Incluso desde los EEUU están publicando en sus mejores revistas que España está emergiendo rápidamente como la gran “batería verde” de Europa gracias a que más de la mitad de su electricidad ya procede de energías renovables y va camino de la neutralidad climática en 2050.
Tendríamos que estar orgullosos de estos textos en la revista The Time, pero es verdad que somos tan especiales que no nos las creemos. Somos capaces enseguida de buscar motivaciones especiales.
En el texto que vemos en un recorte arriba, se explica que España convierte su abundancia de viento y sol en un activo geopolítico y que en el centro de esta transición hay un ecosistema industrial sofisticado que conecta las viejas fuentes de energía (petróleo y gas) con las exigencias tecnológicas de un futuro descarbonizado.
Se menciona a diversas empresas clave que ha sabido reposicionarse, ampliando infraestructuras para carga rápida de vehículos eléctricos (uff) y distribución de combustibles ecológicos, haciendo tangible el cambio para el consumidor.
También se destaca el caso de Swiftair, una aerolínea española que, en un contexto de fuerte escrutinio sobre la huella de carbono de la aviación, se ha transformado en pionera de la sostenibilidad práctica mediante optimización de rutas con IA y monitorización del combustible en tiempo real para reducir minutos de vuelo y emisiones de CO₂ en rutas domésticas e internacionales.
La segunda parte se centra en empresas del sector agrícola, que actúan como arquitectas de un ecosistema alimentario más transparente y resiliente, diferenciándose por su apuesta intensa por la innovación.
El texto concluye que la posición de España en primera línea de los sectores de energía, transporte y agricultura no es solo cuestión de geografía, sino de sinergia industrial: desde la logística con IA hasta las innovaciones sostenibles, las empresas españolas demuestran que competitividad y cuidado del medio ambiente son dos caras de la misma moneda.
Con apoyo de una infraestructura digital robusta y proyectos pioneros de hidrógeno verde, España se presenta como modelo de una Europa autosuficiente y resiliente, que lidera una economía global donde se valora cada gota de agua y cada vatio de energía limpia.
En el texto que vemos en un recorte arriba, se explica que España convierte su abundancia de viento y sol en un activo geopolítico y que en el centro de esta transición hay un ecosistema industrial sofisticado que conecta las viejas fuentes de energía (petróleo y gas) con las exigencias tecnológicas de un futuro descarbonizado.
Se menciona a diversas empresas clave que ha sabido reposicionarse, ampliando infraestructuras para carga rápida de vehículos eléctricos (uff) y distribución de combustibles ecológicos, haciendo tangible el cambio para el consumidor.
También se destaca el caso de Swiftair, una aerolínea española que, en un contexto de fuerte escrutinio sobre la huella de carbono de la aviación, se ha transformado en pionera de la sostenibilidad práctica mediante optimización de rutas con IA y monitorización del combustible en tiempo real para reducir minutos de vuelo y emisiones de CO₂ en rutas domésticas e internacionales.
La segunda parte se centra en empresas del sector agrícola, que actúan como arquitectas de un ecosistema alimentario más transparente y resiliente, diferenciándose por su apuesta intensa por la innovación.
El texto concluye que la posición de España en primera línea de los sectores de energía, transporte y agricultura no es solo cuestión de geografía, sino de sinergia industrial: desde la logística con IA hasta las innovaciones sostenibles, las empresas españolas demuestran que competitividad y cuidado del medio ambiente son dos caras de la misma moneda.
Con apoyo de una infraestructura digital robusta y proyectos pioneros de hidrógeno verde, España se presenta como modelo de una Europa autosuficiente y resiliente, que lidera una economía global donde se valora cada gota de agua y cada vatio de energía limpia.

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