Las gated communities o comunidades cerradas de lujo

Todos nosotros hemos visto gated communities o Comunidades cerradas en la Costa Brava, en Andalucía, en Madrid o en Miami, en persona o en televisión, las urbanizaciones donde las familias de mucha economía viven como escondidas a los ojos ajenos, entre el agua del mar que les entra por canales, los jardines privados con árboles exóticos donde se comunican entre los vecinos de idéntica procedencia, siempre rodeados eso sí, por fuertes medidas de seguridad activa, y por juegos de entretenimiento natural como puede ser el golf o los hipódromos.

En la medida en que las diferencias sociales entre las diferentes partes de una sociedad se agudizan, se contrastan, más se separan estos grupos sociales del resto, más inseguros se sienten, más seguridad activa requieren. Más se encierran en sus propias zonas de vida. Son las famosas gated communities o Comunidades cerradas, de las que sólo en los EE.UU. se cree que hay más de 30.000, donde se cree que ya viven unos 20 millones de personas.

Estas urbanizaciones no son ni ciudades ni pueblos, son islas de las que salen a comunicarse cuando se sienten seguros y de forma esporádica. Casi disimulando y a ciertos locales del entorno. No forman sociedad, pues ellos creen ser “la sociedad” y todo lo demás los añadidos que necesitan para funcionar. Funcionan en grupo, siempre que sea “su” grupo.

En los países más pobres también existen estas formas sociales de vida. Incluso más acentuadas. Se pueden ver como lugar más cercano a España en nuestro vecino Marruecos. Pero insisto que no es necesario salir de España para verlas de lejos o separadas por el agua.

No pueden ser considerados barrios, pues para ello sería necesario una vida de calle, unos lugares comunes de convivencia abierta a todos. Y en estas zonas esto, aunque parezca lo contrario, no existe. Sí existe la iglesia, el restaurante, el local de juegos, pero poco más. Aunque es cierto que en los últimos años se están construyendo en algunos países, auténticas gated communities de enorme tamaño, con rascacielos, hospitales, escuelas y centros comerciales propios.

Incluso se puede dar el caso, como en alguna zona privada de Zaragoza, donde dentro del mismo recinto quieran convivir diversas formas sociales que no se admiten entre ellas, por la diferencia económica que supone a los ojos de alguno de los grupos. Algo que los diferencia y que curiosamente para la mayoría de nosotros no sería una diferencia. Unos se llaman a los otros de forma despectiva, dejando muy claro quienes son de cada grupo social. Ocupan cuotas de poder en las directivas, se pelean, ocupan espacios propios en sus zonas comunes.

El conflicto puede venir por poseer más o menos terreno alrededor de sus edificios, el que sus viviendas sean chalet o adosados, sean antiguos o nuevos, tengan árboles privados o no puedan tenerlos por algún motivo. El caso es siempre sentirse más y mejores que los que están más cerca.

Aunque algunas comunidades priman tener dentro de sus gated communities a grupos sociales de Clase Media que realizan el trabajo intermedio que les separa entre los obreros que acuden a trabajar desde el exterior y ellos mismos. Asesores, médicos, artistas, personas de un nivel medio que les resulten agradable, diríamos que bufones del siglo XXI que hagan de “amigos” en las relaciones constantes. No es clasismo señalar esto, el clasismo es potenciarlo desde dentro y buscarlo para sentirse más cercanos a la realidad.

Queda claro pues, que eso no son sociedades felices pero la saben buscar o construir, y sin duda tampoco barrios…, ni además querrían serlo nunca. Ellos odian el concepto “barrio” y todo lo que eso supone de unificación social. Pero es su decisión, su forma de sentirse más seguros. Cuanto más se posee, más necesidad se tiene de sentirse seguros. Debe ser que no quieren perder lo que tienes, por ser mucho. En cantidad, claro, no siempre en calidad.

Podemos vivir mejor si queremos. Aunque algunos no desean esto

El decrecimiento parecía inevitable para encarar la salida de la actual crisis global y compleja además de completa. Eso nos quisieron decir, para poder pagar las deudas e intentar ahorrar. Hemos vivido los primeros años del siglo XXI, falsamente en un crecimiento que parecía la panacea de todos los problemas. Nos habíamos engañado entre todos, creyendo que solo el crecimiento constante nos podía proporcionar la felicidad, el trabajo, la economía mejorada. Ahora estamos en el pozo del descreimiento simplemente porque todo lo que sustenta nuestros pensamientos sociales se ha hundido.

Ya no creemos en los bancos, tampoco en los gobiernos, En Europa, en la iglesia, casi tampoco en la familia, menos en el trabajo pues nos ha hecho dudar, en el consumo, en los medios de comunicación, en el esfuerzo imprescindible para buscar la excelencia. Todo está en duda y es lógico que para salir tengamos que reconfigurar muchas cosas.

