12.4.26

Encuesta de La Vanguardia abril 2016 sobre las Generales en España


La encuesta publicada este domingo por La Vanguardia para España, aunque falten muchos meses para las próximas Generales —o no— marca unas tendencias que hablan y mucho de lo que estamos viendo en nuestro país, de ese clima raro por presiones excesivas e infantilismo que arrastra a la sociedad. 

Baja el PP perdiendo 7 escaños, aunque serían 8 si se pierde también el de UPN. Y el único que aumenta es VOX que casi duplica el número de escaños hasta los 64. 

Alguien dentro del PP se lo tendría que hacer mirar, aunque sume la derecha una mayoría absoluta de largo.

El PSOE perdería 4 escaños que no parecen muchos, pero SUMAR perdería 24, lo que deja sin opciones a la izquierda, con un Podemos que parece no lograr ni uno solo si acude por separado a las urnas. Posiblemente ni estos datos ni los resultados autonómicos serán suficientes para que reflexionen de verdad.

Es cierto que queda mucha ropa por lavar y secar y mucho tiempo, y que esto es una fotografía del inicio de la primavera de 2026. Pero la izquierda estatal parece bajar mucho, mientras que Bildu, BNG o ERC suben, lo cual es otro detalle a tener en cuenta… o no.

Es curioso que entre los 6 políticos con mejores notas sobre su trabajo, solo haya 1 que sea conservador. Y entre los 9 analizados solo 3 son conservadores. No dicen nada en concreto, estas notas de aprobado que ofrece la encuesta, pero es algo que podría ser un indicativo de cara al futuro.

Y es curioso que mientras el votante del PSOE de esta encuesta aprueba a 4 de estos 9 líderes, el votante del PP solo aprueba a su líder, lo mismo que VOX, mientras SUMAR es capaz de aprobar hasta 6 de entre esos 9 máximos dirigentes con el aprobado.

Otro dato es que el 16% de los encuestados prefiere un gobierno popular con apoyo exterior de Vox, y el 23% un entente PP-PSOE, tras los próximos comicios. 

Otro 16% prefiere un gobierno de coalición PP y VOX, aunque sería con un 24% y con mayor apoyo el que se recibe para una coalición de los diversos partidos de izquierda como sucede en la actualidad. 

Nota.: La viñeta mostrando una mesa que según las circunstancias puede ser cuadrada o redonda, es de la revista The New Yorker

Julio Puente

9.4.26

Una Resolución de la ONU muy importante


En todas las guerras se miente. O se desvirtúa la verdad a base de llenarla de silencios, de disimulos, de trampas dialécticas o de boberías dialécticas como hace el Donald infantil. Hay una noticia de esta semana que ha pasado muy desapercibida para más de medio mundo, sobre la Guerra en Irán y la ONU.

El martes 7 de abril, los EEUU presentaron (indirectamente) una resolución ante la ONU —ese mismo organismo vilipendiado y en el que no cree el mismo Donald—, para que se votara el control del Estrecho de Ormuz por parte de la ONU, para que la ONU obligara a Irán a abrir el Estrecho de Ormuz por donde pasa gran parte de la economía mundial.

Era una jugada maestra de los EEUU. Una trampa en la que no cayeron ni Rusia ni China. A estos dos países les interesaba tremendamente esta resolución, pues dependen tremendamente —sobre todo China— de que el tráfico de energía funcione bien por esta parte tan crítica para Irán como parte de su sistema de presión militar.

Y de aprobarse esta resolución, obligaba a implicarse a la ONU, es decir a todos los países del mundo, a tener que defender esa zona, ese paso, frente a Irán. 

Ya no era una simple guerra de los EEUU contra Irán, ya no era un conflicto con una docena de países en conflicto armado directo o indirecto. Era la ONU que tenía que defender, vigilar, hacer efectivo un acuerdo aprobada por ella, utilizando a los países que ella necesitara, y eso suponía tener el marchamo de Acción de la ONU.

Y China y Rusia vetaron esa proposición. Y a las pocas horas los EEUU tuvieron que llegar a un mini acuerdo con Irán a través de la ayuda de Pakistán —que dicen está apoyado desde la sombra por China—, para frenar la escalada con una Alto al Fuego temporal. 

Y dejando a Israel de lado, y a los EEUU haciendo una batalla dialéctica para parecer que había ganado con el Alto al Fuego que ya no quiere respetar Israel.

La votación, con 11 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones, tuvo lugar horas antes de que venciera la amenaza de Donald Trump de destruir la civilización persa, lo que en algunos lugares se entendió como una amenaza nuclear, que solo puede ser frenada desde otro país que pueda ejercer la amenaza nuclear también. ¿Alguien llamó para decir que así no?

China y Rusia se hubieran podido abstener, y la resolución tampoco hubiera salido adelante, pero no, optaron por votar NO. 

Y los EEUU para no dar la cara, como en los grupos de matones del colegio cuando éramos niños, no presentó esta propuesta ante la ONU para que no le dijeran que la había perdido. La presentó Bahréin, que así no se mancha las manos el más fuerte de la clase.

En un principio también Francia iba a votar que NO, pero se pulió la resolución para quitar referencias bélicas, para dejarla lo más suave posible, lo que convenció a Francia, pero no logró salir del NO ni a China ni a Rusia. 

Parecería una cuestión menor ante la ONU, pero no lo es, no lo hubiera sido, se se hubiera votado que SI. 

En juego no está la vida de miles de ciudadanos inocentes de Irán o de Líbano. En juego está el dólar, su influencia en la próxima década con el petrodólar encima de la mesa, está una crisis comercial y por ello económica muy fuerte, un replanteamiento de quien va a gobernar el mundo a partir del año 2050.

Julio Puente