil, restándonos imágenes duras, lo que ha propiciado un cierto relativismo. Los números de fallecidos son eso: números. Las imágenes de ataúdes amontonados son ya otra cosa y no se llama morbo, se debería llamar: Prepararnos por si acaso hacia una desescalada con respeto.

Explicar mil veces que esta enfermedad no afecta a los niños ni a los jóvenes ha sido otro error. Siendo cierto, hay decenas de maneras distintas de hacerlo, para que la responsabilidad social siga ejerciendo su labor. 

Algo similar sucedió con el uso de las mascarillas o del millón de multas en muy pocas semanas. O consentir que ciertos pueblos pusieran barricadas en las entradas de sus pueblos. O hablar de "los policías de balcón" mezclando multas con imprudencias, churras con merinas. 

A quien se salta las normas lo mejor es premiarlo con una semana de trabajo voluntario en la UCI de un Gran Hospital. O al menos decirlo así aunque luego sea complejo decidirlo. 

Hemos publicado excesivas normativas, a veces en barullo, con un mando único que no ha sido Mando. ¿Aprenderemos para la próxima? Seguro que sí.

España sigue paralizada aunque estén llenas las playas

Esta imagen de este martes 23 de junio de 2020 a las 8 de la mañana en la Estación Delicias de Zaragoza dice mucho de la auténtica pandemia que tenemos encima. Posiblemente peor que la sanitaria y que tiene también una complicada salida en el tiempo, sin saber a fecha de hoy qué medidas hay que tomar para evitar su drama.

Los que viajamos normalmente hacia Madrid o Barcelona esta imagen a esa hora es preocupante, sorprendente y muy triste. El vacío llenaba la Estación Delicias, estábamos una docena de personas para un par de trenes de Cercanías y el que va a Valencia. No había AVE hasta media hora más tarde, bastantes menos que en otros meses y en el tren a Valencia con tres vagones íbamos esa docena de viajeros.

Las videoconferencias, el teletrabajo, puede ser una opción válida pero no moderna. O al revés, moderna pero no válida para la economía que se sujeta como las paredes de ladrillos, cada uno al de su lado. Los movimientos a cientos de personas cada día, en cada tren hacia y desde… suponen unos movimientos económicos que han dejado de producirse.
 
Ayer ya se hablaba de una facturación total en las empresas de España sobre un 40% menor en este pasado mes de abril con respecto al abril de 2019. Menos facturación total, menos ingresos por vía de impuestos y muchos más gastos por ERTE y ayudas sociales. Pero la Caja no es infinita, se puede jugar a llenarla de forma artificial pero hasta un volumen, hasta un periodo de tiempo.

Lo curioso es que esta apreciación no se nota pues las zonas de ocio están llenas, las personas salimos a la calle, pero en un grado de actividad totalmente diferente. Hablo de la suma de resultados de la actividad como Grupo. 

Un país con una tasa de desempleo tan alta como España, no es capaz de soportar el añadido de un parón como este. Ni de un frenazo que dure meses. 

Conjugar la Salud vital con la Salud económica será el próximo reto aunque queramos disimular.



La crispación social más que política, es tremenda y absurda

La crispación social más que política es tremenda y en aumento. Social por la política, pero no política pues está alimentada por mentiras y manipulaciones populistas que alientan la violencia de momento verbal, y un caldo de cultivo que si no frenamos, va a resultar muy complicado a medio plazo. Se rompen familias, amigos, relaciones, simplemente por querer defender de forma acalorada e histérica las opiniones de un populismo que con un discurso mentiroso y mezclado en una sopa imposible de asumir, se ha polarizado brutalmente.

Los medios de comunicación visual la alimentan además, sin darse cuenta del papel tan negativo que supone ver a cada contertulio o a cada representante político al que se le otorga voz, insultando con razones. Por que eso es lo peor. Con las razones ya perfectamente masticadas y a medio digerir, se da material inflamable a todos los que escuchan para seguir multiplicando sus razones. Y da igual de qué lado hablo. Lo grave es que esto se multiplica y admitiendo que el populismo sale siempre con más fervor y velocidad desde la zona que NO gobierna, hay que asumir que según quién gobierna, los contrarios son los más voraces.

