30.4.21

Pablo Iglesias quiere poner en marcha una nueva televisión. Lógico y necesario


Parece ser que Pablo Iglesias quiere abandonar la política y afianzar un medio de comunicación progresista o crear uno nuevo apoyándose de forma mutua en algunos Grupos que ya tienen periodismo digital progresista, como podría ser el caso de Público. Es una decisión lógica, válida y de defensa ante los tiempos que ahora corren. El poder es relativo, es líquido como es casi todo líquido en estos tiempo. 

Y lo que no es lógico es que la izquierda no tenga un medio de comunicación potente que sepa, pueda, quiera defender las ideas progresistas. NUNCA en la historia de España ha sucedido esto. Incluso en los últimos años del franquismo había medios progresistas incipientes que se atrevían con la censura. ¿Os recuerdo al Andalán?

Un Medio de Comunicación hoy ya no es un medio de papel, sino un Medio Digital, estático o no, televisivo y radiofónico, en internet y muy plural en sus contenidos y herramientas. Ya tenemos pues claramente diseñado el medio, la forma, los modos. 

Falta la chicha, es decir el dinero. 

No es posible soportar que hoy en España la única televisión libre para opinar lo que le venga en la real gana algo controlada sea Movistar, una televisión de pago y no dedicada precisamente a ser generalista. Sus pocos programas claramente televisivos son la única ventana libre que deja entrar algo de aire limpio, sin manipular. Y eso es tremendo para estos tiempos en España.

Hay luces en el panorama digital de estos momentos, hay ideas y proyectos que funcionan bien. Pero tienen que crecer y hacerse adultos, mayores, con más influencia. El ejemplo de diario.es tiene réplicas diversas, pero todas ellas son suaves y no pueden dar el salto importante.

Hay profesionales progresistas, reflexivos, necesarios. Los conocemos. Hay incluso otras formas de hacer televisión. 

Así que lo único que se necesita es rentabilidad del proyecto, apoyos, empujes. Y España tiene que salir de la actual basura social televisiva donde solo se tocan temas para tapar otros temas, donde algunos presentadores de máxima audiencia saltan mitines a las 9 de la mañana sin que nadie puede replicar desde otras ventanas. Eso es una democracia coja. España necesita calma, reflexión y sacar encima de la mesa los problemas de verdad, y no los manipulados por odio en defensa de familiares. La pluralidad es la garantía de la moderación o del estallido. Hay que jugársela si queremos que nuestra sociedad sobreviva.

26.4.21

Nuestros jóvenes en España son los que van a pagar la factura


Hoy el Banco de España (abril 2021) nos advierte del difícil legado que les estamos dejando a los jóvenes, en el ámbito laboral y económico, pero también demográfico, legal, de rentas y de una Deuda Pública que hay que pagar en el futuro. Los Servicios Públicos no solo son peores hoy que hace dos décadas, sino que la posible deriva que salga tras la pandemia no facilitará las calidades de servicio. Pero además hay que decir con seriedad y tranquilidad, mezcladas pero no agitadas, que la situación política es peor a la de las décadas anteriores, y nadie parece darse cuenta de la gravedad.

Hay miedo en todos los segmentos de gestión sobre el futuro tras la pandemia, pues han sido excesivos tiempos de parón económico. Dos años con unos ingresos bajo mínimos suponen una zancadilla brutal. Ya son dos primaveras, pronto dos veranos. Decenas de actividades económicas, culturales y de gestión ya acumulan dos años bajo cero, dos ciclos suspendidos.

Nuestros jóvenes sin empleo acumulan dos años más de edad, de desempleo, de poca actividad, de escasa capacidad de emancipación. 

La Educación y Formación se ha empobrecido en estos dos años. No es sencillo reenganchar tras dos años de congelación en las actividades lógicas. Y lo sabemos bien los que nos dedicamos a estos asuntos.

No sabemos bien de qué manera ha afectado este curso y medio perdido o medio perdido en la educación de los jóvenes. Su rendimiento sin duda habrá sufrido un claro revés, pero también su motivación escolar. Hemos congelado la Cultura. ¿Eso nos va a salir gratis? Sabemos ya que han subido ciertos vicios peligrosos, está medido, y con ello cierto tipo de violencia. La calidad social deja heridas tras de momento 14 meses de pandemia.

Pero a su vez y sin poder preparar recambios de calidad nuestra sociedad se ha ido envejeciendo, la productividad se resentirá, los ERTE al duran tanto tiempo se han convertido en un arma arrojadiza, el teletrabajo sin haberlo diseñado en calma y con controles no es la solución a lo que es necesario para crecer. Es cierto que algunas empresas saben bien qué deben hacer ahora mismo para no perder competitividad, pero quien se queda rezagado lo sufrirá.

No hay compraventa de vivienda entre jóvenes, no se conceden hipotecas para este segmento social, pero tampoco se crean empresas. Muchos comercios y servicios están esperando las ayudas para cerrar definitivamente. Y los jóvenes se van a encontrar una España bien distinta a las que han podido vivir sus padres. ¿Hasta dónde nos harán responsables de estos desfases? ¿Hasta dónde podremos decir que todo es culpa de un virus llamado COVID?

Pandemia (29) ¿Tan desigual es la desigualdad que debe asustarnos?


Nada hay que encienda con más facilidad las antorchas sociales violentas que la desigualdad restregada por la cara. Y la peor secuela tras la pandemia de COVID será precisamente ese crecimiento de la desigualdad social en España, en Europa y en relación de unos países con otros. Precisamente la Guerra de las Vacunas se juega en esa Liga mundial de lograr que unos salgan antes que otros de los confinamientos, de los frenazos económicos. La sociedad que esté más años enferma de COVID saldrá más pobre y con menos defensas ante el Nuevo Mundo.

Lo peor de la desigualdad no es sufrirla en tus ingresos y posibilidades, que ya eso es dramático. Lo peor es que te digan que eres desigual porque tú quieres, o que se apoderen de tu forma de estar ante la vida o que te manipulen para liderar contigo las batallas de los populistas. Si eres pobre y no lo sabes del todo, lo soportas e incluso crees que es por tu culpa o tu mala suerte. Pero si te señalan como pobre por tu culpa… te rebelas enseguida.

Así que sí, la desigualdad es tremendamente fácil de servir de cerilla, de poderse manipular, de crecer de forma organizada para obtener beneficios privados para precisamente los que nunca han sido desiguales por abajo, sino desiguales por arriba. 

Hay varias formas de ser desiguales, y algunas personas con mando en plaza las conocen bien pues las cuidan y miman, las riegan y les ponen estiércol para que no se queden sin alimento. 

No quieren esos gestores escondidos que desaparezcan los pobres, están muy orgullosos de que haya desiguales. Y saben al menos que el precio que hay que pagar porque haya "muy pobres" es que existan desiguales por el otro extremo y haya "muy ricos", más que ellos. Pero siempre se responden para tranquilizarse que de ellos se ocuparán "los de en medio".

No existe vacuna contra la desigualdad de oportunidades, de ingresos, de trabajo, de vivienda, de dignidad vital, de justicia. 

Y tras una crisis global como esta pandemia que ha llegado cuando parecía que se salía de la Crisis del 2008, los más desiguales salen siempre todavía mas desiguales, pues las ayudan nunca son para ellos; si acaso las migajas, que no son suficientes para nivelar. 

Europa va a tener que mitigar los efectos de esta pandemia, pero lo tendrá que hacer con las economías de los países, no con las economía de las personas, que tendrán que esperar a que sean sus propios países los que legislen alguna ayuda menor.

De entrada ya sabemos que las capas sociales mas débiles están siendo más afectadas por el virus, por sus propios trabajos, por el tipo de vivienda, por los metros cuadrados de que disponen para convivir. Incluso por el peor acceso a la Sanidad Pública que poco a poco se ha ido convirtiendo en Mixta por la telemática solución de atención universal. 

Y los datos son contundentes y claros. Los barrios pobres de las grandes ciudades están teniendo una incidencia de contagios mayores que los barrios de mas nivel adquisitivo.

El Capitalismo puede ser indecente, dedicarse a pensar solo en sus beneficios de reparto, y presionar a los Gobiernos para que no sepan mirar de forma abierta ante los problema de todos. 

Es mucho más sencillo obtener ayudas para empresas que para personas, pues las empresas saben pedir mucho mejor, saben poner sus necesidades por encima de las personas al decir repetidamente que precisamente son las personas las que se benefician o no de su existencia. Un modo muy sencillo de engañar al que escucha. Es cierto, en la misma medida en que es también mentira.

Pero el Capitalismo también puede ser Humano y amable, positivo y limpio. No es el Sistema que el falla por obligación, sino el uso de cualquier Sistema que cada grupo de bebedores de sociedades haga de él. 

El capitalismo en el siglo XXI puede (debe) ser muy diferente al capitalismo del siglo XIX, y para que sobreviva deben ser precisamente los propios capitalistas los que abracen otras formas y abominen de esos abusos contra las personas, contra las sociedad, evitando las desigualdades descontroladas.

La igualdad total ya no existe, no la pudo hacer el comunismo con sus planteamientos que solo se soportaban sobre el papel y las ideas, no lo ha logrado el socialismo con sus trabajos más formulados, y de momento hasta que seamos capaces de encontrar otras fórmulas mejores, nos queda pelear por y con un capitalismo sostenible y humano. 

