30.11.25

Preguntante y preguntado en la España actual


Dijo Umbral hace ya mucho años, Don Francisco Umbral para los amigos y enemigos —que no sabremos nunca qué eran más— que él no era periodista aunque escribiera en periódicos, y que por eso no tenía que decir noticias. Pero que en cambio había difundido muchos rumores, que eso además era más eficaz y complicado.

Ahora nos estamos empeñando en decir solo verdades, y lo que logramos a cambio es que se digan cada vez más rumores, bulos y mentiras. Cuando alguien dice SI y el otro dice NO, uno de los dos… o miente o está diciendo un rumor o un bulo.

El rumor o el bulo funcionan muy bien, decía Umbral, pues requiere una dosis de imaginación. Mentir es también eso, es simplemente una verdad disfrazada. 

Mentir por mentir es de idiotas, pero en cambio mentir pareciendo verdad es de inteligentes.

Hay que seguir inventando rumores, bulos, mentiras, para que ya nadie nos creamos nada de nada. 

Por eso intentar decir solo la verdad para ser correcto, me parece una forma de censura. Y lo curioso es que además si mientes te pueden decir que es ilegal. Jodo.

No entiendo bien cuando hacen preguntas en el Congreso de los Diputados, en esas sesiones que llaman de Control, y que se parecen más a un Teatro Romano de gladiadores que se pinchan con sus lanzas, no entiendo bien decía, por qué no se emplea el sarcasmo con normalidad.

Me imagino a un preguntante haciendo la diatriba larga y pesada para desarrollar un tema complejo, y que obtuviera como respuesta un sencillo y simple: —No.

Bueno, o un —Si— según el momento. 

No entiendo que en las contra preguntas, cuando ya se entra con toda la mala leche a insultar, no se les responda (me daría igual quien a quien) con una respuesta sabrosa sin insultar, diferente, simpática, amorosa incluso, que descolocara al preguntante. 

O una simple respuesta fácil: —Mire usted, como me ha insultado, mientras usted me vaya insultando, yo no le pienso responder.

29.11.25

Hay que hablar claro. Sin ser un mentiroso


Estoy cansado de escuchar a las personas que dicen que son claras y que siempre son así y sienten que tienen que decir la (su) verdad, por encima de todo.

Y que insisten en decir lo que piensan sobre las personas que se le acercan a su vida, como si la osadía de ser unos bocazas, tuviera algún valor. Son peligrosas pues dan un valor a su verdad, que muchas veces duele.

Si todo fuéramos diciendo por la calle lo que pensamos, apañados estaríamos todos. ¿Y para qué serviría, qué beneficio trae eso?

En la relaciones con los demás hay que tener educación, empatía, elegancia, a veces silencio, otras incluso debemos ser capaces de transmitir pequeñas mentiras, porque se debe ser benevolente con los que nos rodean, sin pensar además, en que es muy posible que nuestra verdad no tiene porque ser "la verdad".

Seamos un poco más suaves, y no pensemos que nuestra opinión tiene más valor si la espetamos a la primera de cambio; ni pensar que lo que nadie se atreve a decir es muestra de valentía, sino en cambio de imbecilidad.

Con los demás, hay que construir, no destruir. Y no, no siempre hay que decir la verdad. La verdad está sobrevalorada.

Aprender a vivir mejor. Mañana empezamos.


¿Y si aprendiéramos a vivir mejor? 

¿Y si simplemente lo intentáramos?

¿Cómo nos verían los que nos rodean, si les mostráramos que somos capaces de vivir mejor y compartir más?

¿Y si empezáramos mañana a vivir mejor, admitiendo que quejarnos tanto no sirve de nada?

Y si el voto inútil, se convirtiera en ganador?


Hay un artículo periodístico que publicó el diario El País en el año 1982, y que tituló Francisco Umbral que fue su autor, como: "El voto inútil". Han pasado 43 años de aquello. ¡¡Uff!!

Y decía que para muchos el voto inútil era realmente el voto útil, el que más valor tenía, el moralmente más útil. Un voto inútil es un voto moral, no es un voto de conveniencia sino de convicción. Es un voto contra algo. Una decisión mejor que no ir a votar.

Y terminaba diciendo Umbral que había que tener mucho cuidado con el voto inútil pues también entra en las urnas, y eso supone que como se suma, se sabe si aumenta o disminuye, es decir, si puede desaparecer o se puede convertir en una alternativa.

Habitualmente el voto inútil es votar al perdedor. Por eso funcionan tan bien las encuestas y se pagan, para convencer de que no debemos desperdiciar el voto con opciones que no van a salir, pues lo convertimos en un voto inútil.

Que también es jodido asumir que esa explicación siendo verdadera, es una gran manipulación.

Si el voto inútil ganara, dejaría de ser un voto inútil, aunque eso supusiera joder bien jodido al ganador que no se lo esperara. Pero la vida es así, vamos de sorpresa en sorpresa.

Lo cierto y de cara a esta España del 2026 ya, aunque todavía no hayamos entrado, el voto inútil puede ser una gran variedad callada, escondida, que puede joder todo lo que se menea. Y sí, lo sé. Hay tanto voto inútil en donde elegir, que a veces no se sabe bien sobre cuál depositar sus malas hostias.


El problema de la vivienda y su solución


Llevamos unos meses hablando del problema de la vivienda en España, como si fuera algo que nos ha venido en este último año. Mentira manipulada.

Primero, el problema de la vivienda no es solo de España, sino de media Europa y por motivos bastante parecidos en sus inicios. El problema es un encarecimiento brutal, ajeno al IPC, tanto en compra y venta como en alquiler.

Yo mismo digo que esto se solucionaría construyendo miles de nuevas viviendas o comprando desde los poderes públicosn (Gobiernos y Ayuntamientos), miles de viviendas de segunda mano y trasladar esas compras al mercado de alquiler tasado con leyes nuevas y no de mercado.

Pero es cierto que la primera crisis de esta siglo XXI, la del año 2008, se acrecentó mucho más en países como España con excesiva vivienda nueva, construida por encima de sus posibilidades de ocupación. Y eso hizo temblar a los bancos, algunos hasta hundirlos, y teniendo que pagar con dineros de todos, esos rescates financieros por haber jugado a construir sin medida.

La realidad es que tener alquileres de 1.000 euros en 2025 y en España, es un drama inasumible, que hemos dejado crecer sin control. 

