31.3.26

Viajar como obligación impuesta. De viajados a viajeros


Hay un sector que representa el diez por ciento o más de la economía española y en ciertas áreas es un monocultivo: en vez de inventar, recibir.

Los bares y restaurantes como punta de lanza se quejan estos días de que los efectos en precios y psicológicos de la guerra de Irán se están notando, entre eso y la bajada de temperatura están vacíos. Y la primera opción de escapada de Semana Santa en Zaragoza es ir a los pueblos como en los años ochenta, porque la mayor parte de nuestros padres no tenían la necesidad de viajar sino de cargarse de más obligaciones manteniendo el patrimonio de los abuelos que cobraban la perra gorda, muchos ni cotizaron. Cuando la vida les tocó, por trabajo o por su destino, por el contrario fueron personas viajadas.

Qué lejos nos quedan los viajes iniciáticos de los románticos, como el deliciosamente escrito de Goethe por Italia y el de los románticos franceses a España y la actual Marruecos. Cuando cruzaban los Pirineos, como los germanos y anglos los Alpes, pasaban al mundo de opereta de Carmen, a las tartanas por caminos de baches y las fondas o posadas de limpieza cuestionable. A los caprichos de Goya como poco, si no lo de más allá. Hoy al contrario, el norte de África y Península Ibérica dan lecciones de gastronomía popular y estado suficiente por el precio de los alojamientos, ser hospitalario es “su primera industria limpia” (a costa de su territorio).

Nuestros padres y abuelos vivieron en la hermosísima Calabuch de Berlanga y viajaron a la guerra como a un marine le encargan estos días no coger vacaciones y controlar, sin mirar una sola mezquita selyúcida, el Estrecho de Ormuz. Con que no les caigan drones ya cumplen como galeotes.

Mi abuelo materno vivió un tiempo en Tetuán y nunca me transmitió ni que hubiese un zoco especial y perfumado, una comunidad sefardí como nuestro origen descollante ni mezquitas o monumentos, ni siquiera artesanía, relevantes. Fue a lo que fue y yo fui a visitarla, no llevaba una guía de trenes ni de hoteles para atravesar la Península hasta Algeciras, comió y durmió lo que pudo y donde fuese, y me transmitió descripciones de cuarteles, barranqueras y rifeños. Y poco más haría Franco aparte de alguna recepción con vino fino con las autoridades locales que lo dirigió en su destacamento, como tampoco nos imaginamos al asesino serbio Gabrilo Princip dando una vuelta por Sarajevo antes de disparar contra Francisco Fernando.

La sensibilidad artística de Franco la entiendo limitada a salvar el Pazo de Meirás y ordenar la reconstrucción racionalista mudéjar de Toledo, el arco del Deán y la calle San Vicente de Paúl de Zaragoza llevándose por delante veinte palacios, que era lo que se llevaba entonces aunque Dominguín y Ava Gardner vivieran en su paraíso libertario.

Así nuestros antepasados fueron al frente y antes y después se turnaron los pastos sin fronteras de los puertos del Pirineo, bajaban a Pamplona a pasar un día y ver el ambiente para que Hemingway les robara el alma en una novela o se embarcaron a California y Argentina para no volver. Y un vez establecidos no les preguntes por si han ido a Yosemite ni el Perito Moreno, sino que sus pocas vacaciones las pasaban viendo Hollywood o chapoteando, no sabía nadar ninguno, en Mar del Plata con miedo montañés. O sea, yendo a Salou o Peñíscola al 90%.

Los viajes culturales iniciáticos, para recorrer catedrales o parques nacionales, los hacían Byron y cuatro más porque en España los de la Generación del 27 solo subieron a Guadarrama. Los anglos en su año sabático a la salida de Eton y antes de Oxford, muchos con lacayos y preceptores que pasaban los Pirineos y Alpes por sendas de pastor en macho y con las calesas desmontadas. Una vez en Bielsa o Aosta las recomponían para visitar.

Otros no viajeros, militares aparte, se desplazaron porque tenían un concepto del viaje como rogativa, como peregrinos poseídos por una fe o promesa dada. Vestían capas con el emblema del destino (la concha jacobea no se pesca en Jacetania) o, si iban de Aragón a Roma y Jerusalén –del mismo modo que hasta en Bosnia se pone el apellido Hadji, el que ha ido y vuelto a La Meca- recibieron el apelativo de romeros. Entonces el que doblaba a Eastwood, el gran Constantino Romero, es que descendía de uno de su pueblo especialmente inquieto.

En Japón sucedía lo mismo: alcanzar el santuario de Ise desde Nara entre cerezos en flor y cataratas o hacer la ruta de los templos de Shikoku implicaba tomar hábitos blancos. Era para iluminati, no necesariamente para “pijos” de la aristocracia y alta burguesía.