Un capitalismo mucho mejor repartido. 

¿Suena a barbaridad o a broma? Pues depende de todos, de los propios capitalistas de poder y de los que siendo de izquierdas creemos que el capitalismo también se puede transformar, sobre todo mientras nosotros no seamos capaces de encontrar ideas mejores.

Pero lo que nunca debemos consentir es que se nos hable de socialismo cuando lo que se quiere hacer es capitalismo libre y sin control pero con una limpieza de cara. 

Sin duda el capitalismo es muy potente y tramposo, pero eso no quiere decir que no se puede doblegar sin romperlo, no se pueda “domesticar” para convertirlo en aceptable dentro de unos sistemas democráticos que también cada vez se van más débiles. 

Es la debilidad de todos los Sistemas los que nos llevan a tener que aceptar de mal grado los que de momento existen. Pero es que no veo otra. 

La Economía del Bien Común es un camino intermedio entre socialismo y capitalismo, pues utiliza ambos formulaciones teóricas, pero no contenta ni a los Capitalistas de siempre, ni a los Progresistas que buscan o revoluciones o cambios mucho más potentes. Tal vez sea el camino, pero necesita mas capacidad de explicación, de pedagogía para todos.  

Hablamos de buscar un sistema económico más humanista, con unos repartos que hagan posible una redistribución mejor de las posibilidades, donde los mejores estén arriba pero sin dominar a los que estén debajo, sino simplemente liderando las sociedades, gestionando los futuros desde la posición de los excelentes. 

¿Y quién decide quien son los excelentes, los que están arriba? Pues posiblemente los resultados, las democracias participativas de verdad, los recambios cada poco tiempo, las metas alcanzadas.

Es curioso que en este Año de Pandemia, ante lo que la inmensa mayoría entiende que se trata de supervivencia y de miedos, nos hayamos olvidado de asuntos que son sin duda tan importante al menos como el Virus, y sobre todo deberían ser más sencillos de resolver. 

Ya no se habla de Justicia Social, muy poco de desahucios, nada de asuntos laborales, nada de desigualdad, tampoco de libertades individuales, de economía social, 

Todo el discurso se basa en críticas e insultos de Redes o de Parlamentos, o de silencios casi cómplices. Ya ni en los bares se discute de nada, pues casi no existen los bares.

Julio M. Puente Mateo

25.4.21

Pandemia (28) ¿Será posible un futuro sin pasado? La alimentación y la tensión no resuelta


Cuando ya somos capaces de imaginarnos un futuro cercano donde la carne o el pescado con el que nos alimentemos será de laboratorio, tenderemos (tenderán más bien) a olvidar los pasados y sus sabores, como poco a poco hemos ido olvidando los olores. Los sentidos se verán afectados por este posible futuro novedoso donde seremos capaces de fabricar incluso gambas partiendo de células de otras gambas que nunca llegarán a ser gambas, aunque tengan al final la forma, el color y el sabor de gambas sin cáscara.

No será tampoco un trampantojo porque nadie nos va a engañar, como ya admitimos como falso y verdadero las palitos de cangrejo o las gulas, aunque en estos casos sí sea material animal pues se fabrican con puré de pescados triturados.

Pero hay ya varios motivos claros que nos obligan a tener que explorar estas inevitables producciones animales. 

Por una parte hay que reconocer que hemos esquilmado el mar y resulta cada vez más escaso lograr producciones de pescado para la enorme demanda que crece sin parar. No es sostenible crecer infinitamente en la producción ganadera con unos gastos en hierba o agua, en purines o desechos… insoportables.

Pero además hay un hecho preocupante. El aumento de la contaminación del mar hace que los peces cada vez tengan más mercurio o otros venenos que empiezan a preocupar, pues nos los estamos comiendo. 

El ser humano, nuestro cuerpo, no puede asimilar muchos de estos componentes tóxicos y se van quedando como contaminantes puntuales o permanentes en nuestro organismo. Unido a que los antibióticos para los animales hacen que indirectamente nos los estemos tomando todos nosotros sin control de casi ninguna autoridad sanitaria, incapaces de controlar bien la globalización en el consumo.

Urge pues paliar el hambre con productos asumibles por precio, limpios y posibles de crear o fabricar con facilidad y que contengan proteínas, sin ser de mercados cada vez más contaminados. Y que sean sostenibles en su creación. 

De momento la construcción o fabricación de carne o pescado en laboratorio es muy cara, pero sin duda estamos en la prehistoria de estos temas que supondrán una nueva forma de consumir alimentos. 

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En todos los siglos hemos asistido a la pérdida de algunos conceptos que existían con toda normalidad. Desde el papel de ciertos poderes como la Iglesia en viejos siglos, a conceptos como la libertad, el papel de la mujer, de las minorías, o las formas educacionales o laborales. 

Todo se mueve, todo cambia. Y con ello cambian las tecnologías, las herramientas, las formas de relacionarnos, la comunicación, el Arte o las Culturas.

Y eso supone siempre abandonar una buena parte de nuestros pasados, que se pierden hasta que alguien los recupera y guarda… y a veces se vuelven a utilizar minoritariamente. Se convierten en valores etnográficos o culturales que debemos preservar, aunque su uso sea testimonial.

Nada desaparece si antes no ha surgido algo nuevo que lo sustituya. 

Y en eso estamos ahora, en la aceleración del proceso de cambio, empujados por un frenazo y un cambio de punto de vista, empujada la sociedad por una pandemia global y muy larga en el tiempo

Faltan nuevas herramientas que sustituyan a las viejas, pero sin duda se irán asentando las nuevas formas, y veremos poco a poco como será la nueva dinámica de los trabajos y formaciones educacionales no asistenciales, que todavía debemos reformular, configurar de forma efectiva, pues ahora se han hecho intentos por la urgencia que nos empuja la enfermedad global, pero sin buscar la optimización y la calidad del nuevo servicio.

Pero se irán sentando bases válidas en varios campos de servicios, que se ampliarán y dependerán cada vez más de los resultados que se obtienen sin depender de la forma en que se formula el trabajo, la asistencia médica o la formación universitaria o profesional.

Nunca hubiéramos pensando —hace un año solo— que ya no volveríamos a la consulta médica de forma directa, que ahora primero tendremos que pedir hora para que nos atiendan telefónicamente y que solo en muy escasos diagnósticos previos nos terminará visitando presencialmente. 

A partir de esta barbaridad urgente que hemos tenido que admitir, pueden ir surgiendo una gran variedad de servicios hacia las personas que utilizarán los mismos mecanismos de relación.

¿Cuántas funciones de funcionarios se pueden hacer por vía telefónica, online, por email, sin presencia? 

Admitir eso supone también que se acepta muchas otras variables que lo acompañan. ¿Es necesario que el médico que analiza tu problema viva en tu ciudad? ¿Es necesario que siempre sea el mismo, siendo que accede a todo tu historial médico a través de su ordenador? ¿Cuánto tardaremos a que se nos atienda no presencialmente por personas profesionales que se encuentren en países mucho más baratos?

Todos los futuros se edifican sobre sus pasados. 

No partimos de nada, partimos de lo anterior, bien para utilizarlo, o para cambiarlo por otro estado nuevo. Así que de entrada al título de la pregunta de este artículo habría que responder NO. Pero también es cierto que en las últimas décadas nos gusto mucho abominar del pasado —es posible que como siempre en toda la historia de la humanidad— y creer que hay que reinventar algo totalmente distinto que nos haga olvidar ese pasado que nos ha traído este presente que no nos gusta. 

Aunque todo esto lo hagamos desde las cenizas de ese pasado. El odio a lo anterior continúa incluso cuando constatamos que aquello tenía sus partes aceptables y que no hemos sido capaces de mejorarlas.

Destruir nuestro sistema de vida, nuestra economía y Sistema es imposible. Si acaso transformarlo poco a poco. Incluso diríamos que además de imposible, no es recomendable pues eso supondría una hecatombe, una gran revolución. 

Pero hay que añadir también el derecho y capacidad de defensa de lo que deseamos cambiar. Nada ni nadie  que sabe que va a desaparecer pone sencillo el abandono. Y si tiene poder menos todavía. Por ello son muy complicadas las revoluciones totales, y menos todavía que estas sean duraderas.

El poder no se pierde con facilidad, y menos en pocos tiempos. Así que podríamos asistir a unos cambios muy notables, pero nunca a unas transformaciones que no tengan que afianzarse desde el pasado, pues eso no lo consentirían nunca los que ahora ejercen el poder de ese pasado que se quiere cambiar. 

Quien tiene el Poder tiene también una gran capacidad camaleónica de saberse transformar de color y seguir optando al Poder aunque sea con otro traje, otras ideas, otras ganas y formas de estar acompañado.

Las Transiciones siempre son más sencillas y posibles pues se parte de la aceptación de todas las partes, donde todas ellas ganan y todas pierden. O eso creen en el momento. Es la clásica negociación pero a niveles máximos para cambiar “todo”.

Incluso en estos casos…: ¿Desearía una gran parte de la sociedad esos cambios muy potentes o simplemente se conformaría con la promesa de modificaciones y el reconocimiento de errores pasados? 

