25.8.26

Los pensionistas, los jóvenes y los ricos

Hay un número de torpes de los que quieren influir en la sociedad española, que dicen abiertamente que los pensionistas actuales estamos quitando el futuro a los jóvenes, les estamos robando incluso parte de su forma de vida pues nos llevamos todo lo que ellos pagan en impuestos, tanto en pensiones como en gatos sanitarios. Podría reírme y callar, pero no me da la real gana.

Yo empecé a cotizar en el año 1970, con 14 años y un mes de edad, en un taller de somieres metálicos que había en el barrio de Las Fuentes de Zaragoza. Solo estuve un día y medio descargando y cargando camiones de piezas metálicas, a mano, pues entonces los llamados toros mecánicos no existían.

Desde esa edad estuve cotizando hasta mi jubilación. Mi hermano en cambio empezó a trabajar con 12 años, y no pudo cotizar hasta los 14 años, dos años sin cotizar, mecachis.

En este 2026, los nacidos entre los años 40 y 60 hemos vivido a base de pelear en aquella España, corriendo delante de los grises mientras vivíamos entre la censura de todo tipo, de aprender por nuestros propios medios pues si salías del colegio con 14 años no podía ser mucha la formación que acumulabas, y de estar 16 meses en un Servicio Militar que ya no existe, pues lo suprimimos los que antes habíamos peleado por esta Democracia que no les gusta a los torpes, aunque sea una de las mejores del mundo, y ellos no se estén enterando.

El pensamiento de estos jóvenes torpes, el de quejarse, pero a su vez el de no ser capaces de construir algo nuevo, y mejor, aunque sea para ellos, es de premio a la estulticia.

Casi la mitad de los pensionistas actuales, cobran menos que el actual S.M.I. Y solo el 2% de los pensionistas cobran la máxima, cuando la media baja se sitúa en los 850 euros al mes. Sí, 14 pagas, como todo el mundo trabajador. El Salario Mínimo es de 1.200 euros, luego, es mentira que los pensionistas cobren más, y además se cobra con arreglo a lo que se ha cotizado en los años de trabajo. A nadie le regalan una pensión extraordinaria a no ser que haya cotizado de forma extraordinaria.

La pensión media de un antigua asalariado ronda los 1.300 euros, contra los 1.062 de un autónomo jubilado. Menos que el SMI. Con menos de 1.000 euros de pensión hay un 35,8% de pensionistas. Entre los 1.000 y los 1.500 tenemos a un 25,5%, que al ascender hasta los 2.000 euros tenemos a otro 13,9%.

Pero en ese tramo bajo de hasta los 1.000 euros tenemos al 45,5% de mujeres con derecho a pensión por haber cotizado. Frente a un 26,2% de hombres en el mismo tramo. 

Cada vez hay más personas mayores en España con dificultades económicas pues las pensiones no están subiendo con arreglo al IPC de consumo real adaptado a esas edades.

Pero además muchas personas mayores y pensionistas, ayudan a sus hijos y nietos por las dificultades económicas y de acceso a la vivienda que los jóvenes actuales tienen. 
El 42 % de un estudio hecho en España en 2025 declaró que entre los mayores de 55 años de edad, habían ayudado económicamente a sus hijos durante los doce meses anteriores. Si se incluye cualquier familiar o persona cercana, el porcentaje de ayuda sube al 52 %. 

Puede que económicamente están bien a esas edades pues ya tienen la vivienda pagada, pero sirve este beneficio para ayudar a sus familias y para dejar un patrimonio ya pagado en forma de herencia. 

¿Los seguimos criticando?

¿Qué están haciendo los jóvenes de manera coordinada y de forma potente para reclamar soluciones a SUS problemas de la vivienda? 

¿Solo esperar a las herencias cuando se mueran sus padres?

En España hay 33 personas que entre ellos solos acumulan 200.000 millones de euros de riqueza, lo mismo que el 40% de la población española. 

