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4.3.26

Irán 2026. Ya te lo dijo Moshé Zonder


A mí esta guerra ya me la han contado. Durante la hospitalización de mi madre cayó en mis manos un libro de aventuras extraordinario, que narra la salida en los primeros años 70 de Gran Bretaña del control al alimón con el sha Pahlevi del Estrecho de Ormuz y la adjudicación con mordida a los clanes de las dunas –Borbón vive allí- de cada concesión petrolífera de los eriales de su propiedad. La novela “Dubai” de Robin Moore.

En los mares territoriales en que se hallaban las principales bolsas de crudo, la cosa se puso más caliente antes de la primera crisis del petróleo, que el mercado del oro como ésta ya vaticinó con subidas siderales. Que alguien me explique en términos no económicos la partición de la desembocadura del Tigris y el Éufrates, el río-estuario Shatt-al Arab, entre Kuwait, Irán e Irak a base de rayas rectas. Río que significa el de la costa de los árabes cuando se halla compartido por los persas.

La novela de que os hablo anticipa la eclosión de Abu Dhabi, Dubai y el Sultanato de Omán –el del Simbad el Marino y cuyos capitales o navegantes extendieron una bella arquitectura árabe de puertas de madera labradas y torres de ventilación para crear corrientes en costas de calor inhóspito que llegó a Mombasa, Zanzíbar y Tanzania- como centros cosmopolitas en que se asentaron con arbitrario permiso de los emires aventureros americanos, navegantes traficantes con crudo, oro y perlas y demás intrigantes, que se reunían en los hoteles y bares que tuvieron las primeras licencias para expedir gin-tonics. 

Un negocio perfecto cuyo modelo siempre fue el crecimiento de Singapur y los combinados de su hotel Raffles.

El efecto en España y en el mundo de su actual, enésima escaramuza anglosajona y europea (los israelíes van de que lo son) con el gigante cultural del norte, pues Irán gobierne quien gobierne siempre es Persia, será el de la vuelta del mundo a una inflación más que desatada, no evitada, por todos deseada y que le viene a Sánchez de perlas para no convocar.

Para cualquier vecino del quinto como yo, el pregón es el que sigue: hoy han vuelto las colas en las gasolineras, las promociones de viviendas ejecutadas desde los años noventa hasta la fecha cuya casi exclusiva fuente de calefacción es el gas argelino –aliado siempre presente modulador de la política internacional española- son una superestructura que no permite la frivolidad de que las pasemos a hilo radiante en cuatro días ni tenemos soberanía energética. 

Se avecina —para los que se comen una pero quieren contar veinte—  viajar a precios astronómicos, el relativo final de que la clase media europea con o sin el paraguas nuclear de Francia tenga acceso a esos lujos, como ya lo veníamos teniendo a no poder dormir en Madrid menos si cambias tu casa por otro. 

Tendrá efectos positivos, los padres pasarán a que no se les caiga la baba la despedida de soltero del amigo de su hijo a 3.000 por cabeza en una ciudad con encanto.

Qué decir de cómo nuestras embajadas del Golfo y la sociedad en su conjunto nos tengamos que desvivir por salvar la vida a jóvenes que se hacen selfies en Doha, por repatriar a mazados de gimnasio que gritan como críos consentidos (exigen la salvación portando móviles con garras de rapaz que graban drones), por recolocar a los controladores aéreos con diez veces más su sueldo en la tolerante sociedad para lo que quieren emiratí, nuestros emigrados vip.

Presuntos aventureros que son ciudadanos de su mundo a los que, nos lo exigen por interés particular, se repatriará con el dinero de todos como a los montañeros sin federar se les venía fletando un helicóptero gratis para sacarles de un glaciar al que habían subido sin ningún respeto. Al grito de soy un disfrutón.

Esta guerra y el control del uranio enriquecido, la capacidad de soborno de unos y otros, los efectos del fuego amigo y de los comandos para ejecutar el terrorismo de estado, ya me los habían contado con parcialidad, reflejando la lucha de Israel por la libertad como artificio superador del derecho internacional, en “Teherán” de Moshé Zonder, como la reacción contra la intifada en “Fauda” de Lior Raz, su actor principal.

Esas series son muy creíbles pero desprenden el desigual valor de la vida de los mártires de uno y otro bando (o incluso de los tres en que están subdivididos).

Basadas en experiencias personales de los guionistas, sin el filtro que les daría la literatura de David Grossman, sus capítulos pasan en las conversaciones de los protagonistas con una naturalidad sideral del inglés al hebreo, del farsi al árabe. Debe recordarse que el Mossad utiliza agentes descendientes de los judíos mizrahí, los de las comunidades orientales que constituyeron gran parte de la base económica de Bagdad, Isfahán y Bujara. Comunidades con dos mil años de Pesaj a cuestas en territorios que ni eran musulmanes.

No hay alusiones en sus guiones al Yemen tribal, a los misiles rusos en Siria. Hay pocas a la dinastía saudí post Faisal que parte el bacalao moral al custodiar los lugares santos de La Meca y Medina

Sí revela en concreto “Tehran” la condición noble del pueblo persa que invoca Trump como no árabe –claro que no, el pueblo noble es el de Aragón-, el eterno retorno del eje civilizado ario del que el Tercer Reich era fan.

Resulta más completa para comprender el sancocho del Golfo Pérsico o Arábigo –la distinción no es moco de pavo, son el mismo- la relectura de la citada novela. Robin Moore, ese pedazo de adelantado a nuestro tiempo en estos tiempos de protección de los datos que les dé la gana, y transparencia opaca.

No os quedéis solo en el evangelio televisivo y los salmos según San Netanyahu, que tanto añoran los tiempos en que Teherán fue el principal centro de espionaje y control anticomunista, meted a China y Rusia en la ecuación, con la embajada americana y el reconocimiento a Israel del sha como ejes. 

Qué bien se comía entonces según Moore en sus restaurantes a la francesa a base de vodka helado -pues los iraníes se subraya que eran de relajadas costumbres coránicas- con caviar azerí o del beluga Tanit del Caspio iranio. 

Hoy en las series israelís, sale que los jóvenes de la resistencia iraní a los que están masacrando son hedonistas y se endrogan, visten muy bien porque además son guapísimos –los actores hebreos que les dan vida-.

Qué esplendor el del arte persa safávida de Ispahan y sus puentes cubiertos sobre el río Zayandeh nacido en los montes Zagros. Debemos a Irán los ladrillos vidriados, la suntuosa poesía farsi, el arroz pilaf con pollo y granadas, el concepto de jardín con árboles frutales como remedo del paraíso con el que nos solazamos en la Aljafería y el Generalife.

Puestos a comparar, quizá nuestro intercambio con Estados Unidos no haya sido mayor y, tiene arte el equilibrista Sánchez (y el gas argelino y los que mandan en las refinerías españolas detrás) en sostenella y no enmendalla, no solo en clave de que se lo exija la política interior española. 

Soy de los que piensan que Sánchez no está tan solo en las reuniones de la Unión Europea ni desafiando a la actual élite política americana y será una cuestión de tiempo su reconquista a partir de nuestra lengua. Tiene detrás a muchos Soros que cada día pueden engrasarle.

Peor es reconocer que Israel y los marines ejecutan decisiones en que participan los neutrales saudíes, emiratíes y pakistaníes. Como entren en suelo persa, volveremos a las andadas talibanas y quizá haya un efecto en Europa y España de descontrol de la población islamizada radicalizada. 

Esa con la que sí sabe qué hacer, pero dilapidaría el derecho de fraternidad, el presidente Macron que no podrá meter submarinos nucleares pore el Sena arriba para controlar sus propios banlieux. Europa tiene otro concepto de la legitimidad de las razones de Estado, en términos éticos y estéticos, tontadas de sus presidentes aparte.

Al Séptimo de Caballería decimos: ojito droniceis el puente de Shahrestan, ya lo hicisteis en nombre de la cruz con el de Mostar dejando hacer a los croatas, los buenos sucesores ustachi.

Poeta sublime que porta como apellido el varietal que da un vino balsámico y terroso de mi gusto, en el siglo XIV, Shams ud-Din Mohamad Hafez Shirazí regaló a la humanidad el siguiente oasis:

La fortuna es aquella que sin exceso de dolor se alcanza. Con esfuerzo y trabajo, el jardín del Edén es poca cosa.