No es posible trabajar como hace una década. No hay trabajo para todos. Y eso supone que el trabajo valga menos, tenga mucho menos valor. Aunque seamos capaces de producir mucho más por nuestras horas de trabajo. Los empresarios han aprendido a pagar menos, aquí y sobre todo fuera.

Así que ya no es posible consumir como antes y esto es una ventaja para salir de la actual situación. El mundo no puede soportar un consumo sin control en donde muchos más, consumimos cada uno mucho más. Hay un punto de no retorno. La sostenibilidad es inevitable y obligada en todas nuestras decisiones.

Ya no nos fiamos de los que gestionan la sociedad. Tenemos que soportarlos hasta que se invente “algo nuevo”. Pero la sociedad occidental está muy atenta a que pueda surgir un sistema social y económico diferente. No sabemos de qué tipo. Atentos por si acaso, para aupar o para doblegar. Depende.

Sabemos que nos siguen engañando y de momento nos dejamos, pero es cuestión de tiempo el que se reaccione. O al menos esa es la esperanza.

La violencia no es la solución, pero sí lo es que tomemos responsabilidad de lo que hacemos, que sepamos tomar las decisiones personales que busquen la calidad de vida, que pongamos en valor la organización celular, la información y sobre todo la formación constante y por nosotros mismos.

Somos capaces de vivir mejor si queremos. Por mucho que todos esté montado para que no seamos capaces de querer. No les interesamos muy preparados, les interesamos justamente preparados para no quejarnos pero para ser excelentes en lo que a ellos les interese en cada momento. ¿Y a nosotros qué nos interesa?

Hay varias formas de podar árboles

Esta imagen es de una avenida de Bruselas en Bélgica, en este invierno 2016. Los árboles están podados como se ve…, casi de una forma preocupante. Nada que ver con el tipo de podas que se hacen en algunas ciudades españolas, por ejemplo Zaragoza. Y se podrá decir que eso depende del tipo de árbol, a lo que sin duda se les puede responder que en Brugos se podan los mismos árboles que en Zaragoza no se podan casi, de una forma muy similar a Bruselas. Pero también se hace este tipo de poda en algunas localidades de la costa catalana. Y en todos los casos los árboles salen en la primavera con mucha fuerza, un tamaño de copas muy controlable, y ofreciendo una sombra al peatón, sin molestar para nada ni a los priemros pisos de los edificios.

Se me dirá, y aquí sí que debo callarme, que no es lo mismo podar mil árboles que 40.000. Y eso es cierto. Es cuestión de mano de obra, pero también de decisión política. En un país con tantos desempleados, no es acertado ir suprimiendo puestos de trabajo necesarios, por motivos económicos. ¿De verdad pensamos que es más económico y útil para un país tener cuatro millones de desempleados, que pagar con impuestos progresivos los trabajos públicos útiles que estas personas podrían hacer?

Plaza, urbanismo, arte y uso cómodo

El urbanismo está lleno de pequeños detalles que hacen amables las ciudades. Hay que crear paisajes con las calles y hay que decorar estos paisajes con mobiliario que ayude a crear amabilidad y uso. Y el arte es un elemento fácil y casi imprescindible para llenar espacios con pequeños toques de calidad.

Estas pequeña fuente está en una plaza dura de Bruselas. Es una plaza llena de edificios modernos, una plaza de paso entre dos zonas del centro de la ciudad, pero es una zona también de muchas oficinas. Y eso hace que esta zona sea muy utilizada para comer por los propios trabajadores de la zona. Para comer en la calle con sus propios bocadillos o pequeñas tarteras. Incluso en febrero, con todo el frío, como el momento en que se tomó esta imagen.

Para sentirse más cómodos hay bancos de diversa forma pero siempre cómodos, hay unos espacios agradables e incluso algo íntimos pero artificiales, pues la zona es de construcción dura, adaptando la plaza a sus usos ciudadanos. Sin duda en algunos meses esta zona, viendo que en invierno se utiliza por algunas personas para comer en media hora sobre los bancos para cambiar la vista de la oficina, estará llena de personas que bajen a comer con mejor tiempo.

En urbanismo nada tiene que ser inútil, y los vacíos muchas veces lo son.

Tres años por robar 100 euros. ¿Es justo?

El titular es demoledor y a la vez parecerá justo pues todos queremos castigar a los ladrones. ¿Justo? Se ha condenado a tres años de cárcel a dos toxicómanos por robar 100 euros en una máquina de refresco dentro de un hospital. Ha existido el robo, incluso con todas las agravantes que se dicen. Como estoy seguro que habrá existido un mal abogado de oficio que habrá hecho la mejor defensa que sabe hacer.

Si por 100 euros condenamos a 2 personas a 3 años de cárcel…, ¿a cuantos años habría que condenar a los que se llevan cientos de miles sin ninguna necesidad? La justicia es así.

