23.10.26

La Piter se divirtió con Broncano


Bajar al ruedo, humanizar a las personas, es un fundamento básico que lleva miles de años entre los poderosos. Los Emperadores romanos tenían detrás a un ayuda de cámara que les decía: "¡Mira detrás de ti! ¡Recuerda que eres un hombre!".

Ayer Pedro Sánchez marcó una nueva manera de hacer campaña electoral sin hacer campaña electoral. No es nueva, como lo de los emperadores romanos. Casi todo está inventado, pero no todo lo hacen todos. No todo lo saben hacer todos.

El programa de Broncano no solo estuvo muy acertado por los números de audiencia que lo atestiguan, sino por su capacidad de humanizar a una persona que venía destrozada por fuera a base de insultos de todo tipo, de aciones judiciales insoportables, pero que demuestra que ha conservado la vida dentro.

La política puede ser otra cosa, si sabemos entre todos utilizar a la humanidad para separarnos de los leones que se quieren comer a bocados a sus víctimas. 

Los que votamos queremos ser como los que elegimos para que nos gestionen lo público.

En la selva gana quien corre más, no quien va de serio y aburrido, no de quien solo sabe equivocarse en sus carreras, pensando que él ganará por ser un león.

Julio Puente




18.10.26

Carta abierta a un ciudadano comprometido, escrita en 2012


Querido político con ganas de leer; querido lector con ganas de entender la política: 

Los últimos sondeos de este 2012 son contundentes y con ellos quiero dar la entradilla a este texto. Considera la sociedad española que la política es culpable sin determinar de qué o por qué. Un 9% considera a la política el principal problema en España (por delante del desempleo o la economía), cifra que aumenta hasta un 24% cuando posiciona a la política entre los 3 principales problemas de España. 

Un 49% de los españoles quieren menos autonomías o suprimirlas. Un 89% está insatisfecho con el funcionamiento de la democracia. Un 82% no confía en el Gobierno de España. Un 74% no confía en el Gobierno de su Comunidad Autónoma. 

Datos publicados en medios de comunicación no liberales ni conservadores. 

Un 10% dan entre un notable y sobresaliente a Rajoy. Cifra que se queda en un 4,5% en el caso de Rubalcaba, en un 6% en el de Cayo Lara y en un 8% en el de Rosa Díez. 

Con estos datos sobre las manos, las personas que nos dedicamos a la política de una manera más o menos activa no podemos estar contentos de nuestra labor. La sensación social mayoritaria es de que la política y sobre todo los políticos son: unos ladrones, unos sinvergüenzas, unos inútiles, unos vagos que solo buscan SU enriquecimiento, y esto además va en aumento peligrosamente, ayudado por otros políticos que juegan a descalificar para intentar ascender en sus posibilidades electorales y por unos medios de comunicación que juegan a desestabilizar lentamente. 

Ya no es el movimiento 15M —que creo muerto—, sino el movimiento social, quien de momento ha optado por la desafección más absoluta. ¿Pero por donde optará la sociedad cuando la crisis apriete algo más? ¿Y qué decidirá hacer cuando la crisis se resuelva y tengamos que recoger los escombros sociales? 

Centrémonos en nosotros, en ti y en mi. 

¿Qué podemos hacer para que esto no sea así? ¿Qué podemos hacer por nuestra sociedad, por nuestro propio partido si pertenecemos a alguno? 

Lo que estamos haciendo es dejar que el tiempo vaya transcurriendo y seguir actuando en política como si todo esto no estuviera sucediendo. 

¿Hemos cambiado alguna práctica política con la crisis económica, social, institucional, de futuro? 

Seguimos creyendo que la política del Siglo XXI es igual a la de los años 70/80 del anterior siglo. ¿En qué se diferencia nuestra forma de hacer política, de acercarnos a la sociedad, de resolver problemas, con la que hacíamos hace 25 años? 

¿Seríamos capaces de “inventar” nuevas formas de actuación política, más modernas, activas pero sin obligar a la sociedad a ser activa, pues ya no quiere serlo? 

Somos pequeños, somos débiles aunque nos cueste reconocerlo. 

Si gestionar bien las instituciones da sus frutos, miel sobre hojuelas, pero el único punto de apego social, que es nuestra representación política en instituciones, no es entendido en algún momento por la sociedad (por varios motivos posibles) nuestro hundimiento es imparable pues no existe más base que la que entregan los puestos de representación institucional. 

