27.1.26

Preocupan los EEUU y el ICE


No hay duda de que tenemos un serio problema en estos momentos, tras tensionar el mundo y acabar con el Orden Internacional anterior. Se llama Donald Trump y los actuales EEUU, que no son los EEUU de siempre. 

Hay voces que alimentan los posibles bulos sobre la salud de Donald, y también las hay que advierten que sus compañías actuales podrán ser peores todavía si enfermara Donald. No parecen ser tiempos de calma.

Me preocupa los errores de los torpes con poder, con los fallos de gestión en su forma externa a sus territorios, pero también y mucho de forma interna. 

Las actuaciones de la policía ICE son tremendas y complicadas de explicar en un país libre y democrático. 

El ICE, Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos no tiene sentido de existir como fórmula militar sin derechos ni controles, y lanzado contra los civiles en periodos de paz. Pero son alentados por quien manda, y eso es una barbaridad.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas comenzó a operar en el año 2003,con un importante esfuerzo del gobierno para reforzar la seguridad nacional tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El ICE es parte del Departamento de Seguridad Nacional, que comenzó a operar ese mismo año. Anteriormente, la aplicación de las leyes de inmigración en los EE.UU. estaba a cargo en gran medida del Servicio de Inmigración y Naturalización.

Pero lo que parecería Control Militar desde una policía especial para tiempos prebélicos o de presión terrorista exterior, se está usando para otras funciones muy diferentes.

No es cualquier cosa la policía ICE, suponen más de 20.000 personas trabajando para el ICE en más de 400 oficinas en Estados Unidos, y… en todo el mundo que ellos quieren utilizar para sus planes de defensa. 

Su presupuesto anual es de unos 9.000 millones de dólares, es decir, mucho dinero. En estos números no se cuenta al personal o a las presupuestos que desde la Casa Blanca se hacen llegar para misiones extraordinarias.

El gobierno de EEUU afirmó que centrarían la aplicación de la ley en los delincuentes, pues queda muy demagógico decir lo que quieren escuchar algunos. Pero una cuestión clave que hay que tener en cuenta es cómo se define el término “delincuente”.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo esta semana que el gobierno considera delincuentes a todos los inmigrantes indocumentados. Y ante eso se debe hacer la sumisión y obediencia total ante los ICE, de cualquier persona ante sus requerimientos, en la calle o en el hogar, y estas obediencias deben ser totales. ¿No hay leyes que regulen esto?

Los traficantes de drogas criminales, los violadores, los asesinos, los individuos que han cometido actos atroces en los EEUU son ahora contemplados en el mismo rango de peligro que unos niños que han llegado desde México hace unos años y van a su escuela y sus padres trabajan y pagan impuestos.

La agencia ICE ha realizado miles de arrestos en estas semanas de 2026 con un promedio de casi 800 arrestos diarios.

Por si nos parece poco, Trump dijo que firmará un decreto que ordena al gobierno federal preparar la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo, en Cuba, para albergar a decenas de miles de inmigrantes. El ICE supervisará la instalación, dijeron Homan y Noem a CNN.


22.1.26

Paraísos Cercanos 3. África Occidental y sus combinados


De quién es África: de quien compre esclavos, de quien les haga autopistas que nadie mantiene, de quienes sequen para producir flores los lagos del Valle del Rift, de quien gane la Copa de fútbol africana aun habiéndose retirado unos minutos del campo de fútbol, de quien sea traficante de todo tipo y con una excusa de guerra religiosa, ensaye armas y manipule ideas en el Sahel

De quién no es África: de sus cantantes como Fatoumata Diawara, ni de sus músicos de guitarra eléctrica, de los pivots de baloncesto y los compositores de afrobeat nigerianos, de las asociaciones de opositores a Obiang repletas de emigrados, de las diseñadoras de las telas africanas impresas de colores vivos por los dos lados para que caigan de forma majestuosa, de las cooperativistas del argán de Essauira y fabricación de botargas de Mauritania, de los pastores del páramo keniata trashumantes, de los bebedores de sangre de aorta de sus animales, de los niños…

África tampoco es de Miquel Barceló con sus pinturas en el Mali dogón, de los arquitectos albañiles de las mezquitas de barro que se repasan cada año y están rematadas por los palos de baobad de sus encofrados, como las torres y catedrales de su imitador colegiado en un colegio de arquitectos europeo: Gaudí. No son ni siquiera arte africano, las quincallas que puedes comprar cualquier día, en cualquier calle de tu ciudad, cuando un senegalés te las ofrece.

África es completamente de Toyota, Kalashnikov, Syngenta Group, las productoras chinas de pescado procesado… como antes fue de Peugeot, del Crédit Agricole o de la industria esclavista cubano catalana, en ida y vuelta como la rumba.

África es fecunda y austera; verde sobre suelo rojo o color camel; romano-árabe aunque Ashanti y dominada por las lenguas congolesas; elegante y desesperada; sutil y gritona… Un crisol de combinados siempre a punto para la siguiente concesión…

África es amarga o bitter, ese ingrediente especial que hace salivar, que te recuerda que tu mundo del sabor, para que sea completo, incluye tu educación en disfrutar del apio y de la alcachofa. La molestia que te hace la mueca viene de las cortezas, las pelarzas, las semillas, la genciana, la quinina, las hierbas bordes. Es jodido acostumbrarse pero, si lo haces, tu veneno occidental alcohólico quedará redimido, será digestivo y equilibrado, exótico y nunca cotidiano. Olvidarás la angostura.

África es negra porque es chocolate, una semilla de cacao en permanente pudrición y maderación. Es la literatura sobre las matanzas de Angola de Lobo Antunes, nunca Nóbel por demasiado molesto, por demasiado real… A quién le interesa la mirada de un blanco sobre África que no sea si es guía de safaris o mercenario afrikáner.

No os mintáis, Paul Simon y Peter Gabriel fueron un altavoz aprovechado de Soweto cuando el mejor escritor africano, y uno de los mejores de todos los tiempos, Coetzee, escribe sobre la imposible superación del racismo desde Adelaida; a Mahfouz le apuñalaron por hereje; la Slimani tiene como protagonistas a las familias mestizas marroquíes creando en París; y Yasmina Khadra es el sobrenombre de un militar argelino.

África es siempre shake, agitada en toda su coctelera. Nunca se vive en la calle simplemente agitado ni stir, mezclado, eso no tiene relación con sobrevivir cada mañana, con soñar con emigrar jugando al fútbol. A toda África convendría oxigenarla, hacer roll y pasarla a otra coctelera: ¿sus regímenes corruptos nunca lo permitirán o lo son porque desde fuera interesa shaking?

África sí que es espumosa sin que se la pueda girar modo Rolling, suavemente. Se encuentra socialmente layer, separada por capas de clasismo que hoy no conocen razas como manifiesta las coimas para que te bendiga contratos Asamblea Nacional Africana; su población rural y pescadores son sistemáticamente machacados, mudled, hechos puré, sometidos a permanentes enfriamientos secuenciales.