Y nadie quiere decir que ellos puede que sean los responsables de este reparto de la riqueza tan mal distribuida. Nos interesa según parece, señalar a los jubilados, a los ancianos y padres, como los culpables de los problemas de los jóvenes. ¿No nos estarán mintiendo y lo aceptamos?

En España tenemos a 471 personas entre 100 y 1.000 millones de euros de riqueza y otras 19 por encima de 1.000 millones, es decir, unas 490 personas por encima de los 100 millones. Y unos 4.900 declarantes por encima de los 10 millones de euros y sin superar los 100 millones. 

¿Y los ancianos son los responsables de estas desigualdades para los jóvenes? ¿Somos tan tontos como aparentamos o nos están manipulando?

Pero esos datos que os he dado son mentira. O son la mentira que algunos nos fabrican para disimular, pues en las declaraciones al fisco mezclan patrimonio con deudas y salen unas cifras muy inferiores, ejercicios de laboratorio financiero y fiscal muy útil.

La realidad es que en España viven actualmente unas 20.000 personas adultas con un patrimonio neto real superior a 10 millones de euros, admitiendo un margen razonable de aproximadamente 18.000 a 22.000 personas. Las estadísticas fiscales registran muchas menos, porque la base imponible del Impuesto sobre el Patrimonio no equivale al patrimonio económico real.

En España el 10 % más rico posee el 57,2 % de toda la riqueza y el 1 % más rico el 23,8 % de la riqueza española. No son los pensionistas, sino otro tipo de personas.

Julio Puente

Hispanoamericanos viviendo en Madrid

Voy a intentar ser lo más neutro posible. Ser de izquierdas o creerlo como es mi caso, no supone no saber ver los cambios y observar la sociedad antes de reflexionar. Eso no supone nada que no sea tener datos y analizar qué se debe hacer si es que fuera necesario hacer algo. Y ahora paso a comentar datos de Madrid ciudad.

En la ciudad de Madrid se está produciendo desde hace unos años un fenómeno diferente al resto de España en cuanto al número de personas que desde Hispanoamérica llegan a España a trabajar, a asentarse, a cambiar su país de vida. 

En muchos casos hacen unos trabajos que no queremos hacer los españoles de origen familiar, y eso hay que reconocerlo. Aunque no sea suficiente con hacerlo. Puede ser una solución para hoy y un posible problema para mañana.

Se puede observar en las calles, en el Metro de Madrid, y ver que el centro de la ciudad de Madrid hoy, se parece poco —por múltiples y diversos motivos— al Madrid de hace dos décadas. Es una simple fotografía social en donde intervienen diversos factores además de la llegada de muchas personas desde otros países.

Unos 640.000 latinoamericanos viven en la ciudad de Madrid, personas que han nacidos fuera de España, aunque muchas de ellas ya tengan la nacionalidad española. 

Además, no se tienen datos oficiales y separados de los jóvenes nacidos en España, ya con nacionalidad española, pero con padres iberoamericanos, que aumentan bastante esas cifras. Hablamos de la población total de una ciudad como Zaragoza para comparar.

De todos ellos, de los nacidos fuera de España, cerca de 300.000 de ellos ya tienen nacionalidad española o doble nacionalidad y viven en la ciudad de Madrid. Además están los jóvenes y niños, la generación que ya son de pleno derecho por nacer aquí, ciudadanos españoles.

Una estimación razonable para 2026 sería del orden de que ya viven unos 300.000 a 350.000 habitantes españoles en la ciudad de Madrid que fueron personas nacidas en Iberoamérica, y que ya poseen nacionalidad española. 

Y se añaden otros 300.000 hispanoamericanos que viven en la ciudad de Madrid pero no tienen la nacionalidad española por diversos motivos, por ejemplo por estar en trámites. En estas sumas faltarían las de los niños y jóvenes que ya son españoles de origen y de nacionalidad.

