Deseamos que los abuelitos mejores. Pero en su casa

El fracaso social en la atención a nuestros mayores ha sido mayúsculo y aquí las responsabilidades son de todos, incluidos en primer lugar los responsables de las Residencias para Personas mayores que no han estado a la altura, pero sin duda sobre todo unas normas sanitarias y de servicios sociales excesivamente flojas y banales, que han permitido esta debacle. 

En su momento haremos cuentas, hablaremos de números, lo haremos incluso distribuyendo por territorios y por el número de personas de cada territorio que están en estos servicios públicos ingresadas no siempre libremente, y hablaremos también del nuevo modelo de Residencias para Personas Mayores que debe empezar con urgencia a construirse.

Han perdido "clientes" como muchas de estas empresas trataban sus personas internas y ahora ya lo primero que están haciendo es publicidad de sus servicios. No plantean cambios drásticos en los servicios o incluso en los edificios, y sin duda en las personas que trabajan para dar esos servicios. Lo primero es llenar "su negocio" con "nuevos clientes".

Un exceso de irresponsabilidad social para las personas mayores que son las que gestionaron la España, el Aragón que hoy tenemos entre manos. Todos ellos fueron jóvenes, activos, muy válidos, constructores de los caminos sociales que ahora pisamos.

Esta imagen de arriba es un DESEO de unos niños colgado en su árbol del jardín en el barrio de La Jota de Zaragoza. No habría nada que añadir, mientras esos niños, nietos, no se hagan adultos. A partir de ese momento todos nos convertimos en mucho menos humanos.

Los niños desean que los abuelitos mejores. ¿Sabemos qué clima mental tienen hoy las personas mayores de 70 años de edad que ya saben que hace unas semanas no tenían derecho a entrar en los Servicios de Urgencia o de Cuidados Intensivos?