No es nuevo que España tiene un serio problema con sus ciudades de Ceuta y Melilla. Un problema de suficiente importancia como para que no andemos jugando con él, entre contrincantes políticos que se odian. Esto no va de saber quién es más tonto, sino de encontrar soluciones a medio plazo, pero que hay que tomar a corto plazo.
Resolver el problema de esos 2.000 a 10.000 jóvenes emigrantes que actualmente están ocupando las calles de Ceuta es fácil, con todo lo complejo que parece. No es ese el problema y por ello requiere una solución urgente. Que se opte por NO hacer nada, para que se cansen, es una de las peores decisiones posibles. Desde el plano humano y desde el plano político o social. Quedarán al final los inmigrantes que menos deben quedar.
Debemos retroceder y ver la imagen de la entrada de esas 70.000 personas en Ceuta. Podría volver a pasar. Dependemos de Marruecos. Y hay que entenderlo así, si deseamos encontrar una solución válida.
De los jóvenes que hay en la actualidad, primero hay que censarlos para sumarlos, conocerlos y (perdonar la expresión) empaquetarlos para diferenciar quien son y qué pretenden. La información es poder, capacidad de resolver el problema. No todos son iguales, ni mucho menos. Mujeres, hombres, sabiendo castellano o sin saber ni un solo idioma, con oficio o sin oficio, edad y procedencias son imprescindibles incluso para negociar con Marruecos.
Una vez censados, hay que trasladarlos a Europa. Sí, a España que es Europa. Dejarlos en Ceuta sin fecha, es un gran error político que destroza las opciones de poder defender bien las ciudades de Ceuta y Melilla. Si están en Ceuta, están en España, y hay que resolver su problemática de todo tipo u forma. Y eso se hace mucho mejor desde la península, y no desde esa barbaridad que más parece un castigo.
El problema para un gallego, un aragonés o un madrileño es el mismo, estén esos 10.000 en Ceuta o en Aragón. Un problema que hay que resolver. Solo puede cambiar por el mal nombrado "Efecto Llamada" que no ha servido para evitar que entraran 80.000 personas en 24 horas. Entran o no, dependiendo de otros factores muy ajenos a ese "Efecto Llamada" aunque nos quieren vender otra cosa.
En Madrid decía en un texto anterior, había más de 600.000 ciudadanos nacidos en Iberoamérica. Traer a toda España 5.000 jóvenes africanos desde Ceuta no debe ser un problema, excepto que nos engañemos entre todos. El problema es otro.
Además de esos miles de inmigrantes jóvenes que actualmente viven en Ceuta, la mayoría NUNCA podrán ser devueltos a Marruecos. Y eso hay que asumirlo y decirlo con tranquilidad. No será posible por varios motivos, incluso legales y no entenderlo puede suponer prevaricación de quien tiene la obligación de gobernar. Hoy y dentro de dos años.
No entraron a Ceuta 70.000 jóvenes por casualidad, ni por un bulo en Redes Sociales. Seamos sinceros. Todos hemos visto camiones custodiados por la policía marroquí y llenos de jóvenes hacia la frontera. Otra cosa es que fuera con la connivencia de un gobierno.
Pero hay algo más. Los vecinos de Ceuta son españoles como tú y como yo. Y damos la sensación de que no lo entendemos o no queremos asumirlo. ¿Qué están ahora pensando los ceutíes con posibles, que viven en Ceuta? ¿Qué decisiones crees que están tomando para ellos y para sus hijos?
El Gobierno de España sabe que estamos ante un muy serio problema con varias ramificaciones. Europa se cree que eso no es un problema y que incluso lo hemos creado los españoles. Cuando en realidad es un problema de estrategia política.
Todos hemos oído hablar del Estrecho de Ormuz. Ahora estamos hablando del Estrecho de Gibraltar. ¿De verdad pensamos que es una casualidad o una causalidad? ¿De verdad el problema son 5.000 jóvenes que quieren entrar en Europa?
2.9.26
31.8.26
Islandia no quiere negociar con la Unión Europea
Que Islandia haya dado un portazo a la Unión Europea es un mal síntoma, de lo que actualmente es esta Europa para el resto de los países del mundo, incluidos sus vecinos. Cuando no te quieren lo mejor es no estar a su lado, pero tomar buena nota para saber los motivos y evitarlos, curarlos si interesa.
Un NO a entablar nuevas negociaciones, con el 52,8 % de los votos, no es una gran NO, pero es más que suficiente para que nos preguntemos todos qué está sucediendo en la Unión Europea, y sabemos bien las respuestas. Es verdad que Islandia es en algo muy espacial, pero no resulta muy gratificante su respuesta. Era simplemente empezar a negociar.
Islandia, con sus algo menos de 400.000 habitantes, es un 15% más pequeña en habitantes que la provincia de Lérida, un poco más grande que la provincia de Zaragoza sin su capital. Pero más del doble de la superficie de todo Aragón. Hay que poner contexto.
