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14.2.26

Envejecimiento de la sociedad occidental


En las dos próximas décadas asistiremos en el mundo occidental, por entonces muy ampliado ya, a un envejecimiento acelerado e inevitable de las sociedades desarrolladas — hablo principalmente de Europa, Japón, Corea del Sur, China urbana y gran parte de América Latina— que transformará radicalmente sus estructuras demográficas y económicas.

La edad media pasará de los 43 años (datos del año 2024 en la UE) a los más de 48 años en 2045, con más del 25% de la población mayores de 65 años (ONU 2050). Esto no es curioso, es matemático, resultado de tasas de natalidad por debajo del reemplazo (1,3 España, 0,7 Corea) y una esperanza de vida en aumento, de más de 85 años en ese horizonte del año 2050.

El 'edadismo' ya no será una ‘sensación', es ya estadística dura. El 71% de los mayores de 55 años en España, advierte de alguna discriminación por edad (Barómetro Edadismo 2025), y ya hay un tercio de los europeos afectados por el edadismo en diversos grados, según las encuestas de Eurostat.

Lo curioso es que ya hemos entrado directamente en el edadismo, en una parte creciente de la sociedad, se entiende ya, que sobran los mayores, que sus derechos son excesivos, y se critican sin conocimiento suficiente del modelo, el coste de las pensiones en los países occidentales.

¿De verdad es inasumible soportar las pensiones, o es que simplemente queremos repartir de otra manera los beneficios públicos y sus servicios? El coste de las pensiones no es más que una forma de hacer contabilidad de Estado y eso nos lo callamos. 

¿Es inasumible haber dedicado durante 80 años gastos en Defensa, si no hemos tenido ninguna guerra? 

¿Cuantos gastos son atribuidos a la Seguridad Social, que deberían estar incluidos en otros apartados de los Presupuestos Generales del Estado?

La Caja Única de la Seguridad social ha sido un elemento que ha servido como Cajón de Sastre para incluirle gastos, y a su vez para servir de financiación al propio Estado, cuando había superávit, y era muy barato coger prestado de esta Caja Común Estatal, o bien invertir mal lo que sobraba entre ingresos y gastos.

No hay duda de que gastos de la Seguridad Social, que representan miles de millones, y que son Gastos Impropios, deberían salir para explicar mejor la rentabilidad de las pensiones. Por ejemplo los complementos mínimos a la pensiones, o la universalización de la Sanidad, o las Rentas Mínimas de Inserción, o las prestaciones y subsidios del desempleo, o la formación de los desempleados, o las pensiones de viudedad no contributiva, los gastos en Dependencia.

Las críticas a las pensiones desde el punto de vista actual no son hechas sin conocimiento o sin base contable. España gastará el 17,3% de su PIB en pensiones en el año 2050 con una media del 9,9% en la OCDE. No parece 'inasumible' técnicamente, pero parece políticamente my complejo de asumir sin aplicar recortes. 

Pero eso no quiere decir que no sea lógico y posible reordenar en los propios Presupuestos del Estado, las partidas que le son propias y las que le son impropias.

Las cotizaciones actuales (28,3%) no cubren todos los gastos atribuidos, con un déficit de la Seguridad Social en España del 2,5% PIB anual de forma creciente. Dicen los técnicos que repartir 'de otra manera' implica elevar edad jubilación a más de 70 años o pensiones medias que no superen el 60% del salario (hoy estamos en el 80% de media). 

Pero en este tema hay mucho que se puede hacer, antes de plantear otro modelo, que le beneficia sobre todo a los Seguros Privados, que año tras año han demostrado ser un gran negocio para unos y un fracaso en su rentabilidad para la mayoría.

Hay otras formas de controlar los gastos de esa Seguridad Social que durante décadas ha sido el capazo en donde entraba todo tipo de gastos. No todas las pensiones deberían ser asumidas por la Seguridad Social, como decíamos, pero a su vez, tal vez haya que añadirle el ingreso de algunos impuestos especiales. 

Si tenemos que soportar los gastos en Sanidad de las enfermedades que vienen del tabaco y el alcohol, tal vez sería lógico añadirle a la Seguridad social los ingresos extraordinarios de esos apartados del consumo.

Los políticos prometen pensiones sin modificaciones de ningún tipo que no sean recortar derechos y hay muchas posibles, mientras la demografía colapsa. 

Envejeceremos todos culpando a la 'falta de solidaridad’ cuando posiblemente nos esté faltando arrestos para tomar decisiones que no siempre pasan por recortar, sino por asumir realidades con algunos cambios contables. 

¿Qué parte de las pensiones sirven para pagar impuestos al consumo, o para ayudar a los hijos cn bajos ingresos y sin posibilidades de tener vivienda soportable? 

¿Qué gasto están soportando las familias de pensionistas, por no poder emanciparse los hijos cuando les toca por edad, ante un coste de la vivienda inasumible?

El Pacto de Toledo 2020 (ratificado Congreso en noviembre de 2020) reconoce explícitamente la existencia de gastos impropios en la SS y recomienda su transferencia inmediata a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). No cuestiona su cuantía, sino urge una separación de las fuentes de financiación. No cubriría el déficit en su totalidad, pero serviría al menos para tener unas cifras más reales. Y a partir de ellas, buscar otros ingresos y revisar los gastos.

Es cierto, no hay duda, de que en las próximas décadas, en una gran parte del planeta habrá más personas mayores que jóvenes. Y en la misma medida, en otra parte de los países, existirá un componente generacional totalmente diferente. Más jovenes que mayores. Y que esa crisis de generaciones entre culturas y países, creará o alimentará otras crisis, otro tipo de crisis y tensiones.

Hay una crisis generacional real a nivel global, mundial. Mientras África o India son territorios jóvenes (mediana de 19 años para 2040), estos migran por obligación de subsistencia, a la Europa 'vieja' (con una mediana de edad de 48 años). Y Europa tiene que asumir por humanismo pero a su vez por puro egoísmo, estas llegadas.

Ya no serán “nuestros” propios jóvenes los que criticarán a sus mayores, podría darse el caso de que serán los jovenes venidos de fuera, lo que no querrán alimentar los derechos de los mayores que hemos nacido en esta sociedad, y que vivirán mientras ellos son jóvenes. No es racismo, es sociología básica, es comportamiento animal. Y eso hay que educarlo ahora para entenderlo mañana.