No es lo mismo pobreza que hambre. Las ciudades y sus problemas

Un barrio de la ciudad de Pune, India. El arquitecto reflexivo
¿Os gusta el Paseo Independencia de Zaragoza, la Gran Vía de Madrid, la New St de Birmingham, los Campos Elíseos de París, las Ramblas de Barcelona? Pues por cada una de estas calles maravillosas, existen en las mismas ciudades 100 calles que son horrorosas, muchas de ellas vacías, sucias, peligrosas, sin servicios. Barrios enteros que esconden la pobreza, pues ella misma tienda a esconderse.

La ciudades son maravillosas, tanto que (casi) todos los ciudadanos quieren irse a vivir a su interior. Añoran sus localidades anteriores y vuelven los días libres, pero desean ser y sentirse de ciudad. En España, en China o en Senegal. Puede que equivocadamente, pero eso depende del tipo de ayudas que reciben en los pueblos para lograr su independencia vital y económica.

Pero las ciudades necesitan crearse desde y hacia una calidad determinada, pues si no es así se convierten en todo lo contrario a lo que se necesita. Por eso las ciudades que ahora crecen hasta tamaños imposibles, se pueden hundir en su miseria a largo plazo.

Cuanto más pobre es una sociedad, más necesita una red de grandes ciudades para sobrevivir. Es mucho más sencillo sobrevivir —en estos tiempos— en una gran ciudad que en un pueblo. Diréis que no, pero lo diréis equivocadamente. La capacidad que tiene un pueblo para soportar un número medible de personas sin recursos es muy inferior al que tiene una ciudad.

En Madrid aproximadamente hay un 1.200.000 personas de población extranjera declarada. Sobre todo entre los 20 y los 40 años de edad. El 95% vivien entre la capital y su zona metropolitana. Casi un 19% de la población declarada de la Comunidad de Madrid son extranjeros. Las migraciones crean conflictos en localidades pequeñas y en cambios pasan mucho más desapercibidas en las grandes ciudades. Hablo de percentajes de movimientos migratorios.

¿Puede una ciudad como Alcañiz (por poner un ejemplo elegido al azar) con 16.333 habitantes, tener en su seno sin problemas de convivencia y de forma fácil, un total de 3.270 extranjeros? En realidad se acerca. Tiene 2.264 vecinos extranjeros. Tener mil más, sería un punto complicado de asumir.

Pero los extranjeros no son un dato válido para lo que hablamos. En la Comunidad de Madrid hay unas 90.000 familias en la pobreza más absoluta, en emergencia social. ¿Os imagináis en Alcañiz a 225 familias, hogares, en la misma situación de emergencia social? ¿Casi mil personas en una localidad de 16.000 habitantes, necesitando ayuda constante para sobrevivir?

Las personas que están en esta situación, dentro de las grandes ciudades, en general, son familias migradas desde zonas rurales. Y que en la ciudad lo están pasando muy mal. Pero que en sus zonas de origen, en las zonas rurales, serían un tremendo problema sin solución. No porque no sea capaz de asumir mucho mejor las ayudas sociales las zonas rurales, que sin duda lo son, sino porque estadísticamente se colapsan mucho antes y en un porcentaje mucho menor que en las ciudades. No hablo de números totales, sino de porcentajes sobre la población.

No confundir pobreza con hambre. Son dos conceptos muy distintos, aunque uno se contenga en el otro. El hambre es más sencillo de resolver en las localidades pequeñas. La pobreza NO.

Incluso a las sociedades y sus gobiernos les resulta más sencillo crear redes de apoyo sanitario, educativo, de acción social, de formación para el trabajo, de control de problemas, de seguridad o de apoyos habitacionales en una gran ciudad que en todas las pequeñas localidades si se mantuvieran viviendo en ellas. Y se ha demostrado, que los propios vecinos de las pequeñas localidades, increíblemente potentes para ayudar a sus vecinos nativos, las comunidades pequeñas se agotan mucho antes a la hora de ayudar a los migrantes.

Contra el Sistema. Pero desde dentro

Sustituir las ideologías por marcas blancas de lo mismo pero con disimulo, es peligroso, pues sobre todo mareamos al personal y todavía deja de creer más y más en todo lo que rodea al Sistema. 

Para cambiarlo es necesario que se crea en él, tanto desde los que mandan como desde los que en la base, deben saber empujar. 

Creer en él, no supone admitirlo, menos todavía abrazarlo. 

Supone creer y conocer, y esto se puede hacer desde la fase y posición más crítica a la más benevolente con lo que se hace. 

Querer derribar el sistema sin conocerlo bien, sin saber qué tiene de bueno, para al menos intentar convencer de que los cambios serán admitidos y nunca habrá vacío, es fundamental en el posibilismo. 

El resto es revolución…, que también existe…, pero a la que yo no me apunto.

