A poco que entendamos de inteligencia emocional, de formas políticas y de relaciones personales, habremos notado la tremenda, inmensa diferencia de trato personal entre Xi Jinping y Putin, y entre Xi Jinping y Donald Trump. Entre China y Rusia o los EEUU.
Las escenografías se montaron precisamente para hacer notar esas diferencias, a veces a simple vista, otras un poco más escondidas, para diferenciar entre una visita de Estado entre amigos, y una visita de Estado entre rivales muy enfrentados pero disimulados.
Como es lógico, también los americanos se han dado cuenta de esas diferencias que marcan decisiones aunque no se digan, no se hagan públicas. Es la realidad histórica de siempre, esto es la relación entre personas, y eso afecta al mundo entero.
Las políticas internacionales se tejen a base de pequeñas decisiones, de grandes posturas públicas de mucho tiempo trabajando, y los errores nunca salen gratis para los ciudadanos de los países.

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