La seguridad es mucho más que la garantía de un futuro mejor. Y quien tiene que explicar los cambios y los errores lo sabe.

La pandemia nos ha llevado a una situación de necesidad de transformaciones por simple seguridad, pero sin perder la certidumbre y el miedo que todavía conservamos. 

Así que el gran trabajo de todos los que gestionan lo público es mantener la tensión y el miedo y ofrecer cambios que no supongan alimentar más temores sino al contrario, más seguridades. 

Lo de menos es que sean eficaces los cambios, sean creíbles, sean los necesarios. Si no lo son hay que saber venderlos como tal, pues tras un periodo largo de crisis global —en la misma medida en que estamos más cerca de que estalle por encima de ella otra crisis violenta— es muy recomendable evitar más problemas pues llegaría en el peor de los escenarios para la defensa social.

Así que parece lógico suponer que se producirán cambios —algunos profundos— pero no revoluciones, pues aunque hay una gran parte de la sociedad muy cabreada y empobrecida, se van poniendo parches para mantener la cuerda muy tirante pero comprobando en todo momento que su tensión no sea tan fuerte como para que se rompa. 

Si algo falla y al final todo estalla, será culpa de quien controla la tensión de la cuerda que sujeta el Sistema.

Julio M. Puente Mateo

Los cuatro factores que buscan las empresas antes de contratar

Si eres universitario o alumno de FP en busca de trabajo, si acabas de terminar tus estudios y quieres poner en valor tus conocimientos y la formación recibida, no lo dudes, exige en la medida de que sea posible (parece menor a la que realmente es) un puesto de trabajo digno, en unas condiciones laborales dignas, no solo de sueldo, que también, sino de proyección, de condiciones, de capacidad para seguir formándote. 

Sobre todo porque en las empresas van a exigir de ti unas competencias dignas, pagadas con un sueldo escaso. 

¿Y qué condiciones van a valorar más en las empresas a la hora de elegir al candidato para contratarle? Pues cuatro, principalmente y por encima de todas las demás.

Honestidad personal y laboral

Compromiso con la nueva empresa y trabajo

Capacidad amplia de seguir aprendiendo

Saber trabajar en equipo

Aprende a saber valorar estos factores tuyos y a dejarlos claros en las entrevistas, pues son los que más están buscando a la hora de contratar a nuevas personas. Y si crees que en algunos fallas, aprende, aprende y aprende.


24.4.21

Pandemia (27) Los movimientos de las personas son imparables

Esta pandemia del COVID 19 NO está afectando por igual a todos los continentes, ni en el número de contagios ni en el de fallecidos por gravedad de la enfermedad, ni tampoco los aumentos se producen en el mismo tiempo. Además es cierto que en algunas zonas el número de jóvenes es mayor o que incluso en medio mundo la falta de una Sanidad organizada hace complicado dar por buenas ninguna de las cifras que se publican sobre algunos países. Aun así es cierto que se detecta una menor incidencia en África y en Asia hasta que en esta primavera de 2021 la pandemia está afectando brutalmente a India, lo que supone también una factura mucho menor en algunos países para volver a la situación anterior. Es como si esta pandemia afectara mucho menos a algunos países pobres y sobre todo a los menos globalizados. Que parece lógico.

Pero no vamos a incidir en estos datos ahora, al entender que los problemas que vendrán en el futuro podrían tener otras derivas diferentes. No hay territorios más o menos seguros, sino grupos de sociedades menos o más afectadas por la pandemia. Y eso sí será determinante a la hora de saber de qué forma las personas se moverán en el futuro, empujados por sus propias necesidades. 

Nadie se mueve del lugar de nacimiento si cree que está bien o que al menos está igual a otros sitios a los que puede acudir. Y al contrario, las personas tienden a escapar, huir, marcharse, cuando las diferencias de calidad de vida, de posibilidades de futuro son enormes entre el lugar de residencia y los posibles lugares nuevos a donde acudir a buscarse un futuro nuevo.

Y la palabra clave es precisamente esa: FUTURO. 

Si nos fijamos en los flujos de inmigración, siempre son practicados por personas jóvenes. No es que los mayores no sepan diferenciar entre sociedades, tampoco que sean cobardes y no se atrevan a dar el salto hacia algo nuevo, es que simplemente admiten que les queda menos futuro y que además ya tienen una cargas familiares a sus espaldas que les dificulta el escapar a buscar nuevos horizontes mejores. 

Pero sobre todo es que las personas mayores medimos de otra manera el riesgo de irnos con los años de posible ventaja que noss quedan si sale bien la huida, y en los jóvenes se ven más compensados por el riesgo. 

FUTURO es la clave. 

Futuro para las personas, y futuro como elemento imparable de esta realidad que ha venido para quedarse durante muchos años entre el mundo occidental como receptor y “otros mundos” como posibles repetidores y emisores.

Y en ese análisis es imparable que se produzcan inmigraciones cada vez más contundentes desde diversos espacios sociales hacia un mundo occidental en decadencia. Vienen ya desde África por el maltrato al que hemos sometido sus espacios además de por su clima y sus pocas posibilidades de salir de las autocracias. Vienen desde Asia pero empleando métodos más legales de llegada a Europa o América lo que les facilita su asentamiento comercial sobre todo como fórmula de trabajo. Se mueven mucho desde la Iberoamérica o Centroamérica pobre hacia otras zonas económicas con más posibilidades.

Y esos movimientos migratorios que siempre han existido, ahora son más rápidos y fáciles por efecto de las necesidades, de lo sencillo que es saltar fronteras teóricas y sobre todo por la contundencia con la que les bombardeamos con nuestras formas de vida.

Una de las primeras cosas que veía un niño del África del Norte hace un par de décadas eran series en televisión de Francia, Italia o España. La vida que se refleja en esas películas es muy diferente a su propia vida. Y es lógico que todos ellos, los jóvenes sobre todo, busquen alternativas, comparen, decidan sobre todo estudiar mucho, aprovecharse de sus oportunidades y si pueden escapar, incluso para ayudar a sus propias familias.

Eso no es tan sencillo con las sociedades subsaharianas, pero lo intentan con más fuerza todavía para escapar de todo lo que representa el abandono de sus espacios vitales. Y esta realidad no es posible pararla simplemente poniendo vallas altas ni tampoco modificando leyes de frontera. 

Sabemos que la solución pasa por dotar a esos países de sistema de gobierno democrático, de supervivencia a costa de más empresas y de un uso de sus propias materias primas y del Primer Sector que les beneficien a ellos como moradores de esas tierras. 

Todo lo que no sea analizar las opciones para que encuentren FUTURO en sus propias zonas de nacimiento supone un deseo imparable de emigrar. Entender que cerrar fronteras es un mecanismo de defensa de Occidente es de tontos sin concepto de la historia. ¿Os cuanto por qué los Bárbaros invadieron Europa?

Decía antes que además, la civilización occidental está en unos tiempos decadentes y para ello nada como ver el siguiente gráfico. 



El número de hijos por mujer supone el análisis más sencillo del recambio generacional de las sociedades. si en los países occidentales tenemos menos de 2 hijos por mujer cada vez seremos menos habitantes. Si los países pobres o en vías de crecimiento o con capacidad para emigrar a otros países tienen más de dos hijos por mujer, queda claro que es cuestión de unas décadas el que la sociedad mundial cambien.

Y es verdad que en la medida en que las mujeres emigran hacia sistemas más occidentalizados se frena el número de sus hijos, pero es una cadena casi imparable y los números son tan diferentes que es muy sencillo asegurar que el futuro será ya no será de controles contra la emigración desde los nativos del mundo occidental, sino que serán las nuevas generaciones de las personas emigradas hacia el Primer Mundo las que gobernarán en los países democráticos y los que pondrán los frenos que ellos consideren mejores en cada momento.

Posiblemente los sistemas de control de fronteras de los hijos de emigrados, serán más duras de las que ponemos nosotros, los actuales nativos para con sus padres, pero ese es otro tema.

Lo cierto es que la pandemia actual mueve y acelera el mundo, mueve los cimientos, debilita sistemas, entran en conflicto las economías, y eso sin dura generará unos nuevos conceptos de control hacia la emigración sin control. De hecho en Europa han crecido en los últimos años muchos partidos políticos claramente anti emigrantes, lo que no les garantiza el éxito de sus ideas, no porque no puedan llegar a sus gobiernos, sino por ser imparables algunos aspectos globales de las emigraciones.

Europa y los EEUU son las zonas que más problemas están poniendo para admitir la llegada de nuevos habitantes desde fuera, pero no siempre es una buena decisión si analizamos incluso egoístamente nuestra capacidad de mantenimiento de nuestra propia riqueza industrial. 

Es previsible que en pocos años la zona de China pero también sus alrededores del Sudeste Asiático serán los gestores de un Nuevo Orden Mundial, liderando lo que como no se espabilen van a perder los EEUU. Eso puede mover también hacia esos países parte de la emigración que vino en anteriores décadas hacia Europa. ¿Somos conscientes en España y en Europa el tipo de trabajos que realizan las personas que no han nacido aquí y a los que tratamos in inteligencia social?

