7.2.17

Urbanismo nómada de caravanas buscando trabajo

Con el nombre de "Circo Internacional" hemos visto pasar por nuestras ciudades numerosos espectáculos, mayores o menores, de más o menos calidad en el espectáculo. Estas caravanas estacionadas temporalmente en el barrio de las Delicias de Zaragoza, junto al antiguo Cabezo de Palomar, nos muestran la imagen de lo que sería una ciudad nómada, que intenta sobrevivir con sus espectáculos, con el trabajo que mejor saben hacer.

Es el concepto de el nomadismo emigrante laboral, que sin un lugar fijo para poder vivir y trabajar, se movía entre ciudades europeas buscando fiestas o momentos de vacíos de entretenimiento urbano, para poder recoger unos dineros que les permitiera seguir viviendo y viajando. Urbanismo efímero, nómada como existió durante muchos siglos en todo el mundo, de forma indigna, pobre, donde cada personaje del circo ejercía varios trabajos de todo tipo. incluso los caballos eran los motores del transporte o los actores de algunos ejercicios cirquenses.

Eran varios matrimonios de nómadas gitanos húngaros y yugoslavos, que con sus hijas e hijos, conformaban esta bohemia y pobre caravana que ofrecía itinerantes espectáculos con orquesta, gimnastas, alambristas, equilibristas, antipodistas, y trapecistas. Curiosamente ejercía de director un gitano nacido en Orense. Esta imagen es del año 1970.

Urbanismo de la pobreza más indigna en Zaragoza

Este urbanismo fue de España, una dura imagen de un suburbio de Zaragoza del año 1964. Media siglo ha pasado, poco más de 50 años es lo que diferencia a las ciudades españolas de otras ciudades del mundo más pobre. No es tanto. Hoy parece impensable que estas imágenes se vuelvan a producir en España, pero en falso. Siguen existiendo los asentamientos de pobreza extrema, por mucho que se intentan evitar. Asentamientos con las mismas realidades sociales, con idénticos problemas.

La inmigración de la pobreza es una realidad que (casi) siempre va unida en sus dos conceptos. Inmigración y pobreza. Y el inmigrante cuando tiene que huir de su propio territorio es por la condiciones de vida, intentando buscar zonas mejores. Y como nunca es aceptado (aunque a veces lo parezca) se agrupan entre ellos formando asentamientos, barrios pobres que se transforman en más pobres, junto a problemas de limpieza, sanidad, indignidad, inseguridad, desempleo.

Esta imagen es del fotógrafo aragonés José Antonio Duce, reflejando lo que fueron las famosas graveras del barrio de La Paz. Un espacio vacío, aledaño a un barrio de emigración rural hacia la capital. Durante años aquel asentamiento casi en su totalidad de personas de etnia gitana vivieron en condiciones indignas en un gueto al que casi no podía entrar ni la policía. La solución vino con el traslado de aquellas familia a otro asentamiento más digno dentro de la extrema pobreza y los concpeto equivocados del urbanismo válido. Y se creó el poblado de Quinta Julieta que simplemente trasladó los problemas un par de centenares de metros, hacia barracones prefabricados en vez de casetas de obra. Aquella solución también hubo que destruirla tras buscar la solución lógica de intentar poco a poco una integración, con la mediación y negociación con las familias más integradas.

Y surgieron unos edificios en un barrio de Zaragoza, donde se trasladaron estas familias a viviendas nuevas y de calidad, mezcladas con familias zaragozanas a las que se les facilitó una vivienda nueva. Incluso se acompañó el trabajo social de algunas familias voluntarias que se fueron a vivir a esas comunidades de vecinos, para desde dentro templar problemas.

6.2.17

Grupo cerrado Francisco Caballero de Zaragoza

Este ejemplo de urbanización cerrada es de la ciudad de Zaragoza, junto a la calle Luis Vives, llamado “Grupo Francisco Caballero”. Unos bloques de viviendas con siete décadas de vida, edificados en la zona en expansión de aquellos años, junto al Parque Grande José Antonio Labordeta, que han aguantado muy bien el paso de los años, con reformas y cuidados de sus comunidades de vecinos, hasta tener hoy unos excelentes ejemplos de urbanización cerrada de alta calidad, ya casi en la zona mejor de la Zaragoza actual, con zonas verdes interiores muy cuidadas, edificios de poca altura donde se puede convivir de forma cerrada dentro de una gran ciudad.