Y una parte de ese problema viene de la nula remuneración de los ahorros hacia los españoles y empresas. La nula remuneración del dinero sin ponerlo en movimiento, que hacen los bancos que recogen y prestan. Y aquí también el BCE tiene responsabilidad, pues para atajar un problema crea otro.

Cualquier persona con ahorros sabe, sean empresas o particulares, que tener 300.000 euros en un banco o tener 3.000.000 millones en un ahorro o una mierda plazo o inversión controlada por los bancos, no ofrece ninguna remuneración válida. a lo sumo compensar el IPC.

Así que se lanzaron desde hace unos años, tanto particulares como empresas de inversión, a comprar todo lo que sonaba a ladrillo viejo, inversión en pisos o locales de segunda mano. 

Hoy los locales ya no funcionan como inversión, excepto que los puedas convertir en vivienda.

Tener una vivienda casi vacía y alquilarla supone una rentabilidad que nadie te va a dar en modo ahorro pasivo. Y eso supone un crecimiento brutal de los precios de mercado, más si estas inversiones se hace en modo opaco o casi opaco.

Si hace 10 años alguien invirtió 200.000 euros en ladrillo nuevo, aunque haya estado semi vacío pagando gastos de impuestos, luz, agua y comunidad, hoy, diez años más tarde, le ha dado mucha más rentabilidad que tener eso 200.000 euros invertidos en Fondos o similares, controlados por los bancos. 

Otra cosa es invertir por tu cuenta en Bolsa o similares, con el riesgo (o no) que eso lleva. Pero estos productos no son atractivos para todo el pequeño inversor.

Efectivamente, construir vivienda nueva a miles es una solución al problema, pero cuidado, tiene que ser obra pública, realizada por empresas públicas y alquilada por empresas públicas. 

Todo lo que no sea eso, todo lo que sea simplemente añadir avales, subvenciones o ayudas a promociones privadas, no sirve. Y tampoco sirve que esas obras sean realizadas por empresas privadas en suelos privados. Es supone riesgo y crisis añadida.

Tenemos que buscar la manera de hacer obra pública en suelo público, de un tamaño y unas calidades suficientes, y a unos precios políticos que se puedan pagar. Todo lo demás es engañar a la sociedad, y endeudarla durante 30 a 40 años, para tenerla agarrada de sus ingresos. Y ya me callo.

En el barrio de La Jota de Zaragoza


Ayer estuve en un mesa de ponente junto a otras tres personas, para hablar de la Sanidad Pública y sus problemas en un barrio determinado, poblado por unos 25.000 habitantes. El local municipal, perfectamente montado, e informada la actividad informativa por carteles distribuidos por los barrios afectados e informado por redes sociales de esta reunión informativa, escasamente tuvo 30 asistentes. De unos 25.000 pacientes del barrio, con cartilla sanitaria.

Está claro que este tema no interesa. O no interesa que se habla de él. O no interesamos los que íbamos a hablar de Sanidad Pública y su situación actual.

A mi me parecieron muchas personas, pues ya sé el momento en el que estamos, pero saberlo siempre supone la esperanza de estar equivocado, al menos una vez. No fue así.

Y lo curioso es que de esas 30 personas, unas 20 son siempre las mismas, y la edad media de los asistentes superaba los 55 a 65 años. Y aquí ya, de estos datos, no quiero opinar. 

Bien, es el momento actual, labrado por todos. Por todos. También y sobre todo por los que hacemos de representantes de la sociedad, siendo mentira y lo saben los que nos tienen que aguantar en instancias superiores. Ellos sí que saben que solo estuvimos 30 personas mal contadas.

La sociedad ya no busca representantes, ni informadores, ni a nadie que le explique nada. Y eso es un tremendo déficit democrático y la puerta abierta a muchos problemas nuevos. Pero nos lo hemos labrado entre todos.

Nos esperan años duros, incluso podría ser que muy duros, pero es que no sabemos resolver el problema que hemos creado, o que algunos muy hábilmente han creado pero en el que hemos caído todos. Pero siempre me queda la esperanza de que yo esté equivocado lo cual me garantizaría saber que aunque he ido perdiendo el tiempo con mi incapacidad para hacer las cosas bien, al menos no se ha bloqueado la opción del sentido común.

Julio Puente

27.11.25

Catorce consejos para triunfar, o para intentarlo

No es fácil triunfar en la vida empresarial, de los negocios, del trabajo diferente y de más calidad. Requiere unos esfuerzos adicionales, la pérdida de ciertas comodidades, el riesgo y la osadía. Nada es sencillo, y todo depende de nosotros mismos. Somos la energía, la fuerza.

No todas las personas quieren atreverse a cambiar, muchos no desean perder su zona de comodidad y adentrarse en el riesgo de buscar la excelencia en la vida profesional.

Vemos a continuación algunos detalles de lo que deberíamos hacer (o al menos reflexionar), si deseamos buscar el éxito, siempre en competición con otros, pues mejorar es una pelea incluso contigo mismo.

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 Debemos sacrificar nuestra zona de confort y ponernos a buscar espacios de competición pues nada está vacío, esperándonos

 Hay que aprender que las opiniones de los demás tienen una importancia muy relativa, sobre todo en la zona de las diferencias críticas. Te debes equivocar tú, y acertar con la ayuda de un equipo. Pero las decisiones las tendrás que tomar tú… para acertar o equivocarte

 Hay que actuar, trabajar, moverse, aprender…, las 24 horas del día, los 365 días del año. Y eso es muy duro

 Hay que estar motivado y a la caza de ideas en todo momento

 Hay que estar siempre aprendiendo. Cuando ves la televisión también. Leer, apuntar, seleccionar, volver a apuntar

 No es posible seguir el ritmo de vida de tus amigos. Está prohibido trasnochar pues se debe madrugar

 Hay que cuidar el cuerpo, alimentarse bien y hacer ejercicio. Curiosamente esto funciona

 ¿Te he dicho que hay que apuntar todo?

