22.11.14

El Pequeño Nicolás incluso habla. Hoy se quiere convertir en El Gran Nicolás

Vivimos tiempos tan vomitivos en España que pueden surgir hongos como el Pequeño Nicolás y hacernos dudar. Todo es posible en esta España podrida. Incluso que se creen figuras como la de un jovencito que vaya por los bares resolviendo problemas de Estado.

Ahora ha decidido hablar en todos los sitios a la vez. Hoy en El Mundo y en Telecinco. Y solo caben dos posibilidades. Que todo sea mentira lo que supondría que se la han colado a decenas de personas importantes de este santo país absurdo. O que todo sea verdad a lo que no me atrevo a poner adjetivos. Incluso cabe la posibilidad de que se mezclen mentiras y verdades lo que convertiría en un teatro de variedades cualquier posibilidad de creernos algo de alguien en España.

Este tipo…, perdón; este señor disponía de coches oficiales, se le abrían las puertas de despachos de alto rango, de incluso —como consta— del más alto nivel de Estado. Usaba coches oficiales, tenia guardaespaldas que a veces eran miembros de la Seguridad del Estado, y hablaba de temas que le están vedados a todos menos a cien. Y no saltaron las alarmas. Pero no da el perfil, no representa al espía de películas, no aparente seriedad, no es un tipo elegido por nadie. ¿Quién abre las puertas y para qué de estos lugares al demonio que luego habla?

Que tiene información caliente no me cabe duda, a poco que haya tomado apuntes de cada reunión que ya han confirmado los protagonistas. Y todos sabemos que la información trae más información. Hoy en Telecinco no dirá nada. Nada nuevo. Seguro. Pero ahora alguien debe estar acojonado por un chaval imberbe que osa hablar de las cloacas del Estado. España se nos descompone y luego las culpas serán de otros, seguro. Si al final habla y dice algo interesante y creíble se convertirá en El Gran Nicolás.

20.11.14

Hay que apagar España y pensar qué hacemos después

La España de la Duquesa muerta me da asco. Estamos ahora en España dentro de una fase de descomposición total, donde a una muerta muy rica se le aplaude después de fallecida por ser eso, muy rica. No hay otra motivación. Sus títulos. Sus decenas de títulos de papel.

Cortan las programaciones de televisión, configuran programas especiales, se crean largas filas, se llora. ¿Qué ha aportado esta señora a la sociedad además de nacer rica y tener campos, castillos, toros y caballos?

Hay otra España que mira asombrada todo esto, hay una Europa que si se lo enseñáramos con lo que está padeciendo España, se asombraría aun más. Seamos serios, algo tenemos dentro que nos hace comportarnos así como sociedad, y eso nos congela nuestras posibilidades. Hay que apagar España y ver si merece la pena volverla a encender.