14.4.12

Publicidad política o marcos explicativos del mensaje social

La publicidad es comunicación, es disfrazar los discursos, los mensajes, para hacerlos más fáciles de digerir. Suena a manipulación, pero es más o menos lo mismos que hacemos a un pollo comprado en la tienda, entre ese momento y el de servirlo a la mesa. Le reforzamos el sabor y lo cocinamos, para poder digerirlo bien.

No es lo mismo decir que “los últimos datos macroeconómicos indican un cambio de tendencia” a difundir que “ya se ven broten verdes en la economía”. No resulta igual decir “que estamos inmersos en una crisis económica del carajo” que avisar “hay una suave desaceleración en el consumo”. No resulta igual de duro afirmar que “se van a realizar unos recortes que nos van a temblar las canillas” a proclamar que “se van a realizar unos ahorros en el gasto público tras el despilfarro de estos años”. Es cuestión de cocinar, poner sal, algo de pimienta y echar la culpa del precio del pollo a los comerciantes que nos lo venden.

Si tenemos que “subir los impuestos” hablamos de “redistribución de las cargas impositivas” para entenderlo mucho menos y así no producir dolor. Cuando hablamos de la diferentes fórmulas según territorios avisamos que “es un impacto asimétrico en la solidaridad”. Como vemos a veces se emplea la fórmula de aclarar el mensaje y otras de complicarlo hasta no entenderlo. Es como cuando compras unas gambas pequeñas y las sirves con una salsa tailandesa para darles boato. En cambio los langostinos gordos y frescos con una pasada por la plancha con un golpe de sal es suficiente.

Todo es publicidad, incluso la manera de servir nuestros langostinos en la mesa de los invitados. Así que mucho cuidado con creernos lo que nos sirven, sin antes limpiarlo de salsa y de tropezones.

Mala semana para la caza de elefantes y de la perdiz real

Estaba yo escribiendo sobre la manipulación de la publicidad y la comunicación política, cuando me salta el internet con la nota de la caída del Rey mientras cazaba elefantes en Botsuana, ciudad que suena a película de negritos y cazadores llenos de mosquitos.

Yo soy tonto, me lo imaginaba llamando a la Kirchner con una mano mientras con la otra intentaba sujetar los mercados desbocados que nos atacan de madrugada, mientras su cabeza estaba con el nieto de 13 años, herido en una pata por un disparo de escopeta. Ha sido una semana nefasta para la caza.

Dios es republicano, si no, no se entiende, y al igual que ya cansado el Buen Hombre de que Franco no fuera echado ni por los españoles ni por los europeos hasta que Él decidió jorobarle de enfermedades, ha decidido poner Su parte para empujar a la Monarquía hacia el desastre desde los programas del corazón. Nada está haciendo más por la República que el programa Sálvame, para que luego hablen de los políticos y de sus espíritus.

Ya no es necesario tener guionistas en la tele, basta con seguir la cacería de los protagonistas de la Monarquía española. Y esperar a cazar la noticia. 

Esta caída tiene mala pinta, romperse la cadera por tres sitios es jorobado en un hombre de mucha edad, por mucha prótesis que le pongan. Y encima sabiendo que su esposa está en Grecia desde hace unos días y ha dicho que no piensa volver hasta la próxima semana. Al menos sabemos que la familia real no tiene nada que ver con la especulación en Bolsa de esta semana, pues ambos estaban fuera de España. Y digo yo ¿no se podría haber roto la cadera en otra fecha que no en el 14 de abril?, vamos, no sé, ¿o también es cosa de Dios?