A la orilla del mar de la aniquilación estamos, oh copera, apura ya, que del labio a la boca es poca cosa. Sé cauto, asceta, no te fíes del juego del orgullo:

Vive y no dejes morir.

04.03 Luis Iribarren

1.3.26

Irán, Israel y los EEUU. Otro lío


Intentar explicar (y entender) lo que está sucediendo entre Irán, Israel y los EEUU no es nada sencillo. O sí. El poderoso quiere doblegar el mundo entero para que este sea como él quiere y para su beneficio. 

Este tipo de procesos ya se dio en la antigüedad, en la historia de la humanidad, y en varias ocasiones. 

Sabíamos que los EEUU iban a atacar Irán desde hace semanas. Lo sabían también en Irán, o lo deberían haber sabido. Así que resulta más sorprendente que los ataques sean tan certeros como para matar a toda la familia del Líder del país atacado en las primeras 12 horas. 

Creo que todo es la suma de una sarta de mentiras, o como poco de medias verdades. Lo que quiero decir con esto, es que el teatro en la política funciona muy bien y se utiliza mucho. 

¿Dónde están esos armamentos muy sofisticados del atacado, tan bonitos en los desfiles, si no sirven para defender al Líder Único y a su familia, la integridad de su país? 

¿Es mucho más sencillo matar a 30.000 manifestantes, que defender a tu familia, tu religión y tus ideas dictatoriales? ¡¡Uff!! Qué torpes somos.

¿O eran de cartón piedra? por cierto, el Líder Único era un enviado de Dios, y me parece que tampoco estuvo fino para defender a su representado en la Tierra.

El mundo no es tan sencillo que parece. Que Irán no tenga manera de poderse defender es sintomático de que en algo nos mienten. Y no quiero seguir dando pistas.

Lo cierto es que de momento varios centenares de civiles, niñas en un número mayor a las 150 en una escuela, han pagado las torpezas de unos y de otros.

Irán es un país dictatorial. Muy dictatorial diría mejor. 

Pero el mundo está hundiéndose por la falta de organismos con respeto. El más chulo de la Clase, manda incluso contra el Director del colegio, y así no es posible aprender nada. 

La pregunta no es tanto qué va a suceder con Irán y sus vecinos de territorios, sino dudar sobre que será lo próximo. 

En las guerras no es tan importante quien gana o quien pierde, como quien es el que no puede perder. 

Cuando ya se sabe quien es el que no puede perder, podemos diseñar con poco error la estrategia de futuro de esa guerra. 

Y nos equivocaremos poco en sus desenlaces, lo que debería servir para construir la paz imposible. 

24.2.26

Algunos detalles del 23-F en Zaragoza


Del 23-F de 1981, ahora que se quieren abrir los expedientes secretos o reservados (ya veremos qué quedan y si saldrán todos y también las llamadas telefónicas o solo papeles) van a salir muy pocos datos nuevos. Se ha investigado mucho por reconocidos periodistas con acceso en su momento a todos los detalles. Lo que no quiere decir que no se callaran algunos de esos datos clave.

No tendría sentido y además sería casi hasta peligroso que ahora salieran datos realmente importantes que cambiaran el relato. Imaginemos que salen datos importantes que no se tuvieron en cuenta en el Juicio contra sus responsables, pues todo lo que se configuró en el Sumario de ese juicio sí se conoce.

Sería brutal que ahora salieran datos nuevos que nadie, tampoco los abogados defensores, tuvieron en cuenta en el Juicio. Y que esos datos explicaran un relato distinto, con personajes en posiciones diferentes.

En realidad lo que sucedió es que un Teniente Coronel muy conocido por sus vinculaciones golpistas y que había estado —no hacía mucho— unos meses en la cárcel por otro intento golpista, entró en el Congreso con casi 300 guardias civiles que llegaron en varios autobuses.

En realidad un Teniente Coronel no es un gran mando militar en Madrid, menos si viene desde la Guardia Civil. Primer detalle curioso.

No tiene ningún sentido que el CESID de entonces no estuviera enterado de nada. Ni de la compra de los 8 autobuses, ni de los paseos de Tejero por las cercanías del Congreso haciendo fotos, hechos probados. 

¿Tan malos eran en el Servicio Secreto, para que no se enteraran de aquello? ¿O no se quisieron enterar pues Cortina (el responsable operativo) era una persona "muy" lista y muy bien relacionada con el Poder?

Un Golpe de Estado con ganas de triunfar lo dan los Capitanes Generales de las Capitanías Generales territoriales. Las mismas que según se dice, fueron llamadas por el Rey entre las 6:30 de aquella tarde y las 01:30 horas del día siguiente, hasta que salió el Rey por la televisión, para decirnos que tranquilos, que nada de nada.

En Zaragoza la Brigada de Caballería “Castillejos” y la Brunete (que estaba de maniobras en San Gregorio) salieron parcialmente implicados en el 23F, pero fueron claramente frenados por el general Pinilla, en aquel momento director de la Academia General Militar y con un gran prestigio.

Se dice que el general Luis Pinilla Soliveres jugó un papel clave para frustrar el golpe del 23F en Aragón, al rechazar unirse al capitán general Antonio Elícegui, quien sondeó su apoyo para movilizar también a la División Acorazada Brunete que como he comentado estaba en maniobras en San Gregorio, Zaragoza. 

Luis Pinilla fue un militar de muy considerada personalidad militar en Aragón, por su labor social y su humanismo cristiano, sobre todo con la juventud.

Luis Pinilla alertó a Elícegui del peligro de unirse al Golpe de Estado, tras recibir llamadas de Francisco Laína (director de Seguridad del Estado y anteriormete Gobernador Civil de Zaragoza), y Pinilla ordenó el acuartelamiento de los cadetes y músicos (que tocaron aquella tarde en Teatro Principal), pero en donde tocaron en sesión de las 19:00h la zarzuela "Los gavilanes", por orden del director general Luis Pinilla para mantener la normalidad.

Y el propio Pinilla tras hablar con Madrid, evitó la salida de tanques de Zaragoza que podrían haber expandido el golpe como en Valencia. 

En cuanto al Capitan General de la V Región Militar, la de Zaragoza, el capitán General Antonio Elícegui ordenó el acuartelamiento general a las 20:30 h de aquella tarde pero con intenciones sublevatorias, a favor del Golpe de Estado. Los mandos militares de Zaragoza fueron acuartelados y a la tarde noche se desplazaron a sus acuartelamientos desde sus casas, recogidos por vehiculos militares en puntos clave de la ciudad.

Contactado por golpistas de otras capitanías, Elícegui aquella tarde noche dudó sumarse al Golpe del 23F, primero ante la resistencia del general Pinilla y la llamada de Francisco Laína (subsecretario de Seguridad del Estado), y lugo al ver que otras Capitanías tampoco se habían sumado el Golpe, limitándose a un comunicado ambiguo sin acciones decisivas; y Zaragoza no se sumó activamente al golpe. Fue juzgado por ello, condenado e indultado.

Francisco Laína aquella tarde noche fue el que ordenó la creación de un Gobierno en la Sombra con todos los subsecretarios, por lo que se puede decir que fue Presidente del Gobierno en España durante 14 horas. Y una de las personas que más hizo con un teléfono en la mano, para parar aquel 23F.

Las brigadas de tanques directamente implicadas en el intento de golpe de Estado del 23F de 1981 pertenecían principalmente a la División Motorizada Maestrazgo (III Región Militar, de Valencia), bajo órdenes de Jaime Milans del Bosch, quien desplegó unos 40-50 tanques AMX-30 en calles clave como Alameda y Puerto, apuntando a instituciones. Que fueran los únicos no quiere decir que no hubo muchos otros, preparados para salir a las calles, ante una orden que nunca llegó ni en Madrid ni en Zaragoza.

Junto a estas tres Capitanías Generales ya muy conocidos, hubo otras dos que dudaron. La VI Capitanía (Burgos) y la VIII (Sevilla) mostraron simpatías pero no actuaron decisivamente, frenadas por las llamadas telefónicas del Rey o de gente muy cercanos a él. Aquel 23F no parecía ser al Golpe de Estado que estaba sobre la mesa en aquellos momentos, sobre todo tras la dimisión de Adolfo Suarez, que parecía el gran obstáculo a batir.