¿Solución? Templar los nervios, poner calma, ser inteligentes desde todos los espacios de responsabilidad social, no engañar a la sociedad o al menos mucho menos de lo que se hace, y empezar a asumir que el criticar ferozmente a los políticos es un drama para la democracia y que sin democracia siempre hay un sistema política que se llama dictadura. Y sabemos perfectamente qué es eso. Aunque algunos piensen que son tan infantiles que la prefieren. ¿No quieres ser libre y deseas que Papá Estado te de la propina todos los viernes?

Los medios de comunicación de pago y digitales, no quieren

Ante lo inevitable de tener que pagar por estar digitalmente informado, hay que empezar a plantearse de qué manera y a quién. Pues los medios de comunicación no parecen estar por la labor de ser inteligentes y poner las cosas sencillas a los posibles y futuros abonados. Lo lógico en estos tiempos sería que varios de ellos se unieran formando una especie de Movistar o de Netflix y ofreciendo una cuota mensual con varios medios de comunicación agrupados.

Nadie leemos un solo medios de comunicación digital, sea periódico en papel, sea digital puro, sea confidencial o blog. Por eso lo lógico sería la agrupación entre ellos para formar paquetes y venderse empaquetado el servicio de comunicar de forma digital. Y así será en un futuro, no me cabe duda. 

Pero mientras tanto seguiremos en un limbo inacabado donde nadie triunfa. Un barullo donde no son capaces de entenderse para obtener un beneficio lógico y un sistema de pago que realmente sepan dividirse entre ellos para que sea negocio para todas las partes.

Las estadísticas. Cómo mentir diciendo la verdad

Leía antes unas estadísticas sobre fallecidos por el Covid19 en las Residencias de Personas Mayores de Aragón y advertía que las estadísticas están para ser utilizadas, explicadas y contrastadas con muchos más datos que los que nos presentan. NUNCA son mentiras, pero tampoco son la única verdad, y todo depende de como se logran mostrar los datos.

Por eso las estadísticas son una de las herramientas más fáciles y perfectas para manipular el Estado de Opinión, pues sin mentir te puede llevar la opinión de muchos hacia la zona del pensamiento que te interese. Si desconfías del Sistema, huye de entrada de las estadísticas que no vengan bien explicadas. Si son solo número o un gráfico, puede ser incluso peligrosas.

Un taxista de Málaga, presunto autor de los disparos a políticos en fotografías

Los imbéciles de (presuntamente) Málaga que se graban disparando con sus poderosas armas a políticos son mucho más que tontos que alardean de su violencia. Son sobre todo personas que se creen impunes y que pueden jugar a matar. 

Y si eso no somos capaces de cortarlo de raíz, nos encontraremos más pronto que tarde con un efecto contagio que ni a los propios taxistas de Málaga les va a parecer bien.

Podemos pensar que es una imbecilidad, pero por menos hemos metido a la cárcel a vascos en otros tiempos. Así que tengamos cuidado con dejar impunes ciertas sobradas violentas, pues luego nos quejamos cuando ya no hay remedio.

Yo amo a Madrid y a los madrileños. No me lo tienen que explicar

Me preguntaba a mitad del año 1995 —hace 25 años de eso— que por qué odiamos tanto a los vascos, a los catalanes y a los socialistas que salen por la televisión. Y dentro del fastidio que me producía ese intento en destruir y la incapacidad para construir, no encontraba razones de cabeza y muchas de ese corazón azul que llevan algunos desde hace décadas. Tampoco sabemos bien por qué.


Es como si supiéramos la enfermedad, sin duda ninguna los síntomas, pero no fuéramos capaces de poner ningún tratamiento, ni de convivir con el trastorno, de entenderlo para admitirlo, de buscar médicos sabios que supieran poner al menos paños calientes. España es diferente, lo sabemos y admitimos y estamos dispuesto a llevarlo hasta sus últimas consecuencias.


Nuestra sangre y por ello nuestra personalidad es plural y muy mezclada. No somos un solo pueblo de origen sino varios, y además con muchos siglos de convivencia dentro de los mismos espacios geográficos. No es una explicación válida, pero me cuesta encontrar otra.