Podemos visitar por ejemplo los mataderos ganaderos de zonas rurales aragonesas, o los campos rurales en periodos de recogida o de plantación, o incluso podemos analizar quien está cuidando en la actualidad de nuestros mayores, y en algunos países quienes son los que dan servicios comerciales de barrio en las grandes ciudades con pequeñas tiendas de todo tipo.

Estos nichos de trabajo y de economía algo básica no son cubiertos por familias nativas sino por emigranes. Y si un día desaparecieran por el efecto llamada de sus propias economías tendríamos un problema. Pero además en España hay pueblos donde las escuelas se mantienen por los niños de los emigrantes que han llegado a vivir a sus zonas. Incluso ya hay asociaciones de diverso tipo general y abiertas a todo el mundo que son mantenidas y alimentadas por personas que han llegado a España hace pocos años. 

Su implicación social va en aumento, como lo van las ganas de estudiar y de aprovechar de los estudios de los jóvenes que son animados por sus padres para aprovechar de un sistema educativo que nosotros mismos a veces no nos gusta.

La pandemia va a empujar todas estas divergencias de funcionamiento, y en ellas las personas que están mucho más agradecidas de los Servicios Públicos que nosotros —pues ellos han visto y disfrutado unos servicios sanitarios y de seguridad mucho mejores que lo que conocían en sus países, mientras que en nuestro caso ha sido al revés— están tomando conciencia de que lo que hay es muy bueno y que hay que cuidarlo. Y para ello están entendiendo mejor que nosotros que hay que PARTICIPAR y se abren a ello, algo que nosotros no queremos hacer, excepto criticar ferozmente.

Estamos en tiempos en los que todo parece acelerarse, en los que los movimientos van a venir multilateralmente a veces sin control ni previsión, y hay que estar atentos a los cambios suaves pero que poco a poco se van a ir asentando. Hay que tener observancia con los que parecen débiles pues son los que muchas veces necesitan demostrar más su capacidad de gestión a base de zapatazos encima de la mesa del mundo.

Y hay excesivas piezas encima del tablero del mundo, por lo que cualquier golpe haría caerse muchas piezas que ahora se sujetan con alfileres. Desde Países Árabes a Venezuela, desde Irán a Afganistán, desde la Corea Mala a unas relaciones con Rusia nunca resueltas.

Uno de los asuntos que más pesan entre los (algunos) ciudadanos españoles aunque no siempre se diga, es el miedo a la decadencia social, a la decadencia como Grupo o como sociedad o como país. Durante unas décadas España fue la nación líder del mundo. Y por nuestros propios errores políticos y tácticos, sociales también, fuimos perdiendo importancia y poder, convirtiendo a España en un país sin trascendencia real.

Pero en un país en donde se puede vivir muy bien si tienes suerte, en donde la calidad posible de vida es muy alta. Estas opciones como país cuestan mantenerlas, no es sencillo ser un “gran” país, y este temor con la pandemia, el de perder nuestra alta calidad de vida, existe y va creciendo, aunque se note desde diversas ópticas.

La decadencia de un país es simplemente el resultado de la decadencia de las personas de ese país. 

Los países no existen como tales, existen las sociedades, las personas, los grupos de trabajo que configuran una sociedad y un país con todo lo que eso lleva encima. Y en esas estamos, observando que nuestras incapacidades en realidad nos están enseñando el camino de la decadencia. Creíamos por ejemplos que la Sanidad o los Servicio Públicos como la Educación o la Justicia, eran en España fabulosos, muy baratos, de gran calidad, rápidos.

Y con la pandemia estamos observando en la cara que nuestro sistema de funcionarios es obsoleto, corporativista, franquista en su fondo, absurdo a veces, y que se salva por el trabajo agotador de unos pocos contra el nulo compromiso de sus propios compañeros. Quien es funcionario puede optar por creer que está al servicio de su sociedad o por creerse que ya tiene el futuro de toda su vida resuelto. Se crea una cosa o la otra sirve para afianzar el futuro de España. Sin banderas, sin himnos, simplemente con el trabajo, que es lo único que sirve.

Todas las civilizaciones han tenido un ascenso generalmente rápido y una decadencia generalmente lenta. 

La que hoy conocemos como occidental está en una Fase como poco peligrosa para su futuro, y la pandemia no ha hecho más que apretarle las tuercas de sus necesidades, de sus planteamientos ya viejos. Durante excesivas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo XXI hemos estado trabajando en el muy corto plazo.

Estábamos seguros de que nuestro sistema era infalible, duradero, casi eterno, y no hemos planificado unos análisis a medio siglo vista, algo que sin duda es complejo y poco habitual. Lo llaman el Síndrome o el Pensamiento de las Catedrales. En siglos pasados las planificaciones de las ciudades o de los grandes monumentos se hacían a siglos vista. Nadi podía ver terminado las grandes obras que se comenzaban.

En estos tiempos todo parece haberse acelerado. Somos capaces de hacer una Gran Obra Pública en muy pocos años y nos hemos convencido de que todo lo demás iba a ser así. Seguimos convencidos de esto. Y realmente las grandes obras como cambiar el Modelo de Sociedad, requiere de muchos años. Ya no será necesario esperar cinco siglos, pero tal vez sí cinco décadas. Y en esos (muchos) años hay que planificar, revisar y seguir planificando.

La Sagrada Familia de Barcelona no es hoy —a pocos años o décadas de ser terminada— igual a como la diseñó o la pensó su arquitecto inicial. Y es lógico pues los materiales, los usos, las personas que hay hoy son muy diferentes a las que había en 1882. En estos 150 años de duración de obras todo ha cambiado tremendamente. Cualquier gran obra humana termina siendo distinta a su proyecto.

Cuando un país, una sociedad se agota, se agosta incluso, las consecuencias van viniendo poco a poco pero sin cesar. La desafección, el nihilismo, la sensación de gobierno cada vez más duro y alejado de su sociedad, los problemas que crecen, el futuro incierto y nuboso, el relleno de todo lo que falta con asuntos vacíos y sin importancia real para el devenir de las personas. Y esa es la sensación que ahora se tiene con unas constantes bajas, con una respiración asistida, con la idea de que todo esto nos está superando a todos.

Cuando las personas dejan de ser lo importante para convertirse incluso en un estorbo social, cuando las personas se enfrentan por lo más mínimo en posiciones imposibles de lograr o encontrar caminos intermedios, es que algo grave puede saltar si lo hace una simple chispa. Así que hay que estar muy atentos. La incapacidad de una vacunación masiva es el último toque de atención de que las personas que gestionan el futuro están elevando al grado de incapacidad social.

Si algo ha dejado claro esta pandemia es su capacidad de hipnotizar a la sociedad, de apagarle su deseo de queja, excepto desde el sillón de su casa a través de las Redes Sociales. Nunca antes la sociedad había sufrido situaciones similares, y sin duda además de aceptarlas ha entendido que no se puede hacer otra cosa más que sufrirlas. 

No es cierto pues ante cualquier situación siempre hay muy diversas formas de actuación, pero en este caso y durante un año al menos estamos viendo que el silencio social es un buen acompañante, excepto por algo curioso. Una buena parte de la sociedad ha optado por saltarse las normas e intentar seguir haciendo una vida muy similar a la de antes, incluso con el morbo de saber que se está pasando por el Arco del Triunfo las normas.

Pero esa sociedad normalmente era poco gritona y exigente, una parte de la sociedad apática y egoísta que nunca ha planteado quejas fuera de su entorno de barra de bar, y que nunca ha participado en casi nada para mejorar su sociedad. El “todo vale” lo ha convertido en su lema, aunque en realidad simplemente lo que ha sucedido es que sigue haciendo la misma vida nihilista que antes, pero ahora se notan más sus egoístas decisiones, comparadas con las que tomamos el resto de personas. 

Creen que no merece la pena obedecer pues no sirve de nada y todo es simplemente una situación que nadie sabe dominar o que incluso la han creado los mismos que la intentan mal gestionar. No son negacionistas pero les falta poco, simplemente son personas que no creen en el valor de la sociedad como grupo.

Tal vez, tras conocer los acontecimientos sucedidos en los EEUU con el asalto al Capitolio arengados por su propio Presidente Trump, uno debe reflexionar todavía más sobre el momento actual de unos años en los que vamos abandonando la política en manos de unos incapaces, por simple desafección del resto que insulta en vez de trabajar, para alimentar la idea fácil de que el futuro diferente ya está aquí aunque no lo queramos ver, y que las situaciones de las personas, incluso en los EEUU, puedan ser las protagonistas a poco que los dirigentes no sepan qué poder tienen en las manos, y que no es solo el de apretar o no el botón nuclear.

Si nos conformamos con tener a los más tontos como políticos, a costa de degradar la función pública, de empobrecerlas a costa de insultarla, nos encontraremos cada día con más facilidades para que las personas equivocadas que no tienen futuro, quieran construir el suyo propio a costa del de todos los demás.

Julio M. Puente Mateo

Hablemos de sueldos en España ¿Te interesa saber lo que se cobra?


