1.6.24

La pirámide de Maslow. ¿Qué es y qué nos dice?



El psicólogo norteamericano Abraham Maslow fue el primero que publicó una jerarquía o pirámide de necesidades de las personas, dentro de una teoría de comportamiento y motivación de los individuos, que con algunos pequeños retoques sigue en activo hoy en día, aunque criticado por diversas escuelas psicológicas. 

No es solo una pirámide de necesidades para temas psicológicos sino también empleada en publicidad para vender más, o incluso para entrar dentro de las personas y ser más eficaz y fácil esa venta, es decir, para manipular —aunque sea levemente— las decisiones.

Es verdad que toda simplificación de los comportamientos humanos resulta muy sencillo de criticar pues las personas somos infinitamente variables, pero las generalidades sirven para entender mejor los comportamientos medios y las necesidades básicas sobre las que vamos ascendiendo y con ello modificando nuestra relación con todas ellas. 

Algunas necesidades son imprescindibles y todos las tenemos muy presentes, mientras que otros escalones de eta pirámide no son tan necesarios para un determinado número de personas.

Realizó cinco pasos o divisiones en esa estructura interior en la que todos vamos subiendo peldaño a peldaño, en busca de la excelencia, de la humanidad, del sentirnos realizados como personas. 

Hay que tener en cuenta que estas ideas se publicaron en el año 1943, y desde entonces toda la sociedad ha ido levemente cambiando. ¿Tanto para que haya cambiado la Pirámide de Maslow?

El escalón más básico son las necesidades fisiológicas. Necesitamos respirar, comer, dormir, evacuar, tener sexo, estar vestidos, tener una cueva, poseer cosas, tener salud, podernos lavar.

El segundo escalón es sentirnos seguros, saber que si algo falla alguien nos ayudará, tener un trabajo, estar dentro de una familia, de una organización.

El tercer peldaño se refiera a las necesidades de pertenecer a una sociedad, a poder hablar con más personas, a ser aceptado en una ciudad, en un barrio, en una comunidad. A tener intimidad, a reconocer tu pertenencia a una cultura.

El cuarto escalón nos lleva al reconocimiento propio por parte de los demás, a saber que somos respetados, a notar que tenemos éxito o que podemos tener fracasos, a sentirnos seguros por nuestras propias capacidades, a darnos cuenta que estamos logrando cosas por nuestro respeto, a que somos queridos, incluso a que tenemos poder o fama.

Y por último en la punta de la pirámide tenemos el quinto escalón que habla de nuestra autorrealización, de saber que somos capaces de ser importantes, de que lo que hacemos es muy válido, o que nuestra forma de pensar sirve para otros. Es la sensación de saber que debes compartir, que es importante lo que haces pues sirve para otros.

¿Estás de acuerdo con estas definiciones o crees que en el siglo XXI han cambiado?

La pirámide de Maslow, a pesar de su popularidad, ha recibido varias críticas desde aquellos años 40 del siglo XX. Veamos algunas de las más comunes son:

Falta de evidencia empírica: La teoría de la jerarquía de necesidades no se basó en una investigación exhaustiva y rigurosa. De hecho, muchos estudios han encontrado que el orden de las necesidades y la forma en que se satisfacen pueden variar mucho de una persona a otra y entre diferentes culturas. ¿Las cinco divisiones están correctamente puestas en orden?

Excesiva rigidez: La pirámide presenta una visión estática y lineal de la motivación humana, sugiriendo que las personas solo avanzan hacia la siguiente necesidad una vez que la anterior está completamente satisfecha. En realidad, la motivación es mucho más fluida y compleja, con necesidades que se superponen e interactúan de manera dinámica. 

Universalidad cuestionable: La pirámide se desarrolló en un contexto sociocultural específico (los Estados Unidos de la década de 1940) y no toma en cuenta adecuadamente las diferencias culturales en cuanto a valores, prioridades y necesidades. Lo que se considera esencial en una cultura puede no serlo en otra. Aunque la simplificación juega a favor de que gran parte de esas necesidades se mantengan.

Visión simplista de las necesidades: La teoría agrupa las necesidades en categorías muy amplias y no reconoce la diversidad y complejidad que existe dentro de cada nivel. Por ejemplo, la necesidad de "seguridad" abarca una amplia gama de aspectos, desde la seguridad física hasta la emocional y financiera. Pero puede ser un buen punto de partida para ampliar conceptos.

Falta de atención al crecimiento: La pirámide se centra principalmente en la satisfacción de las necesidades y no da suficiente importancia al deseo de auto crecimiento y desarrollo personal, que es un aspecto fundamental de la motivación humana para muchos individuos. Somos lo que dice que somos, pero… ¿queremos ser más o menos?

Ignora las motivaciones negativas: La teoría se centra principalmente en las motivaciones positivas, pero no tiene en cuenta el papel que juegan las emociones y experiencias negativas en la conducta humana. El miedo, la ira y la frustración también pueden ser poderosos motivadores. La violencia por ejemplo es un tema que no entra en estas divisiones, tanto violencia personal como violencia colectiva contra otras personas o países.

La pirámide de Maslow sigue siendo un marco útil para comprender la motivación humana de forma general, luego existe la particularidad de cada persona u organización. Es importante, sin embargo, tener en cuenta sus limitaciones y no aplicarla de forma rígida pues el comportamiento humanos es mucho más que cinco divisiones fáciles, la Pirámide de Maslow no es finalista.

Si bien la Pirámide de Maslow original ha recibido críticas por su simplicidad y falta de universalidad, ha inspirado a varios autores a proponer modelos actualizados que intentan abordar estas limitaciones y reflejar mejor las realidades del siglo XXI.

Algunos ejemplos de estas pirámides actualizadas incluyen:

  • La pirámide de necesidades de Maslow revisada por Douglas McGregor: McGregor agrega un sexto nivel a la pirámide original: la necesidad de autorrealización trascendente, que implica contribuir a algo más grande que uno mismo.

  • La jerarquía de necesidades de Alderfer: Alderfer reorganiza las necesidades de Maslow en tres categorías:necesidades de existencianecesidades de relación y necesidades de crecimiento. Sugiere que las personas pueden moverse entre estas categorías de manera no lineal.

  • La teoría de las necesidades humanas de Herzberg: Herzberg distingue entre factores higiénicos (como el salario y las condiciones de trabajo) y factores de motivación (como el reconocimiento y el logro). Y propone que los factores higiénicos solo pueden evitar la insatisfacción, mientras que los factores motivacionales son los que realmente impulsan la satisfacción y la motivación.

  • La pirámide de Maslow para el siglo XXI de Steve Bolfman: Bolfman agrega nuevos niveles a la pirámide original para reflejar necesidades hay más valoradas que entonces como la sostenibilidad, la creatividad y la conciencia.

Es importante destacar que ninguna de estas pirámides actualizadas es universalmente aceptada, y cada una tiene sus propias fortalezas y debilidades. 

Sin embargo, ofrecen ampliaciones y perspectivas valiosas sobre cómo han evolucionado las necesidades humanas en el siglo XXI y pueden ser útiles para comprender la motivación individual y colectiva en el mundo actual.