¿Qué impulsó a dimitir a Adolfo Suarez como presidente del Gobierno el 29 de enero de 1981? Si leemos algunas frases del discurso de su dimisión, algo se puede entender, algo que parecía estar cociéndose y que intentó frenar con su marcha.

Extractos Clave del Discurso de dimisión de Adolfo Suarez

"Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad. [...] He llegado al convencimiento de que hoy [...] mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia."

"Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido [...] No me voy por cansancio. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje. No me voy por temor al futuro. Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos lo que somos y lo que queremos."

"Algo muy importante tiene que cambiar en nuestras actitudes y comportamientos. [...] Deseo para España [...] un futuro de paz y bienestar. [...] Muchas gracias a todos y por todo."


Adolfo Suárez que siempre negó tener conocimiento del Golpe de Estado creó un vacío político que desestabilizó el gobierno que había, debilitando a la UCD que tanta culpa tuvo en su propia dimisión y posiblemente acelerando conspiraciones militares previas al 23F.

Lo cierto es que pocas semanas antes hubo varias reuniones entre militares y el Rey junto con Adolfo Suarez, para presionarle y hay detalles escabrosos incluso de alguna de esas reuniones con pistolas encima de la mesa.

Se quería "reconducir" la situación de España desde los poderes del franquismo todavía vivos tanto en partidos de la derecha como de la propia UCD, así como desde la ambigüedad de algunos políticos de izquierda, empresarios y medios de comunicación. Eran excesivas fuerzas vivas las que deseaban el final de Adolfo Suarez, y muchos de ellos incluso el final de la Democracia.

23.2.26

Mi 23-F me pilló a oscuras


A mi el 23-F de 1981, el Golpe de Estado de Tejero me pilló trabajando a oscuras y con la radio (la SER) funcionando. Estaba casi a oscuras en el laboratorio fotográfico cuando escuchando la votación saltó el ruido. Los primeros instantes personales fueron de convencimiento de que era un ataque terrorista de ETA, con unos tipos disfrazados de guardias civiles. Pero en cuanto salió el nombre de Tejero, todo me encajó de otra manera, pues ya era conocido. 

En los primeros instantes y tras los disparos sí pensé en muertos. Y que aquello iba muy en serio, no era una chapuzo de un idiota.

Salí de mi laboratorio, avisé a varios oficiales del taller de lo sucedido, yo tenía 24 años y eran las 18,23 de la tarde, y tenía que haber salido a las 18,15, pero estaba acabando unos trabajos urgentes. 

Enseguida dejé todo más o menos acabado y salí corriendo hacia mi casa, a buscar el autobús 33 que me llevara a recapacitar.

Desde la Plaza de los Sitios al Paseo de Independencia fue un recorrido rápido y de reflexión. ¿Qué debía hacer con urgencia? Tenía que avisar a mi hermano, con suma preferencia. 

Encontré una cabina de teléfono casi en la plaza de España y le llamé a la librería. Se acababa de enterar por un cliente. Dejó su puesto de trabajo y se fue a su sindicato del que era dirigente sectorial a nivel estatal.

Mis padres estaban en su pueblo de Soria y sin teléfono en su casa, llamé a mi mujer y le dije que se preparara para salir a comprar los básico en alimentación, y tras llegar a casa en silencio y comprar lo elemental para una semana, nos fuimos a casa de unos amigos, en donde él era militar democrático, para ver qué sabía él.

Aquella tarde fue de disimulo. El marido de nuestra amiga era de familia militar y no se debía hablar de muchos temas aunque supiera que era democrático, solo escuchar. 

Habló con su padre por teléfono y este le tranquilizó. No tardamos mucho en irnos a nuestra casa, para intentar nosotros, hablar con mi hermano.

No había móviles, y había que esperar a que sonara el teléfono. No estaba en casa, no sabíamos nada de él.

Él cuando me llamó me dijo que no iba a dormir en su casa, que estaban todos preparados para quemar archivos si fuera necesario, y que esa noche dormiría en un piso ajeno a nuestros padres, pues él todavía estaba soltero. Le ofrecimos nuestro piso, pero no quiso.

Me dijo que algunos militares de Zaragoza habían sido movilizados, que los fueron recogiendo en puntos estratégicos aquella noche para llevarlos a los cuarteles. Y que desde Madrid no le sabían decir nada concreto.

Hasta que salió el Rey por la tele, y con la radio pegada e las orejas, mi esposa y yo sabíamos que aquello era la continuación del Colectivo Almendros, de la Operación Galaxia, y que estaba muy bien organizado. Con el tiempo nos enteramos que era una chapuza, muy posiblemente organizado o alentado o consentido, para evitar males mayores.

Hoy mismo, en 2026, me entero que se van a desclasificar por fin, los Papeles del 23-F, tras 45 años de espera. ¿También las grabaciones telefónicas?

Nunca es tarde, y sabemos casi todos que no van a contener nada nuevo. No sabemos qué trama civil hubo, pero sí sabemos que la hubo aunque muy tapada. Se necesitó financiación que Tejero y sus amigos no tenían.

No sabemos de lo sucedido entre la hora del Golpe de Estado y la salida del Rey en televisión. Tampoco de lo que realmente hicieron los Subsecretarios convertidos en Gobierno por unas horas, ni del papel de ciudades militares tan importantes como Madrid, Sevilla o Zaragoza. 

Ni el papel de los EEUU antes y después, con serias dudas de su embajada y las indicaciones de la mañana anterior a sus ciudadanos en España. 

Intuimos quien era el Elefante Blanco, pero incluso pudo haber dos Elefantes Blancos, para engañarse entre ellos. 

Tampoco sabemos bien el papel del CESID a través de José Luis Cortina. Ni hasta que punto aquel 23-F estalló, para tapar un posible Golpe de Estado Civil y Militar mucho más potente.

Julio Puente


16.1.26

Mis primeras guerras. Apuntes desde el Borde 003


De niño uno entiende las guerras de una manera muy lejana, muy diferente, por la inocencia que te ofrece la edad y por la falta de información real sobre la capacidad  de manipulación del ser humano. 

Y sobre todo si me refiero a las guerras vistas desde mi infancia en los años 60 del siglo XX, cuando hablar de Vietnam era como hablar hoy de Saturno, un lugar muy lejano, lleno de selvas y mosquitos, húmedo y en donde habitaban gentes que no se parecían en nada a nosotros.

En mi infancia tuve principalmente tres guerras, encima de mi ambiente casi silencioso como es lógico en una familia sin muchos recursos y en los años 60. Nadie o casi nadie me hablaba de guerras y los medios de comunicación de aquellos años eran: Una radio gorda que solo escuchaban los adultos, y muy esporádicamente la televisión de mi abuela en donde siempre ponían tenis, pues yo iba a visitarla a media tarde los sábados.

De la única guerra de la que sí recuerdo algo es como decía antes, de la Guerra de Vietnam (1955-1975) que aumentó su crudeza e información en los años 60 con la intervención directa de los EE. UU., convirtiéndose en un símbolo de la Guerra Fría y un conflicto muy televisado que generó grandes protestas en países de lejos. 

Aquí hasta bien entrados los años 70, lo de protestar pues poco y en casa, para que solo te dieran una golpisa en el testuz. Protestar en la calle no se atrevía nadie, pues sí se sabía lo que sucedía si lo intentabas.

En aquel momento, cuando yo tenía unos 10 años, empecé a pensar que aunque muy lejos, igual algo sí me podía tocar. Cuando me enteré de que éramos amigos de los EEUU me entró miedo pues empecé a pensar que igual tenía yo que ir a luchar como soldado a ese lugar tan lejano. Aunque yo no era negro. Esto lo pienso ahora.

Guardo pocas imágenes de aquellos años y de la guerra, pero algunas tienen como referencia aquellas trampas tremendas que les hacían a los soldados “buenos”, aquellos otros los soldados que vestían desarrapados, preparando trampas en agujeros en el suelo, llenos de estacas que los traspasaban al caer. Eso además también lo iba viendo en los tebeos que alquilaba, más que en la televisión.

