3.1.13

Hay urgencia en crear puestos de trabajo en España

Si ha bajado el desempleo pero hay menos personas cotizando en la Seguridad Social la situación está peor que hace un mes. Engañarnos para los medios de comunicación está bien, pero entre nosotros no vale, pues esto se hunde si no somos capaces de resolverlo.

Hay menos cotizantes por que hay menos personas trabajando.

Hay menos parados por que algunos se han ido al extranjero, otros no siguen buscando trabajo, otros han vuelto a sus países.

Es urgente sentar bases que sirvan para crear empleo. En estos momentos ya me da igual de qué calidad, me rindo, me han vencido. Hay que crear empleo. Así que debemos empezar por asumir que lo más urgente, de lo que hay que hablar sin parar es de crear empleo. No vale hablar de la Seguridad Social y sus problemas, de las jubilaciones y sus retrasos. Hay que insistir que de lo único que hay que hablar es de crear trabajo. De tener a más personas empleadas, cobrando, pagando impuestos consumiendo, activando el país. Me da igual, de momento, si su producción no es alta, hay que impulsar como sea la creación de puestos de trabajo.

Si para crear puestos de trabajo hay que aumentar impuestos que no hagan bajar la economía, habrá que estudiarlos. Si hay que cambiar leyes de verdad y no reformas dolosas contra el mercado laboral, habrá que hacerlas.

No debemos consentir más, que el número de afiliados a la Seguridad Social siga bajando. Este es el reto, ahora se admiten ideas.

Qué es la ansiedad y cuales sus síntomas

La ansiedad y el estrés constituyen un aspecto normal del estado emocional de los seres humanos, si tienen un tamaño determinado, sabemos controlarlos y no son estados crónicos. No hay que confundir las sensaciones angustiantes de la ansiedad como enfermedad.

La angustia se define como un afecto similar al miedo pero que, a diferencia de este, no surge por un claro estímulo amenazante desde el exterior, sino que es vivida como algo que surge desde la interioridad psíquica de la persona. Para la psiquiatría europea la ansiedad se refiere a la expresión sobresaltada de ese afecto de amenaza sin motivos claros.

El trastorno de ansiedad generalizada es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes junto al estrés y la depresión; es más frecuente en mujeres y está relacionado con el estrés crónico de la vida propia. Se da más en personas de elevada edad en donde existe además una mayor prevalencia de ansiedad grave. Influye el ámbito social y existe más sobre la población con bajos niveles sociales y económicos.


El síntoma principal que los pacientes explican como “sentirse nervioso”, es el de mayor frecuencia y gravedad, seguido por “sentirse irritado”; mientras que el pánico es más frecuente en mujeres. Los dolores de espalda y cuello y las cefaleas son las afecciones más comunes, seguidas por “cansarse fácilmente” y “sentirse muy débil”.

La característica esencial de este trastorno es un sentimiento de nerviosismo y desasosiego generalizados y persistentes, que en apariencia no tiene una motivación clara ni ninguna circunstancia ambiental en particular. Lo más habitual es que el paciente se queje de estar permanentemente nervioso, así como de sentir temblores, tensión muscular, exceso de sudoración, mareos y vértigos, taquicardia, y molestias gástricas.

Con frecuencia manifiestan el temor a que ellos mismos, o sus seres queridos, puedan contraer una enfermedad o sufrir un accidente, entre diversas obsesiones y presentimientos de carácter negativo. Este trastorno es más frecuente en mujeres y está a menudo relacionado con el estrés ambiental de su vida cotidiana. Para considerarla ansiedad deben tenerse estos síntomas casi todos los días durante semanas.

Los signos de ansiedad más indicativos son:

Aprensión (excesiva preocupación sobre posibles desgracias futuras, sentirse “al límite” de sus fuerzas, dificultad de concentración, etcétera).

 Tensión muscular (agitación e inquietud psicomotrices, cefaleas de tensión, temblores, incapacidad de relajarse).

 Hiperactividad interior (mareos, sudoración, taquicardias o taquipnea, molestias epigástricas, vértigo, sequedad de boca...).