—¿De qué depende hoy en día el éxito empresarial?
—De muchos factores. No hay una varita mágica, aunque simplificando sería tener una muy buena idea, y de calidad, gestionarla bien y adaptarse a los cambios. La gente tiene que comprender que los negocios son complejos y que son para ganar dinero. Ver al pequeño empresario como alguien raro porque quiere ganar dinero, eso es una gran equivocación. Hay que cambiar el paradigma de la visión del autónomo, microempresa y pymes. A veces parece que queda mal decir ‘yo gano dinero’; claro, para eso trabajo.
Ferran Adriá - 2019
Hoy he leído que una Asociación de Vecinos ha publicado o republicado un pequeño manual para evitar estar en las Mesas Electorales. También hoy he visto como en un juicio con Jurado Popular de 36 miembros elegidos por sorteo, solo 17 se han presentado sin alegar problemas de salud ineludibles, lo que representa menos de la mitad de los elegidos. No queremos participar en la vida social ni con el esfuerzo mínimo, no queremos colaborar para mantener lo que tenemos como si todo fuera cosa “de los demás”.
En el caso de la Asociación es más grave todavía, pues se olvida en su manual para saltarse las obligaciones mínimas de la vida social de advertir que la forma más fácil y rápida para no participar en una Mesa Electoral es lograr que haya una Dictadura. Lo curioso es que también se le olvida pensar que en ese caso, como ya sucedió con la última en España, las Asociaciones de Vecinos estaban prohibidas y en los últimos años se permitió y de forma muy controlada las Asociaciones de Cabezas de Familia para saber de qué palo iba la gente.
Caminamos sin darnos cuenta hacia una DICTADURA y lo curioso es que ni nos importa mucho no nos estamos enterando. Podemos seguir pensando que la DEMOCRACIA es un bien seguro, y eso es optimismo social, pero también podemos pensar que la democracia como la salud, hay que cuidarla o se acaba antes de cuando nos pensamos.
Yo hay días que abrazo al humanismo más simple y me alegro de ello. Hoy a las 13 horas ha salido en la televisión —pública, por supuesto— un filósofo pedagogo hablando durante mas de media hora de sus mierdas, de las mías, de las tuyas, es decir, hablando calmadamente de la vida de todos. Y esto además de gratificantes es sorprendente. Todavía existen filósofos que quieren hablar, programas de televisión que se atreven a programarlos y espectadores que nos quedamos bobos escuchando.
En medio de tanta basura, saber que todavía hay tiempo para la lírica, el pensamiento, la reflexión y la calma, es volver a creer que todo es posible. Así que me voy del día contento, y esperanzado en el futuro. Creo que me durará este estado media hora, hasta el Telediario. Los culpables has sido a medias, José Antonio Marina y Máximo Huerta.
Cuando de un EQUIPO se te caen buenos valores, se escapan personas importantes, deben reflexionar muy seriamente todos, pues algo grave está fallando.
Cuando a un EQUIPO no eras capaz de sumar más personas válidas por diversos motivos, cuando no se crea expectación suficiente como para que se acerquen nuevos valores individuales o grupales, algo no está funcionando bien.
Cuando en un EQUIPO no eres capaz de darles puestos de trabajo y participación a todos los integrantes, a cada uno según su valía, voluntarios gratuitos que creen ser importantes y capaces, es que algo se está haciendo mal.
Cuando de un EQUIPO no eres capaz de auditar constantemente sus fortalezas y sus dudas y amenazas, es que quien lo dirige está mirando a Babia. Cuando un equipo no tiene objetivos constantemente actualizados, es que está perdiendo el tiempo.
Cuando a un gran EQUIPO no le sigue un número importante de tejido social, al menos de forma muy activa un 1 por 1.000 de los integrantes de su equipo de pertenencia social, es que le falta músculo y se lo tiene que hacer mirar.
Cuando un EQUIPO no es capaz de reflexionar sobre su propio trabajo, para ir adaptándolo a las necesidades de cada situación y momento, es que es un equipo sin cintura para saber ganar, o al menos empatar ante los bretes de cada momento.
Cuando un EQUIPO no es un equipo sino tres o seis equipos parecidos pero perfectamente compartimentados, es que no se entiende el valor de trabajar en equipo. Cuando no entiende en qué momento hay que buscar sinergias con otros equipos sin perder la personalidad, es que está muy débil.
Cuando en un EQUIPO no saben cada uno de sus integrantes cuál es su labor, ordenada y de la que tienen que dar cuenta, se está perdiendo el sentido de trabajo en equipo y sus posibilidades de sumar y estar bien organizados.
Cuando en un EQUIPO no hay comunicación interna suficiente y estratificada, clara y concisa, respetada y tenida en cuenta como la energía que mueve el grupo, no es posible trabajar en equipo. La comunicación se expande y nunca debe permanecer en compartimentos estancos más que lo mínimo necesario.
Cuando un EQUIPO no sabe para quien trabaja, para quien debe obedecer, para qué está formado como equipo, cuál es su única y última META y su objetivo, no tiene ningún sentido llamarlo equipo.