Y me daba miedo y asco. Yo me preguntaba: —¿Cómo sacas a un soldado herido pero traspasado por eso palos con pinchos? Nunca pensé por entonces, que en la guerra se muere de verdad, y que si caías en esos agujeros ya nadie se dedicaba a sacarte de allí.

Con los años pasados me enteré de la Guerra de los Seis Días (1967), cuando Israel luchando contra Egipto, Siria, Jordania e Irak, logró una victoria israelí con profundas repercusiones regionales que perduran hoy, y que en solo una semana consiguieron conquistar todos los territorios y alcanzar la Paz.

Era un niño, claro, hoy veo ya sesenta años después, que seguimos en donde estábamos entonces. Pero sí recuerdo que me pareció fabuloso poder empezar y terminar una guerra en una semana, pues calculé que en ese tiempo era imposible que me pudieran llamar para ir a la guerra.

De aquellos primeros años de mi infancia no recuerdo nada de la Crisis de los Misiles en Cuba (era 1962, yo tenía poco más de seis años). Un momento crítico de la Guerra Fría donde EE. UU. y la URSS, en donde estuvimos casi al borde de una guerra nuclear. 

Con los años he conocido aquellas repercusiones, debilidades, sustos y miedos, pero en mi familia solo se trataba de sobrevivir y de que desde la iglesia de la Magdalena nos ayudaran con algo de comida.

Mi padre trabajaba, pero aunque era un buen mozo, era inmigrante de Soria y no tenía nada sencillo ascender a Oficial de Segunda que era su meta. Creo que todavía era Peón, aunque luego logró ascender a Oficial de Tercera

Sí recuerdo, de aquellos años duros, que trabajaba el sábado todo el día y algunas —muchas— mañanas de domingo en una gran empresa de la Avenida de Cataluña de Zaragoza. Talleres Jordá.

Pues eso, que mis primeras guerras transcurrieron sin mucha pena, hasta que con ya más de siete años conocí el asesinato de John F. Kennedy. Aquello me pareció tremendo incluso para mi edad. ¿Cómo es posible que se asesinara de verdad a un presidente tan joven, que tan bien mandaba en el mundo mundial, y sin que nadie lo hubiera impedido?

Recuerdo que pensaba que los importantes del mundo tenía bula, no se podían morir si no era por ser ya muy viejitos. Poco antes había visto en la televisión de mi abuela el entierro del Papa Juan XXIII, pero ya me dijeron que era muy mayor, y con casi 82 años uno ya estaba para morirse. 

Como yo tenía siete años, veía esa posibilidad tremendamente lejana, casi imposible de ser imaginada por mi. Uno con siete años —y es que por entonces funcionando la vida tan despacio—, piensa que esto durará muchísimo, incalculable tiempo hasta ser viejito. ¡¡Quien me ha visto, y quien me ve!!

Pues eso, que lo del Papa bien, inevitable, pero entender los de Kennedy era imposible. Y por un disparo. No era entendible pues yo era un niño joven. Los hombres jóvenes no se pueden morir por un disparo, y además en la calle y en un coche que iba a mucha velocidad.

Mis padres me lo intentaron explicar —mi abuela Inocencia no, pues hablaba poco—, y no lo entendí. Yo en un principio creí que su mujer había tenido algo que ver, pues en aquellas imágenes se veía que ella se ponía encima del hombre y se agachaba, y aquello no lo veía muy normal.

Cuando luego me contaron que al presunto asesino lo habían a su vez asesinado delante de todos, enseguida supe que en este caso al menos, no había sido la mujer de Kennedy, y que la historia a veces, es mentira. 

Creo que sin saberlo bien, sin poder opinar del todo, sí intuí incluso siendo un niño, que engañar o construir mentiras importantes, era mucho más fácil que inventarse mentirijillas pequeñas.

9.1.26

La Belle Époque en su cénit: 1926


La actualidad internacional excita: Estados Unidos pretende en desarrollo del derecho internacional de Tucídides: existen solamente condiciones para la democracia entre iguales (de resultas, la Unión Europea es esclava) quedarse con la propiedad de las tierras raras y tráfico marítimo, hasta expropiar, de Groenlandia y Venezuela, en compensación a reconocerle a Rusia una parte del territorio ucraniano y no quedándose indiferente a la implantación china en el Golfo de Ormuz mediante oleoductos y mega puertos en Pakistán.

El siguiente en orden de secuestro será Petro y la siguiente la presidenta mexicana o el presidente salvadoreño (cómo no la expropiación del Vedado de la Habana), en este suerte de revisión de todo el continente americano para los del norte, Canadá incluida, conocida como Doctrina Monroe. La misma determina la ingerencia y respuesta de la Unión para garantizar la cotización en bolsa de sus compañías concesionarias, la United Fruit, las petroleras de Texas, industrias de armamento y aviación de Seattle o de ID de la Bahía de San Francisco. La política internacional parece un deja vu de cualquier serie de acción de las plataformas televisivas.

El hombre no cambia, la historia se repite, las posiciones del tablero geoestratégico siempre son las mismas. Recordemos lo acontecido hace un siglo.

Mientras Pedro Sánchez y su partido rehén se separa de la lucha por los derechos de igualdad material de oportunidades y fraternidad con una comisión bilateral fiscal pactada con Junqueras (una paguica de beneficios del IVA) que nadie puede entender cuando gobierna Cataluña un partido confederado con el PSOE, hace un siglo el cirujano de hierro: Miguel Primo de Rivera y otrora capitán general del ejército en Barcelona, procedió a abolir la Mancomunidad Catalana (en un gesto calcado al que copiaría Vox de gobernar con mayoría de 2/3 y así suprimir el Estado de las Autonomías, y de paso las que joden más). Primo lo ejecutó por Decreto desde su poder dictatorial absoluto y aun siendo apoyado inicialmente por Maciá y la derecha catalana para dar el golpe que lo condujo en 1923 al poder, aquel que como excusa tenía la de mano dura contra los presuntos anarquistas (según Darío Fo, los envía el sistema por conveniencia).

Para más y fecunda ampliación, revisar el magnífico libro “1923” de Roberto Villa García.

De inspiración fascista su movimiento, don Miguel gozaba de buena relación con Mussolini política y personal, que heredó su hijo José Antonio etc, etc. (apellido compuesto). El emiliano Benito de todos los santos (tenía tres nombres de pila) presidía en la fecha el Consejo de Ministros encabezado como Jefe de Estado por Víctor Manuel III de Saboya. Tras disolver nada menos que con la sanción del monarca piamontés el Parlamento italiano, su partido fascista gobernaba de forma directa en el año 26. Y ya se habían quitado de en medio mediante secuestro y ajusticiamiento al socialista Matteoti y, entre ellas por esa causa, Mussolini estuvo a punto de morir en el atentado de su ciudad referencia regional, Bolonia, en octubre de ese año. Lo que hubiera supuesto un cambio crucial en la posterior política europea y su alianza forzada y forzosa con el Reich alemán, conformando “El Eje”.

Para ampliar la significación y trayectoria política del fascismo italiano y su líder periodista, es inevitable sumergirse en cuanto a sus efectos sobre la comunidad judía en la “Trilogía de Ferrara” de Giorgio Bassani y en la serie M, compuesta por “El Hijo del Siglo” y “El Hombre de la Providencia” del ensayista napolitano Antonio Scurati. Parece que todo lo sobresaliente en cine, arte y cultura italianos de este siglo tenga origen partenopeo.

La tensa relación entre Hitler y Goebbels de una parte y Mussolini y su ministro Ciano empeoró todavía más en años posteriores al de nuestro centenario. Ello sin perjuicio de que el nacionalsocialismo alemán se inspira en la Marcha a Roma fascista italiana y su toma del poder democrática se traduce con posterioridad en la supresión de las instituciones burguesas de la división de poderes, con posterioridad consideró al Gobierno italiano repleto de inútiles y cobardes como generales, lo que desmiente la acción de la Armada italiana relatada por Pérez Reverte, que se ocupó de sabotear el Mediterráneo. Salido de prisión, encontramos a Hitler de librería en librería promocionando su bet-seller “Mein Kampf” –su lucha que luego fue la nuestra- y reestructurando el Partido Nazi desde su condición apátrida, pues renunció a la nacionalidad austríaca. Dentro de poco contribuiría a la historia de la humanidad con la creación de las SA y las SS, compañías privadas de seguridad y tal.