África no quiere volver a los tiempos de la francofonía de Leopoldo Sedar Sengor, de Youssou Ndour, de Albert Camus: primero culturalmente franceses, después el lugar de nacimiento o raza qué importa con la cobertura de la Revolución-

Tintas de rojo oscuro tenemos los dos, muftí. Yo de sangre de cepa, tú de tus hermanos

(Omar Jayyam).

Luis Iribarren - 22/01/2026

Me gustan los números, pero con cuidado


Yo de niño conocí antes las letras que los números; e incluso creo recordar de muy niño, ser ya un adelantado en la lectura, tanto que en el colegio público Palafox de Zaragoza me sacaron para leer en voz alta delante de mi familia, para que vieran lo claro que lo hacía con muy pocos años.

Hoy vocalizo peor. Lógico, deben ser las prisas. Y que ya no nos enseñan a hablar en público, que esa es otra deficiencia educativa, que es muy interesante aprender.

Los números los empecé a comprender en el colegio de los Maristas cuando iba de gratis, de alumno becado por ser de familia sin recursos. Y me encantaron, sobre todo la geometría

Efectivamente, 60 años después y aunque me siguen encantando los números, he cambiado la geometría por la aritmética. La geometría da poco beneficio.

Estos tiempos actuales son de contar dineros. Todo se circunscribe a saber contar economías, ganancias, pérdidas, riesgos, inversiones y precio de las cosas. 

Son otros tiempos, más capitalistas incluso que aquellos de 1960, cuando todo era una dictadura brutal. La Falange en sus inicios no era capitalista aunque lo pareciera.

La Falange cuando nace era antiliberal, anticapitalista en lo económico clásico, y sobre todo antimarxista; y su ideología se parecía sobre todo al fascismo europeo, con rasgos propios españoles, y un fuerte componente nacional-sindicalista.

Continuo con los números.

La vida no son números, excepto por la edad que vamos contando, pero nos han convencido de lo contrario, pues cuanto más personal humano quiera mover sus propios números…, más beneficios obtienen los que viven de los números de los demás.

Es importante conocer los números, sobre todo si te quieren endeudar. Los usureros saben mucho de números y de días, y aplican los intereses —sobre todo si son de demora— con unos juegos de manos como el mejor de los magos.

Hay gente que se hace rica solo sabiendo jugar con los números. Yo aprendí de joven, que donde más dineros ganas no es con el trabajo, sino cerrando negocios y aplicando los números a esos precios finales. 

Una buena venta de caballos o de burros te puede dar más beneficios que levantándote a las 5 de la mañana para fregar las cuadras. 

Por cierto, es verdad, me dicen que las cuadras no se friegan. Es que… yo nunca me he dedicado a eso. 

Ahora han cambiado los caballos por vender viviendas, y dicen que el negocio es muy similar a vender burros.



¿Estamos ante una guerra nueva fría o caliente?


La actual situación del mundo es sumamente peligrosa. Pero lo digo desde la calma. No hay que tener miedo por decirlo, no debemos censurar los peligros, pues eso supone darle la razón al que nos quiere ver con miedo. Y no hablo solo de Donald, sino de varios más.

Aunque lo que me preocupa más, son la incapacidades de Europa para plantar cara desde la unidad, desde la Unión Europea y no desde cada uno por separado, no ver lo que sucede supone dar la razón a quien juego con tenernos asustados.

El mensaje de Donald Trump que vemos arriba es suyo, nadie más lo ha lanzado a las Redes. La portada de la famosa revista The New Yorker es también directamente americana. Desde Europa solo observamos, y a veces no entendemos nada de lo que sucede, pues nos da la impresión de que en vez de ir a mejor, vamos a peor.

Yo he vivido la Guerra Fría, y sé qué es la mentira, las amenazas, las manipulaciones de la verdad para utilizarlas como un arma de defensa o de ataque. Todo puede parecer relativo. 


Pero un solo fallo de un torpe, puede desencadenar una maquinaria de guerra que nadie puede parar ya. Todo depende. Esperamos que junto a cada torpe, haya alguien con sentido común, vigilando.

En realidad solo buscan ganar dinero en los negocios personales, y eso tiene también un recorrido, ellos ya saben que no todo vale para generar beneficios.

Ayer se nos comentaban que en Noruega se había mandado una carta a sus ciudadanos advirtiéndoles de que sus posesiones pueden ser requisadas por el Gobierno en caso de guerra, si fuera necesario para la defensa. 

O desde Canadá se nos dice que se ha enviado un folleto de 18 páginas creo, con lo que cada familia debe tener preparado en su casa, por si estalla un conflicto.

¿Son bulos, son reales? No tienen ningún sentido práctico estas acciones, excepto crear o aumentar los miedos. Pero a su vez también actúan sobre la población para prepararles no para la defensa, sino para que admitan la guerra. 

De momento seamos serios, vivamos con calma, no nos dejemos llevar por los miedos, pero admitamos que son tiempos raros, y que debemos ser capaces de auto defender nuestros derechos y nuestras posesiones. 

20.1.26

Paraísos Cercanos. México


Y volver, volver, volver…

Hoy nos trasladamos hasta mi primer encuentro de mi vida con un mexicano el año 86, el ingeniero Juan Zamudio.

Ambos nos conocimos cuando yo tenía 19 años y fui conduciendo por Burdeos y el Loira hasta la ciudad de la luz, pues compartimos cuarto de literas en el Albergue de la Villette. Yo conseguí llegar metiendo a la almendra de París próxima al cementerio Lachaise y la Cuidad de las Ciencias mi Ford Fiesta de segunda mano, azul celeste camiseta de Uruguay, que perteneció antes a un aviador de la base madrileña de Torrejón. Dando algunas vueltas hasta ver esa salida del Boulevard Périphérique que por dos veces me lanzaba a la autopista de Lille y Bruselas.

En mi viaje iniciático, aparcado el buga en una calle sin zonas verdes ni naranjas, intoxicado de cultura francesa por mi profesor de instituto Antonio Muñoz, pensaba pasar una semana y matarme a ver museos, la escultura de Calder del Pompidou, tomar cafés, absentas y vinos alrededor de la Sorbona y demás planes entonces obligatorios, dos vocablos que siempre salen mal juntos.

Además de subir a Montmartre, a la torre esa de acero y visitar los Inválidos pues… Zaragoza nunca se rinde…

En vez de eso y dado que tanto Juan como yo viajábamos con la sobrevalorada “Rayuela” de Cortázar, mi encuentro fue con la cultura y actualidad mexicanas, con la poesía de Paz, y contra nulo pronóstico, visitamos la judería rica de las calles del Parc Monceau y gritamos contra los ejecutivos de las empresas trasladadas a los rascacielos promovidos por Mitterand, de centro centro con guiños y el último emperador socialista, en el barrio de Suresnes de “La Defense”. Por coadyuvantes en cuanto a la responsabilidad en alícuota parte de la deuda mexicana, el país iniciando su deriva a narco estado con la firma del PRI, siquiera en aquel entonces exportando simple marihuana y música de Santana.