Fase 3 del protocolo de contaminación

Hoy se ha tomado la decisión en Madrid de activar para mañana y por primera vez la Fase 3 del protocolo de contaminación. La primera vez que se toma una decisión de este tipo en una ciudad española, que impedirá que circulen los coches que terminen en matrícula par. Este tipo de decisiones ya se han tomado con anterioridad en otras ciudades europeas y asiáticas.

La tasa de dióxido de nitrógeno ha superado los márgenes establecidos en el protocolo de actuación del Ayuntamiento, por falta de lluvias y de viento, además de por un exceso de contaminación por los coches. Madrid sufre una “boina de contaminación, que se hace más peligrosa en algunos días en que se mezclan estos factores anteriores.

Pero estas prohibiciones tan solo supondrán que no vaya a más el problema que existe y que no se resuelve. Las grandes ciudades deben tomar decisiones drásticas contra la contaminación de los vehículos, mientras la industria no sea capaz de fabricar vehículos eléctricos o al menos híbridos, que supongan una menor contaminación.
Y las administraciones municipales y estatales, deben decidir con urgencia que la movilidad pública en las grandes ciudades ya no es simplemente un asunto de los ayuntamientos, sino que sin duda es un asunto grave para todas las personas que requieren una sistema de movilidad pública más eficiente. 

Hay que prohibir los coches diésel a partir de cierta fecha y limitar su vida útil a determinados años para que no sigan contaminando, hay que dotar de más puntos de recarga a los coches eléctricos, hay que apostar por los vehìculos eléctricos tipo tranvía en los servicios públicos, y debe entrar la administración estatal y territorial en apoyo de los sistemas de transporte público intermodal para las grandes urbes.

Una ciudad grande y su entorno metropolitano es hoy el lugar donde viven la mayoría de los habitantes de un territorio nacional, y por ello las actuaciones deben ser con ayudas estatales. 

En ello está en juego la salud, pero también el coste de la sanidad. Este problema va en aumento, y no se están tomando en el mismo grado de aumento, medidas eficaces. A los ciudadanos ahora les vienen lo que ellos consideran molestias, pero el daño económico a la ciudad es tremendo, y llega desde muy diferentes apartados.

El futuro industrial de España no son las multinacionales


Todos los países industrialmente irregulares y por ello pobres, países que llegamos tarde a la industrialización como España, hemos pensado durante décadas que el futuro industrial pasaba por la instalación de multinacionales en suelo patrio. 

Parecía la solución a nuestra baja capacidad de crear empresas propias, de crear producción para vender fuera. Que vengan otros desde fuera y nos las monten. Nosotros ponemos solo la mano de obra, la fuerza. 

Un claro error que en algunos países ha costado la dependencia total de las corporaciones y lobbies que afectan y controlan a los gobiernos, a las sociedades y personas de forma directa o indirecta, controlando todo movimiento independientes de sus economías.

El ejemplo de México o de otros países de la zona iberoamericana es claro, con respecto a las grandes empresas de EEUU.

Incluso estos grupos de presión juegan con la creación o disminución del empleo y desempleo como herramienta económica que genera beneficios en sus empresas a costa de tener pillados a los países, y sin duda con la presión a los propios gobiernos que cuando quieren pueden cambiarlos sin que se note mucho.
La instalación de grandes empresas multinacionales en zonas elegidas y pequeñas, producen el efecto negativo de control total sobre los sectores que trabajan.

Control que afecta a otras empresas de la competencia, a proveedores, al sistema de trabajo, a los derechos, sueldos, etc.

En la misma medida en que crecen las grandes empresas ajenas al país, crece el peligro de deslocalización, pero sobre todo decrecen las empresas medianas y pequeñas autóctonas, que no son capaces de encontrar hueco productivo si no es dependiendo totalmente de esas grandes empresas, como simples proveedores ajustando precios y producciones.

El éxito industrial de un país radica en la creación de un tejido propio de medianas y pequeñas empresas, bien preparadas, con capacidad de innovación y tejido comercial de calidad para todo el mundo, con incidencia en sectores en constante cambio y mejora, con una alta calificación en calidad y servicio, y que se sienten apegadas al territorio para lograr motivación, pero con una visión global de su producción.

España debe ayudar mucho más a las PYMES, pues son el germen del futuro, de la seguridad, del crecimiento real del país. Ayudas que deben sobre todo ir encaminadas a la financiación, a la preparación y formación de todos sus integrantes (sin duda también los directivos), al cambio normativo para facilitar la creación de cooperativas o S.A.L., y con la inclusión de conceptos de economía del bien común, que ayuden a la productividad y excelencia interna y a la formación de equipos productivos modernos e innovadores.

Addis Abeba y sus viviendas contenedores

Cuando hablamos de pobreza social, de ordenaciones urbanas, de barrios y ciudades, se nos olvida muchas veces que existen muchas formas de configurar una ciudad. En todas ellas existen barrios, arrabales, zonas degradadas, culos urbanos, asentamientos degradados. Pero degradados con respecto a su propia ciudad. Si esta está ya degradada por la pobreza extrema, nos podemos imaginar todos los escalones sociales. Y entender mucho mejor la realidad de la migración, al contemplar otras formas de vida real.

