25.9.26
Galería de Expresiones que olvidamos. Los 15 últimos años
En los últimos quince años los medios de comunicación nos han bombardeado con temas en los que nos hemos tenido que volver expertos para poder sostener conversaciones de barra de bar.
Voy a compilar un repaso milennial sin referirme a las que estuvieron de moda en la Transición de los transicionados que solo hemos usufructuado los que hoy frisamos o superamos la sesentena: al loro, lo tienes claro, Tribunal de Orden Público, OPA hostil-que te pego leche, Laos (país que puso de moda un zaragozano director de la Guardia Civil), si en el PSOE presentamos de candidato a una cabra gana la cabra (Alfonso Guerra), si se toca una rama del árbol caerán todos los nidos (Jordi Pujol), unos mueven el árbol y otros recogen las nueces (Xabier Arzallus sobre ETA), la definición del fútbol como “patapum parriba” de Javier Clemente, o la del enorme rey emérito y campechano “seguiré dando guerra hasta que el cuerpo aguante” superior al “lo siento mucho, no volverá a ocurrir” por el que será recordado.
Rajoy y sus marcianas expresiones que replica a veces Feijóo aparte, ambos beben los vientos de aquel magnífico y extraño político liberal pero intervencionista que fue Manuel Fraga Iribarne, cuando espetó aquel extraño “Yo podría haber sido Fidel Castro”, por emitirse por un privilegiado de una casta que no tenía por qué emigrar. Si se refería a otras cuestiones, aún suena peor. Vayamos a esta galería de cementerios del idioma que retornarán y han dado lugar a entradas incluso de la RAE, para que no las olvidemos.
2015.- Japón lanza un modelo competitivo de coche propulsado por pilas de hidrógeno no contaminante. El tema se pone de moda como principal alternativa con las renovables para España para no depender del gas argelino y ruso.
2016.- El permafrost se calienta y libera gases y fallan los cimientos de ciudades enteras rusas cerca del Polo Norte. En español se llama “gelisuelo” y se mantenía incluso en verano helado por debajo de un metro y medio y ya hoy a los cuatro metros. Revienta tuberías y encierra huesos de mamut, pero mucho dióxido de carbono, metano y bacterías retenidas desde hace milenios.
2017.- La RAE introduce nuevos vocablos que han tenido mucho éxito en los años sucesivos como posverdad, postureo, humus (garbanzo machacau), fair play (en cheli era orsay) o halal (matar al animal mirando a La Meca, parecida a kosher).
2018.- No fueron mancas las entradas puesto que incluyeron meme (que ha pasado un poco a mejor vida), escrache (con acepción de que lo hacen los de izquierdas y no Desokupa) o selfi por autofoto. El universo de los móviles y la informática siempre aportando metáforas. Ojo que los mensajes cortos que más usamos se llaman en español washa, hay que tener mucho de eso para escribirlo así.
2019.- Okupas en las viviendas y okupas en la política, cada gobierno de coalición indeseado por quien sea así se tradujo. Todo porque Iglesias se fue a vivir a un “casoplón” y le enronaron de zascas por no arboricida y pasarse al lunch, después de afirmar que sus camisas eran compradas en algún campo.
2020.- Pandemia por consumo de pangolín, COVID y tantas expresiones: El pangolín es un extraño primo asiático del oso hormiguero, del armadillo y del cocodrilo, acorazado con escamas como si fuera un micro dinosaurio. Una rareza e ingrediente apreciado por la cocina cantonesa que se come todo lo que se menea y sus cerebros. Se pone de moda “desconfinar” y “desescalada”, esperemos no volver a usarlo, antirretroviral y nada menos que trolear, para completar lo de 2019.
2021.- Las ligas de fútbol se juegan en estadios vacíos. Como da mucho tiempo para contar chorradas, los analistas deportivos empiezan con lo del bloque bajo, medio y alto que se llama “panenkismo” y la gegen-pression de Flick, que podríamos aplicar al calor que nos ocasiona una presión total. Es el año en que se generalizan bitcoin, ciberdelincuencia y, qué asco, estar geolocalizados.
2022.- Se ponen de moda las residencias de ancianos y su gestión debido a la mortalidad del COVID, que duplican sus tasas por la incidencia de subidas del salario mínimo y las palabras centro de mayores (antes asilos), personas de edad (del inglés y francés y antes viejos), calidad de vida (la que no tienen) y enfoque biopsicosocial (no sé si eso estará en la RAE precisamente). Andar con garbo se llama deambulación. Añadiéndose ciberacoso y gentrificación al dolor y miedo globales, energías retenidas que liberan los pansexuales. Suerte que tienen.
2023.- Fue el año más caluroso registrado hasta este en todo el mundo. Como expresión, calentamiento global ha sustituido a “gases de efecto invernadero” y se usan más “crisis y emergencias climáticas”. El gran Jiménez Losantos distingue entre tiempo, que para él es lo que cambia, y clima que lo ve en ciclos de milenios. Como palabros usadísimos y hoy menos, se generalizan machirulo y perreo.