 Debes tener un orden metódico, perfecto, insuperable. Pero para tí. Nada puede quedar desordenado en tu vida. En la tuya y con tu propio método de orden

 Hay que ser positivo. Incluso cuando el cuerpo te pide ser negativo. Hay que tener energía interna suficiente para sacarla cuando ya no nos queden energías exteriores

 Los demás son buenas personas. Y si no lo son, debemos seguir siendo con ellos amables y demostrar que nos parecen buenas personas. Luego en nuestras decisiones, actuaremos como creamos que debemos actuar

 Prohibido perder. Pero más todavía, prohibido que se note que nos hemos perdido

 Hay que creer en lo que hacemos. Siempre. E intentar cumplirlo aunque sea muy complicado. Aunque sea cada vez más complicada todavía. Incluso hay que creer, si tenemos que abandonar

 No te preocupes en una sola meta. Aprende a llevar varias metas a la vez, pero sin que se note mucho que diversificas tus actuaciones. Esto es complicado, pero es inevitable, para evitar problemas

Qué es la depresión leve o media? Síntomas básicos (1)

La depresión leve, en su principio es una situación personal sobrevenida que nos cambia la forma de ver la vida que nos rodea, que nos afecta, que es “nuestra” forma de comportarnos desde la fecha en la que se asienta dentro de nosotros, sin saber ni por qué, ni para qué. 

Y es una de las situaciones personales más frustrantes que podemos padecer, pues no somos capaces de encontrar la mejora, la salida por nosotros mismos, y a veces ni con ayudas de profesionales.

Muchas veces sabemos que estamos mal; que incluso lo que padecemos nos parece tan sencillo de cambiar, como decidir cambiar…, pero no somos capaces de hacerlo.

Sabemos que lo notan los que nos rodean, no sabemos explicar bien qué padecemos, nos parece incluso una tontería, pero la misma incapacidad para resolver lo que consideramos un mal menor, nos lleva a que se vaya convirtiendo en más fuerte cada vez.

A veces tenemos tristeza, otras veces no sentimos nada de nada, estamos ausentes y además lo parecemos ante los demás, pues no queremos ni sabemos disimularlo. 

No atendemos nuestras obligaciones, nos castigamos sin querer de forma leve, no atendemos a los demás y sobre todo no nos atendemos a nosotros mismos.

Estamos vacíos y por ello paralizados de mente y de cuerpo. Ni pensamos ni actuamos. Y sufrimos subidas y bajadas de este estado de ánimo algunas veces al cabo de cada día o entre días. Se repite nuestro estado, nuestro dolor, sin poder controlarlo.

No es simplemente estar un día o una semana de bajón o de pasar por algún motivo concreto una mala racha, ni es algo que simplemente se pueda “superar” por sí sólo.

No se está deprimido por un motivo que se pueda explicar y que todos los que nos rodean entenderían.

Si algo concreto y cierto nos ha llevado a lo que creemos es una depresión, esta se resolverá, a poco que recibamos ayuda.

Pero la depresión se produce muchas veces sin ningún motivo que quien la padece pueda explicar con claridad.

Nadie elige estar deprimido. Pero a veces el deprimido no sabe decidir por sí mismo, ni tan siquiera que debe curarse.

España débil, cada vez más polarizada


La estética en los asuntos graves o importantes que afectan a países enteros, a sociedades, es tan importante como la estricta legalidad, pues las formas y la estética afecta a los que contemplan, y si hablamos de asuntos públicos, los que observan son el conjunto de la sociedad, que entonces se divide, se polariza, se revuelve.

No es de recibo vivir en una Democracia sobre el papel, pero frenarnos en los espíritus básicos de cualquier democracia. 

Cuando se revuelven las formas políticas y sociales en una sopa de dudas por inoperancia o por egoísmo personal, de nada sirve decirnos todos que somos un país democrático, si una mayoría de la población no se lo cree, divididos además en dos bloques perfectamente enfrentados.

O alguien en esta España del 2025 y 2026, pone freno con inteligencia política a la actual situación, o todos intuimos hacia donde vamos caminando sin frenar ninguna de las sangrientas dudas que nos afectan.

España escribe siempre sus historias con sangre, llevamos siglos así. De sangre además numerosa y repartida por igual entre bloques, hasta que una mitad pierde definitivamente la razón y sus razones, incluso a sus personas. 

Y en medio quien queda destrozada es España y su futuro. Se repite la imbecilidad, lo repetimos incluso como señal de que conocemos lo que está sucediendo, pero no reblamos, no pedimos tiempo muerto.

Algo muy importante en España lo tenemos muy mal diseñado, para que seamos tan imbéciles durante tantos siglos. 

Siendo además, que sabemos lo que sucede, conocemos nuestras debilidades, y tenemos vecinos (países) en donde fijarnos, si somos incapaces de saber qué camino tomar es que no queremos cambiar.

23.11.25

España y Europa, ante un cambio de Cciclo Social


Los ciclos políticos han existido desde siempre. A veces se notan y a veces no tanto, depende de los tiempos, de los Sistemas Políticos. En plena dictadura en España había décadas que gobernaba la Falange, y otras décadas que gobernaban gentes afines a ciertas corrientes religiosas muy conocidas, tecnócratas o similares. Y entre ellos se odiaban dentro de la Dictadura.

Nunca son simples cambios de ideología gobernante, son mucho más, son cambios de ciclos políticos. Dictadura, democracia, tecnocracia, comunismo, socialismo, terceras vías, etc.

Ahora en España tenemos desde el Gobierno del PSOE unos años de un sistema socialista extraño, mucho más de supervivencia que de asentamiento de una ideología económica y social. 

Enfrente no tenemos a un partido conservador sino una marea compleja de definir y que odia, pues no ha sabido marcar sus espacios con respecto a su propia sociedad española. Esperan que se pueda ganar, para repartirse pasteles, pero si no ganaran sería el caos. Y si ganan será la incapacidad.

Y alrededor de estas dicotomías tan enfrentadas en una polarización absurda, tenemos además unas ideologías de las derechas extremas que son varias e irregulares o poco fiables por sus modos de ser y de respetarse; y a unas izquierdas socialistas y comunistas que no saben, bajo ningún concepto, hablar juntas y entre ellas, reunirse ni para tomar unas cervezas.

Pero insisto en que todo esto son Ciclos Políticos y ahora estamos dentro de un corte, de un cambio. No de partido gobernante, que también, sino de ciclo.