Cada dos años nos examinan los ciudadanos y nos ponen nota. Lo único válido es lo que piensa en ese momento la sociedad, el vecino, el que acude a elegir entre varias opciones o el que se queda en casa. 

Los partidos políticos parecemos una máquina de hacer concejales y diputados, que no es poco, pero un partido político debe ser también una máquina de ideas, de contactar con la sociedad a través de ellas, y a través de líderes políticos que no siempre tienen que ser las primeras figuras de las instituciones. 

¿Qué porcentaje del músculo político de cada partido se dedica y proviene desde/y para las instituciones? 

¿Cuánto les queda para la sociedad de la calle, incluidos los que NO creen en las instituciones? 

En todos los partidos políticos los cargos organizativos importantes son también cargos institucionales importantes. Incluso repiten el orden de importancia en las instituciones y en la organización. Así es muy complicado crear crítica política. 

Pero es más grave no tener una imagen que presentar a la sociedad que sea ajena a las instituciones. Personas que hablen por el partido sin que se le confunda con el cargo institucional. 

¿Quién contrala desde dentro de cada partido a sus propios cargos institucionales? ¿quién les puede decir que lo están haciendo bien o muy mal? ¿quién siendo diferente a los cargos que emanan desde los propios partidos políticos pueda indicarles otras ideas, otras formas de acción política? 

No existe un contrapoder dentro de los partidos políticos que pueda plantear ideas ajenas a la gestión del día a día. Quien se mueve no sale en la foto, pues el poder lo ejercen los cargos institucionales y no los cargos políticos del partido, sin que nadie pueda acceder a los cargos institucionales sin antes tener el beneplácito de la organización. 

Por ello se ha optado por la táctica más eficaz. 

Yo controlo la organización y me eligo o consigo que me elijan a mí, y tras ello logro que no haya nadie que me pueda controlar pues me controlo yo a mí mismo. Perfecto, si no fuera por que ya no cuela. 

Está todo perfectamente engranado para funcionar en la teoría, pero nada eficaz para generar relaciones con toda la sociedad. 

Pero vayamos un poco más allá. 

¿Estamos en los partidos políticos bien representados los jóvenes?, ¿Y de personas de la tercera edad? ¿De trabajadores por cuenta ajena? ¿De empresarios y comerciantes en los partidos de izquierdas? ¿De personalidades de la cultura, investigación o deporte? ¿De universitarios activos y de profesores con ganas y todavía no quemados? ¿De mujeres que trabajan en el hogar con sus particulares problemas? ¿De desempleados? 

No soy capaz de señalar (no quiero) de qué estamos representados en exceso dentro de los partidos políticos de todo tipo, pero tal vez la discriminación positiva hacia algunos sectores que se pueden considerar poco representados, pudiera ser positiva para el futuro. O negativa, si lo hacemos mal.

Nos esperan años complejos, creo que la política va a cambiar, y lo digo en el año 2012. La izquierda está muy débil y su futuro a corto medio plazo puede ser muy difícil si no se entiende que son otros tiempos y hay que adaptarse y priorizar. 

Pero considero que cada uno de nosotros debemos intentar poner sobre la mesa ideas, quejas, pues lo positivo se sobreentiende que es lo obligado, para ponernos a trabajar más por nuestro futuro, si este nos importa. 

Muchas gracias por vuestra lectura.

Julio Puente

Carta abierta a los sin techo, aunque no me lean

Queridos "sin techo":

Se que no me podéis leer, y eso no os importa nada, porque lo que buscáis por encima de todo es la libertad y la justicia suficiente para sufrir menos, pero tenéis que entender que parte de la sociedad además de creer en vuestra libertad, cree también en la necesidad de daros justicia social y ayuda humanitaria. 

No se trata de obligaros a que tengáis techo por la fuerza, y mucho menos a que desaparezcáis de las calles por mucho que vuestra imagen no tiene sentido en este siglo, por derechos sociales.

No tiene sentido, porque si somos capaces de arreglar entuertos en cualquier parte del mundo o al menos de intentarlo, debemos ser consecuentes con nuestros vecinos de calle, y ayudarles a que tengan lo más básico para vivir. 

No deseamos que perdáis vuestra libertad, por eso deseamos —muchos de nosotros y ya sé que no todos— que estéis dentro de las instituciones de ayuda, para desde ellas solicitar que se os trate con dignidad y con la idea de que se os resuelvan los problemas sociales que os han llevado al vacío o a la libertad extrema de no tener nada y por eso no depender de nadie. 