Mi hilatura de ganchillo con México fue desde allí permanente e imperecedera. Reforzado porque mi escritor predilecto en lengua castellana es Juan Rulfo y que parte del cine que más me ha emocionado es de factura mexicana. Además de que me pegaron en Monzón la epidemia de adorar el rockabilly de “Los Lobos”.

En el país he visitado sus restos, gozado de la gastronomía del sur, me he entusiasmado ante su barroco no colonial sino testimonio cultural de sincretismo. Sigo manteniendo amigos en la UNAM, la Universidad sí nacional y también autónoma de México –las siglas del PSOE en revisión-, que están colaborando con el gabinete Sheimbaun en llevar a debido efecto un proyecto hermano de la UNED española que permita el acceso gratuito a la enseñanza universitaria en los Estados Unidos mexicanos y así se supere el insoportable clasismo que hasta en Cuba existe.

“Por mi raza hablará el espíritu” es el lema de este centro universitario que es un crisol de la sociedad mexicana mestiza. Pues al mismo asistieron y asisten rubios güeros, descendientes de criollos, hijos indios de Villa y Zapata, costeños afromexicanos y fue el foco que iluminó la decisión que tomaron los emigrados universitarios republicanos españoles, García Márquez, el Che, o el chileno Roberto Bolaño, de pasar una serie, la mejor, de los años de su vida en México DF. Cuestión compartida por Buñuel, Bunbury e incluso Bosé, algo tendrá la laguna cuando su corrompida agua la bendicen.

A tus brazos otra vez, llegaré hasta dónde estés…

Como autor de un recetario aragonés tradicional, mi única obra grande publicada, debo más de la mitad de la receta a los productos que se encontró en el mercado de Tenochtitlán, quedando deslumbrado, Bernal Díaz del Castillo. Militar que fue conquistado y a quien tantos términos debe el castellano. Castellano viejo de Medina del Campo, murió como alcalde de Antigua Guatemala, la incomparable ciudad que fundó en los reinados de los mayas del sur.

Toda su vida mantuvo una permanente curiosidad hija del humanismo de la Universidad de Salamanca, que dio como resultado las aportaciones de un excelente filólogo por interminable gastrónomo.

El maíz combinado en milpa con las alubias fertilizadoras y la calabaza que da sombra y vitaminas; el aguardiente de agave del lugar del Tequila como digestivo; pero fundamentalmente la adaptación del jitomate y los chiles dulces y picantes en la húmeda, por semejante en clima, costa atlántica peninsular; las papas adaptadas en ecosistemas fríos como Burgos o altiplanos de Navarra que reproducen las condiciones climáticas andinas; las sandías y mangos verdes que en América se consumen con lima, sal y polvo de chile picante; las papayas que en México se sirven partidas en zigzag; las apreciadas piñas reproducidas por los bonetes ceremoniales de los mayas; los moles de chiles asados y espesados con chocolate; el cilantro que se adquiere en un puesto de bello nombre, tanto como menúceles, como son las recauderías.

Este castellano detenido en el tiempo del que participan vocablos como guajolote por pavo, pozole por cocido de maíz, el fruto del aguacatero que contiene suficientes aceites como para no añadirle a su pasta guacamole, el chile chipotle contra el poblano; el pulque de las pulquerías, un zumo especial que no quiero descubrir y, especialmente, el cucuruchito de maní con sacramentos y el mamey, que se describe como una frutilla con color de piedras de tenzontli, y su riqueza en beta carotenos.

Todos me suliveyan. Y es que me suliveyan sus perjúmenes.

Os dejo esta gloriosa alineación del Instituto Mexicano del Sonido de los alimentos, a los platos siempre el cacique Camilo Lara. Poeta con el que me despido y al que tenéis que revisar cada domingo por la mañana en Radio 3, introduciendo cumbias y sonidos tan nuestros pero extraños, tan nutritivos y ya tradicionales, como los compartidos. Forma parte de un canción que huele a palo de lima mezclado con aires de buganvilla, llevada a DF por los exiliados amigos de los Kahlo-Rivera para tomarse unos caballitos de reposado en esas traseras con jardín y cochera de Mixcoac o la Colonia Roma, inmortales como parte principal de la cinta “Roma” de Alfonso Cuairón.

Arboles de la abarranca, Por quá no han verdesido
Es que no los han regado, Con agua del rio florido

Buñuel se levanta y se va a fumar al fondo del patio, pensando en la siguiente escena de Nazarín.

Recomiendo que os hagáis para acompañar al artículo y oírlo con música de Zoe o Camilo, un cuenco cerámico de chocolate ceremonial menos espeso que el que trasegamos, casi puro y con clavo, comino y un poco de picante; que lo paséis con un tequila dorado con sal y limón o, si todo os falla, una Modelo con gajo de lima dentro.

20.01 Luis Iribarren

18.1.26

¿Qué le sucede a la izquierda en España?


Cuando leía el otro día que IU quiere acabar educadamente con Sumar, pues ya no sirve, y que hay que inventarse algo diferente, me entraron temblores. Tienen razón, pero no siempre con la razón se puede funcionar, se encuentra una salida válida.

El gran problema de la actual situación de la izquierda en España es su credibilidad. Lo digo desde la izquierda. No hablamos lo suficiente de los problemas que afectan a la sociedad, posiblemente porque de algunos de ellos no queramos plantear soluciones.

Hemos balanceado excesivas veces, hemos propuesto muchas ideas que luego no hemos sabido llevar a buena solución, no desde un Gobierno Estatal que nunca hemos tenido, sino desde ayuntamientos o gobiernos autonómicos como en Aragón.

Hemos tenido ocasiones, todos desde la izquierda, y las hemos desaprovechado, creyendo que la gestión es lo mismo que la identidad, la ideología, la capacidad de pensar en el futuro.

Nos enzarzamos en peleas dialécticas, en estar siempre divididos y en vender esa división. 

No he observado capacidad de entendernos, de que hay que demostrar a la sociedad que también somos capaces de reunirnos para hablar, aunque seamos de diferentes izquierdas.

Esta misma semana lo decía en una reunión política, y se me quedaron mirando como si estuviera loco. Hay que reunirse solo un poquito más, dando la cara a la sociedad para que al menos sepan que somos capaces de reflexionar alrededor de una mesa.

Sí, es cierto, que lo sé, nos reunimos y no se dice, nos da miedo decir que hemos hablado con fuerzas de izquierdas distintas, pues creemos que de saberse, perdemos la identidad. ¡Uff! Hablamos las personas, pero no las organizaciones, y creo que esto se entiende.