Ahora nos da por odiar a Madrid a la que adoro desde Aragón aun sabiendo que algunos desde ella me jode vivo. Pero Madrid no es “los madrileños” ni todo Madrid desea seguir siendo el Madrid madrastra. Ahora veo incluso anuncios en televisión para dar moral a los madrileños, para convencernos a todos de que Madrid es buena gente. De que los madrileños no han nacido en Madrid. Como los catalanes. Como los aragoneses de Soria.


Crear odio es muy sencillo. Es otro virus que se contagia con rapidez. Y algunos tontos de baba no lo deben saber. Es mucho más rápido odiar que amar. Y más fácil de mantener el odio que el amor. Así que es lo que tenemos, nos joda mucho o poco, y o nos ponemos a trabajar muy en serio en la reconstrucción de las relaciones rotas, o todos nos divorciaremos de todos. ¿Y eso es bueno? ¿Quién sale ganando en un divorcio? Pues sobre todo los abogados.


Deseamos que los abuelitos mejores. Pero en su casa

El fracaso social en la atención a nuestros mayores ha sido mayúsculo y aquí las responsabilidades son de todos, incluidos en primer lugar los responsables de las Residencias para Personas mayores que no han estado a la altura, pero sin duda sobre todo unas normas sanitarias y de servicios sociales excesivamente flojas y banales, que han permitido esta debacle. 

En su momento haremos cuentas, hablaremos de números, lo haremos incluso distribuyendo por territorios y por el número de personas de cada territorio que están en estos servicios públicos ingresadas no siempre libremente, y hablaremos también del nuevo modelo de Residencias para Personas Mayores que debe empezar con urgencia a construirse.

Han perdido "clientes" como muchas de estas empresas trataban sus personas internas y ahora ya lo primero que están haciendo es publicidad de sus servicios. No plantean cambios drásticos en los servicios o incluso en los edificios, y sin duda en las personas que trabajan para dar esos servicios. Lo primero es llenar "su negocio" con "nuevos clientes".

Un exceso de irresponsabilidad social para las personas mayores que son las que gestionaron la España, el Aragón que hoy tenemos entre manos. Todos ellos fueron jóvenes, activos, muy válidos, constructores de los caminos sociales que ahora pisamos.

Esta imagen de arriba es un DESEO de unos niños colgado en su árbol del jardín en el barrio de La Jota de Zaragoza. No habría nada que añadir, mientras esos niños, nietos, no se hagan adultos. A partir de ese momento todos nos convertimos en mucho menos humanos.

Los niños desean que los abuelitos mejores. ¿Sabemos qué clima mental tienen hoy las personas mayores de 70 años de edad que ya saben que hace unas semanas no tenían derecho a entrar en los Servicios de Urgencia o de Cuidados Intensivos? 


Estado de Bienestar 3.0 ¿Qué es? ¿Somos capaces de quererlo?

Volvemos hablar de lo que se podría llamar “Estado de Bienestar 3.0” como alternativa a los cambios necesarios tras la Pandemia. Y se podría sujetar en unas vertientes básicas y eficaces pero que se duda mucho que la sociedad tenga fuerzas para pelearlas y exigirlas.

Seguridad Social (no solo sanitaria) más fuerte y universal

Regulación de la economía y del trabajo más inteligente

Gobierno más efectivo


Si damos la vuelta a las tres ideas anteriores nos sale el concepto: Un Gobierno más efectivo que sepa y quiera regular la economía y el trabajo para tener unos servicios hacia las personas más fuertes y universales.

Pero estamos en tiempos de cambios y por ello también de intentar que nada cambie. Acción y reacción. Parece lógico aspirar a unos cambios radicales en la atención hacia las Personas Mayores, no tanto pivotando sobre las Residencias —que sin duda también— como pivotando sobre el concepto social de nuestro progenitores.

A su vez hay que admitir el fracaso estrepitoso de algunos Servicios Sociales que pensábamos asentados y que han demostrado un fracaso organizativo en asuntos claves como la Sanidad, la Educación, el empleo —salvando el acierto de los ERTE— o la capacidad para mantener la economía productiva en España. La Globalización ha jugado MUY en contra de los países que permitieron la deslocalización táctica e industrial.

La economía ha vuelto a jugar como en el año 2008 con los números y con SU beneficio, olvidándose que está o debe estar al servicio de las personas. Y los miedo han paralizado a sectores fundamentales de la sociedad española que no debemos consentir que se repitan. 

