24.7.26

Legislemos qué pueden hacer los cargos políticos, por favor


Ayer dije que creía a Zapatero en sus declaraciones en televisión tras dos meses de silencios programados. Pero creer en sus palabras no presupone que me parezca bien lo que hizo. Al contrario, caben muchos hechos censurables a nivel político, que es lo único que a mi me importa.

Es verdad que un asesor asesora. Y que las puertas giratorias existen desde hace muchas décadas, y son un enorme lastre. Y también es cierto que las empresas de lobistas en Bruselas ocupan varios edificios con sus oficinas de presión. Y todo esto lo hemos consentido. Y no se esconden.

Y sí, esos pagos de la empresa Plus Ultra a la empresa de Julio Martínez, y los abonos indirectos de este al Presidente Zapatero, presuponen el pago por una intermediación que incluso puede ser legal, si se declaró a Hacienda

Eso o que en Plus Ultra eran idiotas y pagaron por nada. O también puede ser que se está explicando muy mal; que es lo que dice Zapatero que sucede.

Hay que legislar con urgencia el papel futuro de los Presidentes del Gobierno, y el papel de sus presentes de las parejas de quien ostente los cargos más altos en la administración de los gobiernos. Eso es un palo, y lo entiendo, pero no hay otra, incluso en beneficios de todos ellos.

Me da la impresión de que Zapatero se dejó llevar, y que incluso cabe la posibilidad de que tenga razón Felipe González cuando dice que no ve a Zapatero creando empresas escondidas en países raros. No es fácil, o eso creo yo, hcerlo bien.

Pero sin duda lo que yo nunca haría sería fichar a ninguno de los últimos presidentes sociales de este santo país, para Directores de RRHH. No saben elegir bien a sus colaboradores y socios. Y eso es un serio problema para crear equipos válidos. Si se han ido equivocando en sus máximos ayudantes como es el caso de los dos últimos Secretarios de Organización o de su socio corredor de fondo, es de predecir que se han podido ir equivocando en muchas más decisiones.

23.7.26

Yo sí creo a Zapatero. Lo sé. Soy imbécil


He escuchado (visto) la entrevista al Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con el ansia casi de poderle encontrar sus debilidades, sus dudas, sus errores. De entrada, me ha parecido muy acertada la forma y el fondo del periodista que ha preguntado, en la misma línea que dejó escrita Iñaki Gsbilondo en su entrevista a Felipe Gónzalez.

Dicho esto, tengo que ir a mi apreciación de su declaración o de sus respuestas. HE CREÍDO a Zapatero. Debo ser uno de los pocos imbéciles que piensan que dentro de este asunto hay importantes errores de Zapatero, pero a su vez hay suficiente limpieza en sus actuaciones hoy acusatorias.

Estamos hablando de un Presidente del Gobierno, no de una persona que se llama Zapatero, y eso lo deberíamos tener muy claro todos, también en el PP, también entre sus detractores.

Y los procedimientos legales para aclarar todo este tema deberían asumir que hay que tener mucho cuidado con no romper los jarrones de los que estamos hablando. El daño que se está ejerciendo en la política española durará décadas. Y de eso no tengo dudas.

No es posible filtran sin filtros toda la actividad de ninguna persona con capacidad de mando y por ello de decisión, durante dos años de su actividad. 

Yo he sido socio de varias empresas, y si se filtraran las conversaciones entre los socios, entre proveedores, clientes y suministradores de todo tipo, no habría empresario que lo pudiera soportar. En todos sus aspectos, de todo pelaje.

Seamos serios, esto no es Disney, no es un juego de peluches, es la vida real, y el que no lo entienda que se lo haga mirar con calma. Las Leyes están para todos, pero los Derechos también, y la paja no es delito, y muchas veces el grano tampoco.

La torpeza de mezclar a sus propias hijas en sus negocios le estará doliendo eternamente. Y en la misma línea, hoy nadie desea ser (quiere ser si es una persona válida) Presidente de Nada, nadie se puede fiar de nadie, España está llamada al enfrentamiento durante muchos años. No es advertirlo, es constatarlo.

Y sobre las joyas, el tema para mi de más compleja explicación y nada entendible, supone sin duda, su pérdida de credibilidad política como referente de la suave izquierda pasada. Era costumbre en aquellos años, son muchos los que callan, pero es inadmisible en alguien de izquierdas. Un buen libro es también un buen regalo, y más limpio y útil.

Julio Puente