Tenemos algunos problemas básicos sobre los que no sabemos explicarnos bien las distintas izquierdas. Incluso pensamos de diferente manera lo que es lógico, y explicamos más veces esas diferencias que lo que nos acerca.

Uno de ellos es la Vivienda asequible en todas sus modalidades. Otro problema es la Sanidad y la Educación Pública. Y en Aragón la Vertebración de un espacio tremendo pero mal comunicado incluso en lo mental.

Otro y esta sí es de sentido común pero obligado por las circunstancia, es la Seguridad y el Modelo de Europa que queremos.

Ya termino. Hay un problema muy serio con/entre Podemos y el resto de partidos de la izquierda. Si no somos capaces de resolver esto (y parece que no lo somos) olvidémonos de seguir debilitando posturas, formaciones e ideas. Lo básico viene antes de lo magro. 

Hay que demostrar a la sociedad que esto no va de líderes de cartel electoral y despacho —que por cierto vamos muy escasos de calidad ideológica para el siglo XXI— sino que va de enlazar las ideas con la sociedad que vota en un sistema democrático.

Si tenemos razón en todo, pero no somos capaces de convencer a la sociedad de la calle, podemos estar satisfechos de nosotros mismos, pero nuestras ideas no servirán para nada, aunque sean las mejores.

17.1.26

Yo nací en esta plaza - Apuntes desde el Borde 005


Yo nací en esta plaza que vemos en la imagen, bueno en una pequeña casa de esta plaza, San Nicolás de Bari en Zaragoza, en el centro del muy histórico barrio del Boterón.

El nombre de la calle es Sepulcro que aunque suene a curioso era algo que no teníamos en cuenta los vecinos, y en aquellos tiempos era una zona bastante degradada por serios problemas económicos de sus familias, pero sin casi problemas de convivencia entre gitanos de toda la vida y payos que veíamos crecer Zaragoza, pero que siempre se la veían mejorar de lejos aunque estuviéramos en el meollo.

Entonces se nacía en las casas. Cuando venían los dolores del parto se buscaba a la comadrona que estaba en su casa, y que debemos pensar tenía que estar todas las horas del mundo localizable en su hogar, y además eran tiempos en los que no existían ni teléfonos fijos; y te venía a casa a las atenciones propias del parto.

Mi nacimiento fue muy complicado. Mi madre, primeriza, en el dormitorio pequeño tuvo hemorragias y como yo no era capaz de llorar, la pobre comadrona tuvo que elegir entre atender al imbécil recién nacido o a la santa madre que no entendía nada pues seguramente se pensaba que un parto era algo muy sencillo pues lo saben hacer todos los animales.

Y como yo no reaccionaba, me abandonaron sobre los pies de la cama, dándome por imposible tras intentar con golpes en el culo que les llorara un poco.

Mi madre se salvó con transfusiones de sangre de mi padre, que era el único que podía dar sangre, aunque ahora sospecho que no era posible saber si su sangre era compatible, por falta de medios.

Me han repetido muchas veces a lo largo de mi vida, las voces de la hermana de mi madre, mi tía Carmen, que asustados todos por la situación, ella se salió a un ventanuco que había en la cocina a decirle al Santo Nicolas que ya le valía, ¡jodido!, que bien podía hacer algo por el hijo casi muerto, y por la madre ensangrentada y muy llorosa, en una imagen que nos recuerda al de una cochina por San Martín. Otro santo más.

El caso es que todo funcionó bien, la comadrona hizo lo suyo y no consta que los santos hicieran algo especial, pero la madre se salvó, y el niño abandonado a su suerte, observó que si nadie le hacía caso, debía llorar por sus propios medios o aquello se iba a acabar allí mismo, sin haber empezado.


—————————

En aquella plaza y pequeño barrio todos nos conocíamos, era como vivir en un pueblo dentro de una ciudad de algo menos de 300.000 habitantes que quería crecer.

Vivía la monjera; también una viuda delgadita y de muy mal carácter, que criaba conejos en el sótano —vemos las ventanas de ese sótano a la izquierda de la imagen— y de la que nadie se atrevía a explicar por qué era viuda y agria, aunque yo ahora creo entenderlo.

Vivían en la mejor vivienda de la plaza una familia de transportistas que era un matrimonio con un hermano soltero que utilizaban, como garaje del camión, el local que vemos debajo y junto a la casa de la monjera.

Vivían también los novios, que aunque los llamábamos así, estaban recién casados, pues en aquellos años no se podía vivir sin estar ungidos por el sacramento religioso, ya que lo contrario era pecado mortal. Eran llamados los novios y además los recuerdo siempre como acaramelados.

Creo recordar que vivía un tal Don Pío al que no coloco bien, pero todavía me falta una vivienda sin tener en el recuerdo mejores referencias concretas. Era todo como la casa de 13 Rue del Percebe, pero en real.

Don Pío era silencioso, solitario y algo triste, vete a saber por qué motivos. En aquellos años y en estas calles, lo habitual era estar tristes, pero eso lo he notado ya con los años. Incluso el carbonero de la esquina, al que no vemos su local en la imagen, era triste y de mala baba, un señor siempre de negro desde el pelo y la cara hasta sus sandalias.

También vivían dos pilinguis, que era como las llamaban mi madre, sin yo saber bien qué quería decir aquello. Debía ser una profesión moderna, pensaba. Eran jóvenes y elegantes, y se movían mucho, siempre sonrientes. Pero no hacían mucha vida de calle, quiero decir de barrio.

Eran amigas, o con los años tal vez he entendido que serían socias. Personalmente y más que en su forma de vestir, me sorprendía —con menos de 10 años de edad— su forma de peinarse, su pelo tremendamente alto y en redondo, rubio y equilibrado incluso ante los vaivenes del cierzo.



—————————



Mi hermano más pequeño que yo y este servidor de ustedes, jugábamos a la pelota en la plaza, y claro, utilizábamos de portería las puertas de la iglesia de San Nicolás de Bari.

Eso sí, no podíamos tirar muy fuerte a portería, pues si hacíamos ruido enseguida desde la ventana nos lanzaba improperios la monjera. Una muy buena mujer y amiga de mi madre, que nunca pasó de gritos elegantes.

Como la congregación era de clausura, la monjera era la persona que les compraba y limpiaba el convento, pero sobre todo el lazo de unión entre las necesidades de la calle y la vida interior. Alguna vez venía un médico al convento si se necesitaba mucho, y poco más.

Recuerdo que una vez tuvieron que salir las monjas a Votar —con mayúsculas pues era un acto especial— creo que en 1966 para el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado, y aunque votar era una cosa casi imposible en aquellos años de Dictadura, como se trataba de perpetuar el franquismo, se buscó a las monjas con taxi, para que fueran al voto en apoyo presumiblemente, del dictador.

Aquella plaza hoy en el siglo XXI es ya anodina. En aquellos años era un lugar de peregrinación todos los lunes del año, con decenas y decenas de personas que acudían a rezar a San Nicolás y a pedirle novio si eras mujer.