Esta imagen es de un barrio de la ciudad de Addis Abeba (Addis Ababa), la capital de Etiopía. Podemos ver en una calle de este barrio no muy alejado del centro de la ciudad, la vida cotidiana de sus ciudadanos con el detalle en primer plano de esa especie de cajón de uralita que se ve en la acera.

Podría parecernos un contenedor de basura, pero es una infravivienda. Hay decenas de ellos y son en realidad pequeñas ¿viviendas? en donde duermen y tienen su hogar personas solas que los emplean para sobrevivir. También en todo tipo de asentamiento urbano, hay clases de miseria, de pobreza. Y también hay palacios, coches de marca, restauranes de lujo, médicos privados. Y camisetas de equipos de fútbol.

Incluso estas personas que viven dentro de estos contenedores son otros pequeños afortunados, pues dentro de la extrema pobreza de muchos de ellos, hay cientos o miles de personas que tienen que dormir en la calle sin cobertura ninguna, a la intemperie total, tumbados en jardines o en las aceras para poder dormir. Unos junto a otros para darse seguridad.

Situación que por desgracia se empieza a ver de forma muy individual en algunos países occidentales.

Al menos los que tienen la suerte de disponer de un cajón como el de la imagen se libran de las lluvias o del frío.

No es nada sencillo visitar estos barrios, pasear por estas calles. La inseguridad es total si no era de su propia sociedad. La fotografía está tomada desde un coche, sin bajarse a pisar el suelo.

Enrique Meneses, en otro mundo hoy imposible

Esta imagen sería imposible hoy. Vemos a Nasser (socialista árabe y presidente de Egipto) y Anuar el Sadat (Primer Ministro de Egipto), recorriendo en un coche descubierto las calles de El Cairo. Esta fotografía es de Enrique Meneses, un fotógrafo periodista madrileño, casi único en aquellos años. Me sorprendió tanto la bala estampa que representa, que la atrapé para enseñárosla.

Entonces los guardaespaldas actuaban simplemente como escudos humanos ante cualquier intento de atentar contra los políticos, y la violencia armada de los ciudadanos sin organizar casi no existía todavía, pues lo habitual era en aquellos años, que los golpes violentos los dieran otros militares, y no delante de los civiles precisamente, sino acuartelados.

Todo ha cambiado. Ni Egipto sigue mejor, ni la seguridad es más eficaz, ni la libertad está mejor repartida, ni hay menos desigualdades sociales en el mundo árabe.

Esta imagen es de 1956. Han pasado 60 años. Hemos perdido la inocencia social. Y a cambio no nos han dado soluciones ni calidad de vida, excepto en los países que pudimos salir de las dictaduras hacia las democracias.

Un joven de 48 años es arrestado. Correría despacio

A veces los periódicos son la salvación, una bocanada de aire fresco, que nos dan vida. En esta noticia nos dan un aplauso donde más nos gusta.

“Un joven de 48 años, es detenido por hurto”. Todo un lujo, ser joven con 48 años. Yo también quiero ser detenido cuando cumpla los 48 años, si así logro ser joven. Estooo…, queee…, bien, ya no tendré nunca 48 años, vale. ¿Y no se puede uno dejar detener…, a la carta?

Vidente y curandero, que cobra si lo hace bien

Cada poco tiempos nos van llenando buzones y paredes con notitas de videntes y curanderos que ofrecen sus milagros al portador. Hacen de todo, resuelven todo tipo de problemas posible e imposibles, y además rápido, en solo dos días de media ya te han logrado resolver tu problema.

Las velas impresas como decoración resultan curiosas, pues no son negras. Que tenga 45 años de experiencia nos dice que es una persona mayor. Save pues perfectamente, que lo que hace no sirve para nada. Pero lo quiere hacer. Un jubilado con ganicas de seguir trabajando.

Pero desde Zaragoza es capaz de que dejemos el tabaco, el alcohol de forma inmediata, nos resuelve los exámenes complejos, nos protege contra las navajas y las pistolas, logra que vuelva nuestra pareja que se nos ha escapado por comportamientos equivocados, e incluso resuelve la impotencia sexual.

El mayor detalle es que por fin ya podemos pedir que el vidente, el mago, el curandero, venga a nuestra casa. Es como Amazón Express pero en futurologo. Una comodidad. Claro que…, no nos dice si viene a casa con todos sus artilugios y si estos incluyen fantasmas, pócimas, humos y olores. Cuidado pues nos puede dejar el piso hecho unos zorros.

Y además cobra después de los resultados. Cuidado que esto es un chollo. Esto nos indica que va en serio. Lo que no sé es porque no lo receta la Seguridad Social.