Hans Kelsen quien, pese a ser judío, fue su ideólogo en términos jurídicos y para su acceso formal al poder, perfeccionaba su “Teoría Pura del Derecho” cuya lectura recomendamos como equiparable al “Príncipe de Maquiavelo”. Según ella, un régimen es validable constitucionalmente si goza de una Constitución, Tribunal Constitucional y un sistema de derechos formales, sin entrar en que no le interese a nadie hacerlos validar ni que cambien para mejor la vida del pueblo. Así una norma emanará de otra, positivismo, que es el Derecho internacional en sus principios generales. Ya vemos dónde ha terminado su doctrina de la razón de Estado –con una ONU sin pintar nada en Gaza y la OTAN a punto de quedar en el esqueleto si USA ocupa Groenlandia-.

Y, como se dice en las series, al mismo tiempo…

Estados Unidos parecía indestructible en los llamados “Felices años 20” de jazz del bueno, ley seca y dinero negro, cine mudo y arquitectura de rascacielos. Las sombras las estableció Scott Fitzgerald en “El Gran Gatsby”, editada en 1925, y resto de obras de su generación perdida. Todos ellos, Hemingway a la cabeza, vaciaban los bares de París.

Acerca de ello, se puede acompañar esta lectura con una audición de la pieza de jazz “Muskrat Ramble”, del incorregible Louis Amstrong, que lleva por título el nombre de un reformatorio de Louisiana.

La capital y corazón de Francia lucía en plenitud creativa, en pleno proceso de eclosión del surrealismo. Recibiendo visitantes y artistas, nos hallamos ante el año culminante en el proceso creativo de Renoir y Matisse, de los músicos precursores del minimalismo tales como Satie o Gabriel Fauré, desaparecidos el año anterior, y su alumno Ravel (qué bella su mansión de Montfort). En estas condiciones qué importaba, como bien se padeció después, quién gobernara Francia.

Debéis revisar la música del segundo, especialmente la estremecedora “Pavana”.

Los primos europeos de los americanos, los hijos de la Gran Bretaña, gozaban de una aristocracia a caballo de los Rolls Royce y Jaguar. Nada alejada pues su casa real es de Sajonia y ellos anglosax en posiciones raciales a los nazis hasta que emergió un tal Spencer-Churchill de la casa Marlborough (tabaco de Virginia y el de la canción española que se va a la guerra, Mambrú), nacido en sábanas de seda y hombre de buen saque y poca sed. Época que representa la música de Britten, sí, pero todavía más el desarrollo de Nueva Delhi, aquella capital mundial del gintonic, que releva como capital del Raj o gobierno británico de India, a la insalubre Calcuta. Levantándose una oda al urbanismo clásico con modelo en Wren, configurado por avenidas radiales, convergentes en centros administrativos con toques y sabor historicista del arte mogol indio, el del Taj Mahal, importado de Samarcanda.

Al respecto de este periodo político y social inglés qué mejor que volver a disfrutar de la serie “Retorno a Brideshead” basada en la novela de Evelyn Waugh, y envuelta en la magnífica lana escocesa para tartán fino, como se comporta la música creada para la serie por Burgon.

La sociedad japonesa, con la literatura de Sooseki al frente, estaba anticipando un movimiento político de retorno al budismo y confucionismo posterior a la apertura nipona de fonteras y as entregarse al comercio y cultura occidentales (lo del último samurái y eso). Tokyo se estableció tras la reconstrucción posterior a su famoso terremoto como fundamental ciudad universitaria y centro político de todos los movimientos y corrientes del nacionalismo asiático. La cosa terminó en la invasión de Corea y Manchuria, posterior ocupación del este de China y la fragua del imperialismo japonés del General Tohjoh, con la consigna que solo nos suena alemana de que un pueblo con pocos recursos tiene derecho a garantizárselos en su área de influencia o no subsistirá. Ello afectó a la China de la época de “Los Señores de la Guerra” anteriores a Mao, con los gobiernos del Kuomintang de su ideólogo Sun-Yat-sen y el posterior de Chiang Kai-shek.

Recomendamos al respecto revisar la obra literaria del citado Sooseki y obras de cine como la magnífica “Ciudad Doliente” del director taiwanés Hou Hsiao.

Qué decir, por último, del problema heredado por la ocupación británica del sur de Siria, actual palestina, que fue administrada desde Jerusalén en 1926 por los sucesores de Thomas Edward Lawrence (ya sabéis, el de Arabia). El mandato británico tuvo como epicentro posterior, como eje y salones el hotel “Rey David” de Jerusalén oeste. Imponente edificio de caliza blanca y promocionado por un magnate judío egipcio.

Fundada cerca de la ciudad árabe y puerto en que fue depositado Jonás tras ser engullido por una ballena, la vibrante Jaffo, Tel Aviv o colina de la primavera fue creciendo sobre un arenal, aprobándose previamente a la creación del Estado de Israel su extensión urbanística hasta la desembocadura del río Yarkón, con un urbanismo y edificaciones que son el mejor exponente de la arquitectura judía de la Bauhaus mundial. Con esos edificios con formas de popa de barco.

Acerca de este vibrante y controvertido momento de la historia de Oriente deben ser recomendadas todas las obras del libanés Amin Maalouf , especialmente sus memorias tituladas como “Orígenes”, y del israelí y kibutzim Amos Oz, de familia lituana y lengua polaca.

09.01 Luis Iribarren

3.1.26

¿Qué sucederá en Venezuela?


Yo creo que tras lo acontecido hoy 3 de enero de 2026 en Venezuela, con el ataque de los EEUU y el secuestro de su presidente por los soldados americanos, todos coincidimos en algo, y es la misma pregunta: ¿Y ahora qué sucederá? 

Los próximos días nos irán avanzando sucesos, decisiones, mentiras y manipulaciones… y algunas verdades. Pero lo cierto es que algo muy importante se ha roto en el mundo, aunque no queramos verlo.

No sabremos qué supone este ataque para los gobiernos de Rusia, China sobre todo, Irán y alguno más que no quiero nombrar, pues son vecinos del país atacado.

Yo no tengo duda y lo digo sin ambages. Nicolás Maduro era un dictador. Pero una cosa es ser un dictador dentro de tu propio país, algo vergonzoso y muy criticable, y otra provocar desde un país ajeno un ataque militar y un secuestro. Sin mandato de la ONU, sin ser un acto en defensa del país atacante.

Y lo digo por abrirse —con esta decisión— una espita de complejas consecuencias. Nunca se deben provocar las leyes no escritas pero respetadas en todo el mundo, por simple cuidado en el contagio de las decisiones tomadas.

¿Qué sucedería si cualquiera de los otra media docena de conflictos de fronteras y de territorialidad entre países, se empezaran a resolver mañana con el mismo mecanismo que el utilizado en Venezuela? 

Hablo de China o Corea, de India o Turquía, de Dinamarca con los EEUU, o de Canadá con los vecinos del sur. Por poner algunos ejemplos sumamente conocidos y sin incluir a los ejemplos africanos.

¿Siempre el país más poderoso militarmente, puede invadir y secuestrar a los dirigentes de los países pobres? ¿Podría hacer eso China con Taiwan? ¿Lo mismo que hizo Rusia con Ucrania?

Así que sí, efectivamente, no sabremos qué opinan de verdad y entre ellos tanto China como Rusia o Corea del Norte, pero ya habrán hablado y ya habrán tomado decisiones. No tomar decisiones es también tomar una decisión muy importante. 

En medio queda la población de Venezuela. Son más de 30 millones de ciudadanos viviendo dentro del país y varios millones más fuera de sus fronteras. hablamos de un territorio que es el doble de España en cuando a tamaño. Un país imposible de invadir sin el consentimiento de su ejército, pero con grandes manías en dar Golpes de Estado, militar por supuesto.

Un país con un gran crecimiento comercial con China, enorme productos de petróleo y de tierras raras, y con una excelente posición estratégica en la América que mira al Caribe y a Europa, o incluso a los EEUU. Un territorio más estratégico que Cuba para que cualquier potencia decidiera instalar bases militares de gran alcance en ataque. 

Por cierto, no he nombrado para nada la droga, no he dicho nada del fentanilo que inunda las calles de algunas ciudades de los EEUU, simplemente por no querer entrar en mentiras y dar pábulo a las excusas para joder. 

