28.10.19

Humanismo en la televisión. Es posible y hoy existió

Yo hay días que abrazo al humanismo más simple y me alegro de ello. Hoy a las 13 horas ha salido en la televisión —pública, por supuesto— un filósofo pedagogo hablando durante mas de media hora de sus mierdas, de las mías, de las tuyas, es decir, hablando calmadamente de la vida de todos. Y esto además de gratificantes es sorprendente. Todavía existen filósofos que quieren hablar, programas de televisión que se atreven a programarlos y espectadores que nos quedamos bobos escuchando.

En medio de tanta basura, saber que todavía hay tiempo para la lírica, el pensamiento, la reflexión y la calma, es volver a creer que todo es posible. Así que me voy del día contento, y esperanzado en el futuro. Creo que me durará este estado media hora, hasta el Telediario. Los culpables has sido a medias, José Antonio Marina y Máximo Huerta. 

10 indicaciones sobre trabajar en equipos para ganar. O perder

Cuando de un EQUIPO se te caen buenos valores, se escapan personas importantes, deben reflexionar muy seriamente todos, pues algo grave está fallando.

 Cuando a un EQUIPO no eras capaz de sumar más personas válidas por diversos motivos, cuando no se crea expectación suficiente como para que se acerquen nuevos valores individuales o grupales, algo no está funcionando bien.

 Cuando en un EQUIPO no eres capaz de darles puestos de trabajo y participación a todos los integrantes, a cada uno según su valía, voluntarios gratuitos que creen ser importantes y capaces, es que algo se está haciendo mal.

 Cuando de un EQUIPO no eres capaz de auditar constantemente sus fortalezas y sus dudas y amenazas, es que quien lo dirige está mirando a Babia. Cuando un equipo no tiene objetivos constantemente actualizados, es que está perdiendo el tiempo.

 Cuando a un gran EQUIPO no le sigue un número importante de tejido social, al menos de forma muy activa un 1 por 1.000 de los integrantes de su equipo de pertenencia social, es que le falta músculo y se lo tiene que hacer mirar.

 Cuando un EQUIPO no es capaz de reflexionar sobre su propio trabajo, para ir adaptándolo a las necesidades de cada situación y momento, es que es un equipo sin cintura para saber ganar, o al menos empatar ante los bretes de cada momento. 

 Cuando un EQUIPO no es un equipo sino tres o seis equipos parecidos pero perfectamente compartimentados, es que no se entiende el valor de trabajar en equipo. Cuando no entiende en qué momento hay que buscar sinergias con otros equipos sin perder la personalidad, es que está muy débil.

 Cuando en un EQUIPO no saben cada uno de sus integrantes cuál es su labor, ordenada y de la que tienen que dar cuenta, se está perdiendo el sentido de trabajo en equipo y sus posibilidades de sumar y estar bien organizados.

 Cuando en un EQUIPO no hay comunicación interna suficiente y estratificada, clara y concisa, respetada y tenida en cuenta como la energía que mueve el grupo, no es posible trabajar en equipo. La comunicación se expande y nunca debe permanecer en compartimentos estancos más que lo mínimo necesario.

 Cuando un EQUIPO no sabe para quien trabaja, para quien debe obedecer, para qué está formado como equipo, cuál es su única y última META y su objetivo, no tiene ningún sentido llamarlo equipo.


El 10N habrá que hilar fino para no perder más

Dentro de dos semanas, tal y como la noche de ese domingo 10N estaremos sacando cuentas y más preocupados que hoy pues será complicado lograr un Gobierno “no mezcla” tras una jornada de votaciones donde habremos demostrado que no estamos entendiendo lo que sucede.

No cabe otra solución que gobernar juntos el PP y el PSOE, no sé en qué condiciones y a qué coste a medio plazo. No tiene ningún sentido que en un país con tantos partidos políticos la única manera de gobernar sea juntándose los dos más grandes, pues eso supone desvirtuar la democracia y la alternancia. Los partidos diferentes están vivos precisamente porque suponen ideologías bien distintas que sirven para alternarse y dar sentido de cambio democrático cuando los que gestionan fallan.

El GRAN error de Pedro Sánchez en estos meses de verano perdidos ha sido creer que era más ventajoso para su partido el PSOE jugar a intentar lograr una mejor posición. Excesivo riesgo que se ha demostrado muy negativo. Se pierde su crecimiento, se pierde la opción de trabajar junto a Ciudadanos, se amplía la presencia de la derecha extrema de VOX para no lograr nada positivo.

Quedan 13 días para evitar la complicación extrema, pero todo parece indicar que caminamos hacia el barullo y la incapacidad de lograr un gobierno estable y claro. Siempre y cuando en los últimos días no siga subiendo el PP y VOX y al final desbanquen de la primera posición a un PSOE herido y fuera de cobertura.

27.10.19

Cuando se acabe la política ¿qué vendrá?

Los políticos en general no entendemos que hay una España que vota y otra España que decide y trabaja la política, sumando a esa España política todos los miles de ciudadanos que estamos cerca o dentro de la política de forma voluntaria o incluso testimonial. Cuanta más desafección hay en la sociedad más distancia hay entre los que participamos de la política y los que viven ajenos a la política.
Votar no es suficiente, y ser político alejado a la realidad social tampoco es suficiente. Y tampoco es real creernos que porque nos relacionamos con asociaciones de todo tipo estamos relacionados con la sociedad, pues esta, la que vota, dentro de su desafección también está alejada de todo tipo de asociacionismo social.

Así que a la hora de entender el voto, nos manejamos todos con serias dudas, sin rumbos claros, leyendo encuestas e intentando torcerlas a nuestro favor. Un error tras otro. La distancia entre el ciudadano de la calle y el político incluso voluntario es tremenda.

Como primer ejercicio urgente hay que lograr que la sociedad participe mucho más en política, entendiendo la política como un ejercicio muy necesario para hacer sobrevivir el Sistema. Incluso la Democracia. Sin esa participación activa o pasiva, pero participación e información compartida, vamos camino de una teocracia agnóstica (o no) donde unos “Príncipes democráticos” con el convencimiento de que son poseedores de la razón pueden y deben gobernar.

Curiosamente en esta infravaloración de la participación real y efectiva, sin manipulación además, también ha participado la izquierda, sin querer o queriendo, hasta convertir la política con la inestimable ayuda de los medios de comunicación en una sopa de lo mismo, áspera e indigestible.

Un bastardo ejercicio de los políticos de todo tipo, también de los pequeños políticos es insultarnos entre nosotros, descalificarnos para minusvalorar nuestra capacidad con lo que logramos que todos nos odien a todos. ¿Para qué objetivo?