2024.- Inundación de octubre en la Comunidad Valenciana, en que nos inundaron con los vocablos DANA (antes borrasca o temporal y en los años 90 “gota fría”), barranco del Poyo sin limpiar, alerta roja, UME y CECOPI (hubo uno en Aragón para los incendios de este verano que era otro). E hizo famoso al restaurante “El Ventorro”, con nombre de flatulencia como mínimo. Ojo que a esta historia no le conocemos el final y no podemos “hacerle espoiler”.
2025.- El apagón del 28 de abril de 2025 nos convierte a todos en expertos sobre horas punta de consumo de luz y, especialmente, se populariza la expresión “mix eléctrico”, combinación de fuentes de energía para producir luz en distintos momentos. Difícil será “loguear” el tema por falta de conocimientos.
2026.- El paso a Ceuta de migrantes que se cifra en 70000 han revitalizado las expresiones invasión (vs ocupación), la citada MENA, buque-hospital, irregulares (los destacamentos en África eran de regulares y legión extranjera) y nos ha familiarizado con los barrios de Ceuta: el mítico El Príncipe de la serie, la playa del Tobogán y el Polígono Industrial “El Tarajal” –arbusto parecido al tamariz-. También se está usando y abusando de Delegación del Gobierno.
24.09 Luis Iribarren
Las fábricas de jóvenes de izquierdas, están a tope de pedidos
Ayuso ha dicho —pues lo ha descubierto ella—, que hay fábricas de jóvenes de izquierdas en España. Los fabricamos en serie, con la IA, por eso debe ser que la IA nos va a matar a todos. Lo curioso es que no habla Ayudo de las fábricas de jóvenes de derechas.
Igual es que de derechas se nace, y depende del tamaño del campo de golf en donde juega papá, y en cambio a los de izquierdas hay que fabricarlos, pues ser trabajador para dejar las plusvalías de tus horas por cuenta ajena, no es suficiente para darte cuenta de dónde estás.
Es tan torpe la aseveración que nos lanzan desde Madrid, que deja a los jóvenes a los caballos de su incapacidad para pensar por sí mismos, y eso debería ser negativo para su propia ideología inteligente.
Pero lo de tener fábricas de jóvenes de izquierda es mucho más que una ocurrencia, tiene recorrido.
De entrada, ya hay fabricantes de ropa que están facilitando jerséis para este otoño que sean para llevar en los hombros, o en cambio atados a la cintura, como en los años 70. Jersey de derechas y de izquierdas.
Ya el color no importa tanto, pues el verde ya puede ser de izquierdas o de extrema derecha, el naranja no se sabe si existe, el rojo ha quedado muy deslavazado y el azul celeste a veces se convierte en azul marino.
Los torpes de variado signo van creciendo. Por ejemplo, voy encontrando por las tertulias a los antiguos socialistas que se han olvidado de qué es ser de izquierdas. Se puede estar en contra del PSOE y no por ello ser de derechas, conservador o mediopensionista mental. No deben tener biblioteca para seguir leyendo sus libros de juventud.
A esos, la fábrica de izquierdas les funciono poco y mal. Les lavaron el cerebro, pero les duró poco. En cuanto se quedaron sin despacho, se volvieron conservadores y críticos con todo lo que se menea.
Pero insisto, lo de la fábrica de jóvenes de izquierdas me ha gustado incluso como metáfora. ¿En dónde está? ¿Hay mini bar? ¿Se cobra o se paga por entrar en esas fábricas?
Igual es que de derechas se nace, y depende del tamaño del campo de golf en donde juega papá, y en cambio a los de izquierdas hay que fabricarlos, pues ser trabajador para dejar las plusvalías de tus horas por cuenta ajena, no es suficiente para darte cuenta de dónde estás.
Es tan torpe la aseveración que nos lanzan desde Madrid, que deja a los jóvenes a los caballos de su incapacidad para pensar por sí mismos, y eso debería ser negativo para su propia ideología inteligente.
Pero lo de tener fábricas de jóvenes de izquierda es mucho más que una ocurrencia, tiene recorrido.
De entrada, ya hay fabricantes de ropa que están facilitando jerséis para este otoño que sean para llevar en los hombros, o en cambio atados a la cintura, como en los años 70. Jersey de derechas y de izquierdas.
Ya el color no importa tanto, pues el verde ya puede ser de izquierdas o de extrema derecha, el naranja no se sabe si existe, el rojo ha quedado muy deslavazado y el azul celeste a veces se convierte en azul marino.
Los torpes de variado signo van creciendo. Por ejemplo, voy encontrando por las tertulias a los antiguos socialistas que se han olvidado de qué es ser de izquierdas. Se puede estar en contra del PSOE y no por ello ser de derechas, conservador o mediopensionista mental. No deben tener biblioteca para seguir leyendo sus libros de juventud.
A esos, la fábrica de izquierdas les funciono poco y mal. Les lavaron el cerebro, pero les duró poco. En cuanto se quedaron sin despacho, se volvieron conservadores y críticos con todo lo que se menea.
Pero insisto, lo de la fábrica de jóvenes de izquierdas me ha gustado incluso como metáfora. ¿En dónde está? ¿Hay mini bar? ¿Se cobra o se paga por entrar en esas fábricas?
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