El mundo es incapaz de controlar el año 2020

Esta portada del ABC digital de hoy 26 de julio no es alarmista aunque lo parezca. Es simplemente dura pero real, con esa sensación social de incapacidad para controlar en el tiempo una pandemia que está durando más tiempo del que pensábamos, sin avanzar en soluciones, sin atisbar luces sino sombras, con nuevos y nuevos brotes que parecen volver a confinarnos sin ver salida.

Nadie dijo que esto fuera a ser sencillo, pero la sociedad tiene también la obligación de preguntarse si tras al menos cinco meses de pandemia, no se podía haber hecho lo suficiente como para controlar mejor los rebrotes, para estar mejor preparados ante los problemas que ya tenemos encima.

La curva diaria sube sin parar en la suma del todo el mundo, sabiendo sin ninguna duda de que son números falsos pues no están todos en su interior. Ni afectados ni fallecidos. 

Ya afecta de forma descontrolada a decenas de países donde simplemente contar es imposible. Lo complejo es admitir que también en España parezca imposible saber contar.

Personalmente no me preocupa tanto el momento actual de salud con una pandemia descontrolada como el del futuro, con crisis económica y social ya explotada. 

Desde hace unas semanas está sobe la mesa que hay que trabajar (de momento muy tímidamente) conjugando las dos vertientes del problema, el sanitario y el económico. Es un primer paso, duro pues no se está explicando bien, pero inevitable.

¿Por qué fracasa España? ¿Todos somos responsables o ninguno?

Si partimos de la base de que en realidad los países no existen pues son simples espacios políticos y sociales rodeados de fronteras, los países no pueden fracasar, lo hacen sus sociedades y sus políticos. Aunque es cierto que lo que queda encerrado entre las fronteras y no son personas tiene una importancia tremenda: sea la tierra, el clima, su tipo de economía primaria (pues la productiva o de servicios depende de decisiones de las personas) e incluso su historia que marca carácter.

España es un ejemplo claro de todo esto. Está perfectamente enmarcada dentro de unas fronteras que llevan siglos sin moverse, y eso además de historia entrega sector primario con su clima, forja carácteres pues somos la suma de todos, y nos toca defendernos desde nuestro propio espacio estratégico o geográfico. Sumado a que los vecinos también se mueven para saben defender "lo suyo", leamos aquí a Europa.

Pero sin ninguna duda y con todas esas mochilas inamovibles, los países —y España en esto no se diferencia en nada—, dependen de "sus" personas, de ese componente que no ponemos en el lugar que se merece. De su SOCIEDAD.

Estamos ahora mismo, en este 2020 raro a mas no poder, dentro de una escalera de caracol que nos puede llevar al fracaso. Simplemente por presión de problemas repetitivos no liderados correctamente.

Fracasar es estar peor que antes. 

No se trata de intentar y no conseguir algún logro, pues eso casi no es un fracaso. El fracaso de verdad se produce cuando logras estar peor que antes. Y para que no sea así debemos hacer acto de reflexión individual. ¿Qué parte de ese fracaso es mía? La respuesta lógica es: NINGUNA, y la suma de 47 millones de respuestas iguales…, es incapaz de encontrar la solución.

A nuestra crisis económica y laboral (no sabemos dar empleo a todos los españoles, que además somos pocos para el territorio que tenemos) se une una crisis institucional por paseos árabes de figuras muy importantes en nuestra España, también una crisis territorial con partes importantes que no se sientes bien vivir entre todos, una crisis de confianza en el Sistema y además aupándose en el virus un troceamiento social en la actual España que nos puede llevar a una crisis de violencia. 

Y para terminar tenemos que añadir un apagamiento total de las voces intelectuales del país, España, provocado por una sociedad que se ha dedicado muchos años en criticar ferozmente a los que realmente por formación saben lo que se puede intentar. Los mejores en casi todas las facetas han decidido callarse y seguir un camino taoísta. 

Toda una tormenta que nadie lidera con el éxito de saber explicar las alternativas, que funciona ella sola, que no es capaz de mostrar alternativas (no políticas) de gestión con liderazgo, que no es capaz en momento críticos de lograr es mínimo respeto social de que hay que obedecer a las recomendaciones, pues vienen del que en teoría sabe mucho más que cada uno de nosotros sobre lo que hay que hacer.