Pocas cosas tenemos en nuestra sociedad actual tan en secreto como los sueldos que cada uno de nosotros ganamos en nuestro trabajo. En vez de hablar desde algunas posiciones politicas de lucha de clases, deberían hablar de luchas por la claridad, por la informacion, por escapar de las trampas que nos ponen desde dentro del sistema. Es mucho más eficaz y fácil. Pero parece imposible. Tampoco los sindicatos están por la labor, pues ya no quieren ser Sindicatos de Clase, sino Sindicatos de Gremio.

No sabemos lo que gana el vecino, nuestro amigo, el compañero de trabajo o el hermano. Nos lo imaginamos, es un más o menos, pero no lo decimos como si mantener el secreto fuera bueno. 

Y en realidad a los únicos que beneficia es a los que mantiene el sistema de desigualdades. Decía Platón en su "República" que los sueldos no deberían ser más de 5 veces distintos entre el más bajo y el más alto. En algunas cooperativas (como en Mondragón) el tope está puesto en 6 veces. Pero en las grandes corporaciones en donde los sueldos se cobran de muy distinta forma, y estoy hablando de empresas de EEUU, los sueldos van desde los 40 a los 400 escalones. 

¿Que para qué sirve saber lo que cada uno gana? Pues para mucho más que saber todos los cotilleos que nos machacan directamente en los medios sobre la vida privada de muchas personas. Tu tienes un oficio y dentro de él un puesto en el organigrama. Y no puedes saber lo que cobra una persona igual que tú en otra empresa de tu ciudad que tenga la misma responsabilidad. 

Mucho menos puedes comparar ese sueldo con el de otra ciudad de tu país y ni te cuento saber si el sueldo es ligeramente comparable a lo que se cobra en otros países. Los sindicatos no son capaces de valorar el arma de la información como una excelente posibilidad de igualar categorías. Por arriba, claro. 

El sistema juega ahora con el techo de los mileuristas, consiguiendo con ello varios objetivos. Uno, que todos cuando empiezan tengan una meta baja y asequible. Los 1.000 euros. 

Dos: sirve para que todos los que ganen más de 1.000 euros sepan que ganan más de lo que se considera una meta y que por ello no se atrevan a fijarse una meta mucho más alta. 

No dicen nunca —el sistema se lo calla— cuánto ganan los directores de área o los gerentes, que sería lo lógico para que cada uno de nosotros aspirara a una meta superior y por ende a mejorar la sociedad en una lucha por alcanzarla. No. Esos puestos los dejan para la elección directa. 

La lucha del currito la enmarcan entre los mil euros. Una trampa que nadie rompe. ¿Para qué queremos la formación continua si no tenemos una meta atrayente? ¿porque no es capaz todo el sistema de ofrecer el máximo como meta, y de esa forma intentar que cada uno mejore todo lo que pueda en busca de ese escalón? Y si no es posible ganar más de 1.000 euros netos al mes por la propia economía y sus problemas, al menos que no suban los sueldos de los de más poder económico, para repartir los problemas.

Pues porque los que dan las cifras y manejan los hilos están en esos escalones y no quieren visitas que quieran saber, no desean extraños. Bien, vamos a dar unos datos para finalizar. 

Un mando intermedio puede salir con un sueldo medio de entre 2.000 y 3.000 euros netos al mes. Depende de puestos y ciudades. Un buen oficial en un puesto con responsabilidad limitada pero responsabilidad, puede salir entre 1.500 y 2.200 euros netos ya limpios de impuestos. Un gerente se moverá entre los 3.000 y los 6.000 euros mensuales limpios mas incentivos y sueldos en especie. Y luego están los "especiales" que esos dependen de muchos factores.

Cuando hablo de sueldos limpios se debe pensar que los impuestos son porcentualmente mayores cuanto más altos son los sueldos, por eso si se analizaran en bruto las diferencias serían mayores. Y que a partir de ciertos escalones van acudiendo en su ayuda los sueldos en especie, desde seguros de vida o enfermedad a dietas, coche, acciones, colegio para niños, regalos, viajes o las últimas modas consistentes en trabajo y sueldo para familiares, imposibles de calcular.

23.4.21

Seguir jugando a ser violentos es peligroso y está escrito el final


Que la política entre en España a los enfrentamientos directos entre personas e ideas es un gran error que pagaremos sin duda y caro. La culpa es de nosotros, no de ellos que simplemente juegan a "…y tú, más…" pero todos nosotros parecemos incapaces de parar estos tumultos de violencia cultivada, regada y recogida de momento de poco en poco, a modo de pellizcos. Podemos seguir jugando a esto, sin saber parar a los violentos verbales, y a los violentos de gestos. A mi me la sopla por edad, pero os recomendaría leer uno de los cientos de libros que hablan de estos temas y todos llegan a la misma conclusión. Mucho cuidado con las tonterías, pues las carga el Diablo.

Lo mejor es llegar a saber los motivos de esta violencia. Nada se hace sin motivos, todo se planifica. 

Hemos dejado abierta la puerta de los bichos y ahora encima los vamos alimentando. No sirve de nada ni la censura, ni las exabruptos contra los tontos de la palabra, contra los violentos viejos de cabeza y jóvenes de edad. 

Simplemente hay que ser más inteligentes que ellos.

Y aquí, entre los que debemos cambiar de táctica (si queremos) están en primera línea los medios de comunicación, que se han equivocado de límite, de ajuste entre lo que es libertad y lo que es inteligencia social. Pero hay que dejarles hacer, y rezar aunque no seamos religiosos para que en algún momento se den cuenta, y para que ese momento no sea ya demasiado tarde.

A mi no me gustan todos los políticos, incluso diría que muchos de los que creía que me gustaban los veo torpes y lelos. Pero nunca jugaría a joder a mi territorio, a mi sociedad, pues sé qué consecuencias trae eso. Os voy a poner un ejemplo sencillo y de fuera de España, para que se entienda mejor, pues aquí entre nosotros ya no queda nada donde fijarse.

Iros una semana a Alemania, un viaje organizado (que los hay) para mostraros los residuos de la Historia de Alemania de los años 30 a los años 80 con guías especializados en contar la historia de forma neutral. 

Un periodo amplio en donde se pueden ver todavía los destrozos de la guerra, los edificios reconstruidos, los enormes espacios que el ejército de Hitler empleaba para sus desfiles, las campos de concentración, algunos museos, algunos barrios muy distintos entre las dos zonas de la Alemania partida, los edificios históricos de los juicios, de los gobiernos, de los errores. Y luego volveros con más responsabilidad para intentar evitar que entre unos y otros, entre todos nosotros seamos tan tontos como para no ver los peligros.

Un enorme periodo que para ser completo debe ir desde 1923 a 1989. Son 66 años como en España fueron casi 40 años. Las sociedades muchas veces avanzamos dando pasos atrás, y casi siempre sin darnos cuenta, de la forma más tonta y leve que nos podemos imaginar. Por bobas casualidades que nadie es capaz de imaginar ante la historia. 

Un clima social que nadie detecta, un intento de Golpe para hacerse con el poder en el año 1923, y una sociedad cansada y efervescente en constante aceptación de la violencia, pues no iba contra nadie en concreto, contra el YO como si no existiera en la historia el NOSOTROS. El final en 1989 lo conocemos. Pero entre medio hay mucho dolor, hambre, destrucción e injusticias.

21.4.21

Pandemia (26) Reflexiones sanitarias sobre las gripes y las personas mayores


Asistí ayer como invitado a una conferencia semipresencial y participativa de forma online con el título de: “Reflexiones Político Sanitarias. Pandemia de COVID y Gripe Común. Cómo proteger a nuestro mayores”. Sin decir nada brutalmente novedoso sí se hablaron temas sobre Sanidad que creo interesante recopilar y dejar constancia, así que veamos los apuntes que fui tomando.

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Lo más importantes para las personas es la Salud y ahora lo estamos viendo mucho más que nunca. La investigación NO es un gasto sino una inversión. Hay que crecer en investigación estratégica en cáncer, en resistencia antibiótica, en enfermedades raras, medicina regenerativa, biomedicina y en medicamentos innovadores.

Hay que trabajar más de cara al futuro en la unión entre: pacientes, más industria de la Salud, más investigadores y más poderes públicos. Hay que aumentar más el trabajo común entre la medicina pública y privada y que los presupuestos aumenten. La parte privada sw la sanidad debe implicarse mucho más en todos los procesos colaborativos.

Europa tiene que crear una nueva Sanidad, mucho más unida, más social y con más Ciencia investigadora. Los procesos en Salud son lentos, y por ello tienen que ser colaborativos entre los distintos gobiernos. Hay que trabajar mucho más en consenso. EEUU mira a Europa y piensa que nosotros somos los mensajeros del pasado. Estamos muy por detrás y eso es inaceptable. No puede volver a pasar en el futuro. No tanto en fabricación de vacunas como en distribución. Todos los Estados miembros de la Europa Unida deben saber que hay que homogeneizar los procedimientos y respetarlos.

De la Gripe A del año 2009 aprendimos muy poco. En pandemia hay que trabajar totalmente en clave de consenso, tanto entre técnicos como entre políticos. La crisis de las Vacas Locas fue un punto crucial que se resolvió sin muchas afecciones pero podría haber trastocado todo el modo de alimentación del mundo por sus implicaciones complejas.

