Reír es la única salida rápida. Inténtalo

Para su libro del mismo título Andreu Buenafuente creó este dibujo que sirvió de portada. Es una frase que nos sirve para mucho mas que para ilustrar un libro de humor, es una frase de autoayuda y de realidad en positivo. 

"Reír es la única salida"

Puede haber más soluciones, a Veces es complicado lograrlo, pero siempre funciona bien. Si logras poner humor en alguna medida, los dramas y los problemas parecen menos. Debemos intentarlo y todos los días debemos reírnos unos minutos para compensar.

A veces la maternidad asusta a los dos padres. Más a las madres

Para poner un poco de humor a estos días nada como recurrir el Perich de los inicios donde sin casi palabras decía todo y un poco más. ¿Es la maternidad algo que puede producir miedo a los padres? Sin duda, y sobre todo a la madre que se ve con un pequeño "monstruo" que se mueve, reclamando tiempo y enfrentando los miedos contra la realidad del día a día. 

Pero todo se supera aunque sin duda cueste un esfuerzo. Siempre merece la pena el trabajo de ser padres.

¿Estamos los padres varones a la altura en esos tiempos complicados para las madres?

Responsabilidad y sentido común contra el Coronavirus

Nadie nos podría advertir a principio de este 2020 que íbamos a tener encima una situación mundial de esta envergadura, con la enfermedad del coronavirus entre todos nosotros, afectando a nuestra forma de vida social, a nuestra economía, a nuestra salud.

El poder de los medios de comunicación es tremendo y vivimos con ellos mientras además bebemos de ellos. Ayer a primera hora acudí a Alcampo de mi barrio a comprar algo más de lo habitual. Estaba de clientes totalmente normal. 

Durante el día fueron surgiendo imágenes en todos los medios de comunicación de lineales vacíos, de personas desaforadas comprando en Madrid, colas para entrar o personas con bolsas en la cabeza a modo de casco transparente para evitar contagios. Miedo sobre miedo.

Hoy a la misma hora he acudido al mismo Alcampo a una compra muy puntual y el cambio era brutal. Casi no había carros, estaba lleno de personas comprando carros llenos, algunos lineales a las 10 de la mañana ya estaban medio vacíos y hablando con una persona del Supermercado me ha comentado que anoche la imagen era fantasmal, que hicieron fotos de los lineales al acabar la jornada y no lo habían visto nunca. Y que hoy parecía un día peor.

Nos estamos equivocando y nadie nos está convenciendo de esto. Acaparar es un error pues nos puede dar para una semana a lo sumo, y el problema o no será casi nada o será mucho, nunca será un problema de una semana. Hay que seguir comprando de forma normal y nunca de forma compulsiva. Hay que comportarse socialmente con sentido común y alta responsabilidad.

Hoy que fijarse en los datos de China y Corea que ya parecen decrecer y en el número de personas que tras pasar el Coronavirus ya están recuperados, en estos momentos 67.000 personas de las 120.000 afectadas en todo el mundo. 

Vamos a tener un par de semanas de subidas en los números españoles de afectados, similar a lo que está sucediendo en Italia, pero debemos por lógica esperar que la bajada sucederá como en China o Corea del Sur, con una bajada notable en el número de afectados. Sobre todo se trata de ganar tiempo y no colapsar los hospitales.

En 1970, ya se creía en los amuletos. Humor de Perich

El catalán Jaume Perich nos dejó hace 25 años cuando todavía tenía tantas y tantas cosas que decirnos con sus viñetas. pero la vida se come las palabras y los hechos. Esta viñeta es de 1970, en plena dictadura. La suerte, los amuletos, ya no servían de nada en aquellos años. Pero seguimos medio siglo después, creyendo que sirven de algo esos artilugios de fe. 

La izquierda está ciega y no sabe a quien debe gobernar

Esta frase la escribía en su artículo semanal Javier Cercas para el Semanal de El País. Para un votante de izquierdas y mucho más para un militante de izquierdas, es muy duro que nos estemos olvidando de que la batalla es casi siempre económica, de desigualdad de derechos y de reparto, de acceso a los mismos servicios, a la misma educación o sanidad. O incluso a la misma justicia. 

