27.9.12

Publicidad subliminal y sexual. Todo a la vez

La publicidad intenta vendernos siempre tras dejarnos convencidos y contentos. Se intenta atraer clientes, convencerlos y mantenerlos. Para ello la publicidad a veces emplea sistemas y mensajes rápidos y directos y otras veces mensajes algo escondidos, subliminales, indirectos, graciosos, que sirvan para crear adeptos y para mantenerlos.

El sexo y el erotismo en publicidad es un recurrente y repetido ejemplo, para sin ser directo, trasmitir atracción, gusto, simpatía. E incluso se diría que es un reto para los publicistas, que gustan de jugar con los dobles mensajes, las dobles intenciones, el sentido indirecto e incluso artístico de las imágenes o los textos.
Nadie ha dicho nunca que la publicidad debe ser aburrida y que no pueda decir más de una cosa a la vez. Este ejemplo que pongo, de una salsa de tomate distribuida sobre una gruesa salchicha cocida, resulta gracioso, insinúa algo que no tiene nada que ver con lo que se comunica como marca de un producto, pero que sirve para atraer la atención de quien la mira. Es suficiente para quedarse con la marca, con el producto, cuando los impulsos publicitarios que recibimos todos son inmensos, lo notemos o no lo notemos. Hay que diferenciarse para conseguir atraer la atención del posible cliente.

Rajoy y las personas que no acuden a sus citas

¿Qué quiere decir Mariano Rajoy cuando alaba a los españoles que no salen en las portadas de los Telediarios o los periódicos?¿quién le escribe los discursos, los mensajes a un Mariano torpe en sus palabras?
Las personas salen en las portadas muy a su pesar. A nadie le apetece ser retorcido por 10 policías en plena calle y que además su imagen de la vuelta al mundo. Si Mariano se cree que los españoles más válidos son los que se quedan en casa sin protestar y suma a esta gran mayoría a todos los que en un momento dado nos quedamos observando, es tanto como provocar para que seamos millones los próximos que salgamos a la calle a quejarnos. ¿Eso es inteligencia política?
Me gustaría recordarle que es muy peligroso hacer comparaciones por parte de personas responsables.
Ayer en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el número de grandes políticos escuchando a Rajoy era mínimo, los vacíos en las imágenes distribuidas con cuentagotas, daban pena para España. ¿Debemos entender que a nadie le interesaba el discurso de Rajoy, de España? ¿tenemos que asumir que como la inmensa mayoría de los asistentes no estaban en sus sillones escuchando a Rajoy, ellos eran los importantes, los que no estaban, los que les importaba poco lo que fuera a decir Rajoy?