No es solo 'sociología básica animal', sino es un conflicto estructural cuando los inmigrantes jóvenes (ratio 4 trabajadores/jubilado) tendrán que financiar pensiones de ancianos nativos, y entonces el resentimiento mutuo crecerá (tendremos un 70% de españoles mayores de 55, dependiendo de las cotizaciones de los jóvenes que vienen de fuera).

La Sanidad colapsa ya en el presente con listas de espera de más de 200 días en Cirugía o Especialidades médicas, y con una Dependencia sin cubrir en el 30% de los casos.

Es previsible que para el año 2045 en España dispongamos de un un cuidador para cada tres dependientes. Y que el modelo de Sanidad y Dependencia privado para ricos funcione, mientras que el Sistema de Sanidad público residual y con menos recursos, esté orientado para las clases más pobres.

Y eso nos llevará a una brecha de clase extrema. Ya no será una brecha en la forma de vivir en los periodos vitales de edad adulta, sino sobre todo en la edad de Personas Mayores. 

La élite de esas Clases Altas vivirán más de 90 años y con calidad vida suficiente, mientras las llamadas Clases Medias y Clases Bajas dentro de su soledad institucionalizada vivirán en Residencias Saturadas o en sus domicilios, sin la correcta atención por falta de recursos para pagarse los servicios.

La realidad es cruda. Sin estas inmigraciones masivas de dos millones de nuevas personas hacia los países con menos habitantes y más envejecidos, las sociedades colapsarán en sus servicios públicos. 

Pero a su vez es cierto que se prevén crisis culturales, alguna forma de explosión social y cultural, que las pensiones públicas actuales sean complejas de sostener, y que no hayamos sido capaces de crear los mecanismo válidos para una solidaridad intergeneracional, pues no la hemos tenido antes para una solidaridad con la pobreza y la llegada de la inmigración.

El comportamiento que hoy en 2025 tenemos con la inmigración, podría ser la que estos jóvenes cuando sean adultos (2045), tengan con los mayores que dependerán de ellos a efectos de solidaridad institucionalizada. Es muy posible que yo no lo vea.

Vamos a observar también, en las próximas décadas, un cambio notable en el mundo del consumo personal, motivado también por el cambio de la edad media de los consumidores, y del que ya se están ocupando muy atentamente las oficinas de marketing de las grandes marcas de consumo, pues hablamos de modelos para “vender” y sacar rentabilidad a las economías personales.

Esos cambios a la hora del consumo no serán solo en Alimentación, sino también en Sanidad y similares, en Cultura y Ocio, en Atención personal para evitar la soledad, etc. Eso nos llevará a que la juventud de dentro de dos décadas, posiblemente ya no marque tanto los ritmos del cambio, si no representan un buen núcleo de consumo por rentabilidad.


Julio Puente

4.2.26

¿Quien quiere volver a los tiempos antiguos?


Ayer mismo escribía yo un artículo sobre la Inteligencia Artificial, el nuevo modelo de Agentes en IA y luego trabajé varias fotografías hechas en Oporto con diversas órdenes para lograr un determinado efecto.

Y me vino a la mente cuando de niño o hasta incluso los 12 años (1968), vivía en el verano, en el pueblo de mi padre, con mi abuela, sin agua corriente, sin WC y teniendo que acudir al corral o al campo, todos los días, según la edad y el sexo; y con muy poca corriente eléctrica en las calles, sin la posibilidad de que hubiera teléfono privado.

Darme cuenta de que en la gente de mi edad, casi 70 años, se han dado todos estos tremendos cambios a lo largo de una sola vida, es realmente además de curioso, sorprendente. 

No creo que haya existido una sola generación anterior en la historia de la Humanidad que haya visto tantos cambios.

Cuando en el pueblo de Soria de mi padre llegaba un coche, salían de las casas a verlo llegar, y esto no es broma. Hablo de 1961 por poner un ejemplo. Época en el que las mujeres (nunca los hombres) iban a lavar a la acequia y a rodillas, y en el bar del pueblo no entraban las mujeres, excepto las de "capital".

Tristemente vergonzoso, sobre todo ahora que algunos incluso dicen que en 1975 se vivía mejor. No han vivido en esos años.

Pero vuelvo a los cambios que los de mi generación hemos vivido. Tras todo el día en el tren en asientos de Tercera, en donde almorzábamos y comíamos, para ir desde Zaragoza a un pueblo de Soria cerca de Aranda de Duero, te venían a buscar a la estación con un carro que tiraba Jardinero para terminar de recorrer los 6 kilómetros que nos separaba la estación de la casa de mi abuela.

Un fiesta maravillosa para los niños, para mi hermano y yo, que íbamos montados en el carro con las maletas. No así los adultos que tenían que ir andando pues el burro no podía con el carro y las personas mayores subidas al mismo.

El agua corriente no existía y ya sé que lo he dicho. Se cogía agua de un pozo que había a unos 50 metros. En el pueblo a orillas del Duero había varios pozos, pero cerca teníamos alguna aldea que el agua era un bien tremendamente escaso, hasta casi un lujo.

Yo en mi actual vivienda tengo cuatro lugares desde donde sacar agua potable, siempre, y la que quiero. Incluso barata.

Cuando yo era niño mi padre, un inmigrante soriano que era considerado inmigrante en los trabajos de una gran empresa de Zaragoza, pues vino con 34 años a nuestra ciudad, trabajaba incluso los domingo por la mañana. Los sábados, efectivamente, todo el día.

Y ahora los hijos de aquel padre, tienen que escuchar en un debate electoral a un tonto con traje, decir que se vivía mejor en la España de hace 50 años. Es posible que él sí.

Yo, cuando con 8 años tenía que ir en invierno con una garrafa de cristal a buscar petróleo para la estufa, a guardar filas de más de una hora en días heladores en el barrio de la Magdalena, no vivía mejor que ahora. Mi hermano más pequeño tiritaba mientras veíamos que aquellas filas en la bajadica de la Trinidad no avanzaban, pues los adultos compraban además de petróleo para calentar el comedor, carbón a granel para las cocinas.

¿Quien quiere volver a los tiempos antiguos?