Tuvieron su origen en un concurso nacional convocado por el Ayuntamiento de Zaragoza en 1940 para la construcción de viviendas protegidas en una de las manzanas provenientes de los terrenos de la SZUC, para construir viviendas en régimen de protección, por lo que quedaría bajo la supervisión y aprobación del Instituto Nacional de la Vivienda.

Al concurso concurren proyectos firmados por arquitectos de reconocida valía en la ciudad, pero se elige y premia el plan presentado por dos jóvenes arquitectos zaragozanos con poca experiencia profesional previa: Alejandro Allanegui Félez (titulado en 1934 y muy vinculado a Regiones Devastadas) y José de Yarza García (titulado en 1933). La construcción del grupo de viviendas se realiza entre los años 1942 y 1945.

Los arquitectos proyectan 113 viviendas a partir de cinco tipos basados en tres modelos diferentes, con dos grandes patios interiores y una arquitectura semiabierta con facilidad para interactuar desde la casa a la calle. Las viviendas se diseñan como uso para una familia con hijos como módulo (la “Ley de protección a la vivienda” obligaba a ello). Como consecuencia, la vivienda más pequeña incluía, además de cocina, comedor y aseo, un dormitorio de matrimonio (capaz para contener una cuna) y dos habitaciones más para los hijos (cada una con capacidad para dos camas individuales).

Las viviendas se realizan con materiales modestos, y con servicios en los bajos como tiendas de proximidad de lo más básico, en una zona que estaba bastante despoblada en aquellos años, junto a los jardines interiores a modo de ocio y zona de juegos para niños. 

El segundo aspecto relevante es comprobar cómo en el proyecto están muy presentes los principios de vivienda mínima (en cuanto a condiciones de orientación, distribución o infraestructuras básicas) defendidos por el racionalismo constructivo.

En total el grupo proyectado era capaz para dar alojamiento a 794 personas, aunque nunca llegó a ocuparse completamente. La adscripción de las viviendas siguió un orden de prioridades que daba preferencia a los funcionarios del Ayuntamiento y de otras instituciones, quienes fueron los beneficiarios mayoritarios. La adjudicación se llevó a cabo mediante el sistema de venta, llegándose a acuerdos con la Caja de Ahorros de Zaragoza para que facilitase los préstamos necesarios a los nuevos propietarios.

Uno de los aspectos más atractivos del diseño de la manzana proyectada por Alejandro Allanegui y José de Yarza es su concepción a base de tres grandes bloques en L que se combinan de manera que generan dos patios interiores de diferente tamaño y comunicados entre sí, tanto para el acceso como para facilitar que los niños puedan ser vigilados en sus juegos desde las propias viviendas.

Al interior de los patios se accede a través de tres arquerías situadas entre los bloques de viviendas, solución que hace ganar en comodidad y en intimidad el funcionamiento de la vida diaria de los vecinos.

Las noticias positivas, vuelven a triunfar. What's Working

Hay un movimiento denominado What's Working (Así Sí), del Huffington Post, que busca publicitar las noticias positivas, buenas, capaces de hacer creer que las soluciones todavía son posibles, en un mundo que siempre prima lo negativo, lo catastrófico, sobre la normalidad y lo habitual. Podríamos estar ante un movimiento que buscara lo positivo para ser más felices, sin restarnos capacidad de crítica dura, pero sin tener que sufrir con noticias de sangre y dolor sobre todo a las horas de las comidas en familia.

Es posible que los medios de comunicación vivan desde hace un siglo de las malas noticias, pero las personas en cambio vivimos de las buenas nuevas, de las normalidades, de lo positivo. Pero aun así hemos hecho creer posiblemente con razón a todos los medios, que es imposible para ellos vivir de las noticias positivas o normales, que se necesita carnaza y sangre, dolor y molestias, para que alguien compre o consuma la comunicación.

Luego en cambio, en la redes sociales triunfan los vídeos de niños o perros, de personas guapas que hacen humor, de erotismo o gastronomía, de viajes o de paisajes, de animales o de atardeceres. Igual estamos cambiando en nuestra forma de creer en las noticias y todavía no lo han detectado los medios de comunicación.