19.4.26

Pensamiento chino clásico y la política española


Parece que por las reiteradas visitas a China, declaraciones en contra del sionismo y de la política beligerante y hasta racista americana, la posición internacional de Sánchez, obedece a la búsqueda de un nuevo estilo propio de España en el contexto de las relaciones internacionales. Como ha sucedido con el reforzamiento de la alianza chino-rusa para garantizarse la primera suministros básicos y como Italia tiene la suya con Rusia que le recrimina Trump a Meloni (el “suponía que tenías valor”).

Se reprocha a los gobernantes occidentales que se relacionan con el imperio central del Este, que lo hagan no exigiéndoles en declaraciones públicas un cambio en su política interior hacia un respeto a derechos fundamentales como la libertad de prensa y opinión y otros paridos por occidente.

Ésto explícaselo incluso a los comerciantes chinos de tu barrio o tu polígono industrial ensalzados en cuanto a su libertad horaria en aras de la disciplina por el propietario del gigante valenciano de la distribución (modelos a copiar).

La cultura china es acendradamente –como buena parte del pueblo italiano- supersticiosa y su eje matriz es evitar las guerras a toda costa (Sun Tzu lo afirma y su vida se desarrolló en tiempos de la de Pericles, en que interesaba una unificación política de los han en tiempos de turbulentas disputas internas) o practican el sistema de castas y el matrimonio concertado reforzado por el pensamiento de Confucio para que la sociedad siga siendo armónica. Es indiferente presidida por qué plataforma imperial y es superior a cualquier egocentrismo del tipo “pienso, luego existo” occidental, parido desde el ágora ateniense.

La cultura china central aborrece la guerra y el enfrentamiento, impone su máquina de hacer billetes. Por eso, me gustaría compartir una revisión de refranes y dichos populares del pensamiento confuciano y alguna de sus expresiones o aforismos cortos como los siguientes (pensad en todo momento en el citado y vigente sistema de castas oriental) que he extraído de algunas conversaciones o intercambio de frases con los chinos de la etnia han emprendedores que me rodean y prestan servicios, no hablo sino con un norteamericano muy querido en Zaragoza, y que voy apuntando en mi maltrecha memoria:

· No se puede llegar a una fachada sino desde el fondo de la casa. Todas las familias tienen lo suyo.

· Cuando todo cambia deprisa, lo hace de forma incomprensible –aplicable a la impasibilidad china ante la posición de Trump en Irán-. Dado que quizás una persona concreta pueda ser demasiado vieja para asimilar algunos cambios –lo que ha de preverse, el impacto social de imponer determinadas novedades puede ser socialmente dramático, dejar a una parte de la población fuera de un sistema-.

· Cuando una sociedad progresa económicamente, inmediatamente se pondrán de moda los antiguos símbolos burgueses entre las nuevas clases dominantes –como los vestidos largos, el jade, los trajes imperiales o determinada literatura-.

· En un régimen autoritario, son los funcionarios los que deciden los precios de la economía y adjudican los derechos y terrenos y en uno democrático puede que también haya que engrasar conseguir una licencia para el negocio. La revolución cultural se piensa desde la élite del Partido Comunista chino que fue un error, pero siempre se acompañará de la coletilla “aunque bien intencionado”.

· Escupir tres veces no es una falta de urbanidad ni un desprecio por lo público: es un ritual contra la mala suerte.

· Ningún nuevo cargo político o social debería permitirse no aprovechar el poder para ampliar su horizonte intelectual y no solo el económico, pues con ello ampliará sus redes de contactos y laminará el defecto de acceso no meritorio al puesto (se olvidará el conflicto de interés). El desempeño en cargos intermedios ha de hacerse de modo silente y con perfil bajo pues al pájaro que saca la cabeza se le dispara.

· Los alborotadores impiden el desarrollo de cualquier sociedad.

· No hay que sobreestimar la educación: el conocimiento de la poesía y el arte no tiene resultados prácticos en la escala social y los eruditos son inútiles en la vida cotidiana de un pueblo aunque su obra sí que perdure (esto me lo dijo un chino que me vio leyendo en su bar). De eso no les salva ni que se enriquezcan como artistas oficiales acomodaticios del régimen, añado yo.

· La transgresión de los ritos y castas sociales conlleva hacer dinero en cualquier oportunidad, sin importar la estética ni la ética. Lo contrario no deja más que tener la suerte de la flor de melocotón (bella solo una semana) o supone matar una mosca en la frente de un tigre.

· Un camino puede nombrarse, pero no de una forma corriente, porque los ríos se cruzan de piedra en piedra y los problemas se agolpan ante la puerta de una viuda.

· En el go una pieza marginal puede cambiar las tornas.

· El yang elevado no admite carne roja, sí tortuga y pescado para restablecer el equilibrio; el sexo y el trabajo duro disminuyen el yin. Boca seca es yin insuficiente, carencia de espíritu femenino, el de la tierra y la absorción (según piensan de los bebedores compulsivos de cervezas en sus bares). Tu barrio puede llegar a ser un lujo o una condena para tu salud. Si es lo segundo, busca las pequeñas tomas de tierra que hay en cada polígono en que los especuladores solo te han llevado al yang.

· Es comprensivo exhibir belleza en el desesperado intento de retener el resplandor del día. Pero la marea siempre cumple su palabra de que volverá y los hombres que surcan las mareas no pueden permitirse lujos ni contemplar la funesta belleza del agua.

· Cuanta más larga es la noche, mayor el número de pesadillas y se penetra en la influencia maligna del amor romántico y su ying de atracción y repulsión.

· La subjetividad existe solo sujeta a un discurso. Un líder o asesino tiene un simbolismo por el que se le reconocerá y le hará caer. Si damos la vuelta a un nido ningún huevo quedará intacto.

16.04 Luis Iribarren

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