¿Por qué parece triunfar el BNG? ¿Sirve el ejemplo para Aragón?


Cabría preguntarse qué ha llevado al BNG (Bloque Nacionalista Galego) desde la casi desaparición hace una década a un éxito en las encuestas diez años después que ya asombra a gallegos y politólogos de fuera. 

El BNG, una formación similar en algunos temas a la CHA aragonesa, he realizado un camino duro, lento, complejo al tener su soportar casi excesivos cambios, pero que le parece asentar sobre un futuro mejor.

La figura de los líderes vuelve a figurar como un asunto muy importante pero a su vez complejo de exportar. 

No existe un patrón claro para liderar con éxito pues depende del momento, del espacio social y geográfico, del discurso, del equipo que logra crear a su alrededor y casi en el último lugar de las diferenciaciones ideológicas de sus posibles contrincantes dentro de la misma formación.

El BNG fue un partido muy importante en Galicia con una década —
la que se mueven entre finales del siglo XX y los principios del siglo XXI— donde era el partido de “la izquierda gallega” por delante incluso del PSOE. 

Pero el nacimiento de Podemos, las luchas internas, la salida de diversos partidos pequeños que conformaban el BNG, hizo que se tambalearan figuras históricas, se perdieran referentes, se convirtiera el BNG en algo desconocido.

Hay que pensar que llegó a tener 3 diputados en el Congreso y hasta 18 de 75 diputados en su propio parlamento gallego, obteniendo en su máximo éxito un 25% de los votos gallegos.

¿Y el éxito actual dónde asienta? Pues posiblemente en un nuevo equipo de dirigentes que con las manos limpias y nuevas, han creado un proyecto colectivo y de equipo, con nuevas personas serias en el trabajo colectivo de conocer bien Galicia y de saber sus problemas y sus posibles soluciones reales y nada demagógicas.

Antes tuvo que vaciarse de disensiones internas, de peleas que desangraban el proyecto, abierto sus puertas a políticos desencantados por proyectos que no han logrado sus objetivos, y se ha puesto a mirar más sobre el interior de su tierra huyendo de planteamientos económicos para Galicia que nunca funcionan, acercándose más al medio rural.

Y sobre todo han querido construir un nuevo BNG que deje muy claro que ellos no reciben órdenes de Madrid, incluso ni tampoco de políticos que siendo gallegos miran por el rabillo del ojo a Madrid. 

Quieren un futuro para Galicia y sobre todo quieren explicarlo con detalle avanzando hacia una Nueva Galicia que sea: productiva, innovadora, social, feminista, ecologista y empoderada. 

Y sobre todo quieren dejar atrás una década de servilismo hacia opciones políticas que dirigidas desde Madrid se olvidaban de Galicia.

¿Es ese el éxito? Pues parece que si. Pero no se olvidan de las ciudades gallegas. También quieren dar prioridad al desarrollo de una agenda urbana que apueste por ciudades sostenibles, a disposición de las personas, por la recuperación de espacios públicos, con una gestión ambiental de los recursos y del agua.

Julio Puente (Ajovín)