La Cultura no sirve para nada. Menos mal. Como la Muerte

La Cultura —ya lo dije hace un tiempo sobre el Arte— no sirve para nada. Y eso es maravilloso. De esa forma se manipula menos de lo que gusta manipular a todos los que se creen que mandan. Siempre los que mandan gozan manipulando aquello que sirve para que los demás se sientan más hábiles, útiles o libres.

La cultura hay que dosificarla, no vaya a ser que la tengas en demasía y los obreros del campo de la vida quieran cambiar hacia la libertad. No es posible, hay que evitarlo. Por eso la educación está dosificada, como se dosifica el Arte, la Cultura o la Reflexión

La Religión en cambio no hay que dosificarla.

Si pensamos que la religión está de capa caída nos inventamos otras, o potenciamos las que tenemos en el cajón, escondidas para que la gente tenga donde elegir. Nunca podemos dejar a la sociedad sin religión, pues se perderían entre la vida sin saber bien qué va a ser de ellos tras la muerte.

El caso es tenernos pilladas con los miedos de la muerte. Porque en realidad eso es la Religión, un concepto que te habla de la muerte y de lo que vendrá después, para convencerte de que vendrá algo más. Mentiras. 

Una Religión sin Cielo e Infierno no serviría de nada.

La Muerte tampoco sirve para nada, como la Cultura o el Arte, y por eso también nos manipulan con la Muerte. Pero la gran diferencia es que la Cultura sí que sirve para disfrutar de la Vida y sentirnos mejor, para crecer en más libertad (sin pasarse), para ser incluso mejores y entender todo un poco más. 

En cambio la Muerte no logra servir más que para apagar el interruptor.