España no puede tener las escuelas y las universidades 100 días paradas, no puede a principios de marzo dejar de dar clases presenciales y retomarlas en septiembre. El precio vendrá con el tiempo y lo desconocemos.

¿Para qué queremos una sociedad, un país un Sistema, si se olvida que debajo, dentro, a su lado hay personas. Todo esto nos tiene que llevar a replantearnos muchas cosas, y a tener que soportar que los más poderosos no quieran los cambios. ¿Estamos dispuestos a defender la calidad de la sociedad, de la humanidad?

No debemos olvidarnos que esta pandemia no ha hecho más que empezar, que ahora está atacando a los países más pobres, y que sus consecuencias no son predecibles.

La extrema derecha en España reclama con urgencia a su ejército. Pero ya no existe

El número de tontos provocadores y peligrosos, “añoradores” del pasado dictatorial en España, aumentan como la espuma bien batida. Ahora ya lo tontos sin futuro le reclaman al Rey Felipe que tome el mando con el ejército delante, creyendo que España es una puta mierda. Es decir, ellos creen que SU España es esa de la mitad del siglo XX: pobre, hambrienta, gris, de rosario a las 5 y fuera del mundo. 

Y para ejemplo este pantallazo de una página web de amigos de los que siembran cizaña. La pregunta es como poco… digamos que antigua.

El Rey bastante tiene con salvarse de las basuras de su padre, de las salpicaduras de acciones nada claras que ahora suenan a tierras árabes. Aunque también habrá voces que nos dirán que nada mejor para tapar las mierdas… que echar más mierdas. 

Esperemos que esté Europa si fuera necesaria, explicando que los militares democráticos están para lo que están y no para salvar el culo de los viejos de la historia. 

Y como es lógico, confiemos en la profesionalidad de los jóvenes militares españoles de carrera, que ya han sabido crear un respeto social a la institución a costa de simplemente ser europeos y de defender la democracia en medio mundo.

Sabíamos que la entrada de ciertas ideas de extrema derecha, dentro del sistema democrático eran peligrosas. Y les votaron pensando que era la solución, pues antes algunos españoles muy gritones en las Redes se creyeron que toda la libertad europea era muy mala para SU España. 

La culpa es de todo el resto, sobre todo de nosotros los demócratas de viejo, que no supimos explicar bien lo que se podría venir encima… y ahora ya no hay remedio. Son unos pesados e impertinentes.

Conversaciones de barra de bar en mi Aragón


Aunque sí soy afrancesado, por goyesco y próximo a Francia, no comparto con la emigración a París de mi comarca su afición por las terrazas.

Pertenezco a esa generación que ha visto a sus padres —de Cuarto de matrimonio— no parar en casa entre horas extras, horas de huerto y animales y también de bar.

Había un sujeto de la generación que me precede en Berdún, yesaire tremendo en su perfección pasando la llana, que contaba desde el viernes por la tarde las que pasaba en nuestros —entonces— tres bares. Y cuando llegaba a la cuarenta, afirmaba eufórico que había cumplido su jornada semanal. Solía ser el sábado por la tarde.

A otro de su generación, como broma con terrible fondo de certeza de la que siempre tiene la novelística checa, le intentamos gestionar en la San Miguel de Lérida una fiesta por haber alcanzado el millón de botellines. El problema logístico sería que en los 220 kilómetros que separan mi pueblo –terra oberta, Aragón de ponent- de la terra ferma se podía llegar a echar al coleto otros cuarenta.

Porque los bares en sus barras son esa aventura que queda cuando todos los planes fallan, me da dentera salir a coincidir a terrazas. Qué letra por hacer las ha loado… Están todas pendientes.

Son las barras las que reducen el número de separaciones, se utilizan para informarse de trabajos entre colegas del barrio, permiten una cata de los cinco vinos tintos aragoneses que debería tener todo establecimiento ídem.

Al calor del amor en un bar, barras de bar (vertederos de amor) y más birras. No bajo pedido y previa fabricación. Que nos da más igual la marca caliente de lo que parece.

Esa Zaragoza verde y holandesa siempre fue posible. Cogías la carretera del aeropuerto o la de Movera y toda la vida del señor esas franjas de cinco kilómetros regadas por el sudor de Pignatelli o de la corte árabe de la Aljafería de la Camarera y la Urdana, eran desde mayo Flandes.

