20.4.26

El valor de la memoria en el futuro de mañana mismo


No va a ser sencillo entender hoy, en los todavía inicios del siglo XXI, de qué manera va a evolucionar nuestra memoria como personas y como sociedad. La IA pero además el resto de sistemas actuales de relacionarnos con todo, incluso con nosotros mismos, y eso hará que cambie nuestra relación con la memoria.

Ya existe una nueva relación con la memoria. En tiempos en los que todo queda registrado, nuestro paseos por la calle, nuestros gastos en los lugares más nimios, nuestras amistades y nuestras voces, a su vez, también, estamos dentro de una época en la que cada día vamos olvidando más cosas.

En mi caso por mi edad, esto es normal. Ya sé y asumo, que mi disco duro está lleno y además flojea de velocidad y capacidad. Pero el valor de la memoria ha cambiado.

Personalmente ya no tenemos tanta necesidad de recordar, pues lo llevamos todo apuntando sin querer en nuestros sistemas modernos de relaciones. No tenemos que saber en qué año se abrió el Mercado Central de Zaragoza tras las reformas, o con quien comimos hace un año en esa reunión de trabajo. Es posible que todo eso sea muy sencillo de volver a revisarlo.

Ya no tenemos que ser conscientes de utilizar nuestra memoria, pues existe y de forma muy potente, una memoria colectiva que está archivada para neustro uso en decenas de espacios. El valor de esa memoria que ya no es nuestra, es tremendo, y sin querer, vamos olvidando el utilizar la propia, la nuestra y personal, pues podemos recurrir a otras memorias.

En nuestros bolsillos llevamos una memoria añadida a la de siempre. Nuestros abuelos (los míos por mi edad) no se lo podrían ni imaginar. Los tuyos ya la utilizan. No necesitamos recordar con quien viajamos a Bilbao, qué comimos o qué ropa llevábamos. pero tampoco qué medicación tenemos que tomar o qué valores de glucosa nos sacaron en la última analítica, de la que no tenemos que recordar tampoco en qué fecha la hicimos.

La abundancia de archivos digitales en nuestro propio bolsillo hará que recordar sea una decisión activa, no una consecuencia automática. El valor estará en seleccionar, editar, contextualizar. Recordaremos o memorizaremos lo que decimos memorizar. No lo haremos de forma automática con todo lo que nos acontece. Eso no es ni bueno ni malo, pues será así nos guste o no.

La decisión de recordar será muy personal. Nuestra memoria tendrá un sentido nuevo, pues funcionará con lo que decidamos que funcione, ya que no tenemos que recordar todo. Ya, lo sé, eso tiene un doble sentido, y la capacidad de ser manipulados desde fuera es mayor. Pero es siempre nuestra decisión.

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