El fentanilo "no farmacéutico" no se fabrica en Venezuela. Habría que mirar en qué países sí se fabrica y distribuye y veríamos que hay uno que destaca sobre todos los demás, pero nadie se atreve a meterse con ellos. Y lo más curioso es que los fabricantes del fentanilo ilegal en países cercanos a los EEUU, suelen ser en casi su totalidad empresas gobernadas por ciudadanos norteamericanos.

23.12.25

Zaragoza yeyé 1966


Mis compañeros de colegio, instituto y universidad entran en su particular y espero que prodigiosa década de los 60. Entre muertos, prejubilados de oro y chatarra, o con achaques irreversibles por avatares, no quedamos mucho en el servicio activo, abundan los de segunda actividad.

Somos los boomers, los cotizantes para que la generación de jubilados de Felipe, los militares que pudieron retirarse antes de los cuarenta y los de los expedientes de regulación de empresas con convenios potentes, que los sustituyen por su antigüedad con dos robots y uno de relevo, mantengan sus jaulas de oro a las que no contribuyeron, aunque sí a la viudedad de mi madre.

Mientras otros, que no sé en qué estaríamos pensando al decidir nuestra vida laboral –como los periodistas, abogados y otras profesiones antes de prestigio-, tenemos una permanente carrera de obstáculos de tres mil, con valla gorda, ría para hacerte esguinces y sin punta de velocidad para esprintar.

Luego está Jesús, que abre el Ragtime porque ahora sí tiene derecho de admisión; los típicos escritores o leguleyos del medio ambiente estirando sus carreras; y, por desgracia ya no, Dani Calvo tuneando neveras francesas que le conseguía Óscar para darles una segunda vida mejor que la primera. Los de que el trabajo que es una afición redime, pensamiento nada ateo.

En Zaragoza ya Zaragón, los padres de la postguerra de la mayor parte de mi generación bajaron de sus montañas y valles en masa en años anteriores al 66 y la ciudad presentó por primera vez un censo que superaba los 300.000 habitantes. En esa circunstancia nacería yo un poco más tarde, en la clínica Padre Manjón de Delicias. Ya he escrito que mi madre se llama Pilar porque mi abuela fue desplazada a parir con medios en la joven Maternidad levantada por la República en la Avenida María Agustín, porque no hacía más que perder fetos. Mi madre tampoco se la jugó, como mis amigos zaragozanos nacieron todos en hospital, no siendo hasta los años 70 que en mi lugar se trasladaba a las mujeres que iban a dar a luz a Jaca.



Este fue nuestro paisaje urbano. Compuesto por edificios emblemáticos pero aislados de la ciudad como el Colegio Silos de las Fuentes de finales de los 50, el republicano SEPU con su escalera de Miguel Ángel Navarro de la Plaza Lanuza, el campo de fútbol de la Romareda que llevó el fútbol a orillas del Huerva y la Casa Grande, hoy Hospital Miguel Servet, o la Feria de Muestras de Isabel la Católica, a la que subíamos todas las familias, y que ya nos encontramos hechos y hasta saturados.

Cuestión común era igualmente en casi todas encargar un traje de baturro infantil y pasar por el Pilar, virgen que polarizaba la devoción de toda España, Hispanoamérica y particularmente el Valle del Ebro. Todos los políticos navarros hijos de carlistas y hoy soberanistas fueron pasados por…

El almacén Gay de la Calle Alfonso con su mítico cartel de rebajas de un señor con chaqueta a rayas que se llamaba “Don Julio” es de mi año de nacimiento, el bloque del Hábitat Don 2000 de la calle Cocci, la promoción Kasan –primera parcelación del ACTUR- y el complejo que se va a demoler de la Estación del Portillo que provocó el cierre de la Estación del Norte del Arrabal y el edificio anexo de Correos son de primeros de la década de los 70. Para que nos entendamos, de Fórmula Quinta, Nino Bravo y Camilo Sesto.



En el año en que entramos, el altísimo edificio Torresol de la Avenida de Valencia, recientemente renovado por el arquitecto Lorente, y el edificio Ebrosa del Paseo María Agustín, proyecto de Rivera Solano a mitad de camino entre Le Corbusier y un bodrio que no casa nada con los bellos edificios de su entorno representativo de especulación de la época (en Zaragoza, época Colmenero), se hallarían en fase de replanteo y cimentación pues terminaron de acabarse en 1967 y 1969 respectivamente.

Siendo Alcalde de Zaragoza designado en el ejercicio Césareo Alierta, que sucedió a un hombre con mucho movimiento y avenida: Luis Gómez Laguna. Alierta impulsó proyectos urbanísticos que cambiaron la ciudad entre los años 1966 y 1970 de los que aún hacemos uso, como las urbanizaciones a las que da frente su avenida.

Además sir Cesáreo fue presidente de un Zaragoza que se quedó cuarto en una liga que dominó el Atlético de Madrid liderado por los mediocampistas Adelardo y Luis Aragonés, con el stopper argentino Griffa como central y el hispano-brasileño Ufarte como killer. La del Zaragoza que ganó la copa en el 66 frente al Athletic Club del Txopo Iríbar la componían, y se nos trasmitió de memoria a todos los aragoneses: Yarza; Cortizo, Reija, Santamaría; Violeta, Isasi; Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra.

De tantos edificios que se hicieron en San Miguel o la calle Cádiz para esta oligarquía y como dicen los pescateros del centro, aquí solo me entran clientes y clientas que me piden facturas que van a nombres de calles. Los futbolistas de la época, yeyés con glam, todo los más que podían llegar a permitirse era un Dogde Dart (sin llegar al Lotus o al Porsche de la añada) y se ponían con sus ahorros tiendas de ropa o abrían una chocolatería.

El Puente de Santiago se promueve para desahogar el tráfico del de Hierro y abrir una salida directa a Huesca y los Pirineos en los años 50 y no se terminó hasta 1967, con lo que por poco no nos entra.



Las publicaciones de Matías Uribe como “Polvo, niebla, viento y rock” revelan que en 1966 el grupo pop “Rocas negras” pasó si hubiera existido al Guinness de los records pues estuvieron tocando más de 24 horas para recaudar fondos para sufragar la escultura del genio de Larués, Ángel Orensanz, del Parque Grande, cuando Labordeta se hallaba en Teruel dando clases en el instituto a Jiménez Losantos y Carbonell con Sanchis Sinisterra, componiendo su poemario “Cantar y callar”.

De 1966 son himnos como “Yo soy aquél” de Raphael, “Black is black” de los Bravos y la que aún canta de memoria mi madre a sus 92, mejor que acordarse del nombre del marido de mi prima: “Un sorbito de champán” de los Brincos. No sabemos si refiriéndose al necesario advenimiento de una democracia no atada, entendemos que no por su posterior matrimonio, el puto amo de Linares susurraba, glisando, gritando pero declamando (a ver quién a la vez):

Yo soy aquél que estando lejos no te olvida, el que te espera… El que te sueña…

23.12 Luis Iribarren

13.11.25

¿Qué pretendía ser el TTIP? ¿Alguien se acuerda del TTIP entre los EEUU y Europa?

Hace ahora más de diez años en los que tuve que empaparme gran parte del llamado TTIP, algo que ya todos hemos olvidado, lo cual está muy bien que así haya sido, pues era un gol por toda la escuadra, y sin vaselina. O sin darnos cuenta de lo que contenía dicho Tratado Transatlántica para el Comercio y la Inversión. He recuperado algunos apuntes de ese tema, de entonces, para rescatar lo que se nos venía encima ahora que Donald Trump vuelve a gobernar en los EEUU.

En mi primera visita al Parlamento Europeo, nada más sentarnos en un despacho grande, se no hizo una pregunta casi urgente:

¿Tiene algo de positivo el TTIP?

Simplemente se intentaba que durante todas las jornadas de trabajo en el Parlamento tuviéramos en cuenta esta pregunta para intentar buscarle una respuesta satisfactoria. Y se nos hizo recapacitar sobre una frase que dijo Simón Peres. La Unión Europea es un milagro”.