Con estas izquierdas actuales, en España, Europa o donde queramos mirar y rascar un poco, las derechas del poder, las económicas que mandan de verdad, están encantadas de conocerlas y dejarlas que gobiernen.

Y lo curioso es que fuera de ellas solo quedan ya las imposibles, las infantiles, las anarquistas, las muy antiguas. No hay término medio. 

O creemos que a los ricos también debemos gobernarlos desde la izquierda, cuando ellos se gobiernan muy bien solos, o nos vamos al otro lado y pretendemos crear una sociedad del siglo XIX pero con teléfono móvil. No es lo mismo gobernar que controlar.

La izquierda no puede estar con los ricos, no debe tomar café para escucharles, si acaso para degustar el café de Comercio Justo y explicarles que es mejor que el que ellos venden. La izquierda tiene que estar con los débiles, pero con todos los débiles. 

Si queremos defender a la mujer que es lógico y necesario, hay que defender a TODAS las mujeres. La inmensa mayoría, las que más sufren, esas no tienen quien las defienda y sabemos muy bien de quién estamos hablando. En España y fuera de España.

La Clase Media ya tiene su Sanidad Privada o de Seguro Privado. Y es verdad, la Clase Media es la que puede mover el país, pero no estamos en el Gobierno para facilitar las cosas a los que ya votan derechas desde siempre. Estamos en el Gobierno para defender y ayudar a los que nunca son ayudados cuando vienen mal dadas.

Celtiberia pura, en los asuntos de cagar y mear

En esa Celtiberia básica y antigua nos podemos encontrar carteles como este, claros, contundentes y amables. Todo a la vez. 

Lo pide por favor, e incluso le da la gracias sin saber si lo va a cosneguir. Pero ordena que ya vale, que su puto dueño contenga al perro para que no cague y mee en la puerta de su casa. 

Y que no se preocupe, que le busca solución, que se lo lleve a su puta casa y lo ponga a mear y cagar en el salón. Eso si, dicho con amabilidad, no se vaya a cabrear. Celtiberia pura e incluso dura.

La vieja política ha contagiado a la nueva política

Las formas de la vieja política se ha ido apoderando poco a poco de la nueva política que solo sabe adoptar sistemas y procesos rígidos y viejos de edad, en cuanto alcanza una estructura amplia y de poder. 

Sistemas como las jerarquías rígidas y claras, las Primarias que son un drama para todos los partidos políticos, las desafecciones internas, las constantes salidas de militantes que han alcanzado ciertos espacios de responsabilidad al no verse representados en el trabajo diario, las divisiones internas en Grupos empaquetados, rediseñar los organigramas de las organizaciones políticas adaptándolos al siglo XXI, etc.

Quien obtiene la responsabilidad en un partido político, sea del grado que sea, la guarda como algo suyo, celoso de perderla por zancadillas y se convierte en un pequeño tirano dentro de un proceso democrático y horizontal. 

La verticalidad estructural de la vieja organización se ha ido convirtiendo como algo nuevo en muchas pequeñas verticalidades que dependen de cada puesto de responsabilidad. Con casi ningún escalón y sin saber trabajar en equipos.

No parece lógico que alrededor de órganos de poder orgánico en los partidos políticos no se conformen equipos de personas que en horizontal sean capaces al menos de reflexionar. 

Si nos imaginamos una sección política de Economía o Sanidad dentro de un partido político formando una parte del mismo, solo es capaz de rodearse de un equipo muy fiel y nunca plural y sus contactos con el resto de la organización son desde los que se producen en horizontal pero por arriba con otros responsables de otras áreas.

Se buscan integrantes fieles, que no aspiran más que a obedecer, no vayan a movernos la silla. No se busca la excelencia, la pluralidad, el dar movimiento lógico de crear alternativas y sobre todo de crear equipos de relevo. 

Así que cuando alguien cae, todos los equipos se hunden, todo cambia totalmente para no cambiar nada y partiendo de la nada. No existe intercambio de experiencia pues el cambio supone siempre “todo desde cero, todo nuevo”. Ejemplos tenemos en todos los partidos políticos y en todas las ideologías.