Traerse el dinero de Suiza en billetes, está pasado de moda

Las formas de medir la democracia de un país, de una sociedad, se mide con muy diversos varemos. Uno de ellos es la ausencia de trampas, de espionajes internos, de corrupción, de malos modos y palabras gruesas en las intervenciones públicas, y demostrando capacidad para resolver problemas para su sociedad. En España en estos meses —pues no quiero alargarlo años— está demostrando que nos falta mucha calidad democrática. Y eso es triste, muy serio y, muy preocupante.

En estas dos últimas semanas tenemos encima de todos nosotros dos asuntos muy graves que para muchos ciudadanos pasan perfectamente a una segunda o tercera línea de preocupación. Sin valorar que realmente sin democracia fuerte y sobre todo limpia, lo que tenemos es otra cosa muy peligrosa. Nadie juega con la Democracia si no es para tumbarla o para pervertirla y aprovecharse de ella.

Las "cositas" que un Rey ha estado haciendo y que la derecha más dura está sacando a la luz sin explicar claramente por qué ahora y no antes o después, da para varios libros. Contiene tantos caminos sin explorar, tantas maledicencias y trampas, que nadie se atreve a pensar en qué acabará todo esto, por lo que lo lógico es advertir que… en nada.

Por otra parte el espionaje presunto a políticos catalanes (de momento) realizado con un programa israelí que es capaz de grabar sonido e imágenes desde tu teléfono sin saberlo y sin tenerlo en comunicación, es tremendamente digno de cualquier película de miedo si no fuera porque puede servir para la uno, lo otro y lo contrario. ¿A cuántos políticos (o personas) se ha expiado? ¿Quién lo hace y para qué? ¿Cuántos tienen esos datos, esas grabaciones, y qué están haciendo con ellas ahora mismo?

Todos damos por hecho que en este asunto tampoco se sabrá la verdad, que forma parte de las trampas normales y que estamos pillados no se sabe bien porqué compradores y para qué extorsionadores. 

La corrupción ya no es simplemente robar para tener un ático o una señora de compañía, ahora es todo mucho más fino y delicado. Por eso el Rey que se traía el dinero de Suiza en billetes… está pasado de moda.

Galicia y el País Vasco. Podemos se pierde y vuelve BNG. Nuevas aguas

Las elecciones de ayer en Galicia y el País Vasco nos han enseñado otra vez varios caminos que en política son casi siempre fijos y repetitivos. Uno es que los ciudadanos votan distinto en legislativas que en locales o cercanas, donde el trabajo anterior tiene un peso muy diferente. También que en lo territorial es mucho mas complejo engañar al votante con discursos vacíos de realidad y se valora lo apegado, el mensaje cercano que sepa explicar lo propio y defender lo que tenemos muy cerca, sean problemas realidades, culturas o formas de vida social.

Ante las dudas, se elige lo mas conocido, lo de siempre, aunque ya parezca muerto. La izquierda "de verdad" existe y si quien se presenta no ilusiona o no funciona o no tiene rasmia, se vuelve a la casilla de salida. Y si hay dudas mirar al BNG y sus "nuevas" formas.

También nos ha enseñado que desde el Gobierno se puede seguir ganando, como ha sucedido con el PP de Galicia o el PNV del País Vasco. El Gobierno solo quema a quien no gobierna bien pensando en su territorio, en su sociedad. 

Pero sobre todo ha enseñado a Podemos que por ese camino raro que emprendió hace años no se va a ningún sitio y los votantes escapan hacia opciones de hace una década. Las mareas han hecho arena, y ha renacido un BNG con nuevas ganas y las ideas de siempre.

Las reflexiones tienen que ser muchas para los perdedores, pues hay enfermedades que se contagian, también para el PP de Madrid para aprender que VOX puede no existir si el PP sabe escuchar y dar soluciones conservadoras a sus sociedades.

Y sobre todo hay que admitir que ir unidos a las elecciones no suma sino resta. Que una cosa muy distinta es unirse partidos políticos para estar ya unidos de cara al futuro pagando el peaje de esa unión, y otra unirse temporalmente por conveniencia de una suma que resta, y querer engañar al personal. El ciudadano en su conjunto, como sociedad, es más listo que los listos de calculadora.