16.1.26

Hace 25 años así se veía el siglo XXI. Apuntes desde el Borde 004


Esta viñeta, este dibujo es de El Roto y hecho al empezar el año 2001, cuando entrábamos en el siglo XXI. Ya llevamos el 25% del siglo XXI gastado y no nos estamos dando cuenta. 

Yo nací en 1956, y si me hubieran dicho unos años después, qué pensaba del siglo XXI, seguramente hubiera dicho que nos iríamos de vacaciones a la Luna y por las calles iríamos en coches voladores. No podría sospechar por aquellos años de los 60 ó 70, que existiría ni la IA, ni Internet.

En aquel momento, en el 2001, Andrés Rábago se imaginaba la entrada en el siglo nuevo como vemos en el dibujo. 

Estaríamos encima de una silla muy rota, llena de peligros, con crisis y dudas, donde un niño intenta no caerse. Está asustado.

Curiosamente El Roto no sabía en qué punto nos íbamos a ver solo ocho años después de aquello, con una Crisis con mayúsculas, ni lo que iba a suceder en New York solo un año después, ni podía imaginar los cambios políticos en estos años curiosos, ni que las guerras de hoy son peores que las de hace 25 años, ni mucho menos que saldría un rubio octogenario a jodernos el mundo.

Si de cara al siglo XXI nos veíamos así, como nos refleja El Roto en su dibujo, hoy sería brutal soñar de qué manera nos vamos a ir viendo, acercándonos lentamente a la mitad del siglo XXI, sin capacidad de controlarnos…, ni nosotros mismos.

No hay que ser pesimistas. No hay motivos para ello. Será lo que quieran otros que sea. Yo de aquel 1956 no recuerdo nada, pero de los años posteriores sí, e iré contándolo como píldoras. 

En mi calle, en la Plaza San Nicolás de Zaragoza, situada en el centro de la ciudad para quien sea de fuera, la luz urbana que había era una bombilla que colgaba en medio de la plaza con unos cables y que encendía y apagada cada día un señor con un palo largo de un interruptor que había junto a la pared del convento, ya en la calle Teobaldo.

Ahora tenemos electricidad para todo, no podríamos vivir sin energía, además esos "otros" países que están flojos parecen estar muy lejos, aunque las bombas caen en donde menos te lo piensas, incluidos aviones de pasajeros que sufren sustos cuando vuelven de vacaciones. 

¿Podemos hacer algo para evitar las violencias tan democráticamente repartidas que todos las podemos sufrir como se le cruce el flequillo al de pelo rubio? 

Pues tú sabrás. Cada uno de nosotros tenemos un poco de responsabilidad. Ahora parece que está en venta Groenlandia, algo que nos parecía imposible. 

Lo de no hacer nada, creo, no sé; que es para las gentes como yo, para setentones que contemplamos tras vivir. Este es vuestro futuro.

7.11.25

Hablamos de Soledad y de soluciones


Hablaba antes en dos artículos sobre la Soledad no Deseada, el primero con pequeño apuntes sobre el problema en España y el segundo haciendo comparativas. Ahora voy a escribir un poco sobre las posibles soluciones y la importancia de la familia y entorno en este problema.

Las redes familiares influyen de forma decisiva en la soledad no deseada, tanto en España como a lo largo de Europa. Allí donde los vínculos familiares o de amistad son más estrechos y frecuentes, los niveles de aislamiento tienden a ser menores, especialmente entre jóvenes y mayores.

En países del sur de Europa (España, Italia, Portugal, Grecia) el apoyo familiar es clave. La convivencia prolongada con los padres y la alta frecuencia de interacción diaria reduce el aislamiento social, particularmente entre jóvenes y mayores.​ Pero este modelo ha ido decayendo en las últimas décadas, produciendo una ruptura del sistema.

El "modelo familista" se caracteriza por la confianza en la familia como principal fuente de apoyo, incluso sustituyendo el rol del Estado en protección social y cuidados de larga duración.​ Si falla o se convierte más débil por determinadas circunstancias y no entra el Estado o las instituciones a paliar el cambio, hay un serio problema.

Sin embargo, cuando la familia no puede ofrecer este respaldo —por motivos económicos, conciliación, conflictos familiares o salud— las desigualdades y el malestar emocional aumentan, lo que puede agravar la soledad, especialmente en hogares monoparentales o personas sin descendencia.

En el norte y centro de Europa (Suecia, Dinamarca, Austria), la familia cumple un papel más reducido en la vida cotidiana, pero existen amplias redes comunitarias y un mayor soporte estatal, por lo que la soledad se mitiga por el acceso a servicios públicos y actividades sociales organizadas, aunque las familias no funcionen como lo hacían en el Sur de Europa en el siglo XX.

El número de hogares unipersonales es mucho mayor en estos países del Norte, pero el riesgo de soledad se compensa con intervenciones proactivas y políticas de integración social, mientras que la dependencia exclusiva de la familia suele ser menor.​ Han aprendido a defenderse de estos problemas tras décadas de convivencia con la soledad, y también allí el voluntario funciona de otra manera.

La convivencia intergeneracional y los cuidados dentro del núcleo familiar (como el rol de los abuelos) pueden ser un factor protector frente a la soledad en el Sur de Europa, aunque también pueden generar sobrecarga y riesgo psicosocial con las personas mayores si no existe un equilibrio adecuado.

Las desigualdades económicas y la reducción de la estructura familiar tradicional (más hogares unipersonales, menos hijos) son factores que elevan el riesgo de soledad no deseada en toda Europa, especialmente cuando el apoyo familiar no puede compensarse con redes sociales o comunitarias alternativas.

En resumen, los países europeos con redes familiares estrechas (tipicamente mediterráneos) tenían menor aislamiento social, pero también mayores riesgos cuando la familia no puede suplir las carencias de apoyo estatal o comunitario, mientras que en los países con sistemas de bienestar fuertes, la protección social formal, mitiga la soledad aunque los vínculos familiares sean menos frecuentes.

Las políticas de apoyo familiar que inciden en la reducción de la soledad varían significativamente entre países europeos, con los modelos nórdicos y centroeuropeos mostrando los mejores resultados, gracias a una combinación de transferencias económicas hacia los cuidadores, servicios universales y programas comunitarios que refuerzan las relaciones familiares y sociales.

