19.4.12

Consejos para una reunión de trabajo eficaz pero complicada

Es muy posible que tengamos que asistir a una reunión de trabajo en donde nuestra experiencia sea menor a la de las personas que nos acompañan en la mesa de trabajo o reuniones; cuando sientas que tu punto de vista es diferente, sobre todo escucha las intervenciones de los demás y aprende sobre todo a conocerlos. Aprende a intervenir con lentitud, a ser suave en tus proyectos e ideas, a que estos sean cortos pero claros. Escucha lo que los demás dicen, asiente lo que se acerca a tus posturas, calla cuando los desacuerdos sean importantes, y prepara tu intervención con calma. 

Habla despacio y vocalizando, respira antes, Mira a los interlocutores cambiando la vista entre ellos para que nadie se sienta especialmente receptor de tu mensaje y para que nadie tampoco se quede sin al menos un ligero recibimiento de tu mirada, buscando su empatía y entendimiento ante tu postura. Participa y se contundente, para cubrir con energía y potencia esa falta de experiencia que asumes de antemano, contundente pero no violento. Tus gestos, tu lenguaje no verbal te pueden delatar y convertir en agresividad lo que no es tal. O al revés. Domina tu figura, tus gestos, tus tonos, tus miradas, tu aspecto personal.

Sé consecuente con lo expuesto y asume con anterioridad que puedes recibir críticas y posturas contrarias. Y en muchos de estos casos, simplemente escucha y calla. Demuestra que el silencio también es una manera de comunicar, de interactuar, de hablar sin querer decir.

Gesticula poco y de manera suave, enfatiza tu mensaje pero sin que resulte agresivo sino más bien pedagógico. Casi todas las ideas y fórmulas de solución tienen su sentido si se explican bien y se matizan. Pero nada es peor que una idea mal entendida por ser mal explicada. Las primeras palabras de tu intervención son muy importantes para conseguir la atención y para modular la forma en que te van a entender y empatizar. Elije bien estas primeras palabras, para que sean claras y abran el camino de la explicación hacia tus objetivos.

Excelente ejercicio de comunicación política del Rey

A los que nos gusta hablar de “comunicación” como un ejercicio que se emplea poco y mal en la política, ayer tuvimos un día de premio. Que un Rey salga a los medios a pedir disculpas es único. ¿alguien conoce a un solo Rey que haya pedido disculpas por algo?, no, nadie se lo imaginaba del todo, aunque entendiera que era lo más básico, pero hay que reconocer que al asesor o familiar que ha logrado convencer al cazador cazado que debía pedir disculpas, hay que ficharlo como asesor de comunicación.

La imagen es perfecta. Un elegante anciano enfermo, que podría ser nuestro abuelo, compungido, dolido, balbuceante casi, sin mirar con seguridad a la cámara, ha expresado lo que será una de las frases de su histórico.

"Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir"

Hacerlo ante las cámaras, sin leer nada, sin ser un comunicado oficial sino dando la sensación de cercanía, de naturalidad, de ser una frase salida desde dentro, le ha reportado automáticamente lo que se buscaba. El entendimiento y el perdón.

Como es lógico lo digo desde mi punto de vista de comunicador opinante. Como leve político debería decir otra cosa bien distinta. Pero ha logrado con esa frase algo que en todo proceso de comunicación se busca como elemental.

Informar, convencer, lograr llevarte hacia tu posición al espectador que te observa, lograr que compre tu producto o que vuelva a ser “tú” cliente, destacar por encima de tu competencia.

Nos restregarán por la cara mil veces un millón que en esta España, nadie ha pedido nunca perdón, nadie ha dicho en público, con la que ha caído, que se ha equivocado, nadie hace acto de contrición. Nadie excepto el Rey. ¿Se puede pedir más beneficio en comunicación con 10 palabras? Todo el mundo lo ha entendido, todos lo han escuchado, nadie podrá decir que es un mensaje negativo aunque su debilidad sí represente un aspecto negativo al total del suceso. Pero la comunicación bien realizad ha logrado enderezar en parte el desaguisado. Ahora viene el buscar a un culpable mayor. Disparar hacia arriba y perdonar con el símil cuando hablamos de cazadores. Alguien tendrá que pagar por estos errores y mucho me temo que ya lo conocemos.