Nadie se atreve a decir qué sucederá a partir de este 2026 lleno de opciones. Por lógica serán gobiernos de colación entre el PP y VOX, pero cuidado, ni el PP es un partido en este final de 2025 del que fiarse como alternativa para gobernar de forma homogénea, ni de VOX se sabe bien qué quiere hacer. La debilidad entre ellos será brutal. Y habrá flecos que complicarán la España de 2027.

Ni tampoco podemos intuir qué será de un PSOE sin Pedro Sánchez, que tendrá que reconstruirse desde sus escombros, algo que ya está acostumbrado por otras experiencias; ni qué será de su izquierda, cuando se vuelvan a dar cuenta de que desunidos no somos nada.

Pero a nivel global el problema es muy similar. En esos cambios de ciclos históricos, van surgiendo nuevos socialismos, nuevos comunismos o humanismos, nuevos modelos económicos y sociales, que van recambiando lo que parece asentado.

Eso supone aceptar y entender que tras cada cambio de ciclo viene otro, desde otros espacios o desde uno similar, que de entrada parecen diferentes, aunque todos tiendas a camuflarse con los viejos. 

¿Es que no hay muchas formas de entender la gobernanza? 

Posiblemente no, pues el ser humano tiene también sus limitaciones, o incluso todos los modelos políticos tiene sus formas de frenarse para no salirse de los marcos admisibles por la sociedad.

20.11.25

España camina hacia una dictadura nueva


Hay días tristes en la historia de España, excesivos, y tenemos muy pocos días que en positivo, sirvan para avanzar a ser mejor país, más democrático, más respetable y creíble. 

Hoy con la sentencia rápida y en una fecha muy bien elegida para los intereses de los ganadores —hablo de la sentencia contra el Fiscal General del Estado— España sale perdiendo.

La democracia en España hoy ha perdido un grado de independencia y de credibilidad ante los ciudadanos, dividiendo todavía más a la sociedad. 

Hemos perdido el respeto a lo lógico, pues supone un mazazo a la libertad de prensa, al sentido común y justo, a la credibilidad.

No voy a entrar a comentar sentencias, no debo y sé que es peligrosos hacerlo. Mucho cuidado con criticar a los que tienen un poder sin medida. 

Pero me fastidia mucho ver a España en el año 2025, en la situación en la que la veo. No es bueno para el futuro.

Cuando se murió el dictador en la cama del poder, yo estaba trabajando casi de adolescente y en ese momento supe que otra España se abría, otra historia se comenzaba en ese día, con una nueva luz de libertad. Y que la gente de mi generación tenía la obligación de ser protagonista. 

Nos hemos ido engañando entre todos. Y entre todos también hemos demostrado que somos incapaces de ser como cualquier país occidental inteligente. Somos débiles, estamos MUY divididos, somos muy frágiles por nuestra propia culpa, y no hemos sabido hacer bien lo que simplemente teníamos que haber hecho.

Leo datos actuales de las opiniones de los jóvenes de este siglo alabando la dictadura en un porcentaje preocupante, y eso es muy preocupante. Pero defienden la dictadura sin saber qué supone una dictadura, sin pensar en qué tipo de libertades desean destruir para alcanzar lo que anhelan.

Creo que España ya está preparada para entrar en otra dictadura más. Y van muchas. Todas ellas violentas. No tenemos remedio y además voy a cerrar el círculo de mi vida, viendo y viviendo esa nueva dictadura. 

Yo soy muy demócrata y si hay una mayoría de españoles que quieren la dictadura, como es lógico, debe respetarles y asumir que es el siguiente paso en nuestra historia. 

Yo sí respeto a los que quieren la dictadura, aunque también sé que ellos no me respetarán a mi.


Contra la corrupción: educación y silencio social

La corrupción política y dentro de ella la económica, es la mayor de las enfermedades de todos los sistemas democráticos, que efectivamente, hay varios y diferentes según los tiempos y los modelos sociales. 

Y cuando esto se centra en España, país relativamente joven en democracia tras 40 años de dictadura dura, es un drama que hay que resolver, aunque ya parezca tarde. 

Y no solo sirve con cambiar las leyes ni las normas. Aumentar los castigos no sirve para evitar el delito, y quitarles lo robado tampoco pues lo primero que aprenden es a esconderlo.

La corrupción no conoce ideologías, aunque es verdad que no todos los partidos políticos en España sean corruptos, y eso es a lo que nos tenemos que agarrar. Es posible evitar internamente que existan dentro de las organizaciones personas corruptas, aunque no sea sencillo. Tenemos ejemplos, aunque es cierto que son de tamaño pequeño o mediano.

Ayer salió provisionalmente de la cárcel Santos Cerdán. En realidad me da igual si es culpable de todo lo que se dice, o si no lo es o incluso si lo es todavía más de lo que hasta ahora se ha descubierto. El terrible mal ya se ha hecho.

Hace meses ya dije que era insoportable que el Presidente del Gobierno no se hubiera dado cuenta de los presuntos abusos de sus dos últimos números dos o tres del partido. Por omisión también se es culpable.

No es fácil, aunque no sea imposible evitarlo, detectar presuntas corrupciones en la política, pues son los más jetas, amparados por asesores bien pagados, los que saben buscar las líneas de trampas. 

Así que sobre todo cabe recurrir a la moral, a la educación social de todos, para admitir que hay cosas que nunca se deben ni pensar.

Y en esa labor debeos entrar todos, sin callarnos, sin miedos, cada uno desde su propio puesto de vida. No debemos admitir ni los comentarios de tramposos, ni de explicaciones de presuntas trampas. Hay que cerrarlas las puertas familiares y de amistades, a los que presumen de lo que son simplemente trampas ilegales, sean pequeñas o grandes.

Nadie empieza robando dos millones de euros. Pero reírles las gracias cuando roban 100 euros en Hacienda es abrirles la puerta a seguir escalando en el mundo de las trampas. Con los tramposos, ni agua.


19.11.25

Yo nunca cobré por opinar sobre gastronomía


Ayer escuchaba en una intervención de lo más torpe, a un degustador de restaurantes, de los que publican vídeos por TikTok, mientras comen grandes platos, y cayó en la trampa de advirtir lo que cobra normalmente por ir a un restaurante bajo encargo y hacer un vídeo presuntamente libre, sobre lo buena que es su comida.

La capacidad de engañarnos (en general) es tremenda, e incluso la capacidad de hacer negocios lucrativos con esos engaños de todo tipo, también. Y curiosamente, seguimos creyendo en los que nos engañan.