Hoy todavía más. Jóvenes altos y apuestos de piernas torneadas no por su garbo sino por su constancia, incluso en combate férreo contra sus genes ibero-musulmanes, huellan, del verbo hollar, senderos de contracanales hasta Plaza.

También se llegan sin boquear hasta la Alfranca o juegan a golf en ese Parque del Agua digno en color de cierzo de la pintura de Vermeer y una maquineta les recoge las pelotas sin doblar la lomera.

Otros hay que cultivan huertos indie en los que tirarías de ajadica oyendo a Vetusta Morla, oye, y no a Pascuala Perié.

Yo sigo necesitando las barras porque soy de barra de bar de barrio. Nada, ni mucho menos la vida de qué familia, puede ahorrarme tanto dinero en psicotrópicos. Y hacerme viajar por los sabores de los ordios –cebadas- de todo el mundo.

Ni tú ni nadie, Fernando Simón, puede cambiarme. Es a quien no he visto en casa lo que he visto en ella.

07.06 Luis Iribarren.

Sin la Cultura actualizada tenemos que vivir de la Cultura vieja que nos quieran vender

¿Qué es la Cultura? Suena a aburrido, a peñazo, a una obligación de escolares. Y es tal la dejadez mental que nos han ido haciendo y nos hemos dejado sin rechistar, que no entendemos que la Cultura es "nosotros" y nuestros antepasados. Es parte de la vida como lo es todo lo que rodea nuestra cueva. La Cultura eres tú. E incluso soy yo.

Pero como la Cultura es peligrosa pues la sociedad con cultura se vuelve libre, nos hemos acostumbrado a entender que la Cultura es tema de unos pocos que se aprovechan de las subvenciones de todos. Se olvidan de informar que las subvenciones se dan en mucha más medida, incluso en muchísima, en temas como el Fútbol millonario, las grandes empresas internacionales que montan o desmontan sin control o en la iglesia de cualquier tipo de culto.

Sin Cultura no se puede vivir, o lo que es lo mismo: Sin la Cultura actualizada tenemos que vivir de la Cultura vieja que nos quieran vender. Somos Cultura, aunque nos riamos de esta frase. Somos Cultura pues participamos de ella, ya que la Cultura es muchas más cosas que los Museos, los conciertos de Música de Dvorak o los libros de 800 páginas. Y cuando la Cultura es mala, incluso entonces, también es Cultura, que parece ser la que les interesa a algunos que consumamos.

¿Y qué es Cultura Mala y Cultura Buena? Pues mira, esa es precisamente la Gran Pregunta. No hay respuesta. Somos lo que somos dependiendo del tipo de Cultura que abrazamos. Eso nos convertirá en una sociedad Buena o Mala. Depende de nosotros y de nuestra elección libre. 

La Cultura no sirve para nada. Menos mal. Como la Muerte

La Cultura —ya lo dije hace un tiempo sobre el Arte— no sirve para nada. Y eso es maravilloso. De esa forma se manipula menos de lo que gusta manipular a todos los que se creen que mandan. Siempre los que mandan gozan manipulando aquello que sirve para que los demás se sientan más hábiles, útiles o libres.

La cultura hay que dosificarla, no vaya a ser que la tengas en demasía y los obreros del campo de la vida quieran cambiar hacia la libertad. No es posible, hay que evitarlo. Por eso la educación está dosificada, como se dosifica el Arte, la Cultura o la Reflexión

La Religión en cambio no hay que dosificarla.

Si pensamos que la religión está de capa caída nos inventamos otras, o potenciamos las que tenemos en el cajón, escondidas para que la gente tenga donde elegir. Nunca podemos dejar a la sociedad sin religión, pues se perderían entre la vida sin saber bien qué va a ser de ellos tras la muerte.

El caso es tenernos pilladas con los miedos de la muerte. Porque en realidad eso es la Religión, un concepto que te habla de la muerte y de lo que vendrá después, para convencerte de que vendrá algo más. Mentiras. 

Una Religión sin Cielo e Infierno no serviría de nada.

La Muerte tampoco sirve para nada, como la Cultura o el Arte, y por eso también nos manipulan con la Muerte. Pero la gran diferencia es que la Cultura sí que sirve para disfrutar de la Vida y sentirnos mejor, para crecer en más libertad (sin pasarse), para ser incluso mejores y entender todo un poco más. 