Hay que tener en cuenta y eso no se nos saba transmitir bien a todos los europeos, que en la Europa Unida se fabrica “toda” la política para los europeos y para cada vez más ciudadanos del mundo. Que los miles de contactos que cada día se hacen dentro de esta Europa Unida, son imprescindibles para “ser” en este mundo actual, nos guste o no nos guste. 

En aquellos años se calculaba que había en Bruselas pero moviéndose por todas las instituciones europeas unos 30.000 lobistas, positivos o negativos pues había de las dos clases, lo que nos da una imagen de la importancia de toda esa Europa, aunque no siempre lo percibamos así los europeos de la calle.

Cualquier organización que presiona es de hecho un lobista, pero la inmensa mayoría solo presionan a través del contacto personal, de la relación, de estar y hablar, de dar a conocer “su producto”; sea un territorio, un vino, una ONG, una idea, una empresa, un medio de comunicación o un partido político. Luego están "los otros" que además de dar a conocer, presionan, comparan y trabajan por debajo de la mesa con diversas artes comerciales o políticas.

Los poderes del Parlamento Europeo son sobre todo los Tratados internacionales. El TTIP es el ejemplo actual que más nos preocupaba entonces a todos. Estábamos seguros que la Comisión Europea y los EE.UU. se pondrían de acuerdo en ese TTIP y que el Parlamento solo podría decir si o no al Tratado, y como la Comisión puede vetar el acuerdo, por eso están tardando tanto en presentárselo al Parlamento, abrirlo en canal para conocerlo.

Curiosamente sabíamos en aquel 2014 y 2015 que para los europeos, todo lo que se estaba negociando sobre el TTIP era secreto. Incluso es curioso que se estubiera logrando algo más de información si se solicitaban documentos a través de la embajada de EEUU por parte de políticos del partido Demócrata, pues ellos allí SI tenían acceso a las reuniones y a sus documentos, mientras que los eurodiputados “normales”, es decir los que no formaban parte de la Comisión o los Dirigentes de todos los Partidos Políticos del Gobierno Europeo, no lo tenían en Europa. 

Veamos algunos apuntes de aquellas fechas, para hacernos una idea de todo lo que finalmente quedó en aguas de borrajas, y que esperemos que nunca se intente revivir.

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¿Qué pretendía ser el TTIP?


El TTIP es el Acuerdo o Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Un tratado de (un pretendido) libre comercio entre los EEUU y Europa, y que no se conoce por sus siglas en español (ATCI) sino por el acrónimo inglés TTIP. La prensa francesa a veces también lo llama TAFTA. Pero el término TTIP se ha impuesto con contundencia.

¿Quién lo negociaba?

Del lado europeo la Comisión Europea en exclusiva, a través del equipo negociador de la comisaria de Comercio Internacional, la liberal sueca Cecilia Malmström. Del lado estadounidense, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos, una suerte de Ministerio de Comercio.

¿Desde cuándo se negociaba?

En 1990, con la caída del Muro de Berlín todavía reciente, Estados Unidos y la entonces CEE firmaron la Primera Resolución Trasatlántica. El capítulo del comercio internacional entre las dos regiones occidentales se aparcó silenciosamente pero nunca se abandonó (como atestigua la Nueva Agenda Transatlántica, a mediados de los noventa). Desde 2006 el Parlamento Europeo instó a la Comisión a través de diversas resoluciones a negociar un mercado comercial transatlántico. En julio de 2013 empezó en el más absoluto de los silencios (y casi secretos) la primera ronda negociadora. Hoy ya van nueve rondas completas (hablo desde finales de 2014).

¿Cómo se negociaba?

Pues curiosamente con mucho secretismo incluso entre los ocho grupos políticos que en ese momento había en la CEE, aunque cada vez menos secreto, fruto de la presión política, social y mediática. Aún no había acceso a los documentos ya cerrados (es decir, lo que se habría pactado ya, aunque desde la Comisión se negaba a publicarlos hasta que no hubiera un ningún acuerdo específico) y los 751 eurodiputados de aquel entonces podían entrar por turnos, con muchas prohibiciones y bajo estrictas medidas de seguridad para que no tomaran fotografías de los documentos, ni incluso apuntes.

La simpleza de los textos que aparecen en la web habilitada por la Comisión impiden hacerse una idea de lo que se está discutiendo entre la UE y EEUU. Eso sí, hasta enero 2014 a la famosa Reading Room (la sala con documentos confidenciales) solo podían acceder los eurodiputados de la comisión parlamentaria de Comercio Internacional (conocida por las siglas INTA). 

Además, se pretende obligar a Malmström a comparecer ante sus señorías antes y después de cada ronda negociadora. La Defensora del Pueblo Europea ha exigido en varias ocasiones abrir todavía más la transparencia del proceso.

¿Qué es lo que iba a votar el Parlamento Europeo, si se hubiera presentado?

Pues una opinión no vinculante plasmada en un informe cuyo ponente iba a ser el socialdemócrata germano Bernd Lange: la Eurocámara no posee ni la iniciativa legislativa ni el mandato negociador, pero desde el Tratado de Lisboa tiene plenas facultades para tumbar directivas y tratados en última instancia. La Comisión subrayó que tendría en cuenta la opinión del Parlamento, aunque la votación del informe se aplazó el 9 de junio de 2015 porque la división en el partido socialista europeo amenazaba con tumbar el trabajo de Lange. Por otra parte, a Malmström no le queda otra que seguir las líneas rojas marcadas por el hemiciclo de Estrasburgo, ya que éste tendrá en sus manos el voto final.

¿Traería beneficios el tratado?

Muchos o ninguno, dependiendo a quién le preguntáramoss. Para la Comisión Europea negociadora son incalculables: tal es así que en un estudio de 2013, cuando el debate apenas despertaba ruido, se hablaba de la creación de “varios millones” de puestos de trabajo que para España ahora se han quedado en 140.000. Otras estimaciones de la Comisión asumen un crecimiento del PIB global a ambos lados del Atlántico de al menos el 0,5% añadido. Los pros no terminan ahí: los beneficios comerciales para la UE alcanzarían los 119.000 millones de euros anuales que se traducirían en 545 euros más al año para cada hogar europeo. Sonaba bien para lo poco que se sabía o parecía ser aquel famoso TTIP.

Los críticos al Tratado TTIP rechazaban de plano esa visión idílica. Firmado hace 21 años (1994), el acuerdo de libre comercio NAFTA entre EEUU, Canadá y México provocó, combinado con otros factores, una merma de 700.000 empleos solo en Estados Unidos según las organizaciones sindicales de ese país. “Los precedentes demuestran que cuando, por la vía de los tratados de libre comercio, se aumenta descontroladamente el PIB de países con pobres defensas contra la desigualdad, los ricos sencillamente se hacen más ricos. Ya nadie cree en la Trickle-Down-Theory (Teoría del “goteo de riqueza”) que supuestamente traen estos acuerdos comerciales supuestamente libres”, subrayaba el analista Owen Tudor, cercano al laborismo británico.

¿Acaba realmente con las barreras comerciales?

Los grandes defensores del TTIP se aferran a la reducción de escollos comerciales como vía maravillosa y positiva para firmar el tratado. No hay discurso de Malmström o de cualquier partidario en el que no se enumeren casos típicos sectoriales que en la actualidad se topan con obstáculos al exportar a EEUU: los abrigos para hombres añaden una tasa extra del 16%, las blusas de mujer asumen aranceles del 45% y así podríamos citar centenares de casos hasta acabar en el sector de las latas de conserva de Murcia que abona un 15% más a su precio por vender en EEUU.

Pero la supresión de impedimentos técnicos para comercializar más fácilmente tiene un reverso, al que alude la propia Comisión Europea. Terminar con las barreras significa armonizar toda la legislación concerniente al Estado del bienestar en las dos áreas geográficas: la inspección, los controles de calidad y las normativas sanitarias, la certificación de productos, el etiquetado, las prácticas medioambientales, los derechos socio-laborales, la sanidad… El verdadero TTIP descansa en esta homogeneización y no tanto en las facilidades que se darán a las compañías irlandesas de mantenimiento de software o al sector textil valenciano para colocar sus productos en Connecticut o en Portland. Las normas de Control Sanitario, por poner un ejemplo ya no serían las europeas más rígidas para cuidar la salud, sino las americanas, más laxas.

