Caminamos sin darnos cuenta hacia una dictadura, y yo soy el tonto

Hoy he leído que una Asociación de Vecinos ha publicado o republicado un pequeño manual para evitar estar en las Mesas Electorales. También hoy he visto como en un juicio con Jurado Popular de 36 miembros elegidos por sorteo, solo 17 se han presentado sin alegar problemas de salud ineludibles, lo que representa menos de la mitad de los elegidos. No queremos participar en la vida social ni con el esfuerzo mínimo, no queremos colaborar para mantener lo que tenemos como si todo fuera cosa “de los demás”.

En el caso de la Asociación es más grave todavía, pues se olvida en su manual para saltarse las obligaciones mínimas de la vida social de advertir que la forma más fácil y rápida para no participar en una Mesa Electoral es lograr que haya una Dictadura. Lo curioso es que también se le olvida pensar que en ese caso, como ya sucedió con la última en España, las Asociaciones de Vecinos estaban prohibidas y en los últimos años se permitió y de forma muy controlada las Asociaciones de Cabezas de Familia para saber de qué palo iba la gente.

Caminamos sin darnos cuenta hacia una DICTADURA y lo curioso es que ni nos importa mucho no nos estamos enterando. Podemos seguir pensando que la DEMOCRACIA es un bien seguro, y eso es optimismo social, pero también podemos pensar que la democracia como la salud, hay que cuidarla o se acaba antes de cuando nos pensamos.