Hay que tener en cuenta que en aquellos años había muchos menos hombres que mujeres, pues la guerra civil había acabado solo 17 años antes, y se había cargado a muchos hombres en el frente, mientras a su vez, seguía teniendo la dictadura a otros muchos sufriendo, metidos en las cárceles por sus ideas.

Según los censos, había más de un millón de mujeres que de hombres sin contar los encarcelados, y eso obligada a tener que buscar marido con denuedo. Y unas 20 veces más de hombres encarcelados que de mujeres.

Vamos, que como faltaban hombres para casarse, había que recurrir a San Nicolás que era el Tinder de aquellos años viejos. Y los lunes era el momento de acudir a la plaza a pedir ayuda.

A los lunes se sumaban otras fiestas anuales, que lograban hacernos creer a los vecinos que vivíamos en una zona privilegiada. Aunque fueran calles llenas de gentes pobres de economía y trabajo.




16.1.26

Hace 25 años así se veía el siglo XXI. Apuntes desde el Borde 004


Esta viñeta, este dibujo es de El Roto y hecho al empezar el año 2001, cuando entrábamos en el siglo XXI. Ya llevamos el 25% del siglo XXI gastado y no nos estamos dando cuenta. 

Yo nací en 1956, y si me hubieran dicho unos años después, qué pensaba del siglo XXI, seguramente hubiera dicho que nos iríamos de vacaciones a la Luna y por las calles iríamos en coches voladores. No podría sospechar por aquellos años de los 60 ó 70, que existiría ni la IA, ni Internet.

En aquel momento, en el 2001, Andrés Rábago se imaginaba la entrada en el siglo nuevo como vemos en el dibujo. 

Estaríamos encima de una silla muy rota, llena de peligros, con crisis y dudas, donde un niño intenta no caerse. Está asustado.

Curiosamente El Roto no sabía en qué punto nos íbamos a ver solo ocho años después de aquello, con una Crisis con mayúsculas, ni lo que iba a suceder en New York solo un año después, ni podía imaginar los cambios políticos en estos años curiosos, ni que las guerras de hoy son peores que las de hace 25 años, ni mucho menos que saldría un rubio octogenario a jodernos el mundo.

Si de cara al siglo XXI nos veíamos así, como nos refleja El Roto en su dibujo, hoy sería brutal soñar de qué manera nos vamos a ir viendo, acercándonos lentamente a la mitad del siglo XXI, sin capacidad de controlarnos…, ni nosotros mismos.

No hay que ser pesimistas. No hay motivos para ello. Será lo que quieran otros que sea. Yo de aquel 1956 no recuerdo nada, pero de los años posteriores sí, e iré contándolo como píldoras. 

En mi calle, en la Plaza San Nicolás de Zaragoza, situada en el centro de la ciudad para quien sea de fuera, la luz urbana que había era una bombilla que colgaba en medio de la plaza con unos cables y que encendía y apagada cada día un señor con un palo largo de un interruptor que había junto a la pared del convento, ya en la calle Teobaldo.

Ahora tenemos electricidad para todo, no podríamos vivir sin energía, además esos "otros" países que están flojos parecen estar muy lejos, aunque las bombas caen en donde menos te lo piensas, incluidos aviones de pasajeros que sufren sustos cuando vuelven de vacaciones. 

¿Podemos hacer algo para evitar las violencias tan democráticamente repartidas que todos las podemos sufrir como se le cruce el flequillo al de pelo rubio? 

Pues tú sabrás. Cada uno de nosotros tenemos un poco de responsabilidad. Ahora parece que está en venta Groenlandia, algo que nos parecía imposible. 

Lo de no hacer nada, creo, no sé; que es para las gentes como yo, para setentones que contemplamos tras vivir. Este es vuestro futuro.

Mis primeras guerras. Apuntes desde el Borde 003


De niño uno entiende las guerras de una manera muy lejana, muy diferente, por la inocencia que te ofrece la edad y por la falta de información real sobre la capacidad  de manipulación del ser humano. 

Y sobre todo si me refiero a las guerras vistas desde mi infancia en los años 60 del siglo XX, cuando hablar de Vietnam era como hablar hoy de Saturno, un lugar muy lejano, lleno de selvas y mosquitos, húmedo y en donde habitaban gentes que no se parecían en nada a nosotros.

En mi infancia tuve principalmente tres guerras, encima de mi ambiente casi silencioso como es lógico en una familia sin muchos recursos y en los años 60. Nadie o casi nadie me hablaba de guerras y los medios de comunicación de aquellos años eran: Una radio gorda que solo escuchaban los adultos, y muy esporádicamente la televisión de mi abuela en donde siempre ponían tenis, pues yo iba a visitarla a media tarde los sábados.

De la única guerra de la que sí recuerdo algo es como decía antes, de la Guerra de Vietnam (1955-1975) que aumentó su crudeza e información en los años 60 con la intervención directa de los EE. UU., convirtiéndose en un símbolo de la Guerra Fría y un conflicto muy televisado que generó grandes protestas en países de lejos. 

Aquí hasta bien entrados los años 70, lo de protestar pues poco y en casa, para que solo te dieran una golpisa en el testuz. Protestar en la calle no se atrevía nadie, pues sí se sabía lo que sucedía si lo intentabas.

En aquel momento, cuando yo tenía unos 10 años, empecé a pensar que aunque muy lejos, igual algo sí me podía tocar. Cuando me enteré de que éramos amigos de los EEUU me entró miedo pues empecé a pensar que igual tenía yo que ir a luchar como soldado a ese lugar tan lejano. Aunque yo no era negro. Esto lo pienso ahora.

Guardo pocas imágenes de aquellos años y de la guerra, pero algunas tienen como referencia aquellas trampas tremendas que les hacían a los soldados “buenos”, aquellos otros los soldados que vestían desarrapados, preparando trampas en agujeros en el suelo, llenos de estacas que los traspasaban al caer. Eso además también lo iba viendo en los tebeos que alquilaba, más que en la televisión.

Y me daba miedo y asco. Yo me preguntaba: —¿Cómo sacas a un soldado herido pero traspasado por eso palos con pinchos? Nunca pensé por entonces, que en la guerra se muere de verdad, y que si caías en esos agujeros ya nadie se dedicaba a sacarte de allí.

Con los años pasados me enteré de la Guerra de los Seis Días (1967), cuando Israel luchando contra Egipto, Siria, Jordania e Irak, logró una victoria israelí con profundas repercusiones regionales que perduran hoy, y que en solo una semana consiguieron conquistar todos los territorios y alcanzar la Paz.

Era un niño, claro, hoy veo ya sesenta años después, que seguimos en donde estábamos entonces. Pero sí recuerdo que me pareció fabuloso poder empezar y terminar una guerra en una semana, pues calculé que en ese tiempo era imposible que me pudieran llamar para ir a la guerra.