Tió Nadal, Angulero, Olentzero o Apalpador. Otros magos

La iamgen original es de la revista digital Mito
Estas fechas navideñas llenas de magia e ilusión son varios los personajes que acuden a los hogares a dejar regalos en las casas de los pueblos y ciudades. A los niños…, pero también en las últimas épocas a los adultos.  Sin duda los más conocidos son Santa Claus, también llamado Papá Noel, personaje nórdico que recorre el mundo con su trineo cargado de regalos.

Y los Reyes Magos que fueron hasta Belén a adorar al Mesías, y que la noche del 6 de enero llenan de regalos los zapatos de los niños. Y aquí es cuando conviene recordar y citar algunos otros personajes tradicionales de la Navidad en España, para que no se nos olviden. No todo son Reyes Magos o Papás Noeles.

El Apalpador (también conocido por el nombre de Pandigueiro ) es, en algunas zonas de Galicia, la figura mítica de un carbonero que según la tradición baja la noche del 24 o 31 de diciembre, a tocar el vientre a los niños para ver si han comido suficientemente durante el año, dejando un montón de castañas, eventualmente algún regalo y deseándoles que tengan un Año Nuevo lleno de felicidad y comida.

Otro personaje tradicional de estas fechas es el Olentzero u Olantzaro, un personaje navarro de la tradición navideña vasca. Se trata también de un carbonero tradicional entre los jóvenes vascos y navarros, y que desde la década de los 80 del siglo XX también trae los regalos el día de Navidad en los hogares País Vasco y Navarra, para los niños. Su origen está en la zona de Lesaka. El Olentzero es definido como un personaje burlesco, tradicional, incluso sucio del carbón, que las cuadrillas paseaban por los caseríos durante sus cánticos navideños y que sufrió una evolución para convertirse en el que traía los regalos a los niños en estas fechas.

Otro personaje navideño de España es el Angulero de Asturias. Según la tradición el Angulero era un hombre que nunca tenía suerte pescando. Sin embargo, cada 24 de diciembre pescaba una gran cantidad de angulas. Para celebrarlo, el hombre las vendía en la lonja y compraba regalos para los niños del pueblo, dando así gracias a la gran pesca de aquel día.
Por último cabe citar al Tió de Nadal o Tronca de Navidad de las zonas altas de Aragón y Cataluña desde antes del cristianismo, que es un grueso tronco que se bendice con pan y vino y que va cubierto con una manta o colcha, y al que los niños golpean con un palo, para que la tronca expulse los dulces que esconde debajo de la manta. Tiene su origen en la zona pirenaica en la que se cortaban los troncos para todo el invierno, y se guardaban los más grandes para la chimenea de Navidad, con la intención de que durase todas estas largas noches tan frías. 

Laura Puente

Riego de zonas verdes con agua no potable

Cada vez más los parques municipales de las grandes ciudades se riegan con aguas no potables, con captaciones de agua no apta para el consumo humano, aguas regeneradas y no aptas para el consumo humano que se usan para regar los parques municipales, para el llenado de piscinas municipales, la limpieza de calles y la utilización industrial en los casos que sean posibles, disminuyendo así el consumo de agua apta para el consumo humano.

Se utiliza agua que no es potable porque no está tratada y no es válida para el consumo humano, pero que permite muchos usos para la ciudad como el riego de jardines o pistas deportivas. Incluso en algunos casos, para el llenado de piscinas municipales.

En ciudades donde hay problemas de agua potable, utilizar el agua sin tratar, de lluvia, de pozos, es una alternativa totalmente recomendable, pues se cierra mucho mejor el ciclo del agua. Sólo se puede regar cuando existen reservas de agua no potable.

En ningún momento se trata de regar o utilizar aguas grises sin tratar, aguas que provengan de desagües humanos o incluso industriales. Este tipo de aguas no sirve por contaminación para regar, e incluso por el peligro que representaría para los trabajadores que las manipulaban en las zonas verdes.

Ser baboso es agredir. No seas tonto


Los hombres no siempre entendemos bien el sentido común en las relaciones (generalmente) entre personas de diferente sexo, al menos en la misma medida que las mujeres, lo que nos convierte en más débiles en la inteligencia emocional de la relación social. Si a alguien no lo conocemos de nada, no tiene ningún sentido decirle un piropo. 

¿Le diríamos “guapo” a un señor de 50 años que pasea por la calle, aunque fuera guapo? ¿Le susurraríamos con cara de degüello “qué piernas tan bonitas tienes” al repartidor de correo de todas las mañanas, que lleva un bigote de sorprender? ¿Le miraríamos el culo con osadía de cazador, al señor joven que va con sus dos hijos de la mano hacia la escuela?

Estos tres ejemplos me sirven por igual, si quien osa decirnos “guapo” o “chulapo” es un hombre o una mujer. Yo personalmente si una mujer me mira con descaro el culo…, me quedaría sorprendido y anonadado. Y le recomendaría que se cambiara las gafas de culo de vaso que llevaría, seguro, pasadas de graduación.

