11.3.26

Se nos acaba la Verdad. Y disfrazamos la Mentira


Ya es incluso asumido, que la Verdad que vemos y leemos, la que nos quieren enseñar, la que compartimos entre todos, se acabó hace menos de un año. En realidad creemos que es la IA la que acabó con la Verdad, pero no es cierto. Siempre somos los seres humanos y el uso que hacemos de las herramientas, lo que modifica la historia de la civilización. 

Hoy tenemos la IA como nueva herramienta, también para las guerras militares, mucho más para las guerras económicas.

En realidad no desaparecerá la verdad, simplemente la esconderemos entre todos nosotros, la llenaremos de mentiras para que nadie sepa distinguirla entre la basura, jugaremos a ells y con ella para nuestros propios intereses. Deberíamos cambiar los 10 Mandamientos de la Religión occidental, y quitar la Mentira como el octavo mandamiento de Pecado Mortal.

Los deepfakes (los contenidos que como videos, imágenes o audios son mostrados mediante IA para mentir, imitando de forma realista la voz y los movimientos de una persona) se usan para la desinformación, los fraudes, la suplantación de identidad no consentida, con un uso de la IA generativa, que logra que la propaganda nos haga cada vez más complicado saber qué es verdad y qué es manipulación.

Ya no creemos por lo que vemos y nos muestran —y esto irá en aumento— sino por saber y creer quien nos lo cuenta. Será la única manera de defendernos de esas mentiras de IA. 

No veremos y creeremos lo que nos enseñan, sino quien nos lo muestra, para saber si ha pasado los controles que nosotros queremos admitir.

Eso no garantiza la verdad absoluta, pero sí al menos que si nos engañan, lo hará quien es similar a nosotros. Ojo, pues esto también tiene su peligro de división social.

Admitiremos comunidades de respeto propio, comunidades de creencia y asumiremos que estos nos engañaran menos veces, pues habrán filtrado lo que les llega. ¿Y lo harán siempre de verdad o también se dejarán corromper por el poder?

Solo nos queda aprender por nosotros mismos a defendernos, a distinguir, a ser capaces de ser críticos con lo que vemos, leemos o escuchamos, a base de aumentar nuestra alfabetización digital, visual, crítica con lo que nos dan masticado y empaquetado, aunque eso supongo un esfuerzo añadido si queremos conocer la verdad, estando menos manipulados.

El uso más rápido y eficaz de la IA para engañarnos es una de las realidades del momento. Si nos fijamos ahora en la Guerra en Irán, vemos que incluso los EEUU nos informa en tiempo real qué quieren hacer o decidir. 

No ya lo que han hecho, sino lo que quieren hacer. Y no solo para que lo conozca el enemigo, sino para que nosotros, tú y los millones y millones que lo escuchamos, tomemos partido.

Irán durante los primeros 10 días prohibió emitir imágenes de su país con los daños sufridos. Pero ahora ha descubierto que eso es negativo. Y ha cambiado, poniendo a periodistas propias, a ser posible mujeres, mostrando el sufrimiento, es decir, mostrando lo malos que son "los otros". No es todo IA, de momento, es uso de la publicidad a través de la imagen.

Tan importante es lo que dice un político con mando en plaza sobre una decisión muy grave, como que sus palabras lleguen a todo el mundo a través de las Redes. Comparado con otros tiempos históricos, esto parece tremendo, no solo por la no existencia de esos modelos de comunicación en el acto de guerra de otros tiempos, como por el uso que se hace ahora, para observar reacciones.

Donald Trump y/o sus asesores puede publicar en un momento una nota en sus Redes y a las dos horas publicar otra cosa totalmente distinta. ¿Cuál de las dos es mentira, manipulación? ¿Las dos? Y se lo dicen a toda la sociedad que lo quiera leer. 

Ahora es sencillo ver pequeños vídeos de ataques de unos contra otros, y escuchar gritos o voces en el ambiente. ¿Son ciertos? Y de serlo… ¿quien los envía y para qué finalidad? ¿Son todos y solo, con la buena intención de informar como los antiguos radioaficionados?

La guerra militar actual y no solo la de Irán, va acompañada de una guerra informativa digital extremadamente intensa. 

En el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, investigadores y periodistas han detectado una cantidad muy alta de imágenes y vídeos falsos o manipulados circulando en redes. Existen vídeos de videojuegos militares compartidos como si fueran combates reales e imágenes generadas con IA de ataques o explosiones además de imágenes desde satélites que han sido manipuladas digitalmente para mostrar daños inexistentes, u otros vídeos reales de anteriores conflictos antiguos, reutilizados como si fueran actuales.

Los análisis de verificación han detectado varios patrones diferentes, según vengan de un país o de otro. Hay redes afines a Irán que difunden imágenes exagerando daños a Israel o a bases estadounidenses, y vídeos de supuestas victorias militares que no se pueden verificar. 

Las redes proisraelíes o prooccidentales reutilizan vídeos antiguos de protestas en Irán para afirmar que el régimen está colapsando. Y existen también redes oportunistas o propagandísticas que es más complicado saber desde dónde vienen, con cuentas falsas o hackeadas, que publican vídeos generados con IA.

Y finalmente también hay redes coordinadas que imitan “periodismo ciudadano”, de personas civiles anónimas con nombres falsos. Incluso se han descubierto redes de cuentas coordinadas creadas específicamente al empezar los ataques para amplificar este tipo de contenidos. Y en estos casos, da igual de qué país del conflicto vienen, pues son múltiples.

El ciudadano tiene que adivinar si son falsas o reales, y a quien beneficia en apariencia lo que vemos. Pero admitiendo que quien lo hace, muchas veces, lo sabe hacer muy bien para que no se note la trampa con facilidad.

Los periodistas tardan horas o días en verificar lo que internet difunde en minutos. Algunos analistas hablan ya de una segunda guerra paralela, la guerra de percepción. Se quiere comunicar para que los receptores perciban de una determinada manera lo que se les envía. Ya no se trata solo de informar, sino también de que se perciba cocinado, lo que se les envía.

La consecuencia más importante es que ya no solo cuesta saber quién gana o pierde, también cuesta saber qué ha ocurrido realmente. Y sobre todo pensando en el Marcado de Futuros (una guerra económica) para saber en tiempo casi real qué está sucediendo, para apostar por un producto o el contrario en esas inversiones a futuro.

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