De aquellos primeros años de mi infancia no recuerdo nada de la Crisis de los Misiles en Cuba (era 1962, yo tenía poco más de seis años). Un momento crítico de la Guerra Fría donde EE. UU. y la URSS, en donde estuvimos casi al borde de una guerra nuclear. 

Con los años he conocido aquellas repercusiones, debilidades, sustos y miedos, pero en mi familia solo se trataba de sobrevivir y de que desde la iglesia de la Magdalena nos ayudaran con algo de comida.

Mi padre trabajaba, pero aunque era un buen mozo, era inmigrante de Soria y no tenía nada sencillo ascender a Oficial de Segunda que era su meta. Creo que todavía era Peón, aunque luego logró ascender a Oficial de Tercera

Sí recuerdo, de aquellos años duros, que trabajaba el sábado todo el día y algunas —muchas— mañanas de domingo en una gran empresa de la Avenida de Cataluña de Zaragoza. Talleres Jordá.

Pues eso, que mis primeras guerras transcurrieron sin mucha pena, hasta que con ya más de siete años conocí el asesinato de John F. Kennedy. Aquello me pareció tremendo incluso para mi edad. ¿Cómo es posible que se asesinara de verdad a un presidente tan joven, que tan bien mandaba en el mundo mundial, y sin que nadie lo hubiera impedido?

Recuerdo que pensaba que los importantes del mundo tenía bula, no se podían morir si no era por ser ya muy viejitos. Poco antes había visto en la televisión de mi abuela el entierro del Papa Juan XXIII, pero ya me dijeron que era muy mayor, y con casi 82 años uno ya estaba para morirse. 

Como yo tenía siete años, veía esa posibilidad tremendamente lejana, casi imposible de ser imaginada por mi. Uno con siete años —y es que por entonces funcionando la vida tan despacio—, piensa que esto durará muchísimo, incalculable tiempo hasta ser viejito. ¡¡Quien me ha visto, y quien me ve!!

Pues eso, que lo del Papa bien, inevitable, pero entender los de Kennedy era imposible. Y por un disparo. No era entendible pues yo era un niño joven. Los hombres jóvenes no se pueden morir por un disparo, y además en la calle y en un coche que iba a mucha velocidad.

Mis padres me lo intentaron explicar —mi abuela Inocencia no, pues hablaba poco—, y no lo entendí. Yo en un principio creí que su mujer había tenido algo que ver, pues en aquellas imágenes se veía que ella se ponía encima del hombre y se agachaba, y aquello no lo veía muy normal.

Cuando luego me contaron que al presunto asesino lo habían a su vez asesinado delante de todos, enseguida supe que en este caso al menos, no había sido la mujer de Kennedy, y que la historia a veces, es mentira. 

Creo que sin saberlo bien, sin poder opinar del todo, sí intuí incluso siendo un niño, que engañar o construir mentiras importantes, era mucho más fácil que inventarse mentirijillas pequeñas.

Los Chiripitifláuticos desde la TV, también educaban. Apuntes desde el Borde 002

En los años finales de años 60 (desde 1966) y principios de los 70 del siglo XX, los niños de entonces aumentábamos nuestra educación reglada con un invento nuevo que nos sorprendía casi siempre en blanco y negro. Se llamaba Televisión.

Podría parecer una conclusión absurda, pero los jóvenes de los años 70 que iniciamos en la calle los gritos contra la dictadura y a favor de una libertad que no teníamos, éramos los mismos que unos años antes habíamos visto el programa infantil de la televisión: Los Chiripitifláuticos.

Vaya mezcla, salir de aprender con un programa infantil rosa y simple hecho en la Dictadura, a gritar en la calle contra esa misma Dictadura

No creo que Locomotoro, Valentina, el Tío Aquiles o el Capitan Tan tuvieran nada que ver. O sí. Hay que recordar que también había unos malos muy malos, los Hermanos MalaSombra que igual encarnaban los violentos de la Dictadura.

Era un programa muy infantil que se le escapó a la dictadura como herramienta educativa que hablaba sin querer del trabajo en equipo, de los buenos y los malos, de los adultos que parecían simpáticos y amigos, de la alegría por vivir y por lograr objetivos, si se sabía trabajar todos en la misma dirección. Y de que siempre había unos malos que estaban a la sombra, y desde la sombra, para jodernos las ilusiones de ser libres en nuestros juegos.

Para nosotros era en blanco y negro aunque luego se convirtió en color. Y era comandado por Locomotoro y Valentina, que éramos nosotros pero ya como niños adultos o adultos niños. 

Por el Capitán Tan que era la sensatez y el ya entonces llamado Sentido Común, y por el Tío Aquiles que era nuestro abuelo. 

En el año 1970 desapareció Locomotoro y entró el color, dejándonos vacíos del ejemplo de nuestro propio trabajo, pues aunque quedaba Valentina, era chica y en aquellos años los chicos y las chicas todavía íbamos a diferentes clases y separados incluso en los recreos, decían que para no pecar. Eran los últimos años de aquella aberrante decisión.

Al quitar a Locomotoro —que repito éramos nosotros mismos—, pusieron a un niño que no encajaba nada en las tramas de niños adultos, y a un payaso para disimular y quitarle realismo a las acciones de verdad. 

Ya no éramos un equipo “de verdad” sino un grupo con niños pequeños y payasos, Malasombras descafeinados, un abuelo cada vez más mayor y más cortapisas y una chica excesivamente sabelotodo.

Por si no nos creemos la importancia de la televisión de entonces en la educación de los niños de “luego”, pensemos en la importancia de Félix Rodríguez de la Fuente, de La Bruja Avería o de Miguel de la Cuadra Salcedo

Por cierto, Félix Rodríguez de la Fuente empezó en aquellos muy viejos años con una serie de programa que se daban por las mañanas laborables, que imitaban en su decoración a un colegio en la calle y muy moderno y abierto, con clases de naturaleza y de otras materias como matemáticas o geometría que daban otros profesores, para niños que no podían acudir a clase por enfermedad o por problemas de climatología. 

Duraron poco aquellos ejemplos de colegio válido pero abierto y diferente utilizando el novedoso invento de la Televisión. Se seguía pensando que era imposible aprender sin añadirle sudor y a veces lágrimas. Aprender divirtiéndose parece que nunca ha estado de moda en la inmensa mayoría de los espacios educativos. En algo importante si hemos mejorado, aunque posiblemente nos hayamos pasado de vueltas.

Ya nunca más se intento hacer en serio, programas educativos escolares o similares desde un medio tan importante como la televisión. Ahora tenemos internet y mucho donde elegir, ya no se puede volver, como es lógico y a la vez, positivo. 

¿O se podría intentar desde el Ministerio de Educación crear parcelas educativas que llenaran Internet de educación añadida, diversa, muy amplia, para diferentes edades? ¿Se entendería que eso es manipulación de los niños? ¡¡Uff!!




