18.4.26

Voy a intentar hablar de política en Aragón


La política no es un oficio. Aunque parezca un puesto de trabajo. La política es maravillosa y muy confortable si la haces por el gusto de intentar mejorar la calidad de vida de la sociedad.

La política no es medible, es intangible, no puede medirse ni transmitirse, y mucho menos venderse o regalarse. La política es sobre todo un proceso en donde la inmensa mayoría de sus practicantes y en muchos casos sin saberlo ni ellos mismos, es una actividad VOLUNTARIA y muy temporal.

Por eso la política es —teóricamente—, una actividad que… o se lleva dentro o no se lleva, y es muy complicada soportarla, intentando que no se convierta en otra cosa. Y curiosamente es mucho más desagradable —en general— de lo que la inmensa parte de la sociedad se imagina.

La respuesta de la sociedad que nunca ha estado dentro de la política y ante esto, siempre es la misma. 

 —Pues que no se dediquen a la política. ¡¡Total, para lo que hacen!!

Sin política es imposible vivir. Y no estoy teorizando. Todavía no ha existido una sociedad, un país, un momento histórico desde hace 2.000 años, en los que se pueda afirmar que han funcionado sin política. Incluso funcionando mal.

En las dictaduras hay mucha política, aunque estén prohibidos algunos partidos políticos. Lo único que sobre el papel, es decir, sobre la teoría, se puede asemejar a la NO política, sería el anarquismo. Algo que todavía nadie ha logrado hacer funcionar 
con éxito

Cuando un político pierde los nervios, aunque no pierda la razón o las razones, pierde su sentido político. Cuando dos políticos pierden los nervios se crea un problema sin sentido. Se acrecientan y mucho sus diferencias, aunque sean tan mínimas que nadie desde fuera y sin lupa las podría notar.

La política no soporta las lupas que miran con atención y al detalle. Pero ojo, cualquier de nosotros tampoco soporta las lupas en esos minutos en los que todos los días estamos en el wc. 

Si somos tan torpes de utilizar las lupas que buscan insectos microscópicos, nos enteraremos de que en la cara tenemos decenas de miles de bichos moviéndose por entre los granos, los pelillos o las arrugas.

La mayoría de estos organismos son parte de nuestra micro biota normal y ayudan a mantener la salud de la piel. Pero para ello hay que tener un equilibrio, para que no debilite la piel de quien los lleva encima. Para que no se apoderen de su huésped natural.

Y efectivamente, estaba hablando de política y desde Aragón. 

Quien quiera entenderlo estoy seguro de que lo entenderá. Estos ácaros son incluso necesarios si no crecen mal, si no se apoderan en exceso de su función.

No me gusta nada, absolutamente nada, la actual deriva de la política en general, en el mundo, en España o en Aragón. Curiosamente se contagian los problemas, las bacterias de las sinrazones, las violencias verbales, los bulos sin sentido.

Necesitamos la política para vivir, aunque sé que cuesta entenderlo, pero eso será para otro día. 

Pero tiene que ser la política en positivo, con los odios o los ácaros soportables, y sin salirse de su labor de ácaros, que tienden a crecer hacia su labor de adultos sin romper la piel de la cara. 

Julio Puente

17.4.26

Despoblación en Aragón. Análisis y reflexiones


Cuando hablamos de esa despoblación de la España Interior, no siempre somos capaces de entender por qué se produce. Hoy ya, es posiblemente casi imposible revertirla, lo que nos va a llevar a una situación grave en toda España y no solo en sus zonas interiores. Pero voy a hablar de Aragón sobre todo.

Se juntan excesivos condicionantes, y no se avanza nada, o al menos no se ha logrado frenar el envejecimiento en las dos últimas décadas. Y eso desvertebra España en su conjunto. Insisto, y más todavía a Aragón.

No queremos (según se dice de las zonas rurales) que vengan a España inmigrantes, en muchas de las zonas rurales solo se quiere a unos pocos inmigrantes —y con serios reparos— pero para trabajar barato. No se les facilita condiciones de vida digna, y por ello, estos optan por ir a las ciudades y a ser posible a localidades grandes.

Se tiene miedo al llamado "Reemplazo" sin explicar bien qué es esa idea absurda, pero a la vez se sabe que los núcleos pequeños tienen los años contados, por el envejecimiento y la pérdida de servicios.

Algunos de estos pueblos sobreviven en verano y en contados fines de semana; o por medio de actividades que nada tienen que ver con la vida de una comunidad, como puede ser la caza, la pesca o el disfrute de la naturaleza en temporadas de setas.

Cuando en un pueblo se cierra el BAR, se cierra su vida. Antes ya ha sufrido la pérdida de las Escuelas, del médico fijo, de las tiendas, incluso del alcalde. Son pasos muy conocidos por todos, que nadie sabe revertir.