Destacan por un elevado gasto público en prestaciones familiares, conciliación laboral, permisos parentales y servicios de cuidado infantil universales, junto con programas de fortalecimiento de la parentalidad y acompañamiento socioemocional.

Finlandia, Noruega o Suecia ofrecen asesoramiento familiar, apoyo psicosocial y servicios de mediación; la Federación Väestöliitto en Finlandia proporciona desde terapia hasta herramientas digitales para mejorar la comunicación intrafamiliar.​ Son un buen ejemplo para copiar.

Estos sistemas reducen la soledad facilitando la integración social, el acceso a redes de apoyo y la conciliación de la vida familiar y laboral, tanto para padres como para cuidadores de personas mayores.

En los países mediterráneos (España, Italia, Grecia), aunque la familia es el principal pilar de apoyo, en estos países el gasto público en políticas familiares y de conciliación es notablemente inferior al de Europa central y del norte, lo que limita el impacto a gran escala.

Iniciativas recientes, como el Sello EFR (Empresa Familiarmente Responsable) en España y campañas de sensibilización, buscan promover la conciliación y el apoyo mutuo. Sin embargo, su cobertura y recursos son más limitados comparados con el norte.

El apoyo público a cuidadores y programas de acompañamiento para personas mayores como el “Hilo de Plata” en el País Vasco aportan valor, pero suelen depender más de la sociedad civil y de voluntarios.

Francia implementó en 2017 el programa nacional MONALISA, que coordina entidades públicas y voluntariado para acompañar y conectar a personas mayores en riesgo de aislamiento.​ Alemania destaca por el subsidio parental, apoyo financiero a largo plazo para familias y servicios de asesoramiento, combinando apoyos económicos con acompañamiento individualizado.

La UE promueve la creación de estrategias nacionales alineadas con una futura Garantía Europea para Mayores, reforzando tanto las ayudas directas como la innovación social en el fomento de redes familiares y comunitarias.​ Pero está en gran medida por desarrollar por diversos factores de estrategia incluso. 

El éxito depende de combinar políticas universales (transferencias económicas, servicios de conciliación), apoyo emocional y programas locales de acompañamiento y socialización, especialmente intergeneracional.

En conclusión, las políticas más efectivas de apoyo familiar contra la soledad son las que equilibran el respaldo financiero a políticas activas de ayuda para que la soledad no sea un problema, el acceso a servicios universales de calidad y la implicación de la comunidad a todos los niveles, adaptando las soluciones al contexto cultural y demográfico de cada país europeo.

Y hay que insistir para que no se nos olvide, que aunque cuando hablamos de Soledad, todos tenemos en mente la de una persona mayor, solitaria, dependiente crónica, sin familia, y en realidad la fotografía no es esa. Hay mucha soledad en la juventud, y la hay en persona mayores con recursos y familiares, que se ven casi abandonadas.

No es suficiente con una llamada de dos minutos al día, no es suficiente con una visita a la semana de una hora. La soledad se produce en el resto de días sin contacto de ningún tipo, sin comunicación, sin poder hablar y escuchar. 

Julio Puente




6.11.25

Factores que explican la soledad no deseada

Tras escribir algo muy general sobre la soledad no deseada en la anterior entrada, voy a referirme un poco sobre las diferencias en la prevalencia de la soledad no deseada entre países europeos, que se explican por una combinación de factores culturales, socioeconómicos, demográficos y estructurales.

Factores socioculturales y familiares

En los países nórdicos y centroeuropeos (como Dinamarca, Suiza y Austria principalmente) existen redes de apoyo público y privado muy sólidas y una mayor participación de muchos de sus habitantes en actividades comunitarias, lo que reduce la soledad personal. 

Hay que intentar crear y alimentar redes de apoyo en las comunidades, barrios, asociaciones, que palien de alguna manera esa soledad. ​Muchas veces una simple llamada telefónica, un minuto de charla en la calle cuando te cruzas con un vecino, sirven para ayudar a paliar la soledad y a dar seguridad pasiva. 

Los comercios de barrio también deben hacer una labor de apoyo pasivo en seguridad básica, y tener mecanismos de advertencia a la Red de Apoyo del barrio, para advertir si han observado cambios importantes en algunas personas. NO SE TRATA DE VIGILAR, sino de comportamiento humanos, de un humanismo muy básico.

En el Sur y Este de Europa (por ejemplo, España, Grecia, Bulgaria, ciertas partes de Rumanía o Italia), la soledad es mayor y suele relacionarse con la fragmentación de las estructuras familiares, con el envejecimiento y con la menor oferta de servicios de apoyo.​ 

Hay factores en el cambio cultural y social de la España de las últimas décadas, que nos han llevado a esa soledad en las generaciones nacidas a partir de los años 50 del siglo XX

Soledad es simplemente no tener con quien hablar. Algo básico entre las necesidades de las personas.

El individualismo cultural y la mayor movilidad residencial en algunos países, incrementan el riesgo de soledad, al debilitar la convivencia intergeneracional y lazos familiares.​ 

La peor relación con los vecinos y con el tejido social de tu entorno, el encerramiento en las viviendas por la llegada de múltiples entretenimientos pasivos, hace que las personas dejen de relacionarse con otras personas.

Factores económicos y desigualdad

En países con mayor desigualdad de ingresos, como algunos del Sur y Este de Europa, los niveles de soledad son más altos por la falta de ayuda y por no tener recursos para poder buscar soluciones de apoyo, que muchas veces no pueden pagar, sean de variado tipo y no solo presencial.​ 

El desempleo, la inseguridad laboral y el bajo nivel socioeconómico aumentan la probabilidad de sentirse solo, especialmente en grupos vulnerables.


Factores demográficos y salud


El envejecimiento poblacional es uno de los principales factores, ese edadismo que a veces tanto comentamos pero al que no le sabemos poner siempre una influencia negativa en la calidad de vida social. La soledad aumenta claramente con la edad y es más severo el problema cuanto mayor es la esperanza de vida sin tener compañía o en situaciones de dependencia.​ 

Las personas que viven solas, sin pareja o sin hijos cercanos, en grandes comunidades de vecinos o en localidades sin casi habitantes y todos de similar edad muestran tasas mucho mayores de soledad, especialmente en países del Sur.