Una chica le da a Donald un Premio Nóbel


La torpeza de algunas personas que dicen querer dedicarse a la política es de sumo grado, demostrando no tener aprobado ni el Primero de Preescolar en Política. 

La imagen de un Donald sosteniendo sin que se le caiga mientras sujeta SU medalla del Nobel de la Paz con cara de niño en la Noche de Reyes, obsequio regalado por una torpe que nunca la debería recibido ese alto galardón —el Donald todavía menos, efectivamente— es de premio a la historia del siglo XXI.

Además, enmarcada como un regalo que enseguida figurará en los museos más importantes de los EEUU como un logro de su presidente, para menosprecio de la verdad, del Primero Nobel, de otra vez Venezuela, y de la historia.

Sí, sí, ya lo he dicho otras veces, en Venezuela había una dictadura. Lo cual no evita que haya personas idiotas, repartidas por todo el planeta Tierra. Se debe criticar todo tipo de dictaduras, también las económicas y las que utilizan los soldados para meter miedo y luego vender el petróleo robado.

¿Van a decir algo los responsables del Premio Nobel, por haberlo utilizado alguien con el hermoso presente de hacerle la pelota a un Donald de otro país?


Mi primer trabajo. Apuntes desde el Borde 001


Mi primer trabajo fue en un taller de somieres, de esos que se hacían a mano con una especie de alambres, casi —con todos los perdones del mundo— como los de los campos de concentración, que venían en rollos y tu mismo ibas cortando o separando a la medida, para crear lo que llamábamos somieres de muelles, pues no existían los de láminas.

Yo tenía 14 años y algo menos de un mes de edad, cuando encontré trabajo en aquella fábrica que recuerdo con horror, en los bajos de un edificio de viviendas en un barrio de Zaragoza.

Tenía que ir desenrollando el alambre en tiras de un metro ochenta para la zona larga de la cama y de setenta centímetros para la zona de la anchura. Y luego en las puntas de cada tira se le añadía un muelle que era el que tensaba el conjunto con el marco metálico de cada cama. O se unían las tiras de alambres con unas piezas cortitas, hasta formar el somier. Sí, todo a mano. Es cierto, con unos guantes muy gruesos que me sobraban por todos los dedos de una mano de 14 años.

Pero ya ese trabajo, el de poner los muelles cortitos de tensión, lo hacía el oficial. Yo solo cortaba trozos a una medida determinada. Más que cortar era separar la suma de unas piezas metálicas de 10 centímetros cada una, formando tiras de 18 piezas o de siete piezas, según si eran para la zona larga de la cama o el ancho de los somieres de 90 centímetros.

Yo lo trabajaba sentado en el suelo, no había sillas pues todo estaba en el suelo, sin mesas de trabajo ni nada similar. El oficial también estaba en el suelo. Un suelo de cemento gris, casi metálico de lo mucho que se habían arrastrado por el suelo los rollos de alambre.

Eran diez horas diarias y de vez en cuando te dejaban levantarte para ir a mear o para ayudar a cargar y descargar camiones en el barrio de Las Fuentes. No había mucha luz pero te acostumbrabas al espacio.

Duré día y medio, solo. Me despedía. Llegué a casa el segundo día, a la hora de comer, con las manos hechas un cisco ennegrecido, casi sangrando de abrir los rollos de alambre para separar las piezas aunque llevara guantes, y mi madre dijo que no, que aquello no era para mi. Mi padre trabajaba mucho más que yo para ganar cuatro mierdas, pues era inmigrante de Soria en aquella Zaragoza de 1970. No venía a comer.

Me pagaron 100 pesetas por 16 horas de trabajo (10 más 6). Y mi madre me compró un cinturón de pantalón, mi primer cinturón de hombre. Eso era España y Zaragoza en la primavera del año 1970. Cosas viejas.

9.1.26

La Belle Époque en su cénit: 1926


La actualidad internacional excita: Estados Unidos pretende en desarrollo del derecho internacional de Tucídides: existen solamente condiciones para la democracia entre iguales (de resultas, la Unión Europea es esclava) quedarse con la propiedad de las tierras raras y tráfico marítimo, hasta expropiar, de Groenlandia y Venezuela, en compensación a reconocerle a Rusia una parte del territorio ucraniano y no quedándose indiferente a la implantación china en el Golfo de Ormuz mediante oleoductos y mega puertos en Pakistán.

El siguiente en orden de secuestro será Petro y la siguiente la presidenta mexicana o el presidente salvadoreño (cómo no la expropiación del Vedado de la Habana), en este suerte de revisión de todo el continente americano para los del norte, Canadá incluida, conocida como Doctrina Monroe. La misma determina la ingerencia y respuesta de la Unión para garantizar la cotización en bolsa de sus compañías concesionarias, la United Fruit, las petroleras de Texas, industrias de armamento y aviación de Seattle o de ID de la Bahía de San Francisco. La política internacional parece un deja vu de cualquier serie de acción de las plataformas televisivas.

El hombre no cambia, la historia se repite, las posiciones del tablero geoestratégico siempre son las mismas. Recordemos lo acontecido hace un siglo.

Mientras Pedro Sánchez y su partido rehén se separa de la lucha por los derechos de igualdad material de oportunidades y fraternidad con una comisión bilateral fiscal pactada con Junqueras (una paguica de beneficios del IVA) que nadie puede entender cuando gobierna Cataluña un partido confederado con el PSOE, hace un siglo el cirujano de hierro: Miguel Primo de Rivera y otrora capitán general del ejército en Barcelona, procedió a abolir la Mancomunidad Catalana (en un gesto calcado al que copiaría Vox de gobernar con mayoría de 2/3 y así suprimir el Estado de las Autonomías, y de paso las que joden más). Primo lo ejecutó por Decreto desde su poder dictatorial absoluto y aun siendo apoyado inicialmente por Maciá y la derecha catalana para dar el golpe que lo condujo en 1923 al poder, aquel que como excusa tenía la de mano dura contra los presuntos anarquistas (según Darío Fo, los envía el sistema por conveniencia).

Para más y fecunda ampliación, revisar el magnífico libro “1923” de Roberto Villa García.

De inspiración fascista su movimiento, don Miguel gozaba de buena relación con Mussolini política y personal, que heredó su hijo José Antonio etc, etc. (apellido compuesto). El emiliano Benito de todos los santos (tenía tres nombres de pila) presidía en la fecha el Consejo de Ministros encabezado como Jefe de Estado por Víctor Manuel III de Saboya. Tras disolver nada menos que con la sanción del monarca piamontés el Parlamento italiano, su partido fascista gobernaba de forma directa en el año 26. Y ya se habían quitado de en medio mediante secuestro y ajusticiamiento al socialista Matteoti y, entre ellas por esa causa, Mussolini estuvo a punto de morir en el atentado de su ciudad referencia regional, Bolonia, en octubre de ese año. Lo que hubiera supuesto un cambio crucial en la posterior política europea y su alianza forzada y forzosa con el Reich alemán, conformando “El Eje”.