Quien más quien menos de la tribu que fuera conocía los relatos orales pasados de generación en generación de sus respectivos Odiseo, se les transmitía la obligación de la hospitalidad ante el extraño “de buena voluntad”. Tantos noviazgos y relaciones interrumpidos por el golpe de timón de la inconformidad hubo que se hacían rogativas y encargaban misas antes de empezar los viajes para preservar a los aventureros, se ponían efigies pequeñas a San Cristóbal en cada curva.

Hoy los accidentes son especial caldo de cultivo para conocimientos accidentales que dan lugar a relaciones cruzadas como en los viajes se conoce a almas gemelas y se discute con el amigo con quien compartes habitación, que pasa a presunto.

Ni Napoleón cruzo y conquistó el mediterráneo gracias a compañías de cruceros, ni según la mentalidad de Pizarro éste visitó Cuzco como Cortés no lo hizo con Tenochtitlán, y solo inquietos gourmands como Erasmo de Rotterdam al que le iba el buen morapio, dicen, fueron precursores de la actual sociedad de culos de mal asiento por querer recorrer Europa de universidad en universidad como catedrático. Precursor de Montaigne, los pintores y literatos del Barroco aragonés y español no tuvieron esa mentalidad cuando daban el salto de Nápoles a Roma para educarse artísticamente, sino que residían en colegios para estudiar los restos romanos sin pasar por los filtros de Mantegna o se tiraban como Cervantes, varios años de imaginarias.

Hoy cada crío de familia no hace falta que de clase alta es Erasmo haciendo ídem, es difícil distinguir a los romeros y resto de visitantes de Jerusalén, todos haciendo idéntico ruido pero con tres misas diferenciales, y se cuentan por millones los conquistadores anuales de Cuzco.

Pionero en los viajes introspectivos desde Humboldt, el turismo alemán nos redescubre permanentemente Aragón: en los 90 fue el Matarraña, hoy como destino de floración único en Europa.

El resto, viajamos como los antiguos comerciales, sin guías y con el libro de contabilidad de pérdidas y ganancias, vendiendo nuestra mercancía: contarlo luego. Ni peregrinos ni gentleman travellers, con la vista en el libro de cuentas y no en el de oraciones y paradas obligatorias, estaciones, de cada Rocío.

Midiendo el tiempo, con el guía pautando, bajo el cálculo porque todos somos del signo de Mercurio, hemos perdido la relación no productiva con el tiempo, la que trajo el románico lombardo, que tuvieron los romeros. En eso nos hemos convertido, en aprovechateguis del tiempo de ocio.

Todo este texto lo resumió mucho mejor un aragonés, el siciliano Battiato. Por no salir de Franco.

Nomadi che cercano gli angoli della tranquillità
nelle nebbie del nord e nei tumulti delle civiltà. 
La troverai, fuori città alla fine della strada.

31.03 Luis Iribarren

30.3.26

Tras el Primer Mes de Guerra ¿qué sucederá en Irán?


Transcurrido un mes del inicio del ataque de Israel y los EEUU contra Irán, ya podemos decir sin equivocarnos, que además de ilegal es un gran error sin consecuencias positivas para nadie, y que no será sencillo salir de esta debacle, de esta torpeza, ni sencillo ni rápido, aunque en algún momento de esta primavera de 2026 se logran una paz teórica. 

Nunca desde 1945 hemos estado tan cerca de la III Guerra Mundial o de algo similar que puede suponer un cambio de civilización en todo el mundo, o al menos de reparto de los papeles de todas las zonas de influencia en este siglo XXI.

Y aunque indirectamente todo el mundo está ya involucrado por una crisis energética y de precios de incierto futuro, los países ya directamente involucrados y afectados por bombardeos, misiles o drones son: Irán, Israel, Irak, Jordania, Líbano, Siria, Kuwait, Qatar, Bahréin, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Azerbaiyán y Chipre. Más los EEUU que han visto algunos buques bombardeados.

A partir de estos datos del primer mes, y admitiendo que ya Yemen ha decidido en la última semana entrar directamente en la guerra, y se lo están pensando en estos días, tanto tanto Arabia Saudí como otros países menores de la zona, solo cabe pensar que las incipientes conversaciones entre Irán y los EEUU sirvan para algo, complejo de comprender ahora. O que la guerra se extienda a otros países cercanos o lejanos, complicando su final rápido. 

El contagio puede ser peligroso por lo incontrolable, al empezar a utilizar ejércitos de tierra o armas de destrucción diferente.

Todo alimentado además por el ya doloroso cierre del Estrecho de Ormuz que se puede contagiar al Estrecho del Mar Rojo. Hoy el presidente de EE UU, Donald Trump, ha declarado que EE UU podría “coger el petróleo de Irán” y, mediante una operación militar, tomar la isla de Jarg, la mayor terminal petrolera iraní, vital para sus exportaciones. 

