Personalmente creo que en esa falta de acuerdos que es constante, hay un problema personal, incluso un problema de odios sostenidos y arrastrados en el tiempo. Y añado, odios de muchos, de casi todos. Y así es imposible avanzar en relaciones sociales, y la política se asienta en eso, en las relaciones sociales.
La izquierda en España es una en cuanto a ideologías, aunque con enormes matices en eso. Pero en su base es una, pues en estos tiempos es imposible pensar en ideas muy diferentes a las que son posibles. Las utopías, si existen, son de otro tipo, y no ideológicas y políticas.
Y dentro de ese concepto de humanismo ideológico y social, o mejor dicho incluso, dentro de esos conceptos de estar en contra de los "mercados" como formas impersonales de utilizar a las personas en sus diversos grados, la izquierda en este 2026 no ha estado a la altura de lo que se necesita, de lo que se espera de ella.
Lo ha visto mucho mejor el PSOE que ningún otro, entendiendo que el troceamiento en el Senado es una idiotez. Lo ha entendido CHA y Compromís trabajando el diálogo transversal, pero incapaces en Aragón de poder convencer a los dirigentes cercanos de Podemos, asumiendo que era imposible llegar más lejos.
La pregunta es muy sencilla: ¿Y a partir de ahora?
¿Y los votantes?
Y mientras tanto, los grandes triunfadores de esta semana ha sido el conjunto de partidos de las derechas, aunque con el sabor amargo de ver que el PSOE se ha abierto a comprender las aritméticas en el Senado.