Variables de salud mental y participación

La mala salud física o mental está fuertemente asociada a la soledad; en algunos contextos, hasta la mitad de las personas mayores con enfermedades crónicas o con discapacidades aunque sean leves, refieren sentirse solas de manera frecuente.​ La menor implicación social y comunitaria agrava el aislamiento, especialmente en regiones rurales muy pequeñas o con menor densidad de servicios sociales y culturales.

Síntesis comparativa

En suma, la menor soledad observada en los países nórdicos se vincula a redes sociales robustas incluso de apoyo voluntario, una igualdad socioeconómica mayor, un acceso universal a servicios y políticas públicas inclusivas.  

Mientras que en el Sur y Este de Europa, el envejecimiento, las desigualdades y el deterioro de las estructuras familiares, explican tasas superiores de soledad no deseada. Al perder gran parte de esas estructuras familiares por muy diversos motivos, tanto los adolescentes como las personas mayores sufren la soledad casi en silencio.

…continuará…

Julio Puente

Qué grado de soledad no deseada hay en España?


Según los últimos estudios hechos en España, en la actualidad, la soledad no deseada en nuestro país afecta alrededor del 20% de la población adulta, lo que equivale a uno de cada cinco residentes mayores de 18 años. Es un dato muy preocupante.

Este porcentaje se eleva en determinados grupos, como entre los jóvenes de 18 a 24 años (34,6%) y las mujeres (21,8%, frente al 18% de los hombres. Además, dos de cada tres personas que sufren soledad no deseada llevan más de dos años en esa situación.​Soledad no deseada en España

Afecta como hemos comentado al 20% de los adultos y sube a casi el 35% entre los jóvenes.​ Entre personas mayores de 75 años, la prevalencia alcanza el 20%; en el grupo de 55 a 59 años llega al 23,8%. La soledad prolongada es especialmente frecuente en personas con discapacidad (más del 40%).

Los factores de riesgo que logran aumentar esta problemática social y que afecta a la salud en general pero sobre todo a la salud mental, incluyen el aislamiento rural, la discapacidad, el bajo nivel de ingresos, periodos de desempleo y la escasa participación comunitaria.

En Europa, según datos recientes de la Comisión Europea y la encuesta EU-LS 2022, el 13% de la población declara sentirse sola con frecuencia o casi siempre, mientras que más de un tercio reconoce experimentar la soledad al menos ocasionalmente.


Por tanto, la soledad no deseada en España se sitúa notablemente por encima de la media europea (20% frente al 13%):

La prevalencia de esa soledad no deseada es inferior en algunos países del norte y centro de Europa, donde las redes familiares y comunitarias son más robustas.​ en cambio y con datos similares a los españoles, en países como Chipre y Grecia se reportan tasas superiores entre mayores, pero la media para la UE sigue siendo más baja que la española.

La soledad no deseada es un reto creciente en toda la Unión Europea, con impacto especial en jóvenes, mayores y personas vulnerables, aunque España presenta un problema más agudo que la media comunitaria.

España muestra uno de los niveles más altos de soledad no deseada en Europa, especialmente entre mujeres, jóvenes y personas mayores o con discapacidad, superando la media europea tanto en frecuencia como en duración del fenómeno. La comparativa internacional destaca la urgencia de políticas públicas específicas para combatir esta problemática social creciente en el contexto nacional.

Las diferencias en la prevalencia de la soledad no deseada entre países europeos se explican por una combinación de factores culturales, socioeconómicos, demográficos y estructurales.

En los países nórdicos y centroeuropeos (como Dinamarca, Suiza y Austria) existen redes de apoyo público más sólidas y una mayor participación en actividades comunitarias, lo que reduce la soledad.

En el sur y este de Europa (por ejemplo, España, Grecia, Bulgaria), la soledad es mayor, y suele relacionarse con la fragmentación de las estructuras familiares, el envejecimiento y la menor oferta de servicios públicos de apoyo.

El individualismo cultural y la mayor movilidad residencial en algunos países incrementan el riesgo de soledad, al debilitar la convivencia intergeneracional y lazos familiares.

En países con mayor desigualdad de ingresos, como algunos del Sur y Este de Europa, los niveles de soledad son más altos.

El desempleo, la inseguridad laboral y el bajo nivel socioeconómico aumentan la probabilidad de sentirse solo, especialmente en grupos vulnerables.

El envejecimiento poblacional es uno de los principales factores de problemas en salud mental. La soledad aumenta claramente con la edad y es más severa cuanto mayor es la esperanza de vida, afrontada sin compañía o en situaciones de dependencia.​ Las personas que viven solas, sin pareja o sin hijos, muestran tasas mucho mayores de soledad, especialmente en países del Sur.

La mala salud física o mental está fuertemente asociada a la soledad; en algunos contextos, hasta la mitad de las personas mayores con enfermedades crónicas o discapacidades, refieren sentirse solas de manera frecuente.

La menor implicación social y comunitaria agrava el aislamiento, especialmente en regiones rurales o con menor densidad de servicios sociales y culturales.

La menor soledad observada en los países nórdicos se vincula a redes sociales robustas, igualdad socioeconómica, acceso universal a servicios y políticas públicas inclusivas.

Mientras que los datos negativos en países del Sur y Este de Europa parecen deberse al envejecimiento sin redes de apoyo, las desigualdades económicas y el deterioro de las estructuras familiares, que explican tasas superiores de soledad no deseada.

…continuará…

Julio Puente.

5.9.25

Los tomates que le gustaban al hombre del restaurante


Ya estamos a viernes y esta semana se nos ha pasado… pues eso…  cada persona a una velocidad diferente; es la vida, esa que tenemos que aprender a disfrutar, y nunca es tarde.

Ayer en un restaurante de carretera tuve una pequeña conversación con una persona que me superaba en edad, algo complicado ya. Como es lógico le dejé hablar para escuchar e intentar aprender, aunque la mitad de lo que me dijo me sonó tan mal que eso lo borré enseguida. Y no, de eso no voy a comentar nada.

Él, ya jubilado desde hacía una década, disfrutaba con su huerto. Y me lo dijo abiertamente. 

En la vida hay que disfrutar con algo, con lo que te guste y creas que lo haces bien. Aunque sepas que para los demás es una tontería.

Él disfrutaba con su huerto pero en concreto con sus tomates, que intentaba seleccionar, tener semillero propio y sin grandes conocimientos, hacer pequeñas pruebas de sabor, color y tamaño. 