En cambio la Muerte no logra servir más que para apagar el interruptor.


¿Qué es la locura? ¿La locura social es un placer?

¿Qué es la locura? La de todos, la de la sociedad, la tuya y sobre todo la mía. Tal vez tengamos que estar todos un poco locos para soportar la locura de los demás. O incluso es posible que los únicos locos seamos nosotros lo que nos convierte en seres con un placer especial para disfrutar de la vida. Esta frase es de Zaragoza, de este 2020 un poco loco y pandémico, extraño y solitario, confinado sobre sí mismo.

"La locura es un placer… que solo los locos conocemos"


Leticia Dolera: Pobreza. Clasismo. Racismo. Violencia machista

Dice Leticia Dolera en una entrevista que los problemas sociales a los que hace tiempo deberíamos atender son: la pobreza, el clasismo, el racismo y la violencia machista

Creo que Leticia Dolera ha crecido mucho en los últimos años como artista multidisciplinar lo que augura muchas posibilidades de futuro, incluida la de ver su capítulo de “En Casa” en HBO para ver qué es capaz de hacer con un móvil, un tiempo de confinamiento y una historia escrita por ella misma en muy poco tiempo. 

El Arte se ve en más profundidad cuando es obligado, torturado un poco por las circunstancia. No es mejor, pero posiblemente sea más natural, más personal.

La generación española de artistas entre los 40 y los 50 y tantos se está atascando sin haber dominado el mundo de la Cultura, hay excepciones. Tienen que entrar a saco los menores de 40 pues tiene hueco y lo saben. Lo que no quiere decir que toda valga ni que sea sencillo. Ni que no se den prisa pues los 40 llegan en un plis plas.

Pero voy a volver a sus palabras. Pobreza. Clasismo. Racismo. Violencia machista. Cuatro asuntos de este siglo XXI, que ya vienen de lejos y vienen sin resolver. Que podemos ordenar como queramos, que tenemos que repartir como cada artista pueda y sepa major defender, pero que son pilares de una sociedad más justa, es decir simplemente más humana.

El futuro de la Cultura puede ser el humor, las artes plásticas, las escénicas, la música o la literatura. Daría igual. Lo seguro que el futuro es hablar de lo que nos preocupa, meter el dedo en la llaga para que no se cierre en falso.

Y el futuro es que los menores de 40 años tomen las riendas sociales que no han sabido resolver los mayores. Primero porque les pertenece la esta sociedad herida, pero además porque necesitamos nuevas ideas, nuevos planteamientos, diferentes acuerdos para distintos puntos de vista.

Nota.: La imagen
que ilustra la entrada es del fotógrafo Bernardo Doral a la que le he ampliado un poco el fondo para encajar en el espacio.

España necesita acuerdos, como en Aragón

La crisis económica de 2020 será más gruesa que la de 2008, y afectará de distinta forma a la sociedad española de aquel entonces, si al final los poderes de la burguesía escondida no logra derrocar el Sistema de Gobierno actual, que lo intenta sin ninguna duda. Si al final como quieren unos pocos triunfa el pesimismo, no saldremos en muchos años y saldrán primero los que hoy siguen escondidos.

Incluso los empresarios que trabajan todos los días pegados a sus empresas saben que España no puede caer en la pobreza de muchos con esta crisis, que hay que cuidar la sociedad, a las personas, pues además de trabajadores son consumidores.

Pero siempre hay poderes de libros viejos, escondidos y a los que nunca votamos, que juegan a joder por vicio. Y lo curioso es que muchos jubilados, trabajadores de los que madrugan y obedecen, jóvenes que no quieren trabajarse su futuro, caen en sus trampas dialécticas creyendo que los políticos son unos vagos, unos incapaces.

El ejemplo de Aragón no lo quieren ver, no les interesa saber que aquí sí nos hemos puesto de acuerdo para salir de la CRISIS todos los que de verdad importan, desde empresarios a sindicatos, desde todos los políticos a los municipios. Desde el tejido social al cultural.

No convirtamos a España en un espacio viejo y derrumbado por los de siempre, pies salir de la pobreza provocada por las divisiones sociales cuesta siempre mucha sangre.