29.7.11

El desempleo en España es muy diferente según territorios

Hoy han salido los datos de la EPA, y como venimos haciendo en el blog, desglosamos los datos por comunidades autónomas.
Lo hacemos porque las políticas que han tomarse, y la realidad que haya que criticar, hay que hacerla a sabiendas de las claras diferencias que existen dentro del propio territorio español. El 20,89% de paro no es homologable a todas las regiones de España, y la polarización dista mucho de ser las diferencias obvias que podrían surgir frente a una media conjunta.

Esta vez he realizado un mapa por provincias, para que esté aun más detallado (no esperen un nivel más bajo para el próximo trimestre )

Y despues un mapa con las tablas de los datos numericos y la evolución de cada Comunidad autónoma.

Como viene siendo costumbre, datos de paro por debajo del 15% están señalizados en verdeEntre el 15% y el 20% en amarilloY por encima del 20% en rojo.

Si bien el paro a nivel nacional ha bajado 4 décimas (del 21,29% al 20,89%), ni siquiera la evolución ha sido homogenea. Ciudades como Ceuta han aumentado el paro en un 2,3%, las Canarias en un 1,24% y La Rioja en un 1,05%. Lo de Las Canarias es reseñable sobre todo teniendo en cuenta que ha aumentado mucho la ocupación (en verano Canarias es destino turístico clave), por lo que ha tenido que aumentar mucho el numero de solicitantes de empleo. Supongo que en verano se han apuntado muchos más de los que ha podido absorber el sistema turístico.

Por otro lado, el turismo si que ha afectado en las otras islas. En las Las Baleares baja el paro un 5,88%. y por toda la costa también se ven grandes bajadas: Murcia (-1,67), Cantabria (-1,6), Asturias (-1,05), Cataluña (-0,95%), Valencia (-0,56). Pais Vasco no baja, pero el paro es tan bajo (en relación con el resto), que era casi imposible que bajara.
En definitiva, el paro ha bajado, sí. Pero no se ha aprovechado del todo la fuerza turística, con una bajada inferior a la del año pasado, con incluso subidas en zonas clave como Canarias y Andalucía. El tercer trimestre, creo, será una jarra de agua fría que tendremos que analizar más a fondo.
Para ver las imágenes más grandes, hacer clic sobre ellas.

En economía lo malo no es el presente, sino el futuro

Uno puede alucinar un poco cuando escucha comentarios del tipo: “no pode os aguantar intereses al 6% “. Si además lo dicen empresarios y particulares, uno empieza a sospechar que la memoria es débil y selectiva.
Uno ha conocido intereses al 18% y con estos intereses compraba máquinas carísimas en Alemania, pisos en Zaragoza y se tomaba cañas en el Tubo. Lo entendíamos como muy alto pero lo soportábamos y pagábamos.
Es cierto que hay, había, un condicionante que ahora se nos olvida de normar. Era el precio de “las cosas”. Una gran máquina costaba lo que se podía pagar y se solicitaba un crédito a 5 años como máximo. Un piso tenía el precio lógico de equis años de trabajo que en nada se parecía al actual y quien pedía un crédito al banco —no siempre hipotecario— lo hacía como máximo a 10 años.
Es decir, ya hemos conocido otras posibilidades, otras formas de vivir dentro de diferentes economías.
La vivienda ha subido de precio proporcionalmente a su bajada de intereses bancarios, incluso para que a las familias les cueste mucho más pagar una vivienda al 5% que cuando los intereses estaban al 18%. Una trampa más que tiene bemoles. Digamos que ahora una vivienda tiene el precio con arreglo a la máxima tensión posible que pensaban los constructores que podían aguantar las personas con su trabajo. Y los bancos no estaban callados, simplemente entraban a formar parte del juego inmobiliario y obtenían los beneficios desde otra óptica.
Los responsables son siempre los que gestionan, que han dejado que esto se fuera convirtiendo en algo imposible, algo que incluso los tontos como yo predecíamos, pues no es lógico que una familia se asegurara 35 años de deudas al máximo de sus posibilidades.
Y se rompió todo.
Los políticos estaban convencidos de que los impuestos que se cobraban de la vivienda y el suelo eran el maná que ayudaba a crear ciudades y ahora nos damos cuenta todos que hemos olvidado el asunto fiscal y la progresividad, y la modernidad en los impuestos y la lógica económica. Tarde pues nos hemos dado cuenta de golpe y a tortas de sufrimiento.
¿Solución?, sin duda volver a la lógica y hablar y abrir el pastel fiscal, para siendo sinceros adaptarlo no a los libros liberales, sino a las necesidades de una sociedad que quiere sostener una calidad asistencial y social ya conseguida por nuestros padres. Eso si, gestionada mucho más profesional y con más criterio lógico e inteligente.