28.12.09

María Antonia Iglesias. De otra época, mal valorada

He visto a María Antonio Iglesias algo herida, (lógico) pero potente y con ganas. Las personas de mi generación, los que vivimos los 80 de jóvenes pero con fuerza, sabemos lo que fue aquello, valoramos a las personas que tuvieron algo que ver con aquella construcción, con incluso el desencanto, con el trabajo a medio hacer, que supuso al menos eso, hacer la mitad que no fue poco.
Hay una generación de políticos (gente que trabajó en la política) que no han tenido continuidad. Desde la izquierda y desde la derecha.
No hay Gallardones, Herreros de Miñón, Suarez o Felipes, Guerras o Solé Turá nuevos. No hay Puyoles ni incluso Galvanes o Sainz de Varanda. Y lo malo de todo esto es que no hay forma de construirlos. No es añoranza por lo “viejo” sino pena por que no hay nuevo de calidad.
La actual generación de políticos es la que es por culpa de nosotros. Ni sabemos elegir, ni sabemos crear, ni dejamos participar, ni valoramos a los políticos, y lo que es peor, ni dejamos entrar a los jóvenes para ver si al menos la sangre nueva es capaz de romper.
Una mierda de generación la nuestra, por acabar en la miseria del abandono.
Para ser alguien, además de saber llegar hay que saber construir la retirada. Siempre viene la muerte tras la vida. Siempre hay que tener un “Plan B” y las directrices del “Plan C”, por si acaso.
Incluso para huir hay que tener preparado el petate.

27.12.09

Rouco Varela advierte en Madrid que la situación de la familia "se agrava"


Cuando las formas fallan, los fondos de las cuestiones pierden su sentido, y es lo que le está pasando a la Iglesia española o incluso a casi toda la Iglesia católica.
Presentarse en Madrid con 300 curas, el Papa en vídeo y al fundador de los Kikos dando sermones, resulta complicado para transmitir serenidad, mensaje claro y sobre todo alternativas y soluciones.

Que la familia está cambiando no hay duda; que el concepto de familia como se conocía hace sólo 50 años ya casi no existe es bastante cierto. Y que incluso esto no es del todo bueno, también.
No debemos aceptar los cambios por el simple hecho de que pensemos ahora que son “más modernos” pero la sociedad avanza a golpes de retrocesos, y es posible que las situaciones se posen, siempre que aprendamos los hombres a respetar más a las mujeres.
Lo cierto es que el concepto de familia, como institución en donde una parte estaba por debajo de la otra en derechos y por encima en deberes, no tiene defensa alguna. Era una barbaridad y ahora esto se está socialmente nivelando.
Quiera la actual jerarquía de la iglesia católica o no.

Que esta igualdad de derechos entre sexos trae cambios es obvio y que entre esos cambios alguna situación sale perjudicada también. Es cuestión de saber encontrar soluciones a los problemas y en asuntos sociales, cuando son graves, siempre aparecen, pues sucede como en el mercado, que es tan listo que se adapta a las situaciones.
Que se han salido de madre las cuestiones y que ahora el divorcio es una herramienta tan usada como el matrimonio es un hecho incuestionable. Normal por otra parte. Y el resultado a medio plazo será que cada vez las personas se casen menos, entre otros motivos por que resulta muy caro divorciarse.
Y que los hijos salen perdiendo con divorcios traumáticos, sin duda.
Y que los problemas vendrán en las edades de la vejez, también.
Y que a nuestros padres les resultará más complicado encontrar atención familiar cuando tengan una edad complicada, por supuesto.

Pero es que todas estas enormes tareas se las estábamos encomendando a la mujer, y sin retribución moral alguna. No reconocíamos el trabajo enorme de la mujer que se quedaba dentro de la familia a cuidarla. Es perfecto que haya igualado su libertad personal a la del hombre y que ahora todos los trabajos “familiares”, o se compartan o no se hagan.

¿Qué busca la jerarquía católica, que la mujer vuelva a tener la pata quebrada en su casa?, ¿ahora es partidaria de darle favores en el cielo, cuando le ha negado sus derechos civiles durante siglos? Yo no recuerdo a la iglesia católica desfilando la primera, nunca, por los derechos de la mujer.

Para leer algo más sobre la "familia tradicional, un invento de nuestros días" leer aquí