El PSOE debería estar en la UCI, en un Hospital de Urgencias, aunque nos ofusquemos en no decirlo, pues desde la izquierda es duro observar lo que vemos.
En política y en la vida de las personas igual, hay ciclos. Periodos imprescindibles, eficaces, y otros en los que ya parece inevitable no ya la jubilación, sino el descanso y la Residencia o el Hospital para curar las heridas. Y en esas estamos ahora en España.
Con independencia de lo que ocurre ahora con el Asunto Zapatero, hay un exceso de violencia política mal resuelta, un PP y un VOX crecidos sin ningún motivo pues no presentan proyectos, pero que recogen esa sensación de la sociedad, que existe, de que todo se está acabando.
Y asumir, admitir que estamos en un cambio de Ciclo, es reflexionar sobre el mejor momento en que debe producirse, para que salgan las sociedades con las menos heridas posibles, sí, todos los implicados, todos.
A nadie le gusta perder, pero hay que pensar si perder es también un acto que se puede programar, elegir, organizar mejor de lo que se está viendo ahora.
El PSOE debería asumir con urgencia que va a perder y va a resultar herido además. No va a ser una pérdida fácil.
Los españoles debería pensar que no hay sustancia detrás de la actual derecha y que además puede ser peligrosa, pues contra acción, por desgracia, siempre hay reacción.
El resto de la izquierda a la izquierda del PSOE debería empezar a pensar que van a salir reforzados, pero que la cantidad de ese refuerzo lo eligen ellos mismos con sus decisiones. ¿Qué quieren ser de mayores?
Podemos ver ejemplos en Francia, en Italia, y entender que es posible que un partido desaparezca y quede huérfana una ideología. Que se conformen otras mayorías, otros partidos, o que se tambaleen las ideas.
En Francia el Partido Socialista con menos del 2% de los votos en las elecciones estatales, mantienen un poder local interesante y que les puede servir de palanca para volver a situaciones mejores. Pero menos del 2% es no recuperar ni los gastos de su campaña electoral.
En Italia el Partido Socialista fundado en 1892, desapareció (casi) hace tres décadas, y aunque hay hoy opciones de izquierdas muy potentes en lo local y con fuerte implantación en toda Italia, no es el clásico Partido Socialista de Craxi.
El casi de Italia sí sirve de ejemplo, pues al desaparecer el PSI surge Democracia de Izquierdas (Democratici di Sinistra) que toma el espacio de la izquierda en Italia, y que representa el futuro del progresismo en Italia. Un partido formado por la fusión de siete partidos diferentes de Izquierdas.