Las Primarias son una batalla democrática que sirve para herirse pocos meses o semanas antes de someterse al examen de los votantes. 

De las Primarias siempre sale el Partido Político herido, dividido y con candidatos que hay que dar a conocer de forma rápida. Parece absurdo. Pero es real. 

Como organización política no se crean equipos con suficiente anticipación para que sean capaces de relacionarse con toda la sociedad y se intercambien información y conocimiento de la realidad. 

Con la juventud sucede algo curioso en algunos partidos políticos. Nos cuesta mucho admitirlos, dejarles entrar a puestos de responsabilidad y de trabajo, para luego querer auparlos casi de forma urgente a las instancias altas, mientras cercenamos a las personas mayores de 60 años por obsoletos cuando no por viejunos. 

Deberíamos fijarnos en otros países o en sociedades pasadas con muchos siglos de historia. Y no hablo de que los máximos cargos políticos tengan que tener 70 años, sino de que tal vez, solo tal vez, estas personas puedan transmitir “algo” a las organizaciones desde el trabajo básico y de reflexión. 

Convertir en “jarrón chino” a los mayores de 60 años es tirar a la basura su experiencia. No dejar entrar a puestos de trabajo organizativo a los jóvenes para aprender, supone quemarlos por inacción.

Humor de sujetadores muy actual. Problemas de España

Nos empeñamos en querer resolver los problemas de la España que deseamos con arreglo a cómo desearíamos que fuera esa España. 

Pero España es como es y nos olvidamos de resolver los problemas de la España que tenemos.

En su viñeta de esta semana de Flavita Banana en El País lo deja muy claro. 

No es lo mismo la España que queremos que la España que tenemos.

¿Es posible cambiar la política, su función sus formas?

Tenemos la sensación de que la política actual está desgastada, vieja, cansada, agostada de calor frío que no tengo ni idea qué es. Pero lo noto. La política es insustituible y al contrario de lo que intenta colar Ciudadanos con sus cambios de leyes no se puede despolitizar la política como no se puede deschocolatear el chocolate

La política es insustituible y de eso ya entendían muchos los griegos viejos.
Pero siendo muy necesaria, tal vez la política haya que resetearla, o al menos reflexionar sobre sus formas pues los años mueven sociedad, necesidades y suplicios. Y lo que podía servir para 1850 es posible que ya no sea igual para el 2050.

Una de las preguntas sin respuesta en positivo es: ¿Quien debe ser político?

Siempre se ha dicho que los mejor formados, los conocedores de la sociedad, los benevolentes, los justos, los que tienen sentido común. Parecen obviedades pero sirven. 

Y al igual sirve decir que los que NO deben dedicarse a la política son los jetas, los poco conocedores de la sociedad que viven, los trepadores, los mentirosos y los que buscan medrar de forma rápida. O incluso lenta.

Pero no queremos entrar en algunas cosas imprescindibles de reflexionar. ¿Mejor jóvenes o adultos mayores? ¿Mujeres al 55% o según valía? ¿Funcionarios, trabajadores de todo tipo o jubilados? ¿Pobres o ricos? ¿Que hayan alcanzado ya la excelencia en sus profesiones anteriores o que sepan dónde se esconden los cajones de la administración?

La verdad es que en estos tiempos lo complicado es encontrar a personas que quieran ser políticos y además sean de los mejores de su propia sociedad. Lo habitual es que muchos de ellos huyan de antemano.

La otra pregunta que debemos hacernos es más compleja: ¿Para qué, hasta dónde debe actuar la política en el siglo XXI?

Podemos dejar actuar a los mercados, que sin duda ya no son edificios con puestos de compra venta sino espacios raros y cerrados a la mayoría de nosotros. Los mercados NO VOTAN ni se dejan votar.

Podemos al contrario atar en corto a los mercados, que son los que en realidad tienen el poder, pero entonces como sin duda son los poderosos, juegan a joder.