Yo me pierdo con esas cosas, pero me quedé con la idea de que aunque parezca inútil lo que haces a ojos de los demás, si te gusta hacerlo hay que lanzarse de cabeza aunque tengas 75 años. 

Y olvidarte de los ruidos que te rodean y que parecen querer llevarte a sus propios huertos.

Estaba el hombre ahora, con la idea de lograr unos tomates cherry redondos, de color marrón fuerte y con piel muy suave, que lograran incluso oler a tomates. Pero no poco, oler incluso la mata. 

Lo de menos son los tomates, lo de más… su ilusión y sus ganas. Eran feos, llenos de piquitos claros que les conferían unos tonos como de tomates enfermos. Pero olían a tomate y eso era lo que le gustaba al hombre.

¡¡¡Conseguido!!!


29.7.25

Depresión y sexo. Necesaria solución en la pareja


Sin duda en las personas con depresión, uno de los primeros placeres que se pierde es el del sexo, el deseo sexual. Y nos daría igual la edad de las personas, pues en todos los casos sucede igual, y el sexo en cualquiera de sus variables es muy necesario a cualquier edad.

Depresión y sexo no van unidos, más bien separados. Y eso hay que intentar resolverlo.

Una persona con depresión pierde el gusto por la vida y con ello por el sexo, y además, para añadir más problemas, casi toda la medicación que existe para la depresión afecta negativamente al sexo.

Los médicos, sobre todo los psiquiatras, deben intentar resolver este problema, tanto de manera médica, con viagra o similares, como con terapias psicológicas y de pareja.

Con cada problema sexual de un deprimido que viva junto a otra persona, hay un problema de pareja en donde es muy posible que al menos una persona sufre el problema con deseos sexuales no cumplidos.

La pareja se puede resentir en su relación si falla la relación sexual por problemas de depresión o por la medicación, por ello hay que intentar resolver este problema con urgencia.

El sexo no siempre es penetración o coito en el sentido más utilizado, sino también caricias, masturbación solitaria o no, contacto físico y psíquico.

Por encima del sexo debemos conseguir que exista relación de contacto entre las personas, pues nada puede hacer más daño a una persona deprimida, que perder la relación con las personas.

Debemos tocarnos más. El amor no es siempre penetración.

14.3.25

No queremos hablar del COVID


En general, en España no queremos hablar de lo que sucedió en el año 2020 en todo el mundo, pues intentamos olvidar siempre lo malo. Y lo del COVID fue una patada en los riñones de toda la sociedad, y sin saber todavía los motivos reales de su inicio.

Hay demasiadas cosas que no sabemos, pero ya nos da igual. Hubo excesivos errores sociales que nos marcaron y que cinco años después algunos de esos fallos, todavía arrastramos. Y nos da igual.

Hablamos mucho de las barbaridades que sucedieron en las Residencias de Ancianos, tremendo y en parte todavía oculto. Pero cerrar los colegios y universidades tanto tiempo fue un gran error que todavía pasa factura. 

Centrarnos demasiado tiempo en el contacto como medio de contagio, cuando era un virus que se propagaba por el aire, costó contagios mantenidos, y soluciones que no se tomaron en su momento.

Alrededor del COVID surgieron sin darnos cuenta, excesivos jetas y ladrones, chupópteros del negocio fácil, gentes sin escrúpulos que no miraban los muertos diarios. Hoy se esconden. La Justicia es muy lenta.

En Sanidad surgieron dos tipos de profesionales. Los que dieron el 200% de lo que podían, hasta caer en la extenuación y el agotamiento, y los que se empezaron a esconder detrás de trucos y tratos. Y eso queda mal decirlo, pero es verdad pues lo viví desde dentro. Si miramos algunas estadísticas lo entenderíamos mejor.

Es cierto que el miedo es incontrolable, y que cuando estás dentro de ese miedo no debe ser criticado el que te inunde. Yo no lo critico. Simplemente lo pongo sobre la mesa. 

Pero nuestro Sistema Sanitario, de los mejores del mundo sin duda, pero que arrastraba desde hacía años un déficit de futuro, empezó a resquebrajarse. 

Hoy, cinco años después del COVID no somos mejores. Hemos perdido valores y no hemos ganado ninguno. Nuestra economía micro y macro se ha movido y no para mejor. Hemos perdido parte del valor que tenía la escuela entre los jóvenes. Perdimos a un gran número de personas ancianas y débiles en una soledad que nunca se merece nadie.

Pero curiosamente ni las Residencias de Ancianos han mejorado, ni lo ha hecho la Sanidad, ni somos más felices tras aprender de nuestra fragilidad, ni entendimos bien lo que había sucedido. 

Hay teorías que se mantienen en el tiempo sobre el inicio del COVID, todas apuntan a una ciudad en concreto, incluso a una serie de ejercicios nunca desmentidos. No debieron ser los murciélagos ni los pangolines, casi seguro que fueron los humanos, según análisis bien secretos hechos en varios países y a veces publicados a medias. 

Y eso se podría volver a repetir, lo que es muy grave mientras no seamos capaces de controlarlo y de conocerlo al menos.

13.12.24

¿Se acaba el mundo del Arte y la Cultura?


El mundo occidental está entrando en una forma peligrosa de menospreciar la Cultura como elemento principal en el funcionamiento de las sociedades. Por varios motivos y no sé cual es peor, más peligroso, más complicado de gestionar.

Amparados como excusa en el gasto, en el déficit público…, para disimular la realidad —cuando es tan simple como que la Cultura da miedo en algunos gobernantes, y se intenta controlar como modo primario de controlar la Libertad— se está intentando explicar que es elitista, innecesaria, inentendible.

Los trabajadores del Sector Cultural son muchísimos en todos los países de la Unión Europea, su influencia en los PIB es importante. Pero si hay que gastar en armas, hay que sacar el dinero de los espacios estratégicos de los que se puede recortar sin dramas. ¿Eso no suena a no entender de las consecuencias de Futuro?

Y la Cultura en todas sus variables es la más débil para defenderse, pues no todos la quieren cuidar, por falta de información y formación.

La Cultura es clave en Europa, pero tiene que ser libre, amplia, y no manipulada por ningún grupo político (algo complejo pues ya han entrado a ello).