Es decir, en realidad, esta guerra es una pelea entre “Grandes” por la energía, el petróleo y el gas, por frenar el crecimiento de China, por posicionar a Israel como país “Líder” en la zona, y por acabar con el chiísmo (son entre el 10 y el 15% de los musulmanes). Y a partir de asumirlo, entenderemos de otra manera esos silencios curiosos pero peligrosos, tanto de China como Rusia, de Europa o de Turquía. Son silencios estratégicos, en algunos casos desde la incapacidad como en Europa, y en otros como en China, esperando que sus enemigos se desgasten.

Podrían algunos de estos silencios, obligar a los EEUU a una provocación mayor, pues hay zonas del planeta a los que les interesa que esto puede explotar para mejorar sus posiciones. Recuerdo que en este silencio están también Corea del Norte o India. Y a su vez ya entramos en una crisis económica que está afectando primero a los países más pobres, para irse contagiando gravemente a todo el mundo en cuanto superemos el segundo mes de guerra. ¿Y si no existieran soluciones fáciles?

Debemos entender que todos los organismos internacionales que teníamos hace un año han saltado por los aires. Ni tiene la misma validad la OTAN o la ONU, no tienen sentido los Organismos Internacionales de Tribunales que hagan cumplir acuerdos, y la Unión Europea está tambaleada y muy dividida. 

Por otro lado es muy complejo negociar con Irán al estar asesinados todos sus líderes respetados, lo que en el caso de una victoria militar de los EEUU o Israel, llevaría al país a una posible guerra civil si se enfrentan religiosos chiitas y sus poderes civiles, con los militares de la Guardia Revolucionaria ante la falta de poder claro.

Las posibilidades de que la guerra se complique en las próximas semanas son altas (entre un 70 a -80% según analistas), con un riesgo creciente de escalada regional y multifrentista entre países vecinos. 

No hay indicios claros de desescalada aunque se habla de negociaciones no reconocidas promovidas por Pakistán, y tanto Irán como sus aliados están dando muestras de ir racionando misiles para una guerra prolongada. No se observa un uso discriminado de armas de alta potencia.

Irán ya ha disparado cientos de misiles y drones; si no puede sostener el ritmo, podría recurrir a ejércitos proxies (Hezbolá, hutíes, kurdos, etc.) o a ciberataques más intensos, prolongando el conflicto. 

Tras la muerte de Jamenei y los bombardeos masivos sobre Irán, hay riesgo de fractura interna o cambio de régimen, lo que podría alargar la inestabilidad en toda la zona. EE. UU. y aliados europeos están desplegando más tropas terrestres y nuevos sistemas antimisiles; y Turquía y la OTAN están en alerta por si el conflicto se extendiera. 

Hay que tener en cuenta que el futuro de Iran como país o incluso como civilización y religión chiíta, está en juego en estos momentos. cuando alguien no tiene nada más que perder, su resistencia es muy dura.

Como han dejado notar claramente tanto China como Rusia mantienen posiciones de apoyo diplomático y tecnológico selectivo a Irán, pero evitan intervención militar directa. 

 ¿Qué es intervención directa? 

Ambas condenan los ataques de EE.UU. e Israel como "agresión", piden negociaciones y refuerzan la cooperación previa (satélites, drones, inteligencia militar), sin cruzar la línea roja de un compromiso bélico abierto.

Posición de Rusia. Apoyo táctico: Proporciona inteligencia satelital, guerra electrónica y tecnología defensiva, pero no sistemas avanzados como S-400 por temor a escalada con Israel/Golfo. Usa una retórica fuerte, acción limitada y expresa su "profunda decepción" y solidaridad, pero está limitada por la actual Guerra de Ucrania. Ve el conflicto como una oportunidad estratégica por el desvío de recursos occidentales hacia la zona y no hacia Ucrania. Tiene un beneficio indirecto pues Irán le suministró drones Shahed para Ucrania; y ahora Rusia no puede respaldarlo plenamente, lo que le podría llevar a una implicación mayor en el conflicto.

Posición de China. Tiene este gran país un pragmatismo económico muy claro. Condena los ataques pero prioriza la estabilidad en Ormuz (45% de su petróleo pasa ahí) mientras negocia con Irán el paso seguro de sus propios petroleros. Comparte con Irán el BeiDou (GPS rival), materiales para misiles y datos satelitales. Se presenta como mediador diplomático a través de terceros países, hoy liderado por Pakistán. 

Y sobre China todo observa la forma de resolver los problemas militares de una guerra de sus posibles futuros enemigos, para aprender las capacidades de EE.UU. Y se beneficia de los precios altos de la energía global sin comprometer el comercio con los países del Golfo. Su posición ambigua está perfectamente calculada, incuso en las declaraciones públicas, lo que supone que las puede ejercer en cualquier momento, para asustar o para cambiar el tercio de la guerra.

Julio Puente