Traerse el dinero de Suiza en billetes, está pasado de moda

Las formas de medir la democracia de un país, de una sociedad, se mide con muy diversos varemos. Uno de ellos es la ausencia de trampas, de espionajes internos, de corrupción, de malos modos y palabras gruesas en las intervenciones públicas, y demostrando capacidad para resolver problemas para su sociedad. En España en estos meses —pues no quiero alargarlo años— está demostrando que nos falta mucha calidad democrática. Y eso es triste, muy serio y, muy preocupante.

En estas dos últimas semanas tenemos encima de todos nosotros dos asuntos muy graves que para muchos ciudadanos pasan perfectamente a una segunda o tercera línea de preocupación. Sin valorar que realmente sin democracia fuerte y sobre todo limpia, lo que tenemos es otra cosa muy peligrosa. Nadie juega con la Democracia si no es para tumbarla o para pervertirla y aprovecharse de ella.

Las "cositas" que un Rey ha estado haciendo y que la derecha más dura está sacando a la luz sin explicar claramente por qué ahora y no antes o después, da para varios libros. Contiene tantos caminos sin explorar, tantas maledicencias y trampas, que nadie se atreve a pensar en qué acabará todo esto, por lo que lo lógico es advertir que… en nada.

Por otra parte el espionaje presunto a políticos catalanes (de momento) realizado con un programa israelí que es capaz de grabar sonido e imágenes desde tu teléfono sin saberlo y sin tenerlo en comunicación, es tremendamente digno de cualquier película de miedo si no fuera porque puede servir para la uno, lo otro y lo contrario. ¿A cuántos políticos (o personas) se ha expiado? ¿Quién lo hace y para qué? ¿Cuántos tienen esos datos, esas grabaciones, y qué están haciendo con ellas ahora mismo?

Todos damos por hecho que en este asunto tampoco se sabrá la verdad, que forma parte de las trampas normales y que estamos pillados no se sabe bien porqué compradores y para qué extorsionadores. 

La corrupción ya no es simplemente robar para tener un ático o una señora de compañía, ahora es todo mucho más fino y delicado. Por eso el Rey que se traía el dinero de Suiza en billetes… está pasado de moda.