27.11.10

Taller de escritura 22. Técnica de los primeros pensamientos


Vamos a realizar un ejercicio literario sencillo pero a veces muy eficaz. Hay unas pequeñas reglas que no nos saltaremos, y después del ejercicio veremos y analizaremos los resultados. 


O simplemente guardaremos lo escrito para un día diferente.

Se trata de sacar y escribir los primeros pensamientos que nos vengan a la cabeza. No es nada sencillo, se advierte. La autocensura es brutal…, casi siempre.

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Nos marcaremos un tiempo fijo y para ello nos pondremos el reloj delante de la mesa de escribir.

 No hay que distraerse, simplemente escribir todo aquello que nos venga a la cabeza.

 Nos pondremos un tiempo de unos 10, 15 ó 20 minutos de ejercicio, y lo respetaremos.

 Da igual si es escritura manual o en ordenador.

 Empezaremos a escribir según nos vengan las ideas o pensamientos, sin pararnos a mirar si escribimos bien, con faltas de ortografía, con errores de puntuación, con lógica en los pensamientos.

 Da igual qué escribimos, aunque sean pensamientos abstractos, aunque no tengan sentido, aunque no se enlacen unos con otros.

 El caso es escribir según nos vaya viniendo a la cabeza el pensamiento primero, sin ningún tipo de censura mental.

 Una vez trascurrido el tiempo marcado, revisaremos lo escrito y entonces sí…, corregiremos faltas o puntuación para darle sentido legible.

 Pero no corregiremos ideas, no nos censuraremos para nada.

 Guardaremos este texto como una idea en bruto, sucia, sin pulir, de la que posiblemente podamos sacar ideas para otros escritos; caminos que se puedan abrir y explorar; pensamientos que podremos colocar en los diálogos de algún personaje en construcción o por nacer.

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No es un texto definitivo, es un boceto, un montón de palabras a veces inconexas, que incluso hoy no tienen sentido ni calidad alguna, pero que guardaremos en un cajón con otros textos parecidos.

Es posible que en otro momento, con estos mismos textos que hoy no nos dicen nada, logremos edificar ideas nuevas.

26.11.10

Taller de escritura 21. Técnicas de escritura, trucos y herramientas

Para escribir a veces es bueno tener un pequeño despacho, un lugar recogido y amable, cómodo y con lo imprescindible. ¿Y qué es lo imprescindible? ¡Uff! Pues con muy poco ya sirve, si estamos bien.

El ambiente

Pero otras veces para escribir es mucho mejor salir al campo, refugiarse en una cafetería ruidosa y llena de gente, terminar en una biblioteca. 

Depende de mucho aspectos, pero sobre todo de cómo te encuentras en ese día, de qué escribes, del espíritu que envuelve al escritor y a su trabajo. Parece contraproducente, pero no lo es. 

Funciona muy bien envolverte en un ambiente que provoca. Aunque no precisamente tenga que ser mimético al tema sobre el que escribes. Esto lo detectamos cada uno de nosotros. 

Si se quiere hablar de un lugar tranquilo, amable, silencioso, no siempre lo mejor es disfrazarse metido en un lugar similar para acariciar las mismas experiencias. Eso depende de nuestra forma de ser, del humor de ese periodo de vida.

A mi no me gustaba escribir con música, aunque hay escritores que sin ella no son capaces de centrarse. Ahora la música me ayuda, aunque sea ruidosa, depende del día.

Me funciona muy bien tener alguna voz de fondo que parece distraer, una televisión o una radio. Sé que esto a muchos escritores les destrozaría la imaginación, los desviaría hacia diversos lados.

Depende del tipo de escritura, depende de los días.

Escribo en ordenador aunque valoro mucho los escritores que tienen la paciencia de escribir en libretas y luego corregir cuando lo pasan al ordenador o corregir sobre el papel y al final, sólo al final, terminar con la obra mecanografiada. Son herramientas diversas.

El final siempre es el lector 

Me parece una equivocación no emplear el ordenador para tener al menos la seguridad de que ya no será necesario picar el texto de nuevo. Pero el lujo de tener las libretas donde podemos contemplar con el tiempo todas las versiones de lo escrito es también un lujo.

Mi rapidez tecleando es similar a la de pensar, y a veces con escritura manual no consigo la misma velocidad.

Los instantes de pausa para revisar las líneas me sirve para refrescar el pensamiento, para distraer mi mente de lo escrito y así buscar nuevos caminos, diferentes visiones de la escena.

Hay escritores que emplean la pluma con tinta pues les ofrece un tipo de escritura y velocidad diferente al bolígrafo. Incluso hay personas que prefieren escribir con lápiz para poder borrar. 

Todo es relativo, y lo importante es que cada uno empleamos las técnicas que más nos gusten.

Todo sirve para escribir 

Son técnicas que cada uno amoldamos a nuestro gusto, a nuestra forma de ser. Lo importante es escribir.

Y reconozco que llevar siempre una libreta en el bolsillo sirve sobre todo para que no se pierdan ideas, para que no se olviden frases o palabras, nombres de personas o descripción de escenarios.

Una libreta de papel o la agenda del teléfono móvil que hace su papel perfectamente.