29.11.25

El problema de la vivienda y su solución


Llevamos unos meses hablando del problema de la vivienda en España, como si fuera algo que nos ha venido en este último año. Mentira manipulada.

Primero, el problema de la vivienda no es solo de España, sino de media Europa y por motivos bastante parecidos en sus inicios. El problema es un encarecimiento brutal, ajeno al IPC, tanto en compra y venta como en alquiler.

Yo mismo digo que esto se solucionaría construyendo miles de nuevas viviendas o comprando desde los poderes públicosn (Gobiernos y Ayuntamientos), miles de viviendas de segunda mano y trasladar esas compras al mercado de alquiler tasado con leyes nuevas y no de mercado.

Pero es cierto que la primera crisis de esta siglo XXI, la del año 2008, se acrecentó mucho más en países como España con excesiva vivienda nueva, construida por encima de sus posibilidades de ocupación. Y eso hizo temblar a los bancos, algunos hasta hundirlos, y teniendo que pagar con dineros de todos, esos rescates financieros por haber jugado a construir sin medida.

La realidad es que tener alquileres de 1.000 euros en 2025 y en España, es un drama inasumible, que hemos dejado crecer sin control. 

Y una parte de ese problema viene de la nula remuneración de los ahorros hacia los españoles y empresas. La nula remuneración del dinero sin ponerlo en movimiento, que hacen los bancos que recogen y prestan. Y aquí también el BCE tiene responsabilidad, pues para atajar un problema crea otro.

Cualquier persona con ahorros sabe, sean empresas o particulares, que tener 300.000 euros en un banco o tener 3.000.000 millones en un ahorro o una mierda plazo o inversión controlada por los bancos, no ofrece ninguna remuneración válida. a lo sumo compensar el IPC.

Así que se lanzaron desde hace unos años, tanto particulares como empresas de inversión, a comprar todo lo que sonaba a ladrillo viejo, inversión en pisos o locales de segunda mano. 

Hoy los locales ya no funcionan como inversión, excepto que los puedas convertir en vivienda.

Tener una vivienda casi vacía y alquilarla supone una rentabilidad que nadie te va a dar en modo ahorro pasivo. Y eso supone un crecimiento brutal de los precios de mercado, más si estas inversiones se hace en modo opaco o casi opaco.

Si hace 10 años alguien invirtió 200.000 euros en ladrillo nuevo, aunque haya estado semi vacío pagando gastos de impuestos, luz, agua y comunidad, hoy, diez años más tarde, le ha dado mucha más rentabilidad que tener eso 200.000 euros invertidos en Fondos o similares, controlados por los bancos. 

Otra cosa es invertir por tu cuenta en Bolsa o similares, con el riesgo (o no) que eso lleva. Pero estos productos no son atractivos para todo el pequeño inversor.

Efectivamente, construir vivienda nueva a miles es una solución al problema, pero cuidado, tiene que ser obra pública, realizada por empresas públicas y alquilada por empresas públicas. 

Todo lo que no sea eso, todo lo que sea simplemente añadir avales, subvenciones o ayudas a promociones privadas, no sirve. Y tampoco sirve que esas obras sean realizadas por empresas privadas en suelos privados. Es supone riesgo y crisis añadida.

Tenemos que buscar la manera de hacer obra pública en suelo público, de un tamaño y unas calidades suficientes, y a unos precios políticos que se puedan pagar. Todo lo demás es engañar a la sociedad, y endeudarla durante 30 a 40 años, para tenerla agarrada de sus ingresos. Y ya me callo.

En el barrio de La Jota de Zaragoza


Ayer estuve en un mesa de ponente junto a otras tres personas, para hablar de la Sanidad Pública y sus problemas en un barrio determinado, poblado por unos 25.000 habitantes. El local municipal, perfectamente montado, e informada la actividad informativa por carteles distribuidos por los barrios afectados e informado por redes sociales de esta reunión informativa, escasamente tuvo 30 asistentes. De unos 25.000 pacientes del barrio, con cartilla sanitaria.

Está claro que este tema no interesa. O no interesa que se habla de él. O no interesamos los que íbamos a hablar de Sanidad Pública y su situación actual.

A mi me parecieron muchas personas, pues ya sé el momento en el que estamos, pero saberlo siempre supone la esperanza de estar equivocado, al menos una vez. No fue así.

Y lo curioso es que de esas 30 personas, unas 20 son siempre las mismas, y la edad media de los asistentes superaba los 55 a 65 años. Y aquí ya, de estos datos, no quiero opinar. 

Bien, es el momento actual, labrado por todos. Por todos. También y sobre todo por los que hacemos de representantes de la sociedad, siendo mentira y lo saben los que nos tienen que aguantar en instancias superiores. Ellos sí que saben que solo estuvimos 30 personas mal contadas.

La sociedad ya no busca representantes, ni informadores, ni a nadie que le explique nada. Y eso es un tremendo déficit democrático y la puerta abierta a muchos problemas nuevos. Pero nos lo hemos labrado entre todos.

Nos esperan años duros, incluso podría ser que muy duros, pero es que no sabemos resolver el problema que hemos creado, o que algunos muy hábilmente han creado pero en el que hemos caído todos. Pero siempre me queda la esperanza de que yo esté equivocado lo cual me garantizaría saber que aunque he ido perdiendo el tiempo con mi incapacidad para hacer las cosas bien, al menos no se ha bloqueado la opción del sentido común.

Julio Puente