Una de las guerras mas absurdas del mundo en esta década es la de Afganistán, un enorme espacio geográfico muy diversos e inhóspito donde las guerras son casi imposibles de ganar y donde las personas son como siempre las únicas que pierden.
Iniciada en el año 1978 sigue en la actualidad con algunos espacios temporales de calma tensa y con un salpicado de sopa mundial donde tan pronto se está metido en una guerra contra las rusos como contra sí mismo o contra los EEUU, por motivos estratégicos, religiosos, de inestabilidad en la región o de simple campo de experimentación mundial.
La inmensa mayoría de los afganos no han conocido Afganistán en paz, son jóvenes que han visto la sangre y las mutilaciones en sus propias caras. Que han visto sufrir y perder a sus familiares, y que no tienen una estructura social comparable al siglo XX. Los que hoy son enemigos mañana pueden ser amigos, lo que hoy es odio mañana puede ser muerte o amistad. Nada vale excepto la muerte o el dolor.
Pero Afganistán está muy lejos y además fue el país al que se catalogó de amigo de terroristas, de talibanes y de conflictos exportables. Seguiremos jugando a la guerra con ellos. Y seguiremos diciendo que somos cristianos. Pero que no se nos olvide que la globalización nos lleva a que España esté en Afganistán.
Fotografía de ALTAF QADRI para AP. Menores víctimas de la guerra, en diciembre de 2019 en un centro médico de Kabul, capital de Afganistán.
30.12.19
Historias de un Matrimonio. Una película más que real. Triste
Ayer vimos "Historias de un Matrimonio" en Netflix, esa película de amor odio, de amor sobre todo donde cuando se decide acudir al divorcio todo se pierde pues entran a saco todas las formas del sistema incluida la Justicia y los abogado para crear el ambiente clásico del odio a la otra parte. Ya no hay personas, hay caso, ya no hay sentimientos sino ganar o perder.
Marriage Story es la clásica verdad que todos conocemos y nunca queremos verbalizar ni reconocer, de que el amor por el propio cansancio de la convivencia, cuando se convierte en separación, solo tiene un camino bueno. El de la mediación. Si se abandona ese espacio incierto y raro, se termina en la pérdida de l dinero, del control, de la verdad, de la libertad propia y ajena.
Pierde el hombre, pero no gana la mujer. Bueno, tampoco, pues quien de verdad pierde es el hijo. Como en todos los casos. Y ganas los abogados. Maravilloso trabajo de Scarlett Johansson, Adam Driver, de una dirección de Noah Baumbach que no cae en el melodrama sin olvidarnos del trabajo de los tres actores que hacen de los distintos abogados, que representan sin duda ese espacio social variado que se ha ido conformando alrededor del negocio de los divorcios.
Marriage Story es la clásica verdad que todos conocemos y nunca queremos verbalizar ni reconocer, de que el amor por el propio cansancio de la convivencia, cuando se convierte en separación, solo tiene un camino bueno. El de la mediación. Si se abandona ese espacio incierto y raro, se termina en la pérdida de l dinero, del control, de la verdad, de la libertad propia y ajena.
Pierde el hombre, pero no gana la mujer. Bueno, tampoco, pues quien de verdad pierde es el hijo. Como en todos los casos. Y ganas los abogados. Maravilloso trabajo de Scarlett Johansson, Adam Driver, de una dirección de Noah Baumbach que no cae en el melodrama sin olvidarnos del trabajo de los tres actores que hacen de los distintos abogados, que representan sin duda ese espacio social variado que se ha ido conformando alrededor del negocio de los divorcios.
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