Islandia ha convivido durante años con inflación y tipos de interés elevados, en una economía muy dependiente de los recursos naturales y vulnerable a las fluctuaciones internacionales. La dimensión de una moneda pequeña como la corona islandesa añade una vulnerabilidad que ha llevado a plantearse si la pertenencia a la UE y una eventual adopción del euro podrían proporcionar mayor estabilidad a su país.
Es un país miembro fundador de la OTAN y situado en una posición estratégica del Atlántico Norte. Pero ellos quieren por encima de todo una soberanía clara.
La pesca es el gran símbolo de la independencia islandesa. El sector representa más del 40% de las exportaciones, y no es considerado simplemente una actividad económica. Cualquier futura negociación sobre la pesca tendría que garantizar a Reikiavik el control sobre sus recursos, las cuotas y los totales admisibles de todos los tipos de captura.
El país ya está profundamente integrado en Europa: forma parte del Espacio Económico Europeo desde 1994 y del Espacio Schengen desde 2001. Disfruta, por tanto, del acceso al mercado único y de la libre circulación sin pertenecer a la UE. ¿Deberíamos seguir manteniendo esos acuerdos?
Han ganado los euroescépticos, y eso es una muy mala noticia para el conjunto de los países de Europa, sean o no de la Unión Europea. Aunque la capital, Reikiavik, donde vive la mitad de la población, fue la única zona donde la mayoría se decantó por el 'sí'.
El proceso de negociación se inició entre los años 2009 a 2013 en la única ocasión anterior en la que Islandia llegó realmente a negociar su incorporación a la UE.
Un NO a entablar nuevas negociaciones, con el 52,8 % de los votos, no es una gran NO, pero es más que suficiente para que nos preguntemos todos qué está sucediendo en la Unión Europea, y sabemos bien las respuestas. Es verdad que Islandia es en algo muy espacial, pero no resulta muy gratificante su respuesta. Era simplemente empezar a negociar.
Islandia, con sus algo menos de 400.000 habitantes, es un 15% más pequeña en habitantes que la provincia de Lérida, un poco más grande que la provincia de Zaragoza sin su capital. Pero más del doble de la superficie de todo Aragón. Hay que poner contexto.
Islandia ha convivido durante años con inflación y tipos de interés elevados, en una economía muy dependiente de los recursos naturales y vulnerable a las fluctuaciones internacionales. La dimensión de una moneda pequeña como la corona islandesa añade una vulnerabilidad que ha llevado a plantearse si la pertenencia a la UE y una eventual adopción del euro podrían proporcionar mayor estabilidad a su país.
Es un país miembro fundador de la OTAN y situado en una posición estratégica del Atlántico Norte. Pero ellos quieren por encima de todo una soberanía clara.
La pesca es el gran símbolo de la independencia islandesa. El sector representa más del 40% de las exportaciones, y no es considerado simplemente una actividad económica. Cualquier futura negociación sobre la pesca tendría que garantizar a Reikiavik el control sobre sus recursos, las cuotas y los totales admisibles de todos los tipos de captura.
El país ya está profundamente integrado en Europa: forma parte del Espacio Económico Europeo desde 1994 y del Espacio Schengen desde 2001. Disfruta, por tanto, del acceso al mercado único y de la libre circulación sin pertenecer a la UE. ¿Deberíamos seguir manteniendo esos acuerdos?
Han ganado los euroescépticos, y eso es una muy mala noticia para el conjunto de los países de Europa, sean o no de la Unión Europea. Aunque la capital, Reikiavik, donde vive la mitad de la población, fue la única zona donde la mayoría se decantó por el 'sí'.
El proceso de negociación se inició entre los años 2009 a 2013 en la única ocasión anterior en la que Islandia llegó realmente a negociar su incorporación a la UE.
Y ahora lo que se ha votado no es el ingreso de Islandia en la Unión Europea, sino la reanudación de esas negociaciones. Y es eso a lo que han votado NO.
Si se hubieran abierto las negociaciones, y se hubiera alcanzado un acuerdo, se hubiera vuelto a votar de nuevo si les parecía bien o mal ese acuerdo.
La duda es clara. ¿Debe la Unión Europea poner freno a este tipo de integraciones y ser más inteligente, para solo dejar entrar o tener acuerdos de libre circulación, con aquellos países que realmente quieran la Unión Europea?
La duda es clara. ¿Debe la Unión Europea poner freno a este tipo de integraciones y ser más inteligente, para solo dejar entrar o tener acuerdos de libre circulación, con aquellos países que realmente quieran la Unión Europea?
Yo no creo en una Unión Europea solo para el egoísmo de tener ventajas económicas. Eso es otra pantalla posible. Yo creo que la Unión Europea debe servir para dar estabilidad y crear acuerdos reales y válidos de Unión en todas las escalas.
Y eso es lo que debería plantearse la Unión Europea si quiere no hundirse. Tal vez menos sea más, tal vez menos países sirva más para la Unión Europea más unida y eficaz en todos los ámbitos, no solo el económico puro.
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