7.7.23

¿A quién le escribo? ¿Quién eres tú… mi lector?


Mis lectores, vosotros, los que os acercáis a leer estas líneas, sois en casi la inmensa mayoría españoles de España, valgo la redundancia para remarcar lo que deseo decir. 

Estoy encantado con mis lectores, pero me pregunto muchas veces qué lleva a una persona a entregar unos segundos o minutos a un blog de otra persona, leyendo temas e ideas de otro fulano…, que nunca sabes como autor y cuando lo escribes, si realmente interesará a alguien lo que dices. 

Incluso simplemente si entretendrás a alguien.

Desearía ser leído en castellano por muchas más personas que no fueran españoles de España, es decir, por  gente de Iberoamérica, de otros países, simplemente para multiplicar mis lectores. Pero tampoco esto lo tengo claro. 

¿Con qué me conformo?

No sé qué leen las personas que se pegan a un teléfono móvil o a un ordenador y que deciden no estar atados a una Red Social. 

¿Por qué me regalan un tiempo de su vida para leerme?

Es verdad que San Google es un gran tirano, que te puede traer lectores o frenar los que decide frenar o priorizar. Nunca sabes bien el motivo. Y todos desearíamos conocerlo, penetrar más en otros regazos, en otras tablet. En otros hogares.

Sobre todo porque si no se sabe a qué lectores te estás dirigiendo, es complicado acertar en los temas que sueltas, en lo que repartes, en los modos incluso de planificar lo que escribes. 

Tal vez eso sea lo hermoso del escritor, la incertidumbre.

Sí observo —en las últimas semanas— una tendencia a leer los lectores más temas serios, o temas algo más profundos que el año 2021. 

No sé si es producto del final de la pandemia, la nueva Guerra contra Ucrania, la nueva crisis económica, algo de cansancio hacia lo fácil…, o son modas que creo ver y no son ciertas.

Cuando ya se tiene una cierta edad —una edad que desearía que fuera incierta pero que se nota en las arrugas y en la silueta— a uno le gustaría repartir, entregar tonterías que considero válidas como la experiencia, la alegría conservada, las ideas viejunas que nunca pasan de moda.

Y en todo eso estoy, cuando como siempre me van llevando las dudas, el poco tiempo que tengo para reflexionar. 

¿Merece la pena seguir dudando? 

¿Qué tamaño es el correcto de una entrada? 

Hasta la siguiente.

Estamos en Cambio Social. Y todos somos responsables


Lo que viene por Europa no son banderas sino personas que van embutidas dentro de esas banderas, vienen ideas que ya demostraron hace muchos años que eran violentas, vienen ideas e ideologías simplemente peligrosas. 

No es un recambio cualquiera, ni es una vuelta atrás como se dice aunque nos recuerde a los años 30 del siglo XX, lo que viene es una manera de ver la sociedad que resulta peligrosa como bien sabemos.

Simplemente porque contra cada acción hay una reacción.

Y querer imponer mensajes que ya conocemos y sabemos sus resultados, en España y en Europa, es jugar con fuego. 

Pero sin ninguna duda, si es lo que queremos los españoles y europeos, además de aceptarlo hay que asumirlo, pues todos tenemos parte de responsabilidad. Por acción o por omisión.

Educar en libertad es mucho más complicado que conseguir esa libertad. 

Y tenerla no garantiza ni que se entienda bien, ni que se ponga en valor, ni que sepamos defenderla con educación social. Hay una gran parte de la ciudadanía que nunca ha querido que se eduque a la sociedad en Valores Sociales, y ellos saben muy bien el motivo. 

No, nunca han pedido en serio que se modifiquen los contenidos, siempre han optado por retirar esas materias o por cambiarlas por Religión. No es una casualidad.