No es mi intención hacer comparaciones duras y tristes, ni ningunear ningún accidente, y mucho menos lavar la imagen de ningún político y sus gestiones. Pero tener datos puede servir para tener contexto.
En España, durante el año 2025, fallecieron 1.775 personas en accidentes de tráfico en carreteras y vías urbanas, sumados los fallecimientos de los 30 días posteriores al accidente, y según los datos publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT) el 15 de octubre de 2026.
Excesivamente fueron 1.775 fallecidos. Equivale a una media de 4,86 personas al día. Y en comparación, en el año 2024 fallecieron 1.785 personas, por lo que en 2025 se produjo una reducción de 10 víctimas mortales.
Debemos tener mesura cuando sometemos a una sociedad entera, a un país, a ciertas crisis totales y por todos. Incluidos los numerosos medios de comunicación que cambian parrillas, para crear un clima desbordante de negatividad. Eso no tiene que suponer ni olvido para las víctimas, ni dejación de responsabilidades para los torpes con mando en plaza.
Si miramos los datos de las caídas accidentales que produjeron en 2025 en España un total casi increíble de 4.814 fallecidos, sumados a los fallecidos por ahogamientos, sumersiones y atragantarse de forma accidental y vemos que según el INE produjeron otros 3.899 fallecidos en España, tenemos cifras tremendas y no siempre conocidas por no venir agrupadas. No por ser menos dolorosas para sus familias.
En España, durante el año 2025 fallecieron 771 personas por accidentes laborales, según los datos provisionales del Ministerio de Trabajo y Economía Social, otro drama que no logramos bajar. Un número menos que en año anterior que fueron 833.
