27.5.26

Estamos condenados a matarnos. Es España

Lo que está sucediendo en España contra el PSOE, en realidad contra la que consideran algunos "La izquierda posible", es de tener en cuenta para analizarlo con calma. Podríamos ponerle muy diversos adjetivos, y si yo no tuviera miedo a que me cortaran mi pequeña libertad de opinión se los pondría, y no son agradables, pero tengo miedo a que vuelvan tiempos violentos de forma muy rápida. 

Hay poderes en España que están jugando a joder, a jodernos como dicen los libros de Historias de España y los españoles, a utilizar métodos no democráticos para volver al Poder como si lo hubieran perdido, que por cierto, en cuanto lo consigan, no desearán nunca más volver a perder de forma fácil, y eso hay que tenerlo en cuenta. 

Hablaba hace solo dos días en estas páginas de lo que yo pensaba que podría hacer el PSOE o el Gobierno. Pero todo se queda antiguo, viejo en tan solo dos días. Las respuestas lógicas hoy tienen que ser diferentes. 

Si te dan pataditas en el culo, puedes volverte y plantar iniciativas. Pero si te dan muchas patadas duras en los cataplines, la cosa cambia. Incluso aunque tengan razón para no estar contentos contigo.

En 1977, hace casi 50 años, yo tenía una muy buena amistad con un abogado entonces, Pedro López Arriba, castigado por ser de izquierdas, y que me decía que el poder principal está en la Justicia, que en España se haría lo que dijera la Justicia. 

O dicho de otro modo, quien gobernara la Justicia, gobernaría España. Luego la vida lo llevó a la filosofía política, como ya se preveía. ¿Puede ser justa la Justicia si aspira a tener el Poder aunque sea disimulando?

Pedro López Arriba, un intelectual madrileño, me hablaba de muchas otras cosas más, pues eran los años en los que la Transición estaba sin construir. Y de aquellas tardes aprendí tanto, que me atreví a seguir aprendiendo. Éramos unos críos, aunque pareciéramos mayores. Él ya era abogado y yo fotograbador.

Todos hemos cambiado, y España mucho más. Pero sabía que nada iba a ser fácil, que lo más costoso de todo era mantener la libertad en una España en donde 25 años eran una barbaridad.

Han pasado casi 50 años de aquellas conversaciones de muchas semanas, no se han cumplido los 25 años de camino democrático, sino el doble, pero parece que ya toca jodernos otra vez y entre todos. Estamos condenados a matarnos.

Julio Puente Mateo


26.5.26

Lo que se pedía en la España de 1993


El 6 de junio de 1993 se celebraron elecciones generales en España, donde el PSOE de Felipe González ganó por cuarta vez consecutiva pero perdió la mayoría absoluta. Y aquel domingo el diario El País, otro diario El País algo distinto al actual, planteaba en su titular: "Diez puntos para Gobernar España". Os dejo la imagen.

Podríamos decir que mientras algunos puntos de eso 10, son hoy perfectamente deseables todavía, no aparecen otros que en aquellos momentos no nos parecían tan irrenunciables. Cada uno de nosotros podemos imaginar unos diferentes.

Han pasado 33 años, una barbaridad. Muchos de los que votaron en aquella ocasión ya no están entre nosotros. Los que votaron por primera vez tienen ahora 51 años y sus problema son diferentes, pero siguen sin resolver. No sabremos nunca qué hubieran votado en aquella ocasión de saber en qué punto se encontrarían ellos en el año 2026.

Había una crisis económica fuerte, aquellas elecciones generales españolas de 1993 fueron unas de las más tensas, polarizadas e inciertas de toda la democracia anterior a esa fecha, Veníamos del año 1992, de la Expo de Sevilla, de los Juegos Olímpicos, del Madrid Capital Cultural Europea, del éxito, de una España que ya definitivamente nos parecía moderna, europea y optimista.

Había un excesivo paro que crecía casi descontroladamente, y eso llevaba a un cierre de empresas, miedo al desempleo, caída económica y una sensación de agotamiento del modelo socialista.

El desempleo llegó a niveles enormes con cerca del 24%, y las cifras del paro juvenil era todavía peor. Para muchos españoles de entonces “el problema” era encontrar trabajo o no perderlo, pues el miedo al paro era casi obsesivo.

Muchísimos jóvenes terminaban estudios sin expectativas laborales ni de futuro, encadenaban precariedad o emigraban a otros países, algo que nos parecía increíble. La famosa idea actual de “los jóvenes mejor preparados pero sin futuro” ya empezaba a aparecer, aunque no con la intensidad de la crisis de 2008.

Había diversos casos de corrupción política, estaban los GAL matando sin saber bien ni por qué, ni a las órdenes de quien, mientras que a su vez ETA asesinaba todavía de forma frecuente.

El Tratado de Maastricht (1992) implicaba un mayor control del déficit, reformas económicas a veces duras, ajustes y recortes sin existir el Euro, lo que suponía tener que devaluar la Peseta, con el consiguiente empobrecimiento y tensión social.

Aunque hoy se recuerden los 90 con nostalgia, como un buen periodo, la España de 1993 tenía bastante menos renta que la actual, peores infraestructuras fuera de grandes ciudades, más desigualdad, mucha menos tecnología en relación a las medias de Europa y menos oportunidades laborales.

Aunque es cierto, que avanzando en las dificultades por tener una vivienda y por poderse emancipar los jóvenes, era más fácil en aquella España tan distinta a la actual, el lograr tener alquileres posibles y viviendas de segunda mano que se podía pagar simplemente trabajando.

Julio Puente