8.4.26

Hablando de un NO lugar muy grande


Admitir que existen un sitio llamado "El de los NO Lugares" es complicado, pues en realidad no es un sitio vacío, sino el lugar de todos, por no haber diferencias y estar allí todos como esperando a no se sabe bien qué, por ser todo como un gran aeropuerto en donde todos llegan y se van, no permanecen, no sabe nadie de donde es el otro y a donde va cualquiera de los que observa en sus deambulares por los espacios.

La "procedencia" es importante, el "destino" también es imprescindible incluso para ser felices. Necesitamos saber desde dónde venimos y hacia dónde nos queremos marchar, qué hacemos allí mismo permaneciendo. Y en estos lugares tan temporales y extraños, nadie puede ser revolucionario, líder, gente de nada, pues todo es excesivamente temporal.

Todo es anónimo desde el silencio aunque haya mucho ruido. Nadie quiere hablar en serio, pues todo es tránsito. 

Es como un decorado de mierda, para hacernos creer que ese lugar existe de verdad, aunque todo sea de cartón piedra, aunque nada de lo que allí vemos sirve para algo, que no sea para engañarnos y entretenernos. 

Un aeropuerto es como una gran estación temporal, pero a lo bestia pues se imagina cada uno que se va a una gran distancia. No acudes al aeropuerto para recorrer en tu vida un paseo corto, una salida escasa y cercana. Se va para aprender nuevas cosas, para atreverte con nuevos paisajes de la vida, para creer que es posible vivir otras vidas, aunque en realidad solo vives la tuya. 

Si algo extraordinario sucede en un lugar de estos, de los que llamamos "NO Lugares" enseguida te trasladan a otro lugar, te cambian de escenario, te llevan a un lugar de verdad, para que dejes de estar en la ilusión. Para que te asientes y vuelvas a la normalidad.

Un aeropuerto es un lugar de paso. Puedes ir de un lugar a otro, de una vida a otra, de la vida a la muerte.

7.4.26

El conejo de Donald Trump, es peligroso


Incluso en las guerras más salvajes, las formas deben mantenerse, incluso ante las violencias más torpes e idiotas, los que gobiernan las decisiones, deben comportarse como adultos y saber qué tienen entre manos.

La lista de improperios absurdos del que se cree el Gerente del Mundo Mundial, capaz de comenzar guerras y matar a miles de personas sin motivo, es tan abundante, que incluso yo ya sospecho que muchos de ellos están creados artificiales, y nada puede ser tan verdad como bruto simula.

Ayer el famoso Donald Trump aparecía en el balcón para celebrar la Pascua, acompañado de su esposa y de un conejo de peluche. Está en guerra y además, en sus palabras delante del conejo, lo vuelve a recordar, hablando solo de "su" guerra. 

Los que se dedican a mandar, a gobernar, a dirigir, deben comportarse como adultos siempre. Yo les pediría que también se comportaran como seres humanos, abandonando su interior animal para su intimidad, y no para destrozar el mundo. Pero eso es mucho pedir.

De momento, los insultos, sus mensajes en Redes Sociales, sus imágenes con conejos, sus bailes de locuras, denotan que hay un problema muy serio en el fondo de su personalidad. Y es muy triste darnos cuenta que el mundo está dominado por el amigo del conejo.

A partir de lo que vemos, todo es posible, y eso es muy triste y descorazonador. Vamos al casos, desde el caos.