Cobra sobre 3.000 euros por jornada, por ir, aparentar que va de casualidad, pedir a la carta en restaurantes de cierto nivel alto, y decir que son únicos. 

Y lo curioso es que todos hemos visto a estos personajes decir siempre lo mismo. Posiblemente cuando dicen que algo está mal, es que no les han pagado lo acordado.

Como el vídeo explicando el funcionamiento de su negocio lo ha publicado también en TikTok aunque no haya sido él, sino en una entrevista, ha cometido la idiotez absurda de dar explicaciones que se le han disparado contra la línea de flotación de su negocio. De su credibilidad.

La duda es saber si esta práctica sucede con gastronomía…, qué no sucederá con todo lo demás.

Ya he tenido varios años y en funcionamiento un blog de cocinahttps://salmorrejo.blogspot.com/ NUNCA HE COBRADO NADA DE NADIE, como es lógico ahora está parado por falta de lectores. Lo máximo que logré en los 17 años de funcionamiento fue un regalo de unas bolsas de cocina y congelación que me enviaron de una marca y gratis, para que diera mi opinión. Libre, eso sí. 

Algo me ha quedado claro, aunque ya lo sabía de antes. Soy perdidamente un imbécil.

14.11.25

En los negocios tan importante es sabe entrar como saber salir


Estuve hablando hace unas semanas con dos personas que fueron pioneras en la introducción y cultivo del tomate rosa en España, esa variedad de tomate también llamado de Barbastro en el norte de Huesca, feo, a veces muy feo, pero muy carnoso y sobre todo muy sabroso. De esto hace yo casi tres décadas.

Llegaron a tener casi una veintena de personas trabajando para cultivar aquel tomate entonces novedoso por su tamaño y sabor inusitados. Un
 producto que luego ellos mismos vendían y repartían a muy buen precio a restaurantes de Madrid y al mercado central de la capital.

Lo que hicieron fue más que acertar en un negocio: intuyeron los beneficios de un producto distinto y supieron cómo venderlo.

No vendían a cualquiera; elegían casi a sus compradores. Detectaron ese mercado capaz de pagar cuatro o cinco veces más por algo ligeramente diferente. Un tomate recogido de la mata en el momento oportuno, al que solo le faltaban dos días más de maduración óptima. Y crearon en aquellos años un sistema de servicio puerta a puerta en pocas horas: del campo a la mesa, con el producto en su sabor perfecto.

Hoy, en 2025, vemos mucho más fácil este tipo de empresas y servicios. Sabemos que la distribución rápida y personalizada es una parte importante del negocio. Pero en aquellos años noventa del siglo XX, esto era casi futurista, premonitorio, y un éxito comercial y económico.

Lo más interesante es que supieron reconocer el momento exacto en que aquello dejaría de ser negocio en el corto y medio plazo. Comprendieron una verdad fundamental: la optimización de un servicio o producto se mueve en ciclos. Hay que ser pionero para encontrarlo y elevarlo a la categoría necesaria, sí, pero también hay que anticiparse a su declive para salir a tiempo, cuando ya es imposible mantener el mismo servicio y calidad debido a los cambios de los mercados y sus rentabilidades.

Hoy esa pareja se dedica a otro negocio mucho más tranquilo, con menos presión y muchos menos beneficios también. Pero ambos han aprendido algo valioso: tan importante es entrar como saber retirarse. Tan decisivo es descubrir un mercado como saber cuándo abandonarlo.

Menciono esto porque hoy en día se trae tomate de la variedad Rosa, el llamado también Tomate de Barbastro desde cultivos en Marruecos, gestionados y exportados por empresarios españoles. Pero esos tomates carecen de la calidad y el precio que tenían los suyos hace dos décadas. Una prueba más de que los ciclos terminan, y los pioneros que lo reconocen a tiempo son los verdaderos ganadores.

Las migraciones son un problema, una crisis, un impulso


Las migraciones excesivas en número siempre son históricas, lo han sido en todos los países del mundo a los largo de todos los siglos. Nunca se mueven miles o millones de personas, si no es por algún motivo tremendamente importante. Guerras, hambre, desastres, cambios brutales en las políticas sociales, crisis o enfermedades. Y siempre son complejas de resolver por el componente sociológico de quien tiene que emigrar, pues lo hace desde la pobreza.

Ahora el mundo, y sobre todo Europa y los EEUU, están dentro de otra más de esas realidades históricas cíclicas. La llegada de muchos más ciudadanos de los que se pueden asumir con medidas y organización, trae problemas añadidos que a veces son imposibles de resolver en los tiempos en que los necesitamos asumir y asimilar.

Y entonces van surgiendo las manipulaciones y bulos, los usos ideológico casi siempre absurdos de una realidad, para convertirla en otra crisis añadida. Y que como todas las crisis, muchas veces ni con medidas potentes se puede resolver fácilmente.

Escucho demasiadas veces e incluso desde voces algo preparadas, una seria de posibles (imposibles) soluciones, que me producen el respeto de constatar la falta de formación moral que se demuestra, para constatar la verdad que cada uno quiere vender. 

Esto no va de tener razón, sino de encontrar razones para entender las situaciones de todos, y luego para entender el tipo de respuestas válidas en el medio plazo, que se deben hacer.

Todas las soluciones fáciles, si los fueran, serían muy caras.

Y hasta que ese medio plazo llega, hay que dar soluciones de urgencia en el corto plazo, pues así nos lo enseñaron desde niños en la España cristiana humanista. Somos globalmente humanos y por ello al menos, hermanos de un mismo tiempo.

Estos problemas de las migraciones ni tienen una sola verdad, ni una sola solución, ni tampoco una raíz, un tempo, un tipo de reacción. Existen eso sí, mecanismos para tratar de asimilarlas con el menor dolor posible para todos, para los que llegan y para los que se tienen que adaptar y aceptar, también entre los receptores.

Por que a diferencia de lo que se puede opinar de forma fácil, los países receptores, los del Primer Mundo —pues nadie emigra a países pobres excepto como etapa intermedia— conocen mejor que nadie la problemáticas que tienen ya dentro de sus fronteras, para las soluciones no se las marcan esos problemas, sino las ideologías de sus dirigentes.