Los Bonos Culturales de España son un oasis en la realidad que vive Europa en la actualidad. 

Pero además de mantener la idea para jóvenes, hay que ampliarla para personas jubiladas. No solo con entradas bonificadas a Museos, sino como Bonos Culturales que de verdad sirvan para CONSUMIR Cultura, e incluso para crearla.

La edad no es condicionante para no consumir Cultura, ni tampoco para no crearla. Es algo obvio, pero que muchas veces se nos olvida cuando tomamos decisiones políticas. 

Bonos adaptados a las realidades que marca la edad y su Cultura anterior. Pero hay que mover a las personas hacia la Cultura Pública, y abrir la Cultura Privada a más opciones que no sean elitistas.

30.6.24

El sobrepeso es un problema. Seis consejos básicos

Estamos en la entrada del verano y debemos continuar cuidando nuestra salud y entre las revisiones importante —pues se nos olvidan las buenas decisiones— está nuestra forma de alimentarnos, para no aumentar el sobrepeso. Incluso para no aumentar el peso que tenemos, si es el correcto, pues nuestra salud depende de ello.

Acabada la primavera es posible que nos estemos olvidando de que hay que controlar lo que comemos, para no pasarnos y empezar a engordar nuestra cintura, y… estar más cansados por ello. 

Recordemos algunos consejos muy elementales.

Bebamos agua, más de la que bebemos, si no llegamos a los dos litros, al menos un litro aparte del líquido habitual en las comidas que ya llevan los alimentos.

No caigamos en las trampas de las harinas refinadas, la bollería, los dulces, la repostería industrial. Mucho cuidado pues son bombas contra nuestro organismo. De vez en cuando es posible, pero como norma descontrolada es un peligro. Sobre todo si es para tapar ansiedades.

Menos sal, otra vez menos sal, pues retiene líquidos y engorda, si no de peso si de tamaño. Y altera los mecanismos reguladores.

Más ejercicio, no olvidarnos del que hacíamos en primavera, retomar el gimnasio si acudíamos a él, las caminatas o los ejercicios en casa. Andar deprisa puede ser uno de los ejercicios más sencillos. El SOL es un ayudante maravilloso para nuestra salud.

Sigue con tus cuatro o cinco comidas al día, no olvides que el desayuno es muy importante, que la cena debe ser lo más débil de todas las comidas y que para perder no debemos saltarnos ninguna de estas comidas. Menos cantidad pero obligatorio comer.

Y recuerda que la manzana, el apio o las borrajas, el pescado y las frutas rojas y verdes, las ensaladas con frutos secos o los tomates aderezados con hierbas naturales nos pueden dar unos placeres en el plato muy variados. Y son buenos para la salud además de controlar el peso.



14.4.24

¿Sabe la izquierda que vamos a perder en poco tiempo?

Lo dice muy claramente Gabriel Rufián en una entrevista, en esta primavera de 2024: "las izquierdas estamos en periodo de descuento y tenemos que darnos cuenta de esto". Parece una obviedad pero es un dato a tener en cuenta, pue admitirlo no debe suponer que este camino final para la próxima década, lo tomemos de forma idiota.

Sabemos que entre un año y a lo sumo dos años, en España gobernará la derecha en todos los órganos de poder. E incluso sospechamos que esa derecha será extrema, dura, revisionista y rompedora con el pasado.

Eso supone el cambio en miles y miles de pequeños cargos que siempre acompañan a todo cambio en todos los segmentos que conocemos o no queremos conocer. Desde Asociaciones de lo más triviales, a los Gobiernos Estatales.

En el último año, en Zaragoza, yo que llevo décadas colaborando en diversas Asociaciones, diríamos que desde 1981 para poner una fecha, NUNCA había asistido a un desembarco tan tremendo de personas que representan a ese nuevo (viejo) poder, en todo tipo de espacios sociales y políticos. He dicho nunca… en los últimos 45 años. Incluso la iglesia en algunos espacios de gestión civil.

Esto es normal y lógico, no es lo habitual pues en todos los cambios anteriores los conservadores tenían siempre todo muy bien atado, y además casi siempre querían contar con lo establecido aunque controlando y atando corto. Ahora no, ahora se tratará de romper, de modificar, de cambiar de forma drástica.

Y aunque en apariencia esto no se note mucho desde fuera, sucede como el "calabobos" de ciertas partes de España: llover… llueve, y todo depende del tiempo en el que estés debajo de la lluvia para terminar calado.

La izquierda ha (hemos) hecho cosas absolutamente idiotas en estos últimos cinco años. Incluso diría en los últimos 10 ó 20 años. No nos hemos leídos los libros, no hemos sabido leer el manual, no hemos entendido que quien nos vota no quiere entender de Grandes Decisiones que son frágiles, sino de decisiones pequeñas pero que les afecten a ellos y se puedan mantener.

La izquierda ha confundido herramientas de los años 80 como estar en la calle, cuando lo que hay que hacer en el siglo XXI es estar dentro de las casas, en las viviendas que son carísimas y de muy mala calidad, en las mesas de comedor con el aceite de oliva más caro que la ginebra.

No hemos actualizado la atención de las personas mayores, de la Sanidad que llevaba una década advirtiendo de los problemas actuales, de una Educación Pública que por diversos motivos iba entrando en una espiral comparativa en donde perdía puestos y espacios de calidad.

El otro día me decían que en la política siempre están los mismos. No es cierto, pero casi. ¿Saben por qué están siempre los mismos? Pues porque los buenos, los más válidos, los nuevos, NO QUIEREN ENTRAR. Cuando a una empresa no le quieren pedir trabajo los mejores de un oficio, lo habitual es que más pronto que tarde tenga que cerrar. La Competencia le ganará los espacios productivos.

Julio Puente Mateo

1.2.24

Residencias para personas mayores pero no muy mayores


Hay residencias que ofrecen estancias temporales, que atienden en régimen de asistencia completa a personas que han sufrido una caída, rotura,  operación, etc. para que estén atendidos mientras se recuperan de sus procesos.

Si la persona es de tercera edad, me parece bien que esta recuperación se haga en un Centro de personas Mayores.  Pero si esta persona es aún joven (50, 60, incluso 70 años), deberían existir centros donde quienes residen sean personas de la misma generación. Personas con las que interactuar, hablar, jugar a las cartas, hacer un crucigrama, ver series de tv, cualquier actividad que les mantenga ocupados y distraídos, sin pensar en su dolencia ni que han entrado en una fase de soledad, de enfermedad, de una debilidad que va en aumento.

