16.8.11

Análisis económico (propio) de la primera mitad de 2011 en España

El Instituto Nacional de EStadística INE en España, acaba de publicarr un par de datos sobre la cifra de negocio de la industria y el sector servicios, aderezado con el dato adelantado de la evolución trimestral del PIB. 
¿Qué mejor momento para ver una pequeña foto de cómo está la economía?

Podéis ver los datos tanto en el INE como en mi propio Banco de datos económicos, ya actualizado. Vamos a atender a los valores recién publicados, que datan hasta junio 2011.

Mucho se va a hablar de la desaceleración económica, de la recaida del sistema español y mundial. Las dudas no son nuevas, pues ya hace meses, incluso años en EEUU, se hablaba de una crisis en "W" (caída, ascenso, caída otra vez y recuperación total). Los pro-déficit como yo (que nadie me queme en la hoguera, por favor),  lo veíamos venir como algo connatural a la forma de hacer las cosas. Esta recaída se traduce en un crecimiento del 0,7% del PIB en el segundo trimestre de 2011.

¡Pero si es crecimiento!…, ¿cómo puede ser recaída?

Cuando hablamos de tendencias, asistimos a la evolución del crecimiento interanual (lo que ha crecido el PIB desde el año anterior). Crecer al 0,7% es crecer, pero es crecer menos de lo que crecimos en el trimestre anterior, mientras que en una recuperación saludable deberíamos ir creciendo cada vez más, hasta recuperar la tendencia de crecimiento inicial (previa a la crisis, y nos falta mucho…).

En este gráfico se puede ver bien (como viene siendo costumbre, pinchen para verlo mejor):
La crisis es la tremenda caída, desde el 2,7% a principios de 2008 al -4,4% a mediados de 2009. Tras tocar fondo el decrecimiento comienza a ser menor y a mediados de 2010 entramos

¿Estamos dentro de una nueva recaída en la economía mundial?

La recuperación de la economía global sigue siendo frágil al menos en Europa, EEUU, Japón e incluso China. La desaparición rápida de la confianza en la recuperación es muy preocupante, lo que nos devuelve a un declive del mercado alimentado por el pesimismo. Esta sensación global y social de que estamos en una recaída nos está llevando efectivamente a la recaída. 

La sensación “casi” total de que: no hay dinero, no hay actividad, hay muchos trapos escondidos, se cierran empresas, nadie crean empleo, es más la deuda privada que la pública que ya es de por sí excesiva, los bancos tienen problemas que esconden, el euro se tambalea; hace que el miedo atesore las pocas posibilidades de actividad que se deberían crear aunque fuera por el lógico recambio del funcionamiento lógico. 

Se mueren empresas, servicios, personas. Luego es lógico pensar que se tendrían que crear como recambio: empresas, servicios, puestos de trabajo. Pero no se crean, se amortizan. La única manera que parecemos saber para recortar gastos y déficit es: consumir menos (no mejor), reducir mano de obra productiva y de servicios (no más productividad media), esperar a que esto acabe con lo mínimo imprescindible. 

Es cierto que una gran parte de la sociedad está endeudada. Tan excesivamente endeudada que ya se prever fallos futuros a poco que esto dura un año o dos años más. Previsión que frena la recuperación y nos lleva a acertar en el pronóstico. Viviremos fallos en la deuda simplemente por que no somos capaces de activar las defensas, encogidos por el pesimismo de que es inevitable. Y lo es si seguimos pesimistas.
Se podrá decir que es imposible ser optimistas, pues se perderá el activo del optimismo al estar convencidos de que son muchos más los pesimistas. Puede ser. 
Pero en todo proceso de crisis hay gente que sabe aprovecharlas para sus beneficios. Gente que no se queda quieta esperando. Toda crisis es un periodo de cambio, y solo los que intuyen cual será el futuro sabrán sacarle beneficio a este camino lleno de piedras.