La Gripe Aviar del 2005 paralizó el mundo por unos instantes. Puede volver a repetirse. Su mortalidad es inmensamente mayor que la del COVID y hay que estar mejor preparados ante estos retos. Nuevas estrategias ante los virus con mejores vacunas contra la influenza

Las GRIPES distintas están constantemente entre nosotros. Hay siempre nuevos contagios entre animales, en Francia se han tenido que sacrificar esta años a cientos de miles de gallinas cuyo virus no pasó a los humanos. Nunca hay que bajar la guardia ante la Gripe que llamamos Común pues en cualquier momento pueden saltar entre especies. La zoonosis, los nuevos virus están presenten en el mundo, identificados aunque no somos capaces hoy de prevenir sus consecuencias si traspasan el cambio entre especies. En cuevas de China se han detectado cientos de virus diferentes, para las que hay que estar prevenidos.

Habrá nuevas pandemias, de las que no sabemos absolutamente nada. Ni cuándo, ni cómo ni desde dónde. Así que debemos estar muy preparados.

Los Ministerios de Sanidad tienen una importancia clave aunque la Sanidad esté transferida, por ejemplo en políticas farmacéuticas, en investigación, en Universidad y formación, en innovación. El papel de los Consejos Interterritoriales debe ser más ejecutivo con poder de decisión mayor.

Hay que tener más Unidades de Aislamiento Total para enfermedades especiales, que debemos cuidar y seguir haciendo crecer.

España es muy importante en investigación, pero al no tener España la Oficina Europea del Medicamento que estuvimos a punto de lograr, no somos capaces de rentabilidad estos trabajos iniciales de la innovación. El Parlamento europeo está funcionando bien, pero la Comisión europea no, pues no es capaz de hacer una política común sobre el COVID.

Hay que crear sistemas de salud en la alimentación. Cambiar incluso sabores en colaboración con empresas, para evitar la obesidad infantil.

Las personas mayores de 60 años son la prioridad para reconstruir la sociedad del futuro en España y debemos reconstruir los procesos de vacunación de la Gripe Común de cara al otoño. La Gripe Estacional debe ser mucho más cuidada pues mueren entre 50.000 y 70.000 personas de ella en Europa, casi todos ellos mayores de 65 años. hay que prevenir para hacer más sostenibles los sistemas de Salud. Cifras por cierto de muy complejo análisis pues no se sabe/quiere sumar bien.

Hay ya una Pandemia de los Crónicos de la que hablamos poco, por culpa de la Pandemia de la COVID19 que los ha orillado, en una Europa con un reto demográfico muy alto, con una pirámide invertida lo que hace que estos problemas afecten mucho más a las personas mayores. Y hay que dedicarle más esfuerzo.

Las enfermedades prevenibles hay que trabajarlas mucho más, y aquí entran desde la Gripe Común a las Enfermedades Crónicas por edad. Hay que prevenir mucho más. Casi el 20% de la población de España tiene más de 65 años, con tendencia a subir. Y todos aspiramos a una longevidad mayor.

Las afecciones respiratorias graves generan consecuencias catastróficas sobre todo en dependencia, sobre todo en movilidad. Por eso hay que cuidar las afecciones respiratorias, sobre todo en los virus de Gripe de todo tipo. Estrategias de prevención básicas, con más recursos y mejores estrategias inmuno prevenibles.

Es el momento de la Ciencia, y hay que multiplicar este concepto. Las enfermedades pulmonares hay que prevenirlas, pero también la diabetes, el asma, la EPOC pues suponen un riesgo tremendo en cuanto cogen cualquier virus.

El envejecimiento es el factor de riesgo más importante de cara a las enfermedades que van surgiendo. Por eso hay que evitar que sea un envejecimiento sin previsión.

Hay que crear ANTIVIRALES eficientes. No solo la vacuna es la solución. Ni para el COVID ni para la Gripe Estacional.

La vacuna de la Gripe Común debe aumentarse hacia edades más jóvenes. Hay que cambiar el mensaje hacia personas con factores de riesgo, pero también para familias que tengan personas mayores o personas con enfermedades de riesgo.

La mascarilla, la distancia, el lavado de manos TAMBIÉN ES VÁLIDO PARA DEFENDERNOS CONTRA LA GRIPE COMÚN y hay que decirlo de forma rotunda. Incluso contra algunas alergias estacionales.

Toda la Sanidad tiene puesto el foco en el COVID19 pero hay muchos mas problema sanitarios, y necesitamos muchos más recursos que se han dejado de lado antes este reto. Es una amenaza que hay que superar pues los problemas y la situación está aumentando en gravedad en otros espacios sanitarios y de Salud.

La ventaja (entre comillas) es que hemos cambiado el concepto de Salud, y hay que aprovechar el momento y extender la precaución hacia otras patologías. Los profesionales de salud trabajan ADEMÁS con todo el resto de enfermedades y problemas de siempre.

Este año 2020 han llegado al 68% de vacunación de Gripe estacional en España lo cual es un éxito, con tres comunidades con más del 70% liderando Europa en este tema. En Europa estamos en una media del 41% de vacunación con algunos países en el 6%. Hay que seguir con esa práctica en España.

Con 65 años de edad se tiene el sistema de inmunidad algo más débil. Hay que trabajar en nuevas estrategias de prevención, para ganar calidad de vida.

Se quiere imponer un calendario único en toda Europa para la vacunación de la Gripe Estacional. Hay que dar ejemplo desde España de las Mejores Prácticas en Salud, hacia otros gobiernos y hacia la industria sanitaria. Europa Unida de cara a la Salud.

La Gripe Estacional infecta a los jóvenes y mata a los mayores. Es también así en otras enfermedades y por ello se trata de vacunar a todas las edades. Al sistema inmune de los mayores de 65 años como es algo más flojo hay que ayudarle, incluso ante una vacuna también se reacciona con menos eficacia. Por eso es necesario crear mejores vacunas. Y favorecer el proceso para que se ayude a la respuesta inmune.

La próxima fabricación de vacunas de la Gripe Estacional se va a beneficiar de los avances de la vacunas de la Gripe COVID. Para alargar su duración en el tiempo, para que sea más eficaz, para que sea positiva a más grupos de personas, trabajando más en vacunas adyuvadas.

Tenemos que ser capaces de trabajar en colaboración y en grupo. Hay que poner en valor el conocimiento que no es solo información. Nuevo concepto de la Salud y la Ciencia junto a la investigación. Salud humana, animal y medioambiental.

Hay que poner el Carnet de Vacunación para volver a la nueva normalidad.

Los sistemas de Salud Pública son básicos y el Ministerio de Sanidad es un Ministerio de Estado y eso hay que saberlo explicar y poner en su lugar, para coordinar y trabajar de forma lateral en temas que se salen de la clásica concepción de Sanidad.

Hay que aprovechar en posiciones pedagógicas todo este gran problema de la COVID para explicar mucho más lo que sucede y trabajar de cara al futuro en nuevas oportunidades para mejorar la Salud y la Sanidad, la Ciencia y el Cambio Climático con procesos pedagógicos hacia la sociedad. Hay que combatir noticas falsas y la desinformación con mucha rotundidad. Muchas veces alentada por los propios Gobiernos que no saben comunicar bien y se traslada miedo, incertidumbre, dudas.

Hay que trabajar más en la medicina personalizada, división por problemas y por edades. Y la Sanidad Pública debe liderar estos procesos.

La brecha social es también inaceptable. La pobreza es imposible de soportar. Ni colas de pobreza ni problemas de acceso a la Sanidad o a las Vacunas. O aprendemos esto o no mejoraremos. Hay que vacunar de forma solidaria a todo el mundo o no venceremos a la COVID.

España no tiene procedimientos ágiles de comprar de medicamentos y eso es un gran problema. hay que buscar fórmulas centralizadas de compra.

Y buscar procedimientos de Atención Sanitaria en Atención Primaria que seas más accesibles para la población, de cara a la cita médica, con horarios mucho más abiertos, y que sirvan para todos los segmentos poblacionales por horarios de trabajo o de conciliación.


Nota.: Los cuatro ponentes fueron Dolors Montserrat Montserrat. Carlos Martínez Alonso. Pepe Martínez Olmos. José Javier Castrodeza. Moderada la sesión por José Manuel González Huesa, director general de Servimedia.

Julio Puente Mateo - Coordinador de Sanidad

18.4.21

Pandemia (25) ¿Quienes son los torpes e incapaces tras 15 meses de pandemia?


Estamos en Segundo Año de Pandemia COVID19 que es ya como una Carrera Social o una FP de Soportar las Restricciones, en la que vamos aprobando los ciudadanos de la calle, pero con un 5 rapado. Los alumnos llegamos al 5, pues los gestores de la Universidad del Gobierno de la Pandemia van suspendiendo de largo. Y sin haber superado el examen de junio ahora vuelven con más prohibiciones, más de un año después de comenzar a perder libertades y sin que se entienda nada desde ningún espacio de observación. 

La nueva prohibición es implantar en toda España lo que ya funciona en Aragón: Prohibir fumar en las terrazas de los bares. 

