LAT. Vivir en pareja, juntos pero separados. LAT para personas mayores

Cada vez más parejas nuevas pero de personas de edad adulta deciden vivir juntos pero separados (LAT - living apart together), en pareja pero cada uno en su propia casa. 

De esa manera lo duro de la convivencia no se comparte. No hay que limpiar a medias, cada uno tiene su propio wc, su propio orden personal, sus espacios sin que nadie los mueva, su frigorífico y sus olores.

Están el uno para el otro, se hablan, se tocan, se sienten o se duelen, pero por tiempo determinado excepto que se necesiten más por muy diversos motivos. Se cuidan por dentro y por fuera, pero luego cada uno se duerme con su almohada.

Vivir separados pero juntos es elegir lo mejor de tener pareja sin que lo peor venga a su vez. Hay espacios propios, ideas comunes, proyectos compartidos, pero espacios diferentes.

Esta decisión se da más en personas mayores de 60 años, en los que ya han tenido una mochila de vida en convivencia, y lo que desean es compartir vida, seguridad entre ambos, entretenimiento vital y sobre todo compartir el día a día, pero sin tener la parte más negativa de ese vivir juntos, logrando que además se vida separado.

Hoy con teléfono, redes o similares, el contacto puede ser constante. Y además debe estar programado el contacto físico para que todos los días sean una parte de la vida que se comparte sin que afecte al resto de la vida, del día a día. Hay amor, hay sexo, hay ternura, pero no hay wc ni lavadora, no hay tiempo de relajación diaria recordando la vida anterior.

Hay que verse mucho, tocarse mucho, hablarse mucho… pero no demasiado. No siempre, no en y para todo. Convivir no es imprescindible para amarte o para tener necesidad de otra persona en tu vida. Y si tuviera que volver la ruptura, así es mucho más sencillo, más barato, menos doloroso.

Tres son multitud. O incluso uno lo era. Dependía de la barba

El genial Forges, en su juventud del diario Informaciones también mostraba ya su particular forma de escribir titulares y crónica social cuando la dictadura no había terminado todavía. Algunos vivimos aquellos años en los que tres hablando juntos en la calle era formar grupos prohibidos y venía la policía a preguntarte qué hacías.

¿Tenemos que consentir tantas mentiras de la iglesia católica española?

Es un petitorio de Portugal, nuestros vecinos católicos casi similares a nosotros. Es el interior de una iglesia donde se pide para hacer "Promesas y Ofertas". Seamos sinceros. ¿Promesas y Ofertas para quién? ¿Para los curas de la iglesia?

Creo que debemos de plantar cara de una vez a tanta manipulación y a tantos jetas que nos quieren dominar y manipular. el IBI en España hay que pagarlo y debemos empezar a controlar qué tipo de educación se da en las escuelas regentadas por la Iglesia en España que son la inmensa mayoría de la concertadas con fondos públicos. 

También hay que empezar a ponerse serios con asuntos de este tipo, pues ellos ya se están poniendo serios para impedir que gobierne la izquierda en España.  Si se acabó el consenso y el silencio, se tiene que acabar para todos.

Sin raíces no somos nada. Un muerto viviente

Aquí El Roto no nos envía una de sus fabulosas gotas de humor ácido sino va directamente al meollo, a la sustancia. Sin raíces no somos nada. Necesitamos estar agarrados a un sitio en concreto, a alguna tierra que nos dé sabor y seguridad. No es posible ser ciudadanos del mundo, excepto que en realidad seas ciudadano del mundo, algo imposible.

Es posible que la tierra a donde estemos agarrado no sea del gusto nuestro. Depende de qué especie seamos. Puede faltarle calcio, fósforo o hierro. Pero será nuestra tierra hasta que nos arranquen de ella. Y si intentan trasplantarnos, casi siempre además de sufrir, nos dejaremos gran parte de las raices en el intento.

Si te encuadran, te conviertes en animal de granja

Lo dice El Roto y lo decimos muchos de los que no nos dejamos encuadrar porque hemos sabido salirnos antes de caer en la trampa.  Hay grupos de personas que intentar meternos en cuadras como al ganado a base de enmarcar nuestros pensamientos entre maderas que pulen las aristas para que no haya diferencias libres. 

Una vez encuadrados tienes que moverte poco, comer de lo que te den y mirar por el rabillo del ojo. Si eres alto, a lo sumo, puedes sacar la cabeza para mirar fuera, si eres de los pequeños ni eso.

Franquin y la fórmula para pisar a los demás sin problemas

El viñetista Franquin desde Iberoamérica nos muestra con una claridad casi demoledora cómo es posible que algunos pisen a los demás, pasen por encima de ellos y todos los demás tengamos que agachar la cabeza para no quedar mas jodidos de lo habitual. 

Hasta las focas saben que comemos mierda

Comemos mierda y nos lo dicen hasta las focas salvajes, comemos lo que no está escrito mezclado con potingues y productos químicos de laboratorios sin limpiar. Hasta las focas notan que las sardinas saben a pollos o que las cabezas de los langostinos tienen cadmio. Cada vez pero, y cada vez más sucio y más artificial. ¡¡Uff!!

Las albóndigas en este restaurante estaban un poco voladoras

Está claro que en Casa Mariano no sirven las albóndigas como se debe, y es que las formas también importan a la hora de comer. Humor de los años 80 para empezar el año.  

Necesidad de ejercicio físico en Personas Mayores

Estudios recientes afirman que caminar unos 7.000 pasos diarios, algunos de ellos por zonas de tierra y no de asfalto, ayudan a mejorar la salud y sobre todo a poder dormir mejor. No tanto por cansarse como se creía hasta la fecha, sino por la relajación y el movimiento completo del cuerpo que produce un proceso de ejercicio físico aunque sea moderado.

Por eso animar a las personas mayores, o incluso a partir de los 45 años, a practicar simplemente el senderismo incluso urbano o el pasear por parques urbanos, ayuda a mejorar o mantener la salud y sobre todo nuestra capacidad de dormir mejor y con más duración del espacio temporal de sueño profundo.

Esos de 4 a 5 kilómetros diarios de caminata algo más rápida que el andar habitual ayudan a mantenernos en forma y podemos estar hablando de una hora cada día (o incluso algo menos) que podemos dedicar a escuchar música, a relajarnos, a pensar. a evadirnos de la azarosa vida diaria. 

Y si algún día no puede, tampoco sucede nada, lo importante es intentarlo y practicar el movimiento suave y entretenido la mayoría de veces que podamos hacerlo. Si lo sentimos como una obligación, como una carga, al final lo abandonaremos.