Una reflexión pública mínima, contundente y clara es marcarnos los puntos del suelo del problema, las bases sobre las que hay que actuar con suma urgencia, y a partir de esas decisiones edificar o planificar todo el estadillo de actuaciones. Que variará de muchos conceptos, incluida la propia capacidad económica para poder resolver.

En esa Base o Suelo en medidas de Urgente actuación y de Urgente necesidad es donde empieza el diseño de todo el entramado que debe acabar con la aceptación por parte de todos de las nuevas realidad y con la integración del mayor número posible de personas.

En el camino se irán quedando por lógica social aquellos —que cada día son más— que no quieren ningún cambio, y se cree dueños de sus ciudades, países, calles y parques. Es un error propio y común, ni las sociedades, países o ciudades son nuestras por haber nacido dentro de ellas, ni eso es positivo. 

Dos de mis abuelos eran sorianos. Una de la provincia de Zaragoza y otro abuelo de Huesca. Mis hijos siendo aragoneses añaden a su cartel de abuelos a un catalán. Siempre ha sido habitual las migraciones y con ellas los problemas bidireccionales entre sociedades. Antes y sin globalizaciones se hacía migraciones hasta los 1.000 km de distancia. Hoy la distancia no se mide en kilómetros.


13.11.25

¿Qué pretendía ser el TTIP? ¿Alguien se acuerda del TTIP entre los EEUU y Europa?

Hace ahora más de diez años en los que tuve que empaparme gran parte del llamado TTIP, algo que ya todos hemos olvidado, lo cual está muy bien que así haya sido, pues era un gol por toda la escuadra, y sin vaselina. O sin darnos cuenta de lo que contenía dicho Tratado Transatlántica para el Comercio y la Inversión. He recuperado algunos apuntes de ese tema, de entonces, para rescatar lo que se nos venía encima ahora que Donald Trump vuelve a gobernar en los EEUU.

En mi primera visita al Parlamento Europeo, nada más sentarnos en un despacho grande, se no hizo una pregunta casi urgente:

¿Tiene algo de positivo el TTIP?

Simplemente se intentaba que durante todas las jornadas de trabajo en el Parlamento tuviéramos en cuenta esta pregunta para intentar buscarle una respuesta satisfactoria. Y se nos hizo recapacitar sobre una frase que dijo Simón Peres. La Unión Europea es un milagro”.

Hay que tener en cuenta y eso no se nos saba transmitir bien a todos los europeos, que en la Europa Unida se fabrica “toda” la política para los europeos y para cada vez más ciudadanos del mundo. Que los miles de contactos que cada día se hacen dentro de esta Europa Unida, son imprescindibles para “ser” en este mundo actual, nos guste o no nos guste. 

En aquellos años se calculaba que había en Bruselas pero moviéndose por todas las instituciones europeas unos 30.000 lobistas, positivos o negativos pues había de las dos clases, lo que nos da una imagen de la importancia de toda esa Europa, aunque no siempre lo percibamos así los europeos de la calle.

Cualquier organización que presiona es de hecho un lobista, pero la inmensa mayoría solo presionan a través del contacto personal, de la relación, de estar y hablar, de dar a conocer “su producto”; sea un territorio, un vino, una ONG, una idea, una empresa, un medio de comunicación o un partido político. Luego están "los otros" que además de dar a conocer, presionan, comparan y trabajan por debajo de la mesa con diversas artes comerciales o políticas.

Los poderes del Parlamento Europeo son sobre todo los Tratados internacionales. El TTIP es el ejemplo actual que más nos preocupaba entonces a todos. Estábamos seguros que la Comisión Europea y los EE.UU. se pondrían de acuerdo en ese TTIP y que el Parlamento solo podría decir si o no al Tratado, y como la Comisión puede vetar el acuerdo, por eso están tardando tanto en presentárselo al Parlamento, abrirlo en canal para conocerlo.

Curiosamente sabíamos en aquel 2014 y 2015 que para los europeos, todo lo que se estaba negociando sobre el TTIP era secreto. Incluso es curioso que se estubiera logrando algo más de información si se solicitaban documentos a través de la embajada de EEUU por parte de políticos del partido Demócrata, pues ellos allí SI tenían acceso a las reuniones y a sus documentos, mientras que los eurodiputados “normales”, es decir los que no formaban parte de la Comisión o los Dirigentes de todos los Partidos Políticos del Gobierno Europeo, no lo tenían en Europa. 

Veamos algunos apuntes de aquellas fechas, para hacernos una idea de todo lo que finalmente quedó en aguas de borrajas, y que esperemos que nunca se intente revivir.

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¿Qué pretendía ser el TTIP?


El TTIP es el Acuerdo o Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Un tratado de (un pretendido) libre comercio entre los EEUU y Europa, y que no se conoce por sus siglas en español (ATCI) sino por el acrónimo inglés TTIP. La prensa francesa a veces también lo llama TAFTA. Pero el término TTIP se ha impuesto con contundencia.

¿Quién lo negociaba?

Del lado europeo la Comisión Europea en exclusiva, a través del equipo negociador de la comisaria de Comercio Internacional, la liberal sueca Cecilia Malmström. Del lado estadounidense, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos, una suerte de Ministerio de Comercio.

¿Desde cuándo se negociaba?

En 1990, con la caída del Muro de Berlín todavía reciente, Estados Unidos y la entonces CEE firmaron la Primera Resolución Trasatlántica. El capítulo del comercio internacional entre las dos regiones occidentales se aparcó silenciosamente pero nunca se abandonó (como atestigua la Nueva Agenda Transatlántica, a mediados de los noventa). Desde 2006 el Parlamento Europeo instó a la Comisión a través de diversas resoluciones a negociar un mercado comercial transatlántico. En julio de 2013 empezó en el más absoluto de los silencios (y casi secretos) la primera ronda negociadora. Hoy ya van nueve rondas completas (hablo desde finales de 2014).

¿Cómo se negociaba?

Pues curiosamente con mucho secretismo incluso entre los ocho grupos políticos que en ese momento había en la CEE, aunque cada vez menos secreto, fruto de la presión política, social y mediática. Aún no había acceso a los documentos ya cerrados (es decir, lo que se habría pactado ya, aunque desde la Comisión se negaba a publicarlos hasta que no hubiera un ningún acuerdo específico) y los 751 eurodiputados de aquel entonces podían entrar por turnos, con muchas prohibiciones y bajo estrictas medidas de seguridad para que no tomaran fotografías de los documentos, ni incluso apuntes.