A mi me la sopla pues no fumo, pero puñetas, ¿toca ahora con la que cae, seguir prohibiendo? No dudo de que los abusos de unos pocos influyen, ni de que fumar sin mascarilla hace que se repartan las respiraciones libres, pero igual hay que empezar a pensar que al aire libre todo es mucho más relativo, y de que nos hemos equivocado en algunas de las normas que nos hemos obligado. Sobre todo porque los resultados son pocos y por Olas. 

Con la verdad de los muertos y la nueva enfermedad, la pérdida de libertades ha sido tremenda, y lo curioso es que parte de ellas ya no volverán en el corto e incluso medio plazo. Y eso no lo decimos ni lo queremos saber. Todo sea por el miedo. 

¿Dónde existe la seguridad total? 

¿De verdad somos tan tontos de pensar que vivir es estar seguros y de que la muerte no forma parte de nuestro caminar? 

Lo mas curioso es que la mayoría de la sociedad acepta con gusto y agrado imparable todos los confinamientos y pérdidas. Lo entienden sin que nadie les haya explicado que existen otras opciones. Sin que nadie se atreva a relatar los grandes errores, lo mucho que no hemos sido capaces de resolver en este año largo. 

Seguimos sin tener antivirales, sistemas rápidos de una detección de la enfermedad que sea aceptado por todos, y hablar de las vacunas es relatar una historia de miedo, mientras seguimos sin saber cuándo nació la enfermedad, dónde y por qué

Y encima creemos que esto no es lo importante, sin darnos cuenta de que sin saberlo no seremos capaces de comprender que puede volver otro virus distinto. 

No hemos sido capaces en 15 meses de hacer crecer el sistema de Salud, de crear nuevos profesionales de enfermería o medicina, de ampliar las famosas UCIS saturadas. 

Seguimos dependiendo de países lejísimos para fabricar las vacunas que parecen ser el punto de inflexión. Y estamos convencidos que la única solución válida es quedarnos en casa como sigue repitiendo en sus mensajes de SMS el propio Ministerio de Sanidad de España en Abril del 2021. O al menos los que recibo yo todos los días. ¿Somos torpes o lo siguiente?

Volvemos entre todo el mundo a los 800.000 contagios día (estuvimos en 300.000 hace pocas semanas), y aquí en España seguimos hablando de las interacciones, de la Semana Santa o de las reuniones familiares. ¿Esto es común en todo el mundo?

La OMS no tiene capacidad de resolver, las vacunas no se quieren liberar a un mercado libre, es una herramienta más de poder y contrapoder, del Mercado Libre de una economía que nadie sabe medir su sufrimiento para el futuro. 

Y siguen insistiendo que la culpa la tienen las fiestas de jóvenes, los bares y el mundo de la cultura y el deporte que está apagado y fuera de cobertura. 

Es curioso porque este crecimiento de los contagios se está produciendo en casi todo el mundo, y no en todo el mundo la sociedad es igual. Tal vez analizando la pandemia con datos de sociología, psicología social y estadística podríamos saber algo más que con los datos de la OMS. Igual las culpas no son de las personas de la calle, sino de la incapacidad de los que tienen que resolver el grave problema desde los despachos y los laboratorios.

Julio M. Puente Mateo

17.4.21

15 consejos para querernos más a nosotros mismos

La muy activa @patripsicologa nos ha dejado este gráfico con 15 consejos para quererse más uno mismo. Sin duda un ejercicio muy necesario, pues si nosotros no somos capaces de querernos, quienes somos para pedir eso mismo a los demás?

Algunos son consejos muy elementales y que se nos olvidan o no les hacemos caso o nos da miedo practicarlos. Quererse uno, tener autoestima, es gran parte de la felicidad. Y un buen camino para querer a los que te rodean en la vida.

Ten paciencia. Atrévete. Cambia. Acéptate. Sé agradecido. No te compares. Sé amable. Eres tú. Disfruta más. Aprende. ¡Ámate!

16.4.21

¿Por qué es el silencio social lo que más se está utilizando?


Escribo poco de política, cada vez interesa menos a los lectores, y opino menos de la izquierda posiblemente porque me duele lo que veo. En estos momentos la sociedad en general tiene miedos: una pandemia, una crisis profunda del Sistema, una falta de Servicios Sociales tremenda, unos ERTEs que no han funcionado pues se inventaron para 3 meses y llevamos más de un año, unas vacunas que no van a la velocidad necesaria, un desempleo que crece, unos derechos civiles o laborales que no están como antes, una economía rota, unas PYMES de todo tipo que están hundidas y esperando a que esto se aclare para decidir si cierran o mal viven, una enfermedad psicosocial en claro aumento y ya detectado en enfermedades psicológicas, unas Residencias de Personas Mayores que han sido un DRAMA, etc.

¿Qué le entregamos a la sociedad desde la izquierda política, sindical y social? 

No hemos logrado hacer funcionar ninguna de las Ayudas que se anuncian como Salarios sociales con el nombre que queramos, tampoco estamos controlando o quejándonos de las Ayudas a la Dependencia, no funciona bien las de Alquiles, etc. 

Ayer en una reunión que tuve con 16 personas del ámbito sanitario surgió la problemática de familias sin recursos que necesitan dinero para medicación que no entra en la Seguridad Social. Es un ejemplo tonto, pero hay muchos así. 

Hemos detectado desde el trabajo de barrios que por encima de la sociedad que se queja sin lograr que nada funcione bien (las demoras en algunos servicios públicos son inmensas) existe una sociedad escondida que está en aumento y que NO SE QUEJA pues no sabe quejarse, y que no recibe ninguna ayuda aunque sean ya las personas que más la necesitan. Personas muy mayores, familias con hambre y sin futuro, problemas graves de salud que se conlleva entre la familia derrotada, etc.

Toda la sociedad sigue criticando la política en general como si fuera un Mantra, cuando a la sociedad le importa muchos temas que no tienen quien les escriba. Da igual si los políticos se cambian de partido mucho más este año que el pasado, si una calle tiene un puente de más o de menos, si una Ley sobre lo Divino es intersante hoy o mañana, si lo que nos cuentan es mentira o simplemente es una torpeza. La izquierda debe entender de defender a sus partes sociales más afines y con menos recursos, a sus gentes, y hacerlo según lo que toca en cada momento. 

Ahora no toca hablar en España de los Postres legales sino de la alimentación más básica de la sociedad. Pero perdemos derechos, opciones de tener trabajo digno, de tener una sanidad básica, de tener unas libertades como las de 1985.

Estamos asistiendo al empeoramiento del enfermo, que eso sí, está funcionando en la UVI dentro de un Sistema que también está enfermo. 

A mi me la sopla aunque suene mal, me gustaría lo contrario pero con mis años ya me la sopla y no sabéis lo que me jode que no pueda ver el final pues resultará muy entretenido. Lo digo por edad pues esto va para largo, el enfermo social no se cura en 5 años, no nos equivoquemos. 

Así que os emplazo a vosotrxs, los menores de 65 años a que por favor, hagáis algo más por España, por Aragón. Un abrazo, chatxs.

Julio M. Puente Mateo

15.4.21

Pandemia (24) La ciudad ante el reto de la pandemia


La ciudad ante el reto de la pandemia de COVID y pensando en un futuro incierto
que no traiga futuras recaídas con el mismo o similar problema, necesita recuperar espacios y restárselo al coche urbano. Pero no tanto con grandes parques urbanos, que también, sino con pequeñas islas públicas bien diseñadas y repartidas por todos los barrios de las ciudades grandes.
  


Cada zona de unos 20.000 a 30.000 habitantes debe disponer de un mediano parque o zona verde, pero también y cada vez más, al menos de otros 2 a 3 espacios de uso urbano de unos 2.000 a 4.000 metros cuadrados a modo de plaza incluso cerradas para dotarlas de más seguridad, que no sean de cemento sino con mezcla de espacio “para estar” con zonas verdes y tierra a ser posible no lisas y planas, y que configuren zonas pequeñas para sentirse en un ambiente menos urbano. 

Esa mezcla de parques de barrio y de zonas naturales creadas artificialmente ya existen an algunas ciudad europeas. Y funcionan muy bien, sobre todo las que tienen una seguridad, limpieza y cuidados, altos y realizados por personas de la propia zona.  

La gran duda sería saber el comportamiento de algunas zonas rurales, pequeñas y a veces muy encerradas en si mismas, que pueden empezar a ver nuevos habitantes no siempre bien recibidos, que llegan buscando —una vez que el tele trabajo les permiten vivir fuera de sus núcleos laborales la mayor parte de la semana— una tranquilidad más natural. 

No sabemos hoy qué tipo de actividad llevarán a sus nuevos núcleos de residencia, y no me refiero solo a la actividad económica o laboral, sino también política, social o de implicación con su nuevo entorno. No sabemos todavía en qué medida su hueco en las grandes ciudades se cubrirá o no con otro tipo de actividades y personas.  

Pero serán movimientos que irán en aumento en Europa, acostumbrados a ciudades de más de un millón de habitantes que crecen sin parar y a núcleos de menos 5.000 habitantes que van perdiendo vida social y urbana. Es muy posible que las ciudades grandes dejen de crecer y que se revierta el éxodo de las zonas rurales y empiecen a recibir nuevos pobladores que buscan algunos servicio básicos imprescindibles para poderse mudar. 

