Esto del confinamiento tienes sus locuras y cada uno de nosotros lo llevamos como podemos, es decir, mal pero afectando al cerebro. A mi me ha dado por hacer sopas. Que entiendo que es normal si se hace de vez en cuando, pero todos los días puede ser peligroso pues en mi casa ya me mirán como con ganas de asesinar. Y no sé a quién?
Yo cojo unos huesos, agua, siempre agua, algunas hierbas y restos de la nevera, una cucharada de curry que compré en Londres y todavía me dura, y lo curioso es que siempre me sale diferente. Picante, pero distinta, lo cual es otro misterio.
Como lo que me sobra es tiempo la hago en la olla de cocción lenta y así la puedo tener seis o siete horas cociendo y me entretengo dándole alguna vuelta cada poco tiempo. Para joderla, para que sepa la sopa que yo, el cocinero soy un impertinente.
La gran ventaja de las sopas no es el sabor, que también, sino el color. No deben ser de color desagradable y para eso hay trucos. Desde leche a salsa de soja, desde salsa de tomate o colorante amarillo, desde verduras verdes cocidas y pasadas por el chino a un poco de brandy para darle el toque final. El vino rancio o el vermut también le va bien.
2.4.20
1.4.20
Viniendo de Cerca 32 - Ifema como ejemplo de nuestra capacidad
La puesta en marcha del nuevo gran hospital en el espacio de Ifema en Madrid es el ejemplo más claro de que España sí puede, que es capaz de lo más importante en momentos de crisis. Con sus defectos puntuales inevitables en lo que supone crear un macro hospital en un fin de semana, hemos dado ejemplo de capacidad.
Creíamos que montar un hospital en China en diez días era imposible, y en España hemos demostrado que se puede empezar a llevar enfermos en menos de 48 horas desde el inicio de la adaptación del recinto ferial de Madrid.
¿No todo es perfecto? Pues claro, efectivamente, faltaría más. Sobre todo si lo criticamos desde el sofá. No todo puede ser perfecto en tan pocos días. Sin tener nada previsto, sin haberlo hecho nunca, sin imaginarse que eso era posible ponerlo en funcionamiento.
Para el próximo, que esperamos nunca más sea necesario, se hará mejor y sin duda todavía antes. Y eso no es aplaudir a los que lo han logrado, que también, es simplemente constatar que nosotros, los españoles, somos capaces si nos ponemos a trabajar juntos. E incapaces si acudimos divididos a los problemas. ¿Aprenderemos? Pues no, creo que no.
Estamos hablando de más de 100.000 metros cuadrados en varios pabellones, con un total posible de hasta 1.300 camas, donde a diferencia del hospital de China, aquí también hemos creado UCIs y hemos dotado a todas las salas de conexiones de todo tipo, utilizando las canalizaciones que ya tenía el Recinto Ferial.
¿No todo es perfecto? Pues claro, efectivamente, faltaría más. Sobre todo si lo criticamos desde el sofá. No todo puede ser perfecto en tan pocos días. Sin tener nada previsto, sin haberlo hecho nunca, sin imaginarse que eso era posible ponerlo en funcionamiento.
Para el próximo, que esperamos nunca más sea necesario, se hará mejor y sin duda todavía antes. Y eso no es aplaudir a los que lo han logrado, que también, es simplemente constatar que nosotros, los españoles, somos capaces si nos ponemos a trabajar juntos. E incapaces si acudimos divididos a los problemas. ¿Aprenderemos? Pues no, creo que no.
Estamos hablando de más de 100.000 metros cuadrados en varios pabellones, con un total posible de hasta 1.300 camas, donde a diferencia del hospital de China, aquí también hemos creado UCIs y hemos dotado a todas las salas de conexiones de todo tipo, utilizando las canalizaciones que ya tenía el Recinto Ferial.
Incluso con el detalle humanista de montar una pequeña biblioteca en el nuevo Gran Hospital de Ifema. ¿Es posible trabajar mejor? Sin duda, pero lo importante es aprender a trabajar juntos.
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