La simpleza de los textos que aparecen en la web habilitada por la Comisión impiden hacerse una idea de lo que se está discutiendo entre la UE y EEUU. Eso sí, hasta enero 2014 a la famosa Reading Room (la sala con documentos confidenciales) solo podían acceder los eurodiputados de la comisión parlamentaria de Comercio Internacional (conocida por las siglas INTA). 

Además, se pretende obligar a Malmström a comparecer ante sus señorías antes y después de cada ronda negociadora. La Defensora del Pueblo Europea ha exigido en varias ocasiones abrir todavía más la transparencia del proceso.

¿Qué es lo que iba a votar el Parlamento Europeo, si se hubiera presentado?

Pues una opinión no vinculante plasmada en un informe cuyo ponente iba a ser el socialdemócrata germano Bernd Lange: la Eurocámara no posee ni la iniciativa legislativa ni el mandato negociador, pero desde el Tratado de Lisboa tiene plenas facultades para tumbar directivas y tratados en última instancia. La Comisión subrayó que tendría en cuenta la opinión del Parlamento, aunque la votación del informe se aplazó el 9 de junio de 2015 porque la división en el partido socialista europeo amenazaba con tumbar el trabajo de Lange. Por otra parte, a Malmström no le queda otra que seguir las líneas rojas marcadas por el hemiciclo de Estrasburgo, ya que éste tendrá en sus manos el voto final.

¿Traería beneficios el tratado?

Muchos o ninguno, dependiendo a quién le preguntáramoss. Para la Comisión Europea negociadora son incalculables: tal es así que en un estudio de 2013, cuando el debate apenas despertaba ruido, se hablaba de la creación de “varios millones” de puestos de trabajo que para España ahora se han quedado en 140.000. Otras estimaciones de la Comisión asumen un crecimiento del PIB global a ambos lados del Atlántico de al menos el 0,5% añadido. Los pros no terminan ahí: los beneficios comerciales para la UE alcanzarían los 119.000 millones de euros anuales que se traducirían en 545 euros más al año para cada hogar europeo. Sonaba bien para lo poco que se sabía o parecía ser aquel famoso TTIP.

Los críticos al Tratado TTIP rechazaban de plano esa visión idílica. Firmado hace 21 años (1994), el acuerdo de libre comercio NAFTA entre EEUU, Canadá y México provocó, combinado con otros factores, una merma de 700.000 empleos solo en Estados Unidos según las organizaciones sindicales de ese país. “Los precedentes demuestran que cuando, por la vía de los tratados de libre comercio, se aumenta descontroladamente el PIB de países con pobres defensas contra la desigualdad, los ricos sencillamente se hacen más ricos. Ya nadie cree en la Trickle-Down-Theory (Teoría del “goteo de riqueza”) que supuestamente traen estos acuerdos comerciales supuestamente libres”, subrayaba el analista Owen Tudor, cercano al laborismo británico.

¿Acaba realmente con las barreras comerciales?

Los grandes defensores del TTIP se aferran a la reducción de escollos comerciales como vía maravillosa y positiva para firmar el tratado. No hay discurso de Malmström o de cualquier partidario en el que no se enumeren casos típicos sectoriales que en la actualidad se topan con obstáculos al exportar a EEUU: los abrigos para hombres añaden una tasa extra del 16%, las blusas de mujer asumen aranceles del 45% y así podríamos citar centenares de casos hasta acabar en el sector de las latas de conserva de Murcia que abona un 15% más a su precio por vender en EEUU.

Pero la supresión de impedimentos técnicos para comercializar más fácilmente tiene un reverso, al que alude la propia Comisión Europea. Terminar con las barreras significa armonizar toda la legislación concerniente al Estado del bienestar en las dos áreas geográficas: la inspección, los controles de calidad y las normativas sanitarias, la certificación de productos, el etiquetado, las prácticas medioambientales, los derechos socio-laborales, la sanidad… El verdadero TTIP descansa en esta homogeneización y no tanto en las facilidades que se darán a las compañías irlandesas de mantenimiento de software o al sector textil valenciano para colocar sus productos en Connecticut o en Portland. Las normas de Control Sanitario, por poner un ejemplo ya no serían las europeas más rígidas para cuidar la salud, sino las americanas, más laxas.

¿Y cómo se plasmaría dicha homogeneización normativa?

Otro punto sobre el que solo se puede divagar debido a la escasa información recibida: la Comisión y EEUU parecen haber acordado la instauración de un sistema de “Cooperación Regulatoria” reforzada cuyo funcionamiento es un enigma y del que apenas si se sabe que contará con una suerte de consejo troncal que trabajará con bisturí en los distintos sectores. ¿Y quién se sentará en él? No se sabe muy bien, pero las rondas negociadoras apuntan a un magma en el que se congregarán instituciones, lobistas, accionistas o miembros de la “sociedad civil”, con lo que pueda significar lo segundo. La organización europea de consumidores (BEUC) ya ha alertado de una “institucionalización surreal de los lobbies”.

¿Iban a cambiar los hábitos alimenticios y los controles sobre los alimentos, para los europeos?

Si las negociaciones no van desencaminadas, es una opción nada descartable. En el capítulo sobre seguridad alimentaria y transgénicos(conocidos por sus siglas en inglés GMO), las conversaciones apuntan a que se dará libre albedrío a los 28 estados-miembros para legislar sobre organismos genéticamente modificados; en materia de protección alimentaria las espadas siguen alzadas y la UE ha dicho que mantendrá las restricciones a las hormonas, los procesos de engordamiento del ganado y la ractopamina; y EEUU su normativa microbiológica.

Bruselas aplica el principio “farm-to-fork” (la inspección va de la granja a la mesa) y Washington solo al final del proceso. Por eso causa tanto pavor en Europa el caso del pollo clorado: en la producción industrial de pollos en EEUU es habitual sumergir a los pollos en cloro (lejía) durante el proceso de producción, algo que sin embargo está prohibido en la muy restrictiva UE. De ahí que los productores cárnicos europeos se hayan alarmado ante la posible invasión de pollos clorados.