Pero en estas nuevas zonas de potencial crecimiento hay que edificar una serie de servicio que no siempre estamos entendiendo. No es necesario crear granjas de pollos, ni incluso fábricas de tablas de madera para asentar población. Ahora es fundamental unos buenos servicios públicos básicos en Sanidad y Educación, una buenas comunicaciones, unas excelentes redes de Fibra Óptica y telefonía, y un inmejorable servicio de reparto a domicilio con el mismo coste que en la gran ciudad.  

Algunos de estos servicios no son baratos, pero la discriminación positiva ya hace décadas que se inventó. 

Es imposible entender hoy el poder revertir la despoblación si no se atienden con calidad los servicios de comunicación de todo tipo, con un servicio comparable a la gran ciudad. Cada vez menos será necesario un comercio local comparable, unos grandes Centros Comerciales en localidades o ciudades pequeñas. Pero será imprescindible un servicio de Correos o similares que estén a la altura de las nuevas necesidades. En precio y en urgencia en la entrega.  

El ocio en las grandes ciudades ha cambiado y lo notaremos en los próximos años. Y ese ocio es ya capaz de impregnar a cualquier ciudadano con independencia del tamaño de la urbe en la que vive. Pero siempre que estas localidades tenga los servicios de fibra óptica a la misma velocidad que sus vecinas ciudades grandes. Se tiene que acabar el estar buscando cobertura y velocidad con el brazo extendido y decirnos a nosotros mismos que así es mucho mejor, más tranquilos, menos estrés. Es mentirnos, y sobre todo es no presionar para encontrar soluciones. Es cuestión de tiempo y lo sabemos.  

Yo conocí los tiempos de las localidades pequeñas sin agua corriente ni electricidad en todas las casas. Sin servicios de water o ducha. Esto hoy es impensable, pero así será muy pronto en todas las localidades con los servicios de telefonía y de Redes. 

El trabajo semi presencial, unido a los muchos trabajos que irán girando hacia labores online sin nada de presencialidad semanal, incluso los nuevos servicios que se irán realizando en las localidades que vayan aumentado de tamaño, harán que el trabajo no industrial se mueva de los espacios urbanos a los de menos población, aunque poco a poco.  

Y que estas nuevas personas vayan tomando conciencia de que deben implicarse en sus nuevas sociedades de recogida para transformarlas a sus propias necesidades. 

Tendrán que liderar los cambios en las zonas rurales, como ya en parte lo están haciendo, para precisamente lograr con urgencia servicios hoy poco demandados en estas zonas rurales. Cambiará el marco de las necesidades y sobre todo el marco de las peticiones. 

Si nos fijamos en el actual momento de confinamiento, vivir en una gran ciudad no tiene casi ninguna ventaja. Los servicios públicos son atendidos por teléfono y no son presenciales, los bares, restaurante e incluso comercios están cerrados o a medio gas, no podemos salir de nuestra ciudad o de nuestra provincia según modelos de confinamiento. 

Y tenemos que permanecer en casas pequeñas y a veces incómodas para estar encerrados cuando lo ordenan. La relación personal con los vecinos es mucho menor que en una zona pequeña, y a veces se salvan algunos barrios con personalidad propia, que no han crecido desmesuradamente y tienen opciones de ser pequeñas localidades dentro de una gran ciudad.  

Es decir, el único modelo que sirve para la comunicación personal son las zonas de Gran Ciudad que se asemejan a pueblos. Zonas que incluso viven cercanas a los confines de la ciudad y eso les permite salir a respirar a las orillas de los ríos o a zonas verdes naturales (o casi) sin tener que depender de grandes transportes urbanos.  

Pero en cambio las personas que viven en localidades pequeñas, además de odiar a las Grandes Urbes, quieren huir hacia ellas. Es una curiosidad complicada de explicar. Desean lo que odian, y no quieren valorar lo que tienen tal vez para no verse sujetados a su pasado que deseaban cambiar. Es imposible pensar en pequeños pueblos sin servicio, eso no es vertebrar un territorio.  

Hay que diseñar un tamaño óptimo de localidad (y apostar por ellas) que puede variar entre los 5.000 y los 25.000 habitantes y trabajar en su viabilidad y diseño de futuro. Y un tamaño óptimo de ciudades entre los 50.000 y los 200.000 habitantes como núcleos óptimos donde debe entrar todo y de todo.  

A partir de los 500.000 habitantes la vida en ciudad se complica, a partir del millón se complica algo más y es difícil revertir los problemas de su diseño histórico. A partir de dos millones la ciudad vive ya con las enfermedades del pasado y se le van añadiendo algunas nuevas. 

¿En qué tamaño de localidad, de ciudad…, las familias con menos recursos tienen más posibilidades para ser excluidos y no poder encontrar soluciones a sus problemas? 

Una persona o familia con grandes posibilidades económicas puede vivir encerrado en un castillo y creer que vive feliz. Eso no marca la calidad del entorno ni de la ciudad que lo cobija. hay muchas urbanizaciones cerradas en las grandes ciudades que no garantiza nada. 

Las Prestige Communities no indican calidad de vida ni son algo sobre los que tenemos que edificar nuestros deseos de futuro. En cambio las comunidades de pobreza sí indican la salud de una ciudad. Y aunque no estemos inmersos en esas comunidades de pobreza, aunque vivamos en viviendas y barrios de calidad y con servicios, al futuro de nuestra ciudad —sea del tamaño que sea— le marcan mucho más las Comunidades o Barrios de Exclusión y Pobreza, que las Comunidades de Prestigio y Cerradas.  

Ante cualquier crisis, si no se curan las heridas sociales antes de que se contagien y se multipliquen, se pierde calidad como sociedad. Aunque en su seno haya grandes Prestige Communities. 

Ejemplos como algunas grandes ciudades Iberoamericanas nos enseñan estos dramas sociales por no saben diseñar las soluciones a la hora de las crisis económicas. Crecen los barrios marginales, muy pobres y crecen con ellos los problemas que siempre van a su vera. Y aunque sea una ciudad reconocida por su calidad o sus grandes zonas de Alto Nivel, la realidad es que será una sociedad insegura, complicada, poco libre y en donde será y muy difícil poder enderezar urbanamente hablando. 

Se convertirá no en una ciudad sino en la suma de varias ciudades en donde unas siempre estarán en pelea con las otras. Es decir, las personas de unas zonas odiarán a las de las otras zonas con lo que eso supone para la seguridad, uno de los pilares de la calidad de vida. 

La pandemia actual trae consigo, sin ninguna duda, un duro revés para multitud de economías familiares, pequeños negocios, empresas sin gran capital, actividades que irán desapareciendo. Si no somos capaces de diseñar la salida de la Crisis de la Pandemia, se nos convertirá en una crisis social. Y lo sabemos, y al saberlo nos obliga a remediarlo. O a admitir que no queremos buscar soluciones antes de que sea tarde. 

Una de las derivas de estos cambios será el mercado inmobiliario, que parece siempre estable pero que sin duda con cada Crisis se mueve y mucho, aunque luego lentamente quiera volver a su posición inicial. Al no haber rentabilidad en los ahorros que se guardan en los bancos, muchas personas han optado por adquirir bienes inmuebles.  

Que durante los primeros años de esa inflación a casi Cero dedicaban al mercado del alquiler. Hasta que los oKupas han empezado a destrozar ese mercado, hasta que las crisis hayan logrado que los impagos de alquileres crezcan excesivamente y a que se tengan que crear Leyes Anti Desahucios para evitar que familias se queden en la calle por culpa de las crisis laborales sin solución fácil.  

Hoy muchas familias con sus ahorros metidos en ladrillos se lo piensan mucho antes de sacarlos al alquiler. Pero además son tiempos malos para la compraventa pues no hay seguridad en los trabajos y los bancos no dan créditos de forma sencilla a los que más lo necesitarían. 

Y si a eso le unimos que las nuevas familias que sí pueden comprar desean viviendas de un tipo muy determinado y que huyen de los interiores, de los pisos pequeños, de las primeras plantas, de barrios conflictivos o de zonas donde no esté asegurado una zona verde cercana, la cosas se complica para los propietarios que compraron sin analizar bien la inversión, por precio barato lo que parecía que servía para ganar en la venta, antes de pensar si tendría buena venta si las cosas venían malas. 

Toda esa mezcla y movilidad entre lo que se busca, lo que se puede tener y lo que sale al mercado del alquiler o de la venta, hace que otra vez más, algunos barrios sufran mucho más que otros los problemas de habitabilidad en el futuro. El crecimiento de algunas zonas de las grandes ciudades que tuvieron una construcción casi a la vez de toda su superficie en los años 60 y 70 han envejecido también a la vez. ya no es unos edificios de un barrios los que necesitan reconversión o nuevas edificaciones.  

Es que a veces hay barrios casi enteros los que necesitan replantearse su futuro. Esponjarse, ensanchar viales, remodelar calles enteras con decenas de edificios que deben (casi) ponerse de acuerdo para ser derruidos y reconstruidos. Y en esos cambios hay que perder espacios privados para convertirlos en públicos, por la necesidad de dotar a esos barrios ahora reconstruidos en zonas más modernas, con los servicios que se necesitan hoy.

Julio M. Puente Mateo