16.12.13

El texto complementa la imagen imprescindible en el mensaje

Todos hemos asumido que una imagen representa mil palabras. Pero toda imagen —hoy— necesita al menos unas pocas palabras para darle vida y capacidad. Una imagen sola dice mucho, pero con unas pocas palabras dice todo. El espectador lector buscará siempre algo más que la visión de una imagen e incluso primero buscará la explicación ya masticada antes de forjarse la suya propias. Luego, sin duda, terminará y juzgará si hemos querido manipularle con el texto, con la dirección del complemento.

Solo tengo un nanosegundo para atraparte

Tienes un nanosegundo. Si quieres retener mi atención. Si yo quiero lograr la tuya solo un instante nos separa. Más de uno es imposible pues nadie regala su tiempo a los demás.

Si quieres lograr que alguien te preste atención debes cazarlo en ese instante mágico y primero, debes demostrarle algo que le sitúe en atención y te brinde más nanosegundos. 

Todos necesitamos el tiempos de los demás para lograr trasmitirles la idea, el proyecto, la solicitud. Si queremos venderles algo, nuestra vida o las capacidades, nuestra capacidad o buen humos, nuestro amor o benevolencia, necesitamos más de un nanosegundo. Por eso hay que hacer muy buen uso del primero que tenemos para que nos concedan más.