Hay quien no piensa igual. “Las importaciones de pollo clorado o carme hormonada no van a tener lugar”, rechaza Marietje Schaake, del grupo liberal Alde en la Eurocámara. “Un acuerdo de comercio no decidirá si los organismos genéticamente modificados pueden entrar en el mercado europeo o cómo pueden entrar en el mercado, al igual que los servicios públicos como la sanidad, la educación o suministro de agua no tienen cabida en este acuerdo y tienen que ser excluidos”. Era la opinión de los que intentaban defender un TTIP a la carta, algo que en su fondo… no existía.

Las organizaciones de agricultores y ganaderos se mantenían ambiguas en torno al TTIP, pero amenazaban con serios conflictos, de aceptarse el consumo de alimentos hormonados. Los eurodiputados que apoyan el informe Lange sostenían que el texto establecía un “magnífico” control sanitario y fitosanitario. Pero era un texto que en esos años 2014 y 2015 era secreto para todos. Si era tan bueno, ¿por qué no se daba a conocer? Decían que hasta que no hubiera acuerdos totales no se podía dar a conocer para no afectar a las negociaciones.

¿Y las denominaciones de origen, en qué punto quedaban?

El temor de las marcas geográficas y especializaciones regionales (denominaciones de origen vinícolas, jamón de Parma, champán francés, etc.) no es infundado ya que EEUU no reconoce las variedades geográficas. La Comisión intentó tranquilizar a los productores europeos, asegurando que la protección geográfica sería una línea roja y que sus productos se seguirían vendiendo en California con la etiqueta correspondiente, pero ¿quién asegura que no habrá una versión empeorada del Ribera de Duero, del vinagre de Jerez made in Arkansas? De momento, nadie. Si existen las DO pero no existen las mismas normas actuales, se podían copiar al no reconocerse esas normas de procedencia geográfica, y si solo sus calidades.

¿Qué más cuestiones abarcaba aquel TTIP?

La cuestión de la armonización de reglas tiene tantas variantes, lo que imposibilita desgranar todos los elementos potencialmente negociables (van nueve rondas, y probablemente solo estemos por el principio) del TTIP. Se dijo por ejemplo que la Comisión cambiaría su posición sobre los productos cosméticos, después de filtrarse que la UE aceptaría más de un millar de sustancias prohibidas en ese momento por Bruselas, siempre que mediara un etiquetado indicando el potencial peligro. La estandarización alcanza la seguridad de los vehículos, los productos farmacéuticos, la maquinaria médica, etcétera.

Hay fervorosos partidarios, como el sector del acero que hace poco celebró el EU Steel Day entre vivas al TTIP. Lo cuenta un directivo de un think-tank bruselense: “Cuando el presidente del lobby acerero proclamó ante el auditorio que esperaba que el tratado se aprobara lo antes posible la sala estalló en aplausos. De hecho, había un cartel gigantesco en inglés que decía: "No prestes atención a todo el ruido que sale de Bruselas. El TTIP va a aprobarse y da igual lo que piensen algunos”.

¿Y los servicios públicos, en qué punto quedaban?

Si la Comisión respeta la opinión del Parlamento Europeo, los servicios públicos (salud, educación, agua, transporte) quedan en el informe Lange bajo decisión de las respectivas autoridades locales, regionales o nacionales. Así ha sucedido con infraestructuras como el ferrocarril (un campo en el que no hay ninguna política europea común mínimamente seria, más allá de la señalización y otros reglamentos de seguridad).

¿Y qué era el sistema de Justicia ISDS para el TTIP?

El ISDS (el sistema casi judicial que intercede entre un país y una multinacional en caso de litigio) implica que un tribunal, público o privado, mediaría de producirse un conflicto en el que muy probablemente esté envuelta la gestión de la “cosa pública”.

Malmström ya ha dicho que la Comisión apostaba por incluir este mecanismo en la negociación, aunque fue dejando caer su inclinación por los tribunales privados. En la actualidad hay aproximadamente 1.600 tribunales de este tipo en todo el mundo, la mayoría reconocidos entre países ricos y países pobres o en países en vías de desarrollo, para garantizar seguridad jurídica a las empresas.

“Las reformas planteadas sobre los ISDS van en la buena dirección, porque hay un rechazo a los mecanismos hasta ahora conocidos”, explicaba el holandés Harm Schepel, uno de los mayores expertos en Derecho Económico Internacional. “Mi duda es si la Comisión va ahora a renegociar los 1.200 acuerdos bilaterales que la UE en su conjunto o los estados-miembros tienen firmados con terceros países. La realidad es que el ISDS no aporta ningún beneficio económico y siempre supone un trato desigual en función de si se trata de unas compañías u otras”.

¿Son los EEUU, los grandes interesados en el TTIP?

Para nada. Estados Unidos tiene bastante que perder. En materia alimentaria a veces garantiza más restricciones en según qué productos. Perdería la Buy American Act, la ley federal proteccionista promulgada en los años 30 del siglo pasado que prioriza la compra de los productos estadounidenses (destaca el caso del azúcar y otros productos agrícolas). En este blog se resalta la preocupación de las compañías energéticas por el incremento brutal de las exportaciones de gas de esquisto a la UE, el cual provocaría un aumento de los precios en el propio EEUU. Tercero y más importante todavía, la reforma financiera de Obama es mucho más ambiciosa que cuantas se han promulgado en la UE a lo largo de los últimos años, a pesar de decenas de inútiles cumbres convocadas. “Yo quiero un tratado con EEUU en el que copiemos de pe a pa la reforma financiera norteamericana”, eclamó el ecologista francés Yannick Jadot, muy activo contra el TTIP.

¿Verá el TTIP la luz dentro de poco —me preguntaba, nos preguntábamos todos— en 2015?

No, con toda seguridad. Las probabilidades de que se termine negociando en esta legislatura que vence en 2019 son incluso muy bajas, por lo que las conjeturas y las hipótesis a veces son el único arma a favor y en contra del TTIP. Eso quiere decir que, dentro de cuatro años, la mayoría política en Bruselas puede variar hacia posiciones abiertamente contrarias al tratado.

Sin embargo, supuestamente hay una gran mayoría a favor del tratado –populares (PPE), liberales (Alde), conservadores (ECR) y socialistas (S&D) aunque con matices y un importante cisma– lo que no ha evitado que el Parlamento Europeo fuese incapaz de votar el informe de opinión sobre el TTIP. Ante el riesgo de perder la votación, los partidarios prefirieron posponerlo.