¿Y cómo se plasmaría dicha homogeneización normativa?

Otro punto sobre el que solo se puede divagar debido a la escasa información recibida: la Comisión y EEUU parecen haber acordado la instauración de un sistema de “Cooperación Regulatoria” reforzada cuyo funcionamiento es un enigma y del que apenas si se sabe que contará con una suerte de consejo troncal que trabajará con bisturí en los distintos sectores. ¿Y quién se sentará en él? No se sabe muy bien, pero las rondas negociadoras apuntan a un magma en el que se congregarán instituciones, lobistas, accionistas o miembros de la “sociedad civil”, con lo que pueda significar lo segundo. La organización europea de consumidores (BEUC) ya ha alertado de una “institucionalización surreal de los lobbies”.

¿Iban a cambiar los hábitos alimenticios y los controles sobre los alimentos, para los europeos?

Si las negociaciones no van desencaminadas, es una opción nada descartable. En el capítulo sobre seguridad alimentaria y transgénicos(conocidos por sus siglas en inglés GMO), las conversaciones apuntan a que se dará libre albedrío a los 28 estados-miembros para legislar sobre organismos genéticamente modificados; en materia de protección alimentaria las espadas siguen alzadas y la UE ha dicho que mantendrá las restricciones a las hormonas, los procesos de engordamiento del ganado y la ractopamina; y EEUU su normativa microbiológica.

Bruselas aplica el principio “farm-to-fork” (la inspección va de la granja a la mesa) y Washington solo al final del proceso. Por eso causa tanto pavor en Europa el caso del pollo clorado: en la producción industrial de pollos en EEUU es habitual sumergir a los pollos en cloro (lejía) durante el proceso de producción, algo que sin embargo está prohibido en la muy restrictiva UE. De ahí que los productores cárnicos europeos se hayan alarmado ante la posible invasión de pollos clorados.

Hay quien no piensa igual. “Las importaciones de pollo clorado o carme hormonada no van a tener lugar”, rechaza Marietje Schaake, del grupo liberal Alde en la Eurocámara. “Un acuerdo de comercio no decidirá si los organismos genéticamente modificados pueden entrar en el mercado europeo o cómo pueden entrar en el mercado, al igual que los servicios públicos como la sanidad, la educación o suministro de agua no tienen cabida en este acuerdo y tienen que ser excluidos”. Era la opinión de los que intentaban defender un TTIP a la carta, algo que en su fondo… no existía.

Las organizaciones de agricultores y ganaderos se mantenían ambiguas en torno al TTIP, pero amenazaban con serios conflictos, de aceptarse el consumo de alimentos hormonados. Los eurodiputados que apoyan el informe Lange sostenían que el texto establecía un “magnífico” control sanitario y fitosanitario. Pero era un texto que en esos años 2014 y 2015 era secreto para todos. Si era tan bueno, ¿por qué no se daba a conocer? Decían que hasta que no hubiera acuerdos totales no se podía dar a conocer para no afectar a las negociaciones.

¿Y las denominaciones de origen, en qué punto quedaban?

El temor de las marcas geográficas y especializaciones regionales (denominaciones de origen vinícolas, jamón de Parma, champán francés, etc.) no es infundado ya que EEUU no reconoce las variedades geográficas. La Comisión intentó tranquilizar a los productores europeos, asegurando que la protección geográfica sería una línea roja y que sus productos se seguirían vendiendo en California con la etiqueta correspondiente, pero ¿quién asegura que no habrá una versión empeorada del Ribera de Duero, del vinagre de Jerez made in Arkansas? De momento, nadie. Si existen las DO pero no existen las mismas normas actuales, se podían copiar al no reconocerse esas normas de procedencia geográfica, y si solo sus calidades.

¿Qué más cuestiones abarcaba aquel TTIP?

La cuestión de la armonización de reglas tiene tantas variantes, lo que imposibilita desgranar todos los elementos potencialmente negociables (van nueve rondas, y probablemente solo estemos por el principio) del TTIP. Se dijo por ejemplo que la Comisión cambiaría su posición sobre los productos cosméticos, después de filtrarse que la UE aceptaría más de un millar de sustancias prohibidas en ese momento por Bruselas, siempre que mediara un etiquetado indicando el potencial peligro. La estandarización alcanza la seguridad de los vehículos, los productos farmacéuticos, la maquinaria médica, etcétera.

Hay fervorosos partidarios, como el sector del acero que hace poco celebró el EU Steel Day entre vivas al TTIP. Lo cuenta un directivo de un think-tank bruselense: “Cuando el presidente del lobby acerero proclamó ante el auditorio que esperaba que el tratado se aprobara lo antes posible la sala estalló en aplausos. De hecho, había un cartel gigantesco en inglés que decía: "No prestes atención a todo el ruido que sale de Bruselas. El TTIP va a aprobarse y da igual lo que piensen algunos”.

¿Y los servicios públicos, en qué punto quedaban?

Si la Comisión respeta la opinión del Parlamento Europeo, los servicios públicos (salud, educación, agua, transporte) quedan en el informe Lange bajo decisión de las respectivas autoridades locales, regionales o nacionales. Así ha sucedido con infraestructuras como el ferrocarril (un campo en el que no hay ninguna política europea común mínimamente seria, más allá de la señalización y otros reglamentos de seguridad).

¿Y qué era el sistema de Justicia ISDS para el TTIP?

El ISDS (el sistema casi judicial que intercede entre un país y una multinacional en caso de litigio) implica que un tribunal, público o privado, mediaría de producirse un conflicto en el que muy probablemente esté envuelta la gestión de la “cosa pública”.

Malmström ya ha dicho que la Comisión apostaba por incluir este mecanismo en la negociación, aunque fue dejando caer su inclinación por los tribunales privados. En la actualidad hay aproximadamente 1.600 tribunales de este tipo en todo el mundo, la mayoría reconocidos entre países ricos y países pobres o en países en vías de desarrollo, para garantizar seguridad jurídica a las empresas.

“Las reformas planteadas sobre los ISDS van en la buena dirección, porque hay un rechazo a los mecanismos hasta ahora conocidos”, explicaba el holandés Harm Schepel, uno de los mayores expertos en Derecho Económico Internacional. “Mi duda es si la Comisión va ahora a renegociar los 1.200 acuerdos bilaterales que la UE en su conjunto o los estados-miembros tienen firmados con terceros países. La realidad es que el ISDS no aporta ningún beneficio económico y siempre supone un trato desigual en función de si se trata de unas compañías u otras”.

¿Son los EEUU, los grandes interesados en el TTIP?

Para nada. Estados Unidos tiene bastante que perder. En materia alimentaria a veces garantiza más restricciones en según qué productos. Perdería la Buy American Act, la ley federal proteccionista promulgada en los años 30 del siglo pasado que prioriza la compra de los productos estadounidenses (destaca el caso del azúcar y otros productos agrícolas). En este blog se resalta la preocupación de las compañías energéticas por el incremento brutal de las exportaciones de gas de esquisto a la UE, el cual provocaría un aumento de los precios en el propio EEUU. Tercero y más importante todavía, la reforma financiera de Obama es mucho más ambiciosa que cuantas se han promulgado en la UE a lo largo de los últimos años, a pesar de decenas de inútiles cumbres convocadas. “Yo quiero un tratado con EEUU en el que copiemos de pe a pa la reforma financiera norteamericana”, eclamó el ecologista francés Yannick Jadot, muy activo contra el TTIP.

¿Verá el TTIP la luz dentro de poco —me preguntaba, nos preguntábamos todos— en 2015?

No, con toda seguridad. Las probabilidades de que se termine negociando en esta legislatura que vence en 2019 son incluso muy bajas, por lo que las conjeturas y las hipótesis a veces son el único arma a favor y en contra del TTIP. Eso quiere decir que, dentro de cuatro años, la mayoría política en Bruselas puede variar hacia posiciones abiertamente contrarias al tratado.

Sin embargo, supuestamente hay una gran mayoría a favor del tratado –populares (PPE), liberales (Alde), conservadores (ECR) y socialistas (S&D) aunque con matices y un importante cisma– lo que no ha evitado que el Parlamento Europeo fuese incapaz de votar el informe de opinión sobre el TTIP. Ante el riesgo de perder la votación, los partidarios prefirieron posponerlo.