A las personas hay que decirles “guapo o guapa” si las conoces…, y sabes que te lo entienden y te lo admiten. Y aunque hay que tocarnos más todos. Incluso mucho más. Y darnos abrazos de oso o de árbol, pero sin agredir con la mirada, con las manos, con la boca, con el pensamiento, debemos saber a quién y si hay duda preguntar.

Ya sé que a los hombres nos han programado para que se nos vaya la vista hacia el canalillo, y que debemos entrenarnos en evitarlo. Bien, admitimos pulpo como animal babosete y de muchas patas. Lo llevamos dentro. Es decir, lo tenemos que educar. Pero entrenémonos en desaprender, que ya no estamos en la cueva.

Os doy un truco. A mi me gustan mucho las manos femeninas. Si les miras las manos a una señora, ellas no sospechan nada. A cambio, si te gustan las manos, eras capaz como león cazador de curarte poco a poco de tus instintos. Pero no le contéis el truco a las mujeres, que se esconderán las manos. Schissss!, es secreto.

Azoteas Verdes. Una iniciativa desde Zaragoza

Ayer el Ayuntamiento de Zaragoza aprobó por unanimidad una moción en Pleno de CHA que insta a redactar una norma municipal que apoye y promocione la posibilidad de que en los grandes edificios privados que tengan azoteas, las comunidades de vecinos trabajen por utilizarlas y convertirlas en Azoteas Verdes. Así mismo en los edificios públicos se va a empezar por trabajar en la misma línea.

Estos cambios de uso urbano de las azoteas ya funcionan muy bien, legislados por los ayuntamientos de Toronto, Chicago, Copenhague, por toda Suiza. En España hay trabajos también apoyados por las instituciones en la Comunidad de Madrid, Vitoria y Barcelona. Ahora será Zaragoza la que incidirá (más) en estos trabajos de futuro para mejorar nuestras ciudades.

El plan de Azoteas Verdes consiste en ir hacia un sistema de urbanismo amable que solo tiene ventajas para la ciudad y para sus usuarios más cercanos. 

Absorben en las zonas donde hay pequeñas plantaciones hasta el 80% de la lluvia, reducen el efecto de “isla de calor” mejorando el clima de los barrios sobre todo en aquellos que carecen de masa verde o árboles en la calles, protegen al edificio de los rayos UVA y los cambios bruscos de temperatura, aisla térmicamente en verano e invierno a los pisos que están debajo de las azoteas, aíslan acústicamente de los ruidos de la propia ciudad, mejoran el paisaje urbano, creando pequeños huertos o paisajes verdes en las azoteas de las comunidades de vecinos que sirven para el autoconsumo, muchas veces de productos que no es tan fácil encontrar siempre en las tiendas como pueden ser plantas aromáticas.

Hace pocas semanas se nos mostraba el huerto urbano que en la azotea tiene el Hotel Wellington de Madrid, para ciertos productos. La única crítica que se hace a estos huertos urbanos en las ciudades es que reciben la contaminación que viene de la calle. Es decir, la misma que nosotros respiramos. Precisamente para evitar este problema es para lo que se trabaja desde los Ayuntamientos. Hay que recordar que por cada metro de huerto urbano, se tiene constancia de una diez veces más de capa vegetal en forma de macetas, árboles o césped en las mismas azoteas.

Regalos baratos, que no cuestan dinero

Fijaros qué cinco regalos tan sencillos, tan simples, tan baratos. Escuchar a los que nos rodean, entregar una sonrisa, dar más cariño, ser más gratificante con todos los que nos acompañen, hacer algún favor a los que lo necesitan, dar un abrazo de árbol, saber que cada día es único. Regalos baratos, que no cuestan dinero.

Queremos vivir el momento, el aquí y ahora

El Museo Reina Sofía planteó una exposición muy curiosa de la que os entresaco algunos textos. Era sobre arquitectura, urbanismo, dudas, nuevas ideas, reconocimientos de nuestros problemas y nuestras inquietudes, pero también de nuestras propias formas de frenarnos ante los cambios.

En nuestra visión contemporánea, nadie cree en el radiante futuro de la revolución y el progreso. La gente —decía un panel— quiere vivir el momento, aquí y ahora. Quiere sentirse siempre joven y no preocuparse por las ideas de forjar al hombre del mañana. Y nos explicaba algunas pinceladas del futuro que iba transcurriendo por los barrios de ciudades norteamericanas que se iban renovando, para mal o para bien.

En países donde la vivienda es un lugar muy temporal, donde se alquila o se desalquila con facilidad, los cambios en los barrios son muy rápidos. Si algo no funciona con arreglo a lo que desean los vecinos, se cambian de lugar y otros grupos sociales van ocupando esos espacios. En España esto no sucede y los problemas son muy diferentes y a veces mucho más graves en barrios que se van convirtiendo poco a poco en zonas de calidad diferente a la que tenían en un principio.