Para ampliar la significación y trayectoria política del fascismo italiano y su líder periodista, es inevitable sumergirse en cuanto a sus efectos sobre la comunidad judía en la “Trilogía de Ferrara” de Giorgio Bassani y en la serie M, compuesta por “El Hijo del Siglo” y “El Hombre de la Providencia” del ensayista napolitano Antonio Scurati. Parece que todo lo sobresaliente en cine, arte y cultura italianos de este siglo tenga origen partenopeo.

La tensa relación entre Hitler y Goebbels de una parte y Mussolini y su ministro Ciano empeoró todavía más en años posteriores al de nuestro centenario. Ello sin perjuicio de que el nacionalsocialismo alemán se inspira en la Marcha a Roma fascista italiana y su toma del poder democrática se traduce con posterioridad en la supresión de las instituciones burguesas de la división de poderes, con posterioridad consideró al Gobierno italiano repleto de inútiles y cobardes como generales, lo que desmiente la acción de la Armada italiana relatada por Pérez Reverte, que se ocupó de sabotear el Mediterráneo. Salido de prisión, encontramos a Hitler de librería en librería promocionando su bet-seller “Mein Kampf” –su lucha que luego fue la nuestra- y reestructurando el Partido Nazi desde su condición apátrida, pues renunció a la nacionalidad austríaca. Dentro de poco contribuiría a la historia de la humanidad con la creación de las SA y las SS, compañías privadas de seguridad y tal.

Hans Kelsen quien, pese a ser judío, fue su ideólogo en términos jurídicos y para su acceso formal al poder, perfeccionaba su “Teoría Pura del Derecho” cuya lectura recomendamos como equiparable al “Príncipe de Maquiavelo”. Según ella, un régimen es validable constitucionalmente si goza de una Constitución, Tribunal Constitucional y un sistema de derechos formales, sin entrar en que no le interese a nadie hacerlos validar ni que cambien para mejor la vida del pueblo. Así una norma emanará de otra, positivismo, que es el Derecho internacional en sus principios generales. Ya vemos dónde ha terminado su doctrina de la razón de Estado –con una ONU sin pintar nada en Gaza y la OTAN a punto de quedar en el esqueleto si USA ocupa Groenlandia-.

Y, como se dice en las series, al mismo tiempo…

Estados Unidos parecía indestructible en los llamados “Felices años 20” de jazz del bueno, ley seca y dinero negro, cine mudo y arquitectura de rascacielos. Las sombras las estableció Scott Fitzgerald en “El Gran Gatsby”, editada en 1925, y resto de obras de su generación perdida. Todos ellos, Hemingway a la cabeza, vaciaban los bares de París.

Acerca de ello, se puede acompañar esta lectura con una audición de la pieza de jazz “Muskrat Ramble”, del incorregible Louis Amstrong, que lleva por título el nombre de un reformatorio de Louisiana.

La capital y corazón de Francia lucía en plenitud creativa, en pleno proceso de eclosión del surrealismo. Recibiendo visitantes y artistas, nos hallamos ante el año culminante en el proceso creativo de Renoir y Matisse, de los músicos precursores del minimalismo tales como Satie o Gabriel Fauré, desaparecidos el año anterior, y su alumno Ravel (qué bella su mansión de Montfort). En estas condiciones qué importaba, como bien se padeció después, quién gobernara Francia.

Debéis revisar la música del segundo, especialmente la estremecedora “Pavana”.

Los primos europeos de los americanos, los hijos de la Gran Bretaña, gozaban de una aristocracia a caballo de los Rolls Royce y Jaguar. Nada alejada pues su casa real es de Sajonia y ellos anglosax en posiciones raciales a los nazis hasta que emergió un tal Spencer-Churchill de la casa Marlborough (tabaco de Virginia y el de la canción española que se va a la guerra, Mambrú), nacido en sábanas de seda y hombre de buen saque y poca sed. Época que representa la música de Britten, sí, pero todavía más el desarrollo de Nueva Delhi, aquella capital mundial del gintonic, que releva como capital del Raj o gobierno británico de India, a la insalubre Calcuta. Levantándose una oda al urbanismo clásico con modelo en Wren, configurado por avenidas radiales, convergentes en centros administrativos con toques y sabor historicista del arte mogol indio, el del Taj Mahal, importado de Samarcanda.

Al respecto de este periodo político y social inglés qué mejor que volver a disfrutar de la serie “Retorno a Brideshead” basada en la novela de Evelyn Waugh, y envuelta en la magnífica lana escocesa para tartán fino, como se comporta la música creada para la serie por Burgon.

La sociedad japonesa, con la literatura de Sooseki al frente, estaba anticipando un movimiento político de retorno al budismo y confucionismo posterior a la apertura nipona de fonteras y as entregarse al comercio y cultura occidentales (lo del último samurái y eso). Tokyo se estableció tras la reconstrucción posterior a su famoso terremoto como fundamental ciudad universitaria y centro político de todos los movimientos y corrientes del nacionalismo asiático. La cosa terminó en la invasión de Corea y Manchuria, posterior ocupación del este de China y la fragua del imperialismo japonés del General Tohjoh, con la consigna que solo nos suena alemana de que un pueblo con pocos recursos tiene derecho a garantizárselos en su área de influencia o no subsistirá. Ello afectó a la China de la época de “Los Señores de la Guerra” anteriores a Mao, con los gobiernos del Kuomintang de su ideólogo Sun-Yat-sen y el posterior de Chiang Kai-shek.

Recomendamos al respecto revisar la obra literaria del citado Sooseki y obras de cine como la magnífica “Ciudad Doliente” del director taiwanés Hou Hsiao.

Qué decir, por último, del problema heredado por la ocupación británica del sur de Siria, actual palestina, que fue administrada desde Jerusalén en 1926 por los sucesores de Thomas Edward Lawrence (ya sabéis, el de Arabia). El mandato británico tuvo como epicentro posterior, como eje y salones el hotel “Rey David” de Jerusalén oeste. Imponente edificio de caliza blanca y promocionado por un magnate judío egipcio.

Fundada cerca de la ciudad árabe y puerto en que fue depositado Jonás tras ser engullido por una ballena, la vibrante Jaffo, Tel Aviv o colina de la primavera fue creciendo sobre un arenal, aprobándose previamente a la creación del Estado de Israel su extensión urbanística hasta la desembocadura del río Yarkón, con un urbanismo y edificaciones que son el mejor exponente de la arquitectura judía de la Bauhaus mundial. Con esos edificios con formas de popa de barco.

Acerca de este vibrante y controvertido momento de la historia de Oriente deben ser recomendadas todas las obras del libanés Amin Maalouf , especialmente sus memorias tituladas como “Orígenes”, y del israelí y kibutzim Amos Oz, de familia lituana y lengua polaca.

09.01 Luis Iribarren