Y podemos hacer esa clásica Tercera Vía de ser amigos de los poderosos y con amabilidad marcarles los espacios donde ellos pueden ser libres y los espacios donde deben tragar sapitos pequeños.

¿Pero no es todo esto vieja política? ¿No hablábamos de intentar pensar sobre reformular la política, buscar nuevos paradigmas, nuevos marcos mentales de trabajo social? Pues sí, pero eso lleva mucho trabajo y hoy no tengo el día. 

¿Tal vez menos escalones y más suaves para subir y bajar sin tanto esfuerzo? ¿Y si se empezara a pensar que cuatro años de mandato es un error y que podría ser mejor hablar de una década con mociones de confianza cada dos años? ¿Y si los Parlamentos cambiaran cada año un 15% ó 20% de sus miembros, y nunca el 100% de todos ellos? ¿Y si la circunscripción no fuera la provincia sino la Comunidad?

Hay lo dejo, para hacer boca.

Acceso de pago a los diarios digitales. ¿Es bueno o malo?

El diario El País ha decidido como ya estaba previsto cambiar a un acceso de pago para leer los artículos de su página web lo que es un camino emprendido por otros diarios españoles días antes que ellos y que en anteriores ocasiones no funcionó bien. 

Pero esta vez todo parece indicar que será así con independencia de sus ingresos o no será de ninguna otra manera

Un diario impreso y en papel no es ya rentable ni con sus ventas ni con su publicidad y lo saben en todo el mundo. El futuro es digital, el futuro es pagar por contenidos en web y si acaso como hacen casi todos con un acceso abierto a un número pequeños de artículos o incluso solo a zonas definidas por el diario para que sean libres.

Por otra parte para el lector y consumidor le resulta imposible poder pagar por tener acceso a internet a las grandes compañías telefónicas y además pagar por el fútbol, por HBO o Netflix y por dos diarios nacionales, una revista temática y un diario local. 

Consumos que poco a poco se están convirtiendo en necesarios si deseamos seguir consumiendo ocio e información incluso menos que hace pocos años.

Y a su vez crea divisiones en la sociedad según su capacidad de ingresos y gastos, que convierte la desigualdad en otro peldaño mas. 

Esta vez y de momento, cruda realidad pues afecta a las noticias de calidad lo que permitirá con más facilidad crecer las Fake New para esa sociedad con menos ingresos y que dependan de menos canales de información y ocio.

Pero el periodismo es un oficio que hay que realizar con calidad y eso cuesta mucho dinero. De momento no hay otra solución que el pago, aunque suponga discriminación social.

Vuelve Cataluña a jugarse la carta del enfrentamiento

No habrá sido fácil para el Gobierno de Pedro Sánchez ver las imágenes del encuentro de Carles Puigdemont en Perpiñán con sus seguidores, en la Francia catalana donde dicen que 150.000 personas lo han aclamado. Y todo en un juego de diálogo sin diálogo entre España y Cataluña, entre juegos de ajedrez mal planificados, admitiendo todas las partes además, que el diálogo es lo único que puede servir para resolver.

Pero Puigdemont ha dejado claro en el sur de Francia que la movilización es el único camino para lo que él llama “lucha final” y que es lograr la República para Cataluña y la independencia de España.

En realidad todo el acto ha sido una lucha electoral para enfrentarse a ERC y sus planteamientos de diálogo con el PSOE y Podemos. Así de simple y sencillo, aunque suponga poner piedras en las ruedas y dar gasolina a los conservadores españoles que no quieren el camino del diálogo.

¿Y si entre los propios independentistas catalanes se pelean por las fórmulas de solución, qué queda?

Carles Puigdemont ha dicho que el independentismo se tiene que preparar para la lucha definitiva. Toni Comín pide una confrontación democrática contra el Estado español. Clara Ponsatí advierte del diálogo engañoso de la mesa de negociación entre Cataluña y Madrid.

Estar a 25 kilómetros de España supone que son ciudadanos libres en Europa pero que no pueden entrar en España. Sin duda los errores por parte de todas las partes en tiempos pasados y cercanos, complican cada vez más las posibles soluciones del problema. ¿Saben bien todas las partes qué nos jugamos con sus decisiones?