El Muro de Berlín y sus otras formas de llamarlo

Los errores históricos los llamamos como nos da la gana, según quien les ponga nombres, adjetivos, explicaciones o sensaciones. Vamos a referirnos ahora al Muro de Berlín, pues era un muro y estaba en Berlín.

En España, en octubre del año 1961 se publicaba esta nota que os dejo arriba, en la revista Garbo. Aquí lo llamaba “Muralla Roja”. Bien, pero era de cemento. Los del Este de Berlín lo llamaron “Pared de protección antifascista”. Un poco largo pero que en alemán se simplificaba como Antifaschistischer Schutzwall. Pero en occidente y en el Berlín de los aliados era conocido como “Muro de la vergüenza”.

Eran 157 kilómetros de pena, que en realidad no dividían a la ciudad de Berlín en dos bloques, pues todo Berlín estaba dentro de la RDA. Lo que hacía era envolverlo dejando rodeado por el Muro de Berlín aquella parte de la ciudad que era gobernada por los aliados y que constituía la mayor parte de la zona urbana. Entrar o salir de aquella zona aliada de Berlín requería pasar las fronteras hacia la RDA por los puestos que los alemanes controlados por los rusos había colocado para ello.  

Europa se ha ido construyendo a golpes de muros, de acuerdos nunca explicados, como precisamente la construcción de este mismo Muro de Berlín, del que todavía no conocemos hasta qué punto evitó una invasión rusa de todo Berlín. La historia se escribe con secretos.

“Siembra” es una palabra fabulosa

Ayer ví este escaparate en una librería católica. Me pareció atractivo y válido y por eso lo traigo. Y vamos a matizar. No voy a defender ninguna religión, cada uno cree y practica con lo que tiene fé y quiere. Lo que no quita que muchas de sus ideas o planteamientos sean válidos para las personas, crean en una religión o en la contraria.

“Siembra” es una palabra fabulosa. Es el comienzo de algo, es creer en lo que haces, es tomar partido y decidir hacer. Puedes sembrar ideas o perdones, pero también trabajos y apoyos, ayudas y abrazos. Sembrar es creer en que se recogerá fruto, en que te vas a obligar a regar y abonar.

Me da igual, nos da igual a todxs, que siembres desde ópticas religiosas, sociales o políticas. Si siembras de buena fé, con ganas de trabajar por lo que siembres, si eres emocionalmente inteligente, deberemos aplaudirte. Nunca está garantizado el éxito, pero siempre dependerá de tí. No crean en los ángeles que viene volando, los ángeles los tienes que buscar, llamarlos con fuerza y traerlos para que ayuden en tu trabajo.

Esos Ángeles icónicos con alas y además espadas o lanzas, no sirven. Emplear las herramientas de matar para querer convencernos de que son enviados de la bondad, es una falsedad total. Los ángeles de verdad no se les nota, son sinceros pero también callados y no hacen ruido. Emplean la fuerza de su trabajo.

Anuncio parroquial de 1934. Simpático, si

Yo creo que este anuncio parroquial, y menos mal que le han puesto ya de entrada “anuncio” para dejar claro que es publicidad del Cielo, aun siendo de una almanaque católico del año 1934, es muy actual. 

Vuelve lo rancio, la religión mal entendida, las parroquias como centro de conversión y de reconversión, las palabras bordes para engañar son sabiduría basta, las ganicas de joder desde algunas mentes retrógradas. 

Lo entendemos. No tiene la razón, pero quieren tener las razones. Y sobre todo El Camino. Jopetas

Llamarse Ricarda es muy peligroso

Llamarse de una forma o de otra, según algunos brujos, tiene una importancia tremenda en la vida de cada persona. 

“Marditos” padres que son capaces de lo mejor o de la peor con algo tan simple con ponernos un nombre u otro. 

Ahora los podemos cambiar ya de adultos. Lo que no queda claro es si nuestra vida cambiaría por ello. 

—Ya no quiero llamarme Miguel y ahora me llamaré Antonio. 

Y a partir de este momento, joroba, mi vida es maravillosa, ha cambiado por ir al juzgado Je je je. 

¿Nos reímos todos?

Os dejo los datos referidos a las mujeres que se llaman Ricarda. 

Ya no hay niñas a las que seamos capaces de ponerles Ricarda. No conozco niñas Ricarda. 

Pero es que jodo, son caprichosas, poco responsables y menos naturales, falsas y amantes de las poses, imponen su personalidad, obstinadas, frías, calculadoras y encima les jode parecer inteligentes. 

Todo esto se les cura en cuanto se enamoran, pero…, ¿Y si no se enamoran nunca?

Al menos son baratas con los regalos, les gustan los geranios y la lavanda. Vamos…, una maceta y punto pelota.
 
A mi lo que me preocupa que les parezca vergonzoso parecer sensatas. ¿Qué quieren parecer?…, ¿insensatas? Jo.