Yo mismo me rendí hace una década cuando pensaba que solo quedaba frenar la pérdida de población en localidades mayores de 2.000 habitantes. Y hacer crecer las mayores de 5.000 vecinos. Sin planificación acertada, eso ni sirve, ni es posible. hay casos concretos de pan para hoy y hambre para mañana.

Los municipios de menos de 500 habitantes son los que peor diagnóstico tiene en Aragón. 

Las pocas localidades pequeñas que han crecido en Aragón, en este siglo XXI son Periurbanos en el entorno de Zaragoza (caso típico), localidades turísticas cercanas a los Pirineo, al Matarraña o en algunas zonas de la provincia de Teruel por ser turísticas, otras con actividad económica muy concreta en la industria como Figueruelas, y por efecto de la agricultura o ganadería intensiva. 

En este último caso es imprescindible la llegada de inmigración.Todos los que crecen o se mantienen tienen unas condicionantes claras. O están cerca de la ciudad de Zaragoza, o están muy bien comunicados con vías importantes, o tienen industria que sobrepasa las necesidades anteriores de la localidad, o una agricultura muy potente a veces ligada a empresas ajenas a la localidad, o un turismo bien estructurado y potenciado.

Pero en todos los casos se ha mantenido el colegio, un Centro de Salud muy cercano y bien comunicados los vecinos, un comercio local básico y un espacio de recreo tipo bar o similar.

Y es imposible mantener las esperanzas para localidades de menos de 200 habitantes, que además no están bien comunicados, que no tengan una actividad económica importante, o que ya haya perdido los servicios básicos. 

Esos síntomas dejan sin solución los problemas. 

De los 731 municipios que tiene Aragón, un total de 542 municipios tienen menos de 500 habitantes, y aproximadamente son 620 municipios los tienen menos de 1.000 habitantes. Quedan 111 con más de 1.000 habitantes. 

Unos datos muy negativos.

Si vemos los municipios que tienen menos de 100 habitantes observamos que superan a los 200 en número y además asumimos que ese número es irreal, pues hay muchas personas censadas que no viven en esas localidades de nacimiento, y muchas más que no están más de la mitad del año viviendo en ella.

Entre los 1.000 y los 2.000 habitantes —que sería ya una cifra a potenciar, a mimar incluso— superamos por poco las 60 localidades. Y asumiendo que en el total de Aragón el 90% de nuestras localidades tienen menos de 2.000 habitantes. 

Eso es una vertebración extrema que no sabemos frenar ni mitigar, y mucho menos resolver.

Las localidades por debajo de los 500 vecinos reales, es riesgo de la desaparición en pocas décadas es muy alto, pues ya se dan los casos claros de la falta de servicios al no ser rentables como pequeños comercios, baro, etc. 

Y además hay un envejecimiento extremo lo que acelera los cambios.

No estamos hablando YA, de un Aragón Rural con problemas que tengan su origen en un mal entendimiento de la agricultura o la ganadería. Es un error pensar que el problema de Aragón sea el Aragón Rural. 

El problema es la excesiva super fragmentación, el de los micro pueblos muy envejecidos y sin servicios, la falta de servicios básicos, que no se da en esta magnitud en ningún lugar de España. Ese problema se queda callado, pues no tiene fuerza de queja.

El modelo territorial en estas micro localidades es muy ineficiente administrativamente y muy costoso para el conjunto de Aragón, aunque sean lugares de un gran valor cultural que se está perdiendo a velocidad de crucero. 

No es positivo en nada este diagnóstico, pero si es cierto, tenemos que reflexionar para buscar soluciones alternativas.

Podemos buscar ejemplos fuera de España, zonas tan despobladas y tan radicales en su futuro demográfico. Por ejemplo en las zonas de los Apeninos en Italia, en la zona de Calabria con zonas de abandono total, tras décadas de mostrar incapacidad para revertir lo que estaba sucediendo.

Tal vez podemos mirar en el Portugal del Alentejo, de Beira, zonas cercanas a nuestra Castilla León. Pero incluso en muchas de estas localidades, los pueblos no están tan separados entre ellos, lo que facilita que se apoyen, se ayuden repartiéndose servicios o comercios.

En Aragón tenemos muchos pueblos y muy pequeños, además están muy dispersos y están perdiendo población durante décadas, sin saber encontrar una solución válida para revertir esta realidad.

Como reflexión última, en varios países europeos se han reducido drásticamente el número de municipios en sus trabajos administrativos, agrupando o fusionando localidades pequeñas.

En España —y en Aragón en concreto—, eso no ha sucedido como en Dinamarca, Alemania o Francia. ¿Sirve de algo esto? Hay que analizarlo muy bien, pero se ha realizado en otros países, lo que nos brindaría experiencias y datos.

Julio Puente