Es mejor un techo compartido con algunas órdenes, que un cartón compartido con el miedo. Exigir ayuda, y hacer palanca desde lo más bajo, el suelo, para intentar que se os tenga en cuenta.

De nada.

Ladrones y ladronzuelos, que no me lo parecen

El otro día, escuchando yo cómo se ponía a parir a unos inmigrantes que se dedicaban a vender bolsos de marca falsificada y colonia de igual procedencia, empecé a pensar que yo no me entero bien de las cosas, vamos, que soy algo bobo para esto.

Me puse a investigar un poco, que para eso sirve también el ordenador, y enseguida detecté que los inmigrantes pobres de la plaza venden bolsos y carteras y pañuelos y colonia y relojes hechos en países del sudeste asiático y con marcas conocidas. Terrible delito.

Y a la vez pude volver a revisar que marcas tan conocidas como las que usted ya sabe, además de fabricar excelente calzado deportivo en Vietnam, vende colonia con su nombre y que un tal DG que debe ser la leche de rico por los anuncios que pone en la tele, que además de vender ropa también vende relojes y que un tal Adolfo vende con su nombre pantalones, bolsos de piel, relojes y colonia. 

O que algunos artistas famosos por ser artistas de cine o de la canción, entienden tanto de colonia o de cremas faciales que le ponen su nombre como si los fabricaran en su casa, aunque se hagan en Tailandia.

El consumo desaforado todo lo tapa, pero yo me pregunté que en dónde estaba el delito. Y claro lo encontré enseguida. 

Lo grave no es que el producto sea malo o peor, ya que en realidad nadie fabrica nada de lo que se vende luego con su nombre. El delito es que unos pagan impuestos y otros no. O sea, es el mismo delito por el que se detuvo a Al Capone, ya que por los de verdad no fueron capaces de trincarlo.

La duda me surgió cuando no vi yo muy tipo Al Capone al inmigrante de la esquina. Ya avisaba antes, que yo estaba medio tonto. Que es que no entiendo casi nada.

17.10.26

Derecha 1: Izquierda 0

El fracaso de Podemos como idea política está ya escrito. Tampoco es de ahora. Su incapacidad para llegar a mínimos acuerdos, incluso en periodos de crisis posiblemente histórica en España, de alguna manera los inutiliza para ser tenidos en cuenta, aunque sea una pena no entendida por muchos.

Personalmente creo que en esa falta de acuerdos que es constante, hay un problema personal, incluso un problema de odios sostenidos y arrastrados en el tiempo. Y añado, odios de muchos, de casi todos. Y así es imposible avanzar en relaciones sociales, y la política se asienta en eso, en las relaciones sociales.

La izquierda en España es una en cuanto a ideologías, aunque con enormes matices en eso. Pero en su base es una, pues en estos tiempos es imposible pensar en ideas muy diferentes a las que son posibles. Las utopías, si existen, son de otro tipo, y no ideológicas y políticas.

Y dentro de ese concepto de humanismo ideológico y social, o mejor dicho incluso, dentro de esos conceptos de estar en contra de los "mercados" como formas impersonales de utilizar a las personas en sus diversos grados, la izquierda en este 2026 no ha estado a la altura de lo que se necesita, de lo que se espera de ella.

Lo ha visto mucho mejor el PSOE que ningún otro, entendiendo que el troceamiento en el Senado es una idiotez. Lo ha entendido CHA y Compromís trabajando el diálogo transversal, pero incapaces en Aragón de poder convencer a los dirigentes cercanos de Podemos, asumiendo que era imposible llegar más lejos.

La pregunta es muy sencilla: ¿Y a partir de ahora? 

Rotas todas las posibilidades de acuerdos con Podemos, ahora y ya en el futuro —pues estos días marcarán mucho las relaciones futuras—, queda trabajar mucho.

¿Y los votantes? 

Pues curiosamente no se ha pensado en los votantes que son los auténticos protagonistas de estas decisiones. Somos libres en nuestra decisión. Para premiar y castigar, también, estas incapacidades estatales de lograr acuerdos. Dentro de pocas semanas haremos recuento y veremos qué ciudadanos votantes y no votantes, han entendido estas decisiones.

Y mientras tanto, los grandes triunfadores de esta semana ha sido el conjunto de partidos de las derechas, aunque con el sabor amargo de ver que el PSOE se ha abierto a comprender las aritméticas en el Senado.

