2.4.14

Que un cura con galones hable de Guerra Civil delante de autoridades es vergonzoso

Que el señor Rouco Varela le de otra vez por hablar de política cuando es un simple cura con galones es peligroso en una España que tiene que soportar en los Funerales de Estado que la iglesia hable de guerra civil olvidándose de la sociedad que sufre o de los pecados del que gobierna cuando le roba a todos, deja pasar hambre a niños o sin vivienda a sus padres.

Ya vale de soportar que la Constitución la interpreten como les sale de la entrepierna, impidiendo que la separación Estado Religión sea obedecida, y sea respetada pues esto solo sucede con la católica. Ni con el resto de religiones cristianas ni con ninguna otra.

O empezamos a actuar en serio desde los poderes políticos o esto se nos acaba como un caramelo en boca de niño cabreado. No debe ser la sociedad quien se queje, deben ser los representantes de la sociedad. No hay que salir a la calle en manifestación 200.000 personas, solo deben salir y todos los días 10 diputados y que se les unan los que quieran. Deben plantar cara los que están representando a todos nosotros. Y no solo en el Congreso sino en la calle. Solo ellos para demostrar que son los primeros que ya no aguantan más estas manipulaciones.

1.4.14

Dos aragoneses explicando a dos franceses que no somos brutos ni violentos

Hoy nos hemos cruzado en la Catedral de Granada con un matrimonio francés, desde el Occitania paseando por Andalucía. Estaban abriendo un confesionario para ver qué se escondía dentro cuando hemos intervenido para explicar de qué iba aquello. Lo sabían pero no creían que en este siglo se siguieran empleando. Él era escritor y ella traductora, ambos sexagenarios con una idea de España algo curiosa. ¿Qué trasmitimos a los europeos desde España de nuestra realidad social del siglo XXI?

Occitania es el sur de Francia, pero aun estando ellos casi llenos de información sobre España, es sesgada y curiosa. Admiten y lo dicen que la influencia árabe en España fue enorme pues estuvieron ocho siglos -me decía ella- y por eso la mujer todavía tenía que taparse tras la reja al acudir al cura a decirle los pecados. El hombre no. Pero me confesaba que los árabes nos trajeron mucha cultura del amor, de la poesía, de la naturaleza. ¿La seguimos utilizando?, me preguntaba.

Cuando ya parecía que esa mezcla árabe en las venas nos favorecía a los españoles, me ha interpelado si no era horroroso que aquel Santiago montado a caballo estuviera pisando la cabeza de un moro tumbado en el suelo. Que además era la escultura más grande del retablo más grande de la Catedral más grande de Granada. No era fácil responder, así que me he inventado que la imaginería era más violenta que la realidad. No he podido preguntare al moro del suelo si opinaba lo mismo pues es de mármol.

Cuando ya parecía que estaba logrando convencerla de que no somos tan brutos como ellos creían y tras preguntarnos de donde éramos nos ha respondido: -Pues tenemos que ir a Zaragoza. Queremos saber por qué se dice eso de que la Virgen allí no quiere ser francesa para bombardearnos como Capitana del ejército español. En ese momento nos rendimos mi santa y yo, y sonriendo les dijimos que disfrutaran de Granada y su comida.