11.3.10

Apuntes sobre el futuro de los blog en internet

No lo tiene (tenemos) nada fácil los blog para seguir funcionando con vida intensa. Llevan ya algunos años en un ligero descenso en actividad pero sobre todo en descenso en número de visitas, por saturación de la red, excesivo número de blog, y también por el cambio en los hábitos de consumo en minutos de las personas que navegan por internet.
Las redes sociales han restado muchos lectores a los blog, no tanto por cambio de tendencia cierta en lo que se busca, como por división de los minutos que se dedican a internet entre muy diversas ofertas en las que los blog son una más y posiblemente no la mejor.
Los blog personales en los países occidentales, con una oferta muy amplia de información local y nacional lo tienen complicado pues muchos de ellos no están mantenidos por profesionales de la comunicación, pocos tienen contenidos propios y además muy pocos les pueden dedicar un tiempo, a veces excesivo, para el beneficio que se obtiene por ellos, entre nulo o casi nulo.
¿Continuarán los blog con el mismo estatus actual, casi saturando además los servidores gratuitos?, pues yo creo que no. Hay millones de blog alojados en lugares gratuitos que no tienen actividad o es muy baja. Hay millones que no alojan publicidad pero en cambio ocupan espacio en servidores y sus contenidos son espejos de otros que ya tienen indexados los buscadores con mejores posiciones. Algo cambiará con el paso del tiempo, y lo lógico será que en breve los inactivos tengan que cerrar pues incluso es complicado encontrar nombres libres para nuevos blog, que constantemente se abren en todos los países.

Consideraciones sobe el trabajo de los cooperantes.

Ha sido de una enorme alegría poder contemplar libre a la cooperante Alicia Gámez, pero esperando la liberación de los todavía otros dos compañeros secuestrados, que se antoja algo más compleja, tal vez deberíamos plantearnos algunas consideraciones sobre la cooperación con otros países.
Tal vez la primera duda surge cuando se conoce que hay un gran número de ciudadanos de muy buena fe que acuden de cooperantes a estos países por libre, sin estar amparados tras una gran organización humanitaria. Lo hacen totalmente por libre o acompañados de pequeñas organizaciones in muchas posibilidades de defensa y organización, una vez que empiezan a trabajar en los países a donde acuden.
Pero hay también un número de personas que acuden como cooperantes por decisión propia, con el ánimo de trabajar en estos países y poder ampliar sus conocimientos o incluso en algunos casos, conocer de primera mano aquellas zonas por diversos motivos, algunos maravillosos pero otros no tanto.
Un cooperante es un trabajador que cobra por realizar su trabajo; no es un voluntario que acude a la llamada de una gran organización humanitaria y trabaja gratuitamente amparada por esta. La diferencia es enorme a la hora de valorar los riesgos y de tener una defensa más cerrada antes los problemas de seguridad de ciertas zonas del planeta.
Los Estados no pueden (no podrán en el futuro, por saturación) acudir a socorrer a todas las situaciones que se vayan dando en el mundo de la cooperación. Será imposible si antes no somos capaces de acabar con ciertas prácticas que van en aumento.
Los grupos terroristas, violentos, armados o de liberación necesitan dinero pero sobre todo notoriedad. Ponen en serios aprietos a los gobiernos occidentales, que deben rendirse ante solicitudes casi imposibles de explicar. El problema se convierte en muy serio, por mucho que los servicios secretos hacen un trabajo de ingeniería política y diplomática para que sean otros países los que aparezcan como negociadores y pagadores de los rescates.
Los trabajadores voluntarios que acuden como cooperantes deben trabajar con todas las garantías, pero deben ir con todas ellas también, amparadas dentro de proyectos de gran calado o si no es así, saber que van bajo su responsabilidad. Habrá que dar directrices muy claras al respecto para que no se sigan produciendo escaladas de secuestros que tanta rentabilidad dan a grupos violentos.

Google incluye a España en la lista de países censores de Internet

Llevamos un tiempo excesivo criminalizando a Google, tanto por su posición dominante en el mercado de buscadores como ante el intento de cobrarle por tráficos de datos.
Google es (casi) imprescindible hoy en día. No es posible imaginarse un país al que no se le diera permiso para utilizar Google, por parte de su gobierno o por parte del buscador, que no aceptara alguna de las normas que se dictaran.
Google es sobre todo un servicio muy util en internet y hoy sin un buscador como Google sería complejo tener la misma calidad en internet.
Es cierto que su propotencia (aupada por los clientes que buscamos) tiene un peligro que hay que revisar y sobre todo controlar. De momento no hay dudas sobre la limñieza de su sistema de búsquedas excepto tal vez en temas de búsqueda sexual.
Pero el país que perdiera los servicios de Google perdería calidad formativa, informativa y tecnológica. Existen otros buscadores en el mercado de internet y si son menos utilizados es por culpa en casi todos los casos de los internautas que optamos por el que consideramos mejor.
Si aceptamos el mercado como un elemento que mueve el sistema y si somos libres de elegir entre un buscador u otro, no tiene sentido intentar bloquear el crecimiento de un gran buscador a costa de anuncios y amenazas que en nada benefician al consumidor final.
¿Qué pedazo de la tarde del mecado ocupa Word, Photoshop, Firefox o Acrobat? Y nadie se plantea poner zancadillas a Adobe y sus PDF por poner un ejemplo simple?

Algunos apuntes sobre depresión

La depresion comienza siendo un estado de animo que puede llegar a convertirse en una verdadera enfermedad,  es decir que la depre no es ningun rollo exclusivo de yupis y de mujeres sin ocupación, aunque si puede convertirse en una postura enfermiza algo cómoda para el que la padece en su forma más leve.
    Podemos decir que la depresion no se contagia a traves de un beso o por medio de un estornudo. Pero hay que fijarse, la depre tiene su virulencia psicológica y bien puede incubarse en un ambiente depresivo, conflictivo o restrictivo. Como diria alguien, “herencia por convivencia“, y es que lo malo se pega con mayor facilidad que lo bueno.

    Y recordar siempre, que es una enfermedad con muy diversos grados, y que contra más tiempo pasemos sin tratamiento profesional, más grave será y más complicada su recuperación y que en muchos casos depende de nosotr@s mism@s el que podamos salir con fuerza de ella.