16.10.26

La Universidad y su uso inútil desde algunos alumnnos

En el último siglo, la relación de la Universidad con sus alumnos, con la sociedad y con sus profesores, ha cambiado mucho. El concepto que se tenía de la Universidad como espacio máximo del saber ha desaparecido para todos. Es decir, como sociedad hemos perdido respeto a la Universidad, al Conocimiento, al Futuro.

Los jóvenes de 19 a 22 años, hoy a la Universidad llegan peor preparados, pero sobre todo mucho peor motivados y además sabedores de que las nuevas herramientas les permiten pasar de refilón por las clases presenciales de la Universidad, creyendo que aquello es un espacio antiguo e incluso obsoleto.

Puede parecer tremendo, y debo advertir que al menos, sigue habiendo un porcentaje discutible y aleatorio, de alumnos que se mueven en otros conceptos y espacios mentales con respecto a SU Universidad, de la que por cierto, no pagan mas que en una pequeña porción; que disfrutan y que la sociedad les ponemos delante para que aprendan, pensando que así devolverán a su sociedad en su futuro, los conocimientos aprendidos.

La pandemia de COVID hizo un daño enorme a la educación en general. Llegó en un momento de crecimiento de las nuevas tecnologías y como sociedad no la supimos gestionar bien. Recurrimos en exceso a la no presencialidad, al trabajo en casa, y eso supuso —sin querer— que se perdiera el respeto a la clase como algo magistral y muy válido.

Hoy en las universidades hay muy diversos modos de comunicación profesor alumno. 

Por medio de sistema de redes, se les entrega a los alumnos decenas de documentos del propio profesor, de investigadores ajenos al espacio del centro, artículos de opinión, etc. 

Y hay un porcentaje tremendo de alumnos que nunca los leen, nunca los bajan, nunca entran a ver qué ha dejado el profesor universitario. Como es lógico, de todo eso toma nota mental el profesor…, para quemarse.

Siempre la presencialidad en la clase ha sido parcial. Pero los que acudían —excepto algunos pequeños casos que el resto de alumnos repudiaban y resolvían entre ellos— no intentaban quemar la clase presencial con sus actitudes, conversaciones altas, como s fueran niños básicos. Quien acudía y hacía ese esfuerzo, atendía, escuchaba y cuando había que estar callado, se comportaba como un adulto de entre 19 y 22 años.

Hoy, en algunas clases de ciertas carreras universitarias, las teóricas, las no elegidas desde antes de hacer la solicitud universitaria, aumenta tremendamente la aptitud y actitud de una parte considerable de alumnos, que se convierten en preescolares en una Universidad que nos cuesta mucho dinero a todos.

Sus familiares no conocen esas formas de aprovechar su vida. Y si la conocieran dirían en muchos casos que es culpa del profesor, que es un aburrido. 

Y efectivamente, la mayoría de las veces aprender es aburrido…, si no te gusta lo que aprendes. Pero hay que recordar que ir a la Universidad no es obligatorio. O al menos desde la familia no debía convertirse en obligatorio para nadie.

Se entra peor formado a la universidad que antes, se sale mucho peor formado de la universidad, y los que sufrimos esas deficiencias y pagando, no son los alumnos responsables de sus conocimientos, sino toda la sociedad. 

Si creamos niños asustados y banalmente responsables consigo mismos, recogemos un futuro incierto. 

Y sí, se sabe qué tipo de alumnos son los que más se dedican a querer aprender mucho, y qué tipo de alumnos se la sopla la universidad. Así que sí, también sabemos qué tipo de sociedad y gestionada por qué tipo de personas, tendremos dentro de 20 años. Pero no os lo quiero decir, eso os lo imagináis vosotros mismos.

14.10.26

Eres de izquierdas y no sabes a quien votar?


Mientras la izquierda a la izquierda se pone de acuerdo con el reloj haciendo "tic Tac" hasta el viernes y estamos a miércoles, ya salen incluso buena gente que publica mapitas de España indicando a quien hay que votar en noviembre si eres de izquierdas de las de verdad.

Sobre las opciones de resolver el entuerto no quiero hablar de momento, gran parte del daño ya está hecho, pues se trata de credibilidad para los votantes, que no siempre están ideologizados ni pertenecer a partidos políticos y tienen suficiente información. 

Creo con tristeza, que ni aprendemos ni sabemos sumar.