A la izquierda la falta reflexionar sobre la izquierda

Ser de izquierdas en el año 2019 no es lo mismo que serlo a finales del siglo XIX ni en los años 80 del siglo XX. La actualización personal de pensamientos de izquierda no se ha llevado a cabo, por desatención y sobre todo desafección, y aunque seguimos creyendo que “los de abajo” son los que de forma natural nos tienen que representar, la realidad es que ni ellos ni nosotros sabemos a costa de qué, con qué ideas o pensamientos, incluso ni con qué objetivos. 

Mucho menos sabemos qué caminos hay que ir atravesando en la gran marcha hacia la igualdad. A la izquierda la falta reflexionar sobre la izquierda. No hemos sido capaces de repensar el futuro, y si acaso lo que se hace es reciclar o abandonar el pasado. Pero no actualizarlo, que al llevar tanta demora, hoy ya en el 2019, habría que reedificarlo o volverlo a construir desde los derribos. 

Esto no sucede en España solo, sino en todo el mundo, donde atisbos de una izquierda diferente son tachados de cualquier cosa mala pues se ha perdido la capacidad de tener líderes capaces y críticos pero a la vez con un poso suficiente de ver desde fuera del poder. 

A la izquierda le sienta muy mal el poder pues la vuelve conservadora y le obliga (no sé bien por qué) a desechar todo tipo de ideas progresistas, diferentes, de cambio social, de reordenación de la economía productiva como poco para que nos vayamos acercando a una igualdad sostenible y sobre todo posible. 

En este 10N le puede suceder a la izquierda española que se quede sin suficientes novios que la aúpen y que lo que parecía un paseo de triunfadores se conviertan en una derrota muy dolorosa. Y con sinceridad, pensando en el futuro de la izquierda, no sé qué será mejor, aunque sé que si gana la derecha lo que nos viene encima será muy duro y muy duradero.