Los seis países iberoamericanos con más madrileños y ya con nacionalidad española concedida son: Ecuador, 67.428 tenían nacionalidad española. Perú, 37.683. República Dominicana, 30.684. Colombia, 28.787. Venezuela, 27.600. Bolivia, 17.731.

Los hijos ya nacidos en España no están contabilizados aquí, los anteriores números son los nacionalizados en España y que viven en Madrid, pero no han nacido en España. 

Este número de jóvenes y niños que viven en Madrid, y son españoles pero de padre o madre hispanoamericana no lo contemplan las estadísticas reales. Pero algunas estimaciones sí dan datos.

Se estima que en la ciudad de Madrid viven aproximadamente entre 120.000 y 180.000 niños y jóvenes (de 0 a 29 años) españoles, y con al menos un progenitor de origen hispanoamericano. Otras fuentes hablan de un número mayor, como veremos al final del texto.

A 1 de enero de 2024, en la Comunidad de Madrid residían 1.038.671 personas nacidas en los 18 países hispanohablantes de América Latina, lo que supone uno de cada siete habitantes de la región.

Los principales países de origen son Venezuela (184.387), Colombia (180.983), Perú (150.590) y Ecuador (136.309). En total, el 62% de todos los inmigrantes de la Comunidad de Madrid son hispanoamericanos.

Combinando estos factores para la ciudad de Madrid específicamente, habría en total, siendo menores de 18 años con al menos un progenitor hispanoamericano, con nacionalidad española o en proceso de obtenerla, entre 120.000 y 160.000 niños y adolescentes. 

Jóvenes entre 18 y 30 años nacidos en España o llegados de niños, con ascendencia hispanoamericana y nacionalidad española: estimación adicional de 80.000 a 120.000 jóvenes. Total estimado —entre jóvenes y niños españoles de ascendencia hispanoamericana en la ciudad de Madrid— entre 200.000 y 280.000 personas.

Debido a los convenios de doble nacionalidad y a los plazos reducidos de residencia para iberoamericanos (2 años), un alto porcentaje de los hijos de inmigrantes hispanoamericanos adquieren la nacionalidad española al nacer o a los pocos años de vida, figurando estadísticamente como españoles de pleno derecho.

Insisto en que no añado ningún comentario, pues hay tal variedad de ideología dentro de esta realidad, que es imposible generalizar sobre este tema, ni tan siquiera plantear la opinión matizada de una sola persona. 

Es una realidad, con la que hay que trabajar, que debemos conocer como objetivo primero, y tras analizarla, ver si es necesario gestionarla de diferente manera. Hablo siempre de la ciudad de Madrid, que me ha parecido un caso extremadamente diferente al de resto de ciudades española.

Una de las dudas que a mi parecer tiene la izquierda en España, es que no es capaz de analizar las realidades sociales por miedo a que las extremas conservadoras, los fascismos, se apoderen de ellas. Es un error pues lo hacen sin nuestro silencio y además lo manipulan sin encontrar datos contrarios. 

La izquierda tiene entre sus grandes trabajos pendientes entender las nuevas realidades sociales, gestionarlas bien y darles acomodo y soluciones a sus problemas, a los propios y los que pueden generar si no sabemos gobernar bien las nuevas realidades. 

Me consta pues lo conozco, que por ejemplo algunas organizaciones católicas —de las cristianas no católicas hablaré otro día— ya están trabajando con las familias y los jóvenes sus múltiples problemas de todo tipo. 

Y esos puntos de apoyo no se dan tanto entre la izquierda militante en partidos o sindicatos, que muchas veces utiliza solo el silencio. 

No digo que no haya muchas personas progresistas trabajando para colectivos muy necesitados, que los hay y también los conozco y sé de su excelente labor, pero muchas veces lo hacen separados de las organizaciones políticas.

Julio Puente