¿Por qué digo esto? Porque si se está en un centro internado/a un largo tiempo y no se activa la memoria, el habla, las habilidades sociales, motrices, si no se motiva al paciente, si además se ve rodeado de personas ancianas, quizás en peor estado anímico y de salud que el paciente ingresado, conseguimos que alguien que entró para recuperarse de una cadera rota, o de cualquier otra cosa, salga peor de ese centro. 

Y creo que debería ser al contrario. A cualquier persona a partir de los 60 años se le debería dotar también de esperanza y alegría, de una cierta habilidad para relativizar sus procesos temporales de una debilidad, que no tiene que ver con su estado anímico al entrar ni con su edad. Y si no somos capaces de crear centros para adultos no muy mayores, los convertimos en "muy" mayores simplemente ingresándolos en unos Centros concebidos para personas con debilidad y una edad muy alta.

Hoy se es joven muchos más años que antes, y eso debe lograr que creemos servicios dotados para las particularidades de esas personas de 55 a 75 años, que todavía tienen mucha energía, aunque hayan tenido un tropiezo temporal en su salud. No deben ser geriátricos, sino más similares a hoteles con cuidados al menos de enfermería y actividades similares y cercanas.

Laura Puente 

9.1.24

Cuatro Consejos para una alimentación en Salud


Intentar cuidar nuestra salud a través de una alimentación más saludable es un mantra constante y lleno de consejos a veces muy diferentes entre ellos. Es posible que muchos ya no sepan quien fue Francisco Grande Covián, además de ser la persona que da nombre a institutos o a hospitales en España.

Este asturiano aragonés, que se tuvo que ir de España en los inicios de la dictadura siendo profesor de la Universidad de Zaragoza hasta 1950 a seguir de profesor en los EEUU, de donde volvió a Zaragoza en 1974. El decía que: Hay que comer de todo, pero menos cantidad. Y cerraba el puño señalando con ese gesto la cantidad máximo de alimento en cada ración.

Ese consejo de un investigador es fabuloso.

Además de sus trabajos sobre el corazón y la diabetes, Francisco Grande Covián fue un gran especialista en nutrición humana; se opuso enérgicamente a las dietas de adelgazamiento, vegetarianas y macrobióticas, por considerarlas deficientes en vitaminas, entre otras sustancias. Destacó como uno de los principales defensores de la dieta mediterránea y del aceite de oliva.

Otra persona profesional de la sanidad en España estuvo explicando ampliamente nuestra dieta en televisión y los errores que vamos cometiendo poco a poco, separándonos de esa famosa Dieta Mediterránea, y nos dejó unos apuntes que muestro en las imágenes.

El Primer Consejo es comer más de algunos elementos o productos que estamos tomando cada vez menos. Los fermentados serían los yogures, kéfir, etc.

El Segundo Consejo nos hablaba de los alimentos que deberíamos cambiar por otros, pues no son positivos y están en aumento.

El Tercer Consejo nos hablaba de los alimentos que deberíamos evitar o tomar en mucha menos cantidad, sobre todo a partir de los 55 años.

Y el Cuarto Consejo nos hablaba de Comer de Todo dentro de lo lógico, pero en menos cantidad y sobre todo de forma mucho más lenta y masticando bien. 

Cualquier consejo está para no hacerle caso, pues tenemos libertad para hacer lo que consideremos oportuno. Aunque lo correcto es saber qué estamos haciendo, fuera de lo que parecería más oportuno. 

17.12.23

A ciertas edades uno está como más invisible


A partir de ciertas edades, de las muchas más bien, uno duda si escribir o leer, si entregar o recibir, si soñar despierto o dejarse dormir con lo que otros me plantean. 

A ciertas edades uno ya está desaparecido, fantasma vivo que sabe que ya no es necesario, que no es que sobre, sino que nadie nota que falta. 

Se pierde el tren de la necesidad de los otros, tus espacios anteriores quedan ya ocupados y nadie se acuerda de tus tiempos. 

Tienen que ser tú… quien siga peleando por tenerlos, por creértelos o por creártelos. 

Son estos tiempos para escribir poco pues se lee menos, y de mirar más ya que cada día está todo más borroso. 

No hay más. Excepto que quieras moverte con menos color o con otros menesteres tremendamente distintos, artificialmente creados para sobrevivir.

15.12.23

Soledad No Deseada y su importancia social


El Informe de Percepción Social de la Soledad no Deseada preparado por ONCE a través del Observatorio SoledadES se trata del primero de los estudios realizados sobre este problema en España, que detectamos que va en aumento. 

La soledad no deseada es un fenómeno cada vez más visible en nuestras sociedades, pero sobre el que sigue existiendo desconocimiento. Muchas veces porque no queremos ver el problema, si no nos afecta directamente.

En este estudio que se puede descargar (desde esta dirección) se ha preguntado a la ciudadanía en España sus percepciones sobre la soledad no deseada, en relación, entre otros, con cómo se define y a qué se asocia, la incidencia, la notoriedad como asunto social relevante, o qué actores se identifican como responsables a la hora de combatirla.

Los datos aportados parten de una encuesta realizada por el Observatorio a 411 personas de entre 16 y 74 años, con residencia en España, con una distribución proporcional según datos del INE, por edad, sexo y CC.AA.

Algunos de los datos que muestra el informe son:

 El 92,9% de las personas encuestadas nos dicen que estamos ante un problema social importante.

 El 80% de las personas cree que la soledad es un problema invisible.

 El 87,2% cree que es un problema especialmente importante para las personas mayores. En realidad se da mucho entre jóvenes y entre adultos.

 El 32,6% sitúa a las personas con discapacidad entre los dos grupos más afectados por la soledad.

 7 de cada 10 personas conoce o creen conocer personas que pueden sufrir soledad no deseada.

 Un 10,9% de personas se ha sentido frecuente o muy frecuentemente sola sin desearlo durante el último año.

 A 2 de cada 3 personas les gustaría realizar acciones para combatir la soledad de personas en su entorno.

 El 72% de las personas piensa que debe ser una cuestión prioritaria para las administraciones publicas.

Ajovín