26.12.21

El psiquiatra y el psicólogo más baratos del mundo

La factura o la nota del psiquiatra o del psicólogo siempre nos parece muy cara. ¿Lo habéis notado? Dijo mi amigo AN en su última visita a la psicóloga una frase lapidaria: “Mire, el problema se ha convertido en usted, pues ya no puedo pagarle la factura”.  

Es curioso lo complicado que es una derivación a psicología o psiquiatría de la Seguridad Social, y cuando lo consigues tras muchas esperas, las siguientes son a los seis meses cuando no al año. En cambio si vas como paciente particular, es decir de consulta privada, te dicen de volver cada semana, cuatro veces al mes. 

Curiosa y tremenda diferencia a precio de billete.

No son baratas las consultas, pero yo os voy a dejar las más baratas del mundo mundial, las consultas eficaces y más baratas en psicología y psiquiatría.

Se trata de leer y escribir, sabiendo que leer funciona bien pero menos, y que escribir funciona mejor, casi maravillosamente. 

Se preguntaba Graham Greene que cómo lograba huir de la locura aquellas personas que no quieren escribir. Pero en esta opinión están muchos escritores famosos que saben lo terapéutico que es escribir. 

Que por cierto no tiene nada que ver con publicar, ni tampoco que aquello que escriben muchos escritores famosos o no, sea todo publicado y publicable.

¿Que no sabe escribir? No, no no. Recapacita. No sabes escribir como Vargas Llosa o Delibes, como J. J. Millás o como Matute. Vale, en eso estamos de acuerdo aunque habría que leer lo que escribes para asegurarlo. 

Pero nadie está hablando de escribir como ellos, estamos hablando de escribir como terapia, como ejercicio más importante que el Pilates o la gimnasia de tripa. 

Estamos hablando de gimnasio mental, de vaciar, de limpiarnos, de reconocerse al releer los textos varios meses después, de darnos cuenta al escucharnos en voz alta verbal o escrita, de que somos como todos, y más válidos que todos, pues somos nosotros.

Escribir mal, escribir como sepamos, como nos salga de dentro. Escribir y esconder.

Se puede escribir un diario, pero también poemas, reflexiones, artículos cortos, cuentos infantiles, ideas, novela, filosofía personal, pensamientos sobre el momento político o social, ensayos sobre tu vida profesional o sobre tus aficiones. 

No pienses más que en un único lector. Sólo tú. Y siempre es gratis. Bueno…, bien, el papel si lo imprimes. Pues no lo imprimas. 

Y si no te atreves a escribir, que es muy sencillo hacerlo: dibuja, pinta, colorea. No es lo mismo, pero también ayuda mucho.



Papel rancio y amarillento ante la mala historia de España


España es un país tan democrático que permite esto sin pestañear, somos así de abiertos ante los dictadores propios. Esto no se podría ver ni en Italia, Alemania o Rumania. Pero en España es una normalidad en un mercadillo dominguero. 

Claro, que bien mirado, si lo que tenemos que enseñar por parte de los nostálgicos es que el Dictador se ha muerto, no está tan mal la cosa. Son algo tontos. 

Podrían mostrarnos —y eso sí sería peor— titulares eufóricos de grandes éxitos de aprecio, de apoyo, de grandes obras, de esas demostraciones eternas de la Sección Femenina de la Falange.

Que quieran vender al Dictador muerto es hasta positivo, en cierta forma. Eso es lo único que debemos recordar, que ya está muerto, aunque se murió en la